MIENTRAS CABALGA DON QUIJOTE

 

  • Dramatización juvenil en tres actos1

Petra-Jesús Blanco Rubio

 

INTRODUCCIÓN

En este año en el que celebramos el IV centenario del Quijote, son muchas las personas, muy cualificadas algunas, que aseguran no haber superado el rechazo a su lectura, tras haberlo leído, obligatoriamente, durante su escolaridad.

Los profesores de Primaria y Secundaria del siglo XXI saben perfectamente que, si quieren hacer atractivo nuestro libro emblemático, han de usar mucho tiento y dosificar sus páginas a fin de que los adolescentes no se cierren a una lectura posterior y gozosa.

MIENTRAS CABALGA DON QUIJOTE no pretende dramatizar el Quijote, que se escribió para ser degustado párrafo a párrafo y capítulo a capítulo como narración, sino jugar con los personajes secundarios más relacionados con la vida familiar del héroe. Y quisiera que con ellos se entretuviera también el público juvenil.

Partiendo de la hoguera, en la que se destruyen los libros amados por nuestro Hidalgo, he intentado crear una situación puertas adentro del hogar manchego donde el Ama y la Sobrina, lo mismo que Teresa y Sanchica, han de afrontar la ausencia de los hombres de la casa. No solamente su ausencia sino también la vergüenza de sentirse señaladas con el dedo, el miedo a la Santa Hermandad, y sus fantasmas personales.

La presencia del Cura, el Barbero y el Bachiller enredarán las cosas para bien y para mal. Y, al final, apoyada en una de las situaciones menos conocidas pero, posiblemente, de las más certeras que escribió Cervantes, un Paje, hermoso “como un pino de oro” llevará la ilusión fugaz a quienes no la tenían.

Comprendo que ha sido mucha mi osadía al escribir esta pequeña comedia en la que me atrevo a interpretar el alma de aquellas aldeanas del Siglo de Oro, tratándolas unas veces como creía que podrían ser y otras como me hubiera gustado que fueran.

Me daría por satisfecha si los espectadores salieran de la representación con la intención de comprobar, leyendo el Quijote, cuánto hay de verdad y cuánto de fantasía en mi pequeña farsa.

23 abril 2005

PERSONAJES
LA SOBRINA.
EL AMA.
TERESA PANZA.
SANCHICA PANZA.
EL CURA.
MAESE NICOLÁS,   el BARBERO.
EL BACHILLER SANSÓN CARRASCO.
DON QUIJOTE.
SANCHO PANZA.
EL ALGUACIL.
EL PAJE.

 

 

¿QUIÉNES SON ESTOS PERSONAJES?

¿Qué hacían? ¿Cómo vivían en aquel Lugar de la Mancha en el siglo XVII?

Pues el señor Alonso Quijano -que éste era el verdadero nombre de Don Quijote-, después de las largas sesiones de lectura, cuando ya no le quedara aceite en el candil ni cera en la vela, se juntaría con sus amigos el Cura y el Barbero, a jugar una partidita de cartas, como acostumbran a hacer los mayores.
En los pueblos casi nadie sabía leer por aquel entonces. Solamente los curas y los hombres de buena familia, como los hidalgos, que eran los señoritos de la aldea.
Así que, no debe extrañarnos que los tres intelectuales se reuniesen en comandita para hacer comentarios acerca de los libros que tuvieran y se prestaran unos a otros.
Hay que pensar que, lo mismo que hoy hacen furor los ordenadores y las videoconsolas, en esta época, lo que verdaderamente flipaba era leer un libro. Hasta 1450, cuando se inventó la imprenta, los libros sólo eran patrimonio de los potentados como reyes o nobles, porque se escribían a mano y eran carísimos, pero luego, con la imprenta, los pudieron comprar gente de menor poder adquisitivo.

Sancho era un labrador vecino de Don Quijote. El hidalgo, que seguramente, no entendía demasiado de las pequeñeces cotidianas, recurriría a él para resolver las chapuzas habituales que surgen en todas las casas y, mientras Sancho le arreglara la polea del pozo o le colocara el palo de la azada, Don Quijote le comentaría la última aventura que estaba leyendo. De esta manera se fue tejiendo entre ellos una relación entrañable alimentada por las promesas que el señor le hacía para ese futuro heroico cuando ambos recorrieran caminos y libraran batallas contra gigantes poderosos y magos encantadores.
Sancho no tenía un pelo de tonto y distinguía muy bien la realidad de la fantasía siempre y cuando se tratara de cosas y hechos conocidos. Estaba seguro de que en los librotes que leía su amigo y vecino se encontraba el secreto de la sabiduría y el poder. Por eso respetaba a Don Quijote, que sabía leer, cosa inaccesible para un villano como él.

Un barbero, por aquellas fechas, era una especie de curandero o médico rural, que sacaba muelas, hacía emplastos y conocía el poder curativo de las hierbas. Los barberos tenían que estudiar mucho para distinguir las medicinas de los venenos. Eran personas muy preparadas y muy respetadas en los pueblos. El nuestro, que se llama maese Nicolás, era un cincuentón como don Quijote y el cura y juntos hacían un trío de amiguetes lectores y solterones.
Pudo haber sido soldado en la batalla de Lepanto y compañero de armas de un tal Miguel de Cervantes, que también era hijo de un médico como él.
Maese Nicolás, a sus años, pensaba casarse con la Sobrina para emparentar con el hidalgo y ascender de categoría. Lo de cobrarse las deudas era una opinión del Ama, pero nunca había pasado por su mente. A él le importaba más la clase social que el dinero porque ya tenía bastante.

El cura leía en latín, además de hacerlo en castellano y era el encargado de trasmitir al pueblo los mensajes de la Iglesia.
Al ver esta comedia puede parecernos que era malo porque le tenía manía a las mujeres independientes.
Hay que pensar que los curas no son ni buenos ni malos. Son hombres de su época.
Y, en aquellos tiempos, los hombres pensaban que las mujeres habían venido a este mundo solamente para servirles. Cuanto más obediente y sumisa era una mujer, mejor, pensaban ellos.
Así que, para que no tuvieran tiempo de pensar, había que tenerlas siempre ocupadas: las mujeres estaban agobiadas de trabajo en casa, trabajo con su familia y trabajo en el campo.
En cuanto disponían de un rato libre, se las requería en la iglesia, adonde se les recomendaba que fueran obedientes, porque así irían al cielo.
Por supuesto, que a las mujeres no se les enseñaba a leer, no fueran a darse cuenta de su situación lamentable y empezaran a exigir sus derechos.
Cuando alguna mujer valiente se atrevía a exponer sus ideas, si éstas eran contrarias a las normas establecidas, un tribunal, formado por hombres, naturalmente, la acusaba de bruja y la quemaban en la hoguera para que aprendieran las demás y no se desmadraran…Y todos se quedaban tan satisfechos de haber puesto, de nuevo, las cosas en su sitio.

Sansón Carrasco era un mozo joven que había hecho bachiller en Salamanca. Pertenecía a una familia acomodada que se podía permitir el lujo de pagar sus estudios. Tenía buena relación con los sabios vejetes del pueblo, Don Quijote, el cura y el barbero, y les contaba las novedades de la Universidad. Era el que traía las ideas modernas y sorprendentes que circulaban por la ciudad, donde las cosas empezaban a ser de otra manera. Allí ya había mujeres, aunque todavía eran poquitas, que sabían leer, incluso que escribían libros.
Sansón Carrasco no quería tener una esposa analfabeta, que se tragara todo lo que le dijeran. A él le gustaban las mujeres que pensaran y fueran capaces de discurrir y de opinar. Por eso estaba enamorado hasta los tuétanos de la Sobrina de Don Quijote. Porque estaba a su altura y no sería una esposa esclava a la que explotar sino una esposa compañera en la que apoyarse y con la que colaborar.

El Paje procedía del palacio de la Duquesa, adonde habían llegado Don Quijote y Sancho sorprendiendo a los nobles y las damas con sus frases caballerescas y refranes populares. Era un joven apuesto al que los Duques habían convertido en su mensajero para llevar al pueblo la fausta noticia del ascenso de Sancho Panza a gobernador de la ínsula Barataria. Estaba acostumbrado a tratar a jovencitas educadas y discretas. Comenzó el viaje medio en broma, siguiendo el juego que le habían encomendado en palacio y terminó descubriendo el encanto sencillo de Sanchica, ante la que cayó rendido.

El Ama es el alma de esta historia. Ella es una mujer independiente, que tiene sus dineritos ganados de su trabajo y que, cualquier día, monta un tenderete de puntillas en la feria de Almagro.
Apareció en la casa de Don Quijote después de quedarse viuda, muy joven aún, para cuidar a la Sobrina, que había perdido a su madre. Quiere a la muchacha como si fuera esa hija que no tuvo y la defiende de las malas lenguas del pueblo.
Aunque conoce los beneficios de la prudencia, no duda en tirar por la calle de en medio cuando su niña del alma está abrumada por la presión de los vecinos. La anima a ser valiente y afrontar los problemas con la frente bien alta. Y, por si fuera poco, y en aquella época, es capaz de no querer casarse y conservar su libertad.
Posiblemente haya aprendido a leer a escondidas y se conozca todos los libros de la casa. Pero nunca desvelará a nadie este secreto. Ni siquiera a la Sobrina.

Teresa es una gran mujer a pesar de su ordinariez. Es la que manda en casa y Sancho, que es un bendito, se deja mandar. Ella sabe cuándo hay que segar y cuándo catar las colmenas. Pero le sienta como un tiro que su marido, aparentemente tan sensato, sufra una abdución caballeril y se convierta en escudero sin más ni más. Y que la deje plantada con la cosecha en la era.
Como en el pueblo no hay muchas distracciones suele pasarse grandes ratos en la casa de al lado charlando con su comadre, el Ama, con la que se entiende estupendamente y con la que chismorrea de todas las vidas y milagros de los vecinos del lugar.
En el fondo es una soñadora y cree posible que se realicen las promesas de su Sancho. Así que, cuando se siente gobernadora, se quiere quitar la espina de villana y mirar por encima del hombro a las señoritingas del pueblo.

Sanchica es un amor envuelto en esparto. Se sabe ignorante y es humilde y trabajadora. Le hace confidencias a su amiga, la Sobrina, y juntas son cómplices de dichas y desventuras.

Y, un día, como en los cuentos, también a ella se le aparece un Príncipe Azul, vestido de Paje, que le promete sacarla de las tinieblas de la aldea y enseñarle la luz de la Corte.

¿Se encontrará con Miguel de Cervantes para que solucione su relación con el Paje?

La Sobrina sabe distinguir perfectamente la fantasía de las novelas de la realidad cotidiana porque, al contrario que a su tío Don Quijote, la lectura no le ha secado el cerebro, sino que se lo ha llenado de luz.
No es solo la señorita de pueblo, dedicada a bordar ese ajuar interminable lleno de encajes y bodoques. Es la mujer instruida, razonadora, capaz de enfrentarse al cura retrógrado y capaz de defender lo que de bueno tenía la locura de su tío. No está dispuesta a casarse porque se lo imponga nadie. Ni siquiera su tío, al que adora. Debe luchar contra las habladurías y las burlas aunque tiene miedo de enfrentarse a la calle que se ríe de ella.
Pero la Sobrina tiene dos magníficos aliados: su Ama, llena de sabiduría y conocimiento de la vida, y su intelectual enamorado, Sansón Carrasco. Los dos la ayudarán a sobrevivir y a superar ese escalón de dependencia que aún le queda para conseguir la auténtica libertad.

 

 

 



Acto I

Al subirse el telón aparece en el escenario una estancia de un hogar rural manchego del siglo XVII. Es una habitación entre sala de estar y comedor. En la pared del fondo, hay una puerta no muy grande que comunica con la biblioteca de DON QUIJOTE y que va a ser ocultada por el aparador colocado en un lateral. Éste es un mueble locero, con platos y botes de cerámica de Talavera. Entre los muebles y adornos rústicos se contempla una lanza vieja y oxidada, que, como una reliquia, recuerda a los antiguos hidalgos de la familia Quijano, que lucharon heroicamente en el pasado.
Necesariamente, se encuentran en este lugar los útiles de trabajo de nuestras mujeres, que, en este caso son varias sillas bajas y los correspondientes mundillos de hacer bolillos prestos a ser utilizados en cualquier momento. Es necesario que las actrices sepan hacer encaje, aunque sea una puntilla sencillita, para darle más verosimilitud a la actuación.
Esta obra, además de celebrar a DON QUIJOTE, quiere ser un homenaje a las encajeras de la Mancha que, en el Siglo de Oro alcanzaron su máximo esplendor.
Comienza la escena, antes de abrirse el telón con sonido de hoguera crepitando y, a lo lejos, en off., se escuchan las voces del CURA, MAESE NICOLÁS, el AMA y la SOBRINA, que están acabando de dar buena cuenta de la biblioteca de DON QUIJOTE.
BARBERO.-  ¡Arrojemos a la hoguera todos estos libros que han vuelto loco al mejor hidalgo de toda la tierra de La Mancha!
AMA.-  ¡Ahí va!
CURA.-  Mira cuántos hay aquí…
AMA.-   Yo tiro todos estos
SOBRINA.-  ¡Éste también!, Que ha sido uno de los que más ha enloquecido a mi tío.
AMA.-  …Y éste.
(Entran por un lateral TERESA y SANCHICA. Son toscas y zafias, las dos. Se limpian los mocos con el mandil o la manga, se arrascan exageradamente y se mueven con ordinariez.)
 (Tosiendo y espantando el humo.) TERESA.-  ¿Qué es lo que pasa aquí?
SANCHICA.-  Algo debe estar ardiendo desde hace un rato porque llega el humo hasta nuestra casa.
TERESA.-  ¡Ama!
 (A la vez.) SANCHICA.-  ¡Tonia!
 (Dentro.) CURA.-  Ojo, con lo que hacemos, porque todos esos que he colocado en el rincón, no se deben quemar.
 (Dentro.) BARBERO.-  …Todos.., todos… Hay que quemarlos todos. Que no quede en la casa ni rastro de estas perversiones.
 (Dentro.) AMA.-  ¡Hale, otro más!
 (Dentro.) CURA.-  No seas bruta, mujer, algunos libros son muy interesantes y enseñan cosas que es bueno saber.
TERESA.-  No las oyes?. Están ahí dentro, en la biblioteca de Don Alonso.
SANCHICA.-  Parece como que estuvieran haciendo fuego.
SOBRINA.-  Ya no quedan más que estos tres.
 (Dentro.) BARBERO.-   ¡Allá van!
SANCHICA.-  ¿No le estarán quemando los libros al hidalgo?
 (Dentro.) SOBRINA.-  ¡Ay!, ¡cuánto humo!  (Toses.) 
TERESA.-  ¡Ay, madre… cuando se entere!
 (Dentro.) AMA.-  ¿Mira que si se levantara tu tío ahora y nos pillara? ¡Sería capaz de coger la lanza y arremeter contra todos!
 (Dentro.) CURA.-  Será mejor cerrar la ventana y echar agua en la hoguera, para que no note nada.
 (Dentro.) BARBERO.-   Vayan saliendo todos de aquí, que yo me encargo de bajar al corral y de apagar el fuego con agua del pozo.
(El CURA, con el AMA y la SOBRINA, van entrando en la estancia que aparece en escena, a medida que hablan.)
 (Entrando mientras sacude las manos y la ropa.) AMA.-   Ahora, lo que tenemos que hacer es cambiar de sitio ese aparador para que cubra el hueco de la puerta y tu tío, Don Alonso, se confunda y no encuentre la habitación de los libros.  (Mirando a TERESA y SANCHICA.) ¿Estáis aquí vosotras? ¡Qué bien! Ayudadme, entonces, a quitar los cacharros para mover el mueble.
(Todo el mundo se dispone a despejar el aparador de vasijas.)
 (Entrando y dirigiéndose a la SOBRINA.) BARBERO.-  ¿Qué os ha parecido la hazaña?
SOBRINA.-  ¿Por qué me preguntáis a mí, con toda la gente que hay?
BARBERO.-  Por que sois la más hermosa…
CURA.-  Andad, dejaos de zalamerías y ayudadme a mover el mueble y tapar la puerta para confundir a Don Alonso.
BARBERO.-  Que me place. ¡Allá vamos!
(Mueven el aparador cómicamente entre el CURA y el BARBERO con gestos de grandísimo esfuerzo, con satisfacción de las mujeres que se sonríen pensando que ellas lo hubieran hecho antes y mejor.)
AMA.-   No saben vuestras mercedes cómo se lo agradecemos. Aunque solas también hubiéramos podido hacerlo. ¿Quieren tomar un poco de queso y un vasito de vino?
BARBERO.-  Imposible. Me esperan en la barbería para colocar unas sanguijuelas. Ya vendré más tarde a ver cómo se ha despertado el «Caballero Andante»  (Lo dice con mucho retintín.)  y charlar un rato con su encantadora Sobrina.  (La SOBRINA le mira desconcertada.) 
CURA.-  Voy a controlar la hoguera. Hasta luego.
AMA.-  Hasta luego.
SOBRINA.-  Adiós.
AMA.-  Ahora debemos colocar las piezas como estaban. Ayúdame tú, Teresa, y que las muchachas tejan.
(El AMA y TERESA colocan las vasijas y las van limpiando mientras ANTONIA y SANCHICA se sientan juntas a tejer, cerca del espectador. La SOBRINA tiene finos modales de hidalga pueblerina, mientras que SANCHICA se sienta y gesticula con ordinariez. Hablan muy sigilosas.)
SANCHICA.-  ¿Sabes quién ha venido?
SOBRINA.-  ¿Quién?
SANCHICA.-  ¡El bachiller!
 (Muy emocionada.) SOBRINA.-  ¿Cuándo?
SANCHICA.-  Anoche.
 (Coqueta.) SOBRINA.-  Me tengo que arreglar. No quiero que me encuentre oliendo a humo.
SANCHICA.-  ¿No te han dado noticias de su llegada?
SOBRINA.-  Vendrá él mismo a dármelas. Como siempre.
SANCHICA.-  ¡Qué suerte tienes!… yo no tengo un enamorado que me quiera así…
SOBRINA.-  ¿…Y Lope Tocho? …¿o es que ya no te quiere? (Se miran con complicidad.) 
SANCHICA.-  ¡Bah!
 (Acercándose a las jóvenes.) TERESA.-  ¿Qué secretos os traéis, muchachas?
SANCHICA.-  Ninguno, madre… Estábamos hablando.
TERESA.-  Ya.., ya… Mejor será que nos vayamos, no sea que se levante de la cama el señor hidalgo y arme una trifulca como no encuentre sus libros.
SANCHICA.  – … Pero… si acabamos de empezar…
TERESA.-  Nada. no quiero que te metas en líos.  (Se la lleva.) 
SANCHICA.-  Hasta luego.
(Mientras tanto, el AMA se sienta muy cansada y coge su mundillo de hacer encaje. El trabajo no ha sido para menos: acaba de cargarse la labor de muchos años de coleccionismo de libros por DON QUIJOTE. Ambas hablan mientras trabajan.)
AMA.-  ¡Ay, qué silla más rica!
SOBRINA.-  ¿Estáis cansada?  (Música y silencio mientras tejen.) (Reflexionando.)  …Ama… Ama…
AMA.-  ¿Qué dices, hija?
SOBRINA.-  …Ama, ¿creéis que habremos hecho bien… con eso de quemar los libros?
AMA.-  Naturalmente, muchacha. Esos libros han sido la perdición para esta familia. (Siguen trabajando el encaje.) 
SOBRINA.-  ¿Cómo vais con esa puntilla nueva que os enseñaron en vuestro pueblo?
AMA.-  Es un poco complicada, no creas. Mira.  (Se acerca la SOBRINA y observa con detenimiento la labor.) 
SOBRINA.-  ¿Y esas rayas del cartón? ,¿qué significan?
AMA.-  Eres un lince, hija. Quería darte una sorpresa cuando lo tuviera hecho.
 (Curiosa.) SOBRINA.-  Pero ¿qué es?
AMA.-  Es un punto nuevo, “punto de la Virgen”, creo que se llama.
SOBRINA.-  ¿Me lo enseñaréis?
AMA.-  ¡Faltaría más! ¿para quién, si no es para ti, aprendo yo tantos encajes?
SOBRINA.-  Pues para venderlos en la feria de Almagro… y sacar buenos dineros por ello…
AMA.-  Anda… anda… Déjate de conversación y trabaja…  (Vuelven las dos al mundillo. Música) 
 (Con tristeza.) SOBRINA.-  …Eran hermosos…
AMA.-  ¿Hermosos? ¿Cuáles? ¿Los encajes?
SOBRINA.-  Los libros del tío… (Melancólica.) Yo aprendí a leer en ellos.
AMA.-  No se te ocurra decirle a nadie que sabes leer… y mucho menos que has leído los mismos libros que tu tío… Pensarán que tú también estás… loca.  (Hace un gesto significativo.) 
SOBRINA.-  …Que no, Ama. Que todo el mundo que lee no se vuelve loco… mira los sabios.
AMA.-  ¿Y por qué se ha vuelto así mi señor, Don Alonso? ¿Por qué?
 (Pensando.) SOBRINA.-  Yo creo que se empezó a volver así desde que Aldonza Lorenzo se marchó del pueblo.
AMA.-  ¿Desde que se fue al Toboso?… Pues ya han pasado unos años… ya.
SOBRINA.-  Los mismos que hace que mi tío se encerró en su habitación.
AMA.-   Aldonza no le hizo nunca demasiado caso.
SOBRINA.-  Pero, ¿le llegó a pedir matrimonio, en serio?
AMA.-  ¡Qué va! Tu tío ha sido siempre muy tímido para las mujeres. Era del dominio público que estaba enamorado de Aldonza, pero él jamás le dijo nada.
SOBRINA.-  A lo mejor se marchó al Toboso, aburrida de que nunca se le declarara.
AMA.-  No te digo que no.
SOBRINA.-  … Y mi tío, en vez de ir a buscarla, que es lo que tenía que haber hecho, se dedicó a leer y leer…
AMA.-  …leer…hasta la ruina.
SOBRINA.-  La locura no es la ruina.
AMA.-  …En este caso, han venido juntas.
SOBRINA.-  …¿Por qué?
AMA.-  …Pues porque los libros cuestan caros… y tu tío ha ido vendiendo la hacienda poco a poco… y apenas tenemos para vivir.
SOBRINA.-  ¿No tenemos dinero?…
AMA.-  No
SOBRINA.-  ¿Pero nada… nada?… Entonces, ¿de qué comemos?
AMA.-  Gracias a mis ahorros… y al barbero, que le presta algunas veces…
SOBRINA.-  Siempre fue el mejor amigo del tío Alonso.
AMA.-  Pero, ahora… me ha dicho que quiere cobrar.
SOBRINA.-  ¿Y, de dónde va a cobrar si no tenemos fincas ni dineros?
AMA.-   Ahí está lo malo… piensa que como no hay dinero… y tú no te vas a poder casar con otro, porque eres pobre… lo mejor sería… que… que…  (Apenas perceptible.)  que tú te casaras con él…
SOBRINA.-  ¿Qué?
 (Alto.) AMA.-  Que tú te casaras con el barbero.
SOBRINA.-  ¿Que yo me case con ese viejo de maese Nicolás? ¡Ni en sueños, Ama!… ¡Antes me meto monja, que casarme con él!
AMA.-  …es que…
SOBRINA.-  ¿Qué?
AMA.-  Que tu tío ya le ha apalabrado el matrimonio, si no me equivoco.
SOBRINA.-  ¿Sin contar conmigo? Ahora sí que me doy cuenta de que está loco. En su sano juicio, jamás hubiera hecho eso.
AMA.-  Es muy astuto el barbero… él fue el que ideó lo de quemar los libros.
SOBRINA.-  Porque… podría haberse quedado con ellos… y así se cobraba la deuda… Pero, de esta manera… en vez de cobrarse en libros… se cobrará en Sobrina… ¡Qué bien!
AMA.-  Los hombres, siempre se cobran en especie, hija.
SOBRINA.-  Ya veo, ya… Por eso anda persiguiéndome continuamente… y poniendo cara de pasmado.
 (Acariciándola.) AMA.-  ¡Mi niña!… Es que…A lo mejor te convenía hacerle caso…
SOBRINA.-  ¿Qué?
AMA.-   Es que… Ahora…, Sansón Carrasco… ya no te querrá.
 (Soltando el mundillo y poniéndose de pie, muy enfadada.) SOBRINA.-  ¡No hay más esques, Ama! …¿Vos creéis que mi Sansón me va a abandonar sólo porque sea pobre? ¿Verdad? ¡Mal le conocéis!
AMA.-   Ojalá te quiera, como dices.
SOBRINA.-  ¡Sansón me quiere!
AMA.-  Ya lo veremos… Creo que acaba de llegar de Salamanca con el título de BACHILLER.
SOBRINA.-  Ya lo sabía.
AMA.-   Ya… Y no me lo habías contado, ¡picarona!.  (Se oyen ruidos en el interior. DON QUIJOTE se está rebullendo.) Me marcho. Tu tío se acaba de despertar y, como se presente pidiendo explicaciones, no voy a saber qué decirle.  (Se va el AMA.) 
SOBRINA.-  ¿Y me dejáis a mí sola para que resuelva el problema, ¿no?  (Vuelve a coger la labor, que está muy enredada.)  ¡Lo que me faltaba! ¡Los bolillos, enredados!
(Música. DON QUIJOTE entra el la estancia y se dirige con gran parsimonia hacia el aparador situado delante de la puerta. Toca el mueble, se separa de él intentando mirar con perspectiva, se vuelve a acercar. Detrás entra el AMA. Escena lenta y cómica.)
 (Mirando a su tío de reojo.) SOBRINA.-  ¿Qué buscáis, tío?
DON QUIJOTE.-  ¿Hacia qué parte está el aposento de mis libros, hija?  (El AMA y la SOBRINA se miran en silencio.) 
AMA.-  ¿Qué aposentos busca vuestra merced?. Ya no hay aposentos ni libros en esta casa, porque todo se lo llevó el mismo diablo.
SOBRINA.-  …Que no era el diablo, Ama.., sino un encantador que se metió dentro de la estancia y, cuando salió volando, dejó la casa llena de humo… y ya no quedaban libros ni nada. Dijo que se llamaba el sabio Muñatón.
DON QUIJOTE.-  Frestón, sería.
AMA.-  No sé si se llamaba Frestón o Fritón. Sólo sé que acababa en ton.
DON QUIJOTE.-   Así es.
AMA.-  ¿Fritón?
 (A la vez.) SOBRINA.-  ¿Frestón?
DON QUIJOTE.-  Frestón, digo.  (Exaltado.)  Es un sabio encantador, grande enemigo mío, que me tiene ojeriza porque yo voy a vencer en singular combate a otro caballero a quien él favorece.
SOBRINA.-  ¿Pero, quién le mete a usted, señor tío en esas pendencias?. Mejor estaría en su casa, y no irse por el mundo a desfacer entuertos… Mire que muchos van por lana y vuelven trasquilados…
 (Muy excitado.) DON QUIJOTE.-   ¡Oh, Sobrina mía! Primero que a mí me trasquilen, …  (Agarra la lanza que está colocada en la pared y hace ademán de atacar.)  Pelaré yo las barbas a cuantos imaginaren tocarme en la punta de un solo cabello… (Continua luchando contra alguien imaginario.) 
AMA.-  Calma, mi señor Don Alonso.., calma… Vuélvase a la cama y tranquilícese, que enseguida le voy a llevar un caldito para que se reponga.
(El AMA sale de la estancia acompañando a DON QUIJOTE seguido de la SOBRINA. Música. Al cabo de un ratito vuelve la SOBRINA con ropa más elegante y acicalándose. Se ha arreglado por si viene a verla su enamorado. Hojea un libro mientras se sienta de nuevo sin apartar los ojos de él. En lo mejor de la lectura, aparece el CURA. La SOBRINA esconde con rapidez el libro debajo del delantal.)
CURA.-  ¿Qué guardas con tanto secreto?
SOBRINA.-  Nada…Este libro que vuestra merced ha salvado de la hoguera.
CURA.-  ¡Dámelo!
SOBRINA.-  … Es que… que… quería leerlo…
CURA.-  ¿Leerlo? ¿Es que sabes leer?
SOBRINA.-  ¡Claro!
CURA.-  ¿Y cómo no me lo habías dicho nunca en confesión?
SOBRINA.-  ¿Por qué había de decirlo?
CURA.-  ¡Es pecado!
SOBRINA.-  ¿Pecado? ¿Por qué?
CURA.-  Pecado, sí. ¿Quién te ha enseñado ese vicio de la lectura?
SOBRINA.-  Mi señor tío, don Alonso Quijano… a quien todos llaman «El Bueno».
CURA.-  Tu tío… tu tío… ¿No sabes que está loco?
SOBRINA.-  ¿Qué tiene de malo leer?… Vuestra merced también lee…
CURA.-  … Pero yo leo en latín… y soy hombre… y soy cura… ¡Tú eres mujer!
SOBRINA.-  ¿Las mujeres no podemos leer?
CURA.-  ¡No! Mira lo que le ha pasado a tu tío, ¡siendo hombre!… Los libros hacen pensar y eso no es bueno para las mujeres.
SOBRINA.-  ¿Qué es bueno para nosotras?
CURA.-  Para las doncellas es bueno rezar, cuidar la casa, reír con moderación y prepararse para ser una buena esposa que le dé muchos hijos a su marido.
SOBRINA.-  Yo no voy a tener marido. Soy demasiado pobre para eso. (Taimado.) 
CURA.-  De acuerdo. Pero algún buen hombre… como maese Nicolás… no tendría inconveniente en desposarte y darte una honorable familia.
 (Indignadísima.) SOBRINA.-  ¡Mi familia, que es una familia hidalga, puede que no tenga dinero, pero no por eso deja de tener honor y dignidad!
CURA.-  No me rechistes, que soy hombre de Dios.
SOBRINA.-  ¡Yo no me quiero casar con el barbero!
CURA.-  ¡Tienes la lengua larga y eso no es bueno para una doncella honesta y recatada!… ¡Dame ese libro!
SOBRINA.-  Este libro es de mi tío, don Quijote de la Mancha, ¡y no se lo voy a dar!
CURA.-  ¡Le llamas Don Quijote! … ¡Justificas sus locuras!… ¡Dame ese libro endemoniado de caballerías que ha secado el cerebro de tu tío!
SOBRINA.-  ¡No!
 (El CURA quiere quitarle el libro a la SOBRINA y ella se resiste.) CURA.-  ¡Dámelo!
SOBRINA.-  ¡No! ¡Y lo leeré cuantas veces quiera!
CURA.-  ¡Arderás en el infierno por toda la eternidad!  (Sale muy enfadado. Queda la SOBRINA llorando. Música triste. Al cabo de unos minutos entra el BACHILLER.) 
BACHILLER.-  ¡Tonia!
 (Acercándose y abrazándose a él.) SOBRINA.-  ¡Sansón!
BACHILLER.-  ¡Tonia mía!
SOBRINA.-  ¡Cuántas ganas tenía de que llegarais!
BACHILLER.-  Ya estoy aquí para siempre… Pero…¿por qué lloráis?
SOBRINA.-  Por dos cosas.
BACHILLER.-  ¿Dos cosa graves?… A saber…
SOBRINA.-  El cura me ha dicho que voy a arder en los infiernos.
BACHILLER.-  ¿Por qué?
SOBRINA.-  Porque sé leer.
BACHILLER.-  No os preocupéis: leer no es malo.
SOBRINA.-  Mirad lo que le ha ocurrido a mi tío.
BACHILLER.-  Eso ha sido por leer demasiado: todo hay que hacerlo con medida.
SOBRINA.-  ¿Tampoco es malo para las mujeres?
BACHILLER.-  Ni para las mujeres.
SOBRINA.-  ¿Y por qué dice el cura que es pecado el que las mujeres lean?
BACHILLER.-  Porque es un cura que no ha salido del pueblo y no sabe que en Salamanca y en la corte hay doncellas y damas honorables que leen de corrido y con buena entonación… ¿A vos os gusta leer?
 (Mimosa.) SOBRINA.-  … Sobre todos vuestros versos.
BACHILLER.-  A mí me gusta leer en vuestros ojos…  (Le limpia las lágrimas con un pañuelo.) … que no deben llorar…  (La besa en la nariz.)  ¿Cual es la segunda causa que os apena?
SOBRINA.-  Me da miedo decíroslo?
BACHILLER.-  ¿Por qué?
SOBRINA.-  Porque … me quieren separar de vos.
BACHILLER.-  ¿Separaros de mí?… ¿Quién?
SOBRINA.-  El barbero, maese Nicolás?
BACHILLER.-  ¿Que quiere hacer maese Nicolás con vos?
SOBRINA.-  Casarse.
 (Indignado.) BACHILLER.-  .¿Con vos?… Pero vos… no querréis.
SOBRINA.-  Claro que no. Pero como mi tío, Don Quijote, le debe tanto dinero, él ha pensado que una manera de cobrárselo sería casándose conmigo…  (Llorando, de nuevo.) … ¡Y yo os quiero a vos!  (Abraza al BACHILLER.) 
BACHILLER.-  ¡Vuestro tío está loco!
SOBRINA.-  Me siento como si estuviera prisionera. ¡Ay!  (Llora.) 
BACHILLER.-  ¿Me dejáis que sea vuestro caballero y os libere de la prisión?
SOBRINA.-  ¡Ay! ¿Qué decís?…¿A vos también os gustan los libros de caballerías?
BACHILLER.-  Claro… Aunque estén un poco pasados de moda.
SOBRINA.-  En los libros no existe el tiempo. Con ellos podemos transportarnos a cualquier época.
 (Muy teatral.) BACHILLER.-  Yo seré un caballero que os salva del matrimonio con el viejo barbero… y vos la dama de mis pensamientos, como Dulcinea.
SOBRINA.-  ¿Quién es Dulcinea?
BACHILLER.-  Dulcinea del Toboso, ¿no la conocéis? Es una dama de ese lugar, de la que, según parece, vuestro tío, Don Quijote, anda enamorado y a la que dedica todos sus pensamientos y sus hazañas.
SOBRINA.  -Mi tío, de quien anda enamorado es de Aldonza, la vecina que se marchó a vivir al Toboso… la hija del señor Lorenzo Corchuelo.
BACHILLER.-  ¿Aldonza Lorenzo? No importa. Él la ha ennoblecido llamándola Dulcinea.
SOBRINA.-  Eso lo ha sacado de los libros de Caballerías. Todos son iguales: siempre hay un caballero valiente que lucha por el amor de su dama. ¿Vos lucharéis por mí?
BACHILLER.-   ¡Siempre!
SOBRINA.-  Os tendréis que buscar un nombre pomposo para cubrirlo de fama… ¿Cómo os llamaréis?
BACHILLER.-  Me lo buscaréis vos.
SOBRINA.-  ¿Y qué nombre me pondréis a mí?
 (Pensando.) BACHILLER.-  … Pues… ¿Qué os parece…Sobrinea?
SOBRINA.-  ¿Por qué Sobrinea?
BACHILLER.-  … Porque sois la Sobrina de Don Quijote, ¿no?
SOBRINA.-  ¿Sobrinea?…¿ Y qué más?
BACHILLER.-  ¿Qué os parece «Sobrinea de la Mancha»? Pues manchega sois.
SOBRINA.-  De pura cepa…y a mucha honra… y Sobrina del más loco manchego de todos los tiempos.
BACHILLER.-  Pero nosotros tenemos que conseguir que se vuelva cuerdo, de nuevo.
SOBRINA.-  Eso digo yo. ¿Y qué haremos?
BACHILLER.-  Mañana mismo, os pido en matrimonio a vuestro tío. Si aún le queda algo de cordura, no dudará en darme vuestra mano.
SOBRINA.-  ¿Mañana mismo?
BACHILLER.-  ¡Mañana, mi Sobrinea!  (La abraza.) 
SOBRINA.-  …Mañana, mi Caballero…
BACHILLER.-  ¿Caballero de qué?
 (Mirando por la ventana.) SOBRINA.-  Caballero de la Blanca Luna… No encuentro título más alto.  (Se abrazan.) 
BACHILLER.-  ¡Vamos a decírselo al Ama…!
SOBRINA.-  ¡Vamos!
(Salen de la estancia que se va quedando en penumbra poco a poco. Cuando está casi a oscuras, aparece DON QUIJOTE en camisola con unas babuchas el la mano para no hacer ruido y una rodela bajo el brazo, cómicamente. En la otra, lleva una vela. Se sienta en una silla y se pone las medias.
Si parece oportuno, coge una aguja de la labor de la SOBRINA y se cose una media. Es de noche. Mira con insistencia hacia la puerta hasta que, sigilosamente, entra SANCHO).
SANCHO.-  ¿Pero todavía anda vuestra merced con ropa de dormir?¿Piensa salir de esa guisa a recorrer el mundo?
DON QUIJOTE.-  No, hombre, no. Tengo la armadura bien guardada en la cuadra. Al salir me has de ayudar a ajustármela…. Oye, Sancho, ¿tenemos ya todo preparado para irnos a buscar aventuras?.
SANCHO.-  Yo traigo todo lo que usted me dijo: las alforjas, la bota y la comida, ¿usted tiene la muda y el dinero que nos hará falta?
DON QUIJOTE.-  Todo. Todo lo tengo aquí escondido. Toma.  (Le da un hatillo y una bolsa con dinero.)  ¿pero dónde tienes las alforjas?
SANCHO.-  ¿Dónde las voy a tener? A lomos de mi burro, Rucio, que he dejado en la cuadra junto a Rocinante.
DON QUIJOTE.-  ¿Tu burro Rucio?…  (Pensando.)  … No sé, no sé… No recuerdo haber leído en ningún libro de caballerías que los caballeros andantes llevaran escuderos montados en burro.
SANCHO.-  Pues, lo que es, yo, Sancho Panza, no estoy dispuesto a recorrer los caminos andando junto a su caballo, por muchas ínsulas que me haya prometido vuestra merced.
DON QUIJOTE.-  Todo se andará, amigo Sancho. Todo se andará.
 (Soñador.) SANCHO.-   …A lo mejor, si por un milagro, lo que conquista vuestra merced es un reino, yo sería rey y mi mujer, Teresa, sería reina y mis hijos infantes.
DON QUIJOTE.-  Pues, ¿quién lo duda?
SANCHO.-  Yo lo dudo… Creo que a mi mujer… condesa le caerá mejor.
DON QUIJOTE.-   ¿Te has despedido de Teresa, tu mujer, y de tu hija?
SANCHO.-   No, mi amo. Usted tampoco se ha despedido de su Sobrina y del Ama, ¿verdad?
DON QUIJOTE.-   No. De nadie. Y hemos de salir enseguida para que cuando amanezca y nos echen en falta, no puedan encontrarnos.
SANCHO.-  ¿Le parece a vuestra merced que cojamos el camino de Montiel?
DON QUIJOTE.-  Eso había pensado yo mismo. Pero antes, espera que me encomiende a la dama de mis pensamientos para que me proteja en mis aventuras.
SANCHO.-  ¿Quién es la dama de sus pensamientos, mi amo?
 (Con gran solemnidad.) DON QUIJOTE.-  Sólo sé decir, respondiendo a lo que me pides, que su nombre es Dulcinea; su patria, el Toboso, un lugar de la Mancha; sus cabellos son de oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos y su blancura nieve.
SANCHO.-  El linaje, prosapia y alcurnia, quisiera yo saber…
DON QUIJOTE.-  Procede de los del Toboso de la Mancha, linaje, aunque moderno, tal, que puede dar generoso principio a las más ilustres familias de venideros siglos.
SANCHO.-  ¿Y a ella, se quiere vuestra merced encomendar?
(DON QUIJOTE, se coloca en el escenario, frente al público, y, con la mano en su corazón y los ojos hacia el cielo, le dirige una oración a DULCINEA, mientras se oye una música suavísima. SANCHO le mira sin comprenderle mucho.)
DON QUIJOTE.-  ¡Oh, señora de mi alma, Dulcinea, flor de la fermosura, ayudad a vuestro caballero, que, por satisfacer a la vuestra mucha bondad, sale hacia el mundo, dispuesto a buscar las más difíciles aventuras!
SANCHO.-  Amén.  (Al ver que ya se ha relajado su señor.) Pues salgamos de este lugar de la Mancha a librar batallas y ganar ínsulas para que pueda gobernarlas Sancho Panza.
DON QUIJOTE.-  Salgamos, Sancho amigo, que ya es el alba.  (Cogen sus cosas y se ponen a salir de la estancia muy sigilosos.) 
TELÓN

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Mientras cabalga Don Quijote

Acto II
(En la misma estancia del acto anterior, que tiene dos entradas laterales, se van a cruzar los personajes siempre en solitario y a gran velocidad. El AMA y TERESA están muy enfadadas y hablan a voces. El CURA y MAESE NICOLÁS andan preocupados por las noticias que acaban de recibir.)
 (Cruzando la escena con cara de mal genio y llevando un gran cesto.) 
  ¡Esto no hay quién lo aguante!  (Mutis.) 
 (Cruzando en dirección contraria y por otra puerta, también cargada.) TERESA.-  ¡Quién me iba a decir a mí, que me estaría sola para hacer la cosecha!
 (Cruza de nuevo, esta vez cargada con aperos de labranza y no dice nada.) 
 (Entra enfadada y se detiene en medio del monólogo, dejando un cubo en el suelo.) TERESA.-  ¡Ya se puede buscar una buena disculpa!… Es que no me puedo creer que me haya hecho esto ¡a mí!… que siempre le he tratado bien… ¡a quién se le ocurre! ¡Vamos!  (Coge el cubo y sale.) …Este marido mío es un insensato…
  (Entrando y deteniéndose con TERESA.)  AMA.-  Y, ¿quién saca las castañas del fuego?… ¿Eh?… ¿Quién?…las mujeres como siempre…
TERESA.-  … Y, encima, se ha ido el pastor… menos mal que Sanchica me ha dicho que se va a encargar de las ovejas… Pero… ¿quién hará el queso, si ella está en el campo?… ¿cómo se le habrá ocurrido a mi Sancho, marcharse de casa en esta situación…? ¡Ay, ay!  (Sale.) 
AMA.-  ¿Y nosotras? ¿Qué hacemos nosotras solas en la casa?… Porque trabajar, lo que se dice trabajar, mi señor Don Quijote no ha trabajado nunca mucho… la verdad… Pero su sola presencia, aunque viviera su vida rodeado de libros… no sé… era otra cosa.
 (Hablando sola.) TERESA.-  ¡Esto sí que no se lo perdono! ¡Faltaría más!  (Dirigiéndose al AMA.)  ¿Qué te parece?… ¿Y yo que creía que hablaba en broma cuando me decía: Teresa, ya verás cómo mejoramos de fortuna; Teresa, ¡qué guapa estarás vestida con ricos terciopelos!; Teresa, ya verás como en muy poco tiempo vas a ser gobernadora de una ínsula… y aquí me tienes… preparando los aperos de la cosecha, que se viene encima porque el bueno de Sancho Panza, se ha ido por esos mundos de Dios a conquistar ínsulas.
AMA.-  Pues qué quieres que te diga. Los hombres son imprevisibles… porque tú Sancho no está loco como mi señor, ¿verdad?
TERESA.-  No, no… Mi Sancho está muy en sus cabales.
AMA.-  Y, sin embargo se ha dejado embaucar por las promesas de DON QUIJOTE.
 (Un poco molesta por lo que acaba de decir el AMA.) TERESA.-  … o puede que se haya ido con él para hacerle entrar en razón.
AMA.-  … Pues es verdad… No había caído en ello… Perdona, hija. ¿Traes la leche del ordeño?
TERESA.-  Aquí la tengo, en el caldero. Vamos dentro que yo haré los quesos hoy.  (Mutis.) 
 (Llamando a la puerta.) BARBERO.-  ¿Ama? ¿Tonia?…
 (A voces.) AMA.-  ¡¡¡Tonia!!!… Dónde estará esta chiquilla, ahora… ¡Tonia!  (Mutis.) 
 (Desde dentro.)  TERESA.-  Está con Sanchica.
 (Entrando.) BARBERO.  No hay nadie  (Busca con la mirada y como no encuentra a nadie, se va.) 
CURA.-  Nicolás… ¿Dónde está, maese Nicolás?  (Busca con la mirada y se va.) 
(Entran en escena simultáneamente el AMA, TERESA, el CURA y MAESE NICOLÁS tropezando entre sí. Hablan a la vez.)
AMA.-  ¿Qué hacen ustedes aquí?
CURA.-  Perdón.
TERESA.-  ¡Ay!
BARBERO.  ¡Al fin!
AMA.-  Pero, ¿qué pasa?.  (Al CURA y a MAESE NICOLÁS.)  ¿Que ha ocurrido para que vuestras mercedes vengan a la casa? ¿Saben algo de mi amo?
BARBERO.-  … Es que… ha venido el molinero de un pueblo cercano a pedir reparación porque, según dice, Don Quijote le ha estropeado las aspas de su molino al arremeterlo con la lanza.
AMA.-   ¿Don Quijote?
TERESA.-  ¿Y, para qué quería Don Quijote arremeter contra un molino?… Ese hombre no sabe lo que dice…
CURA.-  Es… que, según parece, nuestro amigo, Don Quijote, confundió los molinos con gigantes peligrosos, que le iban a atacar…
BARBERO.-  … y les ofreció batalla…
AMA.-  ¡Ay, madre!
TERESA.-  ¿Y Sancho? ¿No estaba con él para disuadirle? Porque mi Sancho, otra cosa no tendrá… pero sentido común, no le falta.
AMA.-  Poco conoces a mi amo… cuando le da la locura, lo vive todo tan intensamente, que se cree que es realidad.
TERESA.-  ¿Y vienen ya para acá?
BARBERO.-  ¡Qué va…!
CURA.-  Y no entiende a dónde han podido ir ya que, parece ser, que Don Quijote estaba bastante magullado.
BARBERO.-  Precisamente, el molinero ha venido a cobrarse la deuda porque les ha perdido la pista… Y dice que si no cobra, le denuncia a la Santa Hermandad.
AMA.-   ¿Y viene aquí para que yo le pague?
BARBERO.-  Tiene que tener algo de dinero, porque yo mismo le entregué a Don Quijote una bolsa de ducados, no hace muchos días, después de recuperarse de su enfermedad.
AMA.-   ¿Una bolsa, dice? … Pues se la habrá llevado con él. Porque aquí no hemos visto un real.
BARBERO.-  Entonces, le pagaré yo mismo, para que se marche de una vez y nos deje en paz… Ya lo cobraré todo junto.
 (Muy decidida.) AMA.-  ¡No! ¡Mientras viva yo, y mientras a mí me quede un maravedí, vuestra merced no le va a adelantar más dineros a mi amo. Ya lo pondré yo de mis ahorros.
BARBERO.-  No os enfadéis, mujer.
AMA.-  Claro que me enfado. Como que le veo venir. .. y sé que se lo quiere cobrar casándose con la chiquilla.
BARBERO.-  ¿Y le parece mal que me quiera casar con ella?
AMA.-  Naturalmente que me parece mal. Primero porque vuestra merced es un carcamal, que tenía que buscarse una mujer de su edad, y segundo porque, la pobre, anda enamorada de un mozo joven y guapo.
BARBERO.-  ¿Ah sí? ¿Y quién es?
AMA.-  No tenía otra cosa que hacer yo que contárselo. Averígüelo como pueda… Y vámonos adentro, que le pago la deuda.
CURA.-  Vamos.
BARBERO.-   Allá voy… pero es usted una mal pensada.  (Salen todos menos TERESA.) 
(Al cabo de unos minutos, entra el AMA.)
AMA.-   Pues maese Nicolás está decidido a hacer méritos para enamorar a la pobre Tonia. Dice que va a venir esta tarde. Pero al molinero le he pagado yo… ¡Faltaría más!
TERESA.-  ¿De dónde has sacado el dinero?
AMA.-  De mis encajes… ¿Qué te creías?… Llevo muchos años vendiendo puntillas. Aunque soy criada de Don Quijote, soy más rica que él.
TERESA.-  ¿Qué ha dicho el barbero?
AMA.-  Se ha quedado de una pieza. Lo que menos se esperaba es que pudiera pagarle. Creo que este hombre no se había fijado en mí hasta hoy.
TERESA.-  Si lo que busca es dinero, tú llevas una dote mejor que la muchacha… ¡No te digo!. (Mutis de las dos mujeres.) 
(Queda la escena en penumbra dando la sensación de que ha pasado un tiempo. Puede haber dos momentos musicales y dos iluminaciones diferentes. Se va encendiendo lentamente la luz y aparecen llorando la SOBRINA y SANCHICA acompañadas del BACHILLER.)
SOBRINA.  ¡Ay, qué vergüenza!
BACHILLER.-  Mujer… que no es para tanto.
SANCHICA.-  ¡Pero que vergüenza!… ¡Esto no se puede aguantar!
SOBRINA.-  Todo el mundo nos miraba…
SANCHICA.-  … y se reía por lo bajo… ¡Ay, ay!
SOBRINA.-  … y nos señalaba con el dedo…¡Ay, ay, ay!
BACHILLER.-  No os pongáis así… No es cierto que la gente se burlara de vosotras.
SANCHICA.-  .. ¿Cómo que no?… ¿es que no me miraban cuando contaban que, a mi pobre padre, le han manteado en la posada?… y se han reído de él…
SOBRINA.-  …¿y cuando decían que a mi tío casi le corta una oreja ese… vizcaíno… o lo que fuera…?
SANCHICA.-  …Y dicen los cantares que mi padre quiere gobernar una ínsula…
SOBRINA.-  ¡Ay, ay, ay,!… menos mal que aparecisteis vos, y nos sacasteis de allí.
SANCHICA.-  ¡Ay, ay, ay!…Y os encarasteis con la gente que nos hacía burla….
BACHILLER.-  Vamos… dejad de llorar las dos, que la cosa no es para tanto… Ya sabéis lo que son los romances de ciego.
SANCHICA.-  Me voy a decírselo a mi madre.  (Sorbiéndose los mocos.) 
 (Conteniéndola.) BACHILLER.-  Ni se te ocurra. Tu madre no tiene que enterarse de nada.
 (Dándole un pañuelo.) SOBRINA.-  Límpiate esos ojos para que no note que has llorado.
BACHILLER.-  …y no se te escape decirle que le han robado el burro a tu padre.
SANCHICA.-  Encima está lo del pobre Rucio… yo lo he cuidado desde que nació.  (Sale limpiándose los mocos y las lágrimas.) 
 (A solas con la SOBRINA. Limpiándole las lágrimas.) BACHILLER.-  Vos tampoco debéis llorar.
SOBRINA.-  ¿Cómo no voy a llorar si mi tío Don Quijote va haciendo el ridículo por el mundo?
BACHILLER.-  No, Tonia. Hacer el bien no es hacer el ridículo.
SOBRINA.-  Buscar la gloria “desfaciendo entuertos”, como él lo llama, y como él lo hace… es hacer el ridículo.
BACHILLER.-  Entre el ridículo y la gloria hay un solo paso.
SOBRINA.-  Claro que hay un solo paso: él está en Sierra Morena deshaciendo entuertos , enmendándole la plana a la ley, amparando doncellas y creyendo que va a conquistar un reino para que lo gobierne Sancho Panza… Eso debe ser la gloria… Nosotras estamos en casa muertas de vergüenza, sin atrevernos a salir a la calle porque todo el mundo nos mira como la familia de un loco que se cree caballero andante… Eso es el ridículo… ¡el ridículo! ¿Os enteráis?  (El AMA va a entrar, pero se detiene al escuchar los lamentos de la SOBRINA.) 
 (Entrando.) AMA.-   ¿Qué estoy oyendo? ¿Tú también andas acobardada como Sanchica?
SOBRINA.-  ¿Me habéis oído?
AMA.-  Te he oído a ti y la he oído a ella, que me ha contado lo de los cantares… Y una no está dispuesta a ver a mi niña llorando y escondiéndose porque su señor tío haya decidido enmendar las sinrazones de este mundo a golpe de lanza.
SOBRINA.-  ¿Y qué podemos hacer si no lamentarnos?
AMA.-  Trocando el ridículo en gloria.
SOBRINA.-  ¿Cómo podemos hacer eso?
AMA.-  Aceptando la realidad y obrando en consecuencia.
 (Sin enterarse mucho de lo que quiere decir el AMA.) SOBRINA.-  … Obrando en consecuencia… ¿Qué es eso?
AMA.-  Ir por la vida con la cabeza bien alta.
BACHILLER.-  Tiene razón el Ama. Sencillamente que, en vez de esconderos, sepáis dar la cara por vuestro querido tío… Que en vez de ocultar vuestro linaje, vayáis pregonando que sois Sobrinea de la Mancha, la orgullosa Sobrina del Caballero de la Triste Figura. ¿Es eso lo que proponéis, Ama?
AMA.-  ¡Pero, qué relisto sois, hijo!… Os dejo solo con ella, que con esa labia de Salamanca, se lo explicaréis mucho mejor que yo…  (A la SOBRINA.) Y, nada de andar con los ojos gachos…  (Acompañándose con el gesto.) ¡Así hay que ir!.  (Se va el AMA con mucho poderío.) 
SOBRINA.-  ¡Qué vergüenza, Dios mío…! Yo no me atrevo.
BACHILLER.-  Ese es el quid de la cuestión: que os ocultéis del mundo o que os pongáis el mundo por montera… ¡Atreveos!
SOBRINA.-  No me creo capaz.
BACHILLER.-  Mi amor os ayudará…Mi Sobrinea.
SOBRINA.-  ¿Pero eso no era nuestro juego?
BACHILLER.-  Dejemos al mundo entero que juegue el juego de la caballería andante.
SOBRINA.-  Me parece que estamos todos un poco locos…, mi caballero de la Blanca Luna.
BACHILLER.-  Todos necesitamos un poco de locura, para poner verdadera cordura en nuestras vidas.
(Se abrazan los enamorados y hacen mutis despacio. Se apaga la luz mientras se escucha una música animosa. Al encenderse la luz, de nuevo, llaman a la puerta. Sale el AMA a abrir. Entran el CURA y MAESE NICOLÁS con TERESA.)
CURA.-  Ama, ¿Ya han llegado?
AMA.-  ¿Quién tiene que llegar?
BARBERO.-  La Santa Hermandad, Ama.
TERESA.-  La Santa Hermandad
 (A la vez.) AMA.-  ¿La Santa Hermandad?
CURA.-  La Santa Hermandad, sí. Que está buscando a Don Quijote para encarcelarle.
AMA.-  ¿Encarcelarle? ¡Dios mío!… Si ya lo decía yo…
TERESA.-  ¿Y, también van a encarcelar a mi Sancho?
BARBERO.-  … No lo sabemos, Teresa. Pero hay traerles a casa enseguida.
AMA.-  Lo mejor será que vayan vuestras mercedes a por ellos… al infierno, si hace falta.
CURA.-  ¡No blasfeméis!
BARBERO.-  Ni el miedo a la cárcel puede hacer que Don Quijote vuelva al pueblo.
 (Entrando.) SOBRINA.-  A mi tío solo le puede hacer volver una causa noble.
BARBERO.-  ¿Por ejemplo?
SOBRINA.-  Por ejemplo, que una dama en apuros se lo pida.
 (En voz baja, al BARBERO.) CURA.-  Es verdad… pareces tonta, la leída esta.
 (Mirando al CURA con guasa.) SOBRINA.-  Gracias a los libros, señor cura.
 (Observando al CURA de arriba a abajo.) AMA.-   ¿Qué os parece, señor cura, que vos, que sois apuesto, os disfracéis de dama y le engañéis hasta devolverle a casa?
SOBRINA.-  ¡Eso!.. Y vos, maese Nicolás… podéis disfrazaros de su doncella.
BARBERO.-  ¿Qué dama ni qué doncella?. Yo no me disfrazo (Sale TERESA muy decidida.) 
 (Coquetona.) SOBRINA.-  ¿No queréis darme gusto…?
BARBERO.-  … Si es por vos…
SOBRINA.-  Por mí y por mi tío, Don Quijote.
CURA.-  Pero eso es muy difícil, muchacha. ¿Qué historia habríamos de contarle?
SOBRINA.-  Una historia galante… Como… como que una princesa…
AMA.-  ¡Una princesa!
SOBRINA.-  ¡Eso!… Que… que está siendo perseguida por…
 (Aparece con una brazada de vestidos viejos.) TERESA.-   … por un gigante…
 (Entrando al trapo.) CURA.-  ¡De acuerdo!… y le pide ayuda a Don Quijote…
BARBERO.-  … Y, Don Quijote, la va siguiendo… la va siguiendo… hasta llegar a casa.
SOBRINA.-  ¡Pero qué inteligentes son vuestras mercedes!
CURA.-  ¿Pero, cómo le podemos engañar?
TERESA.-  Déjenlo de nuestra cuenta. A ver… ¿Cómo le quedaría a usted esta saya?
AMA.-  ¿Y este corpiño?
 (Al BARBERO.) SOBRINA.-  ¿O, esta toca?
 (Las tres mujeres intentan disfrazar al CURA y al BARBERO de la manera más cómica posible, con diálogos oportunos y jocosos creados por los propios personajes. La escena se puede alargar o acortar según interese.) 
 (Mientras viste al CURA.) AMA.-   Por aquí… es mejor que meta el brazo por la manga… Eso… ¿Y cómo se podría llamar la princesa?
CURA.-  Esta toca me aprieta… Debe ser un nombre muy espectacular. Vamos a pensar…
TERESA.-  La princesa Micomicona…  (Al CURA.)  Estése quieto, que no consigo colocarle esto bien.
SOBRINA.-  Sí. Es un nombre muy sonoro… Y es hija del rey Micomicón.  (Coge unos alfileres de uno de los mundillos para sujetarle la prenda y le pincha adrede.) 
BARBERO.-  ¡Aaaayyyy!
SOBRINA.-  No seáis quejica.
BARBERO.-  …Me habéis pinchado…
SOBRINA.-  Si es que no paráis quieto, hombre de Dios.
BARBERO.-  Cuando os acercáis a mí… no sosiego.
SOBRINA.-  Pues sosegad.  (Mirando guasona al BARBERO.)  ¡Ay! Maese Nicolás… Cómo le cae a vuestra merced este corpiño de terciopelo … A ver… míreme… Estaría “guapísima” si no fuera por el bigote.
BARBERO.-  Mi bigote no me lo quito: eso sí que no.
SOBRINA.-  ¿Cómo que no?. ¿No decíais que haríais todo por mí?
BARBERO.-  Todo…todo… (Tocándose el bigote con tristeza)
SOBRINA.-  Todito vais a hacer.  (Coge unas tijeras y le corta el bigote, con grandes lamentos pos parte de éste.) …Y no olvidéis que un gigante malvado os ha arrebatado el reino…  (Mirándole.)  ¡Qué preciosidad!
BARBERO.-  ¡Ay!
 (Al AMA.) SOBRINA.-  Ama, me parece que el señor barbero hace mejor de princesa Micomicona que el señor cura.
TERESA.-  No sé hija. Tendremos que echarlo a suertes porque ambas “señoras” parecen talmente de verdad.
AMA.-  A ver…  (Mirando a ambos y con mucha teatralidad.) … ¿Quiénes son estas elegantes damas que nos hacen el honor de visitar nuestra humilde morada?
 (Afinando la voz.) CURA.-  Soy la princesa Micomicona y ésta, mi doncella.
 (A la vez.) BARBERO.-  Soy la princesa Micomicona y ésta, mi doncella.
AMA.-   Demasiadas Micomiconas para un solo día.
 (Entra jadeando SANSÓN CARRASCO.) 
 (Entrando.) BACHILLER.-   ¿Ha llegado ya?
TODOS.-   ¿Quién?
BACHILLER.-  El alguacil de La Santa Hermandad… Pero… ¿Quiénes son estas señoras?
SOBRINA.-  Miradlas detenidamente, por si os son conocidas.
 (Mira detalladamente a los hombres disfrazados.) BACHILLER.-   … El caso es que… me parece haberlas visto en alguna parte… pero no recuerdo bien.  (Dirigiéndose al CURA y al BARBERO.) 
  ¿Quiénes son vuestras mercedes? (Llaman a la puerta con grandes golpes.) 
ALGUACIL.-  ¡Abran en nombre de la ley!
 (Abrazando al AMA.) SOBRINA.-  ¿Qué hacemos con estos dos?
AMA.-  Tranquilos todos: Ustedes dos y Tonia se van a sentar a hacer encaje.  (En voz alta.)  ¡Ya va!
ALGUACIL.-  ¡Abran, digo!
 (Abriendo la puerta y fingiendo.) AMA.-   ¡Qué ganas teníamos de que llegara, señor alguacil! ¿Ya se sabe algo de DON QUIJOTE?
ALGUACIL.-  Nos han dicho que está aquí escondido.
SOBRINA.-  ¿Aquí?…¡Qué más quisiéramos!
TERESA.-  ¿Y también buscan a mi Sancho?
ALGUACIL.-  Vengo por Don Quijote, que ha liberado a unos delincuentes que iban a cumplir condena a galeras.
AMA.-  ¿Don Quijote ha hecho eso?
ALGUACIL.-  Además de otras muchas tropelías.
(El CURA y el BARBERO disfrazados se han colocado ante los mundillos de hacer bolillos junto con la SOBRINA. Se sientan cara al público y de espaldas a la puerta por donde entra la justicia. Se ponen a trabajar muy seriamente. Como es de imaginar ni el CURA ni el BARBERO saben hacer encaje, por lo que se les enredan los palos, se pinchan , etc. Con mucha mímica y comicidad. Su rostro va cambiando según sea la conversación.)
ALGUACIL.-  ¿Quiénes son ustedes?
AMA.-  Yo soy el Ama de Don Quijote, ésta es su Sobrina y Teresa es la mujer de Sancho Panza.
BACHILLER.-  Yo soy el bachiller Sansón Carrasco.
ALGUACIL.-  ¿Quiénes son estas muchachas?
SOBRINA.-  Son unas amigas mías que me ayudan a hacerme el ajuar.
 (Acercándose a las encajeras y mirando las puntillas del CURA por encima del hombro.)   (Al CURA.) ALGUACIL.-  ¿De dónde sois?
 (Con voz afeminada.) CURA.-  De Argamasilla.
ALGUACIL.-  Me encanta ver hacer puntilla a las mujeres…  (A la SOBRINA.)  Menudas randas tendrás hechas ya para tu arreo, moza… con la rapidez que trabajas…  (Mirando al BARBERO.) … Tú no corres tanto… ¿Qué te pasa?
 (Con voz de pito.) BARBERO.-  … Es que se me han enredado los bolillos…y estoy deshaciendo.
AMA.-  Es que la pobre… es un poco …torpe.
TERESA.-  … Mas bien, muy torpe.
AMA.-  Eso quería decir.
(Se oye un ruido dentro de la casa que alarma al alguacil)
BACHILLER.-  ¿Qué ruido es ese?
SOBRINA.-  ¡El gato!
ALGUACIL.-  Ustedes me está engañando… Seguro que tienen escondido a Don Quijote.
AMA.-  ¿Nosotras? No, señor alguacil.
ALGUACIL.-  Vamos a buscarle.  (Al BACHILLER.) 
AMA.-   Sansón, acompañad a la justicia.  (Bajito.) … Y, entretened al alguacil todo lo que podáis.  (Salen el ALGUACIL y el BACHILLER.) 
AMA.-  Vamos, aprisa… Quítense vuestras mercedes esos atavíos y desaparezcan de aquí lo más rápidamente que puedan.
(Se desvisten el CURA y el BARBERO ayudados por las tres mujeres y dejan la ropa femenina en un rincón visible.)
CURA.-  Menos mal que no nos han conocido. ¿Qué hubieran dicho en el pueblo si se enteran de que el cura anda disfrazándose como una mujerzuela en carnavales?
BARBERO.-  …Y yo, a mis años, con estas pintas…
SOBRINA.-  Las mismas pintas que tendría si se casara conmigo… ¡No te digo! ¡Hale!
TERESA.-  Ahora, se van despacito, como si no hubieran roto un plato.
CURA.-  Si…si.
BARBERO.-  Me parece que no voy a venir por aquí en mucho tiempo.
 (Abriendo la puerta.) SOBRINA.-  Por lo menos el tiempo que tarde en traer a mi tío. Adiós.
(Salen el CURA y el BARBERO.)
AMA.-  ¡Ay!
TERESA.-  ¡Qué descanso!
 (A la vez.) SOBRINA.-  ¡Qué pesado!
 (Se sientan las tres delante de sendos mundillos y se ponen a hacer encaje. Llega el ALGUACIL con el BACHILLER.) 
ALGUACIL.-  No hemos encontrado a nadie.
AMA.-  ¿Han mirado bien?
ALGUACIL.-  Hasta en los corrales.
SOBRINA.-  … y, en la despensa… en el sobrado…
TERESA.-   ¿Y en el pozo? ¿Han buscado en el pozo?
 (Tomándoles el pelo.) SOBRINA.-  … ¿Y en el gallinero?: ¿No han encontrado a Don Quijote en el gallinero?
BACHILLER.-  Hemos mirado todo.
 (Muy mosqueado.) ALGUACIL.-   Pero… ¿Ustedes no son las mismas mozas que había aquí hace un rato?
SOBRINA.-  ¿Cómo que no?
ALGUACIL.-  Tú, sí… Pero las que estaban contigo… eran otras.  (Tocándose la frente.)  ¡Eran Don Quijote y Sancho disfrazados!
ALGUACIL.-  ¡Me han engañado!
TERESA.-  ¿Nosotras?
 (A la vez.) SOBRINA.-  ¿Nosotras?
AMA.-  ¿Nosotras?
 (Percatándose de las ropas de mujer que han dejado en un rincón.) ALGUACIL.-  ¡Estas son las ropas con las que estaban camuflados!
AMA.-  ¿Quién estaba camuflado?
ALGUACIL.-  ¡Se han escapado!  (Al BACHILLER.)  … ¡Y tú eras su cómplice!
 (Aturdido.) BACHILLER.-  ¿Yo?… Dios me libre…
ALGUACIL.-  ¡Tengo que encontrarlos!
 (Sale el ALGUACIL muy acelerado y nervioso al ver que le han tomado el pelo y deja a nuestros amigos partiéndose de risa.) 
 (A la SOBRINA.) BACHILLER.-  ¿Cómo no me habíais dicho que había vuelto vuestro tío?
TERESA.-  Pero… pero ¿Es que no habéis conocido a los disfrazados?
SOBRINA.-  ¿Seguro que no les habéis conocido?
BACHILLER.-  No. ¿Quiénes eran?
AMA.-  ¡Pues no se lo decimos!  (Se miran las tres con picardía.) 
TERESA.-  ¡Pues no se lo decimos!
SOBRINA.-  ¡Pues no se lo decimos!
(Risa y TELÓN.)
Acto III
(El AMA y TERESA charlan mientras continúan con su interminable puntilla respectiva. De vez en cuando se abanican porque hace mucho calor. DON QUIJOTE y SANCHO acaban de salir de nuevo en busca de aventuras después de una breve estancia en casa, adonde llegó creyéndose preso de una hechicería sobre un carro de bueyes, seguido por un SANCHO triste y humillado.)
 (Deja de tejer y mira al infinito.) TERESA.-  Nunca creí que me pareciera bien que mi Sancho se me fuera otra vez.
AMA.-  Yo pensaba que ya se iban a quedar aquí para siempre… El cura y el barbero se encontraron con aquella muchacha que creo que se llamaba… no me acuerdo…
TERESA.-  Dorotea.
AMA.-  Eso. Dorotea… que hizo a las mil maravillas el papel de princesa Micomicona y consiguió acercar a casa a Don Quijote.
TERESA.-  Porque, lo que eran sus disfraces… no creo que le hubieran engañado.
 (Melancólica.) AMA.-  … Y parecía que se les había pasado la fiebre… Los amigos visitaban a mi señor… y todo parecía normal… hasta que decidieron irse a Barcelona. ¡Nada menos!
TERESA.-  Seguro que en Barcelona conseguirán aventuras que les darán mucha fama.
AMA.-  Con la fama no se come.
TERESA.-  … Depende… a mí no me importa que se hayan ido de nuevo.
AMA.-  ¿Te ha parecido bien? A mí me parece tanta locura como la primera vez que se fueron.
TERESA.-  Es su oficio, oye. Don Quijote es un caballero andante cuyo escudero le acompaña por encrucijadas y veredas esperando una batalla gloriosa que le convierta en gobernador de una ínsula.
AMA.-  Pero ¿has terminado por creer lo de la ínsula?
TERESA.-   ¿Cómo no lo voy a creer? La primera vez que ha vuelto a casa, Sancho me ha traído cien escudos. La próxima vez, vendrá en caballo y con escolta.
AMA.-  ¿Cien escudos? ¿De dónde han sacado estos correcaminos cien escudos?
TERESA.-  ¡Ah! No sé… Será la soldada con que le ha pagado sus servicios mi señor Don Quijote.
AMA.-  Pero si Don Quijote no tiene donde caerse muerto… ¡Anda ya!
TERESA.-  Tendrá o no tendrá… Pero todo el mundo le respeta… y su fama corre de boca en boca… y hasta los ciegos le hacen coplas… y se está escribiendo un libro con sus aventuras que se titula: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
AMA.-  ¿No me digas?… ¿No lo habrás leído tú?
 (Con retintín.) TERESA.-  No, Ama, no… Yo no sé leer como la Sobrina. Ni mi Sanchica tampoco… que nosotras somos mujeres decentes…
AMA.-  ¿Es que mi Tonia no es una mujer decente? … Mira que la he cuidado desde que murió su madre… ¡y no te consiento que digas eso!
TERESA.-  … Mujer… No quiero decir que la moza sea mala. ¡Dios me libre!… pero … ya sabes… en el pueblo se comenta … que también lee libros de caballerías… y que presume de ser Sobrina de Don Quijote… y cualquier día…
 (Entrando y muy seria.) SOBRINA.-  Cualquier día… ¿qué? Teresa.
 (Recoge de mala manera la labor y se sale con el mundillo.) TERESA.-  Nada… No he dicho nada. Ya me iba. Hasta luego
 (Al Ama.) SOBRINA.-  ¿Qué le pasa a ésta?
AMA.-  Pues no lo sé. Por un lado está contenta porque su marido se gana la vida de escudero de un caballero andante. Y por otro…
SOBRINA.-  Por otro, ¿qué?
AMA.-  Creo que le fastidia que su marido sea eso… el escudero.
 (Riendo.) SOBRINA.-  Ja…ja… ¿Pues qué quería?
 (Ríe también.)  (Se oye a SANCHICA, desde fuera dando voces.) 
SANCHICA.-  ¡Madre! ¡Madre!
 (Saliendo a buscar a SANCHICA.) SOBRINA.-  ¿Qué pasa? ¿Por qué gritas de esa manera?
 (Entrando. A la SOBRINA.) SANCHICA.-  ¡Ay!, amiga mía… Que hay un mancebo, como un pino de oro, preguntando por mi madre…¡qué nerviosa estoy!
 (Levantándose.) AMA.-  ¿Qué pregunta?
SANCHICA.-  ¡Que si está mi madre!
 (Entrando con el mundillo en la mano.) TERESA.-  ¡Aquí está tu madre! … ¿Qué es lo que ocurre, niña?
SANCHICA.-  ¡Ay!, madre… Que en la puerta está un joven muy apuesto preguntando por vos.
TERESA.-   ¿Y lo tienes en la calle?… ¡Hazlo pasar!, muchacha.
 (Sale SANCHICA y se quedan las demás mujeres con gran expectación. Vuelve seguida del PAJE que trae ricos presentes.) 
 (Al PAJE, señalando a TERESA.) SANCHICA.-  Mi madre.
 (Arrodillándose.) PAJE.-   Déme vuestra merced sus manos, mi señora Doña Teresa, esposa del Señor Sancho Panza, gobernador de la ínsula Barataria.
 (TERESA se queda estupefacta y se le cae el mundillo con gran estrépito y revuelo de bolillos. El AMA lo recoge y lo coloca en cualquier sitio.) 
TERESA.-  ¡Ay, señor mío, quítese se ahí; no haga eso… que yo no soy nada palaciega sino hija de un destripaterrones y mujer de un escudero andante, y no de gobernador alguno.
PAJE.-  Vuestra merced es mujer dignísima de un gobernador archidignísimo.
AMA.-  ¡Oh!
SANCHICA.-  ¡Anda!
PAJE.-  Y, para prueba de mi verdad, reciba vuestra merced esta carta y este presente.  (El PAJE le entrega una sarta de corales que TERESA coge con gran devoción, alucinada por semejante acontecimiento.) (Se acercan a TERESA las demás mujeres y tocan el collar. Exclamaciones libres de las actrices.) 
SOBRINA.-  ¡Son corales!
AMA.-  … ¡y de verdad!
 (TERESA no cabe en sí de gozo.) SANCHICA.-  …¡Y, con extremos de oro!
 (Entregándole la carta.) PAJE.-   Esta carta es del señor Gobernador, y esta otra que traigo y estos corales son de mi señora la Duquesa, que a vuesa merced me envía.
 (Muy mosqueada.) SOBRINA.-  ¿Una duquesa?… ¿Qué duquesa?
PAJE.-  La Duquesa en cuyo palacio se alojan Don Quijote y su escudero, Sancho Panza.
 (Emocionada.) SANCHICA.-  Que me maten si no anda por ahí nuestro señor amo Don Quijote, que debe haber dado a padre el gobierno que tantas veces le había prometido.
PAJE.-  Así es la verdad, que por respeto del señor Don Quijote es ahora el señor Sancho gobernador de la ínsula Barataria, como se verá por esta carta, que puede leer vuestra merced.
 (Muy contrariada.) TERESA.-  … Pero si yo no sé leer ni mi hija Sanchica, tampoco…
SOBRINA.-  Yo sí sé leer. Y voy a leer.  (Coge la carta. Todas escuchan con curiosidad.) Veamos qué dice esa.  (Con guasa.) … Duquesa:  (Lee.)  “Amiga Teresa”…  (La SOBRINA va pasando de la ironía de la desconfianza con la que comienza la lectura hasta la convicción de la certeza.) 
TERESA.-  ¿Me llama amiga?
 (Continúa con la lectura.) SOBRINA.-  … “la bondad y el ingenio de vuestro marido Sancho…  (Se ponen muy huecas TERESA y SANCHICA, asintiendo con la cabeza.) … obligaron a mi esposo el Duque, a concederle el gobierno de una ínsula, de muchas que tiene”…
AMA.-  ¡Tiene muchas ínsulas!
 (Leyendo.) SOBRINA.-  … “quiero que sepa, señora Teresa, que es el mejor gobernador del mundo, y ya quisiera gobernar yo como Sancho gobierna”.
TERESA.-  ¿No te digo?… si mi Sancho terminará por dar lecciones en la Corte…
SOBRINA.-  Espera que no he terminado… “Tiempo vendrá en que nos conozcamos y nos comuniquemos”…
AMA.-  ¡Quiere conocerla!
SOBRINA.-  Pues ahora viene lo mejor:  (Mirando a su amiga.)  … “Encomiéndeme a Sanchica, su hija, que la tengo que casar altamente cuando menos lo piense”…
SANCHICA.-  ¡Ay, madre!… Que me voy a la Corte para casarme con un príncipe…
SOBRINA.-  “Su amiga, que bien la quiere, La Duquesa”
 (A la SOBRINA.)  PAJE.-  Vos misma habéis comprobado que lo que digo es verdad. Y más se alegrarán cuando vean el vestido de paño finísimo que el Gobernador Sancho envía para su hija Sanchica.
(Abre el paquete y enseña un vestido verde, de fino paño, que coge SANCHICA inmediatamente, colocándoselo delante a modo de prueba paseándose con él de esa guisa por todo el escenario. Exclamaciones de sorpresa.)
SANCHICA.-  ¡Madre mía! ¡Cuando me vean las otras mozas del lugar!
TERESA.-  ¡TERESA, gobernadora!… ¡Ahhh!
SANCHICA.-  ¡Cochina envidia que van a tener todas cuando me pasee con mi madre, en coche, como una reina!
TERESA.-  … Y cuando estemos sentadas, en la iglesia, junto al altar mayor…
 (Dándose mucha importancia.) SANCHICA.-   … Bajo dosel…
TERESA.-  Todas estas venturas, y aún mayores, me las tiene profetizadas mi buen SANCHO, y verás tú, hija, como no para hasta hacerme condesa.
 (Con una cierta envidia.) AMA.-  … Todo es comenzar a ser venturosas…
TERESA.-  Pero… ¿qué hacemos?… hablar y hablar… y, seguramente, este buen Paje, que viene de la ínsula, no ha comido ni bebido en mucho tiempo.  (Al AMA.)  AMA. Nos vamos a casa a atenderle como se merece el embajador.  (Al PAJE.)  Venid con nosotras.
 (Hacia el resto de las presentes.) PAJE.-  Permiso…
 (Salen TERESA, SANCHICA y elPAJE. Se quedan él, AMA y la SOBRINA.) 
AMA.-   ¡Qué educado!
SOBRINA.-  ¿Será un Paje de verdad?
AMA.-  No me lo puedo creer… ¡Es que no me lo puedo creer!… ¿Pero no decías que eso de las ínsulas era una fantasía de tu tío Don Quijote?
SOBRINA.-  Eso pensaba yo… Pero se ve que mi tío, le pone tanto ardor a sus fantasías que terminan por convertirse en realidad.
AMA.-  … Y, mírala… mucho decirme que querría ver muerta a su Sanchica antes que verla condesa … mucho presumir de que es mejor ser pobre y decente que cortesana advenediza… y en cuanto se ha visto con un collar de corales, se le han olvidado todos sus principios.
SOBRINA.-  ¡Ay, Ama!… No se ponga así.
AMA.-  ¡Claro! A ti todo te parece bien… Pero es que Teresa nos va a restregar por las narices la ínsula de su marido.
SOBRINA.-  Pues si les ha llegado el momento de la ventura, mejor para ellas…
AMA.-  ¡Ni tanta ventura!… De Teresa Cascajo, que es como se llama, nombre mondo y lirondo, sin dones ni donas, porque es hija del señor Cascajo… a doña Tal y Señoría… Y lo que quiere es sentarse en la iglesia sobre almohadones, a despecho de las hidalgas del pueblo… ¡ah!
SOBRINA.-  ¿Y, a usted, qué más le da?
 (Sin hacerle caso.) AMA.-   …Ayer iba a misa cubierta la cabeza con la falda de saya… y mañana con broches y con entono… ¡Como si no la conociésemos!
SOBRINA.-  No acabo de comprenderlo. Parece que todos estuviéramos presos de una hechicería. Mejor será que vayamos a contárselo a los amigos del tío.
AMA.-  Será mejor que vayamos. Sí.  (Salen ambas.) 
(Queda un momento la estancia sola y entran muy contentas, TERESA y su hija. Ésta viene vestida con el traje que le ha enviado su padre. Ambas actúan con gran ordinariez.)
TERESA.-  Acércate, Sanchica mía que te contemple.  (La mira arrobada.)… 
SANCHICA.-  Madre… ¿Estoy guapa?  (Se mueve torpemente con esa ropa.) 
TERESA.-  No he visto a nadie tan hermosa como tú. Orgullosa estoy de haberte parido.
SANCHICA.-  Tendréis que comprarme chapines, porque este traje no se puede llevar con los zuecos.
TERESA.-   Chapines te compraré… y saboyanas de seda…
SANCHICA.-   ¿Me dejaréis el collar?
TERESA.-  ¡Faltaría más!… Yo misma te lo pongo…  (Se lo pone y la contempla de nuevo.) 
SANCHICA.-  Pero, ¿creéis, madre, que yo podré estar en la Corte, sin saber apenas hablar y sin saber leer?
TERESA.-  La señora duquesa se encargará de tu educación como si fueras mismamente su hija.
SANCHICA.-  ¿De verdad que no pareceré basta y grosera?
 (Admirada.) TERESA.-   ¡Ay! Si estuviera aquí tu padre, el gobernador, cómo se enorgullecería de ti, y cómo presumiría de hija en la Corte…  (Cambiando el tono.)  Basto y grosero me parecía él a mí… y ahí lo tienes… gobernando como un girifalte…
SANCHICA.-  Madre… madre… Y… ¿me podré casar con el Paje?
TERESA.-  … ¡Ah, no!… Es solo un Paje… La hija del gobernador se merece … un hidalgo, por lo menos.
SANCHICA.-  ¿Os parece poco?. ..Si hace un rato creíais que el mejor partido para mí era Lope Tocho.
 (Con desprecio.) TERESA.-  … Lope Tocho… Lopillo, el hijo de Juan Tocho…un destripaterrones cualquiera… ¡Ni se te ocurra pensar en él!… Eso era antes, cuando éramos unas pelarruecas…  (SANCHICA se arrasca la cabeza de manera vulgar.) … No te arrasques así, mujer…
SANCHICA.-  ¿Pues cómo me he de arrascar, si me pica?  (Se limpia los mocos con la bocamanga.) 
 (Dándole en la mano.) TERESA.-   Hija, ¡eso no se hace!…Tienes que aprender modales condesiles… con esa grosería, se van a reír de ti en palacio
 (Echándose a llorar.) SANCHICA.-  No llevo dos minutos vestida de dama y ya me habéis reñido.
TERESA.-  No te riño… Solo te preparo para la vida que nos espera…  (Le toca la cabeza.) De momento, vamos a arreglar estos pelos.
SANCHICA.-  Eso. Vamos . (Salen.) 
(Entran en escena, el BACHILLER y MAESE NICOLÁS, luchando con enormes espadas. Aún ignoran la llegada del PAJE. El BARBERO le da clases a SANSÓN para que éste pueda estar a la altura de DON QUIJOTE y poder vencerle, creyendo que esta será la única manera de conseguir su vuelta definitiva a casa. Sonido de espadas.)
BARBERO.-  Así… Así… un poquito más hacia arriba.
BACHILLER.-  ¿Así?
BARBERO.-  Eso…  (Continúan batiéndose otro rato.)  Si seguís así, en un par de días, habréis conseguido vencerme.
BACHILLER.-  Ya me gustaría. Pero un simple estudiante de Salamanca nunca podrá vencer al que fue soldado en la batalla de Lepanto.
BARBERO.-  Exactamente, jovenzuelo. Compañero de armas del mismísimo Miguel de Cervantes…
BACHILLER.-  Mala suerte tuvo, el pobre… Perdió una mano… ¿Volvisteis a saber algo de él?
 (Hablan mientras se baten tranquilamente.) 
BARBERO.-  Fijaos: después de tantos años sin tener noticias suyas, resulta que ahora, me entero, de que está siguiendo la pista de nuestro vecino para escribir sus aventuras.
BACHILLER.-  La vida es un pañuelo, amigo Nicolás.
BARBERO.-  Es verdad… ¿Y vos creéis que Don Quijote volverá definitivamente si le derrotáis?
BACHILLER.-  Seguro. No estoy dispuesto a dejar que me dé una paliza como cuando le presenté batalla disfrazado de Caballero de los Espejos.
BARBERO.-  Os dejó malparado… menos mal que, ahora, hemos entrenado también con la lanza.
BACHILLER.-  Además, esta vez, le haré jurar por Dulcinea que no volverá a escaparse más…
  A propósito de Dulcinea… Me sorprende verle tanto por esta casa, aun sin estar su amigo, el Caballero de la Triste Figura. ¿No andará enamorado de alguna señora que viva aquí?
 (Poniéndose colorado.) BARBERO.-  … ¿Se me nota mucho?
BACHILLER.-  Un poco…
BARBERO.-   ¿Sabéis quién es?
BACHILLER.-  Se comenta por el pueblo… la dama está aún de muy buen ver.
BARBERO.-   ¿Aún, decís?…  (Ofendido.)  ¡Podía no estarlo!… a su edad…
 (Sin darse por aludido.) BACHILLER.-   … Es jovial… y está lozana.
BARBERO.-   Así es…
BACHILLER.-  Además a ella también la veo interesada…
BARBERO.-   ¿A ella?… ¿Qué oigo?
BACHILLER.-  … Ayer mismo me comentaba: el barbero se está quedando flaco… Con los duelos y quebrantos que le haría yo para almorzar…
BARBERO.-  ¿Eso decía?
BACHILLER.-  Se lo aseguro.
BARBERO.-  ¿Cocina bien?
BACHILLER.-  Como los ángeles.
BARBERO.-  A un hombre mayor le interesa que le cuiden el estómago.
BACHILLER.-  Eso… Y también decía, que podría restituirle el dinero que le ha prestado a Don Quijote.
BARBERO.-   ¿Ella tiene dinero?
BACHILLER.-  Mucho. Es la mejor encajera de toda la Mancha.
 (Extrañado.) BARBERO.-   ¿De quién estáis hablando?
BACHILLER.-   ¿De quién va a ser?… Del Ama, naturalmente.
BARBERO.-  ¿Del Ama?…  (Para sí mismo.) … ¿No será que éste… y la Sobrina…?… Pero el Ama, tampoco está mal… No había caído…
BACHILLER.-  ¿No habéis notado que se pone nerviosa siempre que os ve? o,¿es que no es en el AMA en quien pensáis vos?…
 (Despistando.) BARBERO.-   ¡Naturalmente!… En qué otra mujer podía yo pensar…
BACHILLER.-  Pues vaya a buscarla que debe andar por la cocina.
 (Celebrando la idea.) BARBERO.-   Tenéis razón. Voy a ver si la encuentro.
 (Al quedarse solo el BACHILLER ríe satisfecho, hace unos juegos de espada con mucho entusiasmo, y le encuentra la SOBRINA en esta tesitura.) 
 (Burlona.) SOBRINA.-  Ya me holgara yo de veros convertido en un verdadero caballero, capaz de enfrentarse, en ardua batalla, con gigantes y magos encantadores, lo mismo que le ocurre a mi señor tío.
 (Un poco azorado al sentirse pillado en semejante ridículo.) BACHILLER.-  ¡Ah!… sois vos…  (Se acerca a ella con complicidad.)  Estoy a punto de liberaros del acoso del barbero.
SOBRINA.-  ¿Cómo?
BACHILLER.-  Le estoy haciendo creer que el Ama está perdidamente enamorada de él.
 (Riendo.) SOBRINA.-  ¿El Ama?… ¡Pobre!… ¿Con lo vieja que es?… Desde que enviudó y vino a cuidarme, siendo yo muy niña, no se ha fijado en un hombre.
BACHILLER.-  Pues ya es hora de que piense en ella… porque vos la vais a dejar de necesitar enseguida…
 (Coqueta.) SOBRINA.-   … No digáis cosas…
BACHILLER.-   Que sí… que en cuanto vuelva con vuestro tío… ¡nos casamos!
SOBRINA.-  Podéis retrasar el viaje y el casamiento. Hay cosas más urgentes que resolver.
BACHILLER.-  ¿Qué ocurre?
 (Misteriosa.) SOBRINA.-  Ha llegado un joven, cargado de regalos para la familia Panza, que dice ser Paje de una tal Duquesa, que ha convertido a Sancho en gobernador de una ínsula, y trae cartas que acreditan su verdad.
BACHILLER.-  ¿Qué decís?
SOBRINA.-  Es completamente cierto. La carta la he leído yo misma. La firmaba la Duquesa.
BACHILLER.-  ¿Pero qué Duquesa?
SOBRINA.-  La Duquesa que, por mediación de mi tío Don Quijote, le ha hecho gobernador a SANCHO Panza, de la ínsula Barataria.
BACHILLER.-  Vamos a ver, Sobrinea mía, tesoro mío… ¿No sabéis vos, lo mismo que yo, que las ínsula esas que pretende conquistar vuestro tío no están más que en su imaginación?
SOBRINA.-  Pues ese es mi problema… Que parece que se están materializando las ilusiones de mi tío Don Quijote.
BACHILLER.-  ¿Pero, os lo habéis creído?
SOBRINA.-  No había otro remedio. Todo es digno de crédito.
BACHILLER.-  Entiendo que Teresa y Sanchica, se hayan tragado eso de que su marido y padre sea gobernador. Pero vos y yo sabemos que eso solo puede ocurrir en la fantasía.
SOBRINA.-  No es una fantasía. El Paje es de carne y hueso… y el collar es de corales. Auténticos.
BACHILLER.-  Vamos a interrogarle. ¡Ya verás cuando le pille!  (Mutis los dos.) 
 (Aparecen SANCHICA con el PAJE. SANCHICA está dispuesta a desobedecer a su madre y coquetea descaradamente con él. El PAJE no le hace melindres a la situación.) 
PAJE.-  El torrezno, empedrado con huevos, estaba realmente bueno.
SANCHICA.-  ¿No se fríe así en la Corte?
PAJE.-  Tal vez… Pero allí no tengo ocasión de conocer a la cocinera.
SANCHICA.-  Si me lleváis a la Corte, ¿Tendré que guisar para vos?
PAJE.-   ¡Oh, no! Allí hay un ejército de cocineros y cocineras que se encargan de semejantes menesteres… Vos comeréis en la mesa de mis señores los Duques, lo mismo que vuestro padre.
SANCHICA.-  ¿Vos no coméis con ellos?
PAJE.-  No. Yo sirvo a mis amos, como corresponde a un Paje.
 (Lanzándose a la conquista descarada.) SANCHICA.-  ¿Sois vos con quien me quiere casar la señora Duquesa?
PAJE.-   Tal vez.
SANCHICA.-  ¿Os… parezco hermosa?  (Se limpia los mocos con la bocamanga.) 
PAJE.-  Hermosa sí… como una flor silvestre.  (Le ofrece un pañuelo.)  … Mejor será que uséis esto.
SANCHICA.-  ¡Ah!… ¿Es que no os gustan mis modales?…
PAJE.-  Pueden mejorar… Todo puede mejorar con un buen aprendizaje.
SANCHICA.-  ¿Vos seríais mi maestro?
PAJE.-  Solamente si vos queréis ser mi discípula.
SANCHICA.-  ¿Y, qué me enseñaréis?
PAJE.-  … Os enseñaré a andar pausadamente sobre las alfombras de palacio… a mirar sin mover la cabeza… a escuchar hermosas palabras… a…
SANCHICA.-  ¿Qué más?  (Excesivamente alto y expresivo.) 
PAJE.-  A hablar bajito…
SANCHICA.-  ¿Qué más?  (Cada pregunta en tono más bajo y más íntimo.) 
PAJE.-   A comer con cuchara de plata…
SANCHICA.-  ¿Qué más?
PAJE.-   A escuchar el sonido de las fuentes en los jardines de palacio…
SANCHICA.-  ¿Qué más?
PAJE.-  A ser discreta.
SANCHICA.-  ¿Qué más?
PAJE.-  A escribir versos…  (Cada vez se va acercando más a SANCHICA.) 
SANCHICA.-  … ¡Si no sé escribir!
PAJE.-  Yo os enseñaré.
 (Anhelante) SANCHICA.-  … Y, ¿qué más me enseñaréis?
PAJE.-  Os enseñaré los secretos de la Corte…
SANCHICA.-  …Y, ¿qué más?…
 (Le coge la mano y se la besa.) PAJE.-  y los secretos del amor…
SANCHICA.-  ¡Ay!
 (SANCHICA está a punto de desmayarse de emoción cuando llegan el CURA con el BARBERO y el BACHILLER.) 
 (A los demás.) BACHILLER.-   Aquí está este farsante.
CURA.-  Seguramente, engañando a la incauta Sanchica.
 (Enseñándole la carta.) BACHILLER.-   ¿Vos sois el portador de este pliego?…
PAJE.-   Yo mismo. Sí.
 (Muy enfadado.) BACHILLER.-  ¡Embaucador!,¡Trapacero!,¡Mentiroso!…¡Os voy a…!  (Levantándole del suelo después de haberle cogido por el jubón.) 
 (Asustado.) PAJE.-   ¿Pero, qué pasa?
BACHILLER.-  ¡Farsante!… ¿Qué historias son éstas de que sois el mensajero del gobernador SANCHO Panza?…¡Vamos!
PAJE.-  ¡Aggg!
BACHILLER.-   ¿De dónde ha salido esa ínsula fantasma?…¡Decid!…
PAJE.-  ¡Me apretáis!
BACHILLER.-   ¿Y esa duquesa tan llana y tan humilde, que escribe a las labradoras, como si de sus iguales se tratase?
PAJE.-  ¡Ay!
BACHILLER.-  ¡Explicad delante de todos esas fábulas en las que habéis hecho creer a esas pobres mujeres!  (Suelta al PAJE.) 
CURA.-  ¡Contad!
BARBERO.-  ¡Decid!
SANCHICA.-  ¿Pero son fábulas? ¡Ay, madre!… ¡y yo que me lo había creído!
 (Muy sereno, tras arreglarse la ropa que le ha descolocado el BACHILLER.) PAJE.-   De que el señor Sancho Panza sea gobernador, no hay dudar en ello, de que sea ínsula o no la que gobierna, en eso no me entremeto, pero es un lugar de más de mil vecinos… Y, respecto a la Duquesa, quiero que sepa vuestra merced que las señoras de Aragón no son tan puntuosas como las señoras castellanas; con más llaneza tratan a las gentes.
 (Entrando con TERESA y la SOBRINA.) AMA.-   No preguntéis más, amigo Sansón. Que el joven dice verdad.
TERESA.-  Como verdad son mis corales y el vestido de Sanchica.
 (Al PAJE.) BACHILLER.-   Entonces, ¿vos sabéis dónde y cómo se encuentran en este momento Don Quijote y Sancho?
PAJE.-  Naturalmente que lo sé. Viven en el palacio de los Duques, en cuyo nombre he viajado hasta aquí.
BACHILLER.-  Y ¿podríais llevarme con ellos?
TERESA.-  Y ¿podríais llevarnos a nosotras?
 (A TERESA.) PAJE.-  Para eso no estoy autorizado. La Duquesa enviará una rica carroza para el traslado de la señora gobernadora y su hija… Pero vos  (Dirigiéndose al BACHILLER.)  podéis acompañarme, si gustáis y también seréis huésped de palacio.
CURA.-  Debéis aprovechar la ocasión, Sansón, para abordar cuanto antes a nuestro loco caballero y conseguir su retorno.
BARBERO.-  Los entrenamientos que llevamos preparados harán posible vuestra victoria…
 (Acercándose al BACHILLER.) SOBRINA.-  … mi Caballero de la Blanca Luna… Tomad mi pañuelo y atadlo fuertemente a la lanza para salir victorioso…  (Le da el pañuelo.) 
BACHILLER.-  … Conmigo os llevaría, hermosa Sobrinea de la Mancha, a recorrer encrucijadas, a lomos de mi caballo. (La coge por la cintura.) … Y os libraría del encantamiento al que el barbián del barbero os tiene sometida.
SOBRINA.-  Encantamiento mágico es el que siento entre vuestros brazos… pero este beso es más real que las perlas del mar.  (le besa sin recato delante de todos.) 
CURA.-  ¡ Esto no se puede consentir!… Esta muchacha se está convirtiendo en una pelandusca de leer tantas novelas… le voy a decir…
 (Atajándole.) BARBERO.-   Usted no le va a decir nada, señor cura. ¿No se da cuenta de que están enamorados?  (Total frustración del CURA, que se queda con las ganas de amonestar.) 
AMA.-  ¿Pero?… No la queríais vos?
BARBERO.-  Estaba ciego, Ama … Ahora es el turno del bachiller.
 (Ladina.) AMA.-   ¿Pensáis, acaso que sois demasiado viejo para enamoraros?
BARBERO.-  Quise enamorarme de una niña… sin darme cuenta de que hay una mujer hecha y derecha… que reclama mis atenciones
AMA.-  ¿No lo diréis por mí?
 (El BARBERO se deshace en zalamerías hacia el AMA.) 
BARBERO.-  Por vos lo digo… ¿Queréis ser mi dama, Ama?
 (Muy ruborosa.) AMA.-   ¡Pero qué cosas decís… maese Nicolás…!
BARBERO.-   Yo también necesito, como mi amigo el caballero de la Triste Figura, una hermosa mujer a la que encomendarme ante las encrucijadas de la vida.
 (Coquetísima.) AMA.-   … Yo no soy una hermosa mujer.
BARBERO.-   La más hermosa del lugar…
CURA.-  … Y la más recatada…
BARBERO.-  …Que me veía sin levantar los ojos… y me seguía con la mirada hasta que desaparecía por la esquina.
 (Muy azorada.) AMA.-   … ¿Pero, Os habíais percatado de ello?
BARBERO.-  Lo intuía. Aunque me había deslumbrado la mocedad de la Sobrina.
 (Socarrona, al BARBERO.) SOBRINA.-  ¿Pero, teníais la más mínima esperanza de que yo iba a acceder a casarme con vuestra merced?
 (Mirándola con cariño.) BACHILLER.-   Nunca he dudado de mi heroína enamorada.
CURA.-  ¡Esta muchacha siempre hace lo que le da la gana!
 (Al CURA.) SOBRINA.-  En cuanto vuelva mi tío, me dará la gana de que me caséis con Sansón Carrasco.
 (Cambiando de gesto.) CURA.-  ¡Eso lo haré con mucho gusto!… Y, también casaré con mucho gusto al Ama con el BARBERO.
AMA.-  ¡Quiá! … ¡Ni mucho menos!… me gusta la libertad… No sé si quiero casarme… así… de repente.
BARBERO.-  Yo sabré esperar… Prefiero adorar a mi dama y soñar enloqueciendo por ella como mi amigo Don Quijote.
AMA.-   ¿Por qué nombre me soñaréis?
BARBERO.-  Os llamaré Encajera del Amor … porque vuestras manos harán filigranas con los hilos de mi vida.
PAJE.-  ¡Si no lo veo, no lo creo!… Las mujeres de la casa de Don Quijote tienen los pies en el suelo… mientras que las soñadoras son Teresa Panza y Sanchica.
CURA.-  Eso es para que nos demos cuenta de que las mujeres son un pozo de sorpresas. Nunca las podremos llegar a conocer… Son muy diferentes a nosotros
SOBRINA.-  Diferentes no significa inferiores, señor Cura.
CURA.-  Tú, no, desde luego, hija. Tú, no. Tú te puedes codear con cualquier letrado.
 (Abrazándola, de nuevo.) BACHILLER.  … O, con cualquier bachiller…  (Al PAJE.)  Pero, llevadme presto, amigo Paje, a encontrarme con el loco enamorado de la sin par Dulcinea.
PAJE.-  Vayamos, pues.
BACHILLER.-  Volveré por vos, Amada mía.
SOBRINA.  No lo dudo.
 (A SANCHICA.) PAJE.-  También volveré por vos.
SANCHICA.-  Eso espero.
 (Despidiéndose.) PAJE.-   Adiós. Hasta pronto.
BACHILLER.-  ¡Hasta que vuelva con mi amigo Don Quijote!
Todos les despiden. Llorosas las mozas, esperanzados los hombres, preocupadas las madres… mientras cae el TELÓN.
(Después de bajado el telón y mientras el público aplaude, aparecen la SOBRINA y SANCHICA cruzando el escenario con sendos hatillos , indicando que van de viaje.)
SANCHICA.-  ¿Te parece bien que nos vayamos con nuestros enamorados?
SOBRINA.-  ¿Qué si me parece bien?… ¡Claro que sí!
SANCHICA.-  ¿Y, qué dirán en el pueblo?…
SOBRINA.-  ¡Y dale! ¿Te sigue preocupando lo que digan en el pueblo?
SANCHICA.-   Aún no lo tengo superado, hija.
SOBRINA.-  A nosotros solo nos importa lo que diga Cervantes. Que él siempre se fija en las mozas valientes que corren por el mundo para conseguir sus propósitos.
SANCHICA.-  Pero es que, me parece, que Cervantes, no ha contado esta nuestra aventura.
SOBRINA.-  ¡Claro! Porque Don Miguel no deja de ser un hombre y se ha limitado a contar las aventuras de mi tío Don Quijote y de tu padre Sancho Panza… Pero la historia real… la que hemos vivido nosotras… esa no la ha escrito todavía.
SANCHICA.-  Pues, en cuanto topemos con él, le decimos que la escriba… que lo hace como nadie…
SOBRINA.-  Vamos
(Y se marchan muy contentas.)
FIN

