MANOS DE MADRE

 

 

Sin verle la cara siquiera

sin conocer al interlocutor

sin importar la fecha

ni el lugar.

Tensas.

Rasgando el silencio

sin apenas mover los dedos.

 

¡Cómo gritan unas manos de madre

pidiendo clemencia

para el hijo condenado!

 

Su impotencia

y su dolor infinitos

se escapan desde las uñas,

que ya no tienen fuerza para arañar

como rayos eléctricos

que atraviesan el éter,

desde su corazón destrozado

al corazón proscrito

que van a destrozar.

 

Manos afligidas

de todas las épocas,

de todas las madres

de todos los hijos

castigados por matar,

por traficar,

por violar,

por robar,

hasta por hablar,

por ser diferentes,

por pensar de otra manera.

 

Manos de madre dolorida.

Manos de madre rota.

Manos de madre.

 

Jueves Santo,29-3- 2018.

 

AFRODITA

Como una diosa radiante te hemos visto
aparecer entre la espuma del Cantábrico
rodeada de la bruma
que te envolvía en un aura de algodón y luz.
 
Mirabas hacia el sol que hacía brillar   tu torso
mutilado
iluminando el único pecho que lucías
ofreciéndolo a las olas
en su esplendor
como en un rito sagrado.
Superando complejos,
miedos,
vergüenzas,
avanzaste hacia la orilla con audacia:
segura,
valiente,
hermosa como Afrodita
nacida de la mar,
que podía no merecer la atención de Botticelli,
pero a quien yo quiero dedicar mi verso
y mi homenaje.
Playa de Arrigúnaga, Getxo, hoy,   9-8-2012

					

LUNÁTICA SOY

       LUNÁTICA SOY

Hay poetas que cantan a la Luna

evocando su brillo y su misterio

y dirigen sus ojos y su imperio

a trovarla en los versos con fortuna.

Son varones, que no tienen ninguna

relación con Selene, y su criterio

al contemplarla sobre el planisferio

es verla reflejada en la laguna.

Yo soy mujer, y no la necesito

vagando por el cielo; me limito

a no considerarla diosa extraña

que la Luna me llega al infinito

de mi feminidad, y me permito

sentirla hasta en la esencia de mi entraña.

23-11-2013

Petra-Jesús

CASARSE CONSIGO MISMA

El periódico cuenta
que un grupo de mujeres decididas,
con su vestido nuevo
y su ramo de flores,
hartas ya de varones,
se han casado consigo mismas
en solemne ceremonia
civil, por lo que entiendo.


Se han jurado fidelidad y amor supremos
hasta que la muerte les separe
el alma de su cuerpo.


Y a la salida del templo de la empoderación
han recibido
lluvia de pétalos multicolores.

Nada de arroz
que simboliza multiplicación;
ni beso de otros labios
ni abrazos tiernos, dispuestos
a calentar tu cintura
y tus muslos;
sin varón que comparta contigo
cómplices miradas
fracasos y esperanzas
y la pasta de dientes.
Y pasee por la casa
con lascivos calcetines negros
y calzoncillos blancos,
tan eróticos y excitantes,
creyendo que se desvive por ti
continuamente.

Por supuesto,
sin dejar de gustarse a sí mismo
sobre todas las cosas,
como tú piensas hacer desparejada.

 

 

Os deseo suerte a las reciencasadas
con vosotrasmismas.

 

Yo no podría hacerlo:
en mi metro cincuenta no cabe
todo el amor que genera mi alma
y se me desborda por los aledaños,
después de quererme muchísimo.
El respeto hacia el otro
es el precio que pago por su respeto a mí.

Además, -esto lo digo en secreto-
discuto continuamente conmigo misma
por falta de entendimiento
entre mi yo y mi otro yo.

     Sin divorcio redentor posible

No me puedo enfadar estando sola:
que sería muy feo no hablarme
y juzgarme y regañarme
fustigarme, castigarme
por mis meteduras de pata,
sin poderle pedir perdón a nadie.

… Sin sentirme perdonada
por alguien que es capaz de amarme
como a sí mismo.

 

 

 

DESDÉMONA olvidada

El dramaturgo inglés

apenas te deja asomar al escenario

lleno de varones

que rivalizan continuamente

por tu posesión.

Como si tú, mi Desdémona enamorada,

ajena a sus argucias,

fueras prenda de juego

que hay que arrebatar al moro.

Solo Otelo es el protagonista de la obra.

Otelo y Yago, el traidor,

que le azuza sagazmente

para enardecer sus celos fatales.

Y mientras ellos se enzarzan en circunloquios

destructivos

tú sigues invisible

paseando tu inocencia en el borde del pañuelo.

Sólo se manifiesta el drama del varón ultrajado,

la patraña,

la ambigüedad,

la sutileza

la falsedad del amigo;

la humillación,

la duda,

la desdicha del marido;

la lucha entre su amor y su infortunio

que le obliga a limpiar su honra

con tu muerte.

 Y tú, mi Desdémona ciega,

entras y sales invisible por la escena

etérea y limpia en tu ingenuidad.

Ignorando que aquél a quien amas

y, en nombre de su amor,

va a oprimir  la almohada

sobre tu rostro.

Y solo entonces

y solo muerta

y solo después

serás visible y real

como solo son visibles y reales

todas las Desdémonas

que en el mundo han sido.

 25-11-2018

Domingo, 25 de noviembre

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer 2018.