NOCHE DE SAN JUAN en PUNTA GALEA

 

 

*OCASO

 

 

Quiero despedirme del Sol en esta noche corta,

mirando su acostarse entre las nubes

despidiendo mil rayos deslumbrantes

cargados de color

haciendo guiños de luz a los mortales

que persiguen su rastro en el ocaso,

porque reverbera en las alturas

y enreda con los nimbos

pintando el arco iris en los rincones,

celando y emergiendo por entre los estratos

que mudan de alegría, juguetones,

y no quieren dejarlo

para que se vaya a otras tierras del Poniente

a seguir con su juego inacabable

del escondite.

 

He acudido hasta el faro de Punta Galea

a verle hundirse tras el horizonte

rielando en la mar tranquila

donde se funden el agua con el éter.

 

Y yo, que soy de tierra adentro, he comprendido

que el lecho de mi Sol es tan enorme,

que no solo cobija los trigales

amarillos de oro, en la llanura,

ni montañas ariscas

ni bosques de alcornoques,

ni desaparece, otras tardes, al trasluz

de las ramas de olivos y de jaras

o incide sobre la libélula

irisando su alas junto al arroyo;

sino que necesita de un colchón blando ,

azul y húmedo,

para refrescarse y surgir,

la alborada,

fresco y reluciente

a pasearse, con toda su grandeza

como Osiris, en

por el balcón del cielo.

23-junio-2015

EL SELFI

 

 

SELFIE

 

EL SELFI
Orondo por la playa.
Con bañador de marca, y rebozado
de crema protectora,
se me apareció de pronto
con la rapidez de un ángel
que comunica la buena nueva.

Sonreía feliz, mientras la abuela
le limpiaba la arena a los tres nietos
y la mujer charlaba en el chiringuito
de madera, tomando un marianito
con amigos brillantes. Satisfechos,
sin crisis agobiante, luciendo tipo
bajo pareo de lujo.
Discutían de proyectos inminentes:
que solo benefician
cuando los demás dormitan bajo el puente
o en la cárcel;
que de todo hay, conociendo a tanta gente.

Esperaba feliz, y aplacaba su impaciencia
alargando un mango creciente
en cuyo extremo, anclado,
el esmarfon de última generación,
del hijo adolescente
le miraba con insistencia.
Extendió aun más su brazo, como solía
para leer el periódico
sin ponerse las gafas de presbicia.

Quería un selfi de cuerpo entero.
Nada de torsos, que enseñan las arrugas
y se detienen en el ombligo,
dejando, a medias,
la curva honorable de su vientre
que nadie en su familia jamás tuvo,
porque se les iba aplanando con la azada
que, desde la madrugada, castigaba el cuerpo.

Se dio la vuelta y miró al tendido
donde la muchedumbre se turraba en las tumbonas;
y pareció que saludaba al respetable
moviendo el chisme para encuadrar la foto.
Puso de fondo al mar, con toda su grandeza.

Casi como la mía- le dijo vanidoso-
que también he sabido
convertir una ameba en poderoso.

Giró su cuello a la izquierda
para mostrarse más favorecido:
no es necesario enseñar el otro lado,
pensó.
Y disparó la máquina, con fortuna.

Tan contento de haberse conocido.
4-7-2015

PREFIERO LA LLANURA

estepa

 

 

Ni el mar ni la montaña.

 Prefiero la llanura

ancha como el océano

y dura

como la arena apelmazada

a la que abandonó el agua para siempre

y la castiga con su ausencia porfiada,

dejando que la pueble el cardo en las orillas

del camino sólido y resistente,

que tú puedes hollar en tu andadura

y percibir bajo los pies seguros,  

convirtiéndolo en polvo

tras tu pisada.

Llanura sentenciada a ser un mar de tierra

sin olas ni mareas;

helada por los cierzos y escarchas invernales,

curtida por el sol achicharrante

de los agostos

sin un mal árbol con el que abanicarse

mientras la calima

emana fuego de la tierra seca.

 

Estepa, que permite

alejar tu mirada al infinito

sin un estorbo en medio, que interrumpa

tu visión de los cielos

cuando la besan en el horizonte terso;

donde te sientes emerger como una planta

libre y única,

y respirar hacia los cuatro vientos

bebiendo el aire que solamente es tuyo.

 

Círculo sin fronteras

en el que tú

y solo tú

eres el centro del Universo.