 

 

 

 

 

COLAPSO EN EL CAMINO DE SANTIAGO (La argolla de fierro)

(

                                                                          INTRODUCCIÓN

             EL Camino de Santiago fue uno de los hitos, en los que detenía mis clases de Ciencias Sociales durante los muchos años que tuve la suerte de impartirlas. Desde la reina Lupa hasta que me jubilé había pasado el tiempo suficiente para que en cada curso se trabajara algún acontecimiento que tuviera vinculaciones con él.

         A todos mis alumnos les comunicaba mi admiración por esta ruta místico- turística, que fue capaz de introducir en España lo que se cocía en Europa, cuando aquende los Pirineos andábamos a sablazos, moros y cristianos, y que llevó allende, en el polvo de las sandalias de los peregrinos, la cultura cristiano-musulmana, que aquí se generaba.

             El haberme criado en el meollo de Tierra de Campos,  en Villada, cerca de Sahagún, Grajal, Terradillos de los Templarios, Carrión de los Condes… creo que también ha tenido mucho que ver. Los niños de esas tierras, cuando nos sentábamos en las noches cálidas de verano, en “la piedra” que había junto a la puerta de cada casa, nos distraíamos mirando El Camino en el espejo de las estrellas. Allí encontrábamos perenne, luminosa, recta… mágica… la Vía Láctea que, como brújula celestial, indicaba la dirección a Compostela.

                  En cuarenta años de vida profesional tuve que evolucionar mucho  en la interpretación del tema. Sería incomprensible para los adolescentes de ahora, intentar enfocarlo con la religiosidad de los años sesenta. Ni se puede, ni se debe. No es mi pretensión. Del nacional- catolicismo de entonces se pasó a la escuela pública laica. Y padres un poco puntillosos, pueden argumentar que se utilizan asignaturas “asépticas” para impartir una ideología religiosa. Nada más lejos de la realidad, ya que, al márgen de sus creencias, si el profesor quiere repasar cualquier acontecimiento europeo, histórico o literario, no puede olvidar el peso específico del cristianismo durante los últimos dos mil años. El omitir las referencias religiosas, que suelen impregnarlos, daría como resultado una visión mucho más mediatizada que analizándolas. Otra cosa es que cada profesor, inevitablemente, va a tratar la Religión y por consiguiente, la Historia y la Literatura, desde su prisma ideológico particular.

                  El tema del Camino se puede abarcar no solamente desde el punto de vista histórico y geográfico. Puede también ser un motivo inagotable en la clase de Expresión Plástica y en la de Lenguaje, áreas todas ellas que impartí casi siempre simultáneamente, motivo por el cual pude lograr jugosos cócteles motivadores para mantener el entusiasmo de la chiquillada y hacer que consideraran el trabajo como una fiesta.

                  Como todas mis dramatizaciones ésta surgió con los alumnos de Octavo de E.G.B. Fue durante el  1993, Año Jacobeo. Habíamos estudiado la Ruta y cada uno escribió a algún colegio de los pueblos del Camino pidiendo información. Tristemente en algunos lugares ya no quedaban escuelas.  Ahora ya no quedan lugares. De muchos centros nos contestaron y se generó una correspondencia personal, que algunos jóvenes aún mantienen. Los compañeros de un colegio de Astorga nos enviaron un dossier muy completo, en el que se hablaba del “Passo Honroso”. El tema deslumbró a los chicos que se pusieron a investigar. (Unos días antes de reescribir estas anotaciones para incorporarlas a mi blogg, me he encontrado con una antigua alumna, de 45 años, que aún mantiene correspondencia y una sólida amistad con aquella adolescente que colaboró con nosotros desde un pueblo remoto).

                  Resultó que Don Suero no era una leyenda. Don Suero existió. Se conservan sus poemas ( Nosotros reproducimos uno de ellos). Su hazaña consta en documentos firmados por Pero Rodríguez de Lena, cronista de Juan II. Las fechas en las que se desarrollaron los acontecimientos fueron, exactamente, las comprendidas entre los quince días anteriores y posteriores al de Santiago de 1434.

                  A mí me picó el gusanillo teatral y escribí medio texto en un fin de semana: el primero y último actos. Afortunadamente, no contaba, en aquellos momentos, con demasiada bibliografía, por lo que me pude permitir dejar juguetear a mi imaginación, creando unos personajes que no pretenden ser históricos, aunque he procurado que parezcan verosímiles.

         … Y me olvidé del asunto hasta el año 1998.

                  Cuando retomé los folios, me di cuenta de que la obra estaba coja al faltarle un acto donde se relacionara el “Passo honroso” con el jubileo compostelano: el ir y venir de los peregrinos, sus penitencias, devociones, supersticiones, cansancios, esperanzas y desesperanzas, grandezas y miserias.

                  Lo comenté en familia y mi hijo Alejandro Pérez Blanco – de 17 años, entonces- se brindó a continuarla. Su intervención me pareció muy digna. A él se deben el inefable personaje Versículo y el quijotesco Don Alonso; la afición desmedida del Juglar por enriquecerse y todo el diálogo caballeril del segndo acto. Esta es la razón por la que aparece su nombre como coautor del libro.

COPLAPSO EN EN CAMINO DE SANTIAGO fue editado por la editorial CCS con el título «La argolla de fierro»

                                                                             PERSONAJES

                  Los personajes de esta obra, aunque basados en la historia de Don Suero, son todos imaginarios. Tal vez, el más próximo a la realidad sea el propio Quiñones. De hecho, la misma Doña Leonor pertenece a la leyenda ya que, si bien Don Suero casó con una Doña Leonor de Tovar, la historia no asegura que fuera ella la dama que mereció las famosas justas.

                  Como mi pretensión didáctica  es que los alumnos se relacionen con la época- primera mitad del siglo XV-, he hecho intervenir a algunos personajes que pueden configurar la situación histórica del momento. Se pretende que sirvan como pretexto de investigación y, sobre todo, de relación entre acontecimientos. Por supuesto, es una sugerencia para el profesor , que realizará estos trabajos según su criterio. También puede ser muy interesante que, llevados los jovencitos a un altísimo grado de identidad con el paso de la Edad Media al Renacimiento, sean ellos los que busquen otros personajes y sus problemas.

                  En el Torneo, aparecen multitud de peregrinos anónimos. Si nosotros les hemos puesto nombre, ha sido para aclarar los diálogos. Se puede invitar a los actores y actrices a que, si no encuentran ningún famoso histórico al que dar vida, sean ellos y ellas mismas los que realicen el jubileo… Sería una muy hermosa manera de sentir la magia del Camino… Así, cuando, si algún día, llevan a cabo su auténtica peregrinación , podrán vivir tamaña experiencia con otra dimensión.

                  Dicho esto, vamos a intentar dar nuestra visión de los personajes:

DON SUERO DE QUIÑONES– Caballero leonés, de rancio abolengo, pariente de Don Alvaro de Luna, segundo hijo de Don Diego Fernández de Quiñones y de su esposa Doña María de Toledo. Educado en las normas de la Ley de Caballería, héroe de la guerra de Granada… Si bien no sabemos con exactitud su fecha de nacimiento, sí conocemos la de su muerte ( 1458) que, ¡cómo no!, estuvo relacionada con su famoso “Passo Honroso”, ya que fue por la lanzada del caballero Gutierre de Quijada, que le juró rencor eterno tras su derrota en Órbigo.

         Como Don Suero ya forma parte de la leyenda, tiene a sus espaldas múltiples interpretaciones de su hazaña, que van desde la mas gloriosa gesta hasta una fanfarronada de señorito feudal… Dejémosles a los intérpretes- estudiosos del tema con la puerta abierta a la investigación y a la polémica.

DOÑA LEONOR DE TOVAR– Esposa que fue de Don Suero. No se sabe mucho de ella, y mucho menos que fuera la dama que le pidió las trescientas lanzas. Suponemos que  nos sería tan caprichosa ni tan soberbia . Seguramente sería una buena mujer, bastante más equilibrada y sensata que la que hemos retratado. Que nos perdone desde el cielo.

PADRE- Personaje histórico. Don Juan de Tovar, señor de Cevico de la Torre, fue documentalmente comprobado, el padre de Doña Leonor.

MADRE- Totalmente ficticia. Nos hemos imaginado una madre enormemente consciente de encontrase  a caballo entre dos culturas: la medieval, que se acaba y la renacentista, que llega a León, por  el Camino Francés, a través de los mensajes de tantos peregrinos que se acercan desde Europa. Situación prácticamente imposible.

LISA Y GUIOMAR– Hermanas imaginarias de Doña Leonor. Se meten mucho con ella que, en verdad, es la única que tiene un galán rendido de amores, y la envidian un poquito.

DUEÑA– Charlatana, entrometida, celestina, servil… Todas estas cualidades y muchas más tienen las dueñas que acompañan a las jovencitas de la época y les abren los ojos a la vida. La dueña es querida y temida, porque sabe los secretos de todos y a todos puede manejar a su antojo: ningún habitante del castillo o palacio escapa a su control.

VERSÍCULO– Entre escudero y bufón. Ese personaje que no falta en cualquier momento importante y que siempre está de más. En este caso, con el agravante de su desmedida y desafortunada afición a la poesía. Papel idóneo para ser representado por ese alumno simpático y holgazán de cuya recuperación se preocupan todos los profesores sin conseguirla. Esta actuación puede ser el toque de gracia que cambie su vida.

JUGLAR– Sin duda el protagonista de la obra. Su presencia tiene que llenar el escenario. Su actuación debe ser enormemente teatral, como si se hubiera escapado de La Comedia del Arte: con gestos exagerados, con modulaciones de voz, de acuerdo con el momento.., con silencios oportunos… El juglar se tiene que meter al público en el bolsillo. (Posiblemente haya que ensayar muchos ratos a solas con él para conseguir todos los matices que requiere)

         La elección de este actor hay que hacerla con mucho tacto y sin prisa. No es necesario que tenga una figura apuesta, que puede tenerla, pero sí magnetismo personal. Posiblemente se peleen por el papel todos los alumnos más decididos, y la elección puede resultar difícil. Nuestro criterio sería el de escoger a muchachos anodinos, en lugar de los sobresalientes, y descubrir en ellos cualidades humanas y dramáticas inéditas hasta el momento. Aconsejamos no decantarse por ningún actor definitivo hasta que casi se vaya a representar la obra: cada vez se puede ensayar con un Juglar diferente… y los mismos compañeros darán el mejor veredicto final.

DON ALONSO– ¿Verdad que parece un antepasado de Don Quijote? Eso hemos pretendido al crearlo y así lo debe representar el actor.(Para identificase con él se puede ver la magnífica interpretación televisiva de Fernando Rey, que no puede faltar en la videoteca de ningún centro de enseñanza… ya que hoy no encontraremos a ningún alumno que sea capaz de leer a Cervantes si no es bajo amenaza de suspenso)

GINÉS– El mismísimo ancestro de Sancho Panza. (Observar y aprender de Alfredo Landa).

PEREGRINOS ANÓNIMOS: MARTÍN, EL ABATE JOAN, JORGE, MÓNICA, MARÍA, TEOBALDO, TERESA, MARCOS, ENEKO, FABIO Y EUGENIA... Pueden ser estos mismos, muchos más o menos, según el número de alumnos del curso. Cada uno tiene una personalidad diferente, que tiene que asumir el actor o la actriz. Así, Joan se ha de comportar como un clérigo, Fabio y Eugenia como señores…, y al resto, se le puede buscar una manera de comportarse de acuerdo con lo que dice en la escena.

ARNALDO– Caballero aventurero histórico, que figura en las crónicas.

GUTTENBERG– … El pobre venía desde Maguncia a pedirle a Santiago iluminación para acabar de inventar un artilugio con el que escribir libros a gran velocidad… Nos han asegurado que lo consiguió en 1456.

FLUGGER– El último personaje que aparece en la obra. Totalmente imaginario.

LIS– La autora tiene debilidad por Juana de Arco. Le parece uno de los seres más fascinantes que pueblan los libros de Historia… No puede creerse que todo lo que se testificó sobre ella sea real… Pero, sin duda, es hermoso…

         No había posibilidades de transportarla al Passo Honroso, ya que había ardido en la hoguera, en medio de la plaza de Rouen en 1431, es decir, tres años antes de que ocurriera esta aventura. Gracia a Lis, su corazón carbonizado le da fuerza a Don Suero de Quiñones.

                                                                                 ACTO I

         Salón de un palacio renacentista de León . En escena una madre y una dueña con varias jóvenes, que cosen y bordan. Con ellas, Versículo, un jovenzuelo escudero del señor de Tovar, que tiene la poética costumbre de hablar siempre en ripios, por cierto, malísimos. Versículo, que tiene un laúd en la mano y toca acompañando a las damas, se cansa de la música y mira por la ventana. Al levantarse el telón, las jóvenes están cantando un romance que puede ser el del Conde Olinos.

MUJERES: (Cantando) No le mande matar, madre

                                   no le mande usted matar

                                   que si mata al Conde Olinos,

                                   a mí la muerte me da.

GUIOMAR: ¡Qué bonito tiene que ser morir de amor…!

LISA: …Como Don Suero, Leonor, que dice estar preso de amor por ti.

GUIOMAR: …Y tan preso!… Fíjate que todos los jueves aparece por aquí, con una argolla de fierro al cuello, en señal de cautiverio por nuestra hermana.

LISA: (A Leonor) Y que dice que no se piensa quitar hasta que le concedas tu amor…

DUEÑA: ¡Hermosa juventud!

LEONOR: Pues, por mucha argolla que se ponga y mucho que diga que está loco por mí… ¡no me gusta!

MADRE: ¡ Niña: no sé qué quieres!… Don Suero de Quiñones es galán, buen mozo, joven y rico… Pariente de Don Alvaro de Luna, Condestable de su Majestad Don Juan II. Honra de caballeros leoneses, dispuesto a llevarte al altar… y tú… no le haces caso.

LEONOR: ¡Pues antes de casarme con él, me meto monja!

DUEÑA: ¡Señor… Señor! (Santiguándose)

VERSÍCULO (Mirando por la ventana) :

                          Oigo en la calle un murmullo

                          y se produce un barullo.

                          (Nadie le hace caso)

PADRE: (Apareciendo en escena) ¡Ni se te ocurra!. El padre de Don Suero y yo hemos apalabrado vuestro matrimonio desde que erais niños y vamos a cumplir ese pacto. (El padre se acerca hacia un gran sillón majestuoso que hasta ahora estaba vacío y, pausadamente, se sienta en él)

         Versículo, ¿Has terminado la caperuza?

VERSÍCULO: De cuero blando y labrado

                          el azor de mi señor,

                          tiene ya su caperuza

                          con un mechón colorado.

         (Busca la caperuza y se la enseña a Don Juan)

PADRE: Hermosa es. Cuando salgamos esta tarde a probar el azor nuevo, no te olvides de llevarla.

VERSÍCULO: Ni el halconero real

                          lleva halcones tan galanes

                          como Don Juan de Tovar.

PADRE: Lárgate, perillán… No me des coba… (A Leonor)

         Y, a ti, ¿qué te pasa, hija?

LEONOR: (Sentándose, mimosa, a los pies de su padre)… Es que… a mí no me gustan los galanes poetas, que hacen cosas extrañas por amor, como ponerse argollas en el cuello.

VERSÍCULO: La poesía es muy hermosa

                          Nadie inventó mejor cosa.

PADRE: ¿Qué te gusta, pues?

LEONOR: (Soñadora) A mí me gustan… los guerreros valientes, que montan a caballo con brillante armadura.., y llegan al palenque de las justas con su lanza en ristre, derribando a todos sus rivales…

PADRE: Don Suero ha demostrado, en la guerra de Granada, ser una de las mejores lanzas de la cristiandad.

LEONOR: En la guerra ha luchado por el rey… yo quiero que luche por mí en justas y torneos.

VERSÍCULO: Esos guerreros valientes

                              en las justas pierden dientes.

MADRE: (Santiguándose) ¡Hija, qué cosas dices!… Eso ya casi está en desuso.

DUEÑA: ¡Señor… Señor!

GUIOMAR: …Y luego, le devuelven a su dama el pañuelo atado a la lanza del enemigo… (Con mucha guasa)

VERSÍCULO: En la lanza ata el pañuelo

                          que servirá de señuelo.

DUEÑA: ¿Te quieres callar de una vez, pesado?

VERSÍCULO: Está bien, dueña gordita,

                                   me callaré la boquita.

LISA: Para que todo el mundo pueda comentar cuán bella era…

GUIOMAR: …Y qué lindo vestido traía…

LEONOR: ( Ella sigue con lo suyo) ¡Naturalmente!. Si Don Suero venciera en torneos, yo sería la doncella más admirada de todo León.

DUEÑA: …¡Presumida!

MADRE: En cambio, Don Suero te escribe poemas, que es más moderno. Como el que te envió hace unos días… y que conservo en mi libro de oraciones.

GUIOMAR: ¿Éste? (Saca un papel del libro que puede estar sobre alguna mesa ) ¿Me dejas que lo lea?

LEONOR: Por mí… como si te lo aprendes de memoria…

LISA: Pues yo ya me lo he aprendido. Escuchad:

                          “Decidle nuevas de mí

                          e mirad si habrá pesar

                          por el placer que perdí.

                          Contadle la mi fortuna

                          e la pena en que yo vivo

                          e decid que soy esquivo

                          que non curo de ninguna.

                          Que tan fermosa la vi

                          que m’oviera de tornar

                          loco el día que partí”

MADRE: (A su marido) A mí no me decíais esas cosas, Don Juan.

PADRE: (A su mujer) Andad, andad… aquellos eran otros tiempos y no se llevaban estos requiebros

MADRE: Es verdad. Nosotros éramos todavía unos góticos, y no usábamos estas modernidades.

PADRE: ¿Os imagináis, Doña Clara, lo que hubieran dicho los caballeros de Castilla si alguno de ellos hubiera manifestado ternura por su dama?… Nos la teníamos que callar… y aparentar rudeza y poderío… Al menos en público…. Pero, en privado… vos sabíais que os amaba…

MADRE: Es cierto… y como no sabíais escribir poemas , me leíais romances caballerescos… ¡Qué suerte habéis tenido, hijas, de que haya venido a Castilla la poesía amorosa de los provenzales y gallegos, que abre las puertas del castellano al amor y a la esperanza.

PADRE: … Por eso, no entiendo a nuestra hija. No es capaz de enamorarse. (A su hija) Eres una frívola, Leonor. Don Suero no se merece eso: él te quiere de verdad.

LEONOR: ¡ Es que yo soy muy gótica!

LISA: Aunque ella dice que no le gusta la moda, y que lo que desea son torneos, ya cada vez más   en desuso… Realmente su comportamiento, al ponerse tan interesante, es completamente moderno… ¿Sabes que te digo, Guiomar?… (Con malicia, a su hermana) Que nuestra hermana no es tan gótica como quiere aparentar…

MADRE: ¿Gótica tu hermana? ¡ Eso yo, que ni me atrevo a bañarme por no ver mi cuerpo desnudo y que me casé con quien quiso mi padre… Y sin rechistar!… Las mujeres góticas no necesitábamos tantas contemplaciones…

GUIOMAR: ¡Qué va a ser gótica…! Si lo fuera no cuidaría tanto su belleza ni se pondría ricas joyas ni se perfumaría … ni siquiera sabría tocar la cítara o escribir poesías.

DUEÑA: … Se pasaría el día rezando por la salvación de su alma …

LISA: … Y no leería esos libros florentinos, tan pecaminosos… como ese Decamerón, que no tiene más que verduscadas.

DUEÑA: … ¡Anda, calla,… que bien os gusta a las tres !

GUIOMAR: Y a ti también, dueña. Y como tú no sabes, nos pides que te lo leamos.

LISA: Yo creo que nuestra hermana es un poco rara.

LEONOR: ¡Basta ya! ¿Me queréis dejar en paz?

MADRE: Calma, hija. No te irrites. Hoy es jueves y pronto vendrá Don Suero a visitarte y pedirte tu amor. No seas esquiva con él.

LEONOR: (Resignada) Lo que vos mandéis, madre. (Se asoma a la ventana con aire de enfado. Mientras mira se comienza a oir música de juglar. Puede cantar cualquier romance)

LISA: ¿Qué pasa afuera?

VERSÍCULO: Versículo había avisado

                          que el juglar era llegado.

LEONOR: Guiomar, Lisa: venid, escuchad. ( Dejan de bordar. Se asoman las tres a la ventana)

GUIOMAR: ¡Los juglares!

VERSÍCULO: Los amores de Leonor

                          desviaron la atención.

LISA: Dueña: ¿Tú crees que madre nos dejará salir a la calle?

DUEÑA: Desde luego que no. La calle no es para doncellas nobles, sino para mozas villanas.

GUIOMAR: Pero, así nos quedaremos sin conocer los romances de moda, y no podremos cantarlos…

LISA: Ya estamos hartas de tanto Conde Olinos

GUIOMAR: Y de ese de… Fontefrida, Fontefrida,

                                   Fontefrida y con amor,

                                   de todas las avecicas

                                   van tomar consolación

                                   si no es la tortolica,

                                   que está viuda y sin amor… (Lo recita en tono de burla)

VERSÍCULO: “Que está viuda y con dolor”. Que no te lo sabes todavía. La repites noche y día y no la aprendes ni por favor.

GUIOMAR: Madre: ¿Por qué no le decís a la dueña que haga subir al juglar?. Así nos cantaría todo el repertorio a nosotras solas…

MADRE: Está bien. Dueña: idos y dadle esta moneda al músico. (Saca una moneda de su faltriquera y se la da a la dueña). Decidle que suba al palacio en cuanto acabe su canción.

LISA: Madre: ¿nos dejáis acompañar a la dueña… ?

GUIOMAR: … Que no nos separamos de ella… de verdad…

DUEÑA: Dejadlas, Doña Clara. Respondo de que no se van a separar de mí.

MADRE: … Bueno… pero no me zascandileéis por ahí.

(Rectificando) Podéis salir Lisa y Guiomar. Leonor: tú te debes quedar conmigo, que Don Suero está al caer.

VERSÍCULO: Con Versículo, las bellas,

                          volverán siendo doncellas.

(Se levanta para acompañarlas muy galantemente)

GUIOMAR: ¡Qué gentil… ! ¡Ay, si fueras un hidalgo…!

(La dueña sale con las jóvenes y Versículo Al salir, y entre bastidores,parece que tropieza con Don Suero. Entra corriendo a dar la noticia )

DUEÑA: ¡Ay, Virgen Santa!… ¡Mi señor Don Suero! (Vuelve a salir)

DON SUERO: (Entre bastidores) Dueña: ¿Puedo ver a mi amada Doña Leonor?

DUEÑA: Por supuesto… Pasad, caballero… Os está esperando. (Alto. Para que se prepare Leonor) ¡Doña Leonor: Don Suero os reclama!

LEONOR: ¿Qué hago yo?. ¿Qué le digo? …¿otra vez que no le quiero? (A sus padres) ¡No os marchéis, por favor! ¡No me dejéis sola con él!

(Leonor se sitúa, muy digna en medio del escenario).

(Entra Don Suero de Quiñones. Es un joven de veinticinco años. Tiene todas las características de caballero renacentista: es esbelto, cortés y refinado. Por si esto fuera poco, está perdidamente enamorado de Leonor y hace gala de ello)

DON SUERO: ¡Doña Leonor!… Amada mía.

LEONOR: (Alarga la mano, que Don Suero besa. Está fría y distante) Don Suero…

DON SUERO: (Reverencias a los padres de Leonor) Don Juan… Doña Clara…

PADRE: Celebro que vengáis. Vuestra presencia y vuestra galanura pronto prenderán el amor de mi hija Leonor, para que consienta en ser vuestra esposa.

LEONOR: Yo solamente seré la esposa del más glorioso paladín del reino de Castilla.

DON SUERO: ¿Qué he de hacer yo, amada mía, para que me admitáis como tal? ¿No os vale mi prisión de amor, que me obliga a llevar esta argolla para demostrar que soy vuestro esclavo?

LEONOR: ¡No!

DON SUERO: ¿Cuál es el precio que ponéis a mi rescate?

LEONOR: (Pensando)… Pues… Habréis de traerme…

DON SUERO: Decid, decid.

LEONOR:… trescientas lanzas obtenidas en combate… con otros tantos trescientos caballeros… ¡que han de venir a rendirse ante mí! ¡Eso!

PADRE: ¡Leonor!

MADRE: ¡Hija!. ¿Qué estás diciendo?

PADRE: ¡Trescientas lanzas!… ¿Tú sabes lo que dices? Eso es imposible. No hay caballero en Europa capaz de batirse trescientas veces sin morir en la liza.

LEONOR: ¡Si no recibo las trescientas lanzas, no seré su esposa!

DON SUERO: Difícil es el empeño. Pero mi amor lo superará todo, Leonor: trescientos caballeros derrotados doblarán ante vos su rodilla y os entregarán su lanza.

PADRE: Don Suero, no estáis obligado a cumplir esa orden. Mi hija Leonor será vuestra esposa porque así está establecido. Ella me obedecerá.

DON SUERO: No, Don Juan. El pacto entre mi padre y vos es muy respetable, pero a mí no me basta. Si Doña Leonor no me ama, de nada me sirve que sea mi esposa.

PADRE: ¿Vos creéis que, después de rendir a los trescientos caballeros, se rendirá ella? ¡Mirad que es muy suya!

DON SUERO: Cada lanza que yo rompa, cada caballero que se postre a sus pies, le traerá un mensaje de amor. Trescientas veces recibirá mi mensaje. No será tan duro su corazón como para no amarme después.

DUEÑA: (Entrando con el juglar y Versículo. Detrás, muy gozosas, Giomar y Lisa) Entrad, muchacho. Aquí. Estamos deseando oíros.

LISA: ( A su hermana) Parece que a la gente no le ha gustado mucho que les arrebatáramos al juglar.

GUIOMAR: Ya volverá a ser suyo cuando nos cante las novedades.

VERSÍCULO: Viene como peregrino.

                            Trae romances del Camino.

JUGLAR: Buenas.

PADRE: Buenas, rapaz. ¿Sois, acaso, el juglar que hace un rato cantaba en la cañada?

JUGLAR: El mismo.

MADRE: ¿Cómo os llamáis?

JUGLAR: Juan del Mundo.

DUEÑA: Extraño nombre.

LISA: ¿De dónde sois?

LEONOR: ( A la vez) ¿Cuál es tu patria?

GUIOMAR:(A la vez) ¿Quién eres?

PADRE: (A la vez) ¿A dónde vais?

JUGLAR: Los juglares somos de ninguna parte y de todas partes. No tenemos patria, y en todas las patrias somos bien recibidos. No tenemos historia, y cantamos bellas historias… Solamente vamos y venimos.

DON SUERO: ¿De dónde venís?

JUGLAR: Vengo de París. Voy a Compostela.

LEONOR: ¿Tenéis una promesa?

JUGLAR: Los juglares, como no somos caballeros sino rufianes, no cumplimos las promesas. Solo las cantamos.

MADRE: Y, si no tenéis promesa ni voto que cumplir, ¿Qué os lleva a Compostela?

JUGLAR: Está a punto de comenzar el año de Dios de 1434, que es año Jacobeo, y media Europa se viste de romera para cumplimentar al Señor Santiago. Los peregrinos van en grupos numerosos: hay caballeros, monjes, damas encopetadas, menestrales, estudiantes… Y toda suerte de aves rapaces, como mendigos, ladrones, pícaros, bailarinas… y muchos más… Como los juglares.

DON SUERO: (Pensativo) ¿ Todos han de pasar por la misma calzada?

JUGLAR: Todos. Todos viajan bajo la Vía Láctea, que está señalada en el cielo con polvo de estrellas.

PADRE: La Vía Láctea atraviesa las tierras de León de Este a Oeste, y por eso, los peregrinos han de pasar por aquí.

MADRE: Para descanso y cuidado de peregrinos se han edificado hostales y albergues por todo el reino.

JUGLAR: Pero el Camino comienza muchas leguas arriba, en el centro de Europa, por varias rutas que, atravesando los Pirineos por Jaca y Roncesvalles, se unifican en Puente la Reina, desde donde solo queda una Calzada.

LISA: Que es la que pasa por aquí.

JUGLAR: Efectivamente.

DON SUERO: ¿ Y, decís que viajan muchos caballeros para cumplir el voto?

JUGLAR: Muchos. Algunos van con sus escuderos y todo. Son muy devotos y se juntan para rezar. El otro día dejé a un grupo muy numeroso en la ermita de la Virgen del Camino haciendo sus oraciones.

DON SUERO: Y… ¿van armados?

JUGLAR: Normalmente, no. Llevan el traje de peregrino con el bordón y la calabaza.

DON SUERO: (Pensando) … Y, ¿si se les invitara a un torneo, vos creéis que acudirían?

JUGLAR: ¿Por qué no? Sería glorioso añadir una aventura caballeresca a todas las que, habitualmente, se encuentran en el Camino.

DON SUERO: (Entusiasmado) ¿Sabéis escribir?

JUGLAR: Los juglares sabemos de todo.

DON SUERO: Dueña: traed recado para escribir. (Al padre) Don Juan: ya tengo resuelto el problema de las trescientas lanzas.

DUEÑA: Versículo, trae papel, tinta y pluma.

VERSÍCULO: Esta dueña se ha pensado

                              que yo estoy para recados. ( Mutis)

DON SUERO: Me batiré con todos los caballeros que peregrinen a Compostela.

MADRE: ¿Solo?

DON SUERO: No, por Dios. Cuento con amigos tan buenos luchadores como yo, y no me será difícil encontrar otros nueve para formar un buen equipo.

PADRE: Los peregrinos no portan armas. Caminan orando y haciendo penitencia. No querrán luchar.

DON SUERO: Si son caballeros tendrán que hacerlo. Buscaré un lugar estratégico y nadie que vaya o venga podrá librarse de mi embestida. (Pasea por la sala meditabundo pensando dónde puede retar a los peregrinos)

DUEÑA: ¡Señor… Señor!

(Llega Versículo con tinta y plumas de ave y un papel que coloca al juglar sobre una mesa. El Juglar se sienta y se prepara para escribir)

DON SUERO: (Al juglar) ¿Estáis preparado?

JUGLAR: Naturalmente.

DON SUERO: Escribid:(Dicta paseándose por el escenario. Los demás le escuchan perplejos)

         “El caballero Don Suero de Quiñones, paladín de la dama Doña Leonor de Tovar, reta a los caballeros de todos los reinos de Europa que peregrinen a Compostela a un torneo sin igual, en el puente…

JUGLAR: … No corráis tanto…

DON SUERO:… de San Marcos de Órbigo, a seis leguas de León y a tres de Astorga, donde se levantará un palenque…

JUGLAR: Esta pluma se atasca.

DON SUERO:… para presenciar las justas, que se llevarán a cabo por el mismo Don Suero, y nueve compañeros más. (A Doña Leonor)   ¿En qué fecha os apetece, mi dama?

LEONOR: (Déspota y displicente) Cualquier fecha es buena para recibir homenajes.

MADRE: El verano es la mejor época. La romería hacia Compostela no desfallece.

PADRE: Don Suero, hijo, si realmente queréis obedecer a esta insensata, debéis hacer las cosas con seriedad… Primero hay que pedir permiso al rey. Y llevar esta convocatoria a todos los reinos de Europa requiere un tiempo… No seáis tan fogoso. Esperad.

VERSÍCULO: Don Suero con tanta priesa

                                ha perdido la cabeça.

DON SUERO: No puedo esperar. Vamos a comenzar un nuevo jubileo y hay que aprovechar la avalancha de peregrinos. (Al juglar) Continúa… (Sigue dictando) “ entre el 10 de julio y el 9 de agosto del año Jacobeo de 1434… Dicho caballero espera que el paso de este puente sea, para el mundo, el passo más honroso del Camino de Santiago”.

PADRE: ¿Y pensáis organizar todo eso por la loca de mi hija?

DON SUERO: Su hija ha puesto mi honor y el de mi linaje en tela de juicio… y le juro que su hija tendrá las trescientas lanzas rendidas… ¡Por… Quiñones, que las tendrá!

DUEÑA: ¡Así se habla, Don Suero!

JUGLAR: ¿Quién pregonará este mensaje?

DON SUERO: Vos mismo.

JUGLAR: ¿Yo, Don Suero? Imposible. Los juglares damos las noticias cantando.

DON SUERO: ¿Hay algo que llegue más lejos que la música?. Búscate un ejercito de juglares que recorran Europa anunciando mi reto. ¡La familia de los Quiñones es la que paga!

VERSÍCULO: Don Juan, señor excelencia,

                               Versículo ha de ayudar

                                a pregonar al Juglar.

                               ¿Me permitís una ausencia?

PADRE:   Desde luego.

JUGLAR: A ver que se me ocurre: (Coge el laúd o cualquier instrumento que pueda parecer propio de la época y canta)

         En el puente de San Marcos

         que hay sobre el río Orbigo

         Don Suero, el de los Quiñones,

         está cautivo de amor.

         A trescientos caballeros

         ofrece la invitación

         de luchar en un torneo

         en las tierras de León,

         para entregar a su dama,

         llamada Doña Leonor,

         trescientas lanzas rendidas

         en justa competición.

VERSÍCULO: (Le coge el laúd al Juglar y continúa él)

         Caballeros peregrinos

         caballeros romeros

         tened prestas vuestras lanzas

         sobre el puente de Orbigo,

         Allí os esperan diez hombres,

         los mejores de León

         para entregar a una dama

         lanzas rotas en su honor.

(Mientras el juglar canta, se han ido acercando a él todos los personajes que había en el escenario y aplauden mientras cae el

                                                             TELÓN

                                                     ACTO II

                  Este acto se desarrolla en el puente de Órbigo. El puente no se ve. La acción está situada detrás del palenque donde se celebran los torneos. (Puede ambientarse el escenario con unos biombos que representen la empalizada trasera.)

                  Están a punto de comenzar los combates. Ya hay muchos caballeros que han acudido voluntariamente a luchar. Ahora falta cubrir los huecos con todos aquellos que, desconociendo la convocatoria, acuden, ingenuos, a Santiago.

                  Nuestro amigo el Juglar, después de pregonar la noticia a los cuatro vientos, ha decidido tomar parte activa en los acontecimientos usando el arma que mejor sabe utilizar: la astucia. Para ello se ha montado un tenderete en que alquila corazas, cascos, petos, espalderas, viseras, lanzas…, y hasta caballos a todos aquellos caballeros- peregrinos que, cogidos “in fraganti” son obligados a batirse con Don Suero o con alguno de sus nueve amigos. Por supuesto, le acompaña otro personaje muy peculiar: el bueno de Versículo que continúa dándole a la poesía con la misma mala fortuna que cuando vivía en el palacio de Don Juan. A la derecha se encuentra el Juglar detrás de una mesa, dando a entender que tiene un puesto montado que continúa más allá del escenario. El escudero Ginés entra por la izquierda, y el Comendador de la Orden de Santiago, Don Alonso, le sigue con elegancia y dignidad. Al verle el Juglar comienza.

JUGLAR: ¡Caballeros de Europa, que lleváis el honor hasta Santiago de Compostela! ¿No querríais demostralo en unas justas con los hidalgos más selectos de todos los lugares conocidos?

DON ALONSO: (Se pasea curioso por el escenario mientras habla el juglar) Por favor, joven… ¿Qué estás pregonando? ¿Algún torneo?

GINÉS: Mi señor… Llevamos horas de camino… Tenemos que llegar a Astorga… ¿No se pensará meter en otra desventura que nos lleve aún más a la ruina?

DON ALONSO: Calla, necio. Deja al joven al menos informar, que aunque no vayamos a inscribirnos pueda llevar orgulloso a casa el jornal merecido por un buen trabajo.

JUGLAR: En realidad yo no me llevo jornal, y tampoco tengo casa fija a donde llevarlo. Soy juglar. Veréis vos: Un intrépido señor llamado Don Suero de Quiñones quiere vencer en passo honroso sin igual a trescientos caballeros de todos los lugares, que vengan a Santiago, para conseguir el amor de su amada.

GINÉS: Buena idea ha tenido ese Don Suero.

JUGLAR: En realidad, la idea ha sido de la amada.

DON ALONSO: Suena interesante eso de vencer a un gran número de hidalgos.

JUGLAR: ¿Estáis interesado en formar parte de las justas?

DON ALONSO: Soy caballero de la Orden de Santiago y debo controlar los avatares que se produzcan en el Camino. ¿Tiene permiso, ese Don Suero, para tamaña aventura?

JUGLAR: Permiso del Rey Don Juan II, firmado por su ministro Don Alvaro de Luna.

DON ALONSO: ¿Dónde y cuándo ha conseguido ese permiso?

JUGLAR: Aquí lo tenéis, señor. Clavado en el tronco de ese árbol. Leed.

DON ALONSO: (Toma el papel y lee) Bien. Está firmado por el Rey el 2 de enero de 1434, en Medina del Campo.

JUGLAR: ¿Os interesa, ahora, formar parte de las justas?

GINÉS: Decidme que no, señor, no vayáis a caer en otra vez en la misma piedra.

DON ALONSO: No debo. Las reglas de mi Orden ponen en entredicho lances de honor por dama alguna. Nuestra misión no es alardear en justas sino ayudar a los peregrinos que cumplen voto, y luchar contra el infiel.

JUGLAR: (Insistente) Yo me encargo de repartir las armaduras y los caballos. Bajo un módico precio, claro está.

DON ALONSO: Noble trabajo el tuyo, ofrecer los materiales y los caballos para el contrincante de Don Suero. Pero… decidme… ¿No será esto una argucia de ese hombre para dar a sus enemigos peor calidad en los productos?

JUGLAR: ¿Usted debe ser muy inteligente, eh? Pero Don Suero es un hombre honrado ante todo. Se lo aseguro. La verdad es que, aunque podría yo haberme juntado con él para maquinar sucios planes, su honor no ha sido manchado. Señor caballero, permítame recordar unas palabras que solía decir mi abuelo, el popular Micer Cabal de la Decencia, “Unas justas han de ser justas, como su propio nombre indica”.

DON ALONSO: Tiene razón, por encima de todo.

         (Entra Don Pedro con Versículo)

DON PEDRO: (Muy enfadado) ¿Cómo, demonios te atreves a insultarme así? ¿Me has tomado por tonto?

VERSÍCULO: Caballero, le ruego disculpe mi error…

DON PEDRO: ¡No hay posible disculpa para esta estafa!

VERSÍCULO: Calma, calma, señor… No hay problema que no tenga solución.

JUGLAR: (Bajo, a Versículo) ¿Te ha salido mal?

VERSÍCULO: (También bajito) Aún no sé mentir.

JUGLAR: Ya aprenderás con la experiencia.(Volviendo al tono normal) ¿Pueden explicar lo que ocurre?

VERSÍCULO: Este valeroso caballero me ha consultado los precios de alquiler de material, pero no necesitaba caballo por tener ya varios. Decidió aceptar el trato, cuando se dio cuenta, gracias a su visible astucia, de que yo había olvidado sustraer el valor del equino animal en el precio definitivo.

JUGLAR: (Haciéndose el ofendido) ¡No habrás osado cobrárselo!

VERSÍCULO: ¡No, por Dios!

DON ALONSO: Me ofrezco a dar un veredicto, debido a estar en un punto neutral: Opino que la cosa se ha resuelto por sí sola. Este caballero no ha perdido dinero alguno, ya que le ha sido devuelto… Y el joven mercader se ganará una buena reprimenda por su error.

DON PEDRO: Estoy de acuerdo con la sentencia. Pero este joven, que se llama…

VERSÍCULO: Versículo… que rima con…

DON PEDRO: (Atajándole). ¡No lo digáis!. Yo no le voy a pedir rimas. Solamente pretendo que, para mayor penitencia, habéis de cuidar mis caballos los días que permanezca retenido en este lugar.

VERSÍCULO: No es que se me den muy bien los caballos, que pueden ser bayos. ¿Son aquellos que pastan de soslayo?

DON PEDRO: Los mismos.

VERSÍCULO: Adiós, amigos. Adiós, desconocidos. Adiós a los poderes caballeriles que nos defienden del enemigo. (Mutis por el foro)

         (En este momento aparecen por detrás del patio de butacas unos peregrinos, en fila, cantando una letanía religiosa. Puede ser la letanía de los santos o la de la Virgen. Por supuesto, en latín. Todos van muy serios y ceremoniosos. Comienza el desfile un fraile, Joan, con un bastón muy largo, en forma de cruz. Esta cuadrilla ha de dar acogida teatral a cuantos chicos y chicas del curso no tengan un papel específico en la obra. Tanto el Juglar como Don Pedro, Don Alonso y Ginés se percatan de su presencia).

GINÉS:     Mi señor: ¿No oís rezos de penitentes? ¿Es que hay almas en pena en este Camino?

JUGLAR: Presiento que está comenzando a llegar el público que llevará a los cuatro vientos el resultado de estas competiciones.

GINÉS: ¿Tú crees?

JUGLAR: (A voces) ¡Eh, romeros! ¡Alto! No se puede pasar.

MARTÍN: ¿Qué ocurre?

JOAN: Somos peregrinos y ésta es la calzada que conduce a Compostela.

EUGENIA: ¿Por qué no se puede pasar?

JORGE: ¿No estamos llegando al puente de San Martín de Órbigo?

JUGLAR: Por eso. Porque estamos en el puente de Órbigo y porque estamos en el mes de Julio del año de Dios de 1434.

JOAN: ¿Y qué tiene que ver eso con nuestra peregrinación?

         (Tanto esta conversación como las posteriores y, en definitiva, toda esta escena puede y debe ser alterada y modificada por los actores. Es el momento óptimo para que los alumnos aporten intervenciones personales. Cada uno de ellos puede haber tomado la identidad de un personaje de la época y actuará de acuerdo con su estado y condición).

JUGLAR: Precisamente tiene mucho que ver. Porque todos los caballeros que quieran atravesar el puente tienen que luchar en buena lid.

PEREGRINOS: Nosotros no queremos luchar.

  • Tenemos que cumplir una promesa.
  • Yo quiero llegar a Santiago
  • Dejadnos pasar.
  • ¿Nos estás tomando el pelo?
  • etc.

JUGLAR: Calma… calma… Todos vais a cruzar el puente, y echar una piedra en la Cruz de Fierro, y asomaros al Monte del Gozo. ¡Faltaría más!… Pero antes tenéis que ser espectadores de un singular encuentro entre caballeros. Dejad todos vuestros hatillos y alforjas para descansar un rato. (Dejan todos sus equipajes en un rincón)

         (En alta voz) Versículo: trae una cántara de agua para estos sedientos peregrinos.

VERSÍCULO: (Entrando, con un cántaro, botijo u otro recipiente de barro)

         Aunque no tenemos vino,

         porque es jueves penitente,

         para la sed del Camino,

         vale el agua de la fuente.

         (Beben todos, con la mayor teatralidad posible. Pueden incorporarse diálogos improvisados pos los actores)

FABIO: ¿Dónde? ¿Dónde dice vuestra merced, que se va a celebrar un espectáculo?

VERSÍCULO: (Hablando solo) El agua se ha terminado

                                                             y he de volver a la fuente

                                                             para reparar la sed

                                                             de un grupo con tanta gente. (Sale)

JUGLAR: Aquí atrás. Antes del puente se ha preparado la liza para el combate. ¿Alguno de vosotros es caballero?

ARNALDO: Yo soy Micer Arnaldo de la Floresta Bermeja, del marquesado de Brandemburgo.

FABIO: Yo soy Fabio Ferroponte, capitán de la guardia personal del Patriarca de Venecia.

EUGENIA: Yo, Eugenia, su esposa. Vamos a Santiago a darle gracias por haber sanado a nuestro hijo de una fiebres tercianas.

ENEKO: Yo también valgo. Me llamo Eneko de Txurdínaga. Todos los vascos tenemos carta de hidalguía.

JUGLAR: ¿Alguno más?

PEREGRINOS: No

  • Yo no.
  • Yo soy clérigo.

MÓNICA: Las mujeres no luchamos.

LIS: (A Mónica) … Eso de que las mujeres no podemos… está de por ver…

JUGLAR: Las mujeres no lucháis, pero podéis participar en las justas colocando vuestro guante en el “Paño Francés” que preside los actos, y pidiendo a vuestro caballero que lo rescate.

EUGENIA: Fabio, esposo mío, ¿serías capaz de luchar por tu dama?

FABIO: (Al juglar) ¿Adónde tengo que ir? (A Eugenia) Lucharé con tu pañuelo atado a mi lanza…. Te devolveré el guante lleno de gloria.

EUGENIA: (Muy romántica ella) ¡No sé si podré resistir tanta emoción!

JUGLAR: Ahora os indico lo que debéis hacer y os proveo de caballo y de las armas necesarias. (Dirigiéndose a Guttenberg) ¿Tú, con tan buena planta, no eres caballero?

GUTTENBERG: No. Soy un platero de la ciudad de Maguncia. Me llamo Juan Guttenberg.

JUGLAR: Los caballeros peregrinos venid conmigo. ( A Don Alonso) También vos, comendador y vos, Don Pedro. (Mutis por el foro)

JOAN: Mientras los caballeros se preparan para competir, nosotros vamos a merendarnos un riquísimo queso de Villalón, que llevo guardado.

MÓNICA: Yo pongo el pan. (Van los dos hacia los equipajes)

JOAN:( Al acercarse a su alforja tropieza y rueda un objeto)¿Qué es esto? ¿A quién se le ha caído?

JORGE: Es una cajita brillante.

TERESA: (Muy asustada) Mío no es. Yo no gasto esos lujos.

TODOS: A ver, a ver. (Hacen corro alrededor de Joan, mientras Lis se retira a un rincón, para pasar desapercibida)

MÓNICA: Parece de plata.

EUGENIA: ¿De plata?… De peltre… y gracias.

GUTTENBERG: Efectivamente, señora. Vuestra alcurnia os hace reconocer y valorar los metales preciosos. Pero hay que aceptar que está muy bien trabajada.

EUGENIA: Trabajo toledano, como podéis comprobar vos, que sois del oficio.

JOAN: Debe ser una urna de reliquias.

JORGE: … De algún santo, seguramente.

JOAN: ¿Miramos lo que contiene?

LIS: ¡No, por favor! ¡No la abráis!

GUTTENBERG: ¿Qué guarda?

LIS: Un corazón negro y destrozado por el fuego.

MARCOS: ¿A quién pertenecía?

LIS: A una mujer ajusticiada.

TERESA: Seguro que ajusticiada en la hoguera. Así es como liquidan a las mujeres que estorban… Cuenta.

LIS: Tú lo has dicho: fue ajusticiada en la hoguera porque hizo tales cosas en Francia que ningún varón fue capaz de hacer. Condujo los ejércitos franceses en su lucha contra Inglaterra y le dio días de gloria a su país… Le pagaron acusándola de bruja y quemándola viva en la plaza de Rouen.

MARÍA: ¡Juana de Arco!

LIS: La misma. ¿Hasta aquí han llegado los romances que cuentan sus hazañas?

TEOBALDO: No olvides, muchacha, que éste también se llama el Camino Francés… Aquí se comentan todos los acontecimientos de Europa… ¿Qué piensas que hacen los peregrinos, cuando no rezan?

EUGENIA: Por todo el camino se cantan en romances las visiones de la Doncella de Orleans. Pero, ¿por qué traes su corazón?

LIS: Yo era su escudero cuando estábamos en la guerra. Y le limpiaba la armadura, y la ayudaba a ponérsela. No quería que lo hiciese ningún hombre… Ella siempre se encomendaba al Señor Santiago y le había prometido peregrinar cuando hubiera devuelto la paz a su país… Cuando la llevaban a la hoguera, me pidió que recorriera yo este camino y dejara su corazón en Compostela, para pedir la paz de su alma. Por eso estoy aquí.

GUTTENBERG: Interesante historia es ésta. Cuando consiga terminar la imprenta, que tengo medio inventada, estas vidas y las de otras personas célebres, servirán de ejemplo a la Humanidad.

         (Mientras Lis contaba su historia ha ido entrando el Juglar, que escucha muy atentamente)

JUGLAR: Pero… ¡Vamos a ver!… Juana de Arco… era santa… o era bruja.

HOMBRES: ¡Bruja!

MUJERES: (A la vez) ¡Santa!

         _ ¿Santa? … Ja, ja… ¿Es que hay alguna mujer santa?

  • ¿Y viviendo entre soldados?
  • ¡Sería bruja como todas las mujeres!

MÓNICA– Por qué tenemos que ser brujas todas las mujeres… a ver… ¿por qué?

MARÍA– En cuanto os percatáis de que somos más inteligentes que los hombres… enseguida nos llamáis brujas.

  • …Y lo sois.

TERESA– … Y lo seremos por mucho tiempo, hasta que os deis cuenta de que lo que llamáis brujería no es más que un truco para sobrevivir entre tanto asno, como sois los hombres…

Esta conversación puede ser interminable si se lo proponen los actores. Es un tema que puede dar mucho juego y hay que explotar la espontanéidad de los mismos.

JUGLAR: Yo no tengo tiempo de averiguaciones. (A Joan) Déjame la reliquia. A mí me da lo mismo que nos ayude Dios o que nos ayude el diablo… pero Don Suero de Quiñones tiene que rendir trescientas lanzas… y el corazón de una heroína le servirá de talismán.

LIS: ¿Qué vas a hacer con él?

JUGLAR: Se lo voy a colocar en su tienda, debajo de la almohada… Sin que él lo sepa… ¡Trescientas lanzas!… ¡Y comenzamos mañana!

LIS: Pero yo lo tengo que llevar a Compostela…

JUGLAR: De aquí no marcha nadie hasta que no terminen las justas. Además, Don Suero invita a sus espectadores a cama y mantel.

MARCOS: ¿No necesitamos ir al hospital a comer y a dormir?

JUGLAR: ¡Huy! el hospital de Órbigo está a tope con los caballeros y damas que han venido de la corte con motivo de este acontecimiento. Habréis de dormir en tiendas, aquí junto al río.

         Id pasando. Se os espera. Están colocadas las mesas para yantar.

PEREGRINOS: ¡Qué bien!

  • ¡Tendremos festejos!
  • ¡Encima, nos van a dar de comer…!

JUGLAR: ¿Qué pasa, que necesitáis que os lo digan con música…?

Pues allá va: (Se coloca en el centro de la escena con su laúd y comienza el romance)

  • Su mesa Don Suero ofrece,

         para mejor halagar,

         a todos los peregrinos

         que lo quieran presenciar,

         el famoso Passo Honroso

         que luego va a comenzar,

         con diez jinetes leoneses

         deseosos de ganar

         a trescientos caballeros

         que de Europa llegan ya.

  • ¡Ah!… Comeréis igual que Don Suero y sus caballeros.

         Van marchando todos muy contentos, mientras suena la música y se queda solo el Juglar, en medio del escenario

  • Siempre que Don Suero come,

         come todo el personal;

         siempre que Don Suero ayuna,

         todos deben ayunar.

         (Mirando con lástima a los peregrinos que van desapareciendo)

  • ¡Los infelices no saben que hoy es jueves… y Don Suero ayuna comiendo solamente una rebanada de pan y un vaso de agua…!

         ¡Ja, Ja, Ja…!

                                                                      TELÓN

                                                                        ACTO III

                  La escena se sitúa en el mismo salón del primer acto. El salón aparece ahora abarrotado de lanzas apoyadas en la pared. (Si no se tienen tantísimas, se pueden pintar las del fondo y hacer reales las externas) La dueña y las dos hermanas continúan su eterno bordado de bastidor. También pueden hacer otra labor como encaje de bolillos, que luce mucho. Ha pasado algún tiempo. Ya estamos a 10 de agosto y, por tanto, las justas del puente de Órbigo debieron terminar ayer. Todo el mundo anda nervioso esperando el desenlace del torneo. ¿Habrá liberado el jurado a Don Suero de su cautiverio de amor? ¿Vendrá el mismísimo caballero enamorado a entregar su propia lanza, vencedora en el reto,a los pies de la altiva doncella? Veamos. Se abre el telón.

LISA (Asomada a la ventana): Leonor… Ya llega el último caballero.(Aplaudiendo)…¡Y llega con el juglar!… Con éste son los trescientos y te puedes sentir satisfecha… Parece francés. Es rubio y con bigote… un poco gordo. No habrá costado mucho vencerle.

GUIOMAR :(Se acerca también a la ventana) …Y con Versículo! …¿Qué harán aquí esos farsantes? Oye: el caballero no suelta la lanza… ¡Anda, dueña, vete a abrirle! Yo llamaré a mi hermana. (Saliendo) ¡Leonor!

LISA:(Sola) ¡Qué envidia! … ¡Quién pudiera recibir a tantos caballeros!… Y la presumida de mi hermana ni se molesta en preguntar si Don Suero ha sufrido una herida o se ha caído del caballo… encima de que todo lo hace por ella…

LEONOR: (Orgullosa): ¿Qué pasa, Lisa?, ¿otro caballero más?

LISA: Otro caballero más, no, Leonor. El último caballero.

LEONOR: Y traerá otra lanza. Menos mal que será la postrera.

DUEÑA: ¡Ganas tenía yo de que llegara esta última lanza! Ya no tenemos donde colocarlas. Todo el palacio está lleno de ellas. Las hay de rico acero toledano, fraguadas en Baviera, con la punta a la vizcaína… de todo. No hay colección de lanzas como la tuya.

LISA: ( A la dueña) Y, a pesar de todo, no se ablanda su corazón. (A su hermana) Con cada lanza, Don Suero te manda un mensaje de amor que tú ni te molestas en leer. Tienes el alma dura como una roca. No te mereces ser amada por nadie.

LEONOR: Sin embargo, Guiomar y tú, tan cariñosas, no tenéis a vuestros enamorados tan pendientes de vosotras como yo al mío. ¡A los hombres hay que despreciarles para que te amen!

MADRE: (Entrando) Hasta que se hartan, hija. No se puede abusar de los sentimientos de los demás… y mucho me temo que tu enamorado se está cansando ya.

LEONOR: Don Suero cumplirá su palabra hasta el final.

MADRE: De eso no me cabe la menor duda.

DUEÑA: Entrad, caballeros. Doña Leonor os espera.

VERSÍCULO: Gracias, hermosa dueña… por lo de “caballeros”

DUEÑA: (Muy coqueta y haciendo un mohín) De nada, Versículo. Para mí lo eres.

(Mientras tanto, Leonor se sienta en el sillón del padre, con gran ceremonia.)

FLUGGER: ¿Permiso?

LEONOR: Podéis pasar.

         (El caballero hace una ligera y fina reverencia a la madre y a las dos hermanas y se dirige hacia Leonor, ante la que inclina una rodilla)

FLUGGER: Soy el Barón Richard Van der Flugger, de Amberes. Peregrinaba a Compostela y fui retado por Don Suero de Quiñones que defendía el Passo Honroso del Puente de Órbigo. Luchamos y me derrotó en buena lid. Mi vencedor me pidió solamente que me presentara ante su dama y le entregara mi lanza a la par que un obsequio de su parte.

LEONOR: Sed bienvenido, Barón. Colocad vuestra lanza junto a todas las demás. Con ella mi caballero termina su promesa y, en poco tiempo, se presentará él mismo, en persona, a ofrecerme la suya. ( Flugger coloca su lanza junto a las otras) Sentaos junto a mí.

FLUGGER: Es un honor…

LEONOR: ¿Cómo fueron las justas?

FLUGGER: Nunca hubiera imaginado al salir de Flandes para cumplir mi voto a Santiago que, en un estrecho puente, me iba a enfrentar en tan singular combate. Tan importante que, hasta cuentan con juglares para enardecer a los combatientes. Aquí traigo a estos dos, poetas de la calzada, que os cantarán como fueron.

JUGLAR Y VERSÍCULO: (Cantando)

         Don Suero y sus caballeros

         con trompetas y timbales

LEONOR: ¡Basta, basta!

FLUGGER: Solamente se echaba de menos la presencia de la dama a la que se ofrecía el torneo. Sin embargo, todo el mundo hablaba allí de su gran belleza y elegancia. Ahora tengo ocasión de comprobar que no estaban equivocados.

LEONOR: Gracias, Barón.

FLUGGER: Don Suero me pidió encarecidamente que os entregara este obsequio, cuyo contenido ignoro, y que lo abrierais en mi presencia.(Se acerca el juglar y le entrega un cofre)

LEONOR: Traedlo pues.

         (Flugger le estrega el cofre que Leonor abre, encontrando allí la argolla de fierro que Don Suero llevaba como prueba de amor)

         ¡La argolla de Don Suero! ¿Qué significa esto?

FLUGGER: Tal vez la lectura de este mensaje os lo aclare. (Saca un pergamino, que desenrolla pausadamente)

LEONOR: ¿Un mensaje? Leed.

FLUGGER: (Leyendo) Doña Leonor: Del 10 de julio al 9 de agosto, junto con mis nueve compañeros, todos nobles, he defendido el Passo Honroso del puente de San Marcos de Órbigo. Todos los días oíamos misa y los jueves, ayunábamos en honor de la Virgen y de vos. Así nos encontrábamos fortalecidos para abatir a los caballeros cuyas lanzas os he ido enviando una tras otra, pidiéndoles a todos noticias vuestras.  Doscientas noventa y nueve veces he sentido la humillación de oír de sus labios que erais tan hermosa como cruel y que no me amabais. Con el Barón Van der Flugger os envío mi última lanza. Con ella cumplo la palabra que os di como caballero noble y leonés. También os envío la argolla que llevaba al cuello como señal de cautiverio amoroso al que me encontraba sometido. Ya sois libre, Doña Leonor… Pero yo también lo soy. Ya no tendréis al esposo que no deseáis. Tenéis, en cambio, las trescientas lanzas tan anheladass. A partir de ahora me vestiré la esclavina de peregrino y le ofreceré al Señor Santiago la única lanza que no poseeréis: la mía.

         Firmado: Don Suero de Quiñones

LEONOR: (Desmayándose) ¡Don Suero! ¡Mi amor!

         (Se organiza el revuelo consiguiente. Todo el mundo acude a ayudar a doña Leonor, con frases de aportación personal)

MADRE: ¡Se ha desmayado!

DUEÑA: Yo creo que, a pesar de su despecho, ella le ama.

GUIOMAR: Hermana…¿Qué te pasa?

LISA: …Tanto tiempo poniéndose orgullosa… y en cuanto tiene un contratiempo… mira lo que le pasa.

JUGLAR: ¿Qué ocurre? ¿Qué pasa?

DUEÑA: Que Doña Leonor se ha desmayado al oír que ya no la ama Don Suero.

LISA: Cosa que se merecía… Ya se lo decía yo.

LEONOR: (Despertando) ... Don Suero… Don Suero… ¿Cómo me habéis hecho esto? (Reaccionando, con todo su orgullo)

         Barón: devolvedle a Don Suero su collar. Se lo puede regalar a Santiago, si le place, lo mismo que su lanza. Yo ya no lo necesito. (Muy digna, le entrega a Flugger la argolla y hace mutis, atravesando todo el escenario sin mirar a nadie. El resto de los presentes, la mira atónito, sin saber qué hacer.)

MADRE: ¡Hija, piensa lo que haces…!

LISA: No le devuelvas la argolla… Seguro que vendrá a buscarte…

GUIOMAR: ¡Tú tienes la culpa de todo! ¡El ha sido un caballero!

DUEÑA: ¡Señor, Señor!… ¡Encima, se nos pone chula la niña…!

VERSÍCULO: (En medio de la escena y, por primera vez, hablando con seriedad) Doña Leonor, con el hielo de su orgullo, acaba de apagar el fuego del amor…

JUGLAR: Esa noticia la tiene que saber todo el mundo. Aquí está la oficina de información. Vamos, Versículo, acompàñame:

         Trescientas lanzas rendidas

         recibió doña Leonor

         que Don Suero de Quiñones

         le mandó desde Orbigo.

