BERNARDA ALBA

Cierra las ventanas, Bernarda,

no las traspase el sol

que quema las esencias

del patriarcado feroz,

apuntalado por las mujeres

intransigentes y beatas.

Cierra las ventanas, Bernarda,

no entre en casa el qué dirán;

sujeta con  trancas el corazón de luto

de  esas  hembras en celo, amordazadas, 

que esconden su  pasión

entre los bodoques de las sábanas blancas

de novias vírgenes. 

Cierra las ventanas, Bernarda,   

para que los ojos  de tus hijas                         

no se fijen en el brillo

de los ojos de los mozos

que pasean  a  caballo por la calle;

y coloca candados en la cancela:

no se te escape la abuela

a retozar entre los juncos de la orilla.

Cierra las ventanas con pestillo, Bernarda.

Y cierra los párpados

para no ver más realidad                    

que la de tu decencia de mujer honorable.

Solo con las ventanas cerradas,

las puertas cerradas,

los ojos cerrados,

el alma cerrada

podrás ofrecer a las habladurías

eso que llamas virtud                    

y que es el elixir 

que alimenta a los varones respetables

ofrecido por las mismas madres de su familia

en un vaso lleno de sangre  y dolor

en el que beben ellos

su honra fortalecida

exprimida con el sacrificio de las mujeres

por los siglos de los siglos.

MASA MADRE


La poesía es levadura
que se mezcla con la harina cotidiana
para amasarse juntas
y emerger convertidas
en hogaza  apetitosa.
tras fundirse en el horno
del  fuego de la vida. 
 
Panadero es el poeta
cuyos dedos artistas
manosean las palabras con amor
juntando leva y molienda.
 
Levadura de masa madre
quiero mi verso
que penetre en el alma
para esponjarla,
convirtiendo tu pan ácimo
en bollo tierno.

NOCHE DE SAN JUAN 2020







En esta noche única,
del año dos mil veinte
que nos trajo la peste y el dolor
 yo quisiera ser bruja,
bailar junto a una hoguera
en  rojizo aquelarre
conjurando al futuro
y al pasado, a la vez
ensamblados al fuego
en un instante mágico;
Requerir a los dioses,
con los brazos en alto
mirando a las estrellas,
que conviertan
en volátiles  cenizas  pasajeras
las angustias  y miedos
la muerte y desamparo
del ayer que  se quema.
Y nos dejen tan solo
tantas chispas  brillantes
de solidaridad
incubadas en esa cuarentena,
mutando para siempre
un risueño mañana
surgido  del rescoldo.