 

31-7-2015

OTOÑO EN LOS CAMPOS GÓTICOS

OTOÑO EN LOS CAMPOS GÓTICOS

chopos suaves

El libro se me cae de entre las manos
al cruzar Tierra de Campos en la tarde de otoño;

mis ojos se rebelan a leer
ni pensar lo que otro se imagina,
cuando tras el cristal de la voraz ventana del autobús

se me ofrece
una auténtica escena vespertina
plena de movimiento y luz,
entreverada de cielo y tierra en el ocaso,
esparciendo mil lágrimas doradas,
escapadas del chopo,
o de plata brillante desde el álamo blanco.

Fotografío, como una impresionista,
este momento fugaz de la puesta de sol
distinto del de ayer y de mañana
cuando la hoja del árbol, que ahora vuela
llena de resplandores,
yazga pálida y fruncida en la autopista;

pacas de paja adornando el barbecho
donde las últimas lluvias han hecho renacer
enanos girasoles a destiempo,
a la sombra del palomar redondo
alargada por el último rayo,
que busca el día siguiente
sin loma que lo esconda hasta la noche;

el halo verde, en las puntas de encaje del plantío,
negándose a morir,
es reclamo para estorninos bullangueros
buscando alugamiento,
mientras las palomas se mecen a la comba
de los cables eléctricos
sostenidos por airosas peinetas de cemento
en medio de los surcos, que el arado ha marcado
alisando las crenchas paralelas
de la melena rubia
del campo castellano.

Escucho a Lucifer, junto a mi oído,
ofreciéndome
cuanta belleza abarque mi mirada.

Y le vendo mi alma.

 Autobús León- Burgos 14-10-2015

ZAPATITOS DE VELCRO NEGRO


ZAPATITOS

 

 

 

 

 

 

 

Como a una caracola

lo escupieron las olas

a la orilla de la mar.

Con sus zapatitos negros.

 

 Y ya huía

con solo tres años,

amenazado por la guerra y el hambre,

que son las malas yerbas

que siembran las potencias

en terreno abonado

para vender sus armas

a los más indefensos,

enzarzándolos contra su hermano

que es el enemigo

más feroz.

 

El escorzo de sus zapatos de velcro

llenos de esperanza reluciente,

preparados para caminar leguas y leguas

hasta conseguir llegar

no importa a dónde,

nos ha escupido en el rostro

a todos aquellos

que paseamos alegremente,

ignorando al exiliado

que acecha nuestro descuido

para esconderse.

 

Y el invasor ha llegado ya cadáver

besando la arena de la playa,

con la carita cubierta de espuma,

tres años

y zapatos nuevos,

para darnos una patada en la conciencia

desnuda de memoria,

que ha olvidado

al bisabuelo que llegó a ésta

que llamamos nuestra orilla,

también huyendo

y descalzo.

 

4-9-2015

 

 

 

 

 

VACIONES

 

 Beso Lidia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quiero darle vacaciones a mis ojos:
apagar el televisor
que solo muestra miserias;
y mirar hacia dentro
o hacia el infinito – que viene a ser lo mismo-
para contemplar la vida en un estadio feliz
en el que todos nos respetemos
sin recelos;
en el que no haya emigrantes asustados
ni cambio climático;
donde las cárceles sean parques temáticos
para ejecutivos estresados,
y el Coco sea el único personaje
que asuste a los niños
cuando no quieren dormir.

Observaré mi casa con ojos nuevos,
los visillos de la vecina de enfrente,
las maniobras de los conductores al aparcar;
me fijaré en las palmeras de la plaza
y preguntaré el nombre del monte
que remata mi horizonte, tras los tilos.

Quiero darle vacaciones a mis oídos
sin encender la radio
que nos cuenta la ineptitud de los políticos,
el acoso a las mujeres,
la corrupción de los poderosos,
el hambre, el miedo, el recelo,
el silencio de los cobardes.

 Atenderé a las insólitas conversaciones
de los viajeros del autobús,
los frenazos de las motos en los semáforos,
la risa de las criaturas en el columpio;
percibiré en la música del agua de la fuente
el himno de la Paz
saliendo del violoncello de Casals.

Y me relajaré en pijama
al escuchar el trino de los mirlos,
al amanecer.