         Al recibir la postrera

         Don Suero le confesó

         que por tanta altanería

         había perdido su amor.

         (Cantan a coro todos)

         Desde ahora, en Santiago,

         en el cuello del Patrón,

         luce la argolla de fierro

         de aquel cautivo de amor.

Van llegando todos los habitantes del palacio, mientras cae el

                                                             TELÓN

Edición CCS. 1999.

EL GRITO DE RODRIGO

rodigo oval pe
Esta dramatización es eminentemente didáctica y está pensada para ser representada por alumnos de Secundaria que hayan estudiado o estén estudiando el tema del Descubrimiento de América.

              Para escribirla se utilizó suficiente documentación y tenemos conciencia de que, salvando pequeñas licencias, es fiel a la Historia.     Entre la bibliografía utilizada consultamos con el Diario de Colón. Todos los datos científicos de la navegación son extraídos de él. Incluso el detalle de cantar la Salve, que constituye el momento cumbre con el que se termina la obra, figura en el diario lo mismo que la alusión a la placidez de la ría de Sevilla o al pájaro rabiforzado.

              Aunque, por la lógica cronología de los acontecimientos, la figura de Martín Yáñez Pinzón no aparece hasta bien avanzada la obra, queremos que ésta sea un homenaje a su figura a la que, tal vez, la Historia no le haya atribuído el papel que se merece, ya que creemos que sin su categoría y fama como avezado marino, no le hubiera sido fácil a Colón encontrar tripulación para su aventura.

              «El grito de Rodrigo» fue escrita y representada con motivo del V centenario del Descubrimiento por los alumnos y alumnas que estudiaban 8º de E. G. B. durante el curso 1992-93 en el salón de actos del Colegio Público Birjinetxe, de Bilbao. De ahí, la alusión a la tradición marinera del pueblo vasco.

El protagonista, Rodrigo de Triana, fue encarnado por un muchacho lleno de complejos, acosado sistematicamente por sus compañeros al que, a medida que se fueron desarrollando los ensayos, le fueron respetando y terminó siendo un líder de la clase al terminar el curso. También el personaje del Padre Marchena fue interpretado por un alumno con graves problemas de pronunciación y el de la Reina por una alumna que, a pesar de ser brillante intelectualmente, sufría de una enorme timidez. … El director – que en esta ocasión no fue la autora – escogió a los actores con capacidades inversamente proporcionales a la importancia del papel. El resultado fue magnífico. Es posible que en ello tuviera mucho que ver el casi un curso de ensayos.

                     PERSONAJES POR ORDEN DE APARICION

NARRADORES

FRAY ANTONIO DE MARCHENA -Fraile. Cartógrafo de La Rábida.

RODRIGO DE TRIANA – Muchacho que vive con los frailes de La Rábida.

CRISTOBAL COLÓN– Navegante

DIEGO COLÓN– Hijo de Cristóbal Colón.

FRAY JUAN PÉREZ – Fraile confesor de la Reina.

BEATRIZ GALINDO – Dama de Isabel. Profesora de latín.

DAMAS DE LA REINA – Varias.

ISABEL DE CASTILLA – Reina.

FERNANDO DE ARAGÓN – Rey.

GARCÍA HERNÁNDEZ – Físico de Palos. Amigo de los marinos.

MARTÍN YÁÑEZ PINZÓN – Marino de Palos.

JUAN DE LA COSA – Armador y cartógrafo.

ALGUACIL

PAJE    

MESONERO – Antiguo marino que ahora está cojo.

HOMBRES BEBIENDO Y JUGANDO EN LA TABERNA

MARIDO 1º – MUJER 1ª

       HIJO – MADRE

       NOVIA – NOVIO

       MARIDO 2º – MUJER 2ª

       AMIGOS JUERGUISTAS

VICENTE YÁÑEZ PINZÓN – Hermano de Martín.

MADRE DE LOS HERMANOS PINZÓN

       VECINA DE LOS PINZÓN

   

                            AMBIENTACIÓN

Esta es una obra de ambientación compleja ya que se desarrolla en múltiples escenarios: la biblioteca de La Rábida, la cámara de la reina, la taberna, la plaza del pueblo de Palos y el camarote de Colón.

Posiblemente, en un escenario un poco grande, lo que nosotros hemos llamado «cuadros», se pueden representar sin cambiar el decorado, con un buen juego de luces que ilumine la escena que se está representando. En el salón de actos de Birjinetxe, muy pequeño, se hicieron tres decorados base que se podían cambiar con pequeños accesorios. Para la biblioteca y la cámara de la reina se confeccionó un telón que representaba una pared de piedra, con una columna y una puerta ojival como elementos fijos. Cuando tenía que aparecer la biblioteca se añadían, por medio de alfileres, la ventana y unas estanterías con libros. Cuando se trataba de la cámara real se sustituía la ventana por un cuadro con las efigies de Isabel y Fernando ( lo sacamos del relieve que adorna la fachada de la Universidad de Salamanca que suele aparecer en todos los libros de texto) . Entonces se cambiaban los telones de biblioteca por otros que tenían grandes cortinajes rojos. Todo esto, naturalmente, además del mobiliario pertinente.

También utilizamos el mismo telòn para la taberna y el camarote de Colón: en una pared casi lisa, cuando era taberna, se colocaba una alacena previamente pintada y recortada, y, cuando era camarote, se sustituía la alacena por un ventanuco de ojo de buey como hay en los barcos.

Otro telón se necesitó, o, al menos, nosotros creímos necesitar, para la escena de la convocatoria a los marineros en Palos. Se hizo un decorado representando una calle que desembocaba en un puerto.

              El número, tal vez excesivo, de actores fue debido a la intervención de dos clases completas. Creemos que muchos de los personajes accesorios se pueden suprimir, o se pueden duplicar los papeles, dependiendo del número de intérpretes.

                                   CUADRO I

(Antes de abrirse el telón, saldrán delante del escenario los narradores vestidos a la usanza del siglo XV. Como el texto que han de leer es bastante extenso, es conveniente que sean varios. Pueden actuar de narradores los mismos actores y actrices que forman el pueblo de Palos de la Frontera.)

 

NARRADOR : A finales del siglo XV, la Humanidad se hallaba en uno de los momentos más ricos de su historia. Los hombres y las mujeres deseaban saber muchas cosas.

– Aprendían Bellas Artes y estudiaban Latín. Los poderosos llevaban a su casa a los mejores poetas. Se ayudaba a los artistas que no tenían dinero para aprender, y todo el mundo sentía la satisfacción de vivir.

– Este período de la Historia se conoce con el nombre de RENACIMIENTO.

– Durante el Renacimiento, los europeos se dieron cuenta de la trascendencia que tenía conocer el resto del mundo y se organizaron viajes a países remotos

– Ello fue posible porque los sabios habían hecho un descubrimiento al que, hasta entonces, nadie daba importancia.

– El descubrimiento fue que la Tierra es redonda.

– De todos los viaje, hubo uno que cambió el curso de la Historia. ¿sabéis cuál fue?

PÚBLICO: ¡ El descubrimiento de América !

NARRADOR: Nosotros vamos a recordar en este día como ocurrió.

– Porque hoy, exactamente hoy, 12 de Octubre de 1992, hace 500 años que concluyó el viaje más importante de todos los tiempos. (Texto ya obsoleto)

– Todo comenzó en un monasterio de frailes franciscanos de la provincia de Huelva, en el pueblo de Palos de la Frontera.

– El Monasterio de La Rábida.

                   (Suena música gregoriana mientras se abre el telón. La escena se desarrolla en la Biblioteca del Monasterio de La Rábida. El P. Antonio de Marchena trabaja mientras le observa un muchachillo, que vive en el convento y que es su ayudante. Tiene 14 años y se llama Rodrigo de Triana.

                  El P. Marchena está escribiendo en un mapa. Sobre su mesa se encuentran muchos mapas desordenados, una escuadra, un compás y una esfera terrestre que él consulta para su trabajo. Tiene un tintero de tinta negra y escribe con una preciosa pluma de ave. El fraile y el muchacho dialogan)

MARCHENA: Echa un poco más de tinta, Rodrigo, que tengo que terminar este mapa antes de los rezos.

RODRIGO: Ahí va, Padre Marchena. (Le llena el tintero con tinta de un enorme botellón que hay en alguna estantería. Se queda mirando.) ¿Me deja mirar un poco?

MARCHENA: Sí, muchacho.(Rodrigo se aproxima a los mapas y los observa con interés)

Te gustan ¿eh?. Puedes soñar un rato.

¿A dónde te gustaría viajar?… ¿a África como los portugueses o a Catay como Marco Polo?

RODRIGO: A mí me gustaría ir hacia el Oeste… y meterme en el Mar de los Sargazos… y luchar con esos dragones enormes que devoran a los marineros con barco y todo.

MARCHENA: ¡Pero hombre… ¡ Llevas tres años en el convento mirando nuestros mapas y nuestras esferas…y ¿aún crees como la gente del pueblo en brujas y en maleficios ?

RODRIGO: No me venga usted diciendo, como cuentan los árabes, que no existe el Mar de los Sargazos, ni el abismo, ni nada… y que la Tierra es redonda…¡ Eso si que no me lo creo !

MARCHENA: Pues tienes que creértelo, si quieres ser ayudante de cartógrafo del siglo XV. Los griegos Eratóstenes y Ptolomeo ya hablaron de la redondez de la Tierra… Pero este es un secreto que solo conocen muy poquitos sabios… La gente ignorante, que es casi toda, sigue creyendo que la Tierra acaba en Finisterre… (bajito). Pero como tú eres mi amigo, y además, muy inteligente, te hago partícipe de este secreto guardado durante tantos siglos.

                (Se oyen las campanas del vecino pueblo de Palos de la Frontera tocando a rebato. Los dos, fraile y muchacho, se asoman a la ventana.)

LOS DOS: ¿Qué pasa ?

– ¿Qué ocurre?

– ¿Por qué tocan?

MARCHENA: La gente corre…Hay jaleo en la playa…Vayamos a ver qué pasa. (Se van. Música)

                           (se apaga la luz)

NARRADOR:Frente a las costas de La Rábida ha naufragado un barco. Solamente han podido ser rescatadas dos personas: un padre y su hijo.

(Entran en la biblioteca Marchena y Rodrigo llevando, casi arrastrando, a los dos náufragos, que están, naturalmente, con las ropas caladas.

MARCHENA:      (A Colón)

– Aquí. Sentaos aquí. (Colón se sienta, pero parece muy débil)

Tranquilo… que todo ha pasado ya. (Ofreciéndole un vaso) ¿Un poquito de agua?…o, mejor: vinillo de la tierra, que tonifica más. (Cambia de vaso y le sirve vino de una jarra. Mientras tanto, Rodrigo ha estado intentando quitarle a Diego la ropas mojadas.)

RODRIGO: (A Diego)– ¡Vamos muchacho!… De buena os habéis librado… El barco se ha ido al fondo… Parece que se lo hubiera tragado la mar… Menos mal que tu padre y tú sois buenos nadadores…

DIEGO:Es que mi padre es un viejo lobo de mar, y desde pequeño me enseñó a nadar muy bien… Yo, a mis años, ya he viajado más de mil leguas con él.

RODRIGO: ¡Qué suerte, macho!.. No sabes lo que me gustaría a mí ir en un barco mil leguas por el mar…

MARCHENA: Rodrigo: llévate al niño a la cocina. Cámbiale de ropa y di que preparen un refrigerio para los dos.

COLÓN: Gracias, Padre. ¿Cómo se llama este lugar?

MARCHENA: Estáis en el Monasterio de la Rábida, en Huelva. ¿Hacia dónde os dirigíais?

COLÓN: Ibamos a Sevilla para ponernos en contacto con la reina de Castilla, Doña Isabel.Tengo que enseñarle unos documentos.

(Levantándose sobresaltado).

Por cierto: ¿dónde está mi valija?… Creo haberla rescatado… ¡Si se ha hundido con el barco, estoy perdido!

F.JUAN PÉREZ: (Entrando con una bolsa en la mano) Aquí está vuestra bolsa…,chorreando.

COLÓN: (Levantándose)

– Pues hay que sacar todo inmediatamente y ponerlo a secar… Sin perder un minuto. Me va en ello la vida. (Se ponen los tres a extender pergaminos por las mesas y el suelo de la habitación)

MARCHENA: ¿Qué es esto? …Mapas y cartas marinas… Nada podría ser más de mi agrado. ¿Es cartógrafo vuestra merced?

COLÓN: No. Yo soy marino. Interpreto las cartas y los mapas. Viajo por los Siete Mares y conozco los lugares más recónditos. 

MARCHENA: Entonces: sed bienvenido. Ha sido Dios el que ha hecho naufragar vuestro barco frente a este Monasterio. Vuestra experiencia servirá para comprobar la veracidad de nuestros mapas. ..Ahora, vayamos a reponer fuerzas.

(Salen de la escena los dos frailes con Colón. Música. Se apaga la luz. Entran en la Biblioteca los frailes con Colón)

F.J. PÉREZ: Bueno, bueno…O sea …que venís de la Corte de Portugal…¿y os llamáis…?

COLÓN: Cristóbal Colón.

MARCHENA: …Y decís que el rey de Portugal no os ha hecho caso…

COLÓN: Es que Portugal está muy interesado en darle la vuelta a África y llegar a la India desde allí.

Les falta visión comercial. Si me hicieran caso, el viaje hasta las Islas de las Especias sería más corto y más barato.

F.J.PÉREZ: ¿Cómo es exactamente el viaje que vos proponéis?

COLÓN: (Se acerca a la esfera terrestre que hay sobre la mesa. Es una esfera sobre la que se habrán pintado previamente los continentes que se suponían en esta época. Es decir: hay que suprimir el continente americano y cubrirlo todo de mar)

– Pues vamos a ver: Aquí está España. Esto es Africa. Para llegar a las Islas de las Especias, los portugueses van por aquí... (señalando) Yo propongo ir en línea recta por el Oeste y llegar antes y mejor.

MARCHENA: Pero el Atlántico es muy traicionero. Nadie que haya sobrepasado las Azores ha sido capaz de volver.

COLÓN: Las Azores se descubrieron hace cincuenta años. También fue una hazaña llegar a ellas. Todo es cuestión de arriesgarse.

F.J.PÉREZ: ¿Vos os arriesgaríais?

COLÓN: Por supuesto. Es tal la seguridad que tengo. Tan perfectos mis mapas, que solamente necesito para embarcarme eso que llamamos vil metal.

F.J.PÉREZ: ¿Y pensáis encontrarlo en Sevilla?

COLÓN; En Sevilla, no. En Granada. Cuando la reina Isabel conozca mis planes, seguro que me ayudará. Ella es generosa y soñadora.

MARCHENA: Pero está casada con Su Majestad el rey Fernando, que, ni es generoso ni soñador. No os aseguro mucho éxito.

F.J.PÉREZ: Además están atareadísimos con el asunto de Granada.  Hace diez años que quieren conquistarla y los moros son duros de pelar. Pero todo se andará.

MARCHENA: Si vos quisierais, Fray Juan, le podríais comunicar a la Reina los deseos de Colón. Sois su confesor y os hará caso.  Si conseguimos que ella se entusiasme, habremos ganado la batalla. (Entran Diego y Rodrigo)

DIEGO: Padre, ya tengo un amigo. Se llama Rodrigo de Triana. Dice que quiere hablarte.

COLÓN: ¿Qué pasa, Rodrigo?

RODRIGO: Pues yo… Yo… soy el ayudante del Padre Marchena y… y me gusta leer sus mapas y sus libros y…

COLÓN: ¿Y qué?

RODRIGO: Que… siempre he soñado con embarcar en una nao con grandes velas que se hincharan con el viento…

Pero… en el convento solo se puede soñar…   Señor: si conseguís hacer ese viaje hasta las Indias, ¿me llevaríais como grumete?

 COLÓN: Trato hecho, muchacho…   Pero… ¿Quién cuidaría de mi hijo Diego?

MARCHENA: Nosotros, los frailes, le cuidaríamos, mientras navegaseis, como a la niña de nuestros ojos.

COLÓN: No es necesario tanto mimo.   Me conformo con que le enseñéis a leer y contar.  Tiene que saber muchas cosas para ser marinero como su padre.

                                         TELÓN

                                         CUADRO II

NARRADOR: Corre el año 1491. Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, llevan mucho tiempo luchando para conquistarles a los moros la ciudad de Granada.

– Cuando ésta sea conquistada, toda la Península será cristiana, que es el gran deseo de los Reyes.

– Cerca de Granada, se ha levantado la ciudad de Santa Fe, desde donde los cristianos organizan la guerra.

– Isabel de Castilla, en sus aposentos, estudia con su dama Beatriz Galindo, que le da clases de Latín.

(Se abre el telón y aparece el camarín de la reina. Con ella, Betriz Galindo y otras damas)

BEATRIZ: Majestad: la lección de hoy ha sido demasiado corta. Apenas habéis prestado atención al Latín.

ISABEL: Beatriz, hija : A veces, hasta la misma reina no puede abarcar todo:Tengo que cuidar de mi reino, vigilar a mis nobles y recibir embajadores… Como esposa y madre, he de atender a Su Majestad el Rey y a los infantes… Y, como mujer renacentista, he de abarcar el dominio de las Artes.

DAMA 1: …Y…aprender a bailar..

ISABEL: Aprender a bailar.

DAMA 2: …Y…aprender a cantar…

ISABEL: Aprender a cantar.

DAMA 3: …Y recitar poesías …y montar a caballo…

ISABEL: Recitar poesías..

DAMA 4: Eso, además de coser y bordar y rezar… que debe saber cualquier dama honorable que se precie.

ISABEL: Y para colmo… ¡esta agotadora guerra contra el infiel, que no me deja vivir!

BEATRIZ: Calma, Majestad. Esta guerra está a punto de acabar. Dentro de poco, Granada se rendirá ante vuestro ejército y podréis tener una auténtica corte.

ISABEL: Tengo ganas de que esta pesadilla haya terminado.

(Aparece en escena el rey Fernando)

FERNANDO:  Terminará todo menos las deudas. Estamos hasta el cuello de deudas.

ISABEL: ¿Es posible, Fernando?

FERNANDO: Sí, querida esposa. Esta guerra de Granada se está prolongando demasiado. Son sesenta mil hombres con armas a los que hay que alimentar todos los días.

ISABEL: ¿Habéis pensado subir los impuestos?

(Las damas se van marchando discretamente de la escena después de hacer una reverencia . Los Reyes, ni se fijan en ello)

FERNANDO: Imposible. El pueblo no puede pagar ya más impuestos. Por eso, he decidido vender la villa de Casares al Duque de Cádiz, por la que le pediré diez millones de maravedíes

ISABEL: El pueblo os lo agradecerá.

FERNANDO: El pueblo no lo va a agradecer. Y, encima, todas nuestras riquezas pasarán a manos de los nobles…. Y, no tardando mucho, los Reyes serán más pobres que cualquiera de ellos. 

ISABEL: No os preocupéis, Fernando. Nuestro será el orgullo de haber vencido a los moros y llevar la cruz de Nuestro Señor a la Mezquita de Granada.

FERNANDO: Menos mal que aún quedan las joyas de Castilla, que siempre se podrán vender por una causa justa.

ISABEL: ¿Y por qué no se pueden vender las joyas de Aragón?

FERNANDO: Porque es Castilla y no Aragón quién dirige esta empresa.  Si Castilla quiere honores, que sea Castilla quien pague.  (Haciendo una burlona reverencia a la vez que se va marchando).  Yo soy un mero soldado que cumple las órdenes de Su Católica Majestad. (Se va)  (Isabel queda sola muy preocupada y así la encuentra su dama Beatriz).

BEATRIZ: Majestad.

ISABEL: Beatriz: ya has oído al Rey.  No tenemos un maravedí…. y yo le había prometido a ese genovés que me recomendó Fray Juan Pérez que le iba a financiar el viaje a las Indias. ¿Qué hacemos ahora?

BEATRIZ: Lo primero que debéis hacer es decírselo al Rey. No podéis estar ocultándole tanto tiempo este proyecto.    (Se asoma Fray Juan). Puede ayudarnos la presencia de Fray Juan.

F.J.PÉREZ: Majestad.­­

ISABEL: Padre, me alegra su visita. Estamos pasando un mal momento.

F.J.PÉREZ: ¿Qué ocurre?

ISABEL: El rey Fernando está muy preocupado con los dineros de los reinos. Dice que si se prolonga demasiado la guerra de Granada no nos quedarán más que deudas… y yo tengo empeñada mi palabra en ese viaje a las Indias…

F.J.PÉREZ: ¿Aún no le habéis hablado a Su Majestad el Rey?

ISABEL: Aún no. No he encontrado el momento oportuno

F.J.PÉREZ: Os podré ayudar ya que traigo esta carta de Colón, que facilitará las cosas. (Le entrega la carta a la reina ,que la lee bajito.)

BEATRIZ: Callaos. Viene el Rey.

 FERNANDO;       (Entrando ) Buenos días, Fray Juan.

F.J.PÉREZ: Buenos días, Majestad.

 FERNANDO: Hace tiempo que no os veíamos por Santa Fe. ¿Hay novedades?

ISABEL: Una y muy importante.

FERNANDO: ¡ Que se rinde Boabdil !

ISABEL: Aún no. Pero tenemos un proyecto que, si lo realizamos, dejará pequeñas vuestras hazañas con los musulmanes.

FERNANDO: ¿ De qué se trata ?

ISABEL: Veréis : ¿Recordáis lo mal que os sienta cada vez que llegan noticias del reino de Portugal,sobre los descubrimientos de sus marinos…?  ¡Qué enfado tuvisteis el día que descubrieron las islas de Cabo Verde…!  …Y no digo nada,hace un par de años,cuando tuvieron la osadía de darle la vuelta a Africa y doblar el Cabo de las Tormentas…!

FERNANDO: …Que llamaron el Cabo de Buena Esperanza.

ISABEL: Pues yo tengo más esperanza aún que los portugueses. Nosotros podremos llegar hasta Catay y Cipango sin tener que bordear Africa.

FERNANDO: ¿Cómo?

ISABEL: Fray Juan Pérez ha encontrado un marino genovés que conoce un camino hacia el Oeste.

FERNANDO: …Y piensa caminar hacia el Oeste… hacia el Oeste… y llegar al Este  ¡No me toméis el pelo!, Isabel .¿Cómo es esto posible?

ISABEL: ¡Ay ,Fernando!… ¡Qué poco culto sois !… Si estudiarais más… Solo os preocupáis de la guerra y no hacéis caso de los sabios que os rodean. A estas alturas del Renacimiento, todos los cartógrafos, moros y cristianos, saben que la tierra es redonda. Y que se puede llegar al Este saliendo hacia el Oeste.

F.J.PÉREZ: Además, es el camino más corto.

 FERNANDO: Pero mucho más peligroso. La recta del Atlántico solo se conoce hasta las Azores. Ningún marinero se arriesgaría a avanzar más hacia el Oeste.

F.J.PÉREZ: El marino del que os hablo, que se llama Cristóbal Colón, es capaz de hacer ese viaje.  Él mismo me ha entregado esta carta para Sus Majestades.      (Fray Juan Pérez le entrega al Rey la carta, mientras mira a Isabel con complicidad)

FERNANDO: (Leyendo en alta voz al principio, luego, entre dientes y, al final, para sí mismo)

– «Muy altos Reyes: de muy pequeña edad entré en el mar navegando y he continuado hasta hoy. La misma arte inclina a quién le prosigue a desear de saber los secretos de este mundo. Ya pasan los XL años que yo voy en este uso…  (Fernando lee el resto de la carta, auténtica, de Colón, en silencio)  Parece que conoce la mar. Aquí dice: «todo lo que hasta hoy se navega, todo lo he andado.»… Este hombre parece muy seguro de conocer el camino de las Indias.

F.J.PÉREZ: Lo está.Tiene en su poder las mejores cartas de navegación que se han visto en La Rábida.

ISABEL: ¿Os dais cuenta, Fernando? : si Castilla organiza este viaje, en cuanto conquistemos Granada, seremos los Reinos más importantes de Europa…!

ISABEL: Y, por qué no lo ha de organizar Aragón?.

ISABEL: Cuando nos repartíamos las conquistas y, vosotros los aragoneses, os decidisteis por avanzar en el Mediterráneo,no se os ocurrió que habría nada más allá de Finisterre. Creísteis llevar la mejor parte.

FERNANDO: Es verdad. El Mediterráneo es también el Mare Nostrum, y hasta sus peces llevan en el lomo las armas del Rey de Aragón.

ISABEL: (Soñadora) – ¡Quién sabe, si no tardando mucho, en Cipango y Catay , ondeará el pendón de Castilla!

FERNANDO: No soñéis tanto, Isabel.¿ Ya tenéis dinero para sufragar un viaje tan costoso?

ISABEL: ¿No decíais que, en caso de emergencia, se podrían vender las joyas de Castilla? …¡Pues aquí están!  (Se quita las joyas y se las da a su esposo). Si hace falta, entregaré hasta las que llevo puestas.

FERNANDO: Esperemos que no sea necesario. Consultaré al Consejo Real.

                                         TELÓN

                                         CUADRO III

NARRADOR: Las cosas se han puesto mal para Colón. El Consejo Real no ha dado su voto para hacer el viaje, y Colón ha enviado a su hermano Bartolomé a las cortes de Francia para buscar ayuda en aquel reino.

(Se abre el telón mostrando, de nuevo el Monasterio de La Rábida. En la Biblioteca, el P. Marchena, trabaja. Rodrigo y Diego, se entretienen con un juego de ajedrez)

DIEGO: Te como la dama, Rodrigo.

RODRIGO: ¡Perillán… ¡Has aprendido pronto. Ya no puedo dejarte solo ni un segundo. En cuanto me despisto, me das jaque.

DIEGO: (Jugando) – Jaque mate en un instante. ¿Es verdad que llega hoy mi padre?

MARCHENA: De un momento a otro. Hace días que le esperamos.

(Continúan jugando los niños y trabajando el fraile, mientras se eleva el volumen de la música gregoriana. Llaman a la puerta)

RODRIGO: ¿Quién será? .(Va a abrir la puerta. Se asoma Colón)

 DIEGO: ¡Mi padre! (Corre hacia él y se abrazan)

COLÓN: Diego, hijo mío. ¡Cómo has crecido! ¡Qué guapo estás.  (Dirigiéndose hacia el fraile) Fray Antonio: gracias por todo. (A Diego) Cuéntame: ¿cómo te ha ido todo este tiempo en el Convento?

DIEGO: Muy bien, padre. Rodrigo me ha enseñado muchas cosas. Ya casi sé leer de corrido.

RODRIGO: …y jugar al ajedrez.

COLÓN: ( A Rodrigo) – Perdón, muchacho. No te había dicho nada. Nunca te pagaré lo que has hecho por mi hijo.

RODRIGO: Claro que me lo pagaréis. Habéis prometido llevarme en el viaje a las Indias.

COLÓN: Tendrás que esperar. Ya no hay viaje.Vengo por el niño. Él y yo nos vamos a Francia.

MARCHENA: No es posible. ¿Qué ha sido de las conversaciones con la Reina?

COLÓN: Con la Reina, bien. Con el rey Fernando, regular… y con el Consejo Real, nefastas.

MARCHENA: ¿Qué ha ocurrido?

COLÓN: El Rey nombró una comisión técnica que estudió el proyecto. Como me temía, lo consideraron una locura. Solamente tres o cuatro personas como el tesorero real, Luis de Santángel, y el duque de Medinaceli creyeron en mí.

MARCHENA: Ellos y la Reina.

COLÓN:He decidido buscar fortuna en otros países.

MARCHENA: Hay que insistir ante la corte de Granada. Esta vez no os dejaremos solo.

                                         TELÓN

                                         CUADRO IV

NARRADOR: Cuando Colón les contó a sus amigos, los frailes de La Rábida, que iba a pedir ayuda al rey de Francia, éstos alquilaron una mula muy veloz para darles la noticia a los reyes Isabel y Fernando.

– Escuchad a los Reyes

(Se abre el telón y de nuevo aparece el camarín de la Reina. En escena Isabel y Fernando. Al fondo, en un rincón, un paje)

FERNANDO: ¿Sabéis, Isabel, que Colón quiere marcharse a Francia porque dice que aquí no le ayudamos?

ISABEL: Yo tenía entendido que el duque de Medinaceli estaba dispuesto, él solo, a financiar el proyecto.

FERNANDO: ¿Y vos vais a consentir que un vasallo os gane la partida? . ¿Es que ya no tiene orgullo la reina de Castilla?

ISABEL: La reina de Castilla tiene su orgullo… pero también su astucia. ¿Sabíais, acaso, que este asunto de Medinaceli ha conseguido que Colón se quede más tiempo con nosotros?… ¿y que durante este tiempo he estado buscando en las arcas reales dineros para la expedición?

FERNANDO: Pocos dineros habréis conseguido…

ISABEL: No tan pocos. Colón dice que necesita solamente tres naves y cien hombres.

FERNANDO: Con todo el dinero que nos pueda prestar el tesorero real ,solamente habrá para una carabela.

ISABEL: ¿Recordáis, esposo, que en el bloqueo de Málaga, la villa de Palos no participó?

FERNANDO: …y se les castigó obligándoles a aportar dos naves al Reino cuando éste las necesitara…

ISABEL: ¡Pues ya las necesitamos!… Estas dos y la que podemos pagar nosotros formarán la flota que llevará a Colón a la India.

FERNANDO: ¿Estáis segura de que queréis embarcaros en este negocio?

ISABEL: La Reina de Castilla nunca ha dado marcha atrás en ninguna empresa… y esta es la empresa más trascendente que se nos ha proporcionado. (Con sorna)... Si aportáis algún dinero… también vos participaréis en los beneficios…

FERNANDO:       (Al paje)  – Llama a Cristóbal Colón . (Sale el paje)

(Entran Colón, el P. Marchena y F.Juan Pérez)

MARCHENA: Majestades

F.J.PÉREZ: Majestades…

COLÓN: Majestades..

FERNANDO: Os hemos convocado para que nos aclaréis ese proyecto de pedir ayuda a Francia.

COLÓN: No tengo más remedio que buscar protector fuera de España: hasta el duque de Medinaceli me ha fallado.

ISABEL: No os ha fallado. Pero ahora serán los reyes, personalmente, quienes os ayuden.

COLÓN: ¿Qué ha ocurrido para este cambio?

FERNANDO: Han cambiado las cosas. La guerra de Granada está a punto de terminar. España necesita ampliar sus horizontes y no queremos que solamente Portugal sea la reina de los mares.

MARCHENA: Si Cristóbal Colón dirige la expedición, podéis estar seguros de ganarles a los portugueses la carrera del mar.

FERNANDO:  ¿Tan seguro estáis, Padre Marchena?

MARCHENA: Tan seguro. Ningún marino, de cuantos he conocido, ha tenido las ideas tan claras.

F.J.PÉREZ: Ni su pericia

ISABEL: De eso nos fiamos.  Sellemos nuestro compromiso.

               (Los tres: Isabel, Fernando y Colón extienden sus manos y las juntan en medio de la escena)

MARCHENA: De ahora en adelante el nombre de Cristóbal Colón quedará asociado eternamente al de Isabel y Fernando.

                                                TELÓN

                                              CUADRO V

NARRADOR: El dos de enero de 1492 el rey Boabdil entregó a los reyes Isabel y Fernando las llaves de aquel paraíso llamado Granada.

– Desde aquel día, una vez terminada la guerra, los soldados volvieron a sus pueblos y sus antiguas profesiones.

– En un mesón de Palos de la Frontera unos marinos celebran así la victoria cristiana. Estos marinos eran Martín Alonso Pinzón y Juan de la Cosa. Con ellos, el físico de Palos, García Hernández.

(En escena el mesonero, que es cojo, sirve y limpia las mesas. Las del fondo están ocupadas por hombres del pueblo que juegan a las cartas. Serán los mismos actores que luego se van a embarcar. Beben y comentan en alta voz los avatares del mus o cualquier otro juego de cartas, independientemente de lo que digan los actores que figuran en el guión.)

                (Entran Pinzón, Juan de la Cosa y García Hernández.)

PINZÓN: Dios os guarde, mesonero.

MESONERO: Dios os guarde. Muy contentos parecéis. ¿Qué os trae por aquí

G.HDEZ: Celebramos el fin de la guerra. Ahora ya no quedarán moros en España. ¡Vivan los reyes Isabel y Fernando!

TODOS: (Incluso los que están en otras mesas) – ¡Vivan

G.HDEZ: Sácanos el mejor vino que tengas en tu bodega. Esto hay que celebrarlo.

MESONERO: Al instante. (Se va)

PINZÓN: Esperemos que, con la guerra terminada, vuelvan los soldados a sus casas y, de nuevo, tengamos marineros para podernos embarcar

JUAN DE LA COSA: Han sido malos estos años. Todos los hombres jóvenes estaban en el ejército que sitiaba Granada, y nosotros, los patrones, nos hemos tenido que quedar en tierra porque faltaba mano de obra.

PINZÓN: Tú no. Que los vascos no han acudido a la guerra porque tienen fueros que se lo permiten y has podido viajar con ellos durante estos años. ¡Menuda suerte que tenéis los que vivís en el Norte!

(Vuelve el mesonero y sirve)

MESONERO: Este vino del Condado es lo mejor que tengo desde antes de la guerra.

PINZÓN: (Probando) – Bueno está.

JUAN DE LA COSA: No ha sido tanto. Los vascos son más pescadores que comerciantes y solo les preocupa la caza de la ballena.

GARCÍA HERNÁNDEZ: Eso no es totalmente cierto. El Consulado de Bilbao lleva y trae mercancías de todos los puertos de Europa.

J.COSA: Pero son viajes de cabotaje. No hacen más que recorrer la costa de puerto a puerto.

PINZÓN: Los vascos son los marinos más expertos de todo el Cantábrico.

J.COSA: También los cántabros lo somos… Y, si no…¡aquí estoy yo!.

 MESONERO: Todos somos marineros y valientes… ¡ Ay si yo no hubiera recibido aquel golpe en la pierna… ¡ Ahora estaría navegando por esos mares de Dios…  Por eso, esta vez vais a beber por cuenta de la casa. (Sirve y beben todos)

G. HDEZ: Vayamos al grano: parece que la Reina está dispuesta a fletar tres naves para hacer un viaje de exploración.

PINZÓN: Las naves de quién.

G.HDEZ: Supongo que de quien más facilidades le  Dos de ellas tiene que aportarlas la villa de Palos, que está en deuda con la Corona. Ya podéis correr todos los armadores a ver quien consigue el privilegio.

J. COSA: ¿Y quién dirige la expedición?

G.HDEZ: Cristóbal Colón, el genovés. Los Reyes han firmado unas capitulaciones en Santa Fe por las que le hacen Almirante de la Mar Oceana, Virrey y Gobernador de las tierras a descubrir y ,además, le conceden el 10% de las riquezas que halle.

J.COSA: No se han quedado cortos los Reyes concediendo prebendas.

G.HDEZ: Buen negocio habrá olido el rey Fernando.

PINZÓN: Es un hombre grande ese Colón. Yo soy amigo suyo y he consultado sus cartas de navegar. Tiene marcada una ruta para las Indias partiendo hacia Occidente. Hacerla debe ser una experiencia muy interesante.

J.COSA: ¡ Las Indias…! ¡Las Islas de las Especias!. ¡Catay! ¡Cipango! ¿Por qué no vamos con él. Seguramente podremos traer un buen cargamento de ellas y nos haremos ricos para siempre. ¿Dónde le podemos encontrar?

G.HDEZ: En el monasterio de La Rábida, donde vive con los monjes. ¡Vamos allá!.

TODOS: ¡ Vamos!

                                         TELÓN

                                  CUADRO VI

                (Al levantarse el telón aparece un decorado de muelle o plaza de pueblo marinero. Al fondo, dibujadas, las tres caravelas. Llega el alguacil con una sonora trompeta que tocará tres veces, y en tres direcciones antes de dar el bando. Mientras lo anuncia, van entrando por el foro Colón, Martín Alonso Pinzón y Juan de La Cosa, que se quedarán en el escenario mirando a la gente que se anima a embarcar. La gente que se acerca, se quedará abajo)

NARRADOR: Martín Alonso Pinzón y Juan de La Cosa se reunieron con Cristóbal Colón e hicieron los preparativos para el viaje. Pero hacían falta marineros.

– El alguacil dio el siguiente pregón:

ALGUACIL: De orden del señor alcalde se hace saber : que todos los hombres de mar que lo deseen pueden embarcarse en las tres naves que están amarradas en el puerto. Que son : La Pinta, de Martín Alonso Pinzón, La Niña, de Pedro Alonso Niño y la Santa María, de Juan de La Cosa. Para hacer un viaje que comenzará el 3 de Agosto, hacia las Indias y las Islas de Las Especias.Todos los que embarquen serán recompensados con una bolsa de maravedíes.

(Todos los personajes que intervienen en la escena siguiente han estado sentados, camuflados, entre el público. Comienzan sus diálogos, a grandes voces, poniéndose de pie, entre las butacas. Pueden seguir el orden del guión o se pueden mezclar sus intervenciones)

MARIDO 1: ¡ Yo me voy contigo!

MUJER 1: ¿ Que te vas ?. ¡Tú no te vas!… Sinvergüenza. Que tienes que trabajar para mí y para tus hijos.

MARIDO1: Que sí que voy.

MUJER 1: Que no te vas. Que ya estás viejo para meterte en esos negocios.

MARIDO 1: Que me voy. Pesada. Que ya estoy harto de ti y de los muchachos.

                ( La conversación se puede prolongar todo lo que se les ocurra a los actores, lo mismo que las sucesivas.)

– Que no

– Que sí.

HIJO: ¿A mí me puedes llevar?  ¡Oye!…Te digo a ti, Pinzón. Yo me quiero embarcar para las Indias.

MADRE: ¿Que te quieres embarcar?… Pero ¿que te has creído?… Aún eres muy tierno para abandonar a tu madre.

HIJO: Que no, madre. No sea usted pelma. Que ya soy un hombre.

MADRE: ¿Un hombre tú?… Si eres lampiño todavía.

HIJO: ¿Lampiño?,¿lampiño?… Pero no ve usted el bigote que me está saliendo ya…

MADRE: Que no te vas. Que tú no sirves para eso. (Al público) ¿Han visto ustedes? ¡ Que se me quiere ir a las Indias!

                  (El muchacho avanza hacia el escenario y la madre le sigue refunfuñando)

MUJER 2: (Voceando). – Mi marido se quiere embarcar para la Indias.

MARIDO 2: Cállate, mujer, que te van a oir.

MUJER 2: Que me oigan. (Más alto) Aquí hay un marinero experto que entiende de vientos y mareas.

MARIDO 2: ¿Te quieres callar?… Yo hago lo que quiero. No voy.

MUJER 2: ¡Que te crees tú!. Holgazán… Que quieres vivir sin trabajar.  ¡Tú te vas a las Indias!

MARIDO 2: Que no.

(La mujer 2 coge al marido por la camisa y le lleva ,casi arrastrando hasta el escenario.)

NOVIO: Aquí hay un valiente que quiere embarcar.

NOVIA: ¿Embarcarte tú?. ¿Y qué hago yo?

NOVIO: Esperarme.

NOVIA: ¿Y tengo que esperar hasta que vuelvas?

NOVIO: Claro.

NOVIA: ¿Y si no vuelves?

NOVIO: Te casas con otro.

NOVIA: No quiero casarme con otro. Yo quiero casarme contigo.

NOVIO: Espérame. Volveré rico y luego viviremos mejor.

NOVIA: ¿ Y si no vuelves de las Indias?

NOVIO: Que sí vuelvo, tonta. Espérame. (Mientras hablan se van acercando al escenario)

JOSÉ: ¿Nos vamos?

FRANCISCO: Menuda juerga que nos vamos a correr.

ANTONIO: Seguro que en las Indias hay mozas buenísimas.

JOSÉ: Venga. (Alto y dirigiéndose al alguacil, que continúa en el borde del escenario). Apúntanos a nosotros.

ANTONIO: Que queremos correr aventuras.

FRANCISCO;      (A Pinzón : ¿cuánto pagáis?

JOSE: ¿Pagáis en oro o en plata?

ANTONIO: …Y, si nos pinta bien, nos podemos quedar en las Indias.

FRANCISCO:      (A otro) – ¡Hombre!. Tú por aquí…¿También te vienes a las Indias?

                (Inicia otra conversación, mientras se colocan a los pies del escenario sin subir a él)

JUAN: (Hablando con Pedro de extremo a extremo del patio de butacas – Pedrooooo !

PEDRO: ¡ Juaaaaan !…¿Nos embarcamos con ese loco de Colón?

JUAN: ¿Y por qué no?. ¿No hemos hecho locuras mayores?

PEDRO: De no contar…Pero esta supera a todas. ¿Vamos?

PEDRO y JUAN: (Cantando) – Vamos a la mar…a la mar bravía…

Venga. Apuntadnos. Que nos vamos con vosotros.

(Mientras hablaban se han ido acercando al escenario)

COLÓN: Calma. Calma. Todas las preguntas serán contestadas a tiempo. Se trata de un viaje que no se ha hecho nunca. No quiero engañaros. Nos adentraremos en el Mar Tenebroso y tardaremos, por lo menos, dos meses en llegar.

(Estas palabras hacen que se produzca un gran alboroto entre los entusiastas, que dan marcha atrás, cada uno dentro de su conversación, más o menos simultáneamente)

MUJER 1: ¿Qué quieres?… ¿irte por esos mundos de Dios y no volver más?( al marido). ¡Tú te quedas.!

NOVIA: Pues mi novio no se embarca. Faltaría más. Para que se ahogue en la mar. Ni hablar.

NOVIO: Por supuesto. Yo lo que quiero es casarme contigo. ¿Qué se ha creído ese Colón?

MADRE: Eso no es para ti, hijo mío, ¿Ves como un chiquillo no debe meterse en esas empresas? (En alta voz). Mi hijo se queda con su madre hasta que sea mayor. ¿No te digo?

PEDRO: ¿Tú crees, Juan, que merecerá la pena irse con ese loco?

JUAN: …Mejor nos quedamos…

MUJER 2: ¿Sabes qué te digo? . Que, aunque seas un holgazán, prefiero tenerte conmigo a haberte perdido en la mar… ¡No te vayas!

MARIDO 2: Ahora es cuando me quiero marchar…¡Yo sí que voy!

MUJER 2: Que no, hombre. Que te quiero mucho. … ¡Que no quiero que te vayas!

FRANCISCO: Conmigo no contéis.

ANTONIO

JOSE: Ni con nosotros.

FRANCISCO: Encima de lejos.., sin seguridad de volver.

(Ante esta desbandada, toma la palabra Pinzón y, dando grandes voces, consigue hacerse escuchar por la concurrencia.

PINZÓN: Vamos a ver amigos. ¿Me queréis escuchar?

(Es muy probable que tenga que tardar un rato en hacerse oír porque la gente anda reguñendo y quejándose más o menos en voz alta) – Escuchad…Calma…A ver… ¿Ya podéis escuchar?… Yo soy de aquí. Me conocéis todos. Llevo muchos años navegando y conozco todos los mares y todas las costas… Y soy uno de los que arriesgo mi carabela y mi vida en este viaje. ¿Me creéis capaz de engañaros?

MARIDO 2: De ti nos fiamos más que del genovés.

GENTE:(A coro) ¡Contigo sí vamos, Martín!

PINZÓN: Pero Colón será el jefe de la expedición.

FRANCISCO: Yo voy si llevas a tu hermano Vicente.

VICENTE: Aquí estoy yo. Que también me voy con mi hermano Martín. Yo soy el capitán de La Niña.

MADRE DE PINZÓN: ¡Ay , Vicentito mío!. No te embarques tú también ,que dejas sola a tu madre

VICENTE: No se preocupe, madre. Que voy con Martín y voy seguro. Yo también soy buen marino. (Sube al estrado y saluda a los demás)

AMIGA: (Dando grandes voces)– ¡Ay, Vicente, hijo!. ¿Pero no te acuerdas de las veces que has ido a mi huerto a coger higos?… ¿Ya no te acuerdas de mí?. ¡Ay!, que te vas al Mar Tenebroso y a lo mejor no vuelves… (al público) Son mucho marinero estos Pinzones. A los dos ,a Martín y a Vicente, los conozco bien. Viven junto a mi casa y los he visto desde que eran así… Luego, se hicieron mayores y se metieron en la mar… Su madre me cuenta su pena cada vez que embarcan... (Abrazando a la madre de los Pinzones)  ¡Ay, vecina, que se nos van los muchachos!

MADRE DE PINZÓN : Parece que fueran tus hijos y no los míos.   Sé valiente,que yo lo soy y estoy muy orgullosa de ellos.

                (Se acercan al grupo)

GENTE: (A coro) ¡Vamos adonde vayan los Pinzones!

NOVIA: ¡Ay! …si las mujeres pudiéramos embarcar…

HIJO: Madre…¡Que me voy en esas carabelas..!

MUJER 2: Anda. ¡Vete a ver si sacas algo de dinero…!

JUAN: Adiós a todos

PEDRO: ¡Esto sí que es bueno!

JOSE: Vamos,amigo

GENTE: Vamos todos…Con los Pinzoneses y con Colón…¡Al abordaje!

                (Van subiendo al escenario y despidiéndose del público.

                                         TELÓN

                                  CUADRO VII

    (Al levantarse el telón aparece el camarote de Colón. Se puede utilizar el mismo decorado de la taberna ,quitando las cubas y sustituyendo los cuadros por ventanucos de ojo de buey, como son los de los barcos. El el fondo hay un camastro. En una mesa, en la que se pueden encontrar instrumentos de navegación, escribe al dictado Rodrigo de Triana. Colón dicta de pie.)

NARRADOR: Colón salió con sus amigos Martín y Vicente Yáñez Pinzón y Juan de La Cosa el día 3 de Agosto de 1492, del Puerto de Palos. Martín y Vicente capitaneaban La Pinta y La Niña y el Almirante dirigía la Santa María, que no era carabela, sino nao y la mayor de las tres, y por eso era también, la más lenta.

– Ya llevaban dos meses y pico navegando y la tripulación  se empezaba a cansar…

COLÓN: Escribe,Rodrigo: Con el día y la noche hemos navegado cincuenta y cinco leguas… Pero… apunta mejor, cuarenta. No quiero que se asusten los marineros pensando en lo lejos que estamos y que no hayamos encontrado tierra aún.

RODRIGO: Almirante: siempre hacemos trampa en el diario de a bordo. El otro día, los hombres de La Pinta discutían conmigo porque yo decía que habíamos navegado 400 leguas desde Canarias, y ellos, que 440.

COLÓN: Esto tiene que durar ya poco tiempo. Ayer vieron desde La Niña, una ballena. Y eso es señal de que la tierra está cerca.

RODRIGO: También en La Niña vieron un pájaro rabiforzado que no se aparta más de 20 leguas de la orilla.

COLÓN: Escribe. No te distraigas.

RODRIGO: Así lo haré, Almirante.

MARINERO:   (Entrando)– Almirante: la lancha de La Pinta está abordando.

COLÓN: ¿Quién viene?

MARINERO: Su capitán, Martín Alonso

PINZÓN: (Entrando) – ¡Albricias, Almirante!. Nos estamos acercando a tierra. Acabamos de encontrar una tablilla que está labrada por manos humanas.

COLÓN: Vosotros, los de La Pinta, que vais en cabeza, sois los que habéis de vigilar el horizonte.

PINZÓN: La gente se está cansando. Nadie ha hecho,jamás, un viaje tan largo.

COLÓN: Se nos están empezando a acabar los alimentos.

RODRIGO: ¿Os digo una cosa que oí ayer?, Almirante.

COLÓN: Qué cosa.

RODRIGO: Estaba yo junto al timonel y se acercaron dos marineros muy enfadados y decían que, como no llegáramos a tierra en unos días, os echarían a vos a la mar y nos volveríamos todos a España.

COLÓN: Eso decían …¿Eh?

PINZÓN: También los de La Pinta andan revueltos. Pero se calman cada vez que ven hierba flotando o algún pajarillo revolotear. Una cosa quiero deciros : creo que sería bueno navegar a la cuarta del Oeste a la parte del Sudeste. Llegaríamos enseguida a Cipango.

COLÓN: No es a Cipango o a otras islas adonde me dirijo, sino a la tierra firme de la India. Por eso seguiremos barloventeando. De todas formas, no os preocupéis, Martín, la mar parece plácida como la ría de Sevilla…. Estamos llegando.

RODRIGO: Ya estamos todos deseando desembarcar.

COLÓN: (A Pinzón) – ¿Habéis traído el sextante que os prestamos?

PINZÓN: Lo he olvidado,Almirante. ..¿Me dejáis esta noche a Rodrigo?. Que se venga a La Pinta, a charlar con sus amigos de allí. Mañana por la mañana os lo devuelvo con el sextante.

RODRIGO: ¡Hurra!. En cuanto ordene esto, me voy con vos.

COLÓN: De acuerdo. Pero mañana, que venga pronto. Que necesitamos el sextante para precisar la posición. Ya sabéis que el que tenemos aquí, no me gusta mucho.

PINZÓN: Vamos, muchacho. Adiós y suerte, Almirante.

COLÓN: Suerte también. No os adelantéis demasiado. Yo quisiera que las tres naves fuéramos juntas, para ver ,juntas, la tierra.

PINZÓN: Los hombres de mi carabela se pasan el día escudriñando el horizonte.

COLÓN: Diles que, al primero que divise tierra, le daré un jubón de seda y diez mil maravedíes.

PINZÓN: Hecho

(Se apaga la luz de la escena, mientras sale el narrador)

NARRADOR: ..Y, dicen las crónicas, que el primero que divisó tierra, aquel memorable 12 de Octubre, no fue ninguno de los capitanes, ni siquiera algún viejo lobo de mar, sino un mozalbete llamado Rodrigo de Triana, que pasará a la Historia junto a su admirado Cristóbal Colón.

                (Al encenderse de nuevo la luz no hay nadie en escena.Llega Rodrigo muy exaltado)

RODRIGO: ¡Almirante!.¡Almirante!…He sido yo…He sido yo

COLÓN: (Entrando) ¿Qué ha pasado?. ¿Por qué gritas de ese modo?

RODRIGO: ¡He sido yo, Almirante!. ..¡El primero que he visto tierra!

COLÓN: (Abrazándole) ¿Tú, hijo mío?

RODRIGO: Sí, Almirante. ¿veis como hicisteis bien en traerme? ¿No os sentís orgulloso de mí?

COLÓN: Como si fueras mi propio hijo.

RODRIGO: ¿Me daréis el jubón de seda?

COLÓN: Y los diez mil maravedíes. Pero, dime: ¿Cómo fue ese momento maravilloso?

RODRIGO: Escuchad, Almirante: Yo ya había notado que la tierra estaba cerca…

COLÓN: Y los demás también

RODRIGO: Anoche revoloteaban mariposas junto al fuego de la guardia y todos nos pusimos a mirar al horizonte… Parecía que había unos puntos de luz, pero no estaban claros… Entonces… pian pianito… me subí a la cofa del mástil a ver que ocurría desde allí… Pero era tan cerrada la noche, que me dormí acurrucado… Antes del amanecer ya estaba yo escudriñándolo todo… Y, en cuanto salió el primer rayo de sol … ¿Sabéis lo que vi?, Almirante… ¿Sabéis lo que vi?… Una cosa suave y recta, con árboles verdes en la raya del horizonte.. .¡Tierra!, Almirante. ¡Tierra!… ¡La tierra de Las Indias!   (Llora)

COLÓN: (Abrazando a Rodrigo y llorando también.   – Rodrigo: al fin hemos llegado . Demos gracias a Dios por habernos concedido la dicha de comprobar que no estábamos equivocados. Anda: cuéntales tu hazaña a la tripulación y díles que se reunan en cubierta para cantarle a la Reina de los Mares nuestra más hermosa canción.

RODRIGO: ¡Tierra,marineros! ¡Tierra! ¡Venid todos a cubierta! ¡Hoy es un día grande!….

(Van llegando los marineros que se felicitan muy contentos ,y cubren el escenario ,cuando están todos, Colón entona la salve marinera,que cantarán todos a coro y los espectadores si la conocen.

COLÓN: Cantemos a la Virgen para celebrar el fin del viaje. (Cantando) Salve, Reina de los Mares…

                                          FIN

EL AMOR CIEGO

DRAMATIZACIÓN basada en un cuento de Mario Benedetti

(Esta obrita fue representada en el año 2010 en el festival de CÁRITAS , de Otxarkoaga, Bilbao, por un grupo de personas mayores, todas con muchos problemas, y se utilizó como terapia, procurando que cada actor aportara datos acerca de su personaje, tras debatir las características de cada uno. Realmente, el texto no me pertenece porque es el resultado de un trabajo colectivo).

PERSONAJES

El Aburrimiento *

La Locura*

La Intriga*

La Curiosidad*

El Entusiasmo*

La Euforia*

La Alegría*

La Duda*

La Apatía*

La Verdad*

La Soberbia*

El Triunfo*

La Cobardía*

La Pereza*

La Fe*

La Envidia*

La Generosidad

La Belleza*

La Voluptuosidad*

La Libertad*

El Egoísmo*

La Mentira*

La Pasión*

El Deseo*

El Amor*

El Talento*

La Angustia*

El     Olvido*

 

 

NARRADOR.-Cuentan que una vez se reunieron en algún lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos.

(Comienza la música mientras van entrando en escena todos los sentimientos posibles. Van paseando por grupos: El Aburrimiento del brazo de La Pereza y La Apatía ;La Curiosidad con El Entusiasmo y El Talento; La Intriga con El Egoísmo y La Mentira; La Cobardía con La Duda y La Angustia; La Pasión, El Deseo y la Voluptuosidad acompañan al Amor; La Alegría, La Fe, La Verdad La Belleza y La Generosidad forman otro grupo; La Soberbia y El Triunfo llevan detrás a la Envidia. La Libertad va a su aire lo mismo que La Locura. El Olvido llega tarde a la reunión).

(Los sentimientos llevan vestidos con alusiones a su nombre. El color del vestuario también será el oportuno. Pueden llevar máscaras y tocados).

(Todos los diálogos son ilustrativos. Los pueden alterar los actores de acuerdo con la personalidad de su personaje)

(Los diálogos anodinos pueden ser dichos por personajes diferentes, según el número de actores).

ALEGRÍA.- ¡Qué bien! ¡Estamos todos juntos!

ABURRIMIENTO.- ¡Qué rollo!

CURIOSIDAD.- ¿Quién nos ha convocado?

INTRIGA.- ¿Quién habrá sido?

 APATÍA.- ¿Y qué más da?

PEREZA.- …con lo bien que estaba yo en mi camita, a la sombra…

ENTUSIASMO.- ¡Seguro que es para alguna cosa divertida!

ABURRIMIENTO.- (Bostezando)…Pues vaya…

                           .-¿Por qué hemos venido aquí?

LIBERTAD.- Porque hemos querido, supongo.

GENEROSIDAD.- ¿Estamos todos?

         (Entra La Locura haciendo honor a su nombre, vestida con extravagancia y con mucha mímica)

LOCURA.- ¡Chan, chan, chan, chan…! ¡Ya estoy aquí!

TODOS.- ¿Tú?

.- ¡ Pues vaya!

.-Yo creía que esta era una reunión con fundamento.

.- De La Locura no puede salir nada bueno.

.- ¿Cómo que no?. ..Es muy divertida.

.- ¿Qué esperas de nosotros?

LOCURA.- Os propongo un juego nuevo

.- ¿Un juego?

.- ¡Bah!… ¡Oh!… ¡Vaya!… etc.

CURIOSIDAD,. ¿Y qué juego es ese?

LOCURA.- El juego del escondite.

                    .- Seguro que es un rollo

NARRADOR.- La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad sin poder contenerse le preguntó:

CURIOSIDAD.- ¿Al escondite? ¿Cómo es eso?

LOCURA.- Es un juego en el que yo me tapo la cara y cuento hasta cien, … y cuando yo haya terminado de contar, el primero de vosotros que yo encuentre ocupara mi lugar para continuar el juego.

         .- ¡Qué juego tan divertido!

NARRADOR.- El Entusiasmo bailó entusiasmado secundado por la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó convenciendo a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba hacer nada.

ENTUSIASMO.- ¡Viva! ¡Esto es estupendo! ¿Verdad, Euforia?

EUFORIA.- ¡Bravo! (Se ponen a bailar los dos muy contentos. Música)(Acercándose a La Duda y La Apatía) Vamos… Vosotras también tenéis que bailar.

DUDA.- ¿Tú crees?…No sé, no sé…

APATÍA.- ¿Para qué vamos a bailar?

COBARDÍA.- Mira: yo prefiero no arriesgarme.¿Y si me pasa algo?

ENTUSIASMO .- ¡Anda ya!… ¿Qué te va a pasar?

ALEGRÍA.- Ven, Verdad, queremos que nos acompañes.

NARRADOR.- Pero no todos querían participar. La Verdad prefirió no esconderse…¿Para qué?

VERDAD.- No, Alegría. Que a mí me encuentran enseguida. ¿No ves que siempre voy por delante?

SOBERBIA.- Yo opino que este debe ser un juego muy tonto.

NARRADOR.- En realidad, lo que le molestaba a La Soberbia era que la idea no hubiera salido de ella.

LOCURA.- Bueno: ¿De acuerdo todos?

TODOS.- Sí.

LOCURA.- Empiezo (Se tapa los ojos)…Uno, dos, tres…

NARRADOR.- Uno dos tres… comenzó a contar La Locura…. La primera en esconderse fue La Pereza, como siempre tan perezosa se dejó caer tras la primera piedra del camino. (La Pereza se desparrama sobre algún asiento, con mucho teatro, de espaldas al público).

           La Fe subió al cielo y La Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

         (Todos los sentimientos intentan esconderse. Se tiene que hacer patente cómo la Generosidad, cada vez que encuentra un sitio se lo va cediendo a los demás, así como la Envidia se coloca siempre detrás del Triunfo. La Duda se pasa toda la escena cambiando de sitio. Todo esto tiene que suceder mientras lee el narrador)

NARRADOR.- La Generosidad casi no alcanzó a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos… que si un lago cristalino… para la Belleza ….que si una hendida en un árbol… perfecto para la Timidez ….que si el vuelo de una mariposa… lo mejor para la Voluptuosidad ….que si una ráfaga de viento… magnífico para la Libertad.

         Así terminó por acurrucarse en un rayito de sol.

         El Egoísmo, en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio: aireado, cómodo… pero sólo para él.

         La Mentira se escondió en el fondo de los océanos…(mentira: se escondió detrás del arco iris).

           La Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes.

          El Olvido… Se me olvidó dónde se escondió el Olvido, pero eso no es lo más importante.

LOCURA.-(Que todo el tiempo ha estado tapándose los ojos y contando) … 97… (Mientras tanto, El Amor, que no había encontrado sitio pese a buscarlo por todas partes, consigue esconderse detrás de un rosal)… 98,…99… ¡y cien! (Abre los ojos)

NARRADOR.-Cien, y La Locura comenzó a buscar…. La primera en encontrar fue La Pereza… a solo tres pasos detrás de unas piedras.

LOCURA.-¡Ah, pillina! ¿Qué te creías?…Ja…ja.

(Sale gritando El Egoísmo)

EGOÍSMO.- ¡Ay!…¡Ay!…¡Ay!… ¡mi culo!… que el sitio estaba lleno de avispas..

TODOS.- Ja…ja…ja…

         .- Por egoísta… Y te creías que nos fastidiaríamos los demás…Ja…Ja…

NARRADOR.- La Locura siguió buscando y escuchó a la Fe discutiendo con Dios sobre Teología y, a la Pasión y El Deseo los sintió vibrar en los volcanes.

         En un descuido encontró a La Envidia y claro, pudo deducir dónde estaba El Triunfo.

LOCURA.-Mira  a quién me encuentro: a La Envidia, siempre detrás de los que ella cree afortunados.¿Ves? Aquí está El Triunfo. No tiene pérdida: pareces su sombra. (Sale fuera de la escena y, si hay actores suficientes puede volver con La belleza, La Duda, El Talento ,etc).

NARRADOR.-De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir aún dónde esconderse.

LOCURA.- (A La Duda)  Anda, ven acá. Que no eres capaz de tomar una decisión ni siquiera jugando…

NARRADOR.- Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca… A la Angustia en una oscura cueva… A la Mentira, detrás del arco iris, (mentira… en el fondo del mar).

         (Aparece deambulando El Olvido)

Hasta el Olvido… ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.

Pero… sólo el Amor… no aparecía por ningún sitio.

LOCURA.- (Al Olvido) ¿Y tú quién eres?

OLVIDO.- No sé. Se me ha olvidado… ¿Quién soy yo?

LOCURA.- ¡Ah!… Ya caigo… Tú eres el Olvido…  ¿Sabes dónde está el Amor?… Pero qué cosas te pregunto…Se te habrá olvidado si lo viste.

(Dirigiéndose a los demás Sentimientos)

¿Sabéis dónde se encuentra el Amor?

TODOS.- No… Qué va…

NARRADOR.- Pero… sólo el Amor… no aparecía por ningún sitio.

         La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y pensó:

LOCURA.- …el Amor siempre tan cursi, seguro se escondió entre las rosas…’

NARRADOR.- Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas…cuando de pronto un doloroso grito se escuchó…

AMOR.- (Gritando) ¡¡¡Ay!!! …¿Qué haces, loca?

NARRADOR.- Las espinas habían herido los ojos del Amor, la Locura no sabía qué hacer para disculparse. (En esta escena los personajes deben incorporar frases propias, lo mismo que en el resto de la obra. Se puede alargar todo lo que parezca necesario.)

LOCURA.- ¿Quién está ahí?

AMOR.- Soy yo, el Amor… ¡Me has herido!

LOCURA.- ¿Yo? … ¿Cómo no saliste a tiempo?

AMOR.- ¡Me has dejado ciego!… ¡No veo!

LOCURA.- Perdóname… yo no quería…

AMOR.- No veo…

LOCURA.-Perdóname, por favor… yo te ayudaré… te ayudaré toda la vida… siempre.

AMOR.- …Yo seguiré ciego…  Eternamente  ciego …

LOCURA.- Y yo te acompañaré siempre… No podrás existir sin mí.

NARRADOR.- …. La Locura lloró… rogó… pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

         Desde entonces, desde que por primera vez se jugó en la Tierra al escondite…

          El Amor es ciego y la Locura siempre le acompaña.

Bilbao, 1/12/2010

CUENTO ORIGINAL EN EL QUE ESTÁ BASADA LA DRAMATIZACIÓN

El Amor y La Locura- Mario Benedetti

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos de los hombres.

Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por 3ª vez,

la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:

— ¿Jugamos al escondite?

La INTRIGA levantó la ceja intrigada y…

La CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:

—¿Al escondite? ¿Y cómo es eso?

— Es un juego — explicó la LOCURA —, un juego en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre, ocupara mi lugar para continuar el juego.

El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA.

La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar:

La VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para que? si al final siempre la hallaban.

La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (pero al final, lo que la molestaba era que la idea no fuese de ella) y…

La COBARDÍA prefirió no arriesgarse…

— Uno, dos, tres… — Comenzó a contar la LOCURA.

La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejo caer tras la primera piedra que encontró en el camino.

La FÉ subió al cielo.

La ENVIDIA se escondió tras la sombras del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo consiguió subir a la copa del árbol más alto.

La GENEROSIDAD casi no consiguió esconderse, cada sitio que hallaba le parecía apropiado para alguno de sus amigos:

…que si un lago cristalino, ideal para la BELLEZA;

…que si la sombra de un árbol, perfecta para la TIMIDEZ;

…que si el vuelo de una mariposa, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD;

… que si una ráfaga de viento, magnífica para la LIBERTAD.

Así termino por ocultarse en un rayo de sol.

El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo…, pero, eso sí, solo para él.

La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (bueno es mentira), en realidad se escondió detrás del arco iris, y…

La PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes.

El OLVIDO…. se me olvido donde se escondió…, pero eso no es importante.

Cuando la LOCURA contaba 999.999,

El AMOR no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado; hasta que diviso un rosal enternecido y decidió esconderse entre sus flores.

— Un millón — contó la LOCURA y empezó a buscar.

La primera que encontró fue a la PEREZA solo a tres pasos de una piedra.

Después descubrió a la FE, la escuchó discutir con Dios en el cielo sobre teología.

A la PASIÓN y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.

En un descuido encontró a la ENVIDIA, y claro, pudo deducir enseguida donde estaba el TRIUNFO.

El EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo.

El solo salió disparado de su escondite que resultó ser un nido de avispas.

La LOCURA de tanto caminar tuvo sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA.

Con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró subida sobre una valla sin decidir aún sobre a que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos:

El TALENTO entre la hierba fresca,

la ANGUSTIA en una oscura cueva,

la MENTIRA detrás del arco iris… y

hasta el OLVIDO….al que se le había olvidado que estaba jugando al escondite,…

Pero solo el AMOR no aparecía por ningún lado.

La LOCURA busco detrás de cada piedra, de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, y en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal con sus rosas…., tomó un palo y empezó a mover sus ramas, cuando, de pronto, un doloroso grito se escuchó.

Las espinas habían herido los ojos del AMOR;

La LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces; desde aquella primera vez que se jugó al escondite en la tierra:

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

Mario Benedetti

 

LA FUENTE DEL DRAGÓN

 

A mi abuelo Julián, labrador, que nunca oyó hablar de Ecología, pero que me enseñó a amar y a respetar la Naturaleza como é la amó y la respetó.

 

PRESENTACIÓN

 

El desarrollo de esta obra surgió en 1994, entre los alumnos de 5.° curso del C.P. Birjinetxe, de Bilbao, a raíz de la lectura de una leyenda china en un libro de texto.

Se inició como un juego dramático en el que los niños hacían sus diálogos y representaciones dentro del aula, en la clase de Lenguaje. Decidieron representarla, pero el número de personajes de la leyenda era tan reducido que no podían participar todos. Le pidieron a la profesora que hiciera ella un guión en el que cupiera toda la clase. Eso hizo. Para dar «trabajo» a todos sus artistas tuvo que sacarse de la manga padres, amigos, hada, mandarín… Pero aún quedaba un grupo, el de los gamberretes, a los que les daba mucha vergüenza actuar. A todos éstos, los envolvió en una preciosa tela de colores, les hizo hablar a coro y les convirtió en protagonistas: ellos fueron EL DRAGÓN. También teníamos una niña con una gran discapacidad (no sabía hablar) a la que se le dio el papel de Lu, que simplemente acompaña a su madre en escena y participa en el baile final.

Por motivos de programación no se pudo representar esta obra durante aquel curso y quedó pendiente para el siguiente. En él aumentó el número de alumnos y hubo que improvisar un prólogo, que, al ser un añadido, figura como tal.

Cuando ya se veía que la cosa iba en serio, se pidió la colaboración de la profesora de música, que se encargó de ensayar la melodía ylos bailes.

Desde enero, cuando comenzaron los ensayos, esta obra de teatro se convirtió en el eje vertebrador de todas las asignaturas, pero principalmente fue el centro del área transversal que figuraba como «Conservación de la Naturaleza». Nos pareció oportuno utilizarla para abordar en profundidad el tema del agua, de su importancia, de su escasez, y sensibilizar a actores y espectadores para su prudente utilización. Por eso la representación termina con una llamada de atención y una petición al público de solidaridad con aquellas personas que carecen de tan preciado líquido.

La obra se representó en el Festival de Primavera que se celebra todos los años en el colegio, y se aprovechó para participar en el IV certamen de Teatro Escolar, que organiza el Ayuntamiento de Bilbao.

Recibió el Primer Premio en la modalidad de Infantil Castellano.

La relación de ACTORES y ACTRICES fue la siguiente:

NIÑAS

Laura Conde

María Cuenco

Jonathan Díaz

Daniel Diez

Sara Gallardo

Nuria González

Ander Elordi

Estíbaliz Izkue

Osear Jurado

Silvia López

Santiago López

Davil López

Javier Martínez

David Mateos

David Murciego

Noemí Ortega

Alex Palomares

Virginia Pérez

Jon Pérez de Nanclares

Juan Antonio Suárez

Déborah Traba

Alvaro Turiel

Jonathan Várela

No se puede describir la emoción de los chiquillos al enterarse de que eran los ganadores… y que se merecían el honor de actuar en el TEATRO ARRIAGA… que es a Bilbao, como la Scala a Milán.

Puede que la vida no le sea propicia a todos los niños que hicieron posible esta historia, pero recordarán siempre que el día 11 de junio de 1995 fueron actores… de verdad, en un teatro.., de verdad. Cosa que muchos actores y actrices de medio pelo nunca llegan a conseguir.

 

PERSONAJES

Dragón: Es un personaje muy egoísta que tiene una fuente de agua clara y limpia para él solo. No la quiere compartir con nadie. Habla con una voz bronca, que le sale de las cinco o seis gargantas que lleva en su interior. Al final, resulta que es un sentimental solitario, que termina siendo amigo de los habitantes de la aldea.

DRAGÓN

Ling: La niña que descubre la fuente. Tiene miedo del Dragón y, al principio, no les quiere contar a sus amigos que ha encontrado agua.

Hada: Es la conciencia de Ling, que le reprocha su conducta y le anima a ser generosa. Actúa con mucha parsimonia y delicadeza, moviendo suavemente esas manos mágicas que, en vez de varita, llevan un cucurucho de oro en cada dedo.

HADA- Fuente

Pou: El héroe que se arriesga para salvar a Ling (tiene que saber tocar la flauta).

Fung: Un viejo artesano, ya jubilado, que hace de narrador.

Chu-La

Fa-Ming

Ho-Chu

Su-Ping

Ma-La.

Muchachos y/o muchachas que hablan con Fung (su número se puede reducir o aumentar según las necesidades).

Fu-Re

Wa-Li

Song

Señoras chismosas de las que se puede prescindir si es necesario. Las hay respondonas y contestatarias; otras son conformistas y resignadas.

Ming: Madre de Ma.

Chu-Fu: Padre de Ma.

Ma: Muchacho o muchacha juguetón o juguetona y desobediente.MANDARÍN

Lu: Hermana de Ma (de la que se puede prescindir).

Toi

Niños y niñas cuyo número depende de los alumnos que haya en clase.

-Su

-Cri

– Padre de Ling

Madre de Ling.

Mandarín: Jefe de la aldea.

Gente del pueblo: Además del Mandarín, los padres de Ling, los de Ma, los niños y las niñas y las señoras chismosas, todos los que quepan.

AMBIENTACIÓN Y VESTUARIO

 

Aunque la acción es intemporal y, al final, tiene connotaciones actuales, se sitúa en la China milenaria, cuando la gente llevaba los cubos de agua colgando de un palo que apoyaban en los hombros, (Es de desear que los cubos no sean de plástico.) Todos los personajes llevarán los aditamentos tópicos y típicos tales NIÑOS Y HOMBRESpngcomo el sombrero y la coleta (los hombres) y los moños con largas agujas (las mujeres).El Hada –un hada china- no debe llevar gorro, sino un vestido de corte oriental En vez de varita lleva unos cucuruchos de oro en los dedos, que son los que le dan los poderes mágicos.

Las mujeres y niñas andarán a pasitos cortos y saltitos; deben cubrir los pies con calcetines blancos para que parezcan vendados. Todo el mundo será muy ceremonioso y se inclinará majestuosamente en los saludos. El Dragón tiene que ser terrible, con grandes dientes (si es posible que abra y cierre la boca), con fuego en los ojos y una melena que se mueva cuando camine. La cabeza se puede hacer con una gran caja de cartón bajo la cual quepa un mu-

chacho o muchacha que encabezará la fila de los actores que componen el cuerpo, todos ellos envueltos por una enorme tela de colores. El Dragón hace el papel de coro griego: todos sus componentes deben hablar al unísono y con una voz potente y tenebrosa.

 

CONSTRUCCIÓN DEL DRAGÓN

 DRAGÓN 1

  1. Se busca una caja grande y resistente de cartón, dentro de la cual debe caber con holgura el niño que va en cabeza. A esta caja se le hace una hendidura a la altura de los ojos del actor, que le permita ver sin dificultad. Esta primera caja grande se ensambla con otra del tamaño de una caja de kilo de galletas o una de zapatos, a través de un corte exacto (ver dibujo 1). Este ensamblaje se puede hacer con cinta adhesiva, esparadrapo, grapas etc.

Esta segunda caja, que es la boca del dragón, se tiene que haber recortado previamente formando los enormes dientes. (El cartón se corta muy bien con cuchillo de sierra.) Hay que tener en cuenta que la mandíbula batiente-nunca mejor dicho- se debe poder mover desde dentro, por lo que las dos piezas de la caja pequeña, con los dientes ya señalados, se ha de empotrar en la grande como indica el dibujo 1.

  1. Una vez que tenemos lo que va a ser la cabeza y el morro, debemos redondear las formas.

Encima de la boca y formando la nariz, hay que haceruna especie de rampa, con cartón duro. El hueco que queda debajo, se rellenará con bolas de papel de periódico, todavía seco, poco apretadas, lo mismo que los huecos que se produzcan entre las cajas, hueveras… y todo lo que tengamos a mano, de poco peso, que han de configurar la redondez de la caDRAGÓN 2beza. Estas cajas y papeles se pueden sujetar con cinta adhesiva. No es bueno que estas bolas de papel sean excesivas, ya que ello va a contribuir a aumentar el peso; así que, siempre que se pueda, se debe dejar el hueco sin rellenar.

  1. Para fijar a la caja todo lo anterior, usaremos papel de periódico y cola de empapelar bastante gruesa. El papel se rompe en tiras de unos 8 cm de ancho que se impregnan totalmente en la cola. Al principio nos limitaremos a sujetar las cajitas y papeles, pero cuando esto ya esté hecho y podamos deleitarnos con nuestra obra (porque esto lo tiene que hacer el profe), nos iremos dando cuenta de carencias de «materia», que supliremos con

nueva bola de papel arrebujado, que taparemos con otra tira nueva de periódico mojado. Del mismo modo iremos configurando los ojos, las cejas, la nariz, la barbilla… y todo lo que se nos vaya ocurriendo.

Cuantas más capas de papel engomado incorporemos, mejor y más resistente será nuestro dragón. Hay que tener cuidado de apretar bien unas capas con otras, para que haga cuerpo y tenga consistencia. Se puede hacer en varias etapas, incluso dejando secar lo anterior. Una vez seco, si al tocarlo notamos que tiene una zona débil, pues… a encolar otra vez.

También hay que forrar los dientes, que quedarán muy duros, y las medias pelotas de poliuretano que hayamos colocado en los ojos, ya que, si no lo hacemos y luego utiliza-

mos pintura muy fuerte, se van a deshacer

4, Ya tenemos nuestro dragón «de papel de periódico», sequito y todo… redondito y precioso. Hemos comprado en el mercadillo más próximo un montón de metros de tela barata que alguien ha cosido a máquina y de la que se ha extraído un trozo que será el que se pegue a la caja, justamente en el borde donde terminan los periódicos. Lo grapamos, si es posible, con grapadora de bricolage.

Pintamos la fiera con buena pintura y comenzamos a preparar «la melena». Para ello hemos de recurrir al arsenal de revistas de papel cuché, de las que hablan de princesas y bodas, que

dan mucho juego en la clase de Plástica, y hacer con ellas cientos de tiras, de un par de centímetros de ancho, que iremos rizando por el procedimiento ancestral de hacer pasar el papel entre la yema del dedo pulgar y una tijera.

Como este ejercicio es fácil, le gusta a los críos y nos libera de dejar el dedo en el empeño al repartir la tarea; cuando nos queramos dar cuenta, tenemos la cabellera a punto de implante.

Se cogen los cabellos en grupos -hasta una hoja entera vale cada vez- y se van grapando pacientemente, primero en la cabeza propiamente dicha (o lo que se va a ver de ella) y luego en la caja que está cubierta de tela.., ¡Y ya está! ¿A que no ha sido tan difícil como parecía al principio?

NOTA; El Dragón de Birjinetxe, ya viejo y desdentado, aún se pasea por el patio para divertir a los parvulitos enCarnavales.

 

PRÓLOGO

El decorado representa un pueblo chino. Con un telón de fondo de un paisaje multiuso. Se pueden colocar dos biombos sobre los que hay pintadas unas casas orientales. A la puerta de una de ellas el señor Fung está fabricando un objeto de madera con una navaja. El señor Fung es un viejecito con larga y rala barba gris. Suena una delicada música oriental que será el tema de toda la representación. Al cabo de unos minutos aparecen Chu-La y Fa -Ming.

 

CHU-LA: ¡Buenas tardes, honorable señor Fung! ¿Cómo le va el trabajo?

FUNG: Regular, hijito. Mis ojos ya están viejos y mis manos no tienen la fuerza de los buenos tiempos.

CHU-LA: A pesar de ello, usted sigue siendo el mejor artista de la aldea.

FA-MING: Y todos hemos aprendido de usted. (Le enseña una lámpara artesanal) Mire qué lámpara acabo de hacer en mi taller.

FUNG: iQué bonita!, hijito. ¡Qué buen alumno has sido! Ahora que te veo estas maravillas ya no me importa morirme porque sé que tengo un continuador.

(Aparecen Ho-Chuy Su-Pin con Ma-La.)

HO-CHU: ¿Quién habla de morirse? El honorable señor Fung tiene aún que vivir muchos años y enseñarnos muchas cosas.

MA-LA: Precisamente, en este momento, le están esperando en el palacio del Mandarín para enseñarle el plano del camino nuevo que va a la Fuente del Dragón.

SU-PIN: Creo que se va a construir un puente.

FUNG: ¿Y quién lo va a construir?

HO-CHU: ¿Quién va a ser? El honorable señor Fu-Ti que ya trabajó en la construcción de la Gran Muralla.

FUNG: Esa sí que es una obra magnífica. Cuando nosotros muramos nos recordarán por esa maravilla que evitará las invasiones de los pueblos sin civilizar.

SU-PIN: Nosotros no hemos visto la Gran Muralla, pero en nuestra aldea tenemos una magnífica fuente custodiada por el mejor dragón del mundo.

FA-MING: ¿Conoce usted la historia de la Fuente del Dragón?

FUNG: Naturalmente. Yo presencié todos los acontecimientos cuando era chiquillo. Hace ya muchos años.

FA-MING: ¿Y cómo ocurrió?

FUNG: Otro día os lo contaré. Ahora me espera el Mandarín. (Se levanta.)

HO-CHU: Que espere el Mandarín. Cuéntanos la historia, abuelo.

FUNG: ¿Seguro que os interesa?… Si ya la habéis oído muchas veces…

SU-PIN: No importa,.. Es tan hermosa…(Todos los chiquillos se sientan alrededor de Fung.)

FUNG: Vale… Pues todo comenzó así.,.:«Hace muchos, muchísimos años, este pueblo se había quedado sin agua después de una gran sequía… Estaban secos los pozos y las fuentes… y hasta el río que pasa por aquí… La gente no tenía agua para beber ella ni sus animales, ni para regar las huertas, ni para bañarse… Solamente había una fuentecilla lejos, muy lejos del pueblo, en lo alto de la montaña…Los padres y los hijos, los grandes y los pequeños, todos los habitantes del pueblo debían hacer varios viajes a la fuente si querían sobrevivir…

… Pero una vez…»

(Música.)Se enfoca sobre Fung,

                                                          CAE EL TELÓN

                                                         ACTO PRIMERO

 

El mismo decorado del prólogo. Cruzan la escena la señora Songy la señora Ming que lleva a su hija Lu de la mano... Ambas se saludan con gran ceremonia.

 

SONG: ¡Honorable señora Ming! ¡Cuánto tiempo sin verla! ¿Cómo está su honorable esposo? ¿Y sus preciosos hijos?

