SEGUNDA LECTURA

 

 

Tan solo han transcurrido veinte años

y el libro que leí, ayer proscrito,

me parece vulgar y mal escrito

convertido de amigo en un extraño.

 

Me acabo de llevar un desengaño

buscando entre sus letras aquel grito

que enardeció mi juventud: un mito

dormido en su caverna de ermitaño.

 

Si el libro es inmutable, ¿quién ha sido

el que alteró las comas con malicia

cambiando su lectura de sentido?

 

Yo no acuso al autor de tal pericia

sino al tiempo, mostrándolo torcido

al poner en mi alma la presbicia.

 

15-9-2012

LA CAJA DE PANDORA

 

Un día, abrí curiosa

la caja de Pandora

y sentí como se esfumaba

mi estructura vital:

el dolor,

que dormía agazapado,

se ha emplazado en mis articulaciones;

la soledad

se ha instalado en la silla de enfrente

y me mira inmisericorde;

el olvido

se empeña en jugar al escondite

con mis recuerdos;

la energía,

que me ponía en marcha cada mañana,

necesita apoyarse en cojines

para no desfallecer;

la ilusión

se ha diluido en evidencia;

el tiempo

cada vez más encogido,

se escapa desaforadamente

sin mirar hacia atrás;

y el amor

se ha desvanecido

por entre los resquicios.

 

Menos mal que la envidia y la pereza

se han perdido a lo lejos,

huyendo asustadas.

 

Al quedar sola,la Esperanza

sueña gozosa

porque ahora que ya todo se ha ido

le queda la caja entera

para bailar conmigo.