El olfato también se merece vacaciones
y podré oler aromas conciliadores
que avisen del final de la tormenta
que se cierne sobre el planeta,
descargando todos los humores negros
acumulados en gotas sucias
de rencor ancestral;
segura de que el sol está del otro lado
luciendo, en medio, arco iris luminoso
que enlace las dos orillas del entendimiento,
mientras respire con fruición
la tierra húmeda y gozosa
después del chaparrón de verano.

Disfrutaré de la hierba del parque recién segada,
del olor marino de la ría en pleamar,
del vapor del asfalto regado,
del aroma caliente de la panadería
de la frescura de la tienda de jabones.

 Que veranee también el gusto,
rodeada de aquellos a los que amo;
y juntos nos chupemos los dedos
después de la ensalada de cariño,
aderezada con campanillas de esperanza,
aliñada con aceite de generosidad
– que suele ser virgen-
y su poquito de vinagre de ironía,
y picardía de pimienta
que le dan sal a la vida,
untando, en comunión,
la salsa de la fraternidad
dejando el plato reluciente y limpio.

Utilizaré el móvil lo indispensable
y convertiré lo virtual en auténtico.
Dejaré viajar al tacto
que nuestra cultura tiene tan reprimido:
Abrazaré, sin disimulo,
a cuantos conocidos me encuentre:
acariciando a mis mayores,
haciendo cosquillas a nuestros chiquillos,
y daré un achuchón al hijo
al cruzarme con él en el pasillo.

Atusaré la colcha de mi madre,
pensando que la bordó con tanto mimo,
y pasaré deleitosamente
las hojas de mis libros preferidos
buscándo la incógnita de sus secretos
que me quedan aun por descubrir.

Arreglaré el mundo
tomando café con las amigas,
completado
con un chupito de libertad con hielo
y una lágrima de ron cubano.

 Y besaré.
Besaré sin reprimirme.

Que el beso es un mensaje definitivo,
rotundo y certero,
inventado por la Humanidad
milenios antes
que el twitter y el wassap.

 30-7-2016

 

LA LUNA

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Levadura, cargada de ilusiones,

le echamos a la Luna en la mirada

llena de gozo o llanto.

 

De tanto recibir,

de esperar tanto

su masa  fermentada ha ido esponjando

al amor de la lumbre de la noche.

 

Ayer, apareció resplandeciente

como hogaza caliente

en el mantel de estrellas de los cielos,

dispuesta a convertirse rebanada,

transformada en menguante

para entregarse a todos

en jirón rutilante,

porque nadie se quede

sin su ración de Luna

ni de sueños.

 

15-11-2016

La superluna de noviembre (o Luna llena perigeica) será especial porque coincidirá con la menor distancia entre la Tierra y la Luna desde el año 1948 y hasta el año 2034. Tendremos la Luna más cercana en 86 años.

 

 

 

 

9999

9999

 

En el año nueve mil novecientos noventa y nueve
ya no quedará plástico.
O todos los mares serán cementerios
cubiertos de polímeros brillantes y multicolores
que envuelvan su redondez
en una única tumba
bajo la que yazgan
delfines saltarines entre corales muertos.

En el año nueve mil novecientos noventa y nueve
ninguna criatura saboreará el chocolate

porque el cacao desaparecerá en el siglo XXI

agotado por las personas insensatas

despilfarradoras del Planeta

que derrocharon sus tesoros

abusando de su acogida incondicional.

 

En el año nueve mil novecientos noventa y nueve

las agujas de las catedrales ya no zurcirán nubes

ni los puentes unirán orillas

ni los caminos llevarán a la esperanza,

y la Gran Pirámide de Keops

asomará tímidamente su cúspide

hundida entre la arena ardiente del desierto

En el año nueve mil novecientos noventa y nueve
puede que ya no haya religiones
ni maestros,
ni música,
ni teatros,
ni repúblicas virtuales
con presidentes holográficos
que juren una constitución utópica
desde paraísos remotos
firmando con rúbrica electrónica.

En el año nueve mil novecientos noventa y nueve
es posible que ni existan las abejas,
los bisontes,
los elefantes,
los buitres leonados,
ni siquiera la especie humana.

En el año nueve mil novecientos noventa y nueve
nadie habrá convertido
el carbono de mi cuerpo
en diamante de alquimia,
y llevaré milenios
diluida en átomos de hidrógeno y oxígeno
fluctuando entre las plantas y los insectos
que se los intercambiarán alegremente.