MING: Todos bien, amiga mía. Aquí tienes a mi hijita Lu que está muy crecida y muy guapa.

SONG: ¿A dónde va con este cesto de ropa? ¿A la montaña a lavar?

MING: No, señora Song. Es muy duro ir a la montaña a lavar todos los días, así que voy a poner un rato la ropa en la cuerda para que se ventile. Otro día lavaré. ¿Cómo está su pequeña Pi?

SONG: Preciosa. Ya le han salido dos dientecitos, pero aún no le hemos vendado los pies.

MING: Pues debes hacerlo ya pronto. Cuanto antes empiece, más pequeñitos se le quedan y será más hermosa de mayor.

SONG: ¿Y por qué hay que vendarles los pies a las niñas?

{Entran Fu-Rey Wa-Li con cestas.)

FU-RE y WA-LI: ¡Buenas tardes, honorables vecinas!

SONG y MING: ¡Buenas tardes!

WA-LI: ¿Qué estabais comentando?

MING: Dice la honorable señora Song que por qué hay que vendarles los pies a las niñas, que a los chicos no se lo hacen.

FU-RE: ¡Por Confucio, Song! ¡Qué cosas dices! Las mujeres tenemos que tener los pies pequeños… cuanto más pequeños, mejor.

WA-LI:… Y andar a saltitos…

FU-RE: … Y andar a saltitos…

TODAS: Así somos más femeninas… jí, jí, jí…

MING: Parecemos pajaritos saltando de rama en rama…

SONG: (Señalando.) Señora Ming, por ahí viene su hijo Ma.

(Entra Ma jugando con unas naranjas que tira hacia lo alto con la mayor habilidad posible.)

 

MING: Ma, hijo, ven por aquí.

MA: ¿Qué quieres, mi honorable madre?

MING: Que tiendas esta ropa en la cuerda del patio.

MA: (Sigue jugando sin hacer caso.) Luego.

MING: Ahora.

MA: Ahora no, que estoy jugando.

MING: Ahora, o llamo a tu padre… ¡Chu-Fu!, ¡Chu-Fu!

(Música mientras queda sola Ma)

CHU-FU: (Llega.) ¿Qué ocurre, querida esposa?

MING: Que el zángano de tu hijo no me quiere ayudar a tender la ropa.

CHU-FU: ¿Qué oigo? ¿Que no quieres obedecer a tu madre?

MA: Es que.., siempre me está mandando cosas: que si cuidar de mi hermana, que si echar de comer a los cerdos, que si ir por agua…

CHU-FU: ¡Eso!,,. Ir por agua… Ahora mismo te coges los cubos y traes otro viaje que hay poca en casa. Toma… (Le da los cubos.) No te quiero ver por aquí hasta que lo hayas hecho… Vámonos todos, que Ma tiene trabajo para un buen rato. (A su esposa.) Ya te ayudaré yo a tender la ropa.

(Se van todos menos Ma. Van llegando los demás niños y niñas llevando cada uno un par de cubos colgando de los extremos de un palo que apoyan en los hombros.)

 

POU: ¿Qué haces, Ma? ¿Jugamos un rato?

MA; Para juegos estoy yo. Tengo que volver a la fuente.

LU; ¿Otra vez castigado? ¿Qué has hecho ahora?

MA: Que he desobedecido a mi madre.

TOI :Nosotros también vamos por agua, pero queda mucho tiempo para la puestadel sol y podemos jugar un rato, ¿Te animas?

MA: Vale…

(Los niños y las niñas se ponen a jugar a canicas o algún juego similar y están así durante

unos minutos mientras se oye la música. Al callar ésta, se escucha la conversación.)

 

MA: Ahora me toca a mí.

LING: No. Me toca a mí.

POU: Enseguida os dejo… Esperad.

TOI: Vamos, a prisa… que como se enteren nuestros padres de que estamos perdiendo el tiempo nos van a reñir.

SU: A mí no me riñen mis padres porque siempre me porto bien y voy a la fuente cuatro veces al día.

MA: ¿Cuatro?

SU: Cuatro.

TOI: ¿Y no te cansas? Yo sólo voy una vez y vengo rendido.

POU: ¡Claro! Tú tienes nueve hermanos y con una vez que vayáis cada uno ya llenáis el pilón.

LING: (Enfadada porque los demás no le hacen caso.) ¿Me dejáis jugar?.., ¡O me voy sola!

 

SU: ¡Pues vete, pesada!, que nosotros nos quedamos aquí jugando.

LING: ¡Qué frescos! Me habíais prometido que iríamos todos juntos para que se nos hiciera más corto el camino…

MA: Pues no. Ya ves…

POU: Ahora hemos cambiado de opinión y no queremos ir.

(Se va Ling y los demás chiquillos se quedan jugando.)

 

                                                     TELÓN

 

                                           ACTO SEGUNDO

Para este acto se puede utilizar el mismo telón de fondo y cambiar los biombos con otros forros que representen un paisaje de montaña. Delante, en primer plano del escenario, una roca que puede estar formada por una caja hueca, bajo la cual se ha escondido un recipiente con agua. Sobre esta roca y bien visible, una flor preciosa y muy llamativa, sujeta a la roca por una goma disimulada para qur cuando se suelte pueda volver a su sitio.

Aparece Ling, que va hacia la fuente de la montaña, y, al llegar al centro del escenario, descansa quitándose los cubos y dejándolos en el suelo.

 

LING: ¡Qué cansada estoy!… Y eso que aún no he llegado arriba… Dejaré los cubos en el suelo y descansaré un poco… {Deja los cubos y se estira.) ¡Qué bonito es el campo!… Lástima que siempre lo atravesemos con prisa y no podamos disfrutar de él… ¡Cuántas flores!… Voy a coger alguna… En el pueblo, con tanta sequía, no tenemos ninguna… {Coge alguna flor del suelo y se acerca a la Flor Maravillosa.) ¡Caramba!… Esta flor es diferente a las demás… A ver si alcanzo… {Hace varios intentos y al final lo consigue. En ese momento, se oye el murmullo del agua: glu, glu, glu.) ¡Huy!… Si sale agua… Y mucha… ¡AGUA! ¡AGUA!… Si hay un manantial… Un manantial de agua (Música antes del monólogo) fresca y cristalina… (Se moja la cara y las manos y juega con el agua.) ¡Qué suerte!… Ya no necesitaré ir hasta lo alto del monte para llenar los cubos…¡Hurra!… (Se pone a llenar los cubos y deja caer la flor que vuelve a taponar la fuente.) ¡Vaya…! La Flor ha tapado el manantial… ¿A ver qué pasa si la vuelvo a quitar?… (La quita y se oye de nuevo el murmullo del agua,) ¡Mira!… La Flor es el tapón de la fuente… La dejaré en su sitio y avisaré a toda la gente del pueblo del hallazgo.

(Se oyen enormes gruñidos y aparece un terrible dragón chino. Ling se queda muy asustada, quieta, en medio del escenario. El Dragón va hablando a la vez que rodea a Ling.)

 

DRAGÓN: Aggh… Aggh… ¿Quién ha destapado mi manantial? ¿Quién ha destapado mi manantial?

LING: He sido yo, señor Dragón, pero ha sido sin querer…

DRAGÓN: ¿Cómo que sin querer? ¿No has sido tú quien ha arrancado la Flor Maravillosa?

LING: Es que me pareció muy bonita… y yo no sabía…

DRAGÓN: ¡Te mataré por haber descubierto mi secreto!

LING: ¡No me mates, señor Dragón, que yo no quería.,.!

(El Dragón vuelve a rodear a Ling y parece que se la va comer)

 

DRAGÓN: ¡Aggh! ¡Te comeré…!

LING: (De rodillas.) No me comas, señor Dragón… Si solamente he cogido unos cubos de agua…

DRAGÓN: Por eso… porque es mi agua…

LING: Yo no sabía que ésta es tu fuente…¡No me comas…! Te prometo que no lo haré más.

DRAGÓN: ¿Seguro que no lo harás otra vez?

LING: Seguro.

DRAGÓN: ¿Y cómo sé yo que no me vas a engañar?

LING: Porque me das mucho miedo.

DRAGÓN: ¿Te doy miedo, eh? Ja, ja, ja… Pero me pareces una buena chica… Veo que dices la verdad… Te perdonaré la vida con una condición: no le has de contar a nadie el secreto del manantial. Solamente tú podrás usar de esta agua… Será la fuente de los dos… Pero si cuentas este secreto… ¡Te castigaré!

LING: ¿Esta fuente será de los dos solos?

DRAGÓN: De los dos solos.

LING: ¿Y nadie más debe venir aquí por agua?

DRAGÓN: Nadie más… Es nuestro secreto… Y, no lo olvides: si lo cuentas,., ¡te castigaré! ¡Aggh…!

(Se va el Dragón con gran solemnidad y Ling se queda sola.)

 

LING: ¡Viva! ¡Viva! (Saltando y dando palmadas,) Ya no tengo que ir al otro lado de la montaña… Ahora yo vendré siempre sólita para que nadie descubra mi secreto. (Coge los cubos y se pone a caminar en dirección al pueblo. Entran los demás niños en dirección contraria.)

 

TOI: ¡Hola, Ling! ¿Ya estás de vuelta?

LING: Sí.

MA: ¿Ya?

LING: Ya.

POU: Pues qué pronto… Si casi ni te ha dado tiempo a subir.

LING: Pues, ya ves… Ya estoy de vuelta.

SU: Es imposible que te haya dado tiempo.

LING: Mira mis cubos y verás que están llenos.

LU: ¿A ver? (Miran todos.) Pues es verdad… Te dejamos. Porque como te vean llegar a ti sola en el pueblo, van a notar que estábamos jugando.

(Se van los muchachos y se queda Ling sola.)

LING: Ja, ja, ja… ¡Qué risa!… Se lo han creído,.. Que se fastidien, que yo ya no tendré nunca más que subir a la montaña… Ja, ja.

(Entra el Hada.)

HADA: Ling… ¿Qué estás pensando?

LING: ¿Yo?.,. Nada… nada… ¿Quién eres?

HADA: Soy el Hada del bosque y he visto lo que has hecho con tus amigos.

LING: No he hecho nada malo… Ellos iban por agua a la fuente.

HADA: A la fuente de la montaña. Pero tú sabes que aquí hay otra fuente y ellos no se cansarían tanto si la pudieran utilizar.

LING: ¿Cómo lo sabes?

HADA: Yo sé todo lo que pasa en el bosque.

LING: ¿También sabes que hay un Dragón?

HADA: También.

LING: Un Dragón que me castigará si cuento el secreto de nuestra fuente.

HADA: También lo sé.

LING: No puedo revelar el secreto.

HADA: Ling: tú no puedes ser egoísta y guardar esta agua para ti sola. Debes contárselo a todo el mundo para que todos se beneficien de ella.

LING: ¿Y si me castiga el Dragón?

HADA: Es un riesgo que debes correr. Piensa en la cantidad de beneficios que tendríais en el pueblo con esta agua.

LING: Es verdad… Podríamos bañarnos…

HADA: Y tener un jardín con flores…

LING: Y poner una granja con muchos animales…

HADA: Y cultivar arroz…

LING: Y llevar la ropa limpia…

HADA: Y tener tiempo para jugar…

LING: ¡Eso!… Tener tiempo para jugar.

HADA: Naturalmente… Los niños no tendríais que trabajar y podríais ir a la escuela para aprender cosas bonitas.

LING: ¡Qué bien!… Pero… ¿Y si me pilla el Dragón?

HADA: No te preocupes: si eres generosa y compartes tu secreto, todo se solucionará.

LING: Es verdad. Voy corriendo a contárselo a todo el mundo… (Gritando.)…

¡Mamá!… ¡Papá!… ¡Chicos!… ¡Chicas!… ¡Tengo una noticia estupenda!

                                                              TELÓN

                                                                                             ACTO TERCERO

 CABEZA DRAGÓN

La acción se desarrolla en el mismo lugar que la anterior Las gentes del pueblo, entusiasmadas con la noticia de la nueva fuente, llegan hasta el escenario atravesando el patio de butacas por el pasillo central. La mayoría va provista de cubos. Solamente suben al escenario, de momento, Ling con sus padres y el Mandarín.

 

FUNG: (Narrando. Delante del telón.) Ling les contó a todos el secreto de la fuente del Dragón. Aquel día se tiraron cohetes y todo el mundo cogió sus cubos para probar el agua de aquel manantial nuevo y maravilloso. (Se abre el telón.)

PADRE: Honorable señor Mandarín: yo le aseguro que si mi hija Ling dice que ha encontrado una fuente, es verdad. Ella no miente jamás.

MANDARÍN: No me fío, no me fío… A veces las chiquillas tienen mucha fantasía.

LING: No es fantasía, honorable señor Mandarín.

Espere aquí… ¿Ve usted esta flor?…Pues… si la quitamos… (La quita y se oye el murmullo del agua.).

TODOS: ¡Agua! ¡Agua!

(La gente va subiendo al escenario amontonándose y queriendo ser los primeros en probar el agua.)

 

-Déjame a mí.

-Yo soy primero.

-No. Yo.

-¿Qué te has creído tú?

(Etc.)

 

{Mientras todos discuten va llegando el Dragón y el pueblo, al verlo, chilla y se queda, asustado al fondo del escenario. En el centro, Ling.)

DRAGÓN: Ling… Me has fallado… Has revelado el secreto de nuestra fuente… y te tengo que castigar…

LING: Tenía que hacerlo, señor Dragón. Yo sola no debía beneficiarme de tu fuente… Hubiera sido muy egoísta.

DRAGÓN: Debo castigarte… No te haré desaparecer del todo porque has sido generosa con los demás. Solamente te convertiré en estatua… ¡Aggh…! ¡Aggh…!

(El Dragón rodea a Ling y sale del escenario. Cuando Ling queda sola, la gente se da cuenta de que está inmóvil y cada uno aporta frases de sorpresa y miedo,)

 

-¿Qué pasa?

-¿Quién era ese Dragón?

-¿Qué le pasa a Ling, que no se mueve?

-Ling, Ling. ¿Qué tienes?

(Etc.)

 

MADRE: Ling, hija mía, ¿qué tienes?

PADRE: ¿Qué te ha hecho ese enorme dragón?

(Los padres, muy preocupados, la tocan y se convencen de que está inerte.)

¡Te ha convertido en una estatua inmóvil!

TODOS: (A coro.) ¡Está rígida! ¡No puede moverse!

MANDARÍN: Habrá que ir a buscar al Hada del bosque para que nos diga lo que debemos hacer a fin de quitarle el hechizo.

(Entra el Hada.)

HADA: No tenéis que ir a buscarme porque he estado viendo todo lo que ha pasado. Ling está hechizada por el Dragón y solamente se le podrá quitar el encantamiento si se toca junto a ella una melodía con la Flauta Mágica que está en una cueva de las Montañas Celestes.

TODOS: ¡Yo voy a buscar esa flauta!

MANDARÍN: No, Yo soy el Mandarín, el jefe de la comunidad, e iré a donde haga falta.

HADA: ¿Tú sabes tocar la flauta?

MANDARÍN: No.

HADA: ¿Tú eres joven y fuerte para escalar las Montañas Celestes?

MANDARÍN: No. Yo ya soy viejo para eso.

POU: (Adelantándose.) Yo sí sé tocar la flauta y soy joven para escalar hasta la montaña más alta.

HADA: Entonces tú, Pou, eres el privilegiado que sacará a Ling de su sueño de piedra.

                                                               TELÓN

ACTO CUARTO

 

(Aparece delante del telón el narrador, el viejo Fung.)

FUNG: Pou tuvo que atravesar noventa y nueve valles para conquistar las Montañas Celestes. Pasaron muchos meses y Pou no llegaba… Al final, un día de primavera, se oyeron en el pueblo los sonidos de la Flauta Mágica.

(Se abre el telón y aparece el mismo escenario del acto anterior. En medio de la escena,Ling, completamente inmóvil. Todo está en silencio. Pou entra por el vasillo central del patio de butacas tocando la flauta y la gente del pueblo le sigue. Barullo. A medida que se acerca el cortejo al escenario, se van oyendo las frases siguientes, que pueden estar mezcladas por otras espontáneas.)

 

MADRE: ¡Ha llegado Pou con la Flauta Mágica!

PADRE: ¡Y resucitará a nuestra hija!

SU: Vamos a acompañarle hasta la fuente.

TOI: ¡Hurra! ¡Ling volverá a tener vida!

(Todo el pueblo, muy contento, sube al escenario al ritmo de la flauta y rodea a Ling. Pou toca junto a ella la melodía y Ling recupera lentamente sus movimientos.)

LING: ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?

MADRE: Estás aquí, amor mío, junto a la Fuente Mágica. Has estado mucho tiempo encantada y Pou te ha devuelto a la vida.

LING: ¿Pou?

MADRE: Sí. Pou.

MANDARÍN: Todos los del pueblo quisimos ir por la Flauta Mágica, pero el Hada le encomendó a él esta tarea.

MA: Ha sido un valiente.., ¡Viva Pou!

TODOS: ¡Viva!

MANDARÍN: Este acontecimiento hay que celebrarlo bailando todos. A ver, Pou, toca de nuevo mientras bailamos.

(Todos se colocan para bailan El baile puede ser sencillito, muy ceremonioso, con pasitos cortos en varias direcciones. Si se acompaña con abanicos, resulta muy lucido. Mientras bailan entra el Dragón que se queda en una esquina viéndolos, Al acercarse, todos se vana un rincón menos Pou y Ling.)

 

DRAGÓN: ¿Qué haces aquí?, jovenzuelo… ¿Qué le dices a mi estatua?

POU: Le he devuelto la vida con la Flauta Mágica que he traído de las MontañasCelestes.

DRAGÓN: ¿Cómo te has atrevido a deshacer un encantamiento hecho por mí?

POU: Ling es mi amiga y tenía que salvarla.

DRAGÓN: Salvarla… salvarla… Ella se ha convertido en la salvadora del pueblo… Vosotros os habéis apoderado de mi agua… y ahora. ¿Qué hago yo?… porque. .. la fuente… es mía.

LING: La fuente no puede ser sólo tuya: el agua es de todos.

DRAGÓN: ¡Es mi fuente!

MANDARÍN: Ling la descubrió y pertenece alpueblo.

DRAGÓN: Pero el pueblo vendrá todos los días y echará porquerías y suciedad… y contaminará mi agua.

LING: No echaremos desperdicios.

(Todo el pueblo va incorporando expresiones sobre lo que no se puede anojar al agua.)

-Ni jabón.

-Ni gasolina.

-Ni detergentes.

-Ni petróleo.

-Ni aceite.

-Ni suavizantes.

-Ni pilas.

{Etc.)

MANDARÍN: Ya me encargaré yo de poner buenos vigilantes para que nadie contamine ni manche la fuente.

DRAGÓN: Nadie cuidará mi fuente como yo.

MANDARÍN: Si tienes tanto empeño en cuidar la fuente, te puedes quedar de vigilante del bosque.

POU: ¡Eso! Para que los aguadores y los excursionistas dejen todo limpio.

TODOS: ¡Que se quede!… ¡Que se quede!

DRAGÓN: Vale… Y al que se porte mal… ¡Me lo como!

(Aparece el Hada en escena.)

HADA: Tú no te comerás a nadie, Dragón. Yo te voy a convertir en un Dragón bueno, de ahora en adelante.

DRAGÓN: … Y si no como gente… ¿De qué viviré ahora?

HADA: Pues te haces vegetariano, que aquí en el bosque hay mucha hierba verde.

DRAGÓN: … Es que a mí no me gusta la hierba…

HADA: ¿Qué te gusta?

DRAGÓN: El arroz, como a vosotros… ¿No veis que yo también soy chino?

MANDARÍN: No te preocupes, amigo Dragón. Yo, como Mandarín, te pagaré con un plato de arroz cada día para que estés contento.

TODOS: i Yo también le llevaré arroz!

-¡Y yo! ¡Y yo!

HADA: ¿Trato hecho?

DRAGÓN: Trato hecho.

TODOS: ¡Viva el Dragón! ¡Viva la Fuente del Dragón!

Pou se sitúa, de nuevo, en una esquina del escenario y toca otra vez. Todos bailan en corro

alrededor del dragón que también lleva el ritmo. Puede ser el mismo baile anterior, pero ahora sin abanicos. Cuando termina el baile, los actores se vuelven hacia el público y dicen a coro:

EL AGUA ES UN BIEN ESCASO

DEBEMOS COMPARTIRLA CON LOS QUE

NO LA TIENEN.

                                                       CAE EL TELÓN

                                                                     y

                                                                   FIN

ORFEO Y EURÍDICE

ORFEO Y EURÍDICE

 orfeo

PRESENTACIÓN

Esta obrita fue escrita durante el curso 1989-1990 en el Colegio Público Birjinetxe, de Bilbao, para alumnos de 8.° de E.G.B. Surgió casi como una necesidad después de haber estudiado, en clase de Ciencias Sociales, la antigüedad griega. Se habían leído textos relacionados con su mitología, e incluso se habían intentado dramatizar espontáneamente algunos de ellos.

Aunque los alumnos disfrutaron de esta experiencia, era tal el bombardeo de seres fantásticos, que intenté centrar la avalancha de estos personajes, inéditos para ellos, utilizando el tema de Orfeo y Eurídice. Es lo suficientemente representativo como para que pudieran entender el origen mítico de las Bellas Artes. El problema principal estribaba en que el instrumento que tocaba Orfeo era la lira, casi desconocida por los chavales, así que se decidió suplantarla -con permiso de los dioses- por la flauta dulce, al alcance de todos ellos.

Con la colaboración de la profesora de música, se preparó el baile de las Ninfas y, para recordar ai teatro griego, se utilizó, en algún momento, el coro tradicional.

En el año 2000, ORFEO Y EURÍDICE, representada por los alumnos de 6º curso de Primaria del Colegio Público Birjinetxe, de Bilbao, obtuvo el primer premio del

V Certamen de teatro Escolar de Bilbao y fue estrenada  en el Teatro Arriaga con el siguiente reparto:

Arrate Aguirre

Arkaitz Agüero

Borja Calvo

Inmaculada Caro

Jagoba Conde

Nadia Essadi

Janire Fernández

Jon Andoni Fresnedoso

Ricardo Mayordomo

Elisabeth Merino

Saray Montes

Johana Montes

Aingeru Palazuelo

José Mª Palomino

Jonathan Ramos

 Samuel Soto

Nagore Velasco

Garikoitz Verano

VESTUARIO

Aumnos de 6º curso

DIRECCIÓN

Margarita Muñecas

PERSONAJES:

Narradores: Varios alumnos que se reparten todo el texto de iniciación. Por supuesto, van vestidos o vestidas a la usanza griega y hablarán a coro, muy ceremoniosos. Puede haber dos coros: chicas y chicos que alternarán sus intervenciones. Si el director lo cree conveniente, en algún momento determinado el coro será total o se sustituirá por un solista. Es mucho mejor que, en vez de leer el texto, como suelen   hacer otros narradores, lo sepan de memoria.

Eurídice: Protagonista de la obra. Es una Dríade de los árboles. Las Dríades son una modalidad de las Ninfas, que a su vez, forman parte del variopinto conjunto de los habitantes mágicos del bosque. Es la más bella de todas ellas y debe ocupar el centro del baile.

Ninfas: El resto de las alumnas del curso. Irán vestidas con ropa tenue y ligera. Pueden llevar coronas de flores, guirnaldas y zapatillas livianas.

Orfeo: Muchacho que necesariamente debe saber tocar la flauta,

Aristeo: Apuesto y agresivo. No hay que olvidar que es el Dios de la Caza.

Mensajero: Al servicio de la Diosa de los Muertos. Debe vestir de negro.

Perséfone: Diosa del Hades, reino de los muertos. Vestida con una clámide griega completamente de blanco. Incluso la cara puede estar también pintada de ese color. Lleva los labios pintados de negro y también negras han de ser sus enormes ojeras.

Corte de Perséfone: Es posible que, al convertir en Ninfas a todas las niñas de la clase, haya que buscarles «trabajo» a los varones, por lo que se puede rodear a Perséfone de una corte de personajes tétricos, vestidos de negro, todos hombres.

AMBIENTACIÓN

El escenario debe representar un paisaje lo más idílico posible. Las Ninfas no se merecen menos.

Antes de abrirse el telón, los narradores recitarán sus textos. Entre uno y otro puede haber algunos segundos de música clásica

(Música entre frases)

ACTO PRIMERO

NARRADORES: -El hombre ha buscado, desde siempre, un sentido mágico a las fuerzas de la Naturaleza, a la vida, a la muerte… a la belleza.

                                    -En la antigua Grecia, las Bellas Artes, como la Pintura, la Arquitectura o la Música se atribuían a invención de los dioses.

                                    -Las encargadas de transmitir estos dones a los mortales eran las Musas, que les inspiraban en sus momentos de creación.

                                    -Cada Musa tenía una especialidad. Sus nombres eran muy hermosos: se llamaban Clío, Talía, Terpsícore…

                                    -Había una Musa cuyo nombre erlíope, que significa «La de la dulce voz». Estaba casada con Eagro, rey de Tracia, y tenían un hijo llamado Orfeo.

                                    -Como Calíope cantaba tan bien, era muy estimada por Apolo, el Dios de la Música, que quiso que Calíope le enseñara su arte a Orfeo. Para ello le regaló

                                       un    caramillo, que era una especie de flauta.

                                     -Hasta entonces los mortales sólo sabían cantar. Nunca habían emitido notas con un instrumento musical Orfeo fue el primer hombre que lo consiguió.

                                   -Ved cómo fue:

(Mientras se oye la música, se abre el telón y aparecen las Ninfas bailando. En medio del corro, Eurídice. Cuando terminan de bailar cuchichean, se ríen. Se ve que son felices.

A medida que disminuye el volumen de la música, se va oyendo su conversación.)

NINFA: ¡Ah! ¡Qué descanso!

NINFA: ¡Qué bien lo hemos pasado!

NINFA: ¿Verdad que la Primavera invita a bailar?

NINFA: Y los cuerpos se desentumecen. ¿A que sí?

NINFA: ¡Qué bonito ha quedado el baile!

  (Puede continuar la conversación con aportaciones personales.)

(Entre bastidores, Orfeo comienza a tocar su melodía.)

NINFA: … Escuchad… Se oye una música distinta.

   (Todas las Ninfas hacen gesto de escuchar la música, que cada vez se acerca más.)

EURÍDICE: Pero ésta no es música de Dioses. NINFA: Parece de un mortal.
NINFA: ¿Quién será?

(Entra Orfeo tocando. Las Ninfas se retiran hacia atrás, escuchándole, extasiadas. Eurídice se adelanta y le habla.

EURÍDICE: ¿Quién eres, que pareces un Dios?

ORFEO: No soy un Dios. Soy el hijo de Eagro, rey de Tracia, y de la musa Calíope.

EURÍDICE: ¿Cuál es tu nombre?

ORFEO: Orfeo.

NINFAS: (A coro.) ¡Orfeo… el músico!

EURÍDICE: ¿Tú eres ese Orfeo de quien dicen que cuando tocas amansas a las fieras y éstas se acercan a escucharte?

NINFA: No sólo las fieras. Hay quien asegura que hasta los árboles cambian de postura para escuchar mejor tus notas.

EURÍDICE: Otros dicen que tocas tan bien como el mismísimo Apolo, el Dios de la Música.

ORFEO: Es que la Música es la más bella de todas las Artes. Yo heredé su saber de mi madre, la musa Calíope, y tengo por m sión enseñársela a los demás mortales.

¿Y vosotras?… ¿Quiénes sois?

EURÍDICE: Somos las Ninfas de los bosques y de los ríos… Estamos vagando entre los árboles y los arroyos… Cuidamos de los pájaros y de los cervatillos… Nuestra     misión es procurar la armonía de la Naturaleza. ¿Por qué no te quedas a vivir entre nosotras?

ORFEO: No puedo. Yo vivo en la ciudad, con los demás mortales.

EURÍDICE: Pero con tu música encantarás el bosque. Los ruiseñores y las alondras te tendrán envidia y las Ninfas podremos bailar siguiendo el compás de tus notas.

ORFEO: No existe ningún instrumento humano al que puedan envidiar el silbido del viento y el arrullo de las palomas. En el bosque no me necesitáis. Las Ninfas completáis tanta hermosura con vuestras alegres danzas.

EURÍDICE: A veces los mortales hacéis que os envidiemos los mágicos habitantes del bosque.

ORFEO: Y tú, ¿quién eres, la más bella entre todas las Ninfas, que tanto interés tienes por los humanos?

EURÍDICE: Soy Eurídice, una Dríade de los árboles,

ORFEO: ¿Te gustaría vivir con los mortales?

EURÍDICE: Me encantaría si, viviendo entre los hombres, pudiera oírte tocar ese instrumento con frecuencia.

ORFEO: ¿Serías capaz de vivir sin tus compañeras?

EURÍDICE: Lo intentaría.

 ORFEO: Mira que la vida de los humanos es mucho más complicada que la de los habitantes del bosque.

EURÍDICE: Procuraría entenderla. ¿Me llevarías contigo?

NINFAS: (A coro.) No te vayas, Eurídice. La mole de piedra de la Ciudad destruye la Naturaleza.

EURÍDICE: No sería en mi caso. Conmigo la Naturaleza invadiría la Ciudad y su aliento circularía por calles y plazas.

NINFAS: (Agoreras. A coro.) No entres en la Ciudad, Tú has nacido Dríade y debes vivir entre los árboles del bosque.

En el bosque has nacido y en el bosque debes morir.

EURÍDICE: Si los mortales son capaces de producir tan dulces sonidos como los que arranca Orfeo de su flauta, merecerá la pena vivir entre ellos.

ORFEO: Entonces, ven conmigo… Te llevaré a mi ciudad.,. Allí nos acercarás el perfume del bosque y pondrás una nota de frescor en nuestros palacios.

   Orfeo coge de la mano a Eurídice y sale mientras cae el

TELÓN.

ACTO SEGUNDO

NARRADORES:-Y, cuenta la leyenda, que Orfeo se llevó a Eurídice al mundo de los humanos.

                                     -Entre ellos surgió un gran amor y Orfeo le pidió a su padre, el rey, que le permitiera casarse con la bella Ninfa.

                                     -Eurídice pasaba los días esperando desposarse con Orfeo. Estaba asombrada con la ciudad.

                                     -Ella que acostumbraba a dormir en los claros del bosque, lo hacía ahora en cama mullida.

                                     -Ella que se lavaba en los arroyos saltarines, utilizaba un pequeño recipiente…

                                     -Ella que veía siempre las estrellas sobre su cabeza, necesitaba asomarse a la ventana para contemplarlas…

                                     -Aunque el amor de Orfeo la hacía muy feliz, añoraba los bailes con las demás Ninfas, el canto de los pajarillos y el olor de las violetas…

                                     -Llegó el día de la boda.

                                     -Hasta Hera, Diosa de la Familia, acudió a felicitarles y colocó sobre sus cabezas una corona de flores…

                                      -Eurídice, el mismo día de su casamiento, con la corona de desposada aún sobre su cabeza, se fue al bosque a contarle su alegría a las otras Ninfas…

  (Música entre frases)

     (Se abre el telón y aparece Eurídice.)

EURÍDICE: Ninfas hermanas.., ruiseñores,.., mariposas…, ardillas…, robles…, arroyos… ¡Ya estoy aquí! Quiero impregnarme de nuevo de vuestro aroma, de vuestra       luz…, de vuestro arrullo… Quiero lavarme con el rocío de la hiedra y gustar de la miel de las colmenas… Quiero acariciar el suave plumaje de los cisnes y la rugosa corteza de las acacias… Quiero sentirme vuestra para llevarle a Orfeo, mi esposo, junto con mi amor, la  armonía de la Naturaleza.

  (Mientras Eurídice hace el llamamiento a las

                       demás Ninfas, va entrando en escena Aristeo. Aristeo es el Dios de la Caza. Lleva un arco y

                       un carcaj con flechas a su espalda. Es un Dios déspota y destructor Con tono de superioridad se dirige a Eurídice.)

ARISTEO: ¿Quién eres, hermosa muchacha, que de esa manera hablas con los habitantes del bosque?

EURÍDICE: Soy Eurídice, la Ninfa, que me he desposado esta mañana con Orfeo, el hijo de Eagro, ¿y quién eres tú?

ARISTEO: Aristeo, el Dios de la Caza. Corro tras un cervatillo que debe haber pasado por aquí. ¿Lo has visto? Dime por dónde fue.

EURÍDICE: Lo he visto. No hace mucho pa- só ante mis ojos. Pero no te diré por dónde fue.

 ARISTEO: ¿Olvidas, acaso, que soy un Dios?

EURÍDICE: Aunque seas un Dios no tienes derecho a destruir una vida. El cervatillo es demasiado hermoso para morir.

ARISTEO: ¿Quién te has creído que eres tú para hablarme así? Las Ninfas poseéis inferior categoría y jamás os podéis oponer a los deseos de los Dioses…

EURÍDICE: Las Ninfas amamos y protegemos la vida. Tú, por muy Dios que te llames, la destruyes.

ARISTEO: Escucha lo que te digo: en el mismo bosque, que tanto amas, se encuentra un ser que te castigará por tu desfachatez y osadía.

EURÍDICE: ¿Quién es ese ser?

ARISTEO: Tú misma lo descubrirás muy pronto.

   (Aristeo se marcha con gran altanería dejando perpleja a Eurídice.)

EURÍDICE: Hermanas Ninfas… ¡Acudid!… Tengo miedo… Venid pronto… Soy víctima de la maldición de un Dios… (Mientras pide ayuda y va de un extremo al otro del escenario pisa una serpiente.) ¡Ay! ¡Una víbora!… ¡Me ha picado!… ¡Se cumple mi destino! (Sonido estridente en el momento de la picadura).

                                        (Cuando cae Eurídice van llegando las demás Ninfas que se acercan a ella, la tocan, la llaman, se lamentan, lloran, la vuelven a tocar, etc. Este es un       buen momento para fomentar la creatividad entre las actrices dejándolas actuar con la mayor espontaneidad posible. En medio de este revuelo aparece Orfeo.)

ORFEO: (Acercándose y cogiendo el cadáver de su esposa.)

                     Eurídice, esposa mía… ¿Qué te ocurre? ¿Por qué no me miran tus ojos? ¿Por qué no me aprietan tus manos?

NINFAS: (A coro. Con gran solemnidad.) Ya no vive… Ha pisado una víbora y su  veneno le ha llegado al corazón.

ORFEO: ¡Oh Dioses del Olimpo! ¿Qué pecado ha cometido mi esposa para que me la arrebatéis en el mismo día de nuestra boda?

NINFAS: (A coro.) La ha castigado Aristeo, el Dios de la Caza. Tiene que sufrir su maldición.

ORFEO: (Abrazando a Eurídice.)
Esposa mía… Te llevaré a mi palacio y no me separaré de ti.

NINFAS: (A coro.) No es posible: ahora vendrán los emisarios de la Diosa Perséfone y se la llevarán al Hades, el reino de los muertos.

ORFEO: ¡Jamás!… ¡Yo iré al Hades, y la devolveré a la vida…!

NINFAS: ¿Cómo?

 ORFEO: Con la Música… Si decís que es un arma que amansa a las fieras, ¿no va a convencer a la diosa Perséfone?

NINFAS: (A coro.)

Antes de entrar en el Hades debes atravesar la laguna Estigia en la barca de Caronte y enfrentarte con el can Cerbero que custodia la entrada a la otra vida.

ORFEO: Conseguiré llegar hasta mi esposa con mi amor y con mi música.

NINFAS: (A coro.)
Ningún mortal ha penetrado jamás en los abismos del Hades.

ORFEO: ¡Yo sí lo conseguiré!

TELÓN

ACTO TERCERO

CUADRO I

(Para este primer cuadro se puede utilizar una sábana en medio del escenario donde se proyectará por medio de sombras la seducción de Caronte y el can Cerbero por la música de Orfeo. A través de las sombras se han de representar, y por medio de mímica, las discusiones de Orfeo con ellos y, cómo tocando su melodía, caen dormidos ambos dejándole libre el paso. Los narradores se situarán delante del telón, que está a medio abrir,y deja en el centro el espacio que ocupará la sábana.)cancerbero

NARRADORES: -Orfeo no hizo caso a nadie… Ni siquiera a su padre Eagro ni a su madre, la musa Calíope… Su dolor era tan grande como su locura y decidió hacer lo que   nadie había hecho nunca: bajar al reino de los muertos, en el centro de la Tierra.

                                     -Antes de llegar al Hades tenía que cruzar la laguna Estigia subido en la barca de Caronte.,.

                                     -Caronte era un barquero delgado, de larga y blanca barba, que pasaba a las personas de la orilla de la vida, la Tierra, a la orilla de la muerte, el Hades…

                                     -Cuando Orfeo apareció ante él, Caronte quiso sacarle la moneda de la boca para cobrarse su viaje.

                                     -Al explicarle Orfeo que él no estaba muerto, no le quiso subir a su barca…

                                     -Como Caronte se enfadó tanto, Orfeo comenzó a tocar su melodía y Caronte se durmió.

                                     -El solo remó por la laguna hasta encontrarse en la puerta del Hades.

                                    -Allí le esperaba el can Cerbero, enseñando los dientes de sus tres cabezas, dispuesto a defender la entrada de su palacio.

                                    -También quedó dominado por la magia de la música y, de esta manera, Orfeo pudo llegar hasta Perséfone.

(Se retira la sábana en la que se han representado las escenas a las que aludían los narradores y aparece Perséfone, hierática y blanca, como corresponde a su situación. Estará sentada y rodeada de su tétrica corte. El fondo del escenario puede estar decorado con biombos también blancos en los que haya un dibujo en negro de algún monumento clásico. Todo muy simple y simbólico.)

CUADRO II

Perséfone.jpg

 MENSAJERO: ¡Oh Diosa del Hades, gran Perséfone! Un mortal ha encantado al can Cerbero y a Caronte, el barquero que introduce los muertos en tu reino, y viene, vivo, a suplicarte.

PERSÉFONE: ¿Quién es ese mortal? ¿Cómo es posible que haya atravesado la barrera de la vida sin perderla?

ORFEO: (Entrando por el foro) Soy yo, ¡Oh Diosa del Hades!, Orfeo, hijo del rey de Tracia y de la musa Calíope, esposo de Eurídice, que ha muerto el mismo día de nuestra boda.

PERSÉFONE: ¿Cómo has podido penetrar en mi reino? ¿Qué ha sido de mis guardianes?

ORFEO: El barquero Caronte y el can Cerbero han escuchado las notas de mi flauta y su corazón se ha ablandado. Por eso he podido penetrar en tu palacio.

PERSÉFONE: ¿Cómo es tu música que derrota a los guardianes más fieles?

ORFEO: Yo la tocaré y, si también te emociona, te ruego ¡oh Diosa!, que devuelvas a mi esposa al reino de los vivos.

PERSÉFONE: Toca pues.

                       (Orfeo toca, de nuevo, su melodía. Al principio todos los personajes de la escena estarán muy serios, como ausentes. A medida que suena la música, van cambiando de actitud y, cuando termina, todo el grupo parece haberse humanizado,)

PERSÉFONE: Es tan hermosa tu música, mortal, que hasta la Diosa del Hades se conmueve con ella… Te mereces recibir de nuevo a tu esposa. (Hace un gesto a uno de sus servidores que aparece con Eurídice que se sorprende al ver allí a su esposo.)

EURÍDICE: (Queriéndose acercar a Orfeo.) ¡Orfeo!

ORFEO: (Simultáneamente) ¡Eurídice!

PERSÉFONE: (Colocándose entre los dos.)

Aquí la tienes… Puedes llevártela de nuevo a la Tierra.

Para salir de mi palacio podéis hacerlo por ese pasadizo… Tú, Orfeo, irás delante… Ella, detrás… Solamente pongo una condición: si vuelves la cabeza antes de que la luz del sol os haya tocado… ¡la perderás para siempre!

(La pareja aparenta andar mientras los narradores leen el texto siguiente y actúa según requiera la situación: volviendo la cabeza Orfeo  y, en ese momento, Eurídice se escapa en dirección contraria, quedándose su esposo paralizado con los brazos dirigidos hacia ella. Así debe estar cuando caiga el telón.)

NARRADORES: -Cuenta la leyenda que caminaron largo rato uno detrás del otro.

                                     -Solamente, cuando se comenzó a ver la luz, al final del pasadizo, Orfeo, en su alegría, se volvió para disfrutar con su esposa de tanta felicidad.

                                      -Entonces… Eurídice desapareció de su vista para siempre.

 ( Sonido estridente en la vuelta de Orfeo)

                                      -Orfeo, no pudiendo soportar tanto dolor, murió de pena y se fue a encontrar con su esposa en el reino de Perséfone.

                                      -Pero dejó su caramillo en el mundo de los vivos para que la Humanidad fuera más feliz gracias a la MÚSICA,

TELÓN

Después de bajado el telón, los personajes van saliendo delante de él explicando su significado.

ORFEO es el símbolo de la música que amansa a las fieras, encanta y conmueve.

EURÍDICE representa el amor que se nos escapa por la impaciencia del corazón.

LAS NINFAS son las fuerzas protectoras de la Naturaleza.

PERSÉFONE, que vive en el centro de la Tierra, significa la semilla que tiene que destruirse, enterrada, para dar nueva vida.

FIN

 

LA LAMIA ENAMORADA

LA LAMIA ENAMORADA

pies de pato

Dramatización para teatro de aula

(Estrenada en el C.P. «BIRJINETXE», de Bilbao el 20 de junio de 2001 por alumnos de 5.º curso de Primaria)

PERSONAJES

NARRADOR

LAMIRA

LAMISA

LAMITA

LAMIKA

LAMIYA

ANTXON

MARTÍN

UNAI

AITOR

AITA

AMA

CASAMENTERA MADRE

CASAMENTERA HIJA

AMIGOS

ANCIANO

CUADRO I

NARRADOR.-   El pueblo vasco vive en un hermoso territorio de montañas suaves y serenos valles, que han configurado su personalidad a través de los siglos.

-Tanto los arroyos como los bosques forman parte de su vida: entre ellos nacen sus habitantes, entre ellos crecen… y entre ellos sueñan.

-No debe extrañarnos que los personajes fantásticos que pueblan la mitología vasca habiten en las montañas, los bosques y los arroyos.

-La leyenda que queremos representar tiene como protagonista a una bella Lamia, de largos y sedosos cabellos rubios.

-Las Lamias, al contrario de las Sorgiñes, que habitan en bosques o poblados, son brujas de agua.

-Residen en el bosque, a la orilla de los ríos, en los que acostumbran a bañarse y nadar con tanta rapidez como les permiten sus pies de pato o cola de    pez.

-Cuando salen del agua, les gusta sentarse sobre la hierba y peinar sus hermosos cabellos con un peine de oro.

-Viven alejadas de los humanos, pero, alguna vez, se han sentido atraídas por ellos.

-Corría el año 1310, cuando un joven de Vizcaya, llamado Antxon, salió con sus amigos a buscar setas.

-Ellos no sabían que aquel bosque estaba poblado por las Lamias.

   (Antxon y sus amigos cruzan el escenario, con sus cestas buscando setas y hacen mutis. A continuación aparece un grupo de lamias, que danzan muy   contentas. Están a la orilla del río y, en el baile, se levantan las largas faldas para enseñar sus pies de pato. Todas tienen el pelo larguísimo, rubio y delicado. Se llaman LAMIRA, LAMISA, LAMITA, LAMIKA y LAMIYA, o cualquier otro nombre similar, si tenemos muchas alumnas.)

LAMIRA.-   Yo creo que este lugar es muy bueno para vivir.

LAMISA.-   Está lejos de los caseríos y no nos molestará nadie.

LAMITA.-   Así andaremos a nuestro aire.

LAMIKA.-   …Sin fisgones mortales…

LAMIYA.-   Pues… que queréis que os diga… a mí no me molestan los aldeanos.

LAMISA.-    (Con guasa)  ¡Ay, mira!… Dice que no le estorban los seres humanos.

LAMIYA.-   Pues no. No me molestan.

LAMIRA.-   Oye: en el caserío de Munaguren vivíamos en el pozo y no nos dejaban en paz.

LAMISA.-   ¡Qué oscuro estaba!

LAMIKA.-   Es mucho mejor el arroyo. Aquí, al menos, vemos el sol.

LAMIYA.-   A mí me gustaba aquel pozo. Estaba cerca de las personas. Me encantan los humanos.

LAMITA.-   ¡Quédate con ellos!

LAMISA.-   O cásate con un baserritarra.

TODAS.-   ¡Eso, cásate!

LAMIYA.-   Pues no me importaría… mira.

LAMIKA.-   Ya puedes ocultar los pies. Como te los vean no te querrá ninguno.

LAMIYA.-   ¡Quién sabe!… Me pondré zapatos… o mejor, albarcas, que son más grandes y disimularían el tamaño de mis pies…

LAMIKA.-   ¿También para dormir?

LAMIYA.-   También.

    (Se oyen voces de los AMIGOS que discuten)

MARTÍN.-   Vamos, Antxon, ya tengo la cesta llena.

ANTXON.-    (Mirando la cesta de Martín.)  ¿Pero qué has hecho? Tira esa seta inmediatamente, que es venenosa.

MARTÍN.-   ¿Ésta?

ANTXON.-   Ésta… y ésta… ¿Pero no te das cuenta que son muscarias?

UNAI.-   Con las muscarias, alucinas

MARTÍN.-   ¿Muscarias?… ¡Qué despiste!…

AITOR.-   Parece mentira que lleves tanto tiempo de setero. En este bosque hay muchas setas venenosas. Esa que tienes a tus pies es mismamente la Seta del Diablo, que tampoco se puede comer.

MARTÍN.-   No la pensaba coger. Soy un experto en setas.

ANTXON.-   Ya lo hemos visto: si no te las quito, lo mismo te las cenas esta noche.

UNAI.-   Y todavía te tenemos que hacer una revisión de la cesta al llegar a casa, que lo mismo tienes media docena de oronjas verdes, que son tan venenosas como las muscarias

-Yo tengo una buena ración de hongo-belzak, que me cenaré en cuanto llegue al caserío.

-Hombre… digo yo que las cenaremos entre todos…

– …que entre todos las hemos cogido.

-Era un decir…

-¡Ah!

(Esta conversación debe ser ampliada por los actores después que hayan investigado sobre setas venenosas y comestibles)

UNAI.-   Se está haciendo tarde. ¿Nos volvemos a casa?

ANTXON.-   Id vosotros que vivís más lejos y se os puede hacer de noche. Yo aún me quedo un ratito.

AITOR.-   Ya sé… tienes un sitio secreto con más perretxicos y no nos lo quieres decir…

ANTXON.-   ¿Quién sabe…?

  (Mientras hablan los muchachos y entran en el escenario, se han ido retirando las lamias sin ser vistas por ellos. Solamente queda Lamiya, sentada en una roca y con los pies bajo el agua. Mira de soslayo hasta que ve aparecer a Antxon. Cuando él llega, se vuelve de espaldas. Antxon se acerca y la mira. Ella le mira a él durante unos segundos mientras se oye una delicada música.)

LAMIYA.-   ¿Quién eres?

  (Antxon no puede hablar… Le embarga la emoción. Lamiya insiste)

LAMIYA.-   ¿Quién eres?

ANTXON.-   Antxon. Soy Antxon. ¿Y tú?

  (Lamiya se echó a reír y no contestó. Riéndose se zambulló en el agua. Antxon esperó mucho rato, pero Lamiya no volvió a salir del agua.)

ANTXON.-   ¿ Cómo se llamará? ¿Quién será?… Del pueblo, no. Seguro. Conozco a todas las mozas… ¡Huy!… Se me ha hecho de noche y tengo que guardar la vaca…

            (Mutis)

(Mientras Antxon se va, por el lado opuesto van saliendo las demás lamias que hablan con Lamiya)

LAMITA.-   Eres tonta… así no se va a enamorar un aldeano de ti.

LAMIKA.-   «Quién eres»… solo sabías decirle: “¿Quién eres?”

LAMIRA.-   A los hombres hay que darles conversación…

LAMINA.-   …y no quedarse como una pasmada.

LAMIKA.-   Tenías que decirle algo así como: «Me he perdido en el monte y no sé llegar al valle. ¿Me podrías indicar el camino?».

LAMINA.-   E inventarte cualquier historia de humanos… como que eres una huerfanita, o algo parecido.

LAMIYA.-   Tenéis razón… soy una simple. Pero como nunca había estado tan cerca de ningún humano, no me había sentido impresionada por ellos… Me tenéis que aconsejar…

  (Todas las lamias  rodean a Lamiya y salen del escenario dándole consejos)

NARRADOR.-   Pasaron unos días y Antxon no podía dormir. Así que decidió volver al río a ver si estaba allí su amada. Cuando llegó, Lamiya se estaba peinando su hermosa cabellera rubia con un peine de oro. Antxon, se escondió tras un árbol y contempló entusiasmado a la Lamia. Sin querer, tropezó y esta, sin mirarle, le dijo:

LAMIYA.-   Buenos días, Antxon. ¿Por qué te escondes? Te estaba esperando.

ANTXON.-   ¿A mí?

LAMIYA.-   A ti. Sí. Acércate. El otro día no fui muy amable contigo. Por eso me alegro de que hayas venido de nuevo para que podamos ser amigos.

ANTXON.-   Yo también deseaba verte… Me pareciste tan hermosa…

LAMIYA.-   Tú también eres un chico guapo y fornido.

ANTXON.-   Pero soy muy tímido y me da mucho apuro hablar con las mozas.

LAMIYA.-   Yo no soy una moza del pueblo… Yo soy diferente. No me voy a burlar de ti.

ANTXON.-   ¿Seguro que no te burlarás?

LAMIYA.-   Claro que no. Siéntate frente a mí y mírate en mis ojos. Verás como no miento.

  (Música. Se sientan en cuclillas, el uno frente a la otra. Mientras suena la música, Antxon y Lamiya acercan sus manos, siempre mirándose a los ojos y se ponen de pie sin separarse)

NARRADOR.-   Antxon se acercó a la orilla y allí se sentó. Los dos se miraban sin pestañear y ninguno comenzaba a hablar. Finalmente, la joven dijo:

LAMIYA.-   ¿Te casarás conmigo?

ANTXON.-   Sí. Pero, antes, dime tu nombre.

LAMIYA.-   Me llamo Lamiya.

ANTXON.-   ¡Qué nombre tan bonito!

LAMIYA.-   Toma este anillo de oro. No te lo quites nunca. Es la señal de nuestro compromiso.

(Música mientras le coloca el anillo)

ANTXON.-   Agur, Lamiya.

LAMIYA.-   Agur, Antxon.

TELÓN

CUADRO II

NARRADOR.-   La madre de Antxon había hecho venir a las casamenteras del valle con el fin de buscarle una novia buena y honrada con la que este pudiera casarse y ser feliz.

   (La escena se sitúa en la cocina del caserío de Antxon. La madre está hilando mientras el padre trabaja con la navaja un objeto de madera)

AITA.-   Mujer… ¿No te parece que Antxon es aún un poco joven para pensar en casarle?

AMA.-   De joven, nada. ¿O es que ya no te acuerdas de la edad que tenías cuando te casaste tú?

AITA.-   …Es verdad… la misma que él.

AMA.-   Pues eso. Así, cuando se case, yo tendré ayuda a la hora de ordeñar, de amasar y…

AITA.-   …¡y de charlar!

AMA.-   No lo dudes. ¿Tú sabes lo largas que se me hacen las horas aquí sola en el caserío?… Si apenas hablo… ¡Ay… si no fuera por la misa de los domingos…!

   (Llaman a la puerta)

AMA.-   Sal fuera. Que estas son cosa de mujeres. Lárgate, anda.

AITA.-    (Con resignación) Ya me voy…  (Sale)

(Simultáneamente a la salida del PADRE, entra por el lado opuesto las CASAMENTERAS)

CASAMENTERA MADRE.-    (Asomando la cabeza) ¿Podemos?

AMA.-   Entrad, que os estoy esperando. ¿Qué tal el camino?

CASAMENTERA HIJA.-   Mojado. Menudo sirimiri. Estoy empapada.

AMA.-   Quítate el mantón y ponlo a secar aquí, junto al fuego. ¿Traéis buenas noticias?

CASAMENTERA MADRE.-   Buenísimas. Se acaba de morir Don Diego.

AMA.-   ¿Qué Don Diego?

CASAMENTERA HIJA.-   Don Diego López de Haro, Señor de Vizcaya.

AMA.-   ¿Dónde ha muerto?

CASAMENTERA HIJA.-   En Algeciras.

AMA.-   ¿Y eso dónde cae?

CASAMENTERA MADRE.-   Pasando Orduña…

CASAMENTERA HIJA.-   Pero en la otra punta… a la orilla de otro mar, que no es el de Vizcaya.

AMA.-   ¿Y qué se le había perdido tan lejos?

CASAMENTERA MADRE.-   …La guerra…

AMA.-   Como siempre: los hombres todo lo solucionan peleando… Ellos se van a luchar con el pretexto de defender su casa… Pero quienes la defendemos somos las mujeres, que nos quedamos solas, y solas tenemos que criar a los hijos y sostener la hacienda.  (Suspiro)

AMA.-   ¿Y eso que tiene que ver con la novia que le has de buscar a mi Antxon?

CASAMENTERA MADRE.-   Tú déjalo de mi cuenta, que lo tengo todo organizado… Recordarás el apodo del Señor… ¿No?

AMA.-   ¡Claro: Don Diego V, el Intruso!

CASAMENTERA HIJA.-   …Y sabrás por qué le llaman «El Intruso».

AMA.-   Naturalmente: porque la legítima heredera del Señorío es Doña María Díaz de Haro, su sobrina, que es una niña.

CASAMENTERA HIJA.-   Era…era… Que ahora es toda una dama… Y va a jurar los Fueros bajo el Árbol de Gernika… y habrá una gran fiesta… y nos pondremos los trajes de ceremonia… y se juntarán mozos y mozas… y…

CASAMENTERA MADRE.-   …Y, tu Antxon, casi sin darse cuenta, se va a encontrar con esa muchacha tan lozana, tan decente, tan trabajadora… y tan guapa… que yo le he buscado. ¿Ves como lo tengo todo previsto?

AMA.-    (Abrazándola) ¡Estás en todo!… En Gernika será la fiesta de las mujeres… Porque ya era hora de que nos mandase una mujer… Que ya está bien eso de que siempre sean los hombres los que nos hagan las leyes.

CASAMENTERA MADRE.-   ¿Te imaginas?… ¿Te imaginas a una mujer mandando por encima de los hombres y diciendo: «Se ha terminado la guerra»… «la muerte no es rentable»…

AMA.-   Me la imagino… La estoy viendo bajo el Árbol, mirando a los hombres y diciéndoles: «¿Para qué sirven las patrias, si las madres tienen que pagarlas con la sangre de sus hijos?»… ¿Qué os parece?

CASAMENTERA HIJA.-   …y después, más alto todavía… para que la obedezcan: «¡Todo el mundo a trabajar… y a disfrutar… y a ser feliz!»… ¡Qué maravilla!… ¿No?

AMA.-   No sé, no sé… ¿Estás segura de que los hombres le van a dejar a Doña María hacer lo que piense… o le enmendarán la plana?

CASAMENTERA HIJA.-   No te creas… que he oído que es una señora que «no quiere ser mandada».  (Misteriosa)  Me han dicho que sabe leer…

AMA.-   ¡Ené…! No será monja.

CASAMENTERA MADRE.-   …¡Que va!… y hasta creo que sabe escribir.

CASAMENTERA HIJA.-   La abadesa del Monasterio también sabe escribir… y cuando le enseñan un documento, se lo lee entero, para que no la engañen… ¡Eh!

AMA.-   ¿Tú crees que las mujeres normales, vamos, digo yo, las que no somos monjas ni damas… ¿podremos también aprender a leer y escribir?

CASAMENTERA MADRE.-   ¡Faltaría más!… Vamos a ver: ¿te engañan los que te compran la miel, o te equivocas cuando tiene que parir la vaca…?

AMA.-   Por supuesto que no. Y no se me escapa cuando tengo que decirle al aita que hay que retejar, por ejemplo, aunque él se crea que es el que lo ha descubierto… Que esa es otra… que encima de tener nosotras las ideas, tenemos que disimular y hacerles creer a los maridos que son suyas.

CASAMENTERA MADRE.-   ¡Desde luego..! Porque eres mucho más lista que los hombres, aunque ellos no se hayan enterado. ¿Cómo no vamos a poder aprender a leer y escribir, si ellos aprenden?… ¡si les damos sopas con honda!

AMA.-   ¿Sabes?… me da envidia Doña María: no por ser la Señora de Vizcaya, que eso tiene que ser muy complicado, sino por poder mirar a los ojos de los hombres de tú a tú, sabiéndose igual que ellos…

CASAMENTERA MADRE.-   Más que ellos… Que Doña María ha estudiado con muy buenos profesores, y sabe de leyes y todo ¿eh?

AMA.-   ¡Ené!… Claro: una mujer que ha estudiado, tiene que valer más que un hombre ignorante… ¡Qué envidia…!

CASAMENTERA MADRE.-   ¡Pues eso!… ¿No te digo?… Día llegará en que todas las mujeres sepamos de libros como sabemos de la vida. No lo dudes.

ANTXON.-    (Desde fuera) ¡Ama!

AMA.-    (A las casamenteras) Salid por aquí, que no conviene que os vea. Con lo tímido que es, como se entere, no nos va a seguir el juego.  (En alta voz) ¿Qué quieres, hijo?

ANTXON.-    (Entrando, muy entusiasmado) ¡Ama, voy a casarme!

AMA.-   ¡Qué bien! Precisamente, en eso estaba yo pensando. Pero hijo… ¿Con quién?

ANTXON.-   Con una moza que he encontrado en el monte.

AMA.-   ¿Pero, quién es?

ANTXON.-   ¿Qué importa quién sea? Es la más hermosa que he visto en mi vida.

AMA.-   ¿Es del pueblo?

ANTXON.-   No.

AMA.-   ¿De algún caserío cercano?

ANTXON.-   No.

AMA.-   ¿Sabes quiénes son sus padres?

ANTXON.-   No.

AMA.-   Pero hijo… No sabes quién es, ni dónde vive… ¿qué sabes de ella?

ANTXON.-   Sé su nombre.

AMA.-   ¿Cuál es?

ANTXON.-   Lamiya.

AMA.-   ¡Ay, ama!… Si no parece un nombre cristiano.

ANTXON.-   Pero no me dirás que no es bonito.

AMA.-   No me gusta… ¿Y tiene la cara tan rara como el nombre?

ANTXON.-   ¡Es la más preciosa del mundo! Mira que sortija de compromiso me ha regalado.

(Ama mira la sortija y hace comentarios espontáneos)

AMA.-   Las novias no salen como si fueran setas. No viven solas en el monte. Tienen una familia.

ANTXON.-   ¿Qué importa su familia? Ella es la que me interesa… ¡Es tan guapa, ama!

AMA.-   ¡Hijo, hijo…! Pareces embrujado… Si nunca te he visto así…

   (Frases espontáneas)

ANTXON.-    (Saliendo del escenario mientras habla mirando al techo, distraídamente)  ¡Qué divina es…! ¡Lamiya…! ¡Lamiya…! ¿Se lo puedo contar al aita?

AMA.-   Claro que sí, hombre. Sal a buscarle y dile que venga ya.

          (Sale Antxon)

AMA.-   ¡Dios mío, Dios mío!… ¿Qué le pasará a este muchacho…

¡Como si tuviera un maleficio…!

CASAMENTERA MADRE.-    (Entrando)  No te preocupes, mujer… Eso se le pasa en cuanto vaya a la fiesta de Doña María y vea la moza de la que te he hablado.

AMA.-   ¿Tú crees? Me parece que mi hijo está medio loco. No sé lo que le pasa… Nunca le he visto así.

(Mientras hablan salen del escenario por un lado a la vez que entran el aita y Antxon por el otro)

ANTXON.-    (Hablándole al aita) ¡Lamiya!… Se llama Lamiya… No te puedes imaginar qué pelo tiene… y qué manos… y que voz… ¿No es un sueño para un pobre aldeano como yo?

AITA.-   ¿Qué me estás contando?, hijo.

AMA.-    (Entrando)  Pues eso: ¿Ya te lo ha dicho? Que tiene una novia guapísima, que ha encontrado en el bosque y que quiere casarse con ella.

AITA.-   No me lo puedo creer. Si no se atreve a mirar a las mozas… Será una broma.

AMA.-   Nada de broma. Lleva en el dedo un anillo de compromiso que le ha dado esa novia.

ANTXON.-    (Enseñándole el anillo)  ¡Mira, mira!

AITA.-   Ya veo. Ya… Tendremos que ir a hablar con sus padres.

ANTXON.-   Creo que no tiene padres.

AITA.-   …¿Y dices… que la has encontrado en el monte…?… ¿Cómo tiene los pies?

ANTXON.-   No sé. No se los he visto.

AMA.-   …¿Y el pelo?

ANTXON.-   Largo hasta la cintura y rubio como el sol.

AITA y AMA.-    (Asustados)  ¡Una Lamia!

ANTXON.-   ¿Una Lamia?… Imposible: parece muy normal.

AITA.-  Las Lamias se parecen en todo a las mujeres. Pero son seres de agua que tienen pies de pato.

AMA.-   ¿Tiene tu novia pies de pato?

ANTXON.-   Ya te he dicho que no me he fijado.

AMA.-   Pues es en lo primero que tienes que fijarte.

(Entran los amigos  de Antxon que estuvieron con él en la recogida de setas)

AMIGO.-   Antxon, ¿ya te has enterado? Tenemos que ir hasta Gernika, porque se prepara una fiesta estupenda, el día de la jura de Doña María.

-Habrá de todo: arrastre de troncos, levantamiento de piedra…

-Baile.

-Mercado…

-Partidos de pelota…

(Aquí los actores harán una lista de deportes autóctonos vascos así como de otras actividades lúdicas)

ANTXON.-   No sé si voy a ir.

AMIGO.-   ¿Que no vas a ir?

– ¡Vendremos a buscarte!

AMA.-   Anda, salid un rato y llevadle a dar una vuelta a ver si se distrae, Vete con la cuadrilla, hijo.

ANTXON y AMIGOS.-   Agur

AMA y AITA.-   Agur.

(Ama  y aita ven marchar a los muchachos y se quedan muy tristes)

AMA y AITA.-   ¿Que vamos a hacer ahora?… ¡Una novia Lamia!

TELÓN

CUADRO III

paño dorado

NARRADOR.-   Llegaron las fiestas. Todo Vizcaya se reunió en Gernika durante varios días.

-Doña María Díaz de Haro, tras jurar los Fueros de Vizcaya, recibió el homenaje de las Juntas Generales, que dirigiría durante cincuenta y tres años.

-Las vizcaínas estaban felices porque, al fin, eran gobernados por una mujer.

-Se organizó un gran mercado y acudieron mercaderes de los más remotos confines del mundo.

-Se pudieron comprar lienzos de Holanda, sedas de la China y joyas de Venecia.

-Hombres y mujeres, llegados de todos los rincones del Señorío, disfrutaban ataviados con sus mejores galas.

-Todos bailaban felices al son del txistu y la trikitrixa.

                       (Salen bailando un baile sencillo, de cadeneta, por ejemplo, y se integran con el público, dándoles vivas a DOÑA MARÍA. Tras la exhibición, y al pararse la música, cada uno se queda en su sitio, mientras continúa el NARRADOR)

NARRADOR.-   Todos los vizcaínos no habían acudido a la fiesta.

-Nuestro enamorado Antxon, en vez de ir hacia Gernika, se había escapado al monte, para espiar a Lamiya y mirarle los pies.

-Fue tanto su dolor al ver los pies de pato de su enamorada, cuando los metía en el arroyo, que el alma se le rompió de pena.

-Llegó al caserío y se tendió en la cama rendido de tristeza.

-Así le encontraron sus padres y sus amigos, cuando volvían felices de la fiesta.

-Hallaron a Antxon agarrando con las dos manos su sortija de compromiso.

-No respondió a las preguntas de sus padres y de sus amigos.

-¡¡¡Había muerto de amor!!!

                       (El texto primero del NARRADOR, cuando se refiere al descubrimiento de la condición de Lamia, puede ser simultaneado por una representación de sombras en la que se subraye la forma de pies de pato)

                       (Al abrirse, de nuevo, el telón nos volvemos a encontrar con el interior del caserío. Allí, de la forma más teatral que encontremos aparecerá el cadáver del protagonista. Van entrando progresivamente todas las personas que vienen de la romería y se situarán al fondo para dejar el centro de la escena más despejada)

                       (Estas expresiones deben ser acompañadas con otras espontáneas)

AITA y AMA.-   Hijo, ¿dónde has estado, que no te hemos visto en la fiesta?

-¿Cómo te has quedado en casa?   (Acercándose)

-¿Qué te pasa?

-¡Está muerto!

AMA.-    (Gritando) Venid. ¡Venid todos! ¡Nuestro hijo se ha muerto!

                       (Van entrando TODOS los actores que hacen comentarios oportunos)

AMA.-   ¿Qué tiene en las manos, que agarra con tanta fuerza?

  (Intentan quitárselo sin conseguirlo)

AITA.-   Creo que es el anillo que le dio la novia Lamia.

TODOS.-   ¡…La novia Lamia…!

AMA.-   Antxon se había enamorado de una Lamia del río y esta le había regalado un anillo de compromiso.

ANCIANO.-   Pues si la Lamia le había regalado un anillo es que ella también se había enamorado de él.

(Suena una música muy dulce mientras los actores simulan llorar)

                       (LAMIYA entra en escena, moviéndose al compás de la música, y portando un hermoso paño de encaje dorado con el que cubre el cuerpo de Antxon. Todo el mundo pone cara de sorpresa. LAMIYA da tres vueltas alrededor de Antxon y, en la tercera, le quita el manto de oro. Antxon, se incorpora y se frota los ojos como si despertara de un profundo sueño)

ANTXON.-   ¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado?

LAMIYA.-   ¿Por qué no me dijiste que habías descubierto mi condición de Lamia?

ANTXON.-   Porque tus pies de pato significan que nuestro amor es imposible: las Lamias sois mágicas y, por ello, inmortales.

LAMIYA.-   Tú ya has superado la muerte. Si realmente me amas, como dices, sube al bosque conmigo, a vivir la inmortalidad.

(Antxon mira al aita y al ama sin saber qué decisión tomar)

ANTXON.-   ¿Qué hago?, ama.

AMA.-   Vete con ella, hijo. Ya no nos perteneces.

AITA.-   Nosotros subiremos al monte todas las tardes y sentiremos tu presencia entre las ramas de los árboles y el murmullo del arroyo.

LAMIYA.-   Aunque pasen cientos de años, Antxon y yo continuaremos paseando nuestro amor por los húmedos bosques de Vizcaya…

ANTXON.-   …y si alguna vez los caminantes encontráis a un joven peinando a una doncella sus rubios cabellos largos con un peine de oro, no nos molestéis…

LAMIYA.-   …ni pretendáis hablarnos… porque vuestra voz no podrá llegar a nuestros oídos inmortales.

FIN

FIN DE FIESTA

(Nota: las palabras escritas en euskera aparecen en negrita)

 

 

LAMIA MAITEMINDUA

 

paño dorado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I KOADROA

NARRATZAILEA: Euskal herria lurralde eder batean bizi da, mendi eta ibar leun zein goxo artean, eta osagai geografiko horiexek eratu eta ondu dute beraren nortasuna mendez mende.

-Errekak nahiz oihanak gure bizitaren partaide dira: beraien artean jaio gara, beraien artean hazi… eta beraien artean amesten dugu.

-Ez gaitu harritu beharrik gure mitologia betetzen duten personaia fantastikoak mendi, oihan eta erreketan bizitzeak.

-Aurkeztu nahi dugun elezaharrak zeta-antzeko ile horail eta luzeko Lamia eder bat du protagonista.

– Lamiak, sorginak ez bezala, uretan bizi dira, eta ez oihan edo herrisketan.

-Basoan dute etxebizita, ibaiertzetan, eta bertan bainu hartu eta igeri egin ohi dute, euren ahateko oinek edo arraineko buztanak uzten dieten bezain arin eta azkar.

– Uretatik irteten direnean, gustuko dute belar gainean jesartzea eta beren ile ederrak urrezko orraziz orraztea.

– Gizakietatik urrun bizi dira, baina, lantzean behin, beraiek erakarri egin dituzte.

-1310 urtean, Antxon zeritzon Bizkaiko gazte bat lagunekin batera perretxiko bila atera zen.

– Ez zekiten oihan hura Lamiaz beterik zegoela.

(Antxonek eta beraren lagunek antzeztokia zeharkatuko dute, euren saskiekin perretxikoen bila, eta berehala kanpora. Jarrain Lamia talde bat agertuko da, poz-pozik eta dantzan diharduela. Ibaiertzean daude eta dantzan ari direla, gona luzeak jasoko dituzte euren ahateko oinak erakusteko gogoz . Guztiek ile luze-luze, horail eta leuna daukate. LAMIRA, LAMISA, LAMITA, LAMIKA eta LAMIYA deritze, edo antzeko beste edozein izen, ikasle asko izanez gero).

LAMIRA: – Ene ustez, leku hau oso ona da bizitzeko.

LAMISA: – Urrun dago baserrietatik eta inork ere ez gaitu molestatuko.

LAMITA: – Honela geure kasa ibiliko gara.

LAMIKA: – … Kuxkuxero hilkorrik gabe…

LAMIYA: – … Ba… zer nahi duzue nik esatea?… baserritarrek ez naute molestatzen.

LAMISA: – (Txantxean) Oi, begira!… Gizakiek enbarazurik egiten ez diotela dio.

LAMIYA: – Ba ez. Ez naute molestatzen.

LAMIRA: – Entzun: Munaguren baserrian putzuan bizi ginen, eta ez gintuzten bakean uzten.

LAMISA: – Zein ilun zegoen!

LAMIKA: – Askoz hobea da erreka. Hemen, gutxienez, eguzkia dakusagu.

LAMIYA: – Nik gustukoa nuen putzu hura. Personetatik hurbil zegoen. Gizakiek liluratu egiten naute.

LAMITA: – Gera zaitez beraiekin!

LAMISA: – Edo ezkon zaitez baserritar batekin.

DENAK: – Horixe, ezkon zaitez!

LAMIYA: – Ez litzaidake axolarik izango… hara.

LAMIKA: – Oinak ezkutatu egin behar dituzu. Ikusten baldin badizkizute, inork ere ez zaitu maiteko.

LAMIYA: – Batek daki!… Zapatak jantziko ditut… edota abarkak hobeto: handiagoak dira eta nire oinen tamaina disimulatuko lukete…

LAMIKA: – Lo egiteko ere?

LAMIYA: – Baita ere.

(Eztabaidan ari diren lagunen ahotsak entzuten dira)

MARTIN: – Goazen, Antxon, beterik daukat saskia.

ANTXON: – (Martinen saskiari begira) Baina zer egin duzu? Bota ezazu perretxiko hori berehalaxe, pozoitsua da eta.

MARTIN: – Hau?

ANTXON: – Hau… eta beste hori… Ez ote zara konturatzen muskariak direla?

UNAI: – Muskariekin haluzinatu egiten duzu.

MARTIN:- Muskariak? … Hau okerra!

AITOR: – Gezurra dirudi zuk perretxikoak jasotzen hainbat denbora eman izanak. Oihan honetan perretxiko pozoitsu asko daude. Zure oinetan duzuna Deabruaren Perretxikoa da, eta hori ere ez dago jaterik.

MARTIN: – Ez nuen hartzeko asmorik. Aditua nauzu perretxikotan.

ANTXON: – Ikusita daukagu: zuri kendu ezean, gaur gauean afaldu egingo zenituzke nonbait.

UNAI: – Eta oraindik saskia berrikusi egin behar dizugu etxera iristean; dozena-erdi oronja berde eduki lezake, eta perretxiko horiek muskariak bezain pozoituak dira.

– Nik onddo-beltzeko anoa on bat daukat, eta baserrira heldu bezain laster afaldu egingo dut.

– Motel… guztion artean afalduko ditugulakoan nago…

– Guztion artean hartu ditugu eta.

– Nolabait esan.

– Ah!

(Aktoreek zabaldu behar dute elkarrizketa hori perretxiko pozoitsu eta jangarriei buruz ikertu ondoren)

UNAI: – Berandutu egin da. Etxera itzuliko gara?

ANTXON: – Zoazte zuok, urrunago bizi zaretenok, laster gautuko da eta. Ni oraindik alditxo batez geratuko naiz.

AITOR:- Badakit… zuk badaukazu leku ezkutu bat perretxiko gehiago dituena, eta ez diguzu esan nahi…

ANTXON: – Batek daki!

(Mutilak mintzatzen eta antzeztokian sarten diren artean, Lamiak baztertu egin dira gizon gazteek ikusi gabe. Lamiya bakarrik geratu da, arroka baten gainean jesarrita eta oinak uretan. Zeihar dago begira Antxon agertzen ikusi arte. Mutila iristean bizar eman dio. Antxonek hurbildu eta begiratu egin dio. Lamiak so egin dio segundo bakar batzuetan musika leuna entzuten den artean)

LAMIYA: -Nor zaitut?

ANTXON: – Antxon. Antxon nauzu. Eta zu?

(Lamiyak barreari ekin zion eta ez zuen erantzun. Barrez uretan murgildu zen. Antxonek luzaro itxaron zuen, baina Lamiya ez zen berriro atera uretatik).

ANTXON: -Nola izango du izena? Nor izango da?… Ez herrikoa. Seguru. Neska guztiak ezagutzen ditut… Oi… Gautu egin zait eta behia gorde behar dut…

(Antxon aldentzen den artean, aurrez aurreko aldetik beste Lamiak irteten ari dira eta Lamiyarekin mintzatzen).

LAMITA: – Leloa zara gero… horrela baserritar bat ez da zutaz maiteminduko.

LAMIKA: – ”Nor zaitut”? … horixe bakarrik zenekien berari esaten: Nor zaitu?

LAMIRA: -Gizonei elkarrizketa eman behar zaie…

LAMINA: – … eta ez aho-zabalik geratu.

LAMIKA: – Holako zerbait esan behar zenion: “Mendian galdu naiz eta ez dakit haranera heltzen . Erakutsi ahalko zenidake bidea?”

LAMINA: – Eta gizakien edozein istorio asmatu… hala nola umezurtxoa zarela, edo horren antzeko zerbait.

LAMIYA: – Zuzen zaude… xalo-xaloa naiz. Baina gizakietatik hain gertu sekulan izan ez nintzenez gero, ez nuen nabaritu beraien zirrara… Aholkatu egin behar nauzue…

(Lamia guztiek LAMIYA inguratuko dute eta aholkuak emanez irtengo dira antzeztokitik).

KONTALARI: – Egun batzuk iragan ziren eta Antxonek ez zeukan lo egiterik. Hori zela eta, ibaira itzultzea erabaki zuen ea han zegoen beraren maitea. Iritsi zenean, Lamiya bere adats ilehori ederra orrazten ari zen urrezko orrazi batez. Antxon zuhaitz baten ostean ezkutatu zen eta biziki atseginez begiratu zion Lamiari. Nahi gabe, estropezu egin eta izaki emeak, so egin gabe, zera esan zion.

LAMIYA: – Egun on, Antxon. Zer dela eta ezkutatu zara? Zure zain nengoen.

ANTXON: – Ene zain?

LAMIYA: – Zerorren zain. Bai. Hurbildu zaitez. Lehengo egunean ez nintzen izan oso adeitsu zurekin. Beraz, pozik nago berriro etorri zarelako, lagunak izan gaitezen.

ANTXON: – Nik neuk ere nahi zintudan ikusi… Horren eder iritzi nizun…

LAMIYA: – Zu ere mutil polit eta mardula zara.

ANTXON: – Baina oso herabea naiz eta lotsa handia ematen dit neskekin mintzazeak.

LAMIYA: – Ni ez naiz herriko neska… Ni ezberdina naiz. Ez dizut isekarik egingo.

ANTXON: – Benetan ez didazula isekarik egingo?

LAMIYA: – Ez, noski. Jesar zaitez nire aurrean eta begira zeure buruari ene begietan. Ikusiko duzu nola ez dudan gezurrik esaten.

(Musika) Kokoriko jartzen dira aurrez aurre. Musika entzuten den bitartean ANTXON eta LAMIYA haien eskuak luzatuz elkartzen dira eta zutik ipintzen dira elkarri begira.

 

KONTALARIA: – Antxon bazterrera hurbildu eta bertan jesarri zen. Biek elkarri begiratzen zioten kliskatzeke eta inor ez zen hitz egiten hasten. Azkenean gazte emeak zera esan zuen.

LAMIYA: – Nirekin ezkonduko zara?

ANTXON: – Bai, baina lehenago esaidazu zeure izena.

LAMIYA: – Lamiya dut izena.

ANTXON: – Hau izen polit polita!

LAMIYA: – Tori urrezko eraztun hau. Ez ezazu behin ere erantzi. Gure konpromisoaren ikurra da.

(Musika eraztuna ezartzen dion artean)

ANTXON: – Agur, Lamiya.

LAMIYA: – Agur, Antxon.

OIHALA

II KOADROA

KONTALARIA: -Antxonen amak haraneko ezkontzaginak etorraraziak zituen bere semeari emaztegai on eta prestua bilatzeko asmoz, berarekin ezkon eta zoriontsu izan ahal zedin.

(Agerraldia Antxonen baserriko sukaldean kokatzen da. Ama goruetan ari da, aita labanaz zurezko tresna bat lantzen dagoen artean).

AITA:- Andrea… Ez duzu uste Antxon oraindik gazte samarra dela ezkontzea pentsatzeko?

AMA: – Ez da batere gazte. Edo ez duzu gogoan zenbat urte zenituen ezkondu zinenan?

AITA: – … egia da… berak adina.

AMA: – Horixe. Horrela, ezkontzen denean, laguntza izango dut jezteko, oratzeko orduan, eta…

AITA: – … eta berriketan ibiltzeko!

AMA: – Zalantzarik ez. Badakizu zelan luzatzen zaizkidan orduak hemen bakarrik, baserrian?… Ez naiz ia mintzatzen… Ai, iganderoko mezari esker izango ez balitz…!

(Atea jotzen ari dira)

AMA: – Zoaz kanpora. Hauek emakumeen gauzak dira. Alde egizu, faborez.

AITA: – (Etsita) … Banoa, banoa… (Kanpora)

(Aita atera orduko, aurrez aurreko aldetik ezkontzagina sartu da).

EZKONTZAGIN AMA: – (Burua agertaraziz) Sar al gaitezke?

AMA: – Bai, noski, sar zaitezte, zuen zain nago eta. Zelan bidea?

EZKONTZAGIN ALABA: – Bustirik. Hori da xirimiria, hori. Blai eginda nago.

AMA: – Erantz ezazu xala eta jar hemen siketzeko, sutondoan. Badarkazue berri onik?

EZKONTZAGIN AMA. – On-onak. Diego jauna hil berri da.

AMA: -Zein Diego jaun?

EZKONTZAGIN ALABA: – Diego Lopez de Haro, Bizkaiko jauna.

AMA: – Non hil da?

EZKONTZAGIN ALABA: – Algecirasen.

AMA: – Eta non dago leku hori?

EZKONTZAGIN AMA: – Urduña iragan ostean.

EZKONTZAGIN ALABA: – Baina beste muturrean… beste itsaso baten bazterrean, ez Bizkaiko golkoan gero…

AMA: – Eta zer galdua zuen hain urrun?

EZKONTZAGIN AMA: – Gerra…

AMA: – Beti bezala: gizonek dena borrokan konpontzen dute… Borrokara joaten dira etxea defendatzeko aitzakiaz… Baina emakumeok defendatzen dugu: bakarrik geratzen gara, eta bakarrik hazi behar ditugu haurrak eta eutsi ogasunari. (Hasperena)

AMA: – Eta horrek ba ote du zerikusirik ene Antxoni bilatu behar diozun emaztegaiarekin?

EZKONTZAGIN AMA: – Utz ezazu hori ene kontura, dena antolatua daukat eta… Gogoratuko duzu Jaunaren izengoitia,… ezta?

AMA: – Noski: Diego V. Jauna, Arrotza!

EZKONTZAGIN ALABA: -Eta jakingo duzu zergatik deitzen dioten “Arrotza”

AMA: – Jakingo ez dut, bada? Jaurerriko legezko oinordekoa Maria Diaz de Haro beraren lobatxoa delako.

EZKONTZAGINALABA: -Bazen, bazen… Orain dama galanta da… Eta Foruen zina egingo du Gernikako Arbolaren pean… eta jai handia egongo da.., eta ospakizunerako soinekoak jantziko ditugu… eta mutilak eta neskak elkartuko dira… eta.

EZKONTZAGIN AMA: – Eta zure Antxonek, ia konturatu gabe, neska hain mardul, hain zintzo, hain behargin… eta hain eder hori topatuko du, nik bilatu diodana.

Badakusazu zelan daukadan dena aurreikusita?

AMA: – (Besarkadaz) Denetan zaude adi! Gernikan emakumeen jaia izango da… Ordua zen emakume batek agindu gaitzan. Nahiko eta gehiegi da legeak beti gizonek egitea.

EZKONTZAGIN AMA: -Irudikatzen al duzu? Irudikatzen duzu emakume bat agintean gizonen gainean eta zera esan:” Gerrarenak egin egin du”… “heriotza ez da errentagarria”…

AMA: -Irudikatu egiten dut. Arbolaren pean dakusat, gizonei begira eta zera esanez: “Zertarako balio dute aberriek, amek beren semeen odolaz ordaindu behar badituzte?”… zer deritzozue?

EZKONTZAGIN ALABA: -… eta gero, are gorago.., berak esana egin dezaten: “Mundu guztia lanera… gozatzera… zoriontsu izatera”… Hau zoragarria!… ezta?

AMA: – Ez dakit, ez dakit… Segur ote zaude gizonek Maria Andreari bere iritzia egiten utziko diotela.., edota egitasmoa zapuztu egingo diote?

EZKONTZAGIN ALABA: -Ez dut uste… andre horrek ez omen du nahi agindu dezaten. (Misteriotsua) Irakurtzen badakiela esan didate…

AMA: -Ene! Ez da izango moja?

EZKONTZAGIN AMA: – Bai zera!… eta idazten ere badakiela uste dut.

EZKONTZAGIN ALABA: -Monasterioko abatesak ere badaki idazten… eta dokumentu bat erakusten diotenean, osorik irakurtzen du, iruzurtu ez dezaten…

AMA: – Uste ote duzu emakume normalok ere, hau da, ez mojak, ez damak ez garenok… ikas genezakeela irakurtzen eta idazten?

EZKONTZAGIN AMA: – Horitxe bakarrik behar genuen!… Begira: iruzurtzen ote zaituzte eztia erosten dizutenek, edota oker zaude behiak erditu behar duenean?

AMA: -Ez, noski. Eta ez dit ihes egiten aitari teilaberritu behar dela esan behar diodanean, adibidez, hark berak idoro duela uste duen arren… eta hori beste gauza bat da.., guk ideiak izateaz gain, disimulatu egin behar dugu eta senarrei eurenak direla sinetsarazi.

EZKONTZAGIN AMA: – Jakina! Gizonak baino askoz azkarragoa zara eurak konturatu ez diren arren. Nola ezin ikas irakurtzen eta idazten, eurek ikasten badute?

AMA: – Badakizu?… inbidia ematen dit Maria Andreak: ez Bizkaiko Andrea izateagatik, horrek oso korapilatsua izan behar du eta, gizonen begiei aurrez aurre begiratu ahal izateagatik baizik, eurak bezalakoa dela dakiela…

EZKONTZAGIN AMA: – Eurak baino gehiago… Maria Andreak irakasle on-onekin ikasi du, eta legeei buruz asko daki.

AMA:- Ene!… Noski: ikasi duen emakume batek gizon eskolagabe batek baino gehiago balio behar du. Hori inbidia!

EZKONTZAGIN AMA: – Bai horixe!… Esan dizut… Egunen batean emakume guztiok liburuei bizitzaz dakigun beste jakingo dugu. Ez zaitez zalantzan egon.

ANTXON: – (Kanpotik) Ama!

AMA: – (Ezkontzaginei) Irten zaitezte hemendik, ez da komeni ikus zaizaten. Oso herabetia da, eta baldin badaki, ez dio jarraituko gure jokoari. (Boz gora) Zer nahi duzu, seme?

ANTXON: – (Biziki gustura sartu da) Ama, ezkondu egingo naiz!

AMA: – Ederto! Horitxe nerabilen gogoan, hain zuzen ere. Baina, seme.., norekin?

ANTXON: – Mendian topatu dudan neska batekin.

AMA: – Baina, nor da?

ANTXON: – Zer axola zaizu nor den? Nire bizitzan ikusi dudan ederrena da.

AMA: – Herrikoa al da?

ANTXON: – Ez

AMA: – Hurbileko baserriren batekoa?

ANTXON: – Ez.

AMA: – Badakizu nortzun diren beraren gurasoak?

ANTXON: -EZ.

AMA: – Baina seme… Ez dakizu nor den, ezta non bizi den ere… Zer dakizu neska horri buruz?

ANTXON: – Badakit zelan duen izena.

AMA: – Zelan?

ANTXON: – Lamiya.

AMA: – Ene! Horrek ez diruri kristau izenik.

ANTXON: – Baina ez didazu esango polita ez dela.

AMA: – Ez dut gustukoa… Eta aurpegia izena bezain arraro ote dauka?

ANTXON: – Munduko ederrena da! Begira zelango konpromisoko eraztuna eman didan oparitzat.

(Amak eraztunari so berezko iruzkin batzuk egin ditu)

AMA: – Emaztegiak ez dira sortzen perretxikoak balira bezala. Ez dira bizi bakarrik mendian. Familia dute.

ANTXON: – Zer ardura du beraren familak? Neska da interesatzen zaidana… Hain polita da, ama!

AMA: -Ene semetxo! Zorgindua dirudizu… Ez zaitut sekulan ikusi horrela… (Berezko esaldiak)

ANTON: – (Antzeztokitik atera da, sabaira begira, distraitu mintzatzen ari dela). Zein zoragarria den! Lamiya!… Lamiya! Aitari kontatuko al diot?

AMA: – Bai, noski, gizontxo. Zoaz beraren bila eta ezaiozu laster hona etortzeko. (Antxon irten da). Ene Jaungoikoa, ene Jaungoikoa!… Zer jazoko zaio mutil horri? Zorginkeria balu bezala!

EZKONTZAGIN AMA: – (Satu da) Ez zaitez axolatu, andre hori. Hori Maria Andrearen jaira joan eta aipatu dizudan neska ikusi orduko pasatuko zaio.

AMA: – Uste al duzu? Ene semea erdi erotuta dagoelakoan nago. Ez dakit zer gertatzen zaion… Ez dut inoiz ikusi horrela. (Hizketan ari direla antzeztokitik irten dira alde batetik, eta bestetik aita eta Antxon batera sartu).

ANTXON: – (Aitarekin hizketan) Lamiya! Lamiya du izena… Ez daukazu irudikatzerik nolako ilea duen… eta zelango eskuak.., eta zein ahots… Ez ote da ametsa ni bezalako baserritar apal batentzat?

AITA: -Zer kontatzen didazu, seme?

AMA: – (Sartzen ari da) Horixe , ba. Esan al dizu? Emaztegai eder-eder bat duela, basoan topatu duela eta berarekin ezkondu nahi duela.

AITA: – Ezin dut sinetsi. Ez da neskei begiratzen ausartzen eta. Bromaren bat izango da.

AMA: – Bromarik ez. Atzamarrean konpromisoko eraztun bat daroa, emaztegai horrek eman diona.

ANTXON: – (Eraztuna erakusten ari da) Begira, begira!

AITA: – Badakusat, bai… Beraren gurasoekin hitz egitera joan beharko dugu.

ANTXON: – Uste dut ez duela gurasorik.

AITA: – Eta mendian topatu duzula diozu?… Nola ditu oinak?

ANTXON: – Ez dakit. Ez dizkiot ikusi.

AMA: – Eta ilea?

ANTXON: -Luze gerriraino eta eguzkia bezain horaila.

AITA eta AMA: – (Izuturik) Lamia bat!

ANTXON: – Lamia bat? Ezinezkoa: oso normala dirudi.

AITA: – Lamiek emakumeen antza dute denetan, baina uretako izaiak dira eta ahateko oinak dauzkate.

AMA: – Zure emaztegaiak badauka ahateko oinik?

ANTXON: – Esana dizut ez diedala erreparatu.

AMA: – Bada erreparatu behar diozun lehenengo gauza da.

(Antxonen lagunak sartu dira, berarekin perretxikoen bila ibili zirenak)

LAGUNA: – Antxon, badakizu? Gernikaraino joan behar dugu, jai bikaina prestatu dute eta, Maria Andrearen zin egunean.

– Denetarik egongo da: mukur-arrastatzea, harri-jasotzea…

– Dantza.

– Pilota partidua…

(Hemen aktoreek euskal kirola autoktonoen zerrenda egingo dute, hala nola beste ekintza ludiko batzuena ere)

ANTXON: – Ez dakit joango naizen.

LAGUNA: – Ez zarela joango?

– Zure bila etorriko gara.

AMA: -Zoazte, atera eta ibilaldi bat egizue berarekin, ea distraitzen den. Zoaz taldearekin, seme.

ANTXON eta LAGUNAK: – Agur.

AMA eta AITA: – Agur.

(Amak eta aitak mutilak aldentzen ikusi eta oso triste geratu dira)

Zer egingo dugu orain?… Lamia bat du emaztegai!

OIHALA

III KOADROA

KONTALARIA: -Heldu egin ziren jaiak. Bizkai osoa batu zen Gernikan egun baztuetan.

– María Díaz de Haro Andreak, Bizkaiko Foruen zina egin ostean, Batzar Nagusien omenaldia jaso zuen. Batzarrak berrogeita hamairu urtez zuzenduko zituen.

– Emakume bizkaitarrak zoriontsu zeuden azkenez andre batek aginduko zituelako.

– Azoka handi bat antolatu zen eta lekutako merkatariak, munduko mugaldeetakoak etorri ziren.

– Holandako mihiseak, Txinako zetak eta Veneziako bitxiak erosi ahal izan ziren.

– Jaurerriko leku guztietatik etorritako gizon eta emakumeek atseginez erakusten zituzten beren jantzirik onenak.

– Denek txistu eta trikitrixaren soinuarekin batera egiten zuten dantzan poz-pozik.

– (Dantza bakun batean ari direla – katean adibidez- irtengo dira, eta jende artean sartuko, María Andreari goraka. Erakustaldiaren ondoren, eta musika amaitzean, nor bere lekuan gera dadila, kontalariak bere eginkizunean jarrai dezan).

KONTALARIA: -Ez ziren bizkaitar guztiak etorri jaira.

– Antxon maitemindua, Gernikarantz joan beharrean, mendira joan zen ihesi, Lamiya zelatatzeko eta beraren oinei begiratzeko.

– Guztiz handia izan zuen atsekabea bere maiteminduaren ahateko oinak ikustean, errekan sartzen ari zela, eta hori zela kausa arima penaz hautsi zitzaion.

– Baserrira heldu zen eta nahigabez beterik ohean etzan.

– Horrela topaku zuten bere gurasoek eta lagunek, jaitik poz-pozik itzultzean.

– Antxon aurkitu zutenean, konpromisoko eraztunari eusten zion bi eskuekin.

– Ez zien erantzun bere guraso eta lagunen galderei.

– Maitasunez hila zen.

(Kontalariaren lehen testua, Lamiaren kondizioa idoro izana aipatzen duena, itzaleko emankizun batekin batera joan daiteke, ahateko oinen itxura azpimarratzeko.

Oihala berriro irekitzean, baserriaren barruan gaude berriro. Bertan, ahalik eta nabarmenenik, protagonistaren gorpua agertuko da. Erromeriatik datozen pertsona guztiak sartu doaz arian-arian eta hondoan jarriko dira eszenaren erdia zabalago uzteko).

AITA eta AMA: -(Adierazpenok beste natural batzuekin batera joan BEHAR DUTE)

– Seme, non izan zara, ez baitzaitugu jaian ikusi?

– Zergatik geratu zara etxean?

(Hurbiltzen ari dira)

– Hilda dago!

AMA: – (Deiardaka) Zatozte. Zatozte denok! Gure semea hil egin da!

(Aktore guztiak sartuz doaz eta iruzkin egokiak egiten dihardute)

– Zer dauka eskuetan, indar handiz eusten diona?

(Berari kentzen saiatzen dira lortu gabe)

AITA: -Lamia ezkongaiak eman zion eraztuna delakoan nago.

DENAK: – Lamia ezkongaia…!

AMA: – Antxon maitemindua zegoen ibaiko Lamia batez eta horrek konpromisoko eraztun bat oparitzat emana zion.

AGUREA: – Bada Lamiak eraztuna erregalatu bazion, bera ere zegoen mutilaz maitemindua.

(Musika ezti-eztia entzuten da aktoreek negar itxura egiten duten bitartean.

Lamiya eszenan sartu da eta musikaren arabera mugitzen dabil, eta dakarren urrezko parpailadun oihal eder batez Antxonen gorpua estaliko du. Mundu guztiak harridurako aurpegia jarriko du. Lamiyak hiru bira egingo ditu Antxonen inguruan, eta hirugarrenean urrezko mantua kenduko dio. Antxon zutitu egingo da eta begiak igurtziko ditu loaldi sakon batetik itzarriko balitz bezala).

ANTXON: – Non dago? Zer gertatu da?

LAMIYA: – Zergatik ez zenidan esan nire Lamia kondizioa idoro zenuela?

ANTXON: – Zure ahateko oinek gure maitasuna ezinezkoa dela adierazten dutelako: Lamiok magikoak zarete eta hori dela bide, hilezkorrak.

LAMIYA: – Zuk gainditua duzu heriotza. Benetan maitatzen baldin banauzu, zuk diozunez, igo zaitez oihanera enekin, hilezkortasuna bizitzera.

(Antxonek aita eta amari begiratuko die, zein erabaki hartu jakin gabe)

ANTXON: – Zer egingo dut, ama?

AMA: -Zoaz berarekin, seme. Dagoeneko ez zara gurea.

AITA: – Gu arratsaldero igongo gara mendira eta zure presentzia sentituko dugu zuhaitzen adarren artean eta errekaren zurrumurruan.

LAMIYA: – Ehunka urte iragan arren, Antxon eta biok beti ibiliko dugu geure maitasuna Bizkaika baso hezeetan zehar.

ANTXON.- … eta egunen batean bidaiariek urrezko orrazi batekin gazte bat ile luze eta horaileko neskatza orrazten aurkitzen badituzue, ez arduratu…

LAMIYA.- …ezta guri hitz egin ere ez…, zuen ahotza gure hilezkortasuneren belarrietara ezin izango du iritsi eta

OIHALA

BLANCANIEVES Y LOS SIETE LIBERALITOS

 BLANCANIEVES Y LOS SIETE LIBERALITOS

                                                            INTRODUCCIÓN 

                  Esta obra se escribió en 1980 a raíz de la llegada de la democracia a España tras el régimen franquista. Fue  utilizada como  texto de Teatro de Aula en el Colegio Público Birginetxe, de Bilbao, por  tres  promociones de alumnos de 8º curso de EGB cuando estudiábamos la Ilustración y el final del Antiguo Régimen. Nunca fue representada para el público.

                Como las clases eran muy numerosas, con muchos alumnos y alumnas  y, dado que en el tema abundan los varones, con el fin de que se implicaran las chicas, había un primer acto en el que “Las Hadas” repartían sus dones a Blancanieves con alusiones a los cambios políticos que estaba experimentando la sociedad española en aquellos tiempos. Ahora resultarían fuera de lugar. Pese a ello, queremos incluirlo dado que tuvo su interés hace 30 años.

             Blancanieves es un clásico de la literatura infantil europea, y por ello,  intemporal e indestructible.

            El cuento de los hermanos Grimm ha sido objeto, por parte de los estudiosos, de múltiples análisis en los que han querido ver desde ascendencias mitológicas germánicas hasta situaciones freudianas. Su interpretación depende de circunstancias que han ido cambiando a lo largo del tiempo.

            La misma narración, sin alterar el esquema de la obra, sufre pequeñas variaciones dependiendo del lugar, la época, el narrador y el receptor del cuento.

             La gran adaptación, que está en la mente de las últimas generaciones, es la cinematográfica de Walt Disney, dulzona y machista.

            La Blancanieves de Disney no es la Blancanieves de esta obra. La nuestra es una Princesa viva, sensible… pero inteligente y decidida. Que no espera que los Enanitos le resuelvan sus problemas: es ella quien se los soluciona. Que vive hoy, lo mismo que ayer y que mañana, porque en cualquier momento de la Historia hay un lugar en el Mundo en el que el poderoso oprime al débil… y aparece Alguien dispuesto a luchar por la  libertad.

            La conquista de la  Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, ha supuesto para la Humanidad una larga y penosa carrera en la que unas veces se dan los pasos hacia adelante y otras hacia atrás.

En ocasiones, un grupo humano ha cogido carrerilla y, cuando ha creído llegar a la meta, ha tropezado con otro pelotón que corría en sentido contrario, impidiendo su triunfo.          

            El primer sprint de la Humanidad lo dio la cultura griega, allá por el siglo V  antes de Cristo: lo llamaron DEMOCRACIA y no las tenía todas consigo.

            El Siglo de Las Luces iluminó muchos cerebros que, razonando con sabiduría,  permitieron a Occidente dar un salto cualitativo en el acercamiento de las personas. La ILUSTRACION del siglo XVIII está aún vigente en sus múltiples variantes… pero  todavía quedan muchos cabos por atar.

            Las SUFRAGUISTAS INGLESAS, en el siglo XIX,entre otras, se remangaron las faldas … y dieron el gran salto final: como por ensalmo las mujeres, olvidadas por griegos e ilustrados, poquito a poco, unas veces por las buenas y otras a la fuerza, han sentado plaza en la Historia… Juntos, las mujeres y los hombres, caminamos hoy hacia el Progreso.

            Pero la Historia de la Humanidad continúa siendo un mar con olas que van y vienen. Y, mientras en unos lugares del mundo triunfan la Razón y la Libertad, en otros, a veces muy próximos, lo hacen el integrismo y la opresión.

            Nuestra Blancanieves hace un recorrido social de arriba abajo, de princesa a colega, simultáneo a otro proceso, de abajo arriba, mental y sicológico, que la transforma de superficial en pensadora, de paciente en agente de su propia evolución. Los duros golpes que le va dando la vida le abren los ojos hacia opciones distintas a las que conoció en su dorada infancia. Pero no reniega nunca de su pasado: lo utiliza como un trampolín para comprender, comparando, la nueva filosofía que le trasmiten sus ilustrados amigos. Ya que no puede borrar su «primera vida», cree que, aunque mejorables, los momentos más tristes pueden tener un punto de belleza estética que los convierta en hermosos recuerdos.

 Vive en un país que puede ser remoto o estar en la otra orilla de nuestro propio río. Su historia pudo ocurrir hace muchos años o estar pasando ahora mismo. Tanto allí como aquí, antes y ahora, han existido la maldad  de La Madrastra, el razonamiento de Los Enanitos, o la esperanza que representa El Príncipe… Y el Espejo chivato que cuenta las verdades, aunque sean desagradables.

            ¿Habrán existido también Las Hadas?

            Naturalmente. La Hadas significan la Ilusión.., los Sueños.., la Fantasía.

            Mientras existan Las Hadas… seguirá avanzando la Humanidad.

                                                                                                                                           PERSONAJES

 HADAS

BLANCANIEVES

DUEÑA

REY

REINA

PAJE

CONSTANZA

VIIRGINIA

CAZADOR

SIETE ENANITOS

ESPEJO

                                                            CUADRO I

NARRADOR: En un lejano país, hace muchos años, vivían unos reyes amados por su pueblo. Estos reyes acababan de tener una princesita y celebraban fiestas en su honor. Todo el mundo era feliz. Todos cantaban y bailaban. Hasta las Hadas, en el bosque, estaban celebrando el acontecimiento.

            (Se abre el telón. Las Hadas están bailando en un claro del bosque una danza suave y delicada como ellas mismas. En el centro del coro, la Reina de las Hadas dirige la escena. Al terminar, cuando se disgregan, les habla con dulzura.)

HADA REINA: Tenéis que elegir los dones que le hemos de conceder a esa niña que ha nacido en palacio. Desde tiempo inmemorial las Hadas de este país hemos colaborado para su buen funcionamiento, otorgando a sus reyes inteligencia, prudencia, justicia,  serenidad, amor… y otras muchas cualidades necesarias a todo gobernante, para llevar a cabo, con felicidad, esa difícil tarea de conducir un pueblo por la senda de la paz y la prosperidad. ¿Ya los habéis pensado?

TODAS: Sí, majestad.

HADA REINA: Decid. ¿Qué has pensado tú, Azul?

AZULINA: El don más trascendente para cualquier persona es el de la Inteligencia, sin duda.

LILANTE: La Bondad me parece tan importante o más que la Inteligencia. Una persona inteligente, pero mala, puede ser temible.

ROSADA: Para una princesa es fundamental atraerse al pueblo. Ha de poseer Sensibilidad para comprender los problemas de sus súbditos y Prudencia para resolverlos.

AÑILITA: Todas estas cualidades son necesarias a la hora de impartir Justicia.

ANARANJADA: Se puede ser buena, simpática e inteligente, pero si no se trabaja bien, no se llega lejos. De mí conseguirá Entusiasmo y capacidad de Trabajo.

MAGENTA: Hay mucha gente que trabaja y saca poco en limpio porque le faltan Orden y Equilibrio. Lo que llamaríamos Eficacia.

GLAUCA: …¡Y buen oído!

REINA: ¿Para la música?

GLAUCA: No, majestad. Para saber distinguir las adulaciones de los falsos amigos de las incómodas consideraciones de quienes la amen de verdad.

AMARILLENTA: Todas esas cualidades del alma habrá que meterlas en un cuerpo esbelto y gentil, ágil y delicado… tan bello que nadie pueda competir con ella.

VERDOSA: ¡Huy, huy huy!… Menos mal que aún quedo yo, que le tendré que dar una sobredosis de Sencillez y Humildad. Solo así va a ser soportable.

GLAUCA:…Esas  cualidades, se las suponíamos…

BERMEJA: No hay que suponer nada, bonita. Que por un despiste, mira lo que nos pasó con la Bella Durmiente.

HADA REINA: Me parece que quedará bien dotada. A mí ya solo me queda elegir su nombre que será bello y apacible como el de un campo nevado… Se llamará…

TODAS:  ¿Cómo se llamará?

HADA REINA: Tendrá un nombre de Paz… No hay nada más pacífico y tranquilizante que la caída  suave de los copos de nieve…

BERMEJA: …Pero la nieve cae en invierno… y hace mucho frío.

GLAUCA: Majestad.., Majestad… Esta niña tendrá el corazón limpio y puro… Su alma será transparente y blanca.

            : Blanca como la nieve.

HADA REINA: ¡Eso! ¡Ya está! ¡Se llamará BLANCANIEVES!  ¿Os gusta?

TODAS: (Hacen juegos de palabras)

            – Blanca – Nieves

            – Nieves – Blanca

            – Blanca – Fría

            – Blanca – Blanquísima.   etc.

HADA REINA: ¿Hay consenso? Pensad que el nombre que le pongamos va a programar su vida: No es lo mismo que nuestra princesita se llame Blancanieves  a que tenga que soportar toda su vida el nombre de Estropajosucio o Medicinaamarga o Polomagnética, por ejemplo.

            : O Carrocelulítica.

            : O Semaforoverde

            : O Verdesabandija,

            (Aquí las Hadas pueden desfogarse pasando lista de los innumerables  y espantosos nombres que pueblan el Registro Civil amén de otros inventados por ellas.).

HADA REINA:  ¡Basta, basta!… No le podemos hacer eso a nuestra niña. Más que un don, sería un maleficio. Prosigamos nuestra danza.

            (Vuelve a sonar la música y reanudan el baile)

TELÓN

 

                                                                                                                                                     CUADRO II

 

NARRADOR: Pasaron los años… Y un día…

Aquel país idílico se vio desolado por la muerte de su amada Reina…

 Blancanieves, que se había convertido en una preciosa adolescente, estaba triste, porque había perdido a su mamá.

            El Rey, tras llorar a su amada esposa, decidió casarse, de nuevo, para que su hija tuviera una madre y el pueblo otra Reina.

            (Se levanta el telón. Blancanieves y su Dueña se preparan, nerviosas y preocupadas, para recibir la visita de la nueva esposa del Rey.)

DUEÑA: Niña mía, debes ponerte muy guapa para recibir a tu nueva mamá.

BLANCANIEVES: ¿Tú la has visto?

DUEÑA: Sí. La vi anoche y me pareció muy hermosa.

BLANCANIEVES: ¿Me querrá?

DUEÑA: ¿Cómo no te va a querer a ti? ¡Angel mío!. ¡Que eres lo más bonito de este palacio!… Anda… Ponte este lazo… Y esto también… (La va arreglando con mucho cariño)

            Quiero que la Reina se quede satisfecha de su nueva hija.

PAJE: (Entrando) Blancanieves, Dueña: ya vienen los Reyes.

            (La Dueña y el Paje se colocan a los lados, dejando el centro de la escena para Blancanieves. Entran el Rey y la Reina.) Música.

REY: Acércate, hija. Quiero presentarte a mi esposa. (Blancanieves hace una ligera y fina reverencia, sin moverse de su sitio.)

            ¿Por qué no te acercas?

BLANCANIEVES: Es la Reina. Merece respeto. Pero no es mi mamá.

REY: Perdona, mi niña. (Se acerca a ella y la besa). He olvidado mis deberes de padre: quisiera que vieras, en mi esposa, una madre más que una reina. (Le pasa un brazo por el hombro y, de esa guisa, se acercan a la Madrastra)

            Esposa mía. Aquí te presento a mi hija. La he estado educando con los mejores profesores para que sea bondadosa y sabia, y llene de orgullo todo mi reino.

REINA: … Acércate, monina.

            (La Reina la mira despectivamente. Da una vuelta alrededor de ella y le deshace el lazo)

            No está mal. Demasiado alta para su edad. Sus cabellos brillan poco… y tiene pecas. ( Con afectación le da un beso)

            Querida: ya tienes una nueva madre. Espero que me respetes y me obedezcas como si fueras mi auténtica hija.

BLANCANIEVES: Sí señora (Reverencia)

            (Se marchan los reyes con gran ceremonia. Quedan Blancanieves y la Dueña.)

DUEÑA: ¿Habráse visto?… ¡Decir que mi niña tiene el pelo poco brillante… !…  Y que tiene pecas… ¡Estrellas es lo que tiene mi tesoro en la cara… eso… estrellas!. No te preocupes, Blancanieves: eres la niña  más bonita que conozco… y yo sí que te quiero.

 BLANCANIEVES: ¡Yo no la quiero!

DUEÑA: ¿Por qué?

 BLANCANIEVES: Es mala. ¿No te has dado cuenta de cómo me ha mirado?

 DUEÑA: Te ha mirado con extrañeza porque es la primera vez que os encontráis. Ya verás como enseguida la querrás como a tu madre.

BLANCANIEVES: Dueña mía: tú sí que me quieres… ¿Vendrás a verme a mi cuarto como antes?

DUEÑA: ¿Lo dudas, acaso? ¡Faltaría más…! Le prometí a tu madre cuidarte mientras viva… y no le fallaré.

PAJE: (Entrando) Viene la Reina. Quiere que desalojéis la habitación. ¡Vamos!

DUEÑA: ¿Cómo que desalojemos la habitación? Blancanieves siempre ha dormido aquí, cerca de la cámara de sus padres.

PAJE: A la Reina le gusta este cuarto para convertirlo en su vestidor.

DUEÑA: ¿Lo sabe el Rey?

PAJE: Lo sabe. Pero no  piensa llevarle la contraria a su esposa.

DUEÑA: Mal comenzamos.

BLANCANIEVES:  ¿Ves, Dueña?… Ya empieza a quitarme mis cosas.

¡Yo quiero seguir en mi cuarto!

DUEÑA: No te preocupes, mi amor. Siempre te ha gustado mucho la torre del Poniente.

 BLANCANIEVES: ¡No!

DUEÑA: (Conciliadora) Allí te llevaba cuando eras pequeña…  Podremos ver hermosas puestas de sol. (Comienza a recoger sus cosas.)

 BLANCANIEVES:¡Yo no quiero ver puestas de sol!… ¡Quiero mi cuarto! (Muy enfadada, sigue rezongando todo el rato)

DUEÑA: Hay que sacarle partido a las contrariedades: allí tendremos más libertad… Ya vas siendo mayor y podrás observar el entrenamiento de los caballeros, sin estar sometida al protocolo…. Viviremos a nuestro aire… (Animándola) Ya verás.

(Al paje) Paje: ¿nos ayudas a llevar estas cosas? (Recogiendo, también). …(A Blancanieves) No pongas esa cara…

BLANCANIEVES: (Enfadada) ¿Qué cara voy a poner?… (Se dispone, disgustada a coger sus cosas) ¿Me ayudas, Paje?

PAJE: Por supuesto. (Se van los tres, por la derecha, a la vez que, por la izquierda, entra la Reina con sus damas.)

REINA: Aquí, aquí. Dejad mis paquetes donde podáis. Decidme vuestros nombres, para que los vaya aprendiendo.

CONSTANZA: Yo soy Constanza, majestad. La camarera real.

REINA: Deja ahí mis cremas y perfumes.

VIRGINIA: Yo soy Virginia, la peluquera real.

REINA: Guarda mis peines en este cajoncillo.

            Idos las dos hasta que os llame de nuevo.

            (Las damas salen con gran ceremonia. Al quedarse sola, la Reina, se pone a bailar, a los acordes de una música muy alegre – puede ser rock-  y compagina la danza con las frases que siguen y los gestos correspondientes.)

            ¡Qué día, cielo santo!… ¡Cuántas presentaciones!… ¡Cuántos ministros… cuántas duquesas!… Y todos besaban mi mano y se quedaban arrobados ante mi belleza… ¿Se me habrá quitado el maquillaje? (Busca entre sus pertenencias, un poco nerviosa)

            ¿Dónde estará mi espejito?… ¿Dónde está?… ¿Dónde?… Aquí. Menos mal. Creía que esas torpes me lo habían extraviado. (Se mira con regodeo)

            -Espejito, espejito maravilloso,

             ¿Existe en el reino otro rostro más hermoso?

ESPEJO: En el Norte, el Sur, el Este y el Oeste,

                    no he podido apreciar rostro como éste.

REINA: ¿Es cierto que no hay princesa, duquesa o marquesa, en todos los confines del país, que pueda competir conmigo en belleza, en el presente y en el futuro?

ESPEJO: En el ala Poniente del castillo

                     una jovencita eclipsará tu brillo.

REINA: (Se pone nerviosa, como si le diera un patatús) ¿Una jovencita? ¿Quién? No he visto ninguna jovencita, en la fiesta, tan hermosa como yo.

ESPEJO: La jovencita es prudente

                      y se esconde de la gente.

REINA: ¿Pero dónde está? Mandaré soldados que busquen a las doncellas más hermosas para arañarlas y estropear su belleza.

ESPEJO: Aunque a Blancanieves le arañes la cara,

                     no le podrás quitar la belleza del alma.

REINA: ¿Blancanieves? ¿Esa mocosa, hija de mi esposo?… Pero si es larguirucha, desgarbada, pecosa y antipática…

ESPEJO: Eres injusta, Reina malvada.

                    Blancanieves es bella como un Hada.

REINA: Pues va a ver, esa tonta, lo que hago con su belleza… ¿Qué se ha creído?

            (Toca la campanilla y llega el paje.)

PAJE: (Entrando) Majestad…

REINA: Paje: búscame, inmediatamente, al cazador real. (Nerviosa)

            Marcha. Marcha pronto.

            (La Reina se queda sola un momento y cruza el escenario a grandes pasos, pensando, muy enfadada. Música de enfado)

            Va a ver esa mosquita muerta… si se ha creído que su belleza me va a superar… No sabe quién soy yo… Tantos años esperando ser Reina… para esto. (Puede haber aportaciones personales de la actriz)

 CAZADOR: (Entrando. Con gran reverencia)  Majestad…

REINA: ¿Cuánto ganas?, cazador.

CAZADOR: Dos ducados a la semana, majestad.

REINA: ¿Querrías tener  diez mil ducados y una casa a la orilla del río?

CAZADOR: ¿Qué he de hacer para ello?

REINA: Para empezar, guardar un secreto.

CAZADOR: Siempre os he guardado todos, mi Reina.

REINA: La misión que te ordeno hoy es diferente. Debes eliminar a una persona que puede eclipsarme: es mi enemiga. Hay que matarla.

CAZADOR: ¿Matar…? Hasta ahora, su majestad, no me había mandado cosa semejante.

REINA: … Son  diez mil ducados…

CAZADOR: ¿Quién es esa persona?

REINA: Blancanieves.

CAZADOR: ¿Blancanieves? Imposible… ella no se mete con nadie. Aún es una niña.

REINA: No tan niña. Es una víbora que planea cosas terribles contra mí.

            Debes sacarla al bosque y cuando estéis en la espesura, la has de matar con tu cuchillo. Enterrarás su cuerpo después de quitarle el corazón, que me traerás aún caliente.

CAZADOR: ¡Majestad!

REINA: Ya no son solamente los diez mil ducados y la casa a la orilla del río. Ahora, conoces mi secreto, y, si no cumples esta orden, perderás la vida.

CAZADOR: … Como vos mandéis, majestad.(Hace una reverencia y se marcha, muy asustado)

REINA: (Sola)  Ja… Ja…. Ja..   Con esto acabaré, para siempre, con mi rival… Ja.. Ja… Ja…

                                                            TELÓN

                                                            CUADRO III

NARRADOR: Por aquellos tiempos, el viento llevaba ideas liberales a los viejos reinos autoritarios. Muchas personas querían cambiar la manera de gobernar de sus reyes. Querían que todas las persona fueran iguales ante la ley… y, sobre todo, querían quitar la pena de muerte, que tanto daño hacía en el país.

            La malvada Reina, que solo pensaba en su belleza, que, con su despotismo, había condenado a muerte a Blancanieves, no sabía que el cazador era un revolucionario que luchaba por la  libertad.

            (Se abre el telón y aparece un frondoso bosque adonde llegan Blancanieves y el Cazador, charlando tranquilamente).

CAZADOR: Mira, Blancanieves. Yo te tengo a ti mucho respeto porque eres muy buena chica… Y eso de que tu madrastra me mande matarte, como si ella fuera la dueña de tu vida, no lo aguanto.

            ¿Quieres que te cuente un secreto?

BLANCANIEVES: ¿Qué secreto?

CAZADOR: Escucha: yo soy un revolucionario que estoy conspirando para cargarme la Monarquía Absoluta, y cualquier día de estos, me verás, con mis partidarios, destituir a tus padres e imponer la Constitución.

BANCANIEVES: ¿Qué es una Constitución?

CAZADOR: Verás… Una Constitución es un documento que habla de los derechos de los ciudadanos… Y el principal derecho es el derecho a la vida.

BLANCANIEVES: ¡Qué interesante! ¿ Y por qué no te gusta cómo reina mi padre… si él quiere mucho al pueblo…

CAZADOR: Blancanieves: tu padre es un rey absoluto. De acuerdo con que todo lo que hace es para el bien de sus súbditos; pero no cuenta con el pueblo para nada. No nos consulta.

BLANCANIEVES: Mi padre tiene a las Hadas que os conceden dones para que seáis felices…

CAZADOR: ¡Qué Hadas, ni qué niño muerto! A nosotros lo que nos gusta es poder opinar y construir nuestro país con nuestro trabajo… y no a base de varitas mágicas…

BLANCANIEVES: ¿Yo también puedo ayudar a construir el país?

CAZADOR: Naturalmente. Los reyes – y tú lo serás- tienen un papel muy importante en los países democráticos. Son los moderadores que mantienen el orden entre el pueblo.

BLANCANIEVES: ¿ y qué haremos con las Hadas?

CAZADOR: Las Hadas se quedarán para los niños pequeños. Para que alegren sus juegos infantiles y llenen su imaginación de fantasía.

BLANCANIEVES: … Y, si no tenemos Hadas, ¿todo lo tendréis que hacer vosotros?

CAZADOR: Todo. Para hacer las leyes tendremos un Parlamento que representará al pueblo. Elegido por el pueblo.

BLANCANIEVES: ¿Tú sabes lo cómodo que es tener unas Hadas que solucionen los problemas?  Tendréis que aprender a mandar… y eso costará mucho trabajo.

CAZADOR: Nos costará mucho trabajo, pero también sentiremos la satisfacción y el orgullo de ser los auténticos soberanos del país.

BLANCANIEVES: ¿Y le vas a contar todo esto a la Reina?

CAZADOR: ¡Qué va!… Ahora mataré un animal y le llevaré su corazón a tu madrastra, para que no sospeche nada. Luego… ya me encargaré yo de ella cuando llegue la  revolución…

BLANCANIEVES: ¿Y qué vas a hacer conmigo?

CAZADOR: Te voy a llevar a una casa en medio del bosque, donde viven unos amigos míos, muy ilustrados todos ellos. Te van a gustar. Ya lo verás.

                                                            TELÓN

                                                            CUADRO IV

NARRADOR: El cazador llevó a Blancanieves  a través de un bosque muy espeso. Escondida entre los árboles más frondosos, se encontraba una casita pequeña, aparentemente insignificante, donde vivía un  grupo de caballeros ilustrados. Estos sabios, para pasar inadvertidos, se vestían de enanitos, con grandes gorros de colores chillones y enormes barbas postizas. En la casita del bosque guardaban gruesos libros, llenos de sabiduría, en los que ellos estudiaban para sacar profundas ideas que sirvieran para elaborar la Constitución del pueblo.

(Al abrirse el telón aparece el interior de una casa. Puede ser el cuarto de estar o la cocina. Siempre que sea posible, debemos huir de cualquier parecido con los decorados de Walt Disney.)

CAZADOR: (Llamando detrás de bastidores)

              Tan… tan…

REVOLUCION: ¿Quién es?

CAZADOR: Amigos.

REVOLUCION: Contraseña.

CAZADOR: Despensa y escuela.

            (Los ilustrados abren la puerta y aparecen el Cazador con Blancanieves.)

            ¡Hola, amigos!  ¿Cómo ha ido el día? … Os traigo una invitada muy especial.

ENANITOS:  ¿Qué?

                    – ¿Qué haces?

                    – ¿Qué dices?

                      – ¿Qué hace aquí esta muchacha?

                        etc.

                        (Aportaciones personales)

ILUSTRADO: (Dando vueltas a su alrededor y mirándola de arriba a abajo)

            ¿Y… para qué necesitamos una invitada muy especial?

DEMÓCRATES: Me parece que nosotros no hemos invitado a nadie…

ESCRUTINIO: … y, mucho menos, a una mujer…

CAZADOR: Es una patriota. La persigue la Reina. Y, si no la escondemos, puede matarla.

EMÉRITO:¿Se va a quedar con nosotros?

CAZADOR: Para eso la traigo.

            (Todos los enanitos van haciendo corro alrededor de Blancanieves con cara  de desprecio)

EMÉRITO: Y tú… ¿Tú qué sabes hacer?

BLANCANIEVES: ¿Yo?… Pues… Pues… ¡yo sé bordar!

ENANITOS: … Bordar… ¡Bah!

BLANCANIEVES: Sé… sé cantar…

ENANITOS: … Cantar… ¡Bah!

BLANCANIEVES: ¡Sé pintar!

ENANITOS: … Pintar… ¡Bah!

BLANCANIEVES: ¡Sé leer!

ENANITOS: (Contentos)

                        ¡Sabe leer!

LUMEN: ¿Sabes leer inglés?

BLANCANIEVES: Por supuesto… y francés… y alemán…

DEMÓCRATES: ¡Esta chica es un tesoro!

ALBEDRÍO: ¿Serías capaz de leer las instrucciones de un ordenador?

BLANCANIEVES: Naturalmente. En  palacio tengo uno… y lo manejo muy bien.

ESCRUTINIO: (A los demás enanitos)

                         ¡Nos la quedamos! Andábamos buscando una persona capaz de poner en orden nuestras ideas y esta chica nos parece ideal.

            Por cierto: ¿cómo te llamas?

BLANCANIEVES: Blancanieves, para servirle.

EMÉRITO: Aquí no se sirve a nadie. Todos somos iguales. Cada uno tiene un trabajo, pero todos son igualmente importantes. Si falla la labor de cualquiera, por insignificante que parezca, la sociedad perdería su equilibrio.

            Nos vamos a presentar, Blancanieves.  Yo soy Emérito, el más anciano de todos.

ILUSTRADO: A mí me llaman Ilustrado, porque leo mucho.

LUMEN: Como a mí se me ocurren ideas geniales, me llaman Lumen. Este que está junto a mí es … Romántico.

ROMÁNTICO: Mi lema es el amor… Te adoro, Blancanieves (Hace una cómica reverencia)

ESCRUTINIO: A mí me gustaría poner el mundo patas arriba. Lo estudio todo, lo analizo todo, lo contabilizo todo.

No te extrañará si te digo que me llaman Escrutinio.

DEMÓCRATES: Yo represento a todos y, en su nombre, te doy la bienvenida. Se me conoce por Demócrates.

ALBEDRÍO:… Y, aunque te quedes entre nosotros, queremos que te sientas como en tu propia casa. Soy Albedrío.

BLANCANIEVES: Encantada de conoceros. Pero quiero que me contéis para qué os reunís y qué estáis haciendo tan secretamente.

EMÉRITO: Somos los representantes del pueblo y estamos elaborando una Constitución.

BLANCANIEVES: (Al Cazador)

             Esta es la Constitución que le quieres imponer al país?

CAZADOR: Las constituciones no se imponen, sino que se votan. Cuando la tengamos terminada, convocaremos al pueblo a unas elecciones y él decidirá si la aprueba o no.

LUMEN: Venga. Es la hora. Vamos a ponernos los disfraces de enanitos y a salir de casa sin levantar las sospechas de la policía.

            (Los ilustrados se colocan disfraces de enanitos, haciendo aportaciones cómicas a la situación, ayudándose unos a otros, mientras suena «La marsellesa». Blancanieves los mira callada y perpleja.)

EMÉRITO: Nos  vamos, Blancanieves. Para todo el mundo trabajamos en las minas de diamantes.

ALBEDRÍO: Nos interesa mantener el mito.

ESCRUTINIO: No se te ocurra abrirle la puerta a nadie, ni contar nada de lo que has visto y oído.

EMÉRITO: Nos meterían en la cárcel.

ROMÁNTICO: … ¿Nos dejas darte un beso de despedida?

BLANCANIEVES: ¡Claro!

(Los Enanitos se despiden, con un beso, y, a medida que salen, le van dando consejos a Blancanieves)

            -Recuerda lo de la puerta

            – Si llaman, no contestes…

            (Y otras aportaciones personales de los actores)

(Música de despedida)

                      TELÓN

                                    CUADRO V

NARRADOR: Pasaron los años.

            Blancanieves vivía feliz con los ilustrados-enanitos del bosque. Ellos le fueron enseñando las normas de la democracia y ella, en cambio, les cantaba bellas canciones pasadas de moda, cuando volvían de su jornada laboral.

            Blancanieves había vivido hasta entones sin tener conciencia de su situación en la sociedad, rodeada de cortesanos que, protegiéndola aparentemente, anulaban su personalidad  en nombre del protocolo.

            Descubrió que el palacio era una jaula de oro donde no se le permitía pensar, ni opinar… y donde nadie le hacía caso.

            En la casa del bosque no tenía muchas comodidades… Era una más trabajando y disfrutando. El respeto y la igualdad eran las bases de su convivencia.

            Blancanieves quería mantener su autonomía sin depender de sus amigos, y  buscó un trabajo que la dignificara.

            Todos vivían felices… Pero se acercaban tiempos difíciles: el padre de Blancanieves, el sabio Rey, que todo lo hacía por el pueblo, aunque no contara con el pueblo para nada, había muerto… Y, su pérfida esposa se encontraba ahora como Reina Absoluta del país.

            (Al abrirse el telón aparece en escena la cámara de la Reina, donde ella se refugia para hablar con su consejero, el Espejo Mágico. La Madrastra se está quitando, con gran regocijo, los velos negros que se había puesto para asistir al funeral de su esposo. Mientras se desviste, maquina sucios planes para el futuro.)

REINA: (Bailando por el escenario)

            ¡… Qué maravilla!… Ya se murió el Rey, mi esposo… Ya no existe Bancanieves… Ahora soy la dueña absoluta del reino… Pondré… y quitaré  ministros y alcaldes a mi antojo… El que me obedezca, tendrá honores… Quien no lo haga, será ejecutado, sin remedio… Lo tengo todo: poder y belleza… ja… ja… ja.

            Voy a recrearme con mi Espejo Mágico. (Lo busca y se sitúa en el centro de la escena)

            -Espejito, espejito maravilloso,

             ¿Existe, en el reino, otro rostro más hermoso?

ESPEJO: Blancanieves tiene el rostro más bonito

                     y vive en el bosque con los enanitos.

REINA: ¿Con los enanitos?… ¡Terror!… Entonces… no la mató el Cazador…  o sea que me engañó… ¡En cuanto le pille, lo fulmino!… Pero, de momento… ja,ja…  De momento… me encargaré personalmente de Blancanieves.

(En el Teatro de Aula, se puede ampliar esta escena haciendo que la Madrastra busque una brujas y preparen las pócimas venenosas.)                                                                                                              TELÓN

    CUADRO VI

            Esta escena se desarrolla en la casa de los enanitos. A Blancanieves le  ha desaparecido el vestido de corte que llevaba y se viste, si no modernísima, sí actual.  Blancanieves escribe en un ordenador, mientras suena música moderna. Al terminar, lee, en alta voz el texto, que pertenece, realmente, a la Constitución de 1812.)

BLANCANIEVES: «La Nación es libre e independiente y no puede ser patrimonio de ninguna familia o persona…»

            … Pero, ¡qué cosas se les ocurren a estos ilustrados!… O sea que no tiene sentido un rey, como mi madrastra, que se cree dueña y señora de todos sus súbditos. (Sigue leyendo)

            «Artículo 3º: La soberanía reside esencialmente en la Nación, y, por lo mismo, pertenece a ésta exclusivamente el derecho a establecer sus leyes fundamentales.»

            … Ahora entiendo a los enanitos cuando hablan del Parlamento, que es el lugar donde se tienen que hacer las leyes… y no poner las que se les ocurran a los reyes…, que, si son buenos, como mi padre, bien va, … pero, si son malos, como mi madrastra, todo el mundo anda de cráneo.

            (Tocan en los cristales de la ventana. )
¡Ay, madre!… Seguro que es la policía… Tengo que camuflar esto… Menos mal que lo tenemos todo previsto…

            (Coloca sobre el ordenador la caja de un televisor, se coloca un pañuelo en la cabeza, y coge el plumero. Todo esto ha de ir haciéndolo a la vez que habla por la ventana.)

            ¿Quién es?

REINA: (Desde fuera. Se la oye mal)

            ¿Hay alguien en esta casa? (Lo puede repetir varias veces)

BLANCANIEVES: Sí. ¿qué ocurre?

REINA: ¿No puede usted abrir?

BLANCANIVES: (Continúa escondiendo material subversivo)

            Ya voy. (Abre la ventana)

            ¿Qué quiere?

REINA: Hablar con usted. Hago publicidad.

BLANCANIEVES: No puedo atenderla. Tengo mucho trabajo. Además no me interesa la publicidad. La deja en el…

REINA: Es un minuto, señorita. ¿me podría dejar pasar?

BLANCANIEVES: Espere un momento.

            (Blancanieves abre, ingenuamente, la puerta y se le cuela la Reina terriblemente disfrazada. En su disfraz deben combinarse elementos antiguos, como faldamentas largas,  gafas de sol y un reloj de pulsera de plástico de color fosforito, por ejemplo. Porta un maletín de color chillón y hortera.)

REINA: Buenos días.

BLANCANIEVES: Buenos días. ¿Qué desea?

REINA: Soy la demostradora de los productos de belleza «Perfume de Primavera»… ¡Qué casa tan bonita!

BLANCANIEVES: Sí. Muy bonita. (Se da cuenta de que queda sobre la mesa un libro subversivo y lo va ocultando de forma cómica  mientras habla)

REINA: Traigo de todo: cremas de día…, de noche…,hidratantes… ¿Con quién vives, guapa?

BLANCANIEVES: Con los enanitos del bosque.

REINA: También traigo colonias… y esmalte de uñas… ¿Y… dónde están ahora esos enanitos?

BLANCANIEVES: Han ido a trabajar a las minas.

REINA: … ¡Ah!… Son mineros… Entonces tendrán mucha pasta para comprarte caprichos.

BLANCANIEVES: Yo no tengo muchos caprichos…  Y los que tengo, me los pago yo, gracias a mi trabajo.

REINA: ¡Ah!…¿Pero no estás aquí siempre aquí encerrada?

BLANCANIEVES: Ni mucho menos. Trabajo en una editorial. Soy traductora… No sé por qué se empeña en sacar todos esos frascos… No necesito nada… La belleza se consigue con una alimentación sana y variada. Comida mediterránea, vamos…

REINA: Eso está muy bien…  Con su chorrito de aceite de oliva… ¿Podemos sentarnos?… Pero no es suficiente… (Mientras habla va abriendo el maletín y colocando los productos sobre la mesa)

            Necesitas cuidarte, hijita… Con esa cara tan preciosa, debieras arreglarte más… ¿Y cuántos enanitos dices que son?

BLANCANIEVES: Siete. ¡Qué frascos más bonitos!

REINA: Tengo una crema hidratante buenísima. Pruébala. (Le unta el dorso de la mano con ella) ¿Ves qué suave se queda la piel?

            También tengo esta otra que es para el acné juvenil… Tienes unos granitos que hay que combatir. (Le aplica)

            ¿Y, en qué minas trabajan esos enanitos?

BLANCANIEVES: En las de diamantes. ¿Está usted segura de que se me quitará el acné con esta crema?

REINA: Segurísima. Ahora te voy a enseñar los perfumes. Puedes comprar alguno para los enanitos… Dices que llegan al caer el sol…

BLANCANIEVES:  Sí. Cuando comienza a anochecer.

REINA(Mirando su reloj de pulsera)  Aún falta un buen rato. Trabajan mucho… Tenemos de caballero y señora. (Saca un montón de frascos, a cual más bonitos, y los coloca, en hilera, sobre la mesa).  ¿ Y tú, cuándo trabajas?. Huele este.

BLANCANIEVES:  Tengo horario flexible. Hoy me he quedado trabajando en casa.(Aspirando)… ¡Qué delicia…!

REINA: Ahora este.

BLANCANIEVES: …¡Es fresco y delicado!

REINA:… Y… éste… Este sí que es magnífico.

BLANCANIEVES: (Oliendo el frasco)

            Muy sutil… Apenas se percibe.

REINA: Debes aspirar mucho más fuerte… y varias veces seguidas… con ganas…

(Blancanieves aspira con toda su alma, hasta que cae desmayada)

            Así… así…

            ¡Ja, ja, ja!… Ya eres mía… ¿qué te creías, tontuela?… ¿que te iba a dejar escapar?… Para eso he traído mi veneno al vapor, que es mortal… ¡Ja, ja,ja!.

            (La malvada reina recoge sus frascos y tarros con gran parsimonia, mientras se oye una música estridente.

            Me iré enseguida, que se va a poner el sol y llegarán esos farsantes… porque estoy segura de que Blancanieves me ha engañado miserablemente y lo de la mina es un camuflaje… ¡A mí me la van a dar con queso…!

            …¡Y parecía tonta cuando me casé con su padre…!

            (Sale después de cerciorarse de que Blancanieves está bien muerta. Música triste.)

            (No tardan en llegar los amigos de nuestra democrática princesa, que se asustan al verla tendida en el suelo. Al entrar en escena, se van quitando- mientras actúan-  los disfraces de enanitos y se quedan con sus ropas auténticas. Esta vez vaqueros y camisetas. Además de las frases escritas, pueden – y deben- hacer aportaciones personales.)

ENANITOS: (Hablan a la vez. Atropelladamente.)

            _¡Hola, Blancanieves!

            – ¿Todavía no has llegado?

            – ¡Mira lo que te traigo!

            – ¡Qué hambre tengo…!

            – ¿Qué pasa?

            – ¡Blancanieves!

            – ¿Qué te ocurre?

            – ¡Está en el suelo!

            – Desmayada.

            – ¡Muerta!

            – Señor…¡No!

            Etc,etc

EMÉRITO: (Acercando su oído al pecho)

            Pues respira… Hay que hacer algo… Enseguida

LUMEN: A ver tú, Ilustrado, que hiciste un cursillo de primeros auxilios en el colegio… ¿Qué tenemos que hacer?

ILUSTRADO: Primero colocarla así… tumbada… con cuidado… Luego, así… (La va reanimando)

ALBEDRÍO: Parece que espabila… ¡Qué alegría!

ROMÁNTICO: Blancanieves, mi amor, ¿qué te ha pasado?

ESCRUTINIO: ¡Menos mal!… ¡Vaya susto!

BLANCANIEVES: (Despertando) ¡Ay!… ¿Dónde estoy?

EMÉRITO: ¿Dónde vas a estar?… En casa… Con los enanitos…

ROMÁNTICO: Pero… ¿Por qué estabas desmayada?  ¿Qué te ha pasado?

BLANCANIEVES: Llegó una vendedora de productos de belleza… y me hizo oler una colonia… No recuerdo más.

ESCRUTINIO: ¿Una vendedora?… Esa es la bruja de tu madrastra, que te tiene rabia porque eres más guapa que ella… y, sobre todo… más lista.

ALBEDRÍO:… Y porque eres una mujer independiente …

ILUSTRADO:… Y una intelectual…

ESCRUTINIO:… Cosa que ella, por muy reina que sea, no  lo huele… Y lo que sí se está oliendo es que le queda poco tiempo de oprimir al pueblo.

ROMÁNTICO: ¡Ja, ja!… ¿Cómo te lo diría yo…!

EMÉRITO: De acuerdo: pero el caso es que nuestra amiga tiene un problema serio. ¿Entendido?

DEMÓCRATES: De ahora en adelante, no le abras la puerta a nadie. ¿Has oído? ¡A nadie!

ROMÁNTICO: Si es necesario, te dejamos encerrada.

BLANCANIEVES: ¡Hala!…  ¿Y qué pasa con mi trabajo? No me va a comer el lobo…

ILUSTRADO: Hay alguien más temible que el lobo. Tú misma lo has experimentado.

BLANCANIEVES: Pero tengo que trabajar… Vosotros, mucho pensar, mucho pensar, pero ninguno trae a casa un sueldo decente…

ILUSTRADO: No lo dirás por mí, que, aunque miserable, tengo un trabajo fijo en el periódico.

ESCRUTINIO: Lo dice por mí… (Con guasa)  A la señorita no le gustan las pintadas  nocturnas con las que decoro los muros de la ciudad.

LUMEN: ¡Eso es libertad de expresión!

EMÉRITO:  ¡Por favor, callad!… No es momento de discutir… Estoy seguro de que, como se entere la Reina, que te has librado de la muerte, vuelve a buscarte. No lo olvides. Eso es lo que importa ahora.

ESCRUTINIO: ¿Quién le habrá ido con el cuento?

DEMÓCRATES: Hay muchos espías sueltos. Seguro que hasta sabe lo que nos traemos entre manos.

ALBEDRÍO: Blancanieves: no es solo tu vida la que está en juego. Ni siquiera la nuestra… Es la libertad del pueblo lo que tenemos que defender

                                    (……Buscar final acto ¿baile?)

                                                                                                                                                                                   TELÓN

                                                            CUADRO VII

NARRADOR: Mientras tanto, en el palacio, la malvada reina volvía a interrogar a su espejo mágico.

            (Habitación de la Reina)

REINA: Espejito maravilloso.

            ¿Existe, en el reino, otro rostro más hermoso?

ESPEJO: Aunque la dejaste desmayada,

                    Blancanieves vive y es bella como un Hada.

REINA: ¡No puede ser…! Yo le di a oler el perfume maldito, del que no se libra nadie… ¿Qué hacer ahora?… Como no llegue a tiempo, no solamente será más hermosa que yo, sino que, como está ayudando a esos liberales de los enanitos, me quitará la corona… Tengo que discurrir algo todavía peor para que no se me escape…

                                                CUADRO VIII

NARRADOR: En la casita del bosque ya se había pasado el susto del desmayo y los liberales, con Blancanieves, habían reanudado sus actividades habituales.

            (Se abre el telón. Los habitantes de la casa del bosque, tranquilamente relajados, están esparcidos por la escena. Acaban de comer y están de sobremesa. Toman infusión de melisa y manzanilla. Unos pueden leer, otros, jugar a las cartas. Blancanieves echa una partida de ajedrez con LUMEN.)

DEMÒCRATES: (Leyendo la prensa del día)

            Dice el periódico que el Príncipe de Demolandia ha renunciado a su trono para servir al pueblo.

ESCRUTINIO: Y ahora… ¿qué va a hacer?

DEMÓCRATES: Se va a presentar a unas elecciones y, si el pueblo lo elige, pues reinará…, siguiendo las órdenes del Parlamento, claro está.

BLANCANIEVES: …Y esta torre, se come a la dama… ¿Y si no le eligen?

DEMÓCRATES: Dejará la política y se conformará con lo que decida el país.

LUMEN:  … (Moviendo pieza) Y yo con mi caballo, te dejo sin medio ejército…. A nosotros nos interesaría que el Príncipe viniera por aquí, para poder consultarle nuestros problemas y poder quitar del trono a esta Reina absoluta y dictadora.

BLANCANIEVES: El príncipe está al corriente de lo que nos traemos entre manos porque yo se lo cuento por correo electrónico.

ROMÁNTICO: ¡Ah, pillina!… ¿Conque escribiéndote con el Príncipe?… Vaya calladito que te lo tenías… eh!

BLANCANIEVES: No sé que tiene de particular que nos escribamos: el Príncipe y yo nos conocemos desde niños…

DEMÓCRATES: ¿Y qué os contáis?

BLANCANIEVES: Principalmente asuntos de política. … Luminosito… que te gano…! Él me cuenta cómo va el proceso de democratización de su país. Ya sabéis que están mucho más adelantados que nosotros.

ESCRUTINIO: Van más adelantados porque el Príncipe está interesado en ello… nosotros, en cambio, tenemos que luchar contra la Reina.

LUMEN: …Que, de momento, es quien tiene la sartén por el mango.  ¡Jaque mate, princesa! ¡Te he ganado!

BLANCANIEVES:  … Esta partida… Ya me tomaré la revancha, majete.

            ¿Por qué no le mandamos un correo al Príncipe, para que venga cuanto antes?

DEMÓCRATES: ¿Nos dejas que lo enviemos nosotros?

ILUSTRADO: Eso. Vamos a ponérselo nosotros… y firmamos «Blancanieves»

BLANCANIEVES:  Ni hablar. El ordenador es mío.

ILUSTRADO: También lo era el ajedrez…  hasta que nos enseñaste a ganarte…  (Con guasa)

BLANCANIEVES: Pues hasta que no llegué yo no sabíais jugar.

ESCRUTINIO: … (Con mucho recochineo) ¡Es que es un deporte aristocrático…!

BLANCANIEVES: Escrutinio… no empieces a chincharme… que pierdo la paciencia…

ESCRUTINIO: … ¡Un deporte aristocrático!

BLANCANIEVES: … ¡Que pierdo la paciencia…!

            (ESCRUTINIO se sale de la escena con mala cara)

ROMANTICO: … No le hagas caso… ya sabes que, aunque es noblote, se pasa de bruto.

EMÉRITO: … Y no hay manera de conseguir suavizarle.  Salid a calmarle, que hoy está insoportable. ¿Sabéis qué le pasa?

ROMÁNTICO:  Ha tenido un altercado con la policía por culpa de las pintadas. Menos mal que llegó Demócrates y consiguió que no le metieran en la cárcel.

            (Salen Demócrates e Ilustrado en busca de ESCRUTINIO)

BLANCANIEVES: Vaya por Dios. De haberlo sabido no me hubiera puesto así. Tengo que pedirle disculpas.

LUMEN: Voy a poner el fax al Príncipe.

(Se queda Romántico)

BLANCANIEVES: ¡Ni se te ocurra! … No quiero bromas con el Príncipe… (Va detrás de ellos. La ataja Romántico.)

ROMÁNTICO: No les hagas caso… que es para hacerte rabiar… Tú quédate conmigo… que te adoro… Que no puedo vivir sín ti…

BLANCANIEVES: Romántico… te estás pasando un pelín…

EMÉRITO: Vamos, Romántico, que los otros ya han salido.

ROMANTICO: La próxima vez no te daré la lata. Gracias, Blancanieves.  Hasta luego.

BLANCANIEVES: ¡Qué pesado!

EMÉRITO: Adiós.

BLANCANIEVES: ¿Ya os vais? ¿No es un poco pronto?

EMÉRITO: Tengo una entrevista secreta con una personalidad de palacio. La reina no sabe que cada vez está rodeada por más gente sensata y democrática.

ROMÁNTICO: Preparamos un golpe de estado incruento. ¿Te falta mucho trabajo?

BLANCANIEVES:  Lo tengo ya hecho. Ahora, cuando me quede sola, voy a pasarlo a limpio. No tardéis. Adiós.

(Blancanieves se sienta cómodamente a leer, mientras suena la música. Al cabo de unos minutos, llaman a la puerta. )

REINA: Toc… Toc…

BLANCANIEVES: ¿Quién es?

REINA: (Desde fuera) ¿Viven aquí los Enanitos del Bosque?

BLANCANIEVES: Sí. Aquí viven. Pero, en este momento, no hay ninguno.

REINA: ¿No está Emérito?

BLANCANIEVES: Acaba de salir. Se lo tiene que haber encontrado por el camino.

REINA: No he visto a nadie. Qué pena… me había citado para esta hora.

BLANCANIEVES: ¡Qué raro!… Cuando quedan con alguien, siempre me avisan.

REINA: El caso es que… no voy a poder volver otro día… ¿Le puede usted dejar el recado?

BLANCANIEVES: (Abriendo la puerta) Bueno… ¿De qué se trata?

            (La Reina se mete enseguida en la casa. Esta vez va disfrazada con una ropa en la que también se mezclan los elementos antiguos y nuevos, pero diferente a la otra visita. Puede llevar pantalones y camiseta con un tocado medieval.)

REINA: Pues… me había pedido el catálogo de la «Gran Enciclopedia del Enanito». Yo soy una vendedora de libros.  ¿Le enseño el catálogo?

            (Abre su maletín y salen catálogos, folletos y libros de diverso tipo)

            Mire: ¿ve?… comida de enanitos… vestido de enanitos… Este es muy importante: Los enanitos y la Naturaleza… Mire, mire.

BLANCANIEVES: … Es que… yo no sé si esto es lo que necesitan mis Enanitos… Ellos son mas modernos.

REINA: ¡Huy!… Si son modernos se interesarán por este volumen: «Los enanitos transgénicos»… O este otro: » Clonación de enanitos». ¿Por qué no se la regala usted?

BLANCANIEVES: ¿Cuál? … ¿La enciclopedia? … ¡Pero si yo trabajo en una editorial!…

REINA: Precisamente por eso: le haremos una rebaja considerable.

BLANCANIEVES: ¿ Sí? ¿Qué precio tiene?

REINA: Son cinco mil ducados, que se quedan en tres mil. Una miseria.

BLANCANIEVES: Muy cara,  a pesar de todo, ¿no?

REINA: No se preocupe… se puede pagar a plazos. En treinta y seis meses. Sin recargo… Casi no se dará cuenta.

BLANCANIEVES: Me sigue pareciendo cara.

REINA: … Pues piense que tiene este precio porque estamos de promoción. Se va a vender a ocho mil… y… sin regalo.

BLANCANIEVES: ¿Qué regalo?

REINA: (Destapando una atractiva cesta de manzanas.)

            Esta hermosa cesta de manzanas.

BLANCANIEVES: ¡Qué bonitas!

REINA: ¿Quiere usted una?

BLANCANIEVES: ¿Aunque no compre la enciclopedia?

REINA: Con la enciclopedia se regala la cesta entera… Esta se la doy yo a usted… porque me ha caído muy bien. (Escoge la más hermosa)… A ver… ésta… ésta… ¡ésta sí que está bonita! ¿La quiere?

BLANCANIEVES: ¡Qué bien huele!… (Le da un mordisco y habla con la boca llena) Me puede dejar el catálogo y… (Se lleva la mano a la garganta con un gesto de dolor) ya se lo enseñaré a Emérito en cuanto… ¡Ay!… ¿Qué me pasa?

REINA: Te pasa… que has picado otra vez… tontuela!

BLANCANIEVES: (Sorprendida)¿Quién es usted?

REINA: Soy tu madrastra… que no estoy dispuesta a que me hagas sombra… ni en hermosura.., ni en poder…

BLANCANIEVES: ¿Por qué me odia de esa manera?… Me muero… Si yo nunca la he hecho daño…

            (Cae desfallecida)

REINA: Ja… ja… ja… De esta, si que no te libras, Blancanieves… Ahora ya no tienes salvación… Yo seré la única Reina Absoluta del país… y, pos supuesto… ¡La más hermosa!.. Ja… ja… ja… (Sale riéndose)

            (Música de impacto. Se apaga la luz de repente y, al cabo se unos minutos, comienza a iluminarse progresivamente, a medida que entran los Enanitos)

ROMÁNTICO: ¡Blancanieves…te traigo estas flores…!

LUMEN: …¡Ya llegamos…!

DEMÓCRATES: ¿Dónde estás?

ILUSTRADO:¿Te has escondido?

EMÉRITO: ¡Aquí nos tienes!… ¿Pero dónde estás, muchacha?

ESCRUTINIO: … Aquí… está aquí… en el suelo… Yo creo que está muerta…

ALBEDRÍO: ¡Muerta!… ¡No es posible!

            (Se acercan todos a Blancanieves que yace en un rincón. Este es un momento de aportaciones personales de los actores. Hablan a la vez, o se lamentan individualmente sin participar de la conversación del resto. Más o menos así:)

            -¡Está pálida y fría!

            – ¡Se nos ha ido!

            – ¿De dónde ha salido esta cesta de manzanas?

            – ¿Qué hacemos ahora?

            – Y… ¿esta propaganda?… ¿Quién ha dejado aquí todos estos papeles?

            – Blancanieves…bonita…

            -Pues no reacciona…

            -¿A que ha sido, otra vez, la Reina?

–           -Pues, como haya sido la malvada Reina, no tiene arreglo.

            – Claro que no lo tiene: ¿no ves que está muerta?

            – Muerta y bien muerta… ¡Ay!

EMÉRITO(Tomando el pulso de la princesa) Bueno. Esto no tiene remedio. Esta vez, la pérfida Reina se ha salido con la suya… y, Blancanieves ha muerto, definitivamente.
(Todos lloran)

ESCRUTINIO: Vamos a colocarla allí y prepararle un entierro digno de una princesa.

LUMEN: ¿Pero… tú no eres republicano?

DEMÓCRATES: Hay princesas… y Princesas.

(Se oye de lejos el sonido de un clarín que anuncia la llegada del Príncipe. Los Enanitos se emocionan)

            (Se apaga la luz durante un momento. Música de clarines.         

 EMÉRITO: Es el Príncipe que  acude a nuestra  llamada .

TODOS: ¡El Príncipe!

PRINCIPE: (Entrando. Los enanitos se quedan estupefactos). ¡Albricias, amigos!… ¡Ya estoy aquí!…  He leído vuestro mensaje y acudo presuroso a encontrarme con vosotros… ¿Dónde estáis?

EMÉRITO: Aquí, Príncipe.

LUMEN: Vienes en mal momento.

ROMÁNTICO: (Llorando) ¡Ha muerto Blancanieves!

DEMÓCRATES: ¡La hemos perdido para siempre!

ESCRUTINIO: … Todo por culpa de la malvada Reina…

ILUSTRADO… Que la ha envenenado…

ESCRUTINIO: ¡Nos la tenemos que cargar!

PRINCIPE: ¿Cómo? ¿Es posible que aún queden reyes tan malvados, que quieran reinar a costa de sus súbditos? ¿Dónde está Blancanieves?

EMÉRITO: Aquí, señor. (Mientras hablan, va acercando al Príncipe hacia Blancanieves. El les escucha mientras la contempla.)

ALBEDRÍO: (Llorando) Vivía con nosotros, refugiada en nuestra casita del bosque.

            Pero hasta aquí llegó la perversa Reina.

DEMÓCRATES: … Era nuestra mejor colaboradora.

EMÉRITO: Gracias a su sensibilidad femenina, nuestro trabajo se humanizó y racionalizó.

ILUSTRADO: Nos hizo observar aspectos de la vida, que a nosotros, por ser hombres, se nos escapaban…

LUMEN: Se hizo respetar… y nos respetó.

ROMÁNTICO: Hemos dejado de mirar a las mujeres como inferiores… porque ella nos demostró su superioridad.

DEMÓCRATES:… Ahora, hombres y mujeres trabajamos codo con codo…

ESCRUTINIO: … Gracias a ella… Nosotros éramos unos teóricos de la democracia.., pero, en la realidad…, en el fondo de nuestra alma.., no aceptábamos que todos y todas fuéramos iguales…

LUMEN:… Iguales… iguales… A veces pienso si nosotros hemos estado siempre a su altura.

EMÉRITO: … Hay que reconocer… que le costó un poco entender nuestra filosofía: ella procedía de un mundo en el que la mujer solamente era un bello objeto que adornaba los salones.

ESCRUTINIO: … Amaba la paz sobre todas las cosas…

DEMÓCRATES: … Sus opiniones eran sensatas y acertadas…

ROMÁNTICO: … Y, además… ganaba un buen sueldo…

PRÍNCIPE: ¡Qué barbaridad…! Parece mentira que la presencia de una sola mujer os haya hecho evolucionar de esa manera.

EMÉRITO: Es cierto: nosotros que estudiábamos tanto, y creíamos que encontraríamos la sabiduría en los libros, hemos descubierto, con su convivencia, el ser más próximo y más ignorado por los hombres: la mujer.

PRÍNCIPE: Yo no he necesitado su presencia para descubrirla… Nuestra copiosa correspondencia ha servido para conocernos profundamente, y he llegado a amarla hasta tal punto, que me hubiera gustado ser su esposo.

ROMÁNTICO: Tarde habéis llegado, Príncipe. Ahora, solamente podéis llorarla, como nosotros sus colegas.

PRÍNCIPE: Pero la lloraremos con orgullo y dignidad. Para ello debemos colocarla en otro sitio más importante. Aquí apenas se la ve. ¿Me ayudáis a situarla en el centro de la sala?

(Acuden todos los Enanitos, en tropel, un poco atolondrados, a cambiarla de sitio. Este es un momento se aportaciones personales de los artistas, como ha debido ser todo el duelo al margen del texto. Al colocarla sobre una mesa o un banco, se les resbala y cae boca abajo. En este momento, devuelve la manzana.)

ILUSTRADO: ¿Qué pasa? ¿Qué está devolviendo Blancanieves?

PRÍNCIPE: Parece un trozo de manzana…

LUMEN:… (Contemplando el resto de manzana que estaba en algún sitio) ¡De esta manzana!

ESCRUTINIO: … De haberlo pensado… hubiéramos intentado antes hacerla devolver…

BLANCANIEVES: (Reaccionando) ¡Ay!… ¡Qué dolor de cabeza…!  ¡Y qué nauseas!… ¿Dónde estoy?

EMÉRITO: Aquí, en la casa del bosque, con nosotros los Enanitos…

PRÍNCIPE: … Y… conmigo, el Príncipe.

BLANCANIEVES:… (Saltando y quedándose sentada)   ¡El Príncipe!… ¡Y yo con estas pintas!

Reconocerás que no paso por mi mejor momento…

PRÍNCIPE: Efectivamente.. y aún así estás espléndida.

BLANCANIEVES: No seas adulador… ¡Ay que mal … y qué bien me encuentro…!

PRÍNCIPE: El mal ya se ha pasado

BLANCANIEVES(Coquetuela)  No sabes las ganas que tenía de volver a verte.

PRÍNCIPE: Yo también… Te recordaba jugando por los jardines de palacio, cuando éramos niños… Sigues igual de hermosa… Y, por si no hubieran sido suficientes nuestras cartas para enamorarme de ti, los caballeros ilustrados, acaban de dibujar un semblante de tu alma, tan bello como es tu rostro.

            Blancanieves: ¿quieres ser mi esposa?

BLANCANIEVES: ¡ Claro que quiero, Príncipe!. Tú representas el mundo moderno, y la Democracia, y la Justicia, y la Felicidad.. . y te quiero!

ENANITOS:  ¡Vivan los novios! (Cantan muy contentos todos haciendo corro a Blancanieves y el Príncipe)

NARRADOR: … Y cuenta la Leyenda que Blancanieves se casó con su Príncipe, y en el país celebraron unas elecciones donde quedó derrotada la malvada reina, saliendo elegida nuestra amada Blancanieves, que juró fidelidad a la Constitución que elaboró el Parlamento… Y aquel pueblo fue muy feliz durante largos años… Y colorín colorado.

                                                            FIN

Dramatización escrita para TEATRO DE AULA  por

PETRA-JESUS BLANCO RUBIO

Registrada en Febrero 2013

LA LEYENDA DEL ÁRBOL DE NAVIDAD

 

A mi hijo Alejandro.

La leyenda del árbol de Navidad procede del norte de Europa. De allí nace la tradición de colocar en muchas casas cristianas un abeto (o cualquier otro tipo de conífera), lleno de luces de colores. No vamos a entrar en la discusión de si es mejor el Árbol que el Nacimiento tradicional. El Árbol se está imponiendo y, ya que va a ser muy difícil eliminarlo, es bueno que los niños y las familias conozcan la leyenda que, sin duda, tiene un mensaje muy de actualidad…

Esta obrita fue estrenada en el festival de Navidad del Colegio Público Birjinetxe, de Bilbao, en el año 1983. Ha sido representada en otras dos ocasiones por sucesivas generaciones de alumnos de diferentes cursos, desde 8.º hasta 5.º de EGB.

Queremos que La leyenda del árbol de Navidad sea un alegato contra el racismo. En cualquier colegio, barrio, pueblo o rincón de nuestro país hay alguien, un forastero, un inmigrante, un gitano, al que la gente mira con recelo y hace el vacío. En esta obra, los racistas no son personas. Así, nadie se va a sentir herido. No creemos pedagógico que el papel de Abeto, que es el árbol discriminado, lo represente aquel niño o niña que está sufriendo en su propia carne el desprecio de los demás. A éste le daremos el de Ángel o cualquier otro que le haga ser como el resto de sus compañeros.

Decoración y escenario

En principio, esta obra requiere un solo escenario.

Al fondo se colocará un telón con un paisaje que se puede parecer al de Palestina. Lo que se quiere representar es un cruce de caminos que van hacia Belén. Deben aparecer los tres árboles protagonistas: un olivo y un naranjo a un lado, y un abeto, al otro, en el borde del escenario cerca de un enchufe. Porque lo vamos a necesitar para poder encenderle las luces.

El olivo y el naranjo se fabricarán con cartón y en el centro de cada uno de ellos se dejará un círculo por el que debe asomar la cabeza del actor. Se les pueden colocar ramas cosidas para darles más verosimilitud. Lo que es imprescindible es que lleven respectivamente cosidas bolitas, semejando aceitunas o naranjas. El abeto debe ser uno real, ya sea natural o artificial. Detrás de él se colocará el actor o actriz.

En algunas de las representaciones anteriores se ha utilizado esta dramatización como eje central del Festival de Navidad. En este caso, entre el segundo acto y el tercero, se ha añadido uno intermedio que representaba el Portal de Belén. En él aparecían María, José y el Niño y ante ellos desfilaban todos los cursos del Colegio, cantando cada uno sus correspondientes villancicos. Terminado el desfile, se volvía al primer escenario y continuaba la acción.

PERSONAJES

NARRADOR o NARRADORES,   pueden ser uno o varios. Mejor niño y niña. Vestidos como los hombres y mujeres de Belén.

NARANJO.

OLIVO.

ABETOS,   son, realmente, los protagonistas de la historia que se cuenta. Como en el guión hay abundancia de varones, posiblemente lo tengan que representar niñas.

POSADERO,   es el malo de la obra. Siempre aparece pegando a todo el mundo. Sólo piensa en hacerse rico, sin escuchar los problemas de los demás. No se aviene a razones.

SIMÓN.

OSEAS.

EFRAÍN,   son tres jóvenes que han acudido a Belén, como el resto de la gente. Parece que se han encontrado una bolsa con algo de dinero y buscan al dueño para devolvérselo. El bruto del posadero los ha confundido con unos delincuentes.

JOSÉ,   no entiende que el posadero le trate mal, cuando se ha portado correctamente. Con el fin de aclarar su situación le tiene que enseñar los papeles que ha traído consigo, para empadronarse como los demás habitantes del Imperio Romano.

MARÍA,   ha tenido que realizar un viaje de varios días, desde Nazaret, y, la pobrecita, que está a punto de dar a luz, se encuentra muy cansada. Le faltan fuerzas para llegar a Belén y se tiene que quedar en una cueva, donde nacerá su Hijo.

Soldados Romanos,   no es necesario que sean muchos. Pero deben ensayar bien el paso de marcha, que es muy espectacular, y seguir el ritmo de la música. Siempre actuarán con gran seriedad, como verdaderos soldados desfilando. Uno de ellos debe tocar la trompeta o algún instrumento de viento para llamar al público.

MENSAJERO,   es el soldado que mejor sepa leer con la entonación característica de los pregoneros de pueblo.

Hombres y mujeres de Belén,   el resto de la clase. Si son pocos, pueden engrosar el grupo los narradores, los muchachos e, incluso, José y María con algún cambio en el vestuario.

Acto primero

Al abrirse el telón aparece en el escenario un paisaje que quiere representar un cruce de caminos que conducen hacia Belén. A un lado se encuentran un NARANJOy un OLIVO. Al otro, cerca de algún enchufe, un ABETO.

Música.

NARRADOR.- A las afueras de Belén, cerca de una cueva, y bordeando un camino, se encuentran tres árboles. Belén no es un pueblo que tenga muchos árboles. Pero, en este cruce, la casualidad ha acercado un Olivo centenario, con el tronco retorcido y cargado de aceitunas, a un alegre y simpático Naranjo lleno de azahar. Asoman, junto a sus blancas flores aromáticas, juguetonas naranjas que, llenas de jugoso zumo, calman la sed del caminante.

No lejos, y levantando su copa hacia el cielo, se yergue un esbelto y perenne Abeto. Nadie sabe cómo llegó hasta aquí. El abeto es un árbol de climas fríos, y Belén, aún en invierno, tiene una temperatura suave.

Los tres no hacen muy buenas migas. El Olivo y el Naranjo presumen de tener sabrosos frutos comestibles y se burlan del Abeto que sólo puede proporcionar su dulce sombra en verano.

Una vez, en el solsticio de invierno, cuando las noches son largas y los días cortos, se oyeron pasos marciales y aguerridos. Unos soldados romanos convocaban a la gente para dar una noticia.

(Entran los soldados a paso de marcha. Para que no sea excesivamente corta su actuación, pueden entrar a través del patio de butacas e, incluso, darse un par de vueltas entre los pasillos con aire de desfile militar. Al subir al escenario, vuelven a dar otra vuelta y se quedan en formación a un lado de éste. Uno toca la trompeta. Se adelanta el MENSAJERO portando un pergamino que va desenrollando pausadamente. Mientras lee en alta voz, como un pregonero, la gente se va acercando y se arremolina junto a él.)

(Marcha triunfal de «Aida».)

MENSAJERO.-   De orden del Emperador Tiberio, se hace saber:

(Escenario totalmente iluminado.)

Que todas las personas, residentes en tierras de Roma, se deben presentar, sin falta, en su pueblo de origen para empadronarse y ser censadas.

Nuestro Emperador se siente orgulloso de los habitantes del Imperio, y quiere saber con exactitud su número y condición. De esta manera le será más fácil aumentar los impuestos y nadie se quedará sin pagarlos.

Todos aquellos que no acudan a su pueblo de procedencia, serán castigados.

Dado en Roma en el año 753 de su fundación.

Firmado: Tiberio Augusto, Emperador de Roma.

(El soldado-corneta toca de nuevo, y se marchan todos desfilando. Las gentes de Belén comentan.)

MUJER 1.- ¡Qué bien! Vendrán forasteros y venderemos más…

MOZA 1.-   (A su amiga.) ¿Te has fijado en el soldado que estaba el segundo? ¡Qué guapo! Yo creo que me miraba.

MOZA 2.- Dilo más bajo, que como se entere tu madre de que miras a los soldados romanos, no te va a dejar salir de casa.

MOZA 1.- Es que yo… creo que me miraba.

MOZA 2.- ¡Anda ya! ¡Qué te va a mirar!

MOZA 1.- ¡Que sí, pesada!

HOMBRE 1.- Impuestos… siempre impuestos… No saben hacer otra cosa los romanos.

(Puede haber varios diálogos simultáneos.)

HOMBRE 2.- Se deben pensar que sólo tenemos que trabajar para ellos.

HOMBRE 3.- A mí, este año, apenas me queda para mantener a mi familia por culpa de tantos impuestos.

HOMBRE 1.- Y… no los pagues… que ya verás la que te cae.

HOMBRE 3.- A ver si con esto del empadronamiento, vienen los parientes que viven lejos, y les sacamos algo.

MUJER 2.-   ¿Sacarles?… Encima les tendremos que dar cama y comida… que ellos no tienen mucho más que nosotros.

MOZA 3.- Mira: así vendrá mi primo Elías, que me gusta.

MUJER 2.-   Pues sí. Tus padres podrían aprovechar la ocasión para casaros de una vez.

MOZA 3.-   No hay mal que por bien no venga.

MUJER 2.-     (Al Hombre 3.) ¿Sabes qué te digo? Que sería buen momento para que tu hermano Rubén te pagara aquellas ovejas que te debe.

HOMBRE 3.- Tienes razón. Se lo pediré.

POSADERO.-   A mí me parece estupendo que Belén se llene de gente. Tendré completa mi posada.

POSADERA.-   Pondremos camas hasta en el portal. Necesitaré ayudantes para tanto trabajo.

MOZA 2.-   ¿Me puedes contratar a mí?

MOZA 1.-   ¿Y a mí?

(Aumenta el volumen de la música y se ahogan las palabras.)

POSADERA.-   Os contrataré a las dos… Nos vamos a hacer ricos…

(Esta conversación puede ser enriquecida por las aportaciones de los alumnos y, lógicamente, puede variar dependiendo del número de niños o niñas que formen el grupo.)

(La gente de Belén se va marchando mientras charla animadamente.)

TELÓN

Acto segundo

Durante el entreacto, que no tiene por qué ser largo, se puede poner una cinta con sonidos de tumulto, de feria o barullo de gente. Se supone que está llegando una multitud a Belén.

Sonido de barullo

Al abrirse el telón, en el escenario solamente se encuentran los tres árboles. Sería de desear que los focos pudieran iluminar solamente al árbol que habla en cada momento.

OLIVO.- Los olivos somos muy viejos, pero, en toda mi vida había visto tantos caminantes como en estos días.

(Sólo se iluminan los árboles.)

NARANJO.- ¡Oh!… Son unos pesados… No hacen otra cosa que quitarme mis naranjitas… ¡Con lo lindas que son!

OLIVO.- Eres un egoísta. Tú tienes las naranjas como yo las aceitunas: para que las disfrute la gente, no para presumir de ellas.

NARANJO.- No compares: mis naranjas son redondas, brillantes, doradas… Tus aceitunas negras, grasientas y sucias.

OLIVO.- ¿Habráse visto, qué chulo? Sabrás que, con las aceitunas, se pueden hacer muchas más cosas que con las naranjas.

NARANJO.- ¿Cosas? ¿Qué cosas?

OLIVO.- ¿Pero es que no lo sabes? ¡Ignorante!… Mira: de mis aceitunas negras sale un aceite suave, suave, de color verde transparente, que cura las heridas, suaviza la piel, evita enfermedades, ayuda a cocinar los alimentos…

NARANJO.-   (Con guasa.) Ya salieron los guisos. También se cocina conmigo, y se refresca la gente con mi zumo… Todavía no he visto yo a nadie tomándose un vaso con zumo de oliva.

OLIVO.- Tanto como un vaso no es necesario, pero una cucharadita diaria, se la toma mucha gente… y empapando una rebanada de pan tostado… es placer de dioses.

NARANJO.- …Y no me digas que las vitaminas que yo proporciono, no evitan enfermedades… como tu aceite.

ABETO.- ¿Os podéis callar de una vez? Los dos estáis empatados en cualidades excelentes.

NARANJO.- ¿Callarnos nosotros? ¡Cállate tú que no produces nada y, además, eres el forastero! Nosotros somos de aquí de toda la vida.

OLIVO.- No tanto, Naranjo… Que tú también procedes de otras tierras…

NARANJO.-   Pero hace ya muchas generaciones que vivimos aquí. Tantas que la gente lo ha olvidado y considera las naranjas como el fruto más preciado de este país.

OLIVO.- Puede pasar. Te acepto como si fueras de aquí de toda la vida… Pero ese forastero no sé que pinta en ese camino.

NARANJO.- Es que este pobrecillo es un inmigrante recién llegado de no se sabe dónde.

ABETO.- Sí se sabe de dónde. Mi tierra de origen está en el Norte, donde los días y las noches duran seis meses.

OLIVO.- ¿Has oído?, Naranjo. ¿Te imaginas una noche de seis meses?

NARANJO.-   (Con guasa.) Oye, Abeto, ¿y cuándo cantan los gallos al amanecer en tu tierra?… ¿Cada seis meses?

ABETO.- No te burles de mí, Naranjo. En la noche polar los animales hibernan. Cuando llega el día, toda la Naturaleza se despierta de un largo sueño.

NARANJO.- ¿Y por qué no te has quedado en el Norte?… para dormir más.

ABETO.- No lo sé. Algún caminante debió haber traído mi semilla después de visitar mi país.

OLIVO.- No tenía que haberla sembrado. Aquí no nos hacen falta árboles como tú. Hay poca agua y la necesitamos las plantas que producimos frutos comestibles.

NARANJO.- Si esta tierra se llena de extranjeros nos faltará el agua para los árboles de toda la vida.

ABETO.- Yo no hago daño a nadie. Mi sombra es tan agradable como la vuestra. Los caminantes me prefieren a vosotros porque soy más grande y les protejo mejor.

OLIVO.- Pero en este lugar lleno de frutales de copa redonda, tú eres un bicho raro, largo y picudo… Enseguida se ve que eres forastero. Estropeas el paisaje.

NARANJO.- Realmente molestas a la vista.

OLIVO.- Callad. Viene gente… Estos días parecen una feria: todo el mundo pasa por este camino.

(Aparece el POSADERO pegando a unos muchachos.)

POSADERO.- ¡Hale, Hale!… Ya está bien. Como os vuelva a pillar robando, os llevo a la justicia.

(Se ilumina toda la escena.)

SIMÓN.- Señor: nosotros sólo queríamos dormir.

OSEAS.- El dinero lo hemos encontrado.

POSADERO.- ¿Encontrado?… Yo os he visto con mis propios ojos quitárselo a un pobre anciano.

EFRAÍN.- Créanos, por favor, que no le engañamos.

POSADERO.- Ya me esperaba yo que, con esto del empadronamiento, el pueblo se iba a llenar de maleantes.

OSEAS.- Nosotros no lo somos. Estamos dispuestos a devolver el dinero a quien de muestre que es suyo.

EFRAÍN.- Le pagaremos la noche en la posada… ¡Por favor!… Déjenos dormir.

POSADERO.- ¡Largaos! Ya tengo la posada llena y ahora mismo la cierro con cerrojo y candado. Ya no admito a nadie…, aunque traiga recomendación del mismísimo rey Herodes… ¡Ya está bien de sustos!

(Sale el POSADERO refunfuñando y detrás de él lo hacen los muchachos muy compungidos. Quedan, de nuevo, los árboles solos.)

ABETO.- Este posadero tiene muy mal genio.

(Luz para los árboles.)

NARANJO.- Tiene que defender su posada. No la va a llenar de ladrones.

OLIVO.- Podía haberse molestado en enterarse de la verdad. Enseguida aseguró que habían robado el dinero. Sin investigar.

NARANJO.- Los muchachos de hoy día siempre andan buscando gresca. Son todos unos sinvergüenzas.

OLIVO.- No digas tonterías, Naranjo. Tú y yo conocemos a muchos chicos y chicas estupendos que jamás robarían. Ni siquiera para comer.

ABETO.- Yo también los conozco. Son la mayoría.

OLIVO.- Lo que ocurre es que las noticias desagradables las protagonizan siempre los mismos gamberros.

ABETO.- Que son cuatro de ellos… Pero es a los que se les ve.

(Música.)

OLIVO.- Y se les oye… Las cosas buenas no se publican… no son noticia.

(Entran MARÍA y JOSÉ y callan los árboles.)

JOSÉ.- Vamos, María… Ya queda poco… Belén está al doblar esa cuesta.

MARÍA.- Estoy muy cansada.

JOSÉ.- ¡Ánimo! En la posada nos darán una cena calentita y descansaremos.

MARÍA.- No, puedo más… Me voy a sentar un momento.

Oye, José, ¿por qué no te acercas tú solo a Belén y buscas habitación en la posada? Me duelen los pies. Necesito descansar… Así, cuando vuelvas por mí, me voy derecha a la cama.

(Cuando MARÍA se duerme sólo se ilumina ella.)

(JOSÉ se va en dirección a Belén y MARÍA, recostada en el ABETO, se duerme.)

(Música de ángeles.)

(Al terminar la música, entran JOSÉ y el POSADERO que le viene pegando.)

POSADERO.- ¡Ladrón, sinvergüenza!… Como vuelvas a llamar a mi puerta, te hundo a palos.

JOSÉ.- Señor, yo solamente quería una habitación para que mi esposa no tuviera que pasar la noche en la calle. (Mete la mano en el zurrón y saca sus documentos.) Tengo aquí mis papeles… mire, mire: no soy ningún ladrón.

(Luz total.)

POSADERO.- Cuando yo cierro la puerta de mi posada, no se la abro ni al rey.

JOSÉ.- ¡Por favor!… ¡Escúcheme!… Soy José, de la Casa de David, que vivo en Nazaret.

POSADERO.- ¿En Nazaret?

JOSÉ.- Sí, en Nazaret. (Le enseña los papeles.) Mire: soy carpintero.

POSADERO.-   (Mirando la documentación.) Aquí dice que eres carpintero.

JOSÉ.- Pues eso le estoy diciendo. Tengo unos dinerillos ahorrados y puedo pagar la posada.

POSADERO.- Está llena.

JOSÉ.- Aunque sea un rincón. Mi esposa no se puede quedar en la calle… porque está esperando un Niño.

POSADERO.- ¿Un niño? ¿Tú sabes lo que estás diciendo?… ¡Sólo faltaba eso! ¡Con la guerra que da un niño!… Se marcharían todos los clientes y no ganaría ni un denario… ¡Ni hablar!

JOSÉ.- ¡Por favor!… Sólo esta noche. Le prometo que mañana buscaré otro sitio.

POSADERO.- ¡No, no y no! Me voy corriendo a casa a cerrar de nuevo… (Con las manos en la cabeza.) ¡Un niño! (Se va.)

(Música suave.)

(Mientras transcurre el diálogo de JOSÉ con el POSADERO, se ha ido despertandoMARÍA. JOSÉ se acerca a ella tristemente y se sienta.)

MARÍA.- No te preocupes, José. Aunque quisiera no podría llegar a Belén. Vamos a buscar cualquier sitio por aquí donde guarecernos esta noche.

(JOSÉ ayuda a MARÍA a levantarse mientras cae el…

TELÓN

Acto tercero

«Gloria» a todo volumen.

Se supone que en este entreacto ha nacido Jesús en el Portal de Belén. Para que el público lo vaya percibiendo, se puede poner en el magnetofón algún «Gloria», a todo volumen, que comunique la trascendencia del momento.

En escena, el camino con los tres árboles.

Comentan los acontecimientos que acaban de ocurrir.

Luz para los árboles.

NARANJO.- ¿Habéis visto? ¡Esto es la locura!

OLIVO.- Nunca vi nada igual… Parecía que estábamos en cielo.

ABETO.- …Y estábamos en el cielo. Porque esta noche el Cielo ha bajado a Belén.

OLIVO.- ¿Oísteis a los ángeles cómo cantaban aquello de «Gloria a Dios en las alturas y, en la Tierra, Paz a los hombres»?

NARANJO.- A ti, eso de la Paz, te vuelve loco.

OLIVO.- Naturalmente. Es lo que más deseo. Como los olivos vivimos tantos años y presenciamos tantas guerras, siempre la estamos esperando.

ABETO.- La deseáis tanto, que, cuando se representa, se hace con una paloma que lleva en el pico un ramo de olivo. Pero dime: ¿qué es, para ti, la Paz?

OLIVO.- La Paz es el resultado de la buena vecindad… Es el ambiente que se respira en una comunidad cuando sus integrantes utilizan la razón antes que la fuerza.

NARANJO.- ¿Y por qué hay enfrentamientos?

OLIVO.- Porque muchas veces falta Justicia y Amor, y no se habla lo suficiente. El diálogo con la justicia y la caridad son indispensables para poder vivir en Paz.

NARANJO.- ¿Y cómo crees tú que se puede conseguir esa Paz?

OLIVO.- ¡Hombre! Ya te lo he dicho. Escuchando a los demás… siendo justos con todos… y teniendo un poco de caridad con los más pobres. No como ese posadero agresivo y egoísta que no escucha a nadie ni se compadece de nada.

ABETO.- Y, también, no montando gresca por cualquier cosa, como os pasa a vosotros dos.

(Entran los muchachos a los que pegaba el POSADERO.)

(Luz total.)

SIMÓN.- ¡Oye! Casi me alegro de no haber dormido en la posada. Una noche como esta no se ve todos los días.

OSEAS.- Ni todos los años…, ni en toda tu vida. Yo creo que esta noche es única en la Historia.

EFRAÍN.- Estoy muy contento, ¿sabes?

SIMÓN.- Yo también… El bruto del posadero nos hubiera metido en la cárcel sin haber hecho nada.

OSEAS.- Es un animal el tío… ¿eh?

EFRAÍN.- Ni que lo digas… A mí me ha dado tales patadas, que ni me puedo sentar.

(Se ilumina el corro de muchachos.)

OSEAS.- Pues yo sí me voy a sentar… Y me voy a comer una naranjita que estoy viendo, que parece muy rica.

(Busca una naranja del árbol y se sienta. Los demás siguen su ejemplo y comen y hablan con la boca llena)

(Música.)

EFRAÍN.- ¡Qué Niño tan precioso!… ¡Y acababa de nacer!

OSEAS.- …Y parecía que nos conocía.

EFRAÍN.- ¿Te fijaste en lo joven y lo guapa que era su madre?

SIMÓN.- Creo que se llama María.

OSEAS.- Me da no sé qué que tengan que pasar la noche en esa cueva.

EFRAÍN.- …Y eso que los pastores les han llevado de todo: ropa, miel, queso… ¡qué sé yo!

OSEAS.- ¿Y cómo se enteraron los pastores?

SIMÓN.- Pues creo que estaban en el campo, con las ovejas, y se les apareció un ángel muy brillante para decirles que había nacido el Niño Dios.

OSEAS.- Pero, eso del Niño Dios… ¿es verdad?

SIMÓN.- Claro, hombre. Mira: ya estaba escrito hace muchos años. Lo escribieron los profetas. Decían que nacería en Belén, tierra de Judá, de la Virgen María…, y que en el cielo aparecería una gran señal.

EFRAÍN.- ¡La estrella! Ya sé. Esa estrella tan gigante que no habíamos visto hasta hoy.

SIMóN.- La misma. ¿Te has dado cuenta? Parece que viene de Oriente.

OSEAS.- Sí. ¿Sabes que te digo?

SIMÓN.- ¿Qué?

OSEAS.- Que nosotros también podríamos llevarle algo al Niño Dios.

EFRAÍN.- Sí… con el dinero que nos ha quitado el posadero…

SIMÓN.- Ya ¡Qué rabia!

OSEAS.- Es que… para una vez que nace Dios, no vamos a marcharnos sin llevarle nada.

EFRAÍN.- ¡Ya sé!… ¡Le llevaremos unas naranjas para que le hagan un zumo!

OSEAS.- ¡Hala! ¡Bruto!… Si acaba de nacer y está mamando.

EFRAÍN.- Pues para su madre, que yo he oído que las señoras que están amamantando tienen que comer mucho.

SIMÓN.- Mira: también le podemos llevar unas aceitunitas para que se haga una buena ensalada y saque aceite para sopas.

(Luz total.)

(Los tres se acercan a los árboles, se llenan las alforjas con naranjas y aceitunas y se marchan.)

(Música mientras cogen fruta.)

(Al quedar de nuevo la escena sola, hablan los árboles.)

NARANJO.- La… la… la… la… la… ¿Hay quién dé más? ¿Quién es el árbol guapo que primero va a obsequiar al Niño Dios?

OLIVO.- ¡Vaya! ¿Es que mis aceitunas no valen?

NARANJO.-   (Con guasa.) …¡Para hacer sopitas!

OLIVO.- Y aceite, ¡guapo! ¿O es que tú no sabes que, a los niños, hay que darles aceite en el culito?

NARANJO.- ¿Aceite? ¿Para qué?

OLIVO.- Para que no se escuezan, tonto.

NARANJO.-   (Mirando al ABETO, pero dirigiéndose al OLIVO.) ¿Y que le regalará ese larguiducho al Niño?

OLIVO.- Nada, hombre. ¿No ves que no tiene fruto?

NARANJO.- … ¡El pobre!… Vino del Norte…

ABETO.- En el Norte también hay cosas buenas.

NARANJO.- Pero no compares. No como aquí… Aquí todo lo tenemos bueno.

OLIVO.- …Y en cantidad.

NARANJO.- No necesitamos forasteros. No servís para nada.

ABETO.- ¿Por qué os metéis conmigo? ¿Es que os molesto?

OLIVO y NARANJO.-   (A coro.) ¡Sí, nos molestas!

ABETO.- ¿Por qué?

NARANJO.- ¡Porque eres un inmigrante!

OLIVO.- ¡No eres de aquí!

ABETO.- ¿No soy de aquí?… Hace ya muchos años que mis raíces están clavadas en esta tierra. Me riega el mismo agua que a vosotros. Me calienta el mismo sol… Los niños juegan al escondite con mi tronco, igual que con el vuestro.

NARANJO.- ¡No eran de aquí tus padres ni tus abuelos!

ABETO.- ¿Y eso qué importa? No he conocido más tierra que ésta, ni más cielo que éste. Mi corazón y mi vida son de aquí… y todas mis hojas purifican el aire de Belén igual que vuestras hojas.

NARANJO y OLIVO.-   (A coro.) ¡Pero no nos gustas!

NARANJO.- ¡Tampoco le gustas a Dios!

ABETO.- ¿Por qué?

OLIVO.- Porque si le gustaras, te hubiera dado un fruto comestible para que se lo pudieras ofrecer como nosotros.

ABETO.- ¿Y eso qué tiene que ver para que me quiera Dios? Él sabe que le amo y que soy útil. Que mis ramas secas hacen buen fuego para que se calienten los pastores, y que los pájaros, que picotean vuestros frutos, anidan en mi copa.

NARANJO.- Dios no te quiere porque eres forastero… Y Dios, ¿sabes?, ¡Dios es de Belén, como nosotros!

(Luz total.)

(Al decir el NARANJO semejante despropósito, se ilumina la escena con todas las luces posibles, a la vez que se oye una música de impacto, también a todo volumen. Entra el ÁNGEL, que debe llevar en la mano un cable de luces de colores, de las que se utilizan para el árbol de Navidad.)

(Música para el ÁNGEL.)

ÁNGEL.- ¿Qué pasa? ¿Qué estoy oyendo? ¿Es posible que, en esta Noche, en la que todo debe ser Amor, discutan estos hermanos? (Mirando muy enfadado al OLIVO y alNARANJO.) ¿De dónde sacáis que Dios es solamente de aquí?

NARANJO.- Ha nacido en Belén.

ÁNGEL.- Dios ha nacido en Belén, pero nace en todos los lugares donde hay Amor. Nuestra patria es aquella que amamos y por la que vivimos. ¿Por qué os burláis del Abeto?

OLIVO.- Él no tiene frutos que ofrecerle al Niño… es un pobre.

ÁNGEL.- Olivo, este comportamiento no es digno de ti. El Abeto, precisamente por estar junto a ti y no tener nada, debe ser objeto de tu amor.

OLIVO.- Es verdad. No me he comportado como un verdadero Olivo de la Paz. Desde ahora voy a aceptar a mi vecino Abeto como a un amigo. ¿Me perdonas?

NARANJO.- Yo ya no me acordaba de que mis antepasados también fueron inmigrantes en otros tiempos. También necesito que me perdones.

ÁNGEL.- Ambos le debéis amar y hacerle olvidar la lejanía de su tierra. Los tres tenéis que formar un paisaje armónico en este lugar que recuerde a los caminantes por dónde se llega al Portal de Belén. (Dirigiéndose al ABETO, al que va colocando la guirnalda de luces a medida que habla. Cuando haya terminado de colocarla, el niño que está detrás se encargará de enchufarla.) Y tú, no te preocupes, Abeto. Yo te llenaré de estrellas. (Se encienden las luces del ABETO.) Tu copa brillará en la noche de Belén y tu resplandor llegará a todos los hogares del Mundo. Tu regalo será el más hermoso que reciba el Niño Dios, porque es un regalo de amor y de luz.

(Se encienden las luces, a la vez que comienza la música final.)

FIN

 

EL BAÑO EN EL OASIS

A Orencia Rubio, mi maestra.
Mi madre.

Esta obra pertenece al ciclo de Navidad aunque puede ser representada en cualquier época del curso. Está inspirada en el Libro de los tres Reyes de Oriente, un texto del siglo XIII. Ha sido estrenada por los alumnos de 6º de EGB del Colegio Público Birjinetxe, de Bilbao, en el festival de Navidad del año 1996.

Como es costumbre, la actuación se llevó a cabo por toda la clase, para lo cual hubo que crear tantos personajes como requería el número de alumnos. Algunos de ellos tuvieron que hacer doblete.

El texto básico de la obra, como en todos los textos escolares, fue enriquecido por las aportaciones personales de los actores, dándole gran vitalidad a la representación.

Notas introductorias

Valores educativos

Cuando se escribió este texto no se pensó en ningún objetivo pedagógico concreto. Simplemente se pretendía dramatizar un romance y contar una bella leyenda. A medida que la estructura de la obra iba tomando cuerpo, pensamos que era el momento de configurar una María con su geniecillo y un José con una actitud feminista, de acuerdo con los tiempos, que tal vez, no correspondan a los arquetipos un poco místicos y casi siempre ñoños con los que suelen ser representados en obras escolares. El resto de los personajes son muy convencionales y lineales, de los que cualquier profesor puede sacar el partido que crea oportuno según las necesidades concretas de su grupo de niños.

Decoración y escenario

Hasta el acto IV es práctico utilizar una decoración que cambie a base de biombos, ya que necesitamos varios decorados y el biombo es la solución más cómoda. Se pueden colocar dos: a ambos lados del escenario, con ganchos en la parte superior, y cambiar unas tiras de papel de embalar -es de un metro de anchura- en las que se hayan pintado los elementos decorativos que requiera la escena.

ACTO I- Palacio del Rey Herodes

En este acto puede, incluso, no haber ningún elemento decorativo en escena. Si se quiere, se pueden colocar unos dibujos de cortinajes o, simplemente, dejar caer por un biombo una tela roja y brillante. (Va bien una colcha de seda.)

ACTO II- Afueras de Belén

En todos los colegios sería bueno que existiera un telón, que se puede llamar «multiuso», en el que aparece un paisaje con mucha perspectiva, un camino, un río, un puente… y hasta una cueva. Resuelve la mayoría de los problemas. Pues este telón es lo que se requiere para el acto de las mujeres con los niños. Es conveniente colocar a distintas alturas los biombos con árboles, rocas o alguna edificación en ruinas a fin de que se puedan esconder las señoras cuando los soldados les quieren quitar a los niños.

ACTO III- Desierto

Los dos biombos pegados junto a la pared del fondo, con paisaje de dunas… y tal vez, a lo lejos, allá en el horizonte, unas pirámides… muy pequeñitas y apenas insinuadas.

ACTO IV- Tienda de Garamón

Este acto requiere un decorado exquisito. Representa la tienda de Garamón. Una tienda de un oasis en la que no debe haber demasiadas cosas: una mesa vulgar, alguna banqueta, un cántaro, si se puede, y un biombo con colgajos de telas vulgares. (Hay que procurar que el cubo donde se bañan los niños no sea de plástico.) Todo esto debe ocupar aproximadamente de dos tercios a la mitad del escenario. El otro tercio, o la otra mitad, tiene que estar cubierto a la altura del telón, es decir: en el mismo borde, por una sábana perfectamente tensa. Por dentro y lo más pegado posible a la sábana puede haber algo que, en la sombra, parezca una cama o cuna de niño y una silla a cada lado. Al fondo, en la pared, un foco potentísimo. Cuanto más potente sea, más nítida va a ser la sombra. Si hay facilidad para descolgar la sábana, se puede dejar caer para que haya más espacio durante el baile final.

PERSONAJES

REY HERODES.   El rey Herodes siempre es malísimo. En esta ocasión está furioso porque los Reyes Magos le han contado que en Belén ha nacido un niño que le puede hacer la competencia. Piensa que lo mejor que puede hacer es quitárselo del medio. La historia dice que mandó matar a todos los niños de Belén. A nosotros esto nos ha parecido demasiado duro y solamente hacemos que se lleve a los niños a su palacio. Ya es bastante conque se los quite a sus madres.

ESCLAVO.   Siempre es bueno que haya un personaje que no tenga que hablar. Este esclavo sólo tiene que hacer reverencias. Es un papel específico para el muchacho que tiene puesto el aparato de la ortodoncia.

CAPITÁN.   Aguerrido y marcial. Con voz de mando.

Mujeres de Belén.   En la obra aparecen unas cuantas. Su número puede variar según el número de niñas que haya.

MARÍA.   Es la madre del Niño Jesús. Muy decidida y valiente. Tiene su geniecillo y, si es necesario, discute con José.

JOSÉ.   Una bellísima persona: inteligente, generoso… y feminista, que no para mientes en hacerse cargo del niño y cambiarle los pañales cuando sea necesario.

MENSAJERO.   Muchacho o muchacha (según convenga) de Belén que avisa a las señoras de que han llegado los soldados buscando a los niños.

Soldados romanos.   Escuadrilla de soldados cuyo número depende de la matrícula de la clase. No importa que anteriormente hayan sido esclavos o mensajeros o, incluso, sean bandidos en el futuro. Un buen desfile siempre es espectacular.

GARAMÓN.   Jefe de los bandidos del desierto, que se dedica a raptar a los pobrecitos caminantes para venderlos luego como esclavos. Parece muy malo, pero, en el fondo es un hombre tierno que quiere mucho a su hijo.

ISABEL.   Esposa de Garamón, que vive con él en una casa de un oasis lleno de palmeras con dátiles. La pobre sufre mucho con ese marido tan bruto y, además, tiene un hijito que está muy enfermo y se va a morir.

LILI y NANA.   Esclavas de Isabel. A pesar de ser esclavas, sienten pena por Dimas, el niño de su ama, y lloran mucho.

BANDIDOS.   Lo mismo que las mujeres de Belén, su número puede ser variable. Los papeles se pueden estirar o comprimir, según las necesidades.

NIÑO JESÚS y DIMAS.   Muñecos de tamaño parecido al de un bebé.

Acto primero

Al abrirse el telón aparece el palacio del rey HERODES. Puede prepararse el escenario con unos cortinajes que simulen un salón. HERODES pasea muy disgustado dando grandes zancadas y mesándose la barba, mientras se escucha una música de enfado. Cuando se para la música, HERODES se detiene y llama alESCLAVO.

Música potente.

HERODES.-  Esclavo…

(Aparece el ESCLAVO con gran ceremonia, se arrodilla delante del REY, hace dos reverencias y escucha.)

¡Llama al capitán de la guardia real!

(El ESCLAVO repite las reverencias y se marcha andando hacia atrás sin dar la espalda al REY. Se reanuda la música y entra el CAPITÁN.)

CAPITÁN.-    (Cuadrándose ante el REY.)  Vos diréis, Majestad.

HERODES.-  En Belén ha nacido un niño del que tenemos que deshacernos… Tienes que buscarlo y traérmelo.

CAPITÁN.-   En Belén han nacido muchos niños, majestad… ¿A cuál de ellos os referís?

HERODES.-  A uno muy especial que nació en una cueva y que cuando nació apareció en el cielo una estrella muy brillante y al que vinieron a adorar los Magos de Oriente.

CAPITÁN.-   Entonces ese niño será diferente a los demás… Lo encontraré enseguida.

HERODES.-  ¿Y si no sabes distinguirlo?

CAPITÁN.-  No os preocupéis, majestad. Llevaré a mis soldados y os traeré a todos los niños de Belén.

HERODES.-  … A todos los que tengan menos de dos años.

CAPITÁN.-  Hecho, Majestad. ¡A sus órdenes!  (Se despide con saludo militar y se va.)

TELÓN

Acto segundo

En el escenario aparece un paisaje de exteriores. Es bueno que haya algún biombo con árboles o rocas donde se puedan esconder las señoras cuando lleguen los soldados. A las afueras de Belén un grupo de madres pasea con sus hijos y comentan sus gracias.

Antes de la conversación, gesticulan en silencio mientras suena la música.

MARTA.-   Esther, ¿cómo está tu niña?

ESTHER.-  Bien. Ya no le duele la barriguita, pero se me ha quedado muy flaca. ¿Cómo está tu José?

MARTA.-   Muy guapo. Le están empezando a salir los dientes y es muy juguetón.

SALOMÉ.-   ¿A que no sabéis lo que le he pillado a mi Lucas? Pues se había metido en la boca una sandalia de su padre…

MARTA.-    (Riéndose.)  No te preocupes… Lo que no mata, engorda…

TODAS.-  Ja… Ja…

ESTHER.-   Ahí vienen Rebeca y María con sus chiquillos.

TODAS.-   ¡Hola!… ¿Qué tal?… ¡Cuánto habéis tardado!…

MARÍA.-   Bien, chicas… Nos habían dicho que estabais aquí paseando y hemos venido a charlar un rato con vosotras.

REBECA.-   Se nos ha hecho un poco tarde y creíamos que no os íbamos a encontrar… Por cierto: acabamos de ver una cuadrilla de soldados dando vueltas por el pueblo.

SALOMÉ.-   ¿Qué raro?… ¿Qué querrán?

MARÍA.-   No sé… No decían nada…  (Mirando a REBECA.) … ¿Verdad?

ESTHER.-    (Acercándose a MARÍA.)  ¡Qué guapo está tu Jesús, María!

MARTA.-    (Haciéndole mimos.)  ¡Y qué carita tiene!

SALOMÉ.-   ¿Qué tal mama?

MARTA.-   Bien… Es un niño sano que no da un ruido. Come y duerme estupendamente.

ESTHER.-   Pues no veas las noches que me da mi niña… Se las pasa enteras llorando.

SALOMÉ.-  Eso es porque aún está mala… Dale un poco de infusión de anís, que es muy buena para la tripita.

MARTA.-    (Mirando hacia fuera.)  Ahí llega Ruth.

SALOMÉ.-   ¡Cuidado que es tonta!

MARTA.-   Vendrá presumiendo como siempre…

REBECA.-   El otro día me la encuentro y me dice: ¿sabes que a mi marido le han dado trabajo en Jerusalén?

MARTA.-   ¿En Jerusalén?

REBECA.-  Eso me dijo.

MARTA.-   Pues no sé qué trabajo habrá encontrado… porque es un inútil…

ESTHER.-  … El año pasado se fue de pastor con las ovejas del viejo Samuel y se le escaparon todas… o, por lo menos, la mitad.

(Música.)

SALOMÉ.-   …Y más cosas… Pero callad, que llega.

(Entra RUTH mucho más elegante que todas ellas y dándose mucha importancia.)

RUTH.-   ¡Hola, chicas!… ¿Qué tal?… Os estaba buscando.

REBECA.-   Pues llevamos aquí un buen rato.

RUTH.-   Me dije: voy a enseñarles a mis amigas el gorrito nuevo de mi Josué…

TODAS.-    (A la vez y con guasa)

-¡Qué mono!

-¡Qué precioso!

-Se lo habrás hecho tú, claro…

MARTA.-  Ya sabemos que eres muy mañosa y haces todo muy bien…

SALOMÉ.-  … La que mejor…

RUTH.-  ¡Mi Josué es el niño más guapo de todo Belén!

SALOMÉ.-    (Riéndose.)  ¡Por supuesto… Es precioso…

REBECA.-   Eso ya nos lo dijiste ayer.

ESTHER.-  Pues… qué quieres que te diga…: a mí me parece demasiado gordo…

MARTA.-  …Y tiene unos papos…!

TODAS.-    (Menos MARÍA.)  …Ja… ja… ja …

RUTH.-  ¡Envidia…! ¡Eso es lo que tenéis! ¡Pura y cochina envidia!

MARÍA.-  En cierto modo te mereces que se burlen de ti… No se puede ir por la vida fanfarroneando todo el tiempo.

RUTH.-   ¡Mi niño es el más guapo de todo Belén!… ¡Os fastidiáis!  (A MARÍA.) … Bueno… el tuyo también es muy guapo.

MARÍA.-  A cada madre le parece que su hijo es el más guapo, el más simpático y el más listo.

MENSAJERO.-    (Entrando jadeando, muy asustado.)  ¡Chicas, huid!… Han venido unos soldados a buscar a todos los niños del pueblo… No sé lo que quieren hacer con ellos… Dicen que hay que llevárselos al rey Herodes…

(Todas las mujeres chillan, recogen a sus niños, se esconden, cambian de sitio, se cruzan entre sí y, en estos cruces, MARÍA se coloca delante del telón cara al público, donde actuará durante todo el rato como si realmente estuviera escondida y pudiera ser encontrada en cualquier momento.)

(Música militar.)

(Los soldados llegan en formación militar precedidos del capitán. Pueden entrar desde el fondo del patio de butacas y dar un paseo por el pasillo, en el escenario también darán un par de vueltas hasta oír la voz de mando. Por supuesto, a los acordes de una marcha militar.)

CAPITÁN.-  ¡Aaaltooo…!

(Los soldados se ponen firmes.)

Soldados: tenemos órdenes del rey Herodes de buscar a todos los niños de Belén… Nos han asegurado que las mujeres andaban por aquí con sus hijos… Hay que buscarlas… Id por todas partes y no paréis hasta traerlas…

(Música de miedo.)

(Se van los soldados en todas las direcciones, incluso buscan por el patio de butacas. En el escenario espera el CAPITÁN. Escondida en su telón está muy asustadaMARÍA. Van apareciendo los soldados con las mujeres, mejor de una en una, para que sea más espectacular la entrada. Ellas se resisten, pegan, se defienden… incluso insultan -con insultos discretos, naturalmente- a los soldados que las empujan hacia el centro del escenario.)

CAPITÁN.-  ¡Alto!… ¡No les hagáis daño!  (Dirigiéndose a las mujeres.)  Vosotras: quietas todas!

¡A ver!… Tú… ¿Cómo se llama tu niño?

MARTA.-  José.

CAPITÁN.-   Ponte aquí.  (La coloca en un extremo del escenario.)    (Dirigiéndose aESTHER.)  ¿Y el tuyo?

ESTHER.-   No es un niño. Es una niña… Se llama como yo: Esther.

CAPITÁN.-   Ponte allí.  (La coloca en el extremo opuesto del escenario adonde enviará a las madres de las niñas.)    (Dirigiéndose a REBECA.)  ¿Y tu niño?

REBECA.-   Judit.

CAPITÁN.-   Colócate a este lado.  (Con ESTHER.)  ¿Y el tuyo?  (A RUTH.)

RUTH.-   Josué.

CAPITÁN.-   Pues, al lado de los chicos.

(Llega otro soldado llevando a empujones a SALOMÉ.)

SOLDADO.-   Capitán: esta mujer se quería escapar. La he encontrado escondida entre las rocas.

CAPITÁN.-   ¿Conque escapándote? ¿Eh?… ¿Te creías que no te iban a encontrar los soldados del rey Herodes, verdad?

SALOMÉ.-   ¡No me quitaréis a mi hijo… canallas!

CAPITÁN.-   ¿Cómo se llama tu niño?

SALOMÉ.-   Lucas.

(MARÍA debe actuar todo el tiempo delante del telón.)

CAPITÁN.-   Calla y ponte a este lado.  (La coloca junto a las madres de varones.) Las que tenéis niñas os podéis ir a casa.  (Se van ESTHER y REBECA.)  Vosotras, esperad.

¿Queda algún chico más en Belén?

TODAS.-   No. Están todos aquí.

(MARÍA tiembla en su escondite y hace callar a JESÚS.)

CAPITÁN.-    (A las mujeres.)  ¿No me engañáis?

 (A los soldados.) ¿Habéis buscado bien por todos los rincones?

SOLDADOS.-   Sí, mi capitán.

(El CAPITÁN se dirige al público haciéndole la misma pregunta, que puede tener dos respuestas, y éste debe estar preparado para actuar según convenga.)

-OPCIÓN A-

CAPITÁN.-   ¿Estáis seguros de que no quedan más niños por aquí?

PÚBLICO.-  Noooo…

CAPITÁN.-  Bien.

-OPCIÓN B-

CAPITÁN.-  ¿Estáis seguros de que no quedan más niños por aquí?

PÚBLICO.-   Sííí…

CAPITÁN.-   No me engañéis, pillines: que yo sé muy bien que no queda ningún rincón por buscar…

 (Dirigiéndose a las mujeres.) Ahora nos vais a dar a vuestros niños porque se los tenemos que llevar al rey Herodes.

MUJERES.-   ¡No!

-¡Ni hablar!

-¡Que te lo has creído tú!

-¡Mi hijo es mío y no se lo doy a nadie!

(Aquí hay que jugar con la espontaneidad de madres y soldados lo mismo que en las escenas anteriores.)

(Las madres chillan, lloran, pegan a los guardias, los insultan, hasta que éstos tienen que sacar las espadas y les quitan a los niños. El CAPITÁN les pone en formación y se marchan con los chiquillos mientras las madres se quedan llorando en el escenario y se van tras ellos.)

CAPITÁN.-   ¡Formación!… ¡En marcha!…

(Marcha militar.)

(Se van al ritmo de la misma marcha con la que entraron.)

(Durante unos minutos queda el escenario vacío y en un gran silencio. No hay que olvidar que MARÍA ha permanecido durante todo este rato escondida cara al público y ha de estar actuando, simulando el miedo consiguiente al temor de ser sorprendida por los soldados. Entra JOSÉ con unas alforjas buscando a MARÍA.)

(Silencio total.)

JOSÉ.-   María… María… Marííaaa… ¿Dónde te has escondido?… Soy yo, José… Sal sin miedo… Marííaaa… Ya se han ido los soldados… María… Anda, mujer… Tranquila… Sal…

(MARÍA se va asomando poco a poco y, cuando se cerciora de que JOSÉ está solo, sale al centro del escenario.)

MARÍA.-   (Abrazando a JOSÉ.)  ¡Ay! ¡Ay!, José. ¡Qué susto tan grande he pasado! Fíjate que estábamos aquí las mujeres de Belén, tan tranquilas con nuestros niños, y han venido unos soldados y se han llevado a todos los chicos… A las chicas, no… Menos mal que a mí no me han visto.

JOSÉ.-   (Enfadado.)   Y yo… buscándote por todas partes… Ha venido un ángel y me ha dicho que huyamos lejos porque Herodes quiere matar al niño… Así que, ahora mismo, nos vamos camino de Egipto.

MARÍA.-   Bien  (Dándole al niño.) … Toma al niño que me vuelvo a casa a recoger alguna cosa.

JOSÉ.-  ¿A casa? ¿Tú estás loca?… Ya traigo yo algo de comida… No te preocupes.

 (Le devuelve al niño.)

MARÍA.-   ¡No pensarás que me voy a poner de viaje sin un triste pañal para cambiar al niño…!

JOSÉ.-   Tendrás que viajar sin pañales.

MARÍA.-   ¿Y si el niño se escuece?

JOSÉ.-  Pues le dejas con el culito al aire, que es cosa sana.

MARÍA.-   Los hombres enseguida solucionáis todo por la tremenda… Mira: vete tú y recoges un hatillo con la ropita del niño por lo menos.

JOSÉ.-  Que no, María. Que nos vamos ya…

MARÍA.-  Eres un pelma. ¿Eh?

JOSÉ.-   Parece mentira que quieras volver al pueblo después de haber visto a los soldados.

MARÍA.-   Es verdad… ¿Y si vuelven?… Tienes razón… Mejor será que nos vayamos cuanto antes… ¿Y… adónde decías?

JOSÉ.-  A Egipto… Es un país no muy lejano adonde no llegarán los soldados del rey Herodes.

(MARÍA y JOSÉ se preparan para marchar mientras cae el…

TELÓN)

Acto tercero

Música suave.

El escenario está vacío porque representa el desierto. Un decorado con pirámides al fondo sería lo ideal, pero no es imprescindible. MASA y JOSÉ entran despacio, con aire de cansados, quitándose el sudor. Dan un par de vueltas por el escenario como si hubieran perdido el rumbo.

MARÍA.-   No puedo más, José… Este calor es agotador… Llevamos andando más de dos días sin descansar… Además tengo hambre y el niño también.

JOSÉ.-  Pues dale de mamar.

MARÍA.-  Pero, si yo no como, ¿te piensas que voy a tener leche para darle al niño? ¿Eh?

JOSÉ.-  No te enfades, mujer…  (Extiende en el suelo la manta que lleva al hombro y, mientras MARÍA se sienta en ella, él escudriña el horizonte buscando alguna señal de vida.)  Mira…  (Sigue buscando con la mirada.) … Parece que allá a lo lejos se ven unas palmeras… ¿Quieres que nos acerquemos a ver si tienen dátiles?

MARÍA.-   Vete tú… Yo me quedo descansando con el niño… Anda… No tardes…

(Música suave hasta que llegan los bandidos.)

(Se va JOSÉ. MARÍA se acurruca junto al niño en un extremo del escenario y se duerme. Por el otro extremo entran unos bandidos con gran alborozo, dando voces y riéndose a carcajadas sin percatarse de su presencia. Son agresivos y se pelean entre ellos. Llevan una bolsa con monedas que acaban de robar. Durante unos momentos juegan con las espadas y al cabo de un rato se escucha la conversación.)

BORO.-  ¿Os fijasteis que cara ponía?

SAFA.-   …Y decía: ¡No me quitéis el dinero! … ¡No me quitéis el dinero!…

ISMA.-   Pero se lo quitamos… ¡Mira esta bolsa!

FELO.-   ¿Cuánto dinero tendrá?… Parece que pesa mucho.

SAFA.-   Vamos a contarlo.

(Se sientan en corro y lo cuentan entre carcajadas y empujones porque todos lo quieren coger. En un silencio de los bandidos se oye el llanto del niño JESÚS.)

SAFA.-   ¿No oís el llanto de un niño?

(Llanto en off.)

ISMA.-   Sí, hombre… aquí en el desierto…

Tú estás mal.

(Vuelve a llorar JESÚS.)

BORO.-   Pues a mí también me parece que se oye un niño. ¿Vamos a buscarlo?

FELO.-   Vamos.

(BORO y FELO recorren el patio de butacas antes de llegar al escenario por el lado donde se encuentra MARÍA, que sigue dormida, con el niño.)

BORO.-    (Dando voces.)  Aquí hay una mujer y un niño…

FELO.-  Están dormidos…

SAFA.-    (Sigue contando el dinero y contesta sin levantar la cabeza.)   ¿Y cómo son?… ¿Guapos?

FELO.-  ¡Vaya!… La mujer es un poco flacucha… y el niño también tiene cara de hambre…

(MARÍA se despierta asustada y abraza al niño con miedo. Mira y no dice nada.)

SAFA.-   ¿Se podrán vender como esclavos?

BORO.-   Yo creo que si les damos bien de comer unos días nos los pueden comprar a buen precio…

ISMA.-   ¿Le gustarán al jefe?

BORO.-   Seguro que nos da una recompensa por llevárselos.

(ISMA y SAFA se levantan y se acercan al grupo.)

SAFA.-  ¡Hale, mujer!… ¡Arriba!… Que vamos a llevarte con Garamón.

(Los bandidos sacan a MARÍA del escenario a empujones y cae el…

TELÓN)

Acto cuarto

Este acto se desarrolla dentro de la tienda de GARAMÓN, en un oasis del desierto. El escenario debe estar dividido en dos partes: una de ellas es la mitad visible de la casa donde ocurre la parte de la acción que es hablada. La otra mitad está tapada por una sábana blanca y en ella, por medio de sombras, se representará el interior de la habitación de DIMAS y todos los acontecimientos que han de ocurrir allí simultáneos a los que se están hablando. Al abrirse el telón LILI y NANA, las dos esclavas de ISABEL, esposa del bandido, cruzan la escena llorando con grandes alaridos, como verdaderas plañideras, porque DIMAS, el niño del jefe, se está muriendo.

Música y gestos antes de hablar.

NANA.-   ¡Con lo precioso que es!

LILI.-   ¡Y con lo guapo que se había puesto!

NANA.-   ¡Mi niño bonito!

LILI.-   ¡Se nos muere!

(Se abrazan las dos llorando y así se las encuentra ISABEL que entra con el niñoDIMAS. ISABEL también llora.)

ISABEL.-   ¡Dimas, hijito mío, no te mueras! ¡Bonito!… Chiquitín… ¡Mira a mamá!

LILI.-   Tiene mucha fiebre.

NANA.-  ¡.Qué podríamos hacer?

ISABEL.-  No sé … Pero como no hagamos algo pronto… mi hijo se muere.

NANA.-  Ama, ¿quieres que vaya a por un cubo de agua al pozo? Le podíamos bañar a ver si se le baja la fiebre.

ISABEL.-  Vete.

(Se va NANA. ISABEL y LILI, que está sentada a sus pies, siguen llorando y diciéndole cosas espontáneas al niño. Entra GARAMÓN, muy bruto él.)

GARAMÓN.-  ¿Qué pasa, mujer…?

ISABEL.-  Que se nos muere el niño, marido… Hace dos días que no quiere mamar y devuelve hasta el agua que bebe.

GARAMÓN.-  ¡Rayos y centellas! ¡Por todos los dioses!… ¿Es que Garamón, el bandolero más temido del desierto, no va a poder salvar a su propio hijo?

ISABEL.-  Me parece que no, marido… Mira…

(GARAMÓN se acerca al niño y lo toca.)

… Ahora está tranquilo… pero tiene mucha fiebre.

GARAMÓN.-  Se está durmiendo.

(Entra NANA con el cubo de agua y lo coloca en un lugar muy visible, en primer plano.)

NANA.-  Ama, aquí está el agua para bañar al niño. ¿Le desnudo ya?

ISABEL.-  No… Parece que se está durmiendo…  (Entregándole al niño.)  Llévatelo a su cuna y ya le bañaremos cuando despierte… Pero no te apartes de él ni un momento.

(NANA enciende el foco que estará al fondo del escenario.)

(NANA se lleva al niño a su habitación, que hasta entonces había estado a oscuras y, en ese momento, se encienden los focos para que, a través de sombras, se represente lo que allí está ocurriendo. Durante todo el tiempo que dure la escena,NANA ha de cuidar del niño enfermo: le dará agua, le cambiará los pañales, le abanicará, jugara con él, etc. Es muy interesante que todas las niñas que actúan detrás de la sábana procuren estar el mayor tiempo posible de perfil ya que la imagen es más bonita.)

(En la parte visible del escenario, GARAMÓN se sienta triste junto a su esposa cuando entra un bandido llevando a empujones a JOSÉ.)

CORI.-   Jefe, hemos encontrado a este mendigo merodeando por el oasis y subiéndose a las palmeras.

GARAMÓN.-   (Se levanta y ya no parece el padre triste de hace unos minutos sino el temible jefe de los bandidos. Se acerca a JOSÉ, que está muy asustado, y le habla dando vueltas a su alrededor, asustándole con la espada.)  …Así que… robándome los dátiles… ¿eh?

JOSÉ.-  Yo no sabía que eran tuyos.

GARAMÓN.-  ¿Cómo que no sabías que eran míos?

¿No sabes que todo lo que hay en el desierto es de Garamón?

JOSÉ.-  Pues no.

GARAMÓN.-  ¿No sabes que Garamón es el bandolero más famoso de todo el territorio?

JOSÉ.-  No. No lo sabía.

GARAMÓN.-  ¿Cómo te has atrevido a cruzar el desierto sin mi permiso?

JOSÉ.-  Es que mi familia y yo íbamos huyendo del rey Herodes que nos quería quitar al niño.

ISABEL.-    (Emocionada.)  ¡Tiene un niño!

GARAMÓN.-  ¿Cómo? ¿Cómo?

JOSÉ.-  Que el rey Herodes nos quiere robar al niño, y mi mujer y yo nos hemos escapado de Belén y vamos hacia Egipto.

GARAMÓN.-  O sea, que tienes mujer e hijo… ¿Dónde están?

JOSÉ.-  Los he dejado descansando en el desierto mientras yo iba a por comida.

ISMA.-    (Desde fuera, y entrando.)  Jefe, ¡mira lo que te traemos!  (Entra con el resto de los bandidos llevando a MARÍA.)

GARAMÓN.-  ¿Qué me traéis?

BORO.-   Una pareja de esclavos para vender en el mercado.

(Al encontrarse MARÍA y JOSÉ se abrazan emocionados y se ponen juntos.)

JOSÉ.-  ¡María!

MARÍA.-   ¡José!  (Emotivo abrazo entre ambos.)

JOSÉ.-    (Dirigiéndose a MARÍA.)  ¿Os han hecho daño?

MARÍA.-   Daño… lo que se dice daño… no. Pero nos han traído a empujones y nos quieren vender en el mercado de esclavos.

GARAMÓN.-  Así que estos son tu mujer y tu hijo…

JOSÉ.-  Los mismos.

GARAMÓN.-  Me alegro de que no me mintieras… porque al que me miente… ¡lo mato!

FELO.-    (Dirigiéndose a GARAMÓN.)  También te traemos una bolsa llena de monedas que le robamos a un mercader.

SAFA.-   ¡Que lloraba como un tonto…!

TODOS.-   Ja… ja… ja…

GARAMÓN.-  Bueno. Vamos afuera a contar el dinero.  (Dirigiéndose a ISABEL.)  Y tú dales algo de comer a esta gente para poderlos vender bien gorditos.

(Salen GARAMÓN y los demás bandidos.)

(Música suave.)

ISABEL.-    (Dirigiéndose a MARÍA.)  Señora: toma este trozo de pan y siéntate… Déjame un poco al niño… Pobrecito… ¡Cuánta hambre tiene!

MARÍA.-   Tenía que haber mamado pero yo no he comido desde hace dos días y no tengo leche… Se me va a morir.

ISABEL.-  No te preocupes, señora. Yo también tengo un niñito, un poco mayor que éste.

MARÍA.-   ¿Ah… sí?

ISABEL.-  Sí… Pero el mío está muy enfermito: lleva varios días con mucha fiebre y no quiere mamar… Le daré mi leche a tu niño.

MARÍA.-     (Entregándole al niño JESÚS.)  No sabes cuánto te lo agradezco.

ISABEL.-  En cuanto le dé de mamar te lo traigo.

MARÍA.-   Gracias otra vez.

(Isabel se va con JESÚS a la habitación en la que se encuentra NANA cuidando deDIMAS. Música. Con ella va LILI, la esclava, que ayudará y relevará a NANA en la atención del enfermo. En las sombras se puede ver cómo hablan las tres, cómo miraISABEL a su hijo y le acaricia y, después, se sienta a dar de mamar a JESÚS. Mientras tanto, en la otra mitad del escenario se contempla la conversación entreJOSÉ y MARÍA. JOSÉ está muy excitado y habla comiendo el pan que había dejadoISABEL.)

JOSÉ.-  ¿Cómo se te ha ocurrido dejarle al niño?… ¿Y si le hace algo?…

MARÍA.-   ¡Anda, anda… qué le va a hacer!… Se le ve en los ojos que es una buena mujer.

JOSÉ.-  … Pero es la mujer de Garamón… ¡el bandolero!

MARÍA.-   Eso no quiere decir que ella tenga que ser mala porque su marido lo sea… Además, está triste… Debe estar sufriendo mucho con la enfermedad de su hijo.

JOSÉ.-  No me fío.

MARÍA.-   No me fío… no me fío… No te preocupes.- Dios nos ayudará.

ISABEL.-    (Entrando con JESÚS.)  ¡Qué hambre tenía el chiquillo!… Se ha quedado repleto en un momento.

MARÍA.-     (Cogiendo a JESÚS.)  Gracias por todo.

LILI.-    (Gritando.)  ¡Ama, ven corriendo!

NANA.-  ¡El niño se ha puesto peor!

LILI.-  ¡Ahora no respira!

(Se va ISABEL y quedan MARÍA y JOSÉ asustados.)

NANA.-    (Entrando, muy nerviosa.)  Señora María, dice mi ama que vengas a ver si nos puedes ayudar… Que el niño se ha puesto muy malito.

MARÍA.-   Voy.  (Le da el niño a JOSÉ.)  Toma: atiéndele un poco mientras yo procuro ayudar a esta pobre gente.  (Se va a la zona de sombras.)

(JOSÉ se queda solo con el niño JESÚS y lo pasea por el escenario mientras le hace mimos. En un momento determinado, se mira la mano, se la huele… y, al pensar que el niño tiene cacas, acerca la nariz, constatando su sospecha)

(Música y mucha mímica por parte de JOSÉ.)

JOSÉ.-  ¡Huy!… ¡huy!… ¡huy!… ¡Lo que faltaba!… Ahora el niño está sucio… Le cambiaré como pueda.

(Saca de su faltriquera unos trapos, desnuda a JESÚS, le limpia en seco, y, mientras hace estas labores va hablando consigo mismo.)

JOSÉ.-  Lo que yo tenía que hacer ahora, después de limpiarle… y con este calor… sería darle un chapuzón… Pero, ¿de dónde saco yo ahora agua?  (Vuelve a coger al niño, desnudito, y lo sigue paseando y haciéndole carantoñas hasta que tropieza con el cubo que dejó NANA.)

¡Mira!… ¡Un cubo de agua!… Estupendo…  (Y tranquilamente baña a JESÚS jugando con él. Mientras está en esta operación llega LILI.)

LILI.-   ¿Qué haces, hombre?… Esa agua no se puede tocar… Es para bañar a Dimas, el hijo de Garamón.

JOSÉ.-  Yo… es que yo… yo no sabía… Bueno… es que como Jesús estaba tan escocidito… pues pensé: le voy a meter un poco en esta agua para refrescarle… Perdona.

LILI.-  ¡Qué perdones ni qué gaitas!… ¡Lo que tienes que hacer ahora es ir enseguida a por otro cubo. No sea que se entere el amo!

ISABEL.-    (Desde dentro.)  ¡Lili, trae el agua corriendo!… ¡No pierdas ni un segundo!

LILI.-   (Asustada, sin saber qué hacer. En alto.)  ¡Voy, voy!

 (Al público.) Le llevaré este cubo aunque se haya bañado en él el otro niño.

 (Alto.)  ¡Voy!

(Se va a la habitación y coloca el cubo en primer plano. Allí introducen al niño enfermo, que, al tocar el agua comienza a despertar, a reírse y a tener buen color. Hasta ahora la escena de sombras era muda, pero en este momento todas las mujeres comienzan a hablar a la vez, entusiasmadas, con las frases siguientes y todas las espontáneas que se les ocurran, teniendo en cuenta repetir la palabra «milagro» y «agua milagrosa».)

-¡El niño abre los ojos!

-¡Mira!

-¡Juega!

-¿Qué tiene esta agua?

-¡Esto es un milagro!

-¡Milagro!

-¡Esta agua es milagrosa!

-¿De dónde ha salido esta agua?

-¡Si parece que ha resucitado!

-¡Se ha curado!

-¿Cómo es posible?

-¡Viva!

(Risas y aplausos.)

(Mientras esto sucede en el interior, JOSÉ viste al niño en escena y entraGARAMÓN. Ambos se quedan sorprendidos oyendo las voces de las mujeres. Se miran sin entender lo que está pasando.)

GARAMÓN.-  ¿Qué pasa con mi hijo?

JOSÉ.-  Ahí dentro debe estar ocurriendo algo raro. Se han puesto todas a chillar y a reír… No sé.

(Entran las mujeres con gran alborozo. ISABEL lleva a DIMAS envuelto en una toalla y ocupa el centro de la escena. GARAMÓN se emociona al ver a su hijo sano.)

GARAMÓN.-  ¡Hijo!…  (Lo coge.)  ¡Esto es un milagro!

ISABEL.-  Garamón, no te lo vas a creer, pero en cuanto el niño tocó el agua comenzó a ponerse bien.

LILI.-  ¡Ha sido un milagro!

NANA.-  ¡Esa agua tiene magia!

MARÍA.-   ¡Ha sido el agua!

ISABEL.-  Seguro: ¡ha sido el agua milagrosa!

GARAMÓN.-  ¿Seguro que ha sido el agua?

TODAS.-   Seguro.

GARAMÓN.-    (A NANA.)  ¿De dónde la trajiste?

NANA.-  Del pozo como siempre.

GARAMÓN.-  ¿Ves como no ha sido el agua?

LILI.-  Sí que ha sido el agua. Porque antes que Dimas se había bañado en ella el niño Jesús.

TODOS.-    (Mirando a JOSÉ que tiene en brazos a JESÚS.)  ¿El niño Jesús?

JOSÉ.-  Bueno… Es que yo… No lo sabía… y vi el cubo tan cerca… que pensé… que sería bueno para Jesús… ¡Y le bañé!

ISABEL.-  ¡Pues eso!: que el niño Jesús ha convertido el agua del pozo en milagrosa… y ha curado a mi hijo.

GARAMÓN.-  Pues, ¿qué niño es este, que hace milagros?

MARÍA.-   Jesús es un niño muy especial. Es Hijo de Dios y el día en que nació vinieron los ángeles a celebrarlo y también le adoraron los Magos de Oriente.

JOSÉ.-  …Y por eso le quiere matar Herodes… y por eso el ángel me dijo que escapáramos a Egipto.

GARAMÓN.-  Pues no os preocupéis… Yo os acompañaré hasta Egipto y mis hombres os darán escolta para que nadie os haga daño… Cuando lleguéis allí os buscaré alojamiento y trabajo.

ISABEL.-  Más te valiera ponerte tú también a trabajar y dejar de ser bandolero… ¡El tiempo que hace que te lo vengo diciendo: que dejes esta vida, que te busques un trabajo honrado, que cualquier día terminas en la cárcel!… Y tú… nada… ni caso.

GARAMÓN.-  Es verdad, esposa mía. Me haré un hombre legal para que mi hijo no tenga que avergonzarse nunca de mí.

BANDIDOS.-    (Entrando y a coro.)  Nosotros también queremos ser legales y dejar de ser bandoleros.

ISABEL.-  ¿Seguro?… ¿Seguro que no vais a robar ni a secuestrar a personas inocentes?

GARAMÓN.-  Seguro. Y, además, vamos a liberar a todos los prisioneros que tenemos.

MARÍA.-   ¿Ves, José?… Jesús ha hecho dos milagros: curar a Dimas y convertir a unos bandoleros en personas honradas.

GARAMÓN.-  ¡A ver… muchachos!… Vamos a celebrar estos dos acontecimientos de la mejor manera que sabemos… BAI LANDO.

(Se deja caer la cortina que divide el escenario para que haya más espacio y bailan todos alrededor de JOSÉ que tiene en brazos a JESÚS y DIMAS.)

(Música y baile.)

FIN

Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

LA PATERA MÁGICA

LA PATERA MÁGICA

TEATRO DE AULA

INTRODUCCIÓN

El Teatro de Aula es una estrategia pedagógica a través de la cual se fomenta la educación en valores, no tanto porque éstos se sugieran en la obra dramática sino porque el contexto teatral se utiliza para conseguir que los alumnos adquieran actitudes positivas en todos los campos.

Si ya cualquier dramatización escolar es educativa, el Teatro de Aula sirve para abordar ese problema, un poco diluido en los proyectos educativos, que se ha dado en llamar transversalidad. Independientemente del tema de la obra que se está trabajando, en el Teatro de Aula se van a vivir situaciones que se plantean en el texto y otras, infinitamente más profundas, que van a surgir entre los compañeros, que necesariamente han de limitar sus apetencias en función de las necesidades del grupo.

Dado el cúmulo de áreas de información que agobian a los estudiantes y que, aunque se intenten convertir en activas, la urgencia de contemplar todo el programa, trastoca la calidad por la cantidad de materia, hacen falta en el horario unos momentos dedicados a animar y entusiasmar al alumnado, que de esta manera sobrellevará mejor el curso.

El Teatro de Aula que es global, multidisciplinar, coral, tolerante, creativo, disciplinado, integrador y, sobre todo, divertido, es intrínsecamente la transversalidad viva. La experiencia de veinte años utilizándolo lo corrobora distinguiendo un antes y un después en el colectivo que lo ha realizado.

«LA PATERA MÁGICA» es una dramatización pensada para ser desarrollada con alumnos desde 6º de E. Primaria hasta primeros cursos de la E.S.O. y el grado de adaptación del curso a la obra depende del grado de madurez del mismo y de sus circunstancias.

El tema de la droga, que se aborda en todos los colegios, es profundamente delicado por lo que incluirlo en una representación escénica puede ser motivo de polémica. En la mayoría de los centros escolares se encuentran alumnos que viven en sus propias familias desde el tráfico de estupefacientes hasta el dolor más profundo de la toxicomanía y cualquier alusión poco matizada puede herir sensibilidades.

Con esta obra se dramatiza para desdramatizar, sin creer que por ello se diluya el mensaje que enviamos. Queremos que éste sea positivo y, en ningún momento, pretendemos atacar a las personas que han tenido la desgracia de caer en la drogodependencia sino ayudarlas a superarla. Deliberadamente ninguno de los personajes humanos tiene relación con la droga. Incluso la jovencita, que padece tentaciones de probarla, es la buena de Cenicienta para que nadie se de por aludido.

Como en otras dramatizaciones escritas para Teatro de Aula se abordan otros temas educativos que suelen ser constantes en las programaciones de cualquier centro tales como la inmigración, la convivencia, la adicción a los divertimentos audiovisuales, la necesidad de la lectura, etc. Cada profesor puede seleccionar aquellos que considere oportunos para intensificar su estudio a través de investigación, debates, películas u otras técnicas educativas.

LA PATERA MÁGICA

 

(Dramatización para Teatro de Aula)

 

PERSONAJES

 

 

Carmelita

César

Bongó

                         Félix, el Gato con Botas

Hada

Caperucita Roja

Cenicienta

Conserje

Niño del Público

Lupo, el Lobo Feroz

Fernando

Marina

Bruja Coruja

Entrevistadora

En esta dramatización nos encontramos con tres tipos de personajes. Por una parte aparecen seres que proceden del País de la Fantasía aunque sean de diferentes categorías como humanos (Caperucita y Cenicienta), animales (el Gato con Botas y el Lobo Feroz) y completamente mágicos como el Hada y la Bruja Coruja. Cada uno de ellos se comporta de acuerdo con el rol tradicional, de todos conocido.

FÉLIX, El GATO CON BOTAS es un ser sumamente inteligente y astuto, con gran dosis de sabiduría acumulada, capaz de resolver los problemas y de dar consejos oportunos. Está seguro de sí mismo y espera conseguir una buena situación en el Mundo Real dirigiendo una empresa de Relaciones Públicas. Después de lograr que el hijo del molinero se convirtiera en Marqués de Carabás y llegara a emparentar con el mismísimo rey, está convencido de poder lanzar al estrellato a cualquier artista mediocre que se deje apadrinar por él. Es el organizador de la expedición que ha salido en una Patera Mágica del País de la Fantasía con un grupo de amigos a los que se siente en la obligación de ayudar

LUPO, El LOBO FEROZ, ha sufrido una insólita transformación a raíz del incidente del bosque, tras comerse a la abuela de Caperucita: acudió a un centro de rehabilitación y está a punto de conseguir comer bellotas y tortitas de manteca. Aún tiene que desprenderse de algunos malos hábitos, pero está en camino de poder convivir con todos aquellos seres a los que antes acosaba y por los que, aún ahora, es temido y denostado y a los que debe demostrar continuamente su nueva situación gastronómica. También es viejo, y por lo mismo, sabio. En algunos momentos sumará sus consejos a los del Gato con Botas. El Lobo Feroz es nuestro personaje entrañable y pretende dar ánimos a los escolares que padecen un rol negativo y enviarles un mensaje de esperanza: Nadie debe ser malo eternamente. Siempre se puede comenzar una nueva vida.

El HADA sí que está un poco desfasada. Tiene un gran corazón y todo su afán consiste en resolver problemas a fuerza de varita mágica. Se quedó bastante acomplejada al observar a los Ciberhéroes conseguir casi tantas maravillas como ella utilizando un rayo láser o percatarse de que los invasores tenían poderes para viajar a través del tiempo o desintegrarse y reaparecer en otro planeta. Le parece ingenua su hazaña, tan sorprendente en su tiempo, de convertir en carroza   una vulgar calabaza. También ha vivido mucho y conoce a fondo el alma humana. Sabe de sus problemas y sus anhelos que procura satisfacer, lo que no le impide ser un poco despistadilla y atolondrada en ocasiones, hasta el punto de perder la varita en la que radican sus ya obsoletos poderes. Es consciente de que, en el Mundo Real, ha de desprenderse de ella definitivamente y está abrumada pensando que solo le quedan tres actuaciones . Aún no sabe cómo resolverá su vida mortal. Tal vez pueda ser una excelente trabajadora social. Experiencia no le falta.

 CAPERUCITA ROJA ha perdido su trabajo porque la abuelita, después de que el cazador la sacara de la barriga del Lobo Feroz, se integró en un grupo de la Tercera Edad , abandonó la casita del bosque tan lejana y se ha mudado a un apartamento cerca de un club de jubilados; allí juega a las cartas y hace excursiones en las que los vejetes se divierten cantando canciones pasadas de moda. Además, al bosque lo han convertido en Parque Nacional y está terminantemente prohibido coger margaritas en los bordes de la vereda, y mucho menos cazar mariposas o lagartijas en peligro de extinción. Caperucita piensa que el reparto a domicilio, que es lo que a ella se le da bien, se puede mejorar con una moto. Conducir una moto es su gran secreta ilusión. ¡Ay si la hubiera tenido en aquel fatídico día!… Seguramente hubiera llegado antes que el Lobo… Tendrá que sacarse carnet de conducir.

 CENICIENTA estaba hasta las narices de tanto limpiar la cocina de leña del carcamal de su madrastra, sabiendo que se habían inventado las eléctricas. (Para colmo, piensa que los niños de ahora, ni saben qué es la ceniza, y solo conocen el fuego gracias a las hogueras de san Juan). Sus hermanastras seguían sin echarle una mano. Lo que más le fastidiaba era tener que hacer la limpieza con aquella escoba de retama, tardando tantísimo, sin sacar un minuto para divertirse, mientras en el Mundo Real se usan aspiradoras y lavavajillas muy rápidos y con los que sobra tiempo para participar en actividades feministas, que es lo que ella desea. Así que, en cuanto se ha enterado de que se estaba organizando la Patera Mágica, le ha pedido al Gato con Botas que la incluya en el pasaje. No tiene ningún interés en casarse con un príncipe, convirtiéndose en sumisa y delicada esposa. Quiere estudiar para conseguir un trabajo que la independice. Se sabe capaz de comerse el mundo, porque es inteligente y gentil; y cuando se calza los zapatos de cristal, que aún conserva, se encuentra muy atractiva..

LA BRUJA CORUJA sigue tan pérfida como siempre. En los Cuentos hacía mal de ojo y preparaba brebajes para envenenar a la gente o convertía a los príncipes en sapos, cosa asquerosísima, pero que a ella le divertía mucho, no entendemos por qué. Cuando el País de la Fantasía fue invadido por los Ciberhéroes, Coruja hizo muy buenas migas con los peores, dándose cuenta entonces, de lo primarias que eran sus prácticas. Hizo cursillos de actualización y aprendió marketing e ingeniería financiera. Se puso en contacto con el cártel de Medellín y, mientras ella les enseñaba a manipular la coca para convertirla cada vez en más dañina, ellos llevaban las ganancias a paraísos fiscales. Superada esta fase, amplió sus conocimientos de química e ideó las drogas de diseño, que son lo último en maldad, con las que se consigue descerebrar del todo individuo. Aunque tiene una red de colaboradores considerable, no deja que nadie la sustituya a la hora de engañar a los jóvenes incautos y acude ella, en persona, disfrazada de colega, para envolverlos en sus redes alucinógenas. Dice llamarse Coru, para despistar. Actúa siempre con gran astucia porque, a pesar de sus artes, no ha conseguido un camuflaje perfecto: le ocurre como a aquel emperador que se vistió de la nada y al que sólo vio desnudo un niño que era inocente. A Coruja la ven actualizada los desilusionados, los apáticos, los desesperados, los acomplejados, los que no son capaces de soñar ni de poner ilusión en su vida. En cambio, las personas felices, seguras, optimistas, y con fantasía la ven mala y fea, con las uñas largas y verrugas en la nariz. A éstos no los puede engañar Coruja y se librarán de su maleficio.

Coruja representa a esa persona que induce al adolescente a mantener su primer contacto con la droga, segura de que se convertirá en adicto no tardando mucho.

Los personajes no fantásticos que aparecen en nuestra obra están divididos en dos grupos: los empleados de la Oficina (Conserje y Entrevistadora) y los buscadores de trabajo. Todos son buenas personas , pero su situación es muy diferente haciéndose más patentes los problemas de los sinempleo.

La avalancha de inmigrantes de los últimos tiempos hace que el número de éstos prevalezca sobre los desempleados autóctonos. En el texto no son muy numerosos, pero si hacemos Teatro de Aula, en el que deben participar absolutamente todos los alumnos, se pueden multiplicar algunos personajes y repartir su discurso entre varios actores. En este caso, cambiaremos, por ejemplo, frases con acento y expresión argentinas, utilizadas por Carmelita, por las equivalentes pronunciadas con acento de los países del Este u otro lugar que tenga vinculación con la comunidad educativa en la que trabajemos.

 CARMELITA es el ser humano clave en nuestro mensaje. Es capaz de ver la realidad porque tiene el don de la fantasía. Su mundo interior está repleto de proyectos, de ilusiones, de actitudes positivas. Tuvo que salir de su país por peleona; porque no admitía las injusticias que se cometían con otras gentes. En la sala de espera animará a Bongó y se comprometerá a arreglarle su situación ilegal. Su sensibilidad le hace percibir la presencia de la Bruja, a la que los demás confunden con una amable jovencita, y luchará con ella para evitar que corrompa a la juventud. Para Carmelita los problemas de la Humanidad son sus propios problemas.

(Carmelita se expresa en «argentino», por lo que los vocablos específicos de este habla se escriben en negrita)

CÉSAR es un típico anodino honorable padre de familia. Toda su vida la ha pasado trabajando para que su mujer y sus hijos vivan lo mejor posible, con la única compensación de ver en la tele los partidos de fútbol. El tren de la tecnología le ha pillado desprevenido y saldrá de la Oficina con un impreso para matricularse en un curso de informática. Hará los deberes en el ordenador de su hija.

BONGÓ no acepta que le llamen subsahariano ni inmigrante de color siendo ambas cosas, y mucho menos afroamericano porque él no es de América. No tiene complejos ni se siente ofendido cuando alguien le llama negro: lo es y está contento con ello. Tampoco necesita recordarlo en la conversación. Los blancos, piensa, jamás hablan del color de su piel para justificar una situación ¿por qué ha de decirlo él? Bongó arrastra una vida llena de huidas, de destierros y de campamentos de refugiados capaz de enloquecer a cualquiera que no tenga esperanza. La misma situación que convierte a otras personas en retorcidas, le ha hecho analizar la condición humana que no cambia con el color de la piel y lo ha convertido en un filósofo. Su integridad está a prueba de penalidades y poder. Posee una riqueza espiritual tan grande que, es capaz de intuir la maldad de Coruja , aunque ésta no tenga las características físicas de las brujas de su cultura africana. Se merece que la clase haga un debate acerca de sus circunstancias, muy actuales, tristemente.

FERNANDO es un muchacho representativo de la remesa juvenil pasota y apática que puede ser víctima de cualquier desaprensivo que tenga talento para utilizarle. Se pasó la escolaridad con la Nintendo en vez de hacer los deberes, con lo que su base cultural es mínima. Le dio a la litrona cuando hacía novillos en el Instituto y, ahora, ve con envidia cómo sus antiguos compañeros, de los que él se burlaba, andan terminando la carrera o tienen un buen oficio. Le gusta vestir con ropa de marca y pasar por la discoteca los fines de semana. Es buena gente y goza de amigos excelentes por los que daría la vida si fuese necesario. Con la familia apenas habla. Apenas se conocen. En casa sólo gruñe. Necesita trabajo para comprarse una moto. No lee jamás. Toda su cultura proviene de la televisión y no se molesta en poner a funcionar la fantasía, así que está perennemente aburrido. Es ingenuo e incapaz de reconocer la maldad y la identidad de la Bruja, que se hace pasar por su amiga. No es extraño que Coruja tenga en él uno de sus posibles mejores clientes.

MARINA nunca fue muy inteligente, pero su madre se empeñó en que terminara una carrera universitaria, porque ella no iba a ser menos que sus amigas. Se ha pasado la vida estudiando, con un esfuerzo superior a sus capacidades, sin permitirse el lujo de leer una novela o acudir a una fiesta. Es trabajadora y tenaz. A fuerza de septiembres consiguió la licenciatura y, cuando se vio con el título en la mano, se dio cuenta de que había pasado muchos años sin quemar las etapas vitales que hacen madurar a las personas, enfrascada en aprender algo que a ella no le interesaba. No tiene la menor esperanza de ejercer una profesión relacionada con sus conocimientos. Pero no desespera y sabe que su constancia y su seriedad le harán encontrar un trabajo que merezca la pena. De momento sólo encuentra colocación de niñera. Pero, quién sabe, a lo mejor, en el contacto con los niños adquiere ese punto de fantasía que le hace falta para tener éxito.

El CONSERJE es el típico funcionario que cumple con su deber estrictamente. Es decir: sin pasarse, pero correcto. Está contento con su trabajo que, si bien es monótono, le permite estudiar en la UNED. Ya llega a Tercero de Historia.

El NIÑO repelente que encuentra la varita mágica forma parte del reparto de la obra, aunque , a primera vista, parezca que es un espectador más. Se comporta como lo deben hacer los niños inteligentes: con mucha más madurez que gran parte de los adultos.

Esta dramatización está dirigida para utilizarse como estrategia pedagógica a través del Teatro de Aula, por lo que se convierte, de este modo, en un texto abierto que admite toda clase de añadidos. Antes de repartir papeles hay que leerla, debatirla e introducirse en ella. El profesor tiene que motivar a los alumnos para que, cada uno cree su propio personaje, para analizar la problemática que le parezca más oportuna. Puede decantarse, si la circunstancia lo exige, por el grupo de los inmigrantes o los parados nacionales, teniendo siempre en cuenta la edad y el nivel de la clase. No hay que tener prisa.

ACTO I

  Toda la obra transcurre en la sala de espera de una Oficina de Empleo, en tiempo real. Al abrirse el telón aparecen sentadas varias personas. Aún falta un rato para que se abra el despacho, pero han ido pronto para conseguir un mejor trabajo. Algunos tienen el periódico en la mano y leen anuncios de ofertas. En la sala no deja de entrar y salir gente. Unos leen, otros hablan bajito. A veces se sientan, a veces se levantan; hacen corrillos, se cambian de sitio.., porque la espera siempre es aburrida por una parte y expectante por otra: ¿Cómo saldré de esta decisiva entrevista que puede cambiar mi vida?, piensan todos los sinempleo que se dan cita en esta oficina tan singular. Solamente hablan alto aquellos personajes que nos interesan en cada momento. Antes de levantarse el telón se comienza a escuchar música de esperanza, que continuará unos minutos hasta que el público se sitúe y comience el diálogo.

CÉSAR: (Paseando) ¡Cuidado que se hace larga la espera! Ayer, me quedé sin pasar al despacho y hoy he querido llegar el primero.

CARMELITA: (Con acento sudamericano) ¿Y vos querés trabajar enseguida?

BONGÓ: ¿Ya tienen papeles en regla?

CÉSAR: (A Bongó). Por supuesto. (A Carmelita).Necesito cualquier oficio que sirva para mantener a mi familia. Mi empresa ha cerrado y me he quedado en la calle con 45 años. Con esta edad no me contratan en ningún sitio.

CARMELITA: Pero ¿qué sabés hacer?

CÉSAR: Saber, saber.., sé delineación. A ello me he dedicado toda la vida. Pero un ordenador hace el mismo trabajo que yo y no necesita aumento de sueldo, ¿entiendes? De cuatro que trabajábamos allí, tres nos hemos ido a la calle. ¿Y, sabes quién es el que se ha quedado?… pues el listillo que estudió informática.

CARMELITA: De listillo, con retintín, nada: él fue el único que tuvo visión de futuro. No te vendría mal un cursillo para actualizarte.

CÉSAR: ¿Estás segura? ¿Tú crees que a mí me van a entrar esas modernidades?… Mi hija, sin embargo, lo tiene chupado… Y tú, ¿qué trabajo esperas?

CARMELITA: Yo no estoy en condiciones de elegir: Puedo limpiar escaleras, dar clases, atender ancianos o arreglar jardines.

CÉSAR: Pero qué es lo que sabes hacer?

BONGÓ: ( Dirigiéndose al grupo)¿Tiene usted papeles?

CARMELITA: (A Bongó) Claro. (A César) Soy pintora y profesora de Arte en una Universidad de mi país, del que he tenido que escapar: tengo asilo político. (A Bongó) y vos ¿tenés papeles?

BONGÓ: Pues no. Soy un ilegal. Espero que en esta oficina de Cáritas me den los papeles que necesito.

CÉSAR: Esta no es una oficina de Cáritas. Es una oficina de empleo. Aquí ya hay que tener toda la documentación en regla para que te den trabajo.

BONGÓ: (Preocupado) Entonces… ¿qué hago yo aquí?

CÉSAR: Perder el tiempo. Y, si me apura, que le metan en la cárcel.