Dentro de ocho mil años,
en el año nueve mil novecientos noventa y nueve
caduca el Carnet de Identidad de plástico
que me han renovado esta mañana.

10-1-2018

 

EL RÍO DE LA VIDA


He llegado hasta el borde del río de la vida

y he mojado los pies, cansados del camino,

en el agua, que lame mis tobillos
sin alterar su flujo cotidiano,

que la conduce, lentamente,
en su marcha, inexorable, hacia la mar cercana.

Sentada en la ribera,

he contemplado la anchura de mi río,

que se desliza tan cargado de lodos y de limos;
y de cantos rodados,

que antes fueron riscos de torrente,

cuando bajaba, impetuoso, la ladera.

Ya ha perdido la pasión de tragar afluentes,

llegados de lugares remotos

dispuestos a usurpar su lecho;

a los que succionaba con remolinos voraces

haciéndolos suyos para siempre.

¿Cuántas veces mi río
ha cambiado su rumbo al chocar con la montaña?

¿Cuántas veces la ha penetrado?
¿Cuántas ha derivado en meandros,
invadiendo terrenos,
a la vez que dejaba guijarros desgastados
en la otra orilla ?

¿Cuántos desagües habrá́ recibido

por la margen derecha?

¿Y cuántos por la izquierda,
que han excavado el cauce

por el que fluye la vida

y aumentado el caudal
que riega mi alma?

MANOS DE MADRE

 

 

Sin verle la cara siquiera

sin conocer al interlocutor

sin importar la fecha

ni el lugar.

Tensas.

Rasgando el silencio

sin apenas mover los dedos.

 

¡Cómo gritan unas manos de madre

pidiendo clemencia

para el hijo condenado!

 

Su impotencia

y su dolor infinitos

se escapan desde las uñas,

que ya no tienen fuerza para arañar

como rayos eléctricos

que atraviesan el éter,

desde su corazón destrozado

al corazón proscrito

que van a destrozar.

 

Manos afligidas

de todas las épocas,

de todas las madres

de todos los hijos

castigados por matar,

por traficar,

por violar,

por robar,

hasta por hablar,

por ser diferentes,

por pensar de otra manera.

 

Manos de madre dolorida.

Manos de madre rota.

Manos de madre.

 

Jueves Santo,29-3- 2018.

 

MORIANA

 

 

 

¿Lloras, Moriana, con pena,

por tu marido cristiano

mientras duerme en tu regazo

la cabeza venturosa

de Galván enamorado,

después de que otra ciudad

a tu nombre ha traspasado

porque por una vez más

a las damas le has ganado?

 

¿O lloras porque en Castilla

con un viejo te casaron,

y tu recato te impide

romper vínculo sagrado

y entregarte al gentil moro

caballero y educado

que besa tu mano blanca

si es él el aventajado?

 

Cuando Galván se despierte

por tus lágrimas mojado

y te pregunte si quieres

ser mora, para aceptarlo,

no pienses en ese esposo

sucio, rancio y despeinado

que te encierra en el castillo

por el foso circundado

y te rodea de dueñas

que te observan con cuidado

para que al llegar la noche

cumplas con lo demandado;

 

que dejó que te raptaran

por sentirse autorizado

para poder guerrear

con los moros a caballo;

sin saber que lo que hacías

era huir de sus cuidados,

pasando desde una cárcel

a un jardín engalanado.

 

¿Y ahora vienes con remilgos

de corazón abrumado?

 

Deja que tu cuerpo hermoso

se complazca en sus halagos

ofreciéndole tus pechos,

deleitándote en sus brazos.

 

Y disfruta tú, Moriana,

que te lo tienes ganado,

besando sus labios rojos

cuando él te esté besando;

gozando así de su cuerpo

mientras él te está gozando,

regalándole el cariño

que tenías enclaustrado

y asomó por la ventana

cuando Galván lo ha mirado

cruzándose vuestros ojos

que se quedaron prendados.

 

Y no dudes de que Dios

no es ni moro ni cristiano,

que en todas las religiones

tiene un único mandato:

el amor es lo que vale,

no el impuesto ni obligado

sino el que sale del alma

y del cuerpo, mano a mano.

 

Déjate ya de simplezas,

pensando si estás faltando;

que quien peca por amor

a Dios tiene de su lado.