CARMELITA: (Dirigiéndose a César) No le asustes, hombre. (A Bongó, con amabilidad) ¿Y cómo llegó usted acá?

BONGÓ: En patera, como todos.

CARMELITA: Yo vine en avión.

CÉSAR: …A ver quién es el majo que atraviesa el Atlántico en patera…

CARMELITA: (Sonriendo, con picardía) Colón lo hizo…

CÉSAR:… más o menos…

BONGÓ: …Al llegar a Tarifa, nos estaba esperando la policía para devolvernos a África… me eché al agua, y, cuando encontré tierra… me escondí. Yo no puedo volver a mi país.

CÉSAR: ¿Por qué? ¿Piensas que el Primer Mundo es un paraíso?… Mírame a mí, que soy de aquí y tampoco tengo trabajo.

  (Se oye mucho barullo entre bastidores, por lo que Carmelita y César cortan la conversación para escuchar. Bongó también escucha. Al cabo de unos segundos aparece la cabeza del Gato con Botas, o sea, Félix, como se llaman genéricamente todos los gatos.)

FÉLIX: (Muy bajito) ¿Es ésta la Oficina de Empleo?

CÉSAR: ¿Qué dice?

FÉLIX: (Más alto) …Que si es ésta la Oficina de Empleo.

BONGÓ: ¿Tiene usted papeles?

CARMELITA: (Sin hacer caso a Bongó y dirigiéndose a Félix) Sí. Pase usted.

FÉLIX:…Es que… no vengo solo.

CÉSAR: No importa: si los demás vienen a buscar trabajo, que se pongan también a la cola.

  (El Gato con Botas hace señas para que entren los demás y van apareciendo Caperucita, Hada y Cenicienta. César y Carmelita se quedan perplejos al ver semejantes personajes y se piensan que es una broma. Mientras van entrando nuestros protagonistas, se escucha música alegre, porque ellos, todo hay que decirlo, llegan a este País muy entusiasmados y llenos de ilusión).

CÉSAR; (Dando vueltas alrededor del grupo) … Pero vamos… ¿Es que estamos en Carnavales?

FÉLIX: ¿ Qué es eso de Carnavales? ¿Por qué nos miran así?

CARMELITA: Porque ustedes vienen vestidos como los personajes de los cuentos que leíamos en nuestra infancia.

CENICIENTA: Nosotros no venimos disfrazados de personajes de cuentos: nosotros SOMOS los Personajes de los Cuentos.

CÉSAR: ¡ Ahí va! ¿Cómo han llegado hasta aquí?

FÉLIX: Pues en patera.

BONGÓ: Lo mismo que yo.

CARMELITA: Los Héroes de los Cuentos atraviesan el territorio que existe entre el País de la Fantasía y la imaginación de los humanos en unas PATERAS MÁGICAS, que son los libros… Pero ustedes (les va tocando uno a uno)… son reales.

FÉLIX: La patera mágica en la que hemos llegado en persona ha sido construida gracias a un hechizo del Hada

  (El Hada hace una simpática mueca de saludo)

 

CAPERUCITA: Ya no podemos vivir en el País de la Fantasía.

HADA: Desde hace unos años, el País de la Fantasía ha sido invadido por los Ciberhéroes, como los marcianos.

CAPERUCITA:… Los alienígenas.

FÉLIX: Androides clónicos…

HADA:… Sin contar los robots.., que los hay de todo tipo.

FÉLIX: No os creáis que llevan la vida tranquila que hacemos nosotros… ¡Qué va!… Nos han invadido gracias a los cohetes espaciales y a sus sofisticadas armas destructivas…

CENICIENTA: Se pasan todo el tiempo disparando pistolas atómicas.

TODOS: ¡Pum, Pum, Pum!

HADA: Son muy agresivos : Todo su afán es dominar.

CAPERUCITA: Les da lo mismo dominar el país, que el mundo.., que la galaxia.

FÉLIX: … Usan la violencia. Mucha violencia.

TODOS: ¡Pum, Pum, Pum! ¡Taca,taca,taca!

CAPERUCITA: Estos personajes son los que han invadido el País de la Fantasía, arrasándolo todo.

HADA: … Con furia extraterrestre, que es peor que la de aquí… No se pueden imaginar el destrozo que hicieron en el castillo de la Bella Durmiente…

CENICIENTA: … Como parecía que no había nadie, se han quedado a vivir allí.

FÉLIX: … ¡Quisieron abrir la puerta de su dormitorio con un rayo láser…!

HADA: Menos mal que esa puerta es mágica y solamente la podrá abrir la canción del Príncipe.

CARMELINA: Y vos, que sos Hada ,¿no pudiste impedirlo?

HADA: ¡Huy!… Gracias a mi varita, he podido mantenerlos un poco a distancia. Pero mis poderes son muy pequeños, comparados con los suyos. Por cierto (buscando), ¿dónde la tengo?

  (El Hada busca la varita y no la encuentra. Se apura mucho.)

  (En este momento el carillón de un reloj cercano toca nueve campanadas y se abre la puerta que da a la oficina. Aparece el Conserje, que permanecerá sentado en un escritorio ante la puerta de acceso al despacho al margen de las conversaciones de los buscadores de trabajo. Puede leer, escribir o mirar. En algunos momentos sale de la sala de espera. Para él, los trabajadores son números simplemente. La oficina puede estar situada detrás de bastidores y, solo cuando convenga a la acción se podrá oír lo que allí ocurre.

 

 

 

 

CONSERJE: Buenos días.

TODOS: Buenos días.

CONSERJE: Puede pasar el primero.

CÉSAR: ¡Qué rabia!… Ahora que tenía una conversación entretenida, me toca entrar a mí… Hasta luego! (Entra en la Oficina)

CARMELITA: (A los personajes de los cuentos) Pero vamos a ver: habrá una razón seria por la que todos hayan dejado su hermoso país para venir acá. En el País de la Fantasía no se limita el número de residentes.

FÉLIX: Naturalmente que nuestro Mundo acepta con cariño nuevos habitantes… con los que siempre hemos convivido amistosamente… Como Harri Potter, que acaba de llegar y es delicioso… Pero desde la invasión cibernética, los tradicionales nos sentimos desplazados. ¿Le parece poco grave que los niños ya no nos necesiten?

CAPERUCITA: Los niños de ahora prefieren los videojuegos a leer nuestras aventuras.

FÉLIX: … Y, con tanto videojuego y tanta tele y tanto ordenador… no tienen tiempo de jugar…

CENICIENTA: …y no desarrollan su fantasía…

FÉLIX:… Ya no les gustan nuestras historias…

HADA: …porque dicen que están pasadas de moda…

TODOS: ¡Por eso queremos un trabajo moderno!

FÉLIX: Para que nos puedan comprender.

BONGÓ: O sea que, vosotros sois unos exiliados en el tiempo, o cosa así.

CAPERUCITA: (A Bongó) ¿Tú eres real, o fantástico, como nosotros?

CENICIENTA: ¿También vives en los cuentos?

BONGÓ: Yo soy un inmigrante tristemente real. Mi vida puede parecer un cuento, pero aún no ha conseguido su final feliz.

HADA: (Que continúa buscando la varita por todos los rincones y objetos del escenario) ¿Dónde habré dejado mi varita? ( A Bongó) ¿A ti también te han ocurrido aventuras?

BONGÓ: Me han ocurrido grandes y terribles aventuras: En mi país llevamos mucho años sufriendo una cruel guerra entre las dos tribus más poderosas.

CAPERUCITA: …¡Ya!… Los buenos y los malos…

BONGÓ:… En mi niñez pasé mucho miedo, porque mi tribu era la perdedora, y peligraba mi vida…

CENICIENTA: … Tu tribu es la de los buenos…

BONGÓ: Ahora es mi tribu la que manda y la que mata…

HADA: … Entonces.., tu tribu es la de los malos…

BONGÓ:… y lo que peligra… es mi dignidad.

FÉLIX: ¡Qué cosa más extraña!… En la Tierra es difícil saber quiénes son los buenos y quiénes los malos.

HADA: En los cuentos, eso está clarísimo.

CARMELITA: (A Bongó) ¿No sentís rencor?

BONGÓ: El rencor no hace olvidar el dolor, sólo sirve para empeorar las cosas.

HADA: ¿No deseas vengarte?

BONGÓ: La venganza consiste en añadir un mal a otro mal… Me ha decepcionado mi tribu porque está cometiendo las mismas atrocidades que ella había sufrido antes.

HADA: Es hermoso encontrar un ser humano sin odio habiéndolo pasado tan mal.

CÉSAR: En tu tribu habrá personas sensatas como tú, que harán valer la razón.

BONGÓ: A los líderes no les gusta escuchar la voz de la conciencia y eliminan a sus mismos hermanos cuando estos les hacen ver sus errores… Por eso he tenido que huir… En mi patria soy un proscrito… y aquí un ilegal… Sobro en todas partes.

HADA: Tu vida es ejemplar como la historia de un héroe… Te mereces que un juglar cante tu romance.

FÉLIX: ¡Anda, Hada.., calla! que los juglares ya están pasados de moda… Sigue buscando la varita, anda.

HADA: …Es verdad. ¿No la habrás escondido tú?

FÉLIX: ¡Anda ya!

CARMELITA: (A Bongó) No te preocupés. Yo te llevaré a la oficina de asilo político. Confiá en mí…. Personas como vos no solamente no sobran, sino que faltan en la Tierra.

FÉLIX: (A Carmelita) Oye, tú que sabes tanto: ¿Habrá trabajo también para nosotros en este país?

CARMELITA: Pero, ¿por qué tenés tanto empeño en vivir en la Tierra? (Al Gato con Botas) ¿Vas a seguir haciendo travesuras para que viva bien el tontorrón de tu amo, el Marqués de Carabás?

FÉLIX: No, mujer… Yo puedo buscar un trabajo como representante de artistas.., o relaciones públicas… que se me dan estupendamente, como sabrás…

CARMELINA: Bueno… bueno… Y vos, (a Caperucita) ¿también decidiste dejar de vivir en los Cuentos, para tener problemas acá…?

CAPERUCITA: …Después de los problemas que tuve en el bosque, ya todos los demás me parecerán de mentirijillas.

CARMELITA: No sé.., no sé… A mí me gustaba mucho tu historia, Caperucita… sobre todo cuando ibas por el camino largo recogiendo flores.

CAPERUCITA: ¡Sí, claro!… muy bonito… y también te lo pasarías muy bien cuando me quiso comer el Lobo, después de tragarse a mi abuelita, ¿Verdad?

CARMELITA: … Era muy emocionante.., se me ponían los pelos de punta… Por cierto: ¿qué ha sido de tu abuelita?

CAPERUCITA: No veas lo que ha cambiado. Después del susto del Lobo, cuando el cazador la sacó de su barriga y se recuperó del todo, mejoró mucho. Ahora se inscribe en todos los viajes del Imserso… Estos días está pasándoselo pipa en Fuengirola… y como tiene colesterol, me ha dicho que nada de regalarle tortitas de manteca. Por eso ya no tengo ocupación.

CARMELITA: ¿Qué te gustaría hacer en estos tiempos?

CAPERUCITA:… Pues… Me he pasado una eternidad llevando la merienda.., así que podía trabajar en una pizzería o llevar comida a domicilio… pero en moto, que es lo moderno. Nosotros venimos al Mundo Real para actualizarnos. No lo olvides …

FÉLIX: …Para que los chicos nos comprendan..

  (EL Hada continúa buscando la varita entre sus ropas y los equipajes de los demás).

HADA: …Que me estoy poniendo muy nerviosa… ¿Alguien ha visto mi varita?

TODOS: No.

FÉLIX: Si creíamos que la traías tú…

CENICIENTA: Eres una despistada.

CAPERUCITA: Cualquier día pierdes el cucurucho.

FÉLIX: Ya estás muy vieja.

HADA: Ya sé que estoy muy vieja… Y que mi varita no sirve ya más que para tres hechizos: es la promesa que tuve que hacer para poder convertirme en una persona real… Pero todavía me pertenece. (Dirigiéndose al público)... ¿Alguien ha visto mi varita mágica? ¿La pueden buscar entre los asientos?

  (El público se sorprende ante esta pregunta y cada uno contesta en alta voz explicando el resultado de su búsqueda. Es un momento de desconcierto).

NIÑO DEL PÚBLICO: ¿Es ésta? (Se levanta y se la lleva al escenario)

HADA: Muchas gracias. ¡Ay, que susto me había llevado!

  Gracias, de nuevo, guapo.

NIÑO: De nada. (Hace ademán de irse)

HADA: …¡No te vayas!… Espera.

NIÑO: ¿Qué pasa?

HADA: Nada, hombre. que te quiero recompensar, por haberme devuelto mi instrumento de trabajo…

NIÑO: ¡Ah!

HADA: Piensa tres deseos, y, en cuanto solucionemos esto del empleo, me los pides. Ahora estoy un poco preocupada y no te puedo atender como te mereces.

NIÑO: No tengo prisa… Así voy pensando los tres deseos. (Se vuelve a su asiento)

  (Durante estas últimas frases han entrado una muchacha, Marina, un muchacho, Fernando y, a hurtadillas, el Lobo Feroz, que intenta esconder su larga cola tras una gabardina sin conseguirlo. Los tres se sientan y permanecen callados, observando la escena).

CARMELITA: (Dirigiéndose a Cenicienta) … Y vos, ¿quién sos?. Porque al Gato con Botas, al Hada y a Caperucita enseguida los he distinguido… pero te veo tan humildita, que no adivino tu personaje?

CENICIENTA: ¿Que no me has distinguido?, dices. ¿Entonces no se me nota que soy Cenicienta? … ¿No ves mi escoba? (Señalando) La he dejado ahí en la puerta, para no llamar la atención…

CARMELITA: ¿Sos Cenicienta? ¡Qué bueno!. Sos mucho más bella de lo que me imaginaba.

CENICIENTA: ¿Más bella? … Si los libros dicen que estoy todo el día limpiando la casa, y quitando la ceniza del horno, con la cara sucia… Hoy vengo lavada…

CARMELITA: Por eso. Me parecés hermosa con esa ropa y la cara limpia. No me extraña que, en la fiesta, el Príncipe se enamorara de vos.

CENICIENTA: Eso del Príncipe es cosa pasada. ¿Y usted no cree que ya es hora de cambiar la escoba por la aspiradora?

CARMELITA: Por supuesto. Hay muchas modernidades y muchos adelantos en las labores del hogar… pero si cambiás de oficio, habrás de cambiar de nombre… Aunque no te imagino llamándote Vitrocerámica o Microondas…

FÉLIX: …o Robot de Cocina…

HADA:… o Aspiradora de Agua

FÉLIX : …o Detergente Limpiacristales…

  (Los actores pueden inventar otros nombres relacionados con la tecnología doméstica)

 

CAPERUCITA: ¡Qué risa! Sería cambiarte la personalidad.

CENICIENTA: Eso es lo que quiero yo. Que en vez de aparecer como una chica medio tonta y resignada , pueda ser diferente y convertirme en una mujer preparada, capaz de cantarle las cuarenta a mi madrastra.

HADA: ¡Que me estás saliendo respondona!… Así no te va a querer el Príncipe, niña…

CENICIENTA: Ni falta que me hace. Tú sabes mejor que nadie que me llevaste a palacio para sacarme de la explotación de mi familia… Cuando la cultura me haga libre, no necesitaré de tus magias.

HADA: (Llorando) Así me agradeces todo lo que hice por ti…

CENICIENTA: (Intentando consolarla)…Que no, Hada mía, que te quiero mucho… Perdóname… Pero aquellos eran otros tiempos… ¿No te das cuenta?

HADA: Claro que me doy cuenta, hija… Si yo también quiero evolucionar… pero es que el pasado… pesa tanto…

  (Por medio de la mímica, Cenicienta continúa consolando al Hada un poco más, mientras hablas otros personajes)

CARMELITA: Pesa tanto, Hada, que jamás podrás abandonar del todo el País de la Fantasía.

HADA: ¿No?

FÉLIX: ¿Y yo he organizado todo este montaje de la patera para escapar de allí?

CARMELITA: El pasado de los Héroes de los Cuentos es patrimonio de la Humanidad: pertenece a cada persona que lea sus aventuras.

HADA: Yo no quiero vivir solamente en la fantasía de los lectores. ¡Quiero ser real!

CARMELITA: Y lo serás… Pero, para mí.., siempre serás el Hada que convirtió la calabaza en carroza de oro.

HADA: (Presumiendo) ¡Qué bien me salió aquel hechizo! ¡Qué tiempos…!

CAPERUCITA: (Suspirando)…¡No podré repartir comida montada en una moto….!

CENICIENTA: (Compungidísima) Entonces: ¿Estoy condenada a la escoba de por vida?

CARMELITA: (A Cenicienta) El futuro lo habrás de fabricar cada día. Tendrás que decidir entre la vulgaridad de barrer la ceniza o la ilusión de calzarte los zapatos de cristal.

HADA: Pero, a lo que íbamos: ¿Nosotros podemos estar allí y aquí a la vez?

CARMELITA: Naturalmente. Ustedes ya no son responsables de su pasado en el País de la Fantasía, aunque continúen viviendo virtualmente en él: pero el futuro, en el Mundo Real, se abre ante todos lleno de posibilidades.

FÉLIX: O sea, que tendremos doble nacionalidad. ¡Mira, que bien!

CAPERUCITA… Ya caigo: habitaremos en el País de la Fantasía, mientras haya un abuelo que le cuente nuestra historia a su nieto.

CARMELITA: O se la lea.

CENUCIENTA: O se proyecte en el cine.

FÉLIX:… Pero, a la vez, podemos quedarnos en el Mundo Real, para aprender a ser modernos.

CÉSAR: (Saliendo del despacho). No me ha resuelto mucho. Dice la señorita que me apunte a un cursillo de informática que organiza el sindicato. Sólo así me podré quitar esta espina del desempleo.

CARMELITA: Ya se lo dije yo…

CONSERJE: El siguiente, por favor.

CARMELITA: (Al conserje) Ya voy. (Dirigiéndose al grupo) En cuanto hable con la entrevistadora, vuelvo con ustedes. Es muy enriquecedora esta conversación. (A Bongó) Esperáme, que tenemos que solucionar su problema. (Mutis).

 

BONGÓ: La esperaré.

 

CÉSAR: Yo también me voy. Adiós.

TODOS: Adiós.

FÉLIX: Vamos a sentarnos que, con lo charlatana que es, esto va para largo.

  (Se sientan de manera cómica, cambiándose de asiento, volviéndose a levantar… y Caperucita, en este trasiego se sitúa junto al Lobo Feroz. Al verle da un grito y se desmaya).

CAPERUCITA: ¡¡¡AAAAYYY!!!… ¡Es él!… ¡Es él!…

  (En este momento hay que conseguir que los actores echen mano de sus recursos personales y actúen con la misma naturalidad con que lo harían si, realmente, alguien se hubiera desmayado. Debe haber una secuencia de frases espontáneas).

 

CENICIENTA: (Dirigiéndose al Lobo Feroz) ¿Qué haces tú aquí? ¿Quién te ha dicho que veníamos?

HADA: Contigo no contábamos… ¿De dónde sales tú?

FÉLIX: Deja de preguntas y cuidemos a Caperucita. (Gritando)

  ¡Un médico! ¡Necesitamos un médico urgentemente!

CONSERJE: …No le dejan a uno ni leer el periódico… A ver… ¿qué pasa?

CENICIENTA: Es que nuestra amiga se ha mareado.

CONSERJE: Ayudadme a llevarla a los lavabos. Eso se soluciona con un poco de agua fría.

  (Sacan a Caperucita del escenario entre el Hada y Cenicienta. El Conserje va con ellas. Félix se dirige muy enfadado hacia el Lobo Feroz).

 

FÉLIX: Pero… ¿qué te he dicho? .., ¿que entres ahora que está Caperucita, o que te esperes a que hayamos terminado los demás?

LUPO: … Es que en la calle me miraba todo el mundo porque no puedo esconder la cola. Por eso me camuflé y me quedé calladito.

FÉLIX: Sí… ya ha sido mala suerte que Caperucita se sentara junto a ti… No sabes lo mal que lo pasó desde que te comiste a su abuelita: ha tenido que hacer una terapia sicológica para superar el miedo que te tiene.

LUPO: Aquello ya está olvidado.

FÉLIX: Esperemos. Vamos a ver qué le ocurre… y procura ser muy amable con ella, si no quieres fastidiarlo todo.

LUPO: ¿Y qué puedo hacer yo para que Caperucita me perdone?

FÉLIX: De momento, vamos a ver cómo se encuentra… (Salen el Gato con Botas y el Lobo Feroz).

CONSERJE: (Entrando) Me pone malo que la gente olvide sus cosas. Tengo ya un almacén de objetos perdidos, que nadie se molesta en reclamar.

  (Coge, enfadado, la escoba y la cestita que, con las prisas del desmayo, se habían dejado nuestras amigas Cenicienta y Caperucita respectivamente)

. Quedan en escena Bongó, Fernando y Marina. Como malísima que es, entra la Bruja Coruja mirando con recelo a todas partes. Va vestida de bruja convencional: cucurucho, grandes uñas, nariz encorvada y un poco de joroba. Lleva una cesta semejante a la de Caperucita y su escoba mágica es igual a la de Cenicienta. (La escoba puede estar sujeta a algún cochecito de juguete que se mueva a distancia para que pueda hacer «brujerías» cuando nos convenga).

 

NARRADOR o VOZ EN OFF:: La Bruja Coruja lleva ya mucho tiempo viviendo en el Mundo Real y sus malas artes han conseguido que pase desapercibida para todas aquellas personas que han perdido la facultad de soñar… o sea, para la mayoría de los mortales. La gente sin fantasía ve a la Bruja como una chica normal que se traslada en su moto, en vez de hacerlo en la escoba y, en lugar de la cesta con las pócimas venenosas, creen que lleva una mochila.

  Los chicos que están viendo la representación, como todavía saben soñar porque son imaginativos y leen cuentos alguna vez, aunque los alternen con los videojuegos, no se van a dejar engañar y la van a ver con toda su fealdad.

 

  (Cuando llega Coruja se escucha un ruido semejante al de una moto aparcando. Al pararse, se baja de la escoba y la deja en un rincón como si de tal vehículo se tratase… el mismo rincón donde Cenicienta había dejado anteriormente su humilde escobita. La Bruja se dirige a Marina, Fernando y Bongó, que sigue leyendo su periódico).

BRUJA: ¡Hola, chicos!.. Qué?… ¿Lleváis mucho tiempo esperando?

FERNANDO: Regular.

MARINA: No demasiado, pero hay mucha gente antes que nosotros, que están ahí afuera, en los lavabos.

BRUJA: (Quiere hacerse la simpática y entablar conversación)…Y qué… buscando trabajo, ¿no?

FERNANDO: Eso nos gustaría.

MARINA: Está difícil el asunto del trabajo.

FERNANDO: Yo ya llevo tres distintos este mes.

MARINA: No fastidies. A mí no me sale más que cuidar niños. Ya me gustaría cambiar esta vez.

BRUJA:… ¡Huy!… si vosotros quisierais…

BONGÓ: ¿Trabajar?

BRUJA: Trabajar… eso es de pobres… Lo importante no es trabajar, sino tener dinero…

  (En este momento entra en escena Carmelita que ha terminado la entrevista y vuelve para hablar con Bongó. Carmelita es una mujer realista, pero como poeta, también es capaz de soñar y de utilizar la fantasía, por lo que ve a Coruja tal y como es, o sea,… bruja y fea. Se queda escuchando).

 

CARMELITA: (Entrando) Ya conseguí trabajo. (A Bongó) Ahora vamos a la oficina de inmigración, que es por la que debía haber empezado usted. (Se para y escucha la conversación).

MARINA: (A la Bruja) ¿Se puede tener dinero sin trabajar?…

FERNANDO: …Como no sea atracando un Banco…

BRUJA: (Muy ladina)... ¡Qué cosas tienes!… Hay otros procedimientos…Se puede jugar a la lotería…

MARINA: ¡Si no me toca nunca…!

BRUJA: …Te puedes presentar a un concurso de televisión…

FERNANDO: Ya. Como Operación Triunfo.

BRUJA: Se puede… Se puede… traficar con droga…

FERNANDO: Pero…¿qué dices?

CARMELITA; (Indignada porque acaba de reconocer a la Bruja Coruja) ¡Cómo que se puede traficar!… ¿Qué hacés vos aquí, Bruja malvada, queriendo envolver con malas artes a estas personas honradas y decentes?

MARINA: Que no es una bruja, que la conocemos todos en el barrio…

FERNANDO: Se llama Coruja, y es medio ligue de un amigo mío… (A la Bruja) ¿Verdad Coru?

  (La Bruja Coruja, mientras los demás hablan de ella, intenta esconderse como puede)

CARMELITA: ¿Pero es que no la reconocés? … ¿No ves lo horrible que es?

BRUJA: ¿Horrible yo?… Pero si soy su mejor amiga.

BONGÓ: Muy amiga no serás. cuando nos querías enrollar con la droga.

BRUJA: ¿Droga? … si sólo os iba a dejar esta cajetilla de tabaco, para que pasarais más agradablemente la espera…(Saca el tabaco de la cesta y deja ésta en un rincón).

 

BONGÓ: Aquí está prohibido fumar.

MARINA: ¿Es que el tabaco, no es droga?

FERNANDO: Y bien que lo es. Lo que pasa es que… como es una droga legal, ni le damos importancia.

MARINA: Mira, maja: vas a largarte inmediatamente de aquí, o llamo al conserje.

BRUJA: ¿Y quién eres tú para echarme? (Guardando el tabaco en la cesta)

FERNANDO: Lo mismo que los demás: gente sana.

MARINA: ¡Vete!, que no queremos líos.

  (La pérfida Coruja se escapa corriendo sin acordarse de recoger sus bártulos. Así que, en el escenario deben quedar, bien visibles, la cesta de las pócimas y la escoba brujil.

 

BONGÓ: ¡Qué curioso!… Las brujas de mi país son muy diferentes de las europeas… no llevan escoba… Y eso que he tardado mucho en reconocerla…

FERNANDO: ¡Qué mal rollo!… Mi amigo no se lo va a creer.

MARINA: Yo no acabo de entender que sea una bruja de verdad. A mí me parece tan normal.

FERNANDO: Algo de verdad habrá porque se ha largado corriendo…

BONGÓ: ¿Pero no le habéis visto la escoba en que venía montada?

MARINA: ¿Qué escoba?… Si ha venido en esa moto, que está ahí…

CARMELINA:… ¿Vos viste alguna vez aparcar una moto en un segundo piso?… ¿Eh?

MARINA: ¡Anda…! Pues ahora que lo dices… ( Se dirige a la escoba, la toca y exclama asustada)

  ¿Es una escoba de bruja!

CARMELITA: Vos, hija, no tenés imaginación… pero estás en la Luna… ¿Te das cuenta? …Esta bruja es la traficante que destroza a los jóvenes a través de la droga…

BONGÓ: ¡Ay, muchacha!… solamente es capaz de ver la realidad el que tiene el don de la fantasía… ¡Vayamos a atrapar a esa Bruja malvada!

FERNANDO: ¡Huy, como la coja…! (Sale corriendo)

MARINA: ¡Santo cielo! ¡Y yo sin percatarme! ¡Vamos por ella!

  (Música de atrapar malos)

(Salen todos corriendo tras la bruja)                                TELÓN

                                           ACTO II

  Al abrirse de nuevo el telón, se escuchan la música con la que comenzó el primer acto. Caperucita, ya recuperada del desmayo, aún no se ha sobrepuesto de la visión del Lobo Feroz, con el que no esperaba encontrarse y de quien conserva los peores recuerdos.

 

CENICIENTA: (Entrando y dirigiéndose al Lobo Feroz, muy enfadada) ¿Con qué permiso has venido?

FÉLIX: (Adelantándose) Con el mío.

CENICIENTA: ¿Con el tuyo? ¿ Y quién eres tú para traer a un delincuente como éste?

FÉLIX: Lupo ya no es un delincuente. Hace tiempo que está rehabilitado.

  (Entra Caperucita, dando voces, seguida del resto de personas que la habían acompañado excepto el Conserje).

CAPERUCITA: ¡ Me engañó!… Después de comerse a mi pobre abuela, se metió en su cama y quiso comerme a mí…! ¡No quiero verle!

HADA: Tranquilízate, mujer.., que aquello pasó hace mucho tiempo…

FÉLIX: Ven aquí, bonita… Escucha… El Lobo Feroz, ya no es lo que era. Después de lo de tu abuelita, se llevó tal lección que no volvió a comer carne humana.

CAPERUCITA: …Pero se comió a los Siete Cabritillos…

FÉLIX: Eso fue mucho antes.

CENICIENTA: …Y se quiso merendar a los Tres Cerditos.

LUPO: …Pero es que yo soy carnívoro… aunque ahora estoy aprendiendo a comer bellotas… Me he hecho vegetariano

CAPERUCITA: Tú siempre comerás carne… No me fío de ti… eres malo…

HADA: Caperucita, no seas intransigente. Si Lobo Feroz nos asegura que no va a atacar a las personas, debemos darle un margen de confianza.

FÉLIX: Yo mismo fui un animal salvaje hace muchos años, y el Hombre me domesticó. Es cierto que me gusta la carne, pero también he aprendido a comer lentejas : Todo es cuestión de educación.

CAPERUCITA: …Bueno… Te voy a dar un voto de confianza, como dice el Hada… (mirándola) Lo hago por ti… ¿eh?… (Al Lobo) Para probar que has aprendido a comer de todo, vamos a compartir las tortitas de manteca que suelo llevarle a mi abuelita.

CENICIENTA: Las del colesterol.

CAPERUCITA: (Riéndose) Eso.

LUPO: Ya verás cómo me gustan.

  (Caperucita coge la cesta que ha dejado la Bruja y se pone a buscar en su interior)

CAPERUCITA: (Buscando) ¿Qué es esto? (Sacando una botella) ¿Quién ha cambiado mi tarrito de miel por una botella de whisky?

  (Todos se miran sorprendidos)

CONSERJE: ¿A quién le toca ahora?. Puede pasar enseguida.

FÉLIX: (Olvidando el contenido de la cesta) ¡Ya nos toca a nosotros!… ¡Qué apuro… nunca nos hemos visto en otra! … ¿quién quiere ser el primero?…Vete tú, Hada.

HADA: No. Yo no. Que pase Cenicienta.

CENICIENTA: Ni mucho menos… Le toca a Caperucita.

CAPERUCITA: ¿Que entre yo?… ¡Qué miedo!… ¿ Y qué tengo que decir?

LUPO: Para que veas, niña tonta, que no soy tan malo, voy a entrar yo el primero a que me hagan la entrevista.

   (El Lobo Feroz pasa al despacho contiguo que está oculto tras el telón, de tal manera que esta secuencia no se ve sino que se oye aunque, si se dispone de un buen escenario, se puede representar por medio de sombras. La acción visible continúa en la sala de espera, pero toda ella está vinculada a la conversación que transciende por la pared. Los personajes de la sala de espera, aunque gesticulen, deben estar callados y hablar solamente cuando se requiera.)

ENTREVISTADORA: Su nombre, por favor.

LUPO: Canis Lupus.

ENTREVISTADORA: ¿Mayor de edad?

LUPO: Por supuesto.

ENTREVISTADORA: ¿Qué trabajos ha realizado en los últimos años?

LUPO: Vivía en el bosque. Procuraba mantener el equilibrio ecológico en la fauna de mi entorno.

  (En la sala de espera, todo el mundo está en posición de escuchar lo que se habla en el despacho y las intervenciones son simultáneas a la conversación tras bastidores. Debe darse a la situación la mayor comicidad posible).

CAPERUCITA: Qué astuto. ¿Os habéis dado cuenta de la manera tan elegante de decir que no dejaba un bicho viviente a su alrededor?

HADA: Caperucita, no seas rencorosa. Aunque lo de tu abuelita fuera muy grave, es necesaria la presencia de los depredadores, que forman parte del ciclo de la Naturaleza.

FÉLIX: ¡Callad!

ENTREVISTADORA: …Vamos a ver… Aquí, en el ordenador tengo varios trabajos para usted: Socorrista de un Camping, Ayudante de un Zoológico… o tal vez, si le gustan los niños, podríamos intentar que fuera Conserje de un Colegio.

LUPO: ¡Eso!… ¡Conserje de un Colegio!.

ENTREVISTADORA: ¿Le interesa? Vamos a llamar por teléfono a ver si continúa vacante ese puesto.

  (La conversación siguiente, tiene que realizarse utilizando el nombre del colegio donde se representa la dramatización y la voz auténtica del director debe estar grabada en magnetofón)

ENTREVISTADORA: ¿Colegio «Lope de Vega»? (Por ejemplo)

TELÉFONO: Sí. ¿Qué desea?

ENTREVISTADORA: Llamo desde la Oficina de Empleo y aquí figuran ustedes como necesitando un conserje.

TELÉFONO: Efectivamente: uno de nuestros conserjes está enfermo.

ENTREVISTADORA: Tenemos un individuo llamado Canis Lupus, que dice entenderse muy bien con los niños.

LUPO: (Relamiéndose de gusto)... Pregunte si están tiernecitos…

 

  (En el escenario)

CAPERUCITA: ¿No os decía yo?… Éste sigue igual…

ENTREVISTADORA: (Al Lobo Feroz) ¿Tiernecitos? … A usted qué le importa eso… si no se los va a comer.

LUPO: ¡Qué tonto!… son manías mías de otras épocas… Sólo quiero saber qué edad tienen esos niños.

CENICIENTA: Va a hacer un estropicio… Ya lo veréis.

FÉLIX: ¡Calla, pesada!

ENTREVISTEDORA: (Al teléfono) ¿Me puede decir la edad de los niños de ese colegio, por favor?

TELÉFONO: De dos a doce años. (Por ejemplo)

LUPO: …Buenas edades… Me interesa el trabajo. ¿Cuándo puedo empezar?

CAPERUCITA: ¡Ay, madre…! ¡No quiero ni pensar lo que puede ocurrir!

FÉLIX: ¡Que calléis!… No me estoy enterando de nada…

HADA: …Es la primera vez que veo un gato sordo…

ENTREVISTADORA: Dice el señor Lupo que le interesa el trabajo; que cuándo puede empezar.

TELÉFONO: Mañana mismo.

ENTREVISTADORA: De acuerdo: mañana a las nueve estará allí.

  (Al Lobo Feroz) Ya ha visto usted que en esta oficina somos muy eficaces. Ahora necesita presentar su documentación y llenar este impreso.

LUPO: ¿Documentación? ¿Qué es eso de documentación?… En el País de la Fantasía no necesitamos esas cosas…

FÉLIX: ¡La documentación!

HADA: (A la vez, lo mismo que Caperucita y Cenicienta) ¡Las cartas de presentación!

CAPERUCITA: ¡El carnet!

CENICIENTA: ¡Los papeles, que decía aquel señor!

 

  (Mientras termina la conversación entre el Lobo Feroz y la entrevistadora, nuestros amigos «fantásticos» están presos de miedo, dando vueltas por el escenario, con gran aflicción).

ENTREVISTADORA: No estamos en el País de la Fantasía: este es el Mundo Real y aquí todas las personas deben estar documentadas.

LUPO: ¿Qué voy a hacer ahora?

ENTREVISTADORA: ¿No me dijo al principio que estaba acostumbrado a vivir en el bosque? Le sugiero que acepte el puesto de ayudante de controlador de incendios forestales, que es muy importante. Para ese trabajo no se necesitan papeles inmediatamente… En cuanto los haya conseguido, me los trae… Esta es la dirección de la oficina de ICONA. ¿Quiere que se la anote?

LUPO: Sí, por favor.

ENTREVISTADORA: (Cambiando de tono) Si hay más personas en la sala de espera, haga el favor de decirles que son las once y los empleados tenemos media hora de descanso para tomar el bocadillo. Adiós. Buenos días.

LUPO: Adiós. Muchas gracias.

  (Los habitantes del País de la Fantasía, se vuelven a sentar en sus sillas, como si no se hubieran enterado de nada, cuando vuelve el Lobo Feroz).

LUPO: (Apareciendo, muy compungido) ¿Sabéis lo que nos pasa?…

TODOS: ¡Que somos unos indocumentados!

LUPO: Aquí, parece ser que toda la gente tiene papeles y documentos que acrediten su personalidad.

FÉLIX: ¿ Qué hacemos ahora?

HADA: ¿Cómo que qué hacemos ahora? Esto lo soluciona mi varita en un santiamén.

LUPO: Pero… sin prisa… Que es la hora del bocadillo. (A Caperucita) ¿No tenías unas tortitas riquísimas para quitar el hambre de media mañana?

FÉLIX: (Irónico) ¡Quién lo iba a decir…!

CENICIENTA: (Más irónica todavía)...¡El Lobo Feroz, pidiendo tortitas de manteca…! …¡Qué cambio, madre!

CAPERUCITA: (Buscando en la cesta de la Bruja) …Las tenía… Pero no las encuentro… Estas cosas no me pertenecen…

 

FÉLIX: ¿Qué ocurre?… Seguro que algún gracioso se ha llevado la merienda.

CAPERUCITA: Esta no debe ser mi cesta… Lo que hay aquí es muy raro.

LUPO: ¿Qué hay?

CAPERUCITA: …Pues esto está lleno de bolsitas de plástico con una especie de polvos de talco … y una cajetilla llena de cigarros… y pastillas o caramelos… No sé… Además del alcohol…

  (Se acercan los demás y husmean en la cesta con aportaciones personales)

 

HADA: ¡¡¡Marihuana!!!

FÉLIX: ¡¡¡Cocaína!!!

LUPO: ¡¡¡Éxtasis!!!

CENICIENTA: ¿Droga?

CAPERUCITA: (Con la botella en la mano) ¿También el alcohol es una droga? ¡No me digas! …Mi abuelita se toma las tortas con una copita de anís.

HADA: Una copita de anís, de vez en cuando, hasta es buena para hacer la digestión… Pero una después de otra y después de otra, te convierte en una alcohólica.

LUPO: … Yo conocí a muchos chavales y chavalas   toxicómanos deshechos por la droga y el alcohol, cuando estuve en el centro de rehabilitación… ¡Daban una pena… tan majos… y tan desgraciados..!

CAPERUCITA: … Pero así se pondrían cuando ya sufrían adicción… pero por una vez… no pasará nada… Digo yo…

CENICIENTA: Yo no he visto nunca la droga… ¿Me dejas mirarla?

CAPERUCITA: Sí, mujer… mira…mira. (Cenicienta se asoma, muy curiosa a la cesta).

CENICIENTA: Oye, Gato con Botas: …Y, ahora que podemos… ¿por qué no probamos una miajita… a ver cómo es esa alucinación tan rica que dicen que produce?

FÉLIX; (Irritadísimo) ¿¿¿Cómo???… ¿Tú?… ¿Tú, Cenicienta, que tuviste la vida más triste de todos los cuentos.., y supiste soñar mientras limpiabas los fogones de tu madrastra.., y fuiste capaz de vivir la ilusión de bailar con el Príncipe sobre tus zapatos de cristal…? ¿Tú vas a echar a perder la verdadera fantasía, que nace de la imaginación, y que enriquece el alma, por un sucedáneo a base de droga, que sólo sirve para enfermar tu cuerpo y tu mente?

HADA: No, Cenicienta. Las personas imaginativas, optimistas, seguras, alegres… somos capaces de disfrutar de la felicidad o de imaginárnosla cuando la vida se nos pone negra.

  (Cenicienta se echa a llorar)

LUPO: (Consolándola) No os pongáis así… La muchacha sólo quería probar nuevas sensaciones.

HADA: Ningún producto artificial puede sustituir a la felicidad originada por la amistad o el amor… que conducen a las más deliciosas sensaciones…

FÉLIX: … Que son los sueños que enriquecen el espíritu… ¿Os acordáis de mi jefe, el Marqués de Carabás?… No necesitó doparse para ser feliz y casarse con la hija del rey… Simplemente, puso en práctica las esperanzas que yo, su amigo, le iba transmitiendo.

CAPERUCITA: Entonces, ¿qué debemos hacer para no caer en la droga?

FÉLIX: Debemos hacernos fuertes, tener confianza en nosotros mismos.., apoyarnos en nuestra familia… y , sobre todo, no dejar escapar la facultad de ilusionarnos por la vida, que tienen los niños y los jóvenes.

HADA:… Y, sobre todo, sobre todo, mi querida Cenicienta, no probarla nunca. Muchas jovencitas como tú, caen en la droga simplemente por curiosidad…

LUPO: …Y otras veces, se enredan en ella por no atreverse a decir que no a algún amigo que se la ofrece… Sobre todo los chicos, se creen que son más hombres si la prueban.

HADA: …Falso amigo, diría yo… Y no olvidéis: Sin primera vez… no hay segunda… ni tercera.

  (Cenicienta se pone muy compungida y avergonzada)

FÉLIX: (Consolando a Cenicienta) No te apures, bonita. Vamos a olvidar todos este incidente… Ahora debemos deshacernos inmediatamente de la cesta porque me parece que está llegando el Conserje… y, como nos pille con este alijo se nos va a caer el pelo.

HADA: Disimulad, que está llegando…

FÉLIX: ¡Callad, por favor!… Como se entere, sí que la hemos armado.

CAPERUCITA: ¡Ay, madre, ¿qué hacemos ahora?.. sin papeles y con esta cesta que no es la mía… ¡Qué horror!… Alguien me ha dado el cambiazo… Ahora me acusarán de traficante…¡Ay!

  (Llega el Conserje y todos ponen cara de no haber roto un plato).

 

  (El Hada, que a veces es un poco atolondrada, da un manotazo a la cesta y todo su contenido se desparrama por el suelo).

 

TODOS: ¡Ay!

LUPO: ¿Pero qué haces?… .

HADA: Perdón… Ha sido sin querer.

LUPO: Parece que estás alelada.

FÉLIX: No discutáis, y vamos a recoger todo.

CONSERJE: ¿Qué jaleo es ese?

CAPERUCITA: Nada.., nada.., que se me ha caído el bolso. Enseguida lo recojo. (Todos se apresuran a recoger los productos que se han caído)

CONSERJE: No me dejéis ni un papel por el suelo. Voy a buscar una escoba.

FÉLIX: …Papeles… ¡qué más quisiéramos nosotros!

HADA: ¡Hay que limpiar esto inmediatamente!… Tú, amigo Félix, tranquilo, que de los papeles me encargo yo.

CENICIENTA: ¿Dónde está mi escoba?

  (Al pronunciar Cenicienta la palabra «escoba» ésta, que pertenece a la Bruja malvada, se pone a barrer sola por el escenario dejando estupefactos a actores y público. Para ello se puede montar sobre un juguete que se mueva con mando a distancia. Esta secuencia debe estar acompañada por una música mágica y deliciosamente maligna. Cenicienta quiere coger la escoba, que se le escapa, creando una situación cómica, cuando llega Carmelita, arrastrando a la Bruja Coruja).

CARMELITA: (A la Bruja) ¡Recoge tu dichosa escoba y andáte de una vez al País de la Fantasía, de donde no debías haber salido…!

BRUJA: (Entrando arrastrada por Carmelita. Se queda asombrada al ver allí a sus compañeros Fantásticos). ¡Huy!… ¿Qué hacéis vosotros aquí?

FÉLIX: ¿Cómo que qué hacemos nosotros aquí? … ¿Cómo has llegado tú?

LUPO: … Yo os aseguro que fui el único polizón de la Patera Mágica… Conmigo no ha venido.

BRUJA: (Chuleando un poquito)... ¿Pero qué os habéis creído?.. ¿Que yo necesitaba una agencia de viajes promocionada por este fanfarrón del Gato con Botas..? ¡Quiá..! Yo llevo muchos años en la Tierra.

FÉLIX: Pues no te habíamos echado de menos…

HADA: ¿Y para qué necesitabas venir?… Tú te llevabas bien con los invasores cibernéticos… Eres tan pérfida como ellos…

BRUJA: Ellos me enseñaron a modernizarme, y enseguida me di cuenta de que aquellas pócimas que fabricaba con mandrágora, hígado de araña viuda y extracto de lágrima de cocodrilo, solo servían para convertir en cuervo a algún príncipe despistado…

CAPERUCITA: ¿Te parece poca maldad?

BRUJA: Ahora soy la reina del terror… Nadie me supera en el mundo… Ja, ja, ja..!

FÉLIX: Pero si tus trucos están ya desfasados… porque no se te ocurrirá, a estas alturas, convertir en cuervo a un príncipe rubio o dormir cien años a una princesa…

BRUJA: Claro que no… Esos eran juegos de novata… ¡Huy ahora..!

CENICIENTA: ¿Has inventado alguna pócima más dañina?

BRUJA: La peor de todas: la DROGA. Pero no la he descubierto yo. Es muy vieja…

FÉLIX: Claro que lo es. Ya Ulises se vio con problemas cuando arribó en la isla de los lotófagos, llena de hierbas que producían alucinaciones … Fijáos si tiene años.

CARMELITA:… lo que ocurre es que en la antigüedad no se comercializaba

LUPO: No sé para qué la quieres… ¿No tenías bastante con tus encantamientos y tus filtros para hacer mal de ojo a los niños y adolescentes.

BRUJA: Los niños y las adolescentes y los jóvenes de este país son hermosos como príncipes e ingenuos como princesas… Los envuelvo en mis malas artes y les regalo la droga las primeras veces… Cuando ya no se pueden escapar… je, je,… me suplican que se la venda.., se arrastran ante mí… igual que los sapos de los cuentos… ji, ji… ¿Conocéis mayor perversidad?… jo, jo…

HADA: Nunca pude imaginar maldad tan enorme.

CAPERUCITA: Pero tienen que ser muy tontos para no ver que eres una bruja fea y repulsiva.

BRUJA: ¡Ah, ja,ja!.. Es que yo aparezco ante ellos como una colega que les comprende y, como no tienen imaginación, ni ven más allá de sus narices, se lo tragan todo… je,je…

LUPO: … Eres pérfida… yo era un ingenuo cuando andaba comiendo cabritillos por el bosque… se me veía venir a la primera.

BRUJA: Las brujas somos otra cosa más… más sofisticada, vamos… Nosotras sabemos camuflarnos… ji, ji…

CENICIENTA: ¿Y cómo te camuflas?… Ahora estás hecha un desastre… Yo te veo vieja y asquerosa…

BRUJA: Eso tú… y todas aquellas personas que aún conservan la flor de la ilusión.., como los chavales que nos están viendo, que tienen confianza en las personas que les aman… y son felices… ¡Qué rabia..! …A la gente optimista y con fantasía… no la puedo engañar tan fácilmente… Pero a los demás… a los deprimidos, los acomplejados, los aburridos, los desesperados… los envuelvo en mis redes… y los veo sufrir… que es lo que a mí me gusta… Je, je, je… Ellos no ven que soy su enemiga: me ven guapa y agradable…

HADA: ¿Y qué beneficio sacas de ver sufrir a la gente?

BRUJA: Soy mala remala… y veo sufrir a los jóvenes… y a sus padres… y a sus familias… Jo, jo, jo… ¿Hay algo más delicioso? ¿Hay algo más delicioso que ver a un muchacho descerebrado… o a una chavala retorcida por el «mono»?… Ji, ji, ji… ¡Qué gozada!

CARMELITA: (Dirigiéndose a los habitantes del País de la Fantasía) ¿Pero ustedes pueden consentir que semejante personaje se quede para hacer daño a los habitantes de la Tierra?

FÉLIX: ¡Ni mucho menos!

CENICIENTA: (Llorando) Yo soy capaz de volver a los Cuentos con mi escoba y mi ceniza, para que esta vieja se marche también de aquí.

LUPO:Félix, ¿te puedo decir un recado al oído?

FÉLIX: ¿Muy secreto?

LUPO: (Acercándose a Félix)… Qué ocurriría si, por última vez…¡Te juro que por última vez!… se me olvida que me he vuelto vegetariano… y me la como..?

FÉLIX: Debe estar durísima…

HADA: ¿Qué es eso de comerse a nadie? ¿Es que creéis que no os he oído? … Yo la convierto en sapo ahora mismo… y que se vaya al arroyo a comer mosquitos… ¡Hale!

FÉLIX: ¿Olvidas, querida Hada, que para salir de nuestra Tierra Fantástica, tuviste que prometer que solamente utilizarías tres veces el poder de tu varita mágica…? La primera vez la usaste para sacarnos de allí… La segunda se la has prometido a la persona que ha encontrado la varita, cuando la perdiste aquí mismo… quieres conseguirnos los papeles de residencia… y encantar a la Bruja Coruja…

LUPO: Si no cuento mal, son cuatro encantamientos.

HADA: ¡Ay!… Pues sí…

CAPERUCITA: Alguien tiene que renunciar a su ilusión….

CARMELITA: No se preocupen, amigos fantásticos, el pibe que ha encontrado la varita, tiene cara de niño feliz y, seguramente, no tendrá inconveniente en renunciar a su privilegio. (Dirigiéndose al público) ¿Quieres subir, precioso, y decirnos si preferís pedir tus deseos, o que se queden con nosotros todos estos personajes, menos la Bruja?

NIÑO: (Subiendo al escenario) Yo quiero que se cumplan mis tres deseos… Y tengo derecho… Me lo has prometido, Hada.

TODOS; (Mirándose desolados) ¡¡¡ Ah !!!   ¡¡¡ Oh !!!

CARMELITA: ¿No te interesa cambiar las tres gracias por un buen ordenador?

NIÑO: Ya tengo.

CARMELITA:… o por unas zapatillas deportivas de marca?

NIÑO: Ya tengo.

CARMELITA: … o por un teléfono móvil de última generación?

NIÑO: (Sacando el suyo) ¿Cómo éste?

  (Se pueden hacer otras sugerencias de actualidad)

CENICIENTA: …o por un viaje a Disneylandia?

CAPERUCITA; (Al Lobo Feroz) … Es tozudo… ¿Eh?

NIÑO: ¡Qué va!… Allí todo es falso… Ésta es un Hada auténtica… ¡Quiero ver cómo funciona una varita mágica de verdad!

HADA: Bueno… Qué le vamos a hacer… Hay que saber perder…

CARMELITA: ¿Vos estás seguro de que no podés prescindir de los tres deseos?

NIÑO: ¡Tengo derecho! ¡Yo encontré la varita mágica!

LUPO: …Nos haría tanta ilusión que renunciaras…

NIÑO: ¡No voy a renunciar!… Santa Rita, Rita… lo que se da no se quita!

HADA: (Muy digna) No perdamos más tiempo, monín… ¿Cuáles son tus tres deseos? Puedes estar seguro de que cumpliré con honor la palabra que te di.

NIÑO: (Colocándose, muy cursi, en medio del escenario) El primero, que esa malvada Bruja, que está haciendo tanto daño por culpa de la droga, desaparezca definitivamente.

TODOS: ¡¡¡ Hurra !!!

NIÑO: El segundo, que todos los inmigrantes, que han luchado para mejorar su vida, sean legalizados y tengan su documentación en regla…

TODOS: ¡¡¡Bien!!!

NIÑO: … Y el tercero… que los habitantes del País de la Fantasía no nos abandonéis a los niños de la Tierra, porque no hay nada más hermoso que vivir todas las vidas de los Héroes de los Cuentos.

TODOS: ¡¡¡VIVA!!!

HADA: Comenzaré por tu primer deseo. (El Hada toca a la Bruja con su varita mágica y ésta se queda paralizada en una postura cómicamente inverosímil)

NIÑO: ¿Qué pasa? ¿No la ibas a convertir en sapo? ¿Es que se ha encasquillado la varita?

HADA: Yo creo que está perdiendo energía. Voy a cargarla. (El Hada frota rítmicamente la varita sobre la manga de su vestido, siguiendo el compás de un solo de violín. Silencio absoluto).

  Ya está.

NIÑO: Aprovéchala ahora que todavía la tienes, porque en la Tierra, no se arreglan las cosas con varitas mágicas.

(El Hada levanta su varita mágica a los acordes de una música orquestal y va tocando a todos y cada uno de los presentes en el escenario, de tal manera, que, al tocarlos, les aparece en la mano un documento. Pueden entrar en escena otros personajes con vestimenta típica de los países de donde proceden los inmigrantes habituales. Con su papeles en alto, hacen un baile rodeando a la Bruja, que queda acorralada. Se acerca el Hada, la toca con la varita … y se convierte en un repugnante sapo, en medio del grupo. Prosigue el baile y cae el

                                             TELÓN

TODOS: ¡¡¡Ah!!!

NIÑO: El segundo, que todos los inmigrantes, que han luchado para mejorar su vida, sean legalizados y tengan su documentación en regla…

TODOS: ¡¡¡Bien!!!

NIÑO: … Y el tercero… que los habitantes del País de la Fantasía no nos abandonéis a los niños de la Tierra, porque no hay nada más hermoso que vivir todas las vidas de los Héroes de los Cuentos.

TODOS: ¡Vaya…! (Se miran muy sorprendidos)

HADA: Las dos primeras gracias no tienen dificultad. pero, con la tercera, me queda una duda:¿Qué es lo que realmente quieres, que nos volvamos al País de la Fantasía y continuemos siendo unas antiguallas, o que nos quedemos en el Mundo Real y sigamos el rollo de los chavales de ahora.

NIÑO: …Pues… las dos cosas.

HADA: ¿Cómo , las dos cosas?

CARMELITA: Es que ustedes no pueden abandonar jamás del País de la Fantasía.

FÉLIX:¿ Y yo he organizado todo este montaje de la patera para escapar de allí?

CARMELITA: Los Héroes de los Cuentos atraviesan el territorio que existe entre el País de la Fantasía y la imaginación de los humanos en unas PATERAS MÁGICAS, que son los libros.

HADA: Yo no quiero vivir solamente en la fantasía de los lectores. ¡Quiero ser real!

CARMELITA: Y lo serás. Pero tu pasado es patrimonio de la Humanidad, pertenece a cada persona que lea tus aventuras..

NIÑO: Para mi, siempre serás el Hada que convirtió la calabaza en carroza de oro.

HADA: (Presumiendo) ¡Qué bien me salió aquel hechizo! ¡Qué tiempos…!

CAPERUCITA: (Suspirando)…¡No podré repartir comida montada en una moto….!

CENICIENTA: (Compungidísima) Entonces:¿Estoy condenada a la escoba de por vida?

CARMELITA: (A Cenicienta) El futuro lo habrás de fabricar cada día. Tendrás que decidir entre la vulgaridad de barrer la ceniza o la ilusión de calzarte los zapatos de cristal.

LOBO: Pero, a lo que íbamos: ¿Nosotros podemos estar allí y aquí a la vez?

CARMELITA: Naturalmente. Ustedes ya no son responsables de su pasado en el País de la Fantasía, aunque continúen viviendo virtualmente en él: pero el futuro, en el Mundo Real se abre ante ustedes lleno de posibilidades.

FÉLIX: O sea, que tendremos doble nacionalidad. ¡Mira, que bien!

CARMELITA: Hada, nunca podrás desprenderte de tu pasado, que es patrimonio de la Humanidad y pertenece a cada persona que lea tus aventuras.

CÉSAR: (Saliendo del despacho). No me ha resuelto mucho. Dice la señorita que me apunte a un cursillo de informática que organiza el sindicato. Solo así me podré quitar esta espina del desempleo.

CARMELITA: Ya se lo dije yo…

CONSERJE: El siguiente, por favor.

CARMELITA: (Al conserje) Ya voy. (Dirigiéndose al grupo) En cuanto hable con la señorita, vuelvo con ustedes. Es muy enriquecedora esta conversación. (expectante (Mutis).

BONGÓ: La esperaré.

CÉSAR: Yo también me voy. Adiós.

TODOS: Adiós.

FÉLIX: Vamos a sentarnos, que con lo charlatana que es, esto va para largo.

  (Se sientan de manera cómica, cambiándose de asiento, volviéndose a levantar… y Caperucita, en este trasiego se sitúa junto al Lobo Feroz. Al verle da un grito y se desmaya).

CAPERUCITA: ¡¡¡AAAAYYY!!!… ¡Es él!… ¡Es él!…

  (En este momento hay que conseguir que los actores echen mano de sus recursos personales y actúen con la misma naturalidad con que lo harían si, realmente, alguien se hubiera desmayado. Debe haber una secuencia de frases espontáneas).

CENICIENTA: (Dirigiéndose al Lobo Feroz) ¿Qué haces tú aquí? ¿Quién te ha dicho que veníamos?

HADA: Contigo no contábamos… ¿De dónde sales tú?

FÉLIX: Deja de preguntas y cuidemos a Caperucita. (Gritando)

  ¡Un médico! ¡Necesitamos un médico urgentemente!

CONSERJE: …No le dejan a uno ni leer el periódico… A ver… ¿qué pasa?

CENICIENTA: Es que nuestra amiga se ha mareado.

CONSERJE: Ayudadme a sacarla a los lavabos. Eso se soluciona con un poco de agua fría.

  (Sacan a Caperucita entre el Hada y Cenicienta. El Conserje va con ellas. Hay mucho revuelo en la sala. También puede salir alguno de los parados que no pertenezcan al País de la Fantasía. Félix se dirige muy enfadado hacia el Lobo Feroz). 

FÉLIX: Pero… ¿qué te he dicho? .., que entres ahora que está Caperucita, o que te esperes a que hayamos terminado los demás?

LUPO: … Es que en la calle me miraba todo el mundo porque no puedo esconder la cola. Por eso me camuflé y me quedé calladito.

FÉLIX: Sí… ya ha sido mala suerte que Caperucita se sentara junto a ti… No sabes lo mal que lo pasó desde que te comiste a su abuelita: ha tenido que hacer una terapia sicológica para superar el miedo que te tiene.

LUPO: Aquello ya pasó.

FÉLIX: Esperemos. Vamos a ver que le ocurre… y procura ser muy amable con ella, si no quieres fastidiarlo todo.

LUPO: ¿Y qué puedo hacer yo para que Caperucita me perdone?

FÉLIX: De momento, vamos a a ver como se encuentra… (Salen el Gato con Botas y el Lobo Feroz).

CONSERJE: (Entrando) Me pone malo que la gente olvide sus cosas. Tengo ya un almacén de objetos perdidos, que nadie se molesta en reclamar. (Coge, enfadado, la escoba y la cestita que, con las prisas del desmayo, se habían dejado nuestras amigas Cenicienta y Caperucita respectivamente)

  Quedan en escena Bongó, Fernando y Marina. Como malísima que es, entra la Bruja Coruja mirando con recelo a todas partes. Va vestida de bruja convencional: cucurucho, grandes uñas, nariz encorvada y un poco de joroba. Lleva una cesta semejante a la de Caperucita y su escoba mágica es igual a la de Cenicienta. (La escoba puede estar sujeta a algún cochecito de juguete que se mueva a distancia para que pueda hacer «brujerías» cuando nos convenga).

NARRADOR o VOZ EN OFF:: La Bruja Coruja lleva ya mucho tiempo viviendo en el Mundo Real y sus malas artes han conseguido que pase desapercibida para todas aquellas personas que han perdido la facultad de soñar… o sea, para la mayoría de los mortales. La gente sin fantasía ve a la Bruja como una chica normal que se monta en su moto, en vez de hacerlo en la escoba y, en vez de la cesta con las pócimas venenosas, se creen que lleva una mochila.

  Los niños que están viendo la representación, como todavía saben soñar porque son imaginativos y leen cuentos alguna vez, aunque los alternen con los videojuegos, no se van a dejar engañar y la van a ver con toda su fealdad.

  Cuando Coruja llega se escucha un ruido semejante al de una moto aparcando. Al pararse, se baja de la escoba y la deja en un rincón como si de tal vehículo se tratase… el mismo rincón donde Cenicienta había dejado anteriormente su humilde escobita. La Bruja se dirige a Marina, Fernando y Bongó, que sigue leyendo su periódico.

BRUJA: ¡Hola, chicos!.. Qué?… ¿Lleváis mucho tiempo esperando?

FERNANDO: Regular.

MARINA: No demasiado, pero hay mucha gente antes que nosotros, que están ahí afuera, en los lavabos.

BRUJA: (Quiere hacerse la simpática y entablar conversación)…Y qué… buscando trabajo, ¿no?

FERNANDO: Eso nos gustaría.

MARINA: Está difícil el asunto del trabajo.

FERNANDO: Yo ya llevo tres distintos este mes.

MARINA: No fastidies. A mí no me sale más que cuidar niños. Ya me gustaría cambiar esta vez.

BRUJA:… ¡Huy… si vosotros quisierais…

BONGÓ: ¿Trabajar?

BRUJA: Trabajar… eso es de pobres… Lo importante no es trabajar, sino tener dinero…

   (En este momento entra en escena Carmelita que ha ha terminado la entrevista y vuelve para hablar con Bongó. Carmelita es una mujer realista, pero como poeta, también es capaz de soñar y de utilizarla fantasía, por lo que ve a Coruja tal y como es, o sea,… bruja y fea. Se queda escuchando).

CARMELITA: (Entrando) Ya conseguí trabajo. (A Bongó) Ahora vamos a la oficina de inmigración, que es por la que debía haber empezado usted. (Se para y escucha la conversación).

MARINA: (A la Bruja) ¿Se puede tener dinero sin trabajar?…

FERNANDO: …Como no sea atracando un Banco…

BRUJA: (Muy ladina)... ¡Qué cosas tienes!… Hay otros procedimientos… Se puede… Se puede… traficar con droga…

FERNANDO: Pero…¿qué dices?

CARMELITA; (Indignada porque acaba de reconocer a la Bruja Coruja) ¡Cómo que se puede traficar!… ¿Qué hacés vos aquí, Bruja malvada, queriendo envolver con sus malas artes a estas personas honradas y decentes?

MARINA: Que no es una bruja, que la conocemos todos en el barrio…

FERNANDO: Se llama Curuja, y es medio ligue de un amigo mío… (A la Bruja) ¿Verdad Coru?

  (La Bruja Coruja, mientras los demás hablan de ella, intenta esconderse como puede)

CARMELITA: ¿Pero es que no la reconocés? … ¿No ves lo horrible que es?

BRUJA: ¿Horrible yo?… Pero si soy su mejor amiga.

BONGÓ: Muy amiga no serás. cuando nos querías proporcionar droga.

BRUJA: ¿Droga? … si solo os iba a dejar esta cajetilla de tabaco, para que pasarais más agradablemente la espera…(Saca el tabaco de la cesta).

BONGÓ: Aquí está prohibido fumar.

MARINA: ¿Es que el tabaco, no es droga?

FERNANDO: Y bien que lo es. Lo que pasa es que… como es una droga legal, ni le damos importancia.

CARMELITA: Mira, maja: vas a largarte inmediatamente de aquí, o llamo al conserje.

BRUJA: ¿Y quién eres tú para echarme? (Guardando el tabaco en la cesta)

FERNANDO: Lo mismo que los demás: gente sana.

MARINA: ¡Vete!, que no queremos líos.

  (La pérfida Coruja , se escapa corriendo sin acordarse de recoger sus bártulos. Así que, en el escenario deben quedar, bien visibles, la cesta de las pócimas y la escoba brujil.

BONGÓ: ¡Qué curioso!… Las brujas de mi país son muy diferentes de las europeas… no llevan escoba… Y eso que he tardado mucho en reconocerla… porque hay muchas brujas por aquí, que se camuflan como si fueran señoras honorables.

FERNANDO: ¡Qué mal rollo!… Mi amigo no se lo va a creer.

MARINA: Yo no acabo de entender que sea una bruja de verdad. A mí me parece tan normal.

FERNANDO: Algo de verdad habrá porque se ha largado corriendo…

BONGÓ: ¿Pero no le habéis visto la escoba en la que venía montada?

MARINA: ¿Qué escoba?… Si ha venido en esa moto, que está ahí…

CARMELINA:… ¿Vos viste alguna vez aparcar una moto en un segundo piso?… ¿Eh?

MARINA: ¡Anda…! Pues ahora que lo dices…

CARMELITA: Vos, hija, no tenés imaginación… pero estás en la Luna… ¿Te das cuenta? …Esta bruja es la traficante que destroza a los jóvenes a través de la droga…

BONGÓ: ¡Ay, muchacha!… solamente es capaz de ver la realidad el que tiene el don de la fantasía… ¡Vayamos a atrapar a esa Bruja malvada!

FERNANDO: ¡Huy, como la coja…! (Sale corriendo)

MARINA: Yo no estoy segura de que sea bruja, porque me parece muy normal. Pero es una delincuente… ¡Vamos por ella!

  (Música de atrapar malos)

  (Carmelita y Bongó, mucho más convencidos que Marina de la capacidad maléfica de Coruja, salen corriendo tras ella. Marina, lo piensa mejor y va también dejando el escenario vacío mientras va cayendo el 

                                                 TELÓN

                                                                              ACTO II

 

  Al abrirse de nuevo el telón, se escuchan los acordes con los que comenzó el primer acto. Caperucita, ya recuperada del desmayo, aún no se ha sobrepuesto de la visión del Lobo Feroz, con el que no esperaba encontrarse y de quien conserva los peores recuerdos

CENICIENTA: (Entrando y dirigiéndose al Lobo Feroz, muy enfadada) ¿Con qué permiso has venido?

FÉLIX: (Adelantándose) Con el mío.

CENICIENTA: ¿Con el tuyo? ¿ Y quién eres tú para traer a un delincuente como éste?

FÉLIX: Lupo ya no es un delincuente. Hace tiempo que está rehabilitado.

  (Entra Caperucita, dando voces, seguida del resto de personas que la habían acompañado excepto el Conserje).

CAPERUCITA: ¡ Me engañó!… Después de comerse a mi pobre abuela, se metió en su cama y quiso comerme a mi…! ¡No quiero verle!

HADA: Tranquilízate, mujer.., que aquello pasó hace mucho tiempo…

FÉLIX: Ven aquí, bonita… Escucha… El Lobo Feroz, ya no es lo que era. Después de lo de tu abuelita, se llevó tal lección que no volvió a comer carne humana.

CAPERUCITA: …Pero se comió a los Siete Cabritillos…

FÉLIX: Eso fue mucho antes.

CENICIENTA: …Y se quiso merendar a los Tres Cerditos.

LUPO: …Pero es que yo soy carnívoro… aunque ahora estoy aprendiendo a comer bellotas… Me he hecho vegetariano

CAPERUCITA: Tú siempre comerás carne… No me fío de ti… eres malo…

HADA: Caperucita, no seas intransigente. Si Lobo Feroz nos asegura que no va a atacar a las personas, debemos darle un margen de confianza.

FÉLIX: Yo mismo fui un animal salvaje hace muchos años, y el Hombre me domesticó. Es cierto que me gusta la carne, pero también he aprendido a comer lentejas : Todo es cuestión de educación.

CAPERUCITA: …Bueno… Te voy a dar un voto de confianza, como dice el Hada… (mirándola) Lo hago por ti… ¿eh?… (Al Lobo) Para probar que has aprendido a comer de todo, vamos a compartir las tortitas de manteca que suelo llevarle a mi abuelita.

CENICIENTA: Las del colesterol.

CAPERUCITA: (Riéndose) Eso.

LUPO: Ya verás como me gustan.

   (Caperucita coge la cesta que ha dejado la Bruja y se pone a buscar en su interior)

CAPERUCITA: (Buscando) ¿Qué es esto? (Sacando una botella) ¿Quién ha cambiado mi tarrito de miel por una botella de whisky?

  (Todos se miran sorprendidos)

CONSERJE: ¿A quién le toca ahora?. Puede pasar enseguida.

FÉLIX: (Olvidando el contenido de la cesta) ¡Ya nos toca a nosotros!… ¡Qué apuro… nunca nos hemos visto en otra! … ¿quién quiere ser el primero?…Vete tú, Hada.

HADA: No. Yo no. Que pase Cenicienta.

CENICIENTA: Ni mucho menos… Le toca a Caperucita.

CAPERUCITA: ¿Que entre yo?… ¡Qué miedo!… ¿ Y qué tengo que decir?

LUPO: Para que veas, niña tonta, que no soy tan malo, voy a entrar yo el primero a que me hagan la entrevista.

  (El Lobo Feroz pasa al despacho contiguo que está oculto tras el telón de fondo, de tal manera que esta secuencia no se ve sino que se oye. La acción continúa en la sala de espera, pero toda ella está vinculada a la conversación que transciende por la pared. Los personajes de la sala de espera, aunque gesticulen, deben estar callados y hablar solamente cuando se requiera.)

ENTREVISTADORA: Su nombre, por favor.

LUPO: Canis Lupus.

ENTREVISTADORA: ¿Mayor de edad?

LUPO: Por supuesto.

ENTREVISTADORA: ¿Que trabajos ha realizado en los últimos años?

LUPO: Vivía en el bosque. Procuraba mantener el equilibrio ecológico en la fauna de mi entorno.

  (En la sala de espera, todo el mundo está en posición de escuchar lo que se habla en el despacho y las intervenciones son simultáneas a la conversación tras bastidores. Debe darse a la situación la mayor comicidad posible).

CAPERUCITA: Qué astuto. ¿Os habéis dado cuenta de la manera tan elegante de decir que no dejaba un bicho viviente a su alrededor?

HADA: Caperucita, no seas rencorosa. Aunque lo de tu abuelita fuera muy grave, es necesaria la presencia de los depredadores, que forman parte del ciclo de la Naturaleza.

FÉLIX: ¡Callad!

ENTREVISTADORA: …Vamos a ver… Aquí, en el ordenador tengo varios trabajos para usted: Socorrista de un Camping, Ayudante de un Zoológico… o , tal vez, si le gustan los niños, podríamos intentar que fuera Conserje de un Colegio.

LUPO: ¡Eso!… ¡Conserje de un Colegio!.

ENTREVISTADORA: ¿Le interesa? Vamos a llamar por teléfono a ver si continúa vacante ese puesto.

  (La conversación siguiente, tiene que realizarse utilizando el nombre del colegio donde se representa la dramatización y la voz auténtica del director, debe estar grabada en magnetofón)

ENTREVISTADORA: ¿Colegio Público Birjinetxe?

TELÉFONO: Sí. ¿Qué desea?

ENTREVISTADORA: Llamo desde la Oficina de Empleo y aquí figuran ustedes como necesitando un conserje.

TELÉFONO: Efectivamente: uno de nuestros conserjes está enfermo.

ENTREVISTADORA: Tenemos un individuo llamado Canis Lupus, que dice entenderse muy bien con los niños.

LUPO: (Relamiéndose de gusto)... Pregunte si están tiernecitos…

  (En el escenario)

CAPERUCITA: ¿No os decía yo?… Éste sigue igual…

ENTREVISTADORA: (Al Lobo Feroz) ¿Tiernecitos? … A usted que le importa eso… si no se los va a comer.

LUPO: ¡Qué tonto!… son manías mías de otras épocas… Solo quiero saber qué edad tienen esos niños.

CENICIENTA: Va a hacer un estropicio… Ya lo veréis.

FÉLIX: ¡Calla, pesada!

ENTREVISTEDORA: (Al teléfono) ¿Me puede decir la edad de los niños de ese colegio, por favor?

TELÉFONO: De dos a doce años.

LUPO: …Buenas edades… Me interesa el trabajo. ¿Cuándo puedo empezar?

CAPERUCITA: ¡Ay, madre…! ¡No quiero ni pensar lo que puede ocurrir!

FÉLIX: ¡Que calléis!… No me estoy enterando de nada…

HADA: …Es la primera vez que veo un gato sordo…

ENTREVISTADORA: Dice el señor Lupo que le interesa el trabajo; que cuándo puede empezar.

TELÉFONO: Mañana mismo.

ENTREVISTADORA: De acuerdo: mañana a las nueve estará allí.

  (Al Lobo Feroz) Ya ha visto usted que en esta oficina somos muy eficaces. Ahora necesita presentar su documentación y llenar este impreso.

LUPO: ¿Documentación? ¿Qué es eso de documentación?… En el País de la Fantasía no necesitamos esas cosas…

FÉLIX: ¡La documentación!

HADA: (A la vez, lo mismo que Caperucita y Cenicienta) ¡Las cartas de presentación!

CAPERUCITA: ¡El carnet!

CENICIENTA: ¡Los papeles, que decía aquel señor!

  (Mientras termina la conversación entre el Lobo Feroz y la entrevistadora, nuestros amigos fantásticos están presa de miedo, dando vueltas por el escenario, con gran aflicción).

ENTREVISTADORA: No estamos en el País de la Fantasía: este es el Mundo Real y aquí todas las personas deben estar documentadas.

LUPO: ¿Qué voy a hacer ahora?

ENTREVISTADORA: ¿No me dijo al principio que estaba acostumbrado a vivir en el bosque? Le sugiero que acepte el puesto de ayudante de controlador de incendios forestales, que es muy importante. Para ese trabajo, no se necesitan papeles inmediatamente… En cuanto los haya conseguido, me los trae…

  (Cambiando de tono) Si hay más personas en la sala de espera, haga el favor de decirles que son las once y los empleados tenemos media hora de descanso para tomar el bocadillo. Adiós. Buenos días.

LUPO: Adiós. Muchas gracias.

  (Los habitantes del País de la Fantasía, se vuelven a sentar en sus sillas, como si no se hubieran enterado de nada, cuando vuelve el Lobo Feroz).

LUPO: (Apareciendo, muy compungido) ¿Sabéis lo que nos pasa?…

TODOS: ¡Que somos unos indocumentados!

LUPO: Aquí, parece ser, que toda la gente tiene papeles y documentos que acrediten su personalidad.

FÉLIX: ¿ Qué hacemos ahora?

HADA: ¿Cómo que qué hacemos ahora? Esto lo soluciona mi varita en un santiamén.

LUPO: Pero.., sin prisa… Que es la hora del bocadillo. (A Caperucita) ¿No tenías unas tortitas riquísimas para quitar el hambre de media mañana?

FÉLIX: (Irónico) ¡Quién lo iba a decir…!

CENICIENTA: (Más irónica todavía)...¡El Lobo Feroz, pidiendo tortitas de manteca…! …¡Qué cambio, madre!

CAPERUCITA: (Buscando en la cesta de la Bruja) …Las tenía… Pero no las encuentro… Estas cosas no me pertenecen…

FÉLIX: ¿Qué ocurre?… Seguro que algún gracioso se ha llevado la merienda.

CAPERUCITA: Esta no debe ser mi cesta… Aquí lo que hay es muy raro.

LUPO: ¿Qué hay?

CAPERUCITA: …Pues esto está lleno de bolsitas de plástico con una especie de polvos de talco … y una cajetilla llena de cigarros… y pastillas o caramelos… No sé… Además del alcohol…

  (Se acercan los demás y husmean en la cesta)

HADA: ¡¡¡Marihuana!!!

FÉLIX: ¡¡¡Cocaína!!!

LUPO: ¡¡¡Éxtasis!!!

CENICIENTA: ¿Droga?

CAPERUCITA:(Con la botella en la mano) ¿También el alcohol es una droga? ¡No me digas! …Mi abuelita se toma las tortitas con una copita de anís.

HADA: Una copita de anís, de vez en cuando, hasta es buena para hacer la digestión… Pero una después de otra y después de otra, te convierte en una alcohólica.

LUPO: … Yo conocí a muchos chavales y chavalas   toxicómanos deshechos por la droga y el alcohol, cuando estuve en el centro de rehabilitación… ¡Daban una pena… tan majos… y tan desgraciados..!

CAPERUCITA: … Pero así se pondrían cuando ya sufrían adicción… pero por una vez… no pasará nada… Digo yo…

CENICIENTA: Yo no he visto nunca la droga… ¿Me dejas mirarla?

CAPERUCITA: Sí, mujer.., mira..,mira. (Cenicienta se asoma, muy curiosa a la cesta).

CENICIENTA: Oye, Gato con Botas: …Y, ahora que podemos… ¿por qué no probamos una miajita… a ver cómo es esa alucinación tan rica dicen que produce?

FÉLIX; (Irritadísimo) ¡¡¡Cómo???… ¿Tú?… ¿Tú, Cenicienta, que tuviste la vida más triste de todos los cuentos.., y supiste soñar mientras limpiabas los fogones de tu madrastra.., y fuiste capaz de vivir la ilusión de bailar con el Príncipe sobre tus zapatos de cristal…? ¿Tú vas a echar a perder la verdadera fantasía, que nace de la imaginación, y que enriquece el alma.., por un sucedáneo a base de droga, que solo sirve para enfermar tu cuerpo y tu mente?

HADA: No, Cenicienta. Las personas imaginativas, optimistas, seguras, alegres… somos capaces de disfrutar de la felicidad o de imaginárnosla cuando la vida se nos pone negra.

  (Cenicienta se echa a llorar)

LUPO: (Consolándola) No os pongáis así… La muchacha solo quería probar nuevas sensaciones.

HADA: Ningún producto artificial puede sustituir a la felicidad originada por la amistad o el amor… que conducen a las más deliciosas sensaciones…

FÉLIX: … Que son los sueños que enriquecen el espíritu… ¿Os acordáis de mi jefe, el Marqués de Carabás?… No necesitó doparse para ser feliz y casarse con la hija del rey… Simplemente, puso en práctica las esperanzas que yo, su amigo, le iba transmitiendo.

CAPERUCITA: Entonces, ¿qué debemos hacer para no caer en la droga?

FÉLIX: Debemos hacernos fuertes, tener confianza en nosotros mismos.., apoyarnos en nuestra familia… y , sobre todo, no dejar escapar la facultad de ilusionarnos por la vida, que tienen los niños y los jóvenes.

HADA:… Y, sobre todo.., sobre todo, mi querida Cenicienta , no probarla nunca… Muchas jovencitas como tú, caen en la droga simplemente por curiosidad…

LUPO: …Y otras veces, se enredan en ella por no atreverse a decir que no a algún amigo que se la ofrece… Sobre todo los chicos, se creen que son más hombres si la prueban.

HADA: …Falso amigo, diría yo… Y no olvidéis: Sin primera vez… no hay segundas…

  (Cenicienta se pone muy compungida y avergonzada)

FÉLIX: (Consolando a Cenicienta) No te apures, bonita. Vamos a olvidar todos este incidente… Ahora debemos deshacernos inmediatamente de la cesta porque me parece que está llegando el Conserje… y, como nos pille con este alijo se nos va a caer el pelo.

HADA: Disimulad, que está llegando…

FÉLIX: ¡Callad, por favor!… Como se entere, si que la hemos armado.

CAPERUCITA: ¡Ay, madre, ¿qué hacemos ahora?.. sin papeles y con esta cesta que no es la mía… ¡Qué horror!… Alguien me ha dado el cambiazo… Ahora me acusarán de traficante…¡Ay!

  (Llega el Conserje y todos ponen cara de no haber roto un plato).

  (El Hada que, a veces es un poco atolondrada, da un manotazo a la cesta y todo su contenido se desparrama por el suelo).

TODOS: ¡Ay!

FÉLIX: ¿Pero qué haces?… Estás atontada.

HADA: Es verdad… Perdón.

LUPO: No discutáis, y vamos a recoger todo.

CONSERJE: ¿Qué jaleo es ese?

CAPERUCITA: Nada.., nada.., que se me ha caído el bolso. Enseguida lo recojo. (Todos se apresuran a recoger la basura)

CONSERJE: No me dejéis ni un papel por el suelo. Voy a buscar una escoba.

FÉLIX: …Papeles… ¡qué más quisiéramos nosotros!

HADA: ¡Hay que limpiar esto inmediatamente!… Tú, amigo Gato con Botas, tranquilo, que de los papeles me encargo yo.

CENICIENTA: ¿Dónde está mi escoba?

  (Al pronunciar Cenicienta la palabra «escoba» ésta, que pertenece a la Bruja malvada, se pone a barrer sola por el escenario dejando estupefactos a actores y público. Esta secuencia debe estar acompañada por una música mágica y deliciosamente maligna. Cenicienta quiere coger la escoba, que se le escapa, creando una situación cómica, cuando llega Carmelita, arrastrando a la Bruja Coruja).

CARMELITA: (A la Bruja) ¡Recoge tu dichosa escoba y andáte de una vez al País de la Fantasía, de donde no debías haber salido…!

BRUJA: (Entrando arrastrada por Carmelita. Se queda asombrada al ver allí a sus compañeros Fantásticos). ¡Huy!… ¿Qué hacéis vosotros aquí?

FÉLIX: ¿Cómo que qué hacemos nosotros aquí? … ¿Cómo has llegado tú?

LUPO: … Yo os aseguro que fui el único polizón de la Patera Mágica… Conmigo no ha venido.

BRUJA: (Chuleando un poquito)... ¿Pero qué os habéis creído?.. ¿Que yo necesitaba una agencia de viajes promocionada por este fanfarrón del Gato con Botas..? ¡Quia… Yo llevo muchos años en el Mundo Real.

FÉLIX: Pues no te habíamos echado de menos…

HADA: ¿Y para qué necesitabas venir?… Tú te llevabas bien con los invasores cibernéticos… Eres tan pérfida como ellos…

BRUJA: Ellos me enseñaron a modernizarme.., y enseguida me di cuenta de que aquellas pócimas que fabricaba con mandrágora, hígado de araña viuda y extracto de lágrima de cocodrilo, solo servían para convertir en cuervo a algún príncipe despistado…

CAPERUCITA: ¿Te parece poca maldad?

BRUJA: Ahora soy la reina del terror… Nadie me supera en el mundo… Ja, ja, ja..!

FÉLIX: Pero si tus trucos están ya desfasados… porque no se te ocurrirá, a estas alturas convertir en cuervo a un príncipe rubio o dormir cien años a una princesa…

BRUJA: Claro que no… Esos eran juegos de novata… ¡Huy! ahora…

CENICIENTA: ¿Has inventado alguna pócima más dañina?

BRUJA: La peor de todas: la DROGA. Pero no la he descubierto yo. Es muy vieja…

FÉLIX: Claro que lo es. Ya Ulises se vio con problemas cuando arribó en la isla de los lotófagos, llena de hierbas que producían alucinaciones … Fijaos si tiene años.

CARMELITA:… lo que ocurre es que en la antigüedad no se comercializaba

LUPO: No sé para qué la quieres… ¿No tenías bastante con tus encantamientos y tus filtros para hacer mal de ojo a los niños y adolescentes.

BRUJA: Los niños y las adolescentes y los jóvenes de estes país son hermosos como príncipes e ingenuos como princesas… Les envuelvo en mis malas artes y les regalo la droga las primeras veces… Cuando ya no se pueden escapar… je, je,… me suplican que se la venda.., se arrastran ante mí… igual que los sapos de los cuentos… ji, ji… ¿Conocéis mayor perversidad?..jo,jo…

HADA: Nunca pude imaginar maldad tan enorme.

CAPERUCITA: Pero tienen que ser muy tontos para no ver que eres una bruja fea y repulsiva.

BRUJA: ¡Ah, ja,ja!.. Es que yo aparezco ante ellos como una colega que les comprende y, como no tienen imaginación, ni ven más allá de sus narices, se lo tragan todo… je,je…

LUPO: … Eres pérfida… yo era un ingenuo cuando andaba comiendo cabritillos por el bosque… se me veía venir a la primera.

BRUJA: Las brujas somos otra cosa.., más.., más sofisticada, vamos… Nosotras sabemos camuflarnos… ji, ji…

CENICIENTA: ¿Y cómo te camuflas?… Ahora estás hecha un desastre… Yo te veo vieja y asquerosa…

BRUJA: Eso tú… y todas todas aquellas personas que aún conservan la flor de la ilusión.., como los niños que nos están viendo, que tienen confianza en las personas que les aman… y son felices… ¡Qué rabia..! …A la gente optimista y con fantasía… no la puedo engañar tan fácilmente… Pero a los demás… a los deprimidos, los acomplejados, los aburridos, los desesperados… los envuelvo en mis pócimas… y les veo sufrir… que es lo que a mí me gusta… Je, je, je… Ellos no ven que soy su enemiga: me ven guapa y agradable…

HADA: ¿Y qué beneficio sacas de ver sufrir a la gente?

BRUJA: Soy mala remala… y veo sufrir a los jóvenes… y a sus padres… y a sus familias… Jo,jo, jo… ¿Hay algo más delicioso?

CARMELITA: (Dirigiéndose a los habitantes del País de la Fantasía) ¿Pero ustedes pueden consentir que semejante personaje se quede para hacer daño a los habitantes de la Tierra?

FÉLIX: ¡Ni mucho menos!

CENICIENTA: (Llorando) Yo soy capaz de volver a los Cuentos con mi escoba y mi ceniza, para que esta vieja se marche también de aquí.

LUPO: Gato, ¿te puedo decir un recado al oído?

FÉLIX: ¿Muy secreto?

LUPO: (Acercándose a Félix)… Qué ocurriría si, por última vez…¡Te juro que por última vez!… se me olvida que me he vuelto vegetariano… y me la como…

FÉLIX: Debe estar durísima…

HADA: ¿Qué es eso de comerse a nadie. ¿Es que creéis que no os he oído? … Yo la convierto en sapo ahora mismo… y que se vaya al arroyo a comer mosquitos… ¡Hale!

FÉLIX: ¿Olvidas, querida Hada, que para salir de nuestra Tierra Fantástica, tuviste que prometer que solamente utilizarías tres veces el poder de tu varita mágica…? La primera vez la usaste para sacarnos de allí… La segunda se la has prometido a la persona que ha encontrado la varita, cuando la perdiste aquí en el teatro, … quieres conseguirnos los papeles de residencia… y encantar a la Bruja Coruja…

LUPO: Si no cuento mal, son cuatro encantamientos.

HADA: ¡Ay!… Pues sí…

CAPERUCITA: Alguien tiene que renunciar a su ilusión….

CARMELITA: No se preocupen, amigos fantásticos, el niño que ha encontrado la varita, tiene cara de niño feliz y, seguramente, no tendrá inconveniente en renunciar a su privilegio. (Dirigiéndose al público) ¿Quieres subir, precioso, y decirnos si preferís pedir tus deseos, o que se queden con nosotros todos estos personajes, menos la Bruja?

NIÑO: (Subiendo al escenario) Yo quiero que se cumplan mis tres deseos… Y tengo derecho… Me lo has prometido, Hada.

TODOS; (Mirándose desolados) ¡¡¡ Ah !!!   ¡¡¡ Oh !!!

CARMELITA: ¿No te interesa cambiar las tres gracias por un buen ordenador?

NIÑO: Ya tengo.

CARMELITA:… o por unas zapatillas deportivas de marca?

NIÑO: Ya tengo.

CENICIENTA: …o por un viaje a Disneylandia?

CAPERUCITA; (Al Lobo Feroz) … Es tozudo… ¿Eh?

NIÑO: ¡Qué va!… Allí todo es falso… Esta es un Hada auténtica… ¡Quiero ver como funciona una varita mágica de verdad!

HADA: Bueno… Que le vamos a hacer… Hay que saber perder…

CARMELITA: ¿Estás seguro de que no podés prescindir de los tres deseos?

NIÑO: ¡Tengo derecho! ¡Yo encontré la varita mágica!

LUPO: …Nos haría tanta ilusión que renunciaras…

NIÑO: ¡No voy a renunciar!… Santa Rita, Rita… lo que se da no se quita!

HADA: No perdamos más tiempo, monín… ¿Cuáles son tus tres deseos? Puedes estar seguro de que cumpliré con honor la palabra que te di.

NIÑO: (Colocándose, muy cursi, en medio del escenario) El primero, que esa malvada Bruja, que está haciendo tanto daño por culpa de la droga, desaparezca definitivamente.

TODOS: ¡Vaya…! (Se miran muy sorprendidos)

HADA: Las dos primeras gracias no tienen dificultad. pero, con la tercera, me queda una duda:¿Qué es lo que realmente quieres, que nos volvamos al País de la Fantasía y continuemos siendo unas antiguallas, o que nos quedemos en el Mundo Real y sigamos el rollo de los chavales de ahora.

NIÑO: …Pues… las dos cosas.

HADA: ¿Cómo , las dos cosas?

CARMELITA: Es que ustedes no pueden abandonar jamás del País de la Fantasía.

FÉLIX:¿ Y yo he organizado todo este montaje de la patera para escapar de allí?

CARMELITA: Los Héroes de los Cuentos atraviesan el territorio que existe entre el País de la Fantasía y la imaginación de los humanos en unas PATERAS MÁGICAS, que son los libros.

HADA: Yo no quiero vivir solamente en la fantasía de los lectores. ¡Quiero ser real!

CARMELITA: Y lo serás. Pero tu pasado es patrimonio de la Humanidad, pertenece a cada persona que lea tus aventuras..

NIÑO: Para mi, siempre serás el Hada que convirtió la calabaza en carroza de oro.

HADA: (Presumiendo) ¡Qué bien me salió aquel hechizo! ¡Qué tiempos…!

CAPERUCITA: (Suspirando)…¡No podré repartir comida montada en una moto….!

CENICIENTA: (Compungidísima) Entonces:¿Estoy condenada a la escoba de por vida?

CARMELITA: (A Cenicienta) El futuro lo habrás de fabricar cada día. Tendrás que decidir entre la vulgaridad de barrer la ceniza o la ilusión de calzarte los zapatos de cristal.

LOBO: Pero, a lo que íbamos: ¿Nosotros podemos estar allí y aquí a la vez?

CARMELITA: Naturalmente. Ustedes ya no son responsables de su pasado en el País de la Fantasía, aunque continúen viviendo virtualmente en él: pero el futuro, en el Mundo Real se abre ante ustedes lleno de posibilidades.

FÉLIX: O sea, que tendremos doble nacionalidad. ¡Mira, que bien!

NIÑO: ¡Qué suertudos!

LOBO:… Ya caigo: habitaremos en el País de la Fantasía, mientras haya un abuelo que le cuente nuestra historia a su nieto.

CARMELITA: O se la lea.

FÉLIX:… Pero, a la vez, podemos quedarnos en el Mundo Real, para aprender a ser modernos.

BRUJA: (Bajito y escurriéndose tras los bastidores) A mí me interesa también tener doble nacionalidad… y como no me escape, me deportan a los cuentos.

  (Se quiere escapar)

LOBO: (Atajándola) ¡Alto ahí, bruja malvada!. Tú no te vas tan fácilmente…

  (Todos los personajes hacen corro a la Bruja Coruja y se meten con ella)

CENICIENTA: ¡Tienes que recluirte en el pasado, con las leyendas!.

CAPERUCITA: ¡Aquí no te queremos!.

TODOS: Eso. ¡Vete al pasado! ¡Vuelve a los cuentos a hacer tus maldades!(Aquí, cada uno se despacha como quiere, diciéndole improperios a la Bruja)

NIÑO: (Al Hada) No dejes que la echen ellos, Hada. Utiliza tu varita de una vez.

HADA: Venga. (El Hada toca con su varita a la Bruja, que se queda paralizada en una postura comicamente inverosímil)

NIÑO: ¿Qué pasa? ¿No la ibas a convertir en sapo? ¿Es que se ha encasquillado?

HADA: (Mirando a su varita) Yo creo que está perdiendo energía.

CENICIENTA: Mira, Hada: deja, de momento así a la Bruja, y soluciona nuestro problema de los pasaportes cuanto antes.

NIÑO: Aprovéchala bien, ahora que la tienes, porque en la Tierra, no se arreglan las cosas con varitas mágicas.

HADA: ¡Eso! 

  (El Hada levanta su varita mágica a los acorde de una música marchosa y va tocando a todos y cada uno de los presentes en el escenario, de tal manera, que, al tocarles, les aparece en la mano un documento. Pueden entrar en otros personajes con vestimenta típica de los paises de donde proceden los inmigrantes habituales. Con su papeles en alto, hacen un baile rodeando a la Bruja, que queda acorralada. Se acerca el Hada, la toca con la varita mágica … y se convierte en un repugnante sapo, en medio del grupo. Prosigue el baile y cae el

 

 

                                   TELÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAMENTO INDIO- QUEIXUMES INDIOS

Para ver el vídeo de la versión el gallego :

 

Dramatización para teatro de aula

Esta escenificación está basada en la carta que el jefe Seatle de la tribu de los indios Suwamisha dirigió al Presidente de los EE.UU., Franklin Pierce, en 1855.

Se cuestiona la autenticidad de la misma lo que no impide que, aunque éste no sea un documento histórico, se haya convertido en el evangelio de los ecologistas.

No importa quién escribiera esta carta impregnada de una enorme carga poética. Su mensaje aún está vigente. Todavía el Rostro Pálido -y en esta denominación se engloba toda la cultura occidental- oprime insensiblemente a personas que él considera ignorantes para explotarlas en su beneficio.

En esta dramatización el Rostro Pálido o el Hombre Blanco está representado en el Director General de la Compañía del Ferrocarril, que no duda en comprar sus tierras a los indios para construir un tren con el que transportar la prosperidad. Para el Director General todos los problemas se resuelven con dinero. El dinero es el dios de los Rostros Pálidos. Para tener dinero los Blancos sacrificamos amistad, amor, familia… y hasta nuestro pasado y nuestro futuro.

Lo más triste de esta situación es que los Blancos creemos que somos superiores a otros pueblos y otras razas que por carecer de dinero nos parece que también carecen de inteligencia y a quienes llamamos salvajes.

Los alumnos que representen esta obra van a tener tiempo de reflexionar acerca de muchos valores que los Blancos hemos olvidado y que aún se mantienen vigentes en otras culturas.

Pero sería ingenuo considerar que el jefe Seatle y su tribu de Suwamishas sean personas humildes: ellos también son orgullosos y, en medio de su derrota, humillan a los Blancos a los que no consideran portadores de ninguna virtud. Ante la inminencia de la pérdida de sus territorios por la fuerza o por el pacto, deciden pactar con el enemigo a quien consideran indigno de poseer sus propiedades, queriendo dar una lección de superioridad moral.

Esta dramatización, como todas aquellas escritas expresamente para Teatro de Aula, es una obra coral en la que no hay protagonistas demasiado definidos o en la que todos los alumnos, absolutamente todos, alcanzan su momento de protagonismo. El hecho de que la mayoría de las frases no estén expresadas por un personaje concreto significa que pueden serlo por actores o actrices indistintamente y que, según el número de alumnos pueden ser acumuladas o diseminadas para implicar a todos.

Las intervenciones que aparecen sin nombre pueden ser organizadas por el director como mejor le parezca. Unas veces pueden ser aportaciones individuales; otras en grupos de dos o tres actores o actrices; otras, el grupo completo, como una aproximación al coro griego. En algún momento el actor o el grupo pueden levantarse y gesticular. Toda la representación debe estar impregnada de la melodía que tocan los músicos, lo que no impide que ellos también intervengan en el texto. Es muy importante la vocalización y la sincronía en el caso de expresión coral.

LAMENTO INDIO abre un enorme campo de reflexión no solamente acerca del texto sino de la estética expresiva y plástica de la puesta en escena. Es interesante experimentar varias posibilidades de coro con distintas modulaciones, e incluso, grabarlas en magnetofón para poder analizarlas en clase. Al escucharse todo el grupo se va a dar cuenta no solamente de los errores, lo que ya es magnífico, sino de las posibles mejoras y enriquecimientos.

Hay que tener presente que el texto no es más que un esqueleto al que hay que dotar de cuerpo y de vida… y la vida solo la va a recibir si todos los elementos que lo componen están perfectamente integrados, sincronizados e ilusionados.

El primer objetivo a conseguir es mejorar la expresión oral. Para ello hemos de partir de la lectura impactante por el profesor que dirija el proyecto. Una lectura tan atractiva que se meta a los futuros actores en el bolsillo.

La división del texto en cuadros facilita el estudio de cada uno de ellos sin gran dificultad. Este estudio se organizará desde la clase de Lenguaje y aunque para entrar en el tema se hagan unas cuantas lecturas totales, es práctico el ensayo intensivo de cada cuadro.

En la primera fase de lectura y aprendizaje debemos ser inflexibles en vocalización, velocidad, modulación y tono. Un despiste por parte del profesor en estos momentos va a hacer perdurable ese fallo de entonación o esa parada a destiempo. Puede ser interesante que cada uno de estos cuadros sea representado por un grupo diferente de alumnos lo que facilitará los ensayos.

En el Teatro de Aula son muy valiosas las aportaciones verbales personales de los alumnos, pero dado que en esta obra la mayoría del texto no es original sino que pertenece a un documento, no es aconsejable el abuso de ellas. No así las modulares o gestuales, que siempre son enriquecedoras.

Una vez aprendido el texto por todos los componentes de cada grupo, puede comenzar la fase de la puesta en escena que ha de ser muy espectacular a base de bailes, juegos de voces y otros recursos expresivos originales. En esta parte hay que contar con la colaboración de los profesores de Música y Educación Física.

Como esta obra apenas tiene acción, siendo toda ella muy dogmática y trascendental, hay que jugar un poco con la Música y la Danza, no tanto para interesar a los actores, como para mantener el interés de los espectadores. Así hemos de hacer que, por cualquier motivo, y bailando, los actores cambien de lugar y de posición.

A primera vista, y por personas que no se dedican a la enseñanza, puede parecer que esta forma de representación, que supone una suma de monólogos más que un verdadero diálogo, no es atractiva para chiquillos de Primaria. Piensa mal. Y si conoce un poco la infancia, se habrá percatado de que el niño es dogmático y maniqueo. Como dogmático y maniqueo es el documento del indio Seatle. Precisamente para suavizar este radicalismo se ha creado la figura del Capitán que intenta contraponer a los valores trascendentes del Jefe la realidad de la vida cotidiana.

Monitores de tiempo libre, u otro tipo de adulto que busque un tema interesante para ensayar con el grupo de boys scouts, pueden pensar que se trata de una obra demasiado seria para entretener a la chiquillada. Nada más lejos de la realidad: el auténtico niño es aquel que se toma en serio el juego. No es lo mismo divertimento que risa: el niño se está divirtiendo cuando juega a guerras o a policías y ladrones. Y lo hace sin reírse.

Es demasiado simple unir siempre al niño con los payasos. Como lo es buscar una dramatización en la que el sabio despistado pierde las gafas. Entre otras cosas porque el sentido del humor en la infancia es muy primario y hay que recurrir siempre a los mismos tópicos. Por otra parte, el género cómico es extremadamente difícil, y debe ser representado por profesionales, casi siempre adultos. No es lo mismo el Teatro para niños que el Teatro representado por niños, como es nuestro caso.

Hacer Teatro, de entrada, ya supone una fiesta en la clase. Una fiesta que el profesional de la educación, al que le faltan horas y asignaturas para incentivar a los alumnos, debe exprimir exhaustivamente y que no puede desaprovechar con un tema anodino. En el Teatro de Aula, hemos de utilizar la actividad dramática a modo de tentáculos que abarquen todos los campos educativos.

LAMENTO INDIO, basado en un hecho histórico, ha de comenzar por situar a los alumnos en el lugar y el tiempo en que ocurrieron los hechos (Conocimiento del Medio). Hay magníficas películas que pueden ambientarnos y que servirán de referentes a la hora de elegir vestidos, tocados o collares (Expresión Plástica), o música (Expresión Musical), o las danzas (Educación Física). Por supuesto que su análisis crítico planteará problemas ecológicos y sociales que se pueden adaptar a nuestra realidad.

PERSONAJES

PRESIDENTE DE LOS EE.UU. DE AMÉRICA.

GENERAL.

DIRECTOR GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE FERROCARRILES.

CAPITÁN.

SECRETARIO.

JEFE SEATLE.

HECHICERA.

ANCIANO.

MENSAJERO.

PUEBLO SUWAMISHA.  

SOLDADOS.    

 

 

PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA: es un hombre consciente de la responsabilidad que supone dirigir un país en el que se enfrentan dos culturas antagónicas: la cultura indígena y la occidental. Con la mentalidad propia de su época no alcanza a comprender las razones de identidad del pueblo autóctono, al que considera inferior y que pretende redimir asimilándolo al pueblo colono. Sin reproches de conciencia por invadir territorios indios, ofrece, de forma paternalista, la mejor solución: entregarles nuevas tierras, aun mejores que las que pretende expropiar. Es más: hasta pretende regalar a los «salvajes», a los que respeta, las ventajas de su religión redentora.

GENERAL: Es militar. Lo suyo es conquistar territorios y mantener la paz en las tierras conquistadas. Hay muchos colonos que necesitan asentarse y, si estorban los indios, pues se les quita del medio; si hacen algaradas, se les aniquila, y si el ferrocarril debe cruzar un territorio, porque así se ha decidido, pasará. De eso se encarga él. Las necesidades de la Patria no se discuten.

DIRECTOR GENERAL DE LA COMPAÑÍA DEL FERROCARRIL: Con su sombrero y su chalina al cuello, como en las mejores películas del Oeste, es la encarnación de los medradores que, sin exponer nada, han sacado partido, a través de la Historia, de cualquier conflicto. Sabe mucho de ambiciones y miserias: sabe que la gente se puede comprar, que muy pocas personas tienen la dignidad suficiente para hacer prevalecer sus ideales ante una sustanciosa suma de dinero. Le dan igual los Blancos que los Rojos; no ama a nadie, pero embauca a todos aquellos que le puedan enriquecer, sin importarle su color. Es un tipo ruin y astuto. Su solución convence al Presidente.

CAPITÁN WHITE: Tiene una muy difícil misión que cumplir, la de convencer a Seatle de la sinceridad del Presidente y de que la cultura de los Blancos no es tan despreciable como el Jefe cree. El Capitán tiene los pies en el suelo y se da cuenta de que la cultura india es tan respetable como la blanca. Llega a esta deducción después de parlamentar y convivir con los indios, lo mismo que los Hombres Rojos cuestionan sus principios después de dialogar con los Hombres Blancos. Con el Capitán se analizan las dos culturas y llega a la conclusión de que ambas son complementarias: solamente el Ser Humano llegará a su plenitud si sabe utilizar el poder de su inteligencia respetando a la Madre Tierra.

JEFE SEATLE: Es el máximo representante de la tribu y responsable de la decisión que se tome ante la propuesta del Presidente del Hombre Blanco que vive en Washington. Es consciente de su sabiduría, aprendida gracias al contacto cotidiano con la Naturaleza, con la que se identifica; conoce la realidad de su situación ya que el Hombre Blanco, pobre espiritualmente, pero rico en armas y maquinaria está en condiciones de aniquilar a su pueblo. Seatle encarna los valores de su raza. Tiene la dignidad y el orgullo del jefe incuestionable y humilla al Blanco, al que desprecia, con sus frases porque, en el fondo, aunque pobre y desahuciado, se siente superior a él.

HECHICERA: representa la sabiduría de la Mujer. La mujer que sabe de hierbas, de las fases de la Luna, de sortilegios, de pócimas que sirven para mitigar el dolor o enardecer a los soldados. La mujer a la que, como una gran Madre, todos acuden en sus tribulaciones. Es la mujer acogedora, protectora, que solamente vive para y por sus hijos, y que no le importa vulnerar sus principios si ello les beneficia. En la tribu de los Suwamishas, aún regida por las normas sagradas de la Vida, la Madre Hechicera es un elemento de respeto y veneración. Por eso se tienen en cuenta sus criterios en las horas difíciles.

EL ANCIANO: supone, en los pueblos que carecen de escritura, el archivo histórico al que hay que recurrir. La Historia de los Suwamishas llega adonde llegan sus recuerdos y sus mitos adonde llegan sus leyendas: por eso hay que escucharle y respetarle.

PUEBLO SUWAMISHA: Es el coro de la Naturaleza.

SOLDADOS: Son el coro de la Civilización Occidental.

Cuadro I

Antes de abrirse el telón se puede motivar al auditorio con una música propia de las películas del Oeste. (Es deliciosa toda la de Ennio Morricone, como las bandas sonoras de «La muerte tenía un precio» o «Por un puñado de dólares»). Esta música es la que se debe utilizar siempre que se quiera contraponer en escena el criterio Blanco al criterio Rojo, que utilizará música más o menos autóctona.

En escena aparece el despacho del PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS. A un lado ondea la bandera y, en su mesa, el PRESIDENTE trabaja. Junto a él, en otra mesa, un GENERAL. Hablan.

GENERAL.- Señor Presidente: Nuestros soldados están dando ejemplo de arrojo y valentía. Nada les detiene para conquistar terrenos a los indios salvajes.

PRESIDENTE.- Nuestra idea no es la de quitarles por la fuerza sus tierras a los indios, sino la de civilizarles y transmitirles la cultura y la religión verdadera.

GENERAL.- Los indios, que llevan siglos con sus falsas creencias, no quieren aceptar nuestra sabiduría.

(Llaman a la puerta.)

PRESIDENTE.- Adelante.

SECRETARIO.-  (Entrando y saludando.) Señor Presidente: el Director General de la Compañía del Ferrocarril desea hablarle.

PRESIDENTE.- Bien. Hazle pasar.

DIRECTOR.-   (Muy nervioso, quitándose el sombrero.) Señor Presidente…

PRESIDENTE.- ¡Señor Director General…!

DIRECTOR.- … Señor Presidente…

PRESIDENTE.- Puede sentarse. Cálmese. Está usted muy excitado.

DIRECTOR.- ¿No he de estarlo? Con su permiso. (Se sienta.) Una tribu de indios salvajes han asaltado el tren y han matado a todos los viajeros.

PRESIDENTE.- ¿Otra vez?

GENERAL.-   (A la vez.) ¡No es posible!

DIRECTOR.- Otra vez. Ha sido posible.

GENERAL.- ¿Pero no estaba en su puesto el Capitán Smith con su regimiento?

DIRECTOR.- Estaba. Todos han muerto: desde el capitán hasta el último soldado. Han muerto como héroes.

PRESIDENTE.- Es el tercer asalto en este mes. Así no podemos continuar. Habrá que suprimir el ferrocarril.

DIRECTOR.- ¿Pero qué dice, señor Presidente? El ferrocarril es la base de nuestra economía, de nuestro futuro. ¿Cómo, si no, vamos a enlazar el Este y el Oeste de los Estados Unidos? ¿Por dónde va a transportarse la riqueza de la costa del Pacífico a las ciudades del Atlántico?

PRESIDENTE.-   (Sonriendo.) … Por aire, tal vez.

DIRECTOR.- No pierde usted el buen humor, señor Presidente. Pero no nos caerá esa breva. No sería mala cosa eso de llenar el cielo de globos que volaran tan altos que no los alcanzaran las flechas de los indios.

GENERAL.- … Y desde donde los soldados pudieran dar en el blanco sin arriesgar su vida.

DIRECTOR.- No se trata de matar ni de morir, Presidente. Los comerciantes hemos ganado, desde la antigüedad, todas nuestras batallas sin derramar una sola gota de sangre. Es cuestión de estrategia.

PRESIDENTE.- ¿Cuál es vuestra estrategia?

DIRECTOR.- Comprar al enemigo.

PRESIDENTE.- ¿Comprar a los indios?… ¿Con dinero? Ellos no valoran el dinero.

DIRECTOR.- Pero valoran la tierra y el aire… ¿Tiene por ahí un mapa?

GENERAL.- Sí. Aquí sobre la mesa.

DIRECTOR.- Veamos. (Los tres se acercan a la mesa y el PRESIDENTE despliega un mapa que tiene allí doblado.) A ver si me oriento…

PRESIDENTE.- Aquí estamos. Esto es Washington. Por aquí llegamos construyendo el ferrocarril.

DIRECTOR.- Exactamente en este punto ocurrió el desastre del otro día.

GENERAL.- Es el territorio de los suwamishas. Son muy salvajes.

DIRECTOR.- Muy valientes, querrá usted decir. No hacían más que defender su territorio.

GENERAL.- Están acorralados. Ellos lo saben.

DIRECTOR.- Efectivamente. Ya ha matado bastantes suwamishas el ejército.

(Al PRESIDENTE.) A usted no le interesa matarlos. No querrá pasar a la Historia como el Presidente que eliminó definitivamente a los indios.

GENERAL.- El ejército mata en defensa de los colonos…

DIRECTOR.- … que edifican sus ranchos en territorio indio.

PRESIDENTE.- ¿Tiene usted alguna solución?

DIRECTOR.- Sí. (Ante el mapa.) Un poco al N. del territorio suwamisha se encuentra un valle fértil mayor aún que el suyo. Les podríamos edificar poblados y llevarles nuestra cultura. Con el dinero que les diéramos por sus tierras podrían organizar su vida civilizadamente.

GENERAL.- No les interesa nuestra civilización.

PRESIDENTE.- General: Deberíamos transmitírsela. Los indios aprenderían de nosotros el valor del estudio, de la religión, y, sobre todo, del trabajo que genera riqueza.

GENERAL.- Los indios no saben lo que es el dinero, ni lo que es el trabajo. No les interesa.

DIRECTOR.- Lo sabrán. Cuando tengan entre sus manos doradas monedas de oro y sepan que con ese dinero podrán ser dueños de todos los bienes de este mundo, cambiarán de opinión.

PRESIDENTE.- No estoy muy seguro.

DIRECTOR.- ¡Ay!, señor Presidente… La especie humana es la única que es capaz de engañar, traicionar… y hasta de matar por poseer riquezas. Los indios, aunque salvajes, también son humanos.

PRESIDENTE.- No me parece mala idea. Consultaré con mis asesores.

(Se pone de pie y despide al DIRECTOR GENERAL.)

TELÓN

Cuadro II  – 

El Mensajero

En el momento de bajar el telón al terminar el cuadro primero, y descansando unos minutos, comienza a sonar una melodía completamente distinta a la anterior: es la música autóctona de los indios. Si no ha sido posible el aprendizaje por parte de los alumnos del acompañamiento, utilizaremos el play back.

Al abrirse el telón nos encontramos con un escenario en el que es protagonista la Naturaleza. Además de árboles y frondosa vegetación, se escuchará el canto de las aves. En medio de un claro del bosque, sentados ritualmente, el GRAN JEFE, el indio más ANCIANO y la HECHICERA de la tribu, fuman con largas pipas mientras debaten los serios problemas que atañen a su pueblo. Todos ellos están vestidos con trajes de ceremonia, adornados con collares de hueso y tocados con plumas multicolores, que llegan hasta el suelo. Todos peinan largas trenzas negras. Hablan lenta y pausadamente, dándole trascendencia a cada una de sus frases. Saben que sobre ellos recae la responsabilidad del bienestar de los suwamishs.

HECHICERA.- Los rostros pálidos nos acosan por todos los rincones.

JEFE.- Quieren cruzar nuestro territorio con vías de hierro para que pase sobre ellas la gran serpiente humeante que llaman ferrocarril.

ANCIANO.- El ferrocarril asusta a los ciervos y mata a los búfalos.

JEFE.- Por eso nuestros guerreros impiden al Hombre Blanco que avance su camino de hierro.

HECHICERA.- Aunque los guerreros suwamishas son valientes y aguerridos, los hombres blancos son más poderosos.

ANCIANO.- Tienen armas de fuego y pueden destruir una aldea en pocos minutos.

JEFE.- Nosotros solo poseemos flechas…

ANCIANO.- … que antes únicamente utilizábamos para cazar y ahora necesitamos para defendernos.

HECHICERA.- Nuestra tribu no ama la guerra.

ANCIANO.- La guerra solo produce muerte y destrucción.

(Música. Los tres personajes se detienen a meditar en su conversación cuando se oyen los tambores de la tribu enviando un mensaje.)

JEFE.- Escuchad: los tambores anuncian que tenemos visitantes.

(Escuchan, de nuevo, los tres, con gran interés.)

HECHICERA.- Ya llega el mensajero.

MENSAJERO.- El Presidente de los Rostros Pálidos, que está en Washington, os envía una carta. (Le entrega la carta al JEFE.)

JEFE.- ¿Quién la ha traído?

MENSAJERO.- Una comisión de soldados, al mando de un Capitán.

ANCIANO.- ¿Dónde se han quedado?

MENSAJERO.- En la entrada del poblado.

(El JEFE lee la carta sin que los gestos de su cara indiquen ningún sentimiento. Música.)

JEFE.- El Presidente del Hombre Blanco, que está en Washington, dice que quiere comprar nuestra tierra.

HECHICERA y ANCIANO.- ¿Que quiere comprar nuestra tierra!

JEFE.- Nos envía igualmente palabras de buena voluntad.

HECHICERA.- Es muy gentil por su parte.

ANCIANO.- Nosotros sabemos perfectamente que él no tiene casi necesidad de nuestra amistad.

HECHICERA.- Él es poderoso y sabe que nos puede destruir.

JEFE.- Ello no impide que nosotros examinemos su ofrecimiento. Porque sabemos que, si no accedemos a venderle, el Hombre Blanco puede venir con sus fusiles y tomar nuestras tierras por la fuerza.

(Al MENSAJERO.) Preparad una tienda para el mensajero del Hombre Blanco que esta vez prefiere parlamentar a matar.

Manda tocar los tambores para que se reúna todo el pueblo.

(Sale el MENSAJERO. Los NOTABLES se quedan meditando. Música.)

El Consejo del Pueblo

Tocan tambores y van llegando todos los indios e indias de la tribu. Los hombres se colocarán a un lado, al fondo del escenario; las mujeres (algunas llevarán sus hijos a la espalda) al otro lado y también al fondo. En primer plano los músicos, a un lado, dejando el otro para los SOLDADOS blancos. En el centro de la escena, con gran ceremonia, los NOTABLES de la tribu. La escena aparenta un corro abierto por el centro.

La tribu entera va a hacer su entrada en el escenario bailando al ritmo de una pegadiza melodía. (Existen magníficas bandas sonoras de películas de indios -«Bailando con Lobos», por ejemplo- con un acompañamiento rítmico de tambores que puede ser el que aprendan a tocar los alumnos.)

Después de dar un par de vueltas al ritmo de la música, los habitantes de la tribu se sientan en el escenario con gran solemnidad. El JEFE se levanta.

JEFE.- El Gran Jefe de los Rostros Pálidos nos envía una carta para decirnos que quiere comprar nuestra tierra.

-¿Cómo se pueden comprar el Cielo y el calor de la Tierra?

-¡El frescor del Aire y el destello del Agua no nos pertenecen!

-¿Cómo pueden ellos comprárnoslo?

ANCIANO.- Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo…

-Cada púa de pino brillante.

-Cada ribera arenosa.

-Cada niebla en las mañanas oscuras.

-Cada zumbido del insecto…

PUEBLO.- … es sagrado en la memoria y la experiencia de nuestro pueblo.

(Un grupo se destaca de los demás y, danzando, da una vuelta alrededor.)

La Tierra

ANCIANO.- Nuestros muertos no olvidan jamás esta tierra porque ella es Madre de los Pieles Rojas.

-… Nosotros somos parte de la Tierra…

-… La Tierra es parte nuestra.

-Las flores perfumadas son nuestras hermanas.

-El ciervo,

-el caballo,

-la gran águila…

PUEBLO.- … son nuestros hermanos.

-Las montañas rocosas,

-las fuentes de las praderas,

-el calor del cuerpo del caballo salvaje…

NOTABLES.- … y el Hombre.

PUEBLO.- Todo esto pertenece a una misma familia.

(Música. Danza. Acabada la danza, habla el JEFE.)

JEFE.- Haced venir a los mensajeros del Hombre Blanco.

(Salen un par de indios y regresan con la expedición de parlamentarios.)

(A los blancos.) Esperad.

(Éstos se retiran a un extremo del escenario.)

¿Quién es vuestro jefe?

CAPITÁN.- Yo, el Capitán White.

JEFE.- Capitán: mi pueblo ha estado considerando vuestra pretensión y piensa que, cuando el Presidente que está en Washington nos dice que quiere comprar nuestra tierra, pide demasiado.

CAPITÁN.- El Presidente os dice que os reservará un lugar donde vosotros podréis vivir confortablemente entre los nuestros. Él será vuestro padre y vosotros seréis sus hijos.

JEFE.- Siendo así, nosotros examinaremos vuestro ofrecimiento de comprar nuestra tierra. Pero no será fácil porque ella es sagrada para nosotros. Sentaos mientras nosotros deliberamos.

(El CAPITÁN y los SOLDADOS se sientan en el extremo libre del escenario. El PUEBLO danza alrededor de los NOTABLES, que deliberan.)

El Agua

HECHICERA.- El agua limpia que corre en los torrentes y en los ríos, no solo es el Agua: es la sangre de nuestros ancestros.

ANCIANO.-   (A los SOLDADOS.) Si nosotros vendemos nuestra tierra, vosotros debéis recordar que es sagrada y que cada reflejo fantástico en el agua límpida de los lagos habla de acontecimientos y tradiciones que han marcado la vida de este pueblo.

-El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

-Los ríos son nuestros hermanos.

-Ellos apagan nuestra sed.

-Ellos llevan nuestras canoas…

-… y alimentan a nuestros hijos.

CAPITÁN.- El Rostro Pálido también ama el Agua, y siente su caricia cuando cae en los campos yermos durante la Primavera.

SOLDADOS.- Construimos molinos para aprovechar su fuerza;

-y diques para evitar las inundaciones;

-y canales para regar nuestras cosechas;

-y puentes de piedra sólida para comunicarnos con las personas que viven al otro lado del río.

CAPITÁN.- Nosotros os enseñaríamos a domesticar el Agua.

JEFE.- Si nosotros vendemos nuestra tierra sería necesario recordaros y recordar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos… y los vuestros.

ANCIANO.- Y, en adelante, debéis aprender a dar a los ríos la ternura que se da a todo hermano.

HECHICERA.- A cambio nos enseñaréis a aprovechar la fuerza de las cascadas para mover máquinas poderosas.

El Aire

-El Indio entiende el ruido sutil del viento que riza la superficie de un estanque…

-… y el olor del viento perfumado por el pino.

-El Aire es precioso para el Piel Roja porque él sabe que todas las cosas comparten el mismo aliento.

-El Hombre Blanco no parece darse cuenta más que del aire que respira.

CAPITÁN.- El Rostro Pálido os enseñará a utilizar el viento para moler el trigo,

-… o para hinchar las velas de los barcos que atraviesan el mar…,

-… o para tocar bellas melodías.

HECHICERA.- Si nosotros vendemos nuestra tierra, deberéis saber que el Aire nos es precioso y él contiene el alma de todas nuestras vidas.

-El viento que ha dado su primer aliento a nuestro abuelo, ha recogido también su último suspiro…

-… y debe dar el espíritu de vida a nuestros hijos.

Los Animales

ANCIANO.- Si decidimos aceptar, yo pondría una condición: Que el Rostro Pálido trate, en adelante, a los animales como a sus hermanos. Yo soy un salvaje y no comprendo otra ley.

-Yo he visto miles de búfalos corromperse sobre los campos, abandonados allí por el Rostro Pálido, que los había abatido con el fusil por la ventana de un tren en marcha.

-Yo soy un salvaje… y no comprendo cómo el caballo de hierro humeante puede ser más importante que un búfalo, que nosotros solo matamos para sobrevivir.

-Por donde ha pasado el Rostro Pálido aparecen los animales asesinados.

(Los lamentos que se expresan a continuación los emitirán diferentes actores, cada uno en un tono inferior.)

-¿Dónde está el bosque?

-¿Dónde está el bosque?

-¿Dónde está el bosque? (Como un eco.)

PUEBLO.- ¡Desaparecido!

-¿Dónde el águila?

-¿Dónde el águila?

-¿Dónde el águila? (Como un eco.)

PUEBLO.- ¡Ha marchado!

HECHICERA.- ¿Qué es el Hombre para los animales?

-Si todas las bestias desaparecieran, el Hombre moriría de una gran soledad en el alma.

-Porque todo lo que acontece a las bestias, acontece también al Hombre.

-Todas las cosas de la Naturaleza están relacionadas.

JEFE.-   (Al CAPITÁN.) Es necesario que enseñéis a vuestros hijos que la tierra que ellos pisan está hecha con las cenizas de nuestros abuelos.

ANCIANO.-   (Al CAPITÁN.) A fin de que respeten la Tierra, decidles lo que nosotros siempre hemos enseñado a los nuestros: Que la Tierra es nuestra Madre y lo que acontece a la Tierra, les llega a los hombres también.

CAPITÁN.- No todos los Rostros Pálidos destruyen la Naturaleza matando animales por placer.

-Nosotros llevamos cientos de años amando y cuidando al caballo, que es nuestro compañero de camino.

SOLDADOS.- Porque lo hemos domesticado.

-Como hemos domesticado a la paloma para que lleve mensajes…

-… o al perro para que cuide nuestros rebaños.

-Y preparamos las colmenas de las abejas en los campos de romero…

-… y las tenadas de los corderos, para que no mueran de frío.

El hombre blanco

(Se adelanta un grupo y rodea a los SOLDADOS danzando. Son los que hablarán a continuación, siempre acusadores.)

-El Piel Roja no ha cesado de retroceder ante el Rostro Pálido…

-… como la bruma de la montaña va delante del sol de la mañana.

JEFE.- Nosotros comprendemos que el Rostro Pálido no entienda nuestras vidas.

-Para él un pedazo de tierra le lleva a desear otro.

-La Tierra no es su Madre sino su enemiga.

-Trata a su Madre la Tierra y a su hijo el Cielo como cosas desechables y vendibles.

PUEBLO.- -… ¡Como un montón de chatarra…!

-En las ciudades del Rostro Pálido no hay un lugar tranquilo.

-En ninguna parte se puede escuchar el sonido de los árboles en Primavera.

-O el roce de las alas de los insectos.

PUEBLO.- Pero: ¿Será que lo vemos así porque somos salvajes y no lo comprendemos?

CAPITÁN.- El hombre civilizado no debe preocuparse en sus ciudades del helado viento del Norte porque duerme al abrigo de una casa caliente y acogedora.

SOLDADOS.- … ni debe buscar los rebaños de búfalos para comer porque en sus granjas se crían animales con los que alimentarse,

… y en sus campos cultiva trigo que transforma en pan esponjoso y blanco.

JEFE.-   (Pensándoselo.) Si accedemos a ir a la ciudad nos tenéis que enseñar a cultivar la tierra.

CAPITÁN.- Os enseñaremos.

HECHICERA.- Si vamos a la ciudad, ¿nuestros niños van a ser educados igual que los vuestros?… Los niños de las ciudades no deben preocuparse de la picadura de la serpiente.

CAPITÁN.- Acudirán a la Escuela donde aprenderán en los libros el conocimiento almacenado por todos los sabios que les han precedido.

ANCIANO.- Hasta ahora, la Naturaleza ha sido la Maestra de los Pieles Rojas.

CAPITÁN.- Pero la Naturaleza ha hecho reflexionar a la Humanidad de diferente manera en los diferentes lugares y en los diferentes tiempos. Esta reflexión acumulada se llama sabiduría.

SOLDADOS.- La Humanidad, en su larga trayectoria, ha acumulado más sabiduría que una sola tribu.

-De vosotros aprenderá a amar a la Naturaleza.

La pipa de la paz

HECHICERA.- Es cierto: el Rostro Pálido ha conseguido cosas que nunca se nos han ocurrido a los Pieles Rojas.

ANCIANO.- ¿Cuáles?

JEFE.- ¿Cuáles?

TODOS.- ¿Cuáles?

HECHICERA.- El Piel Roja tiene que levantar sus tiendas y buscar otro bosque cuando, en el que vive, se ha terminado la comida.

ANCIANO.- Mientras que el Rostro Pálido cultiva los campos y él mismo produce sus alimentos.

HECHICERA.- El Piel Roja siente miedo, acurrucado en su tienda, al escuchar el aullido del coyote hambriento.

JEFE.- Mientras que el Rostro Pálido tiene sólidas viviendas en las que no pueden penetrar las fieras.

CAPITÁN.- Estas viviendas y estos cultivos son los que os ofrece nuestro Jefe que está en Washington a cambio del bosque que habitáis.

JEFE.- Pero nosotros no queremos perder nuestra identidad si aceptamos vuestra oferta.

CAPITÁN.- No tenéis que perderla: La convivencia entre pueblos distintos no debe servir para que uno anule al otro sino para que ambos se enriquezcan. El Rostro Pálido aún tiene mucho que aprender del Piel Roja.

ANCIANO.- La Sabiduría no es patrimonio exclusivo de una raza, sino de toda la Humanidad.

CAPITÁN.- El Rostro Pálido conserva en grandes Bibliotecas toda la sabiduría que la Humanidad ha ido acumulando a lo largo de su existencia.

JEFE.- De poco le sirve si aún no ha aprendido a amar a la Tierra y a amar a sus semejantes.

CAPITÁN.- Por eso buscamos vuestra amistad: para volver a nuestros orígenes. Con vosotros recuperaremos la inocencia perdida.

JEFE.- Sentaos aquí con nosotros y fumemos juntos la Pipa de la Paz.

(El grupo de SOLDADOS se acerca al corro y se sienta alternado con los indios. El JEFE enciende ceremoniosamente la pipa y, antes de pasársela al CAPITÁN, se levanta.)

JEFE.- Entonces, si nosotros, los Pieles Rojas, vendemos nuestra tierra a los Rostros Pálidos:

Amadla…

TODOS.- … como nosotros la amamos…

HECHICERA.- … y cuidadla…

TODOS.- … como nosotros la cuidamos.

-Todas las tribus se necesitan.

-Las Tribus Blancas.

-Las Tribus Rojas.

-Las Tribus de Todos los Colores…

TODOS.- … tienen que hacer la Paz.

ANCIANO.- Ninguna Tribu es más antigua que otra.

HECHICERA.- Ni más sabia.

CAPITÁN.- Ni más poderosa.

TODOS.- Todas las Tribus de la Tierra forman la Humanidad.

-Todas las Tribus se necesitan.

-Y deben unirse para salvar la Tierra.

(Se levantan todos los actores, Rojos y Blancos, entrelazan sus manos y, a coro, dicen:)

TODOS.- PORQUE LA TIERRA NO PERTENECE AL HOMBRE,

PERO EL HOMBRE SÍ PERTENECE A LA TIERRA.

(Y, ceremoniosamente, mientras suena la música, los NOTABLES y el CAPITÁN fuman la PIPA DE LA PAZ, mientras los SOLDADOS mezclados con los indios danzan alrededor hasta que cae el TELÓN)

Queixumes indios

VERSIÓN REALIZADA POR LOS ALUMNOS DEL IES «RIBERA DO LOURO» de O Pourriño, Pontevedra en 2017

CADRO I

No escenario, aparece o PRESIDENTE dos Estados Unidos. Nunha beira ondea a bandeira e na súa mesa, o presidente traballa. Ao seu carón, noutra mesa, un XENERAL.

XENERAL.- Sr. Presidente: os nosos soldados están dando un exemplo de coraxe e bravura. Nada os detén para conquerir terras aos indios salvaxes.

PRESIDENTE: Moi ben, pero a nosa idea non é a de tirarlles pola forza as súas terras aos indios, senón «civilizalos» e transmitirlles a cultura e mais a relixión «verdadeira».

XENERAL- Os indios, que levan séculos coas súas falsas crenzas, non están dispostos a aceptar a nosa sabedoría.

(Chaman á porta)

PRESIDENTE.- Adiante.

SECRETARIO.- (Entrando e saudando.) Señor Presidente: o Director Xeral da Compañía do Ferrocarril desexa falarlle.

PRESIDENTE.- Ben. Faino pasar.

DIRECTOR.- (Moi inquedo, tirando o chapeu.) Señor Presidente…

PRESIDENTE.- ¡Señor Director Xeneral…!

DIRECTOR.- … Señor Presidente…

PRESIDENTE.- Pode sentar. Acougue. Está vostede moi excitado.

DIRECTOR.- Non hei de estalo? Co seu permiso. (Séntase.) Unha tribo de indios salvaxes asaltou o tren e matou a todos os viaxeiros.

PRESIDENTE.- Outra vez?

XENERAL.-¡Non é posible!

DIRECTOR.- Outra vez. Foi posible.

XENERAL.- Pero non estaba no seu posto o Capitán Smith co seu rexemento?

DIRECTOR.- Estaba. Todos morreron: desde o capitán ata o último soldado. Morreron como heroes.

PRESIDENTE.- É o terceiro asalto neste mes. Así non podemos continuar. Haberá que suprimir o ferrocarril.

DIRECTOR.- Pero que di, señor Presidente? O ferrocarril é a base da nosa economía, do noso futuro. Como, se non, imos enlazar o Leste e o Oeste dos Estados Unidos? Por onde se vai transportar a riqueza da costa do Pacífico ás cidades do Atlántico?

PRESIDENTE.- (Sorrindo.) … Polo ar, se cadra.

DIRECTOR.- Non perde vostede o bo humor, señor Presidente. Non sería mala cousa iso de encher o ceo de globos que voasen tan alto que non os alcanzasen as frechas dos indios.

XENERAL.- … E dende onde os soldados puidesen dar no albo sen arriscar a súa vida.

DIRECTOR.- Non se trata de matar nin de morrer, Presidente. Os comerciantes gañamos, desde a antigüidade, todas as nosas batallas sen derramar unha soa pinga de sangue. É cuestión de estratexia.

PRESIDENTE.- Cal é a vosa estratexia?

DIRECTOR.- Comprar o inimigo.

PRESIDENTE.- Comprar os indios?… Con diñeiro? Eles non valoran o diñeiro.

DIRECTOR.- Pero valoran a terra e o ar… Ten por aí un mapa?

XENERAL.- Si, aquí, encol da mesa.

DIRECTOR.- Vexamos. (Os tres achéganse á mesa e o xeneral desprega un mapa que ten alí dobrado.) A ver se me oriento…

PRESIDENTE.- Aquí estamos. Isto é Washington. Por aquí chegamos construíndo o ferrocarril.

DIRECTOR.- Exactamente neste punto ocorreu o desastre do outro día.

XENERAL.- É o territorio dos suquamish. Son moi salvaxes.

DIRECTOR.- Moi valentes, quererá vostede dicir. Non facían máis que defender o seu territorio.

XENERAL.- Están acurralados. Eles sábeno.

DIRECTOR.- Efectivamente. Xa matou bastantes suquamish o exército. (Ao Presidente) A vostede non lle interesa matalos. Non quererá pasar á Historia como o Presidente que eliminou definitivamente os indios.

XENERAL.- O exército mata en defensa dos colonos…

DIRECTOR.- … que edifican os seus ranchos en territorio indio.

PRESIDENTE.- Ten vostede algunha solución?

PRESIDENTE.- Aquí estamos. Isto é Washington. Por aquí chegamos construíndo o ferrocarril.

DIRECTOR.- Exactamente neste punto ocorreu o desastre do outro día.

XENERAL.- É o territorio dos suquamish. Son moi salvaxes.

DIRECTOR.- Moi valentes, quererá vostede dicir. Non facían máis que defender o seu territorio.

XENERAL.- Están acurralados. Eles sábeno.

DIRECTOR.- Efectivamente. Xa matou bastantes suquamish o exército. (Ao Presidente) A vostede non lle interesa matalos. Non quererá pasar á Historia como o Presidente que eliminou definitivamente os indios.

XENERAL.- O exército mata en defensa dos colonos…

DIRECTOR.- … que edifican os seus ranchos en territorio indio.

PRESIDENTE.- Ten vostede algunha solución?

DIRECTOR.- Si. (Perante o mapa.) Un pouco ao norte do territorio suquamish atópase un val vizoso, maior aínda ca o seu. Poderiámoslles edificar poboados e levarlles a nosa cultura. Co diñeiro que lles désemos polas súas terras poderían organizar a súa vida civilizadamente.

XENERAL.- Non lles interesa a nosa civilización.

PRESIDENTE.- Xeneral: deberiamos transmitirlla. Os indios aprenderían de nós o valor do estudo, da relixión, e, sobre todo, do traballo que xera riqueza.

XENERAL.- Os indios non saben o que é o diñeiro nin o que é o traballo. Non lles interesa.

DIRECTOR.- Soberano. Cando teñan entre as súas mans douradas moedas de ouro e saiban que con ese diñeiro poderán ser donos de todos os bens deste mundo, cambiarán de opinión.

PRESIDENTE.- Non estou certo.

DIRECTOR.- ¡Ai!, señor Presidente… A especie humana é a única que é quen de enganar, traizoar… e ata de matar por posuír riquezas. Os indios, aínda que salvaxes, tamén son humanos.

PRESIDENTE.- Non me parece mala idea. Consultarei cos meus asesores.

(Ponse de pé e despide o DIRECTOR XERAL.)

CADRO II

(No momento de baixar o pano ao terminar o cadro primeiro, e descansando uns minutos, comeza a soar unha melodía completamente distinta á anterior: é a música autóctona dos indios. Se non foi posible a aprendizaxe por parte dos alumnos do acompañamiento, utilizaremos o play back.

Ao abrirse o pano atopámonos cun escenario no que é protagonista a Natureza. Ademais de árbores e mesta vegetación, escoitarase o canto das aves. No medio dun claro do bosque, sentados ritualmente, o Gran Xefe NOAH SEATTLE, o indio máis ANCIÁN e a FEITICEIRA da tribo, fuman longas cachimbas mentres debaten os serios problemas que incumben ao seu pobo. Todos eles están vestidos con traxes de cerimonia, adornados con colares de óso e tocados con plumas multicolores, que chegan ata o chan. Todos peitean longas trenzas negras. Falan devagar e con repouso, dándolle transcendencia a cada unha das súas frases. Saben que sobre eles recae a responsabilidade do benestar dos suquamish).

FEITICEIRA.- O home branco acósanos por todas partes.

XEFE NOAH SEATTLE.- Queren cruzar o noso territorio con vías de ferro para que pase sobre elas a gran serpe fumegante que chaman ferrocarril.

ANCIÁN.- O ferrocarril asusta os cervos e mata os búfalos.

XEFE.- Por iso os nosos guerreiros impiden ao Home Branco que avance o seu camiño de ferro.

FEITICEIRA.- Aínda que os guerreiros suquamish son valentes e avezados, os homes brancos son máis poderosos.

ANCIÁN.- Teñen armas de lume e poden destruír unha aldea en poucos minutos.

XEFE.- Nós só posuímos frechas…

ANCIÁN.- … que antes soamente utilizabamos para cazar e agora necesitamos para defendernos.

FEITICEIRA.- A nosa tribo non ama a guerra.

XEFE.- A guerra só produce morte e destrución.

(Música. Os tres personaxes detéñense a meditar na súa conversa cando se oen os tambores da tribo enviando unha mensaxe.)

XEFE.- Escoitade: os tambores anuncian que temos visitantes.

(Escoitan, de novo, os tres, con gran interese.)

FEITICEIRA.- Xa chega o mensaxeiro.

MENSAXEIRO.- O Presidente das Facianas Pálidas, que está en Washington, envíavos unha carta. (Entrégalle a carta ao XEFE.)

XEFE.- Quen a trouxo?

MENSAXEIRO.- Unha comisión de soldados, ao mando dun Capitán.

ANCIÁN.- Onde quedaron?

MENSAXEIRO.- Na entrada do poboado.

(O XEFE le a carta sen que os xestos da súa cara indiquen ningún sentimento. Música.)

XEFE.- O Presidente do Home Branco, que está en Washington, di que quere comprar a nosa terra.

FEITICEIRA e ANCIÁN.- Que quere comprar a nosa terra!

XEFE.- Envíanos igualmente palabras de boa vontade.

FEITICEIRA.- É moi xentil pola súa banda.

ANCIÁN.- Nós sabemos perfectamente que el non ten case necesidade da nosa amizade.

FEITICEIRA.- El é poderoso e sabe que nos pode destruír.

XEFE.- Iso non impide que nós examinemos o seu ofrecemento. Porque sabemos que, se non accedemos a venderlle o que quere, o Home Branco pode vir cos seus fusís e tomar as nosas terras pola forza.

(Ao MENSAXEIRO.) Preparade unha tenda para o mensaxeiro do Home Branco que esta vez prefire parlamentar a matar.

Manda tocar os tambores para que se reúna todo o pobo.

(Sae o MENSAXEIRO. Os NOTABLES quédanse meditando. Música.)

O Consello do Pobo

Tocan tambores e van chegando todos os indios e indias da tribo. Os homes colocaranse nunha beira, ao fondo do escenario; as mulleres (algunhas levarán os seus fillos ás costas) na outra e tamén ao fondo. En primeiro plano os músicos, nunha banda, deixando a outra para os SOLDADOS brancos. No centro da escena, con gran cerimonia, os NOTABLES da tribo. A escena aparenta un corro aberto polo centro.

A tribo enteira vai facer a súa entrada no escenario bailando ao ritmo dunha pegadiza melodía. (Existen magníficas bandas sonoras de películas de indios -«Bailando con Lobos», por exemplo- cun acompañamiento rítmico de tambores que pode ser o que aprendan a tocar os alumnos.)

Logo de dar un par de voltas ao ritmo da música, os habitantes da tribo síntanse no escenario con gran solemnidade. O XEFE érguese.

XEFE.- O Gran Xefe de Washington envíanos unha carta para dicirnos que quere mercar a nosa terra.

-Como se pode mercar ou vender o firmamento, nin aínda a calor da Terra? Se nós non somos donos do frescor do ar nin do escintileo das augas, como nolo poden eles mercar? Cada anaco desta terra é sagrado para o noso pobo: cada folla de piñeiro, cada gran de area nas praias, cada pinga de orballo nas escuras fragas, cada outeiro e ata o son de cada insecto é sagrado na memoria e no pasado da nosa xente. A savia que circula polas veas das árbores leva consigo as memorias dos peles vermellas.

(Un grupo destácase dos demais e, danzando, dá unha volta ao redor.)

A Terra

ANCIÁN.- Os mortos do home branco esquecen o seu país de orixe cando emprenden os seus paseos entre as estrelas; en troques, os nosos mortos nunca poden esquecer esta bondadosa terra, xa que é a nai dos peles vermellas. Nós somos parte da terra e a terra é parte de nós.

FEITICEIRA: As flores recendentes son as nosas irmás; o cervo, o cabalo, a grande aguia; estes son os nosos irmáns.

POBO.- Os montes esgrevios, os húmidos lameiros, a calor do corpo do cabalo e mais o ser humano, todos pertencemos á mesma familia.

 (Música. Danza. Acabada a danza, fala o XEFE.)

XEFE.- Facede vir aos mensaxeiros do Home Branco.

(Saen un par de indios e regresan coa expedición de parlamentarios.)

Quen é o voso xefe?

CAPITÁN.- Eu, o Capitán White.

XEFE.- Capitán: o meu pobo estivo considerando a vosa pretensión e pensa que, cando o gran Xefe que está en Washington nos di que quere comprar a nosa terra, pide demasiado.

CAPITÁN.- O Presidente divos que vos reservará un lugar onde vós poderedes vivir confortablemente entre os nosos. El será o voso pai e vós seredes os seus fillos.

XEFE.- Sendo así, nós examinaremos o voso ofrecemento de mercar a nosa terra. Pero non será doado porque ela é sagrada para nós. Sentádevos mentres nós deliberamos.

(O CAPITÁN e os SOLDADOS séntanse no extremo libre do escenario. O POBO danza ao redor dos NOTABLES, que deliberan.)

A auga

FEITICEIRA.- A auga limpa que corre nos ríos e regatos, non é soamente auga, senón que tamén representa o sangue dos nosos devanceiros. Se lles vendemos a terra, deben lembrar que é sagrada e que cada reflexo fantasmagórico na auga cristalina dos lagos conta os sucesos e memorias das vidas das nosas xentes.

O XEFE.- (Aos SOLDADOS.) : O murmurio da auga é a voz do pai de meu pai; os ríos son os nosos irmáns e apagan nosa sede; son portadores das nosas canoas e alimentan os nosos fillos. Se lles vendemos as nosas terras, vostedes deben lembrar e ensinarlles aos seus fillos que os ríos son os nosos irmáns e tamén o son seus, e polo tanto, deben tratalos coa mesma dozura coa que se trata un irmán.

ANCIÁN. Sabemos que o home branco non comprende o noso xeito de vivir. El non sabe distinguir entre un anaco de terra e outro, xa que é un estraño que chega de noite e toma da terra o que precisa. Trata a súa nai, a terra, e ao seu irmán, o firmamento, como obxectos que se mercan, se explotan e se venden como ovellas ou contas de cores. O seu apetito devorá a terra deixando atrás só un deserto. Non sei, pero o noso xeito de vida é diferente ao de vostedes. Ver as súas cidades apena os ollos do pel vermella. Mais quizais sexa porque o pel vermella é un salvaxe e non comprende ren.

CAPITÁN.- O home de faciana pálida tamén ama a auga, e sente o seu aloumiño cando cae nos campos ermos durante a Primavera. Construímos muíños para aproveitar a súa forza, diques para evitar as inundacións, canles para regar as nosas colleitas e pontes de pedra sólida para comunicarnos coas persoas que viven alén do río. Nós ensinariámosvos a domesticar a auga.

XEFE.- Non existe un lugar tranquilo nas cidades do home branco, nin hai sitio onde escoitar como se abren as follas das árbores na primavera ou como alean os insectos. O barullo só parece insultar os nosos oídos. E, despois de todo, para que serve a vida se o home non pode escoitar os diálogos das ras á beira dun estanque. Son un pel vermella e nada entendo. Nós queremos mellor o suave fungar do vento sobre a superficie dunha lagoa, así coma o recendo dese mesmo vento purificado pola choiva do mediodía. O ar ten un valor inestimable para o pel vermella, xa que todos os seres comparten un memo alento: a besta, a árbore, o home, todos respiramos o mesmo ar. O home branco non parece consciente do ar que respira

CAPITÁN.- O home branco ensinaravos a utilizar o vento para moer o trigo, para inchar as velas dos barcos que atravesan o mar e para tocar belas melodías.

FEITICEIRA.- Se nós vendemos a nosa terra, deberedes lembrar que o ar nos é inestimable, que comparte a súa alma coa vida que sostén. Se lles vendemos a nosa terra, vostedes deben conservala como cousa á parte e sagrada, como un lugar onde ata o home branco poida saborear o vento recendente polas flores dos campos.

Os animais

ANCIÁN.- Se decidimos aceptar, eu poría unha condición: o home branco debe tratar os animais, de agora en diante, coma aos seus irmáns. Eu son un salvaxe e non comprendo outra lei. Vin miles de búfalos apodrecendo sobre as pradeiras, mortos a tiros polo home braco dende un tren en marcha. abandonados alí polo home branco, que os abateu co fusil pola fiestra dun tren en marcha. Eu son un salvaxe e non comprendo como o cabalo de ferro fumegante pode importar máis ca o búfalo, que nós só matamos para sobrevivir.

FEITICEIRA.- Que sería do home sen os animais? Se todos fosen exterminados, o home tamén había morrer dunha gran soidade espiritual, porque o que acontece aos animais tamén acontecerá ao home. Todo vai enlazado.

(Os queixumes que se expresan a continuación emitiranos diferentes actores, cada un nun ton inferior.)

-Onde está o bosque?

-Onde está o bosque?

-Onde está o bosque? (Como un eco.)

POBO.- ¡Desaparecido!

-Onde a aguia?

-Onde a aguia?

-Onde a aguia? (Como un eco.)

POBO.- ¡Marchou!

XEFE.- (Ao CAPITÁN.) Cómpre que lles ensinen aos seus fillos que o chan pisan son as cinzas dos nosos avós. Ensinen aos seus fillos que nós ensinamos os nosos que a terra é a nosa nai. Todo o que lle ocorra á terra, ocorrerálles aos fillos da terra. Se os homes cospen no chan, cóspense a si mesmos.

ANCIÁN. -Isto sabemos: a terra non pertence ao home; o home pertence á terra. Isto sabemos: todo vai enlazado, coma o sangue que une a unha familia. Todas as cousas da natureza están relacionadas

CAPITÁN.- Non todos os homes brancos destrúen a natureza matando animais por pracer. Nós levamos centos de anos amando e coidando ao cabalo, que é o noso compañeiro de camiño.

SOLDADOS.- Porque o domesticamos, como domesticamos a pomba para que leve mensaxes, ou ao can para que coide os nosos rabaños. E preparamos as colmeas das abellas nos campos de flores, e as cortes dos años para que non morran de frío.

O home branco

(Adiántase un grupo e rodea aos SOLDADOS danzando)

FEITICEIRA.-O pel vermella non cesou de retroceder perante o home branco, como a brétema da montaña vai diante do sol da mañá.

POBO.- Pero será que o vemos así porque somos salvaxes e non o comprendemos?

CAPITÁN.- O home civilizado non debe preocuparse nas súas cidades do xeado vento do norte porque dorme ao abrigo dunha casa quente e acolledora.

SOLDADOS.- … nin debe buscar os rabaños de búfalos para comer porque nas súas granxas se crían animais cos que alimentarse, e nos seus campos cultiva trigo que transforma en pan tenro e branco.

CAPITÁN.- Se accededes á nosa petición, ensinarémosvos a cultivar a terra, e os vosos fillos acudirán á escola, onde aprenderán nos libros o coñecemento almacenado por todos os sabios que lles precederon.

ANCIÁN.- Ata agora, a natureza foi a mestra dos peles vermellas.

CAPITÁN.- Pero a natureza fixo reflexionar á humanidade de diferente xeito nos diferentes lugares e nos diferentes tempos. Esta reflexión acumulada chámase sabedoría.

SOLDADOS.- A Humanidade, na súa longa traxectoria, acumulou máis sabedoría que unha soa tribo.

De vós aprenderá a amar á Natureza.

A cachimba da paz

FEITICEIRA.- É certo: o home branco conseguiu cousas que nunca se nos ocorreron aos peles vermellas.

TODOS.- Cales?

FEITICEIRA.- O pel vermella ten que erguer as súas tendas e buscar outro bosque cando, no que vive, se rematou a comida, mentres que o home branco cultiva os campos e el mesmo produce os seus alimentos.

FEITICEIRA.- O pel vermella sente medo, aniñado na súa tenda, ao escoitar o ouveo do coiote famento, mentres que o home branco ten sólidas vivendas nas que non poden penetrar as feras.

CAPITÁN.- Estas vivendas e estes cultivos son os que vos ofrece o noso Xefe que está en Washington a cambio do bosque que habitades.

XEFE.- Pero nós non queremos perder a nosa identidade se aceptamos a vosa oferta.

CAPITÁN.- Non tedes que perdela: a convivencia entre pobos distintos non debe servir para que un anule ao outro senón para que ambos se arriquezan. O home branco aínda ten moito que aprender do pel vermella.

ANCIÁN.- A sabedoría non é patrimonio exclusivo dunha raza, senón de toda a humanidade.

CAPITÁN.- O home branco conserva en grandes bibliotecas toda a sabedoría que a humanidade foi acumulando ao longo da súa existencia.

XEFE.- De pouco lle serve se aínda non aprendeu a amar a Terra e a amar os seus semellantes.

CAPITÁN.- Por iso buscamos a vosa amizade: para volver ás nosas orixes. Convosco recuperaremos a inocencia perdida.

XEFE.- Daquela, sentádevos aquí connosco e fumemos xuntos a Cachimba da Paz.

(O grupo de SOLDADOS achégase ao corro e séntase alternado cos indios. O XEFE acende ceremoniosamente a cachimba e, antes de pasarlla ao CAPITÁN, érguese.)

XEFE.- Entón, se nós, os peles vermellas, vendemos a nosa terra ao home branco, só vos pedimos unha cousa: amádea…

TODOS.- … como nós a amamos…

FEITICEIRA.- … e coidádea…

TODOS.- … como nós a coidamos.

-Todas as tribos se necesitan.

-As tribos brancas.

-As tribos vermellas.

-As tribos de todas as cores…

TODOS.- … teñen que facer a paz.

ANCIÁN.- Ningunha tribo é máis antiga ca outra.

FEITICEIRA.- Nin máis sabia.

CAPITÁN.- Nin máis poderosa.

TODOS.- Todas as tribos da Terra forman a humanidade.

-Todas as tribos se necesitan.

-E deben unirse para salvar a Terra.

(Levántanse todos os actores, vermellos e brancos, entrelazan as súas mans e, a un tempo, din:)

TODOS.- PORQUE A TERRA NON PERTENCE AO HOME, PERO O HOME SI PERTENCE Á TERRA. (E, ceremoniosamente, mentres soa a música, os NOTABLES e o CAPITÁN fuman a CACHIMBA DA PAZ, mentres os SOLDADOS mesturados cos indios danzan ao redor ata que cae o PANO)

RETABLO DE LA BUENA CONDESA DE HARO

RETABLO DE LA BUENA CONDESA DE HARO

                                   INTRODUCCIÓN

¿Qué se le había perdido a doña Sancha Carrillo aquel   frío 11 de enero de 1313 en Baeza, después de atravesar la Península envuelta en buena capa de lana merina a lomos de una mula desde Medina de Pomar? ¿No era suficiente la presencia de su esposo, Sancho Sánchez de Velasco, para conseguir del rey autorización para fundar el monasterio de Santa Clara? ¿O es que sería ella y no el Velasco, que frecuentaba al rey, la que verdaderamente estaba interesada en conseguirla?

Pues aunque este dato está constatado documentalmente, la fundación aparece en los anales como mérito de don Sancho. Así se escribe la Historia, que se limita a calificar a la buena de doña Sancha como “una dueña para mucho”. Sin más currículo.

Tal y cómo están las cosas, si se quiere escribir la semblanza de alguna dama del pasado, hay que echar mano de documentos relacionados con los varones de su familia y leer entre líneas, deduciendo hasta dónde llega la actuación de ellos y dónde comienza la de la señora en cuestión.

Doña Beatriz Manrique de Lara y Castilla tampoco tiene página propia en el árbol genealógico de los Fernández de Velasco, familia ilustre, si las hay, en la historia de Castilla. Su figura aparece adosada a la de su esposo, el primer Conde de Haro.

Pero Doña Beatriz tenía su propia personalidad. Pertenecía a una de las familias más intelectuales y avanzadas de aquellos tiempos: su hermano Rodrigo fue padre de Jorge Manrique y a quién este poeta dedicó sus famosas “Coplas a la muerte de mi padre”, y su hijo Pedro, que llegó a Condestable de Castilla, la convirtió en consuegra del Marqués de Santillana. Fue la primera hija de don Pedro Manrique de Lara, Adelantado Mayor de León, que formaba parte del Consejo Real, lo que la capacitaba para tener opiniones acerca de los acontecimientos que se iban sucediendo y poder aconsejar a su esposo en profusión de asuntos políticos.

No importa que la Condesa de Haro fuera una mujer cultivada, con conocimientos de las artes, latín, poesía y números. Ni que dirigiese con solvencia sus mucho territorios cuando su esposo andaba guerreando o conspirando, ni que fuera confidente de la reina de Castilla, doña Blanca de Navarra, a quién acompañó en su viaje de bodas con Enrique IV, ni que dirigiese las obras del Hospital de la Vera Cruz de Medina de Pomar, ampliara el monasterio de las Clarisas o crease las “arcas de limosna” y el pósito de trigo en sus villas para mitigar el hambre de sus vasallos.

Todas estas cuestiones se atribuyen a su esposo, del que sí hablan los libros.

Éste era, ni más ni menos, que don Pedro Fernández de Velasco, primer Conde de Haro, Señor de Medina de Pomar, Merino Mayor de la Merindad de Castilla la Vieja.

Hijo de María Solier, de origen francés, y Juan Fernández de Velasco, ya poderoso, Don Pedro heredó el nombre de su abuelo quien había levantado el castillo de Medina. Noble influyente tanto durante el reinado de Juan II, cuatro años más joven que él, con quien compartió estudios y que le concedió el título de “Camarero Mayor”- el más codiciado de la corte, por lo que suponía de confianza personal del Rey-, como en el de su hijo Enrique IV, cuando decidió retirarse de la vida política.

Don Pedro no era precisamente un dechado de hermosura, lo que no le impidió ser uno de los personajes más importantes en la Castilla de los dos primeros tercios del siglo XV. Hernando del Pulgar, en su obra “Claros varones de Castilla” donde nos deja una semblanza muy interesante tanto de su aspecto físico como intelectual y humano, lo retrató como bajito y cargado de hombros, con los ojos tiernos y un poco bizcos.

Este Velasco, que nació con el siglo, caritativo como buen cristiano y culto como buen renacentista, aunque seguía las pautas de conducta de la nobleza de la época, se salía un poco de las normas establecidas, organizando sus posesiones con un criterio novedoso, por lo avanzado en el aspecto social. Si bien, como todos los señores contemporáneos se construyó bellos palacios para vivir y un panteón en el monasterio de Santa Clara para ser enterrado, el Conde de Haro, además, resultaba peculiar al prestar dinero a sus vasallos sin cobrar interés, o tener un sentido tan especial de la ética que, dedica el dinero previsto para una campaña contra los moros a la que no pudo acudir con su mesnada, en rescatar cristianos cautivos.

Todas estas actuaciones insólitas chocaban en la corte donde le miraban como un poco extravagante. El pueblo, sin embargo, más certero, le añadió a su título de Conde de Haro el adjetivo “Bueno” y es de suponer que le harían romances cuando se dedicó a la vida retirada.

Aunque los Velasco poseían varios castillos y palacios en Burgos y Valladolid, su centro de actividades se desarrollaba en el alcázar de Medina de Pomar, llamado “Las Torres”, desde donde podían contemplar parte de sus inmensos territorios. Allí tenían una familia a la que atender, unos vasallos que pagaban impuestos y por los que velar, criados que les facilitaban la vida, soldados con los que servir al rey y hasta un monasterio donde enterrarse.

Por aquellos años de doña Beatriz y don Pedro, Castilla, como  el resto de España se desangraba en guerras con los reinos vecinos cristianos y con el reino moro que quedaba en Granada.

Pero las cosas iban a cambiar. Aparecen muchas novedades científicas, sociales y culturales. La vida va a ser de otra manera. Los pequeños reinos de España están a punto de unificarse. En el siglo XV, se pasa del Feudalismo de  la Edad Media al Renacimiento humanista, con las  monarquías autoritarias  de la Edad Moderna. Paso que fue, como todos los cambios sociales, muy traumático y lento pero que supuso un hito en la evolución de la Humanidad.

 Los personajes de esta obra viven, pues,  a caballo entre estas dos culturas.

Investigadores altamente cualificados cómo D. César Alonso de Porres, me han dado la oportunidad de utilizar sus documentados libros ( “El hospital de la Vera Cruz de Medina de Pomar”, “El Buen Conde de Haro”) para poder situarme en las circunstancias que rodearon la vida de doña Beatriz y don Pedro. También he utilizado textos originales encontrados en Internet. Sin todos ellos no hubiera sido posible construir esta farsa que pretende parecerse a lo que pudo haber sido la realidad.

Los documentos a los que tienen acceso los historiadores están escritos por varones. Y los varones son muy dados a la épica, que cuenta con palabras grandilocuentes y solemnes los acontecimientos señeros. Pero resulta que quien esto escribe es una mujer y le interesa más el mundo íntimo de la vida doméstica, los miedos, los deseos, las ilusiones, las dudas, los problemas económicos, las frustraciones, la ambición o el amor que las grandes hazañas, harto conocidas; convencida de que los grandes acontecimientos que se estudian en los libros y parece que cambian la Historia son el resultado de muchas pequeñas actuaciones llevadas a cabo por personas anónimas.

A través de doña Beatriz, mujer fuerte y segura, acostumbrada a resolver problemas extramuros de su castillo -mientras paría hijos y más hijos religiosamente- y que urgía solventar sin esperar a la llegada del señor, he querido retratar también a don Pedro, al que traigo a mi dramatización no montado a caballo y dirigiéndose hacia Tordesillas para organizar una asamblea entre nobles sino ya descabalgado, y en zapatillas de andar por casa.

Por supuesto que la Condesa de Haro no estaría libre de los prejuicios de la época como puede parecer en esta obra y es imposible pensar que razonaría como lo hubiera podido hacer en el siglo XXI acerca de las brujas y de los judíos. Su filosofía de la vida es un juego que me he permitido para contraponer dos visiones antagónicas de los problemas que aparecen en escena. Posiblemente sería una beata más intransigente aún  que el Velasco

¿Hasta qué punto se sentiría doña Beatriz dueña de la situación y no mera comparsa en la vida de su esposo?

¿Cómo eran los habitantes del alcázar que vivían con ella?. ¿Cuáles sus más íntimos deseos?, ¿sus penas?, ¿sus ambiciones?…. ¿Cómo comían?. ¿Qué relaciones había entre los campesinos de las Merindades? ¿Y entre ellos y sus señores? ¿Quiénes se escondían tras la puerta de la Judería, que todavía se conserva?… ¿Habría brujas en Medina de Pomar?… ¿Vendrían a Medina juglares cantando el último romance truculento?. ¿Pasarían al castillo a recitar versos los trovadores de moda?

Todas estas preguntas y muchas más me he ido haciendo a medida que me documentaba para escribir esta pieza que, salvando las anécdotas, pretende ser fiel a la historia.

Este Retablo, compuesto de cuatro cuadros, presenta momentos cotidianos dentro de “Las Torres de Medina”, tan cercanas y tan desconocidas.

Los personajes, además de doña Beatriz y don Pedro, unos históricos y otros ficticios, pudieron ser así:

María, hija de doña Beatriz es monja, a la sazón, del monasterio de Santa Clara de Medina de Pomar. Seguramente, María no entró en el convento por decisión propia. Al ser la mayor, y dado que sus padres eran piadosos, decidirían dedicarla al servicio del Señor desde su más tierna infancia. Lo demuestra el que la que llegó a abadesa fue Leonor, mucho más cultivada, ya que su destino era el de reina. Esta María decidida, que opta por la vida religiosa después de valorar el matrimonio que se le ofrecía, puede que no tenga mucho que ver con la auténtica. El motivo teatral del razonamiento de la monja, comparando la vida del claustro con la civil, pretende demostrar cómo, en aquellos tiempos, cuando las monjas de buena familia hasta podían tener criadas dentro de la clausura, los conventos eran centros culturales mucho más avanzados que los castillos. Entre otras cosas porque reunían a muchas damas que sabían leer, incluso latín, cuya más sana diversión era ejercer la mente; y el número de libros de un monasterio siempre fue superior al de una familia privada por noble que fuese. El caso de la biblioteca del “Buen Conde”, con 81 ejemplares, es una excepción.

Leonor, a quien su padre, el Conde de Haro, llamó siempre “mi princesa”, es una mujer muy singular. Desde 1449, cuando se concierta su matrimonio con el Príncipe de Viana, hasta 1455 , que ingresa en el convento, han pasado seis años, tal vez de adolescencia. ¿Qué dineros no se gastaría un Velasco para dotar a su hija de los mejores profesores, llegados del fin del mundo si hiciera falta, y prepararla para ser la reina de Navarra? No es fácil que hayan pasado por Santa Clara muchas monjas con mayor preparación que ella. Sería, sin duda, una gran abadesa.

La otra María es la hija pequeña de la familia. Cuando don Pedro escribe su testamento es niña todavía y le encarga a su heredero, el futuro Condestable, que cuide de ella y le proporcione un buen marido. La repetición del nombre en las dos hermanas es otra pista para pensar que, cuando la última nació, ya había entrado en religión la primera, y le pusieron su nombre.

He tenido gran interés en incorporar a la trama teatral a los habitantes de Medina de Pomar y para eso he necesitado crear algunos personajes, imprescindibles en aquella época. El más entrañable, es el de Manuela de Miñón, que no aparece en escena, pero está presente y viva. Es mi homenaje a tantas mujeres proscritas, que fueron capaces de sobrevivir en tiempos difíciles y que poseían la sabiduría de la vida y la naturaleza. Las brujas han estado presentes en toda Europa hasta hace muy poco tiempo. Son personajes maleables que, unas veces se utilizan para pedirles ayuda y otras para descargar sobre ellas las frustraciones de la sociedad. En Burgos se tiene noticia de las brujas de Cernégula, de la Merindad de Río Ubierna, que se reunían para sus aquelarres a la orilla de una charca. No consta que Manuela acudiera a ellos.

Mencía, la dueña, es el enlace entre el castillo y el mundo que existe fuera de las murallas, al que no llega directamente doña