 

14-2-2018

 

SHEREZADE

       

 

Sherezade

solo disponía de una noche

para salvar la vida

de todas las mujeres de Samarkanda.

 

Aquella noche

era su última noche

bajo las estrellas,

abrumada por los enfermizos celos

de su esposo.

 

Mientras se desprendía, lentamente,

del espléndido traje de novia

que sería su mortaja al amanecer,

dejó caer en los oídos

del sultán receloso,

no el crujir de la seda de su vestido

ni el tintineo de las pulseras,

sino atrayentes palabras

que le llenaron de fascinación

y desconcierto.

 

Y el sultán,

sorprendido por el relato inesperado,

disfrutó

de la inquietud de la curiosidad

consiguiendo que su espíritu intrigado

anhelara el final interminable

de aquel cuento.

 

Y dejó pasar el alba    

sin degollar a su esposa trovadora

capaz de sumergirle

en sugestivas historias.

 

Y comprendió, aurora tras aurora,

noche tras noche,

 -hasta mil y una-

que la felicidad no está hecha

de futuros inaccesibles

sino de la suma repetida

de inmediateces cotidianas

envueltas en palabras de esperanza.

  

                         (Mi homenaje a Fatema Mernissi)

                  10-12-2010

 

EL ROBLE DE BEGOÑA

EL ROBLE DE BEGOÑA

roble-ovalado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Detrás de la Basílica, hay un roble

hijo del noble árbol de Guernica,

que alguien plantó,

hará cuarenta años,

para honrar a la “Amatxu” de Begoña.

 

Yo paso junto a él todos los días

y conozco su azarosa historia,

que es la mía

y la de este pueblo amado, en el que vivo.

 

Cuando la primavera florida comenzaba

a clarear sus hojas,

una mañana triste, de los años ochenta,

mi tierno árbol recién plantado

amaneció tronchado

por la mitad.

 

Aquella misma tarde, ante la iglesia,

un grupo de personas doloridas

uníamos nuestras manos

pidiéndole a la Virgen del altar

que ETA desistiera de matar.  

 

Sustituyeron, a escondidas, el vástago cortado.      

…Y enseguida,otra vez, apareció talado.

¡Y otra vez!

¡Y otra vez!

… Y otra vez se reponía,                

siempre mayor que el plantón devastado.

Se estaba echando un pulso                

al que nadie nunca jamás aludía. 

Mientras tanto,

el árbol caía

tantas veces como ETA arremetía.

 

¿Quién era el leñador

– un padre, un hijo, un hermano-

tan herido en el alma

que en vez de unir sus manos con las nuestras

clamando esperanza

se vengaba destruyendo

el símbolo por el que ETA mataba?

 

He vuelto a pasar junto a ese árbol

heredero de tantos robles cercenados.

 

Apoyada en el barandal

que tiene a su alrededor

-que de nada sirvió

cuando los posesos de la verdad

se erigían en tribunal de un quimérico

ojo por ojo,

y ejecutaban sin sonrojo

sentencia a sus condenados-

he escuchado el canto del “Gernikako arbola”

entonado por las autoridades                    

acogidas bajo la copa de este “arbola berri”

tantas veces abatido

y que, desde hace cinco años,

ofrece frondosa sombra al peregrino

que acude a Begoña

para pedirle larga paz a la “Amatxu”.

 

Necesito contar esta historia,

-que es todo un símbolo-

antes de que el olvido de la vejez

obstruya mi mente,

porque el pueblo necesita conocer

pequeñas anécdotas, que retocan                  

la verdad oficial.

Y saber perdonar

manteniendo serena memoria.

 

15-8-2016

AFRODITA

Como una diosa radiante te hemos visto
aparecer entre la espuma del Cantábrico
rodeada de la bruma
que te envolvía en un aura de algodón y luz.
 
Mirabas hacia el sol que hacía brillar   tu torso
mutilado
iluminando el único pecho que lucías
ofreciéndolo a las olas
en su esplendor
como en un rito sagrado.
Superando complejos,
miedos,
vergüenzas,
avanzaste hacia la orilla con audacia:
segura,
valiente,
hermosa como Afrodita
nacida de la mar,
que podía no merecer la atención de Botticelli,
pero a quien yo quiero dedicar mi verso
y mi homenaje.
Playa de Arrigúnaga, Getxo, hoy,   9-8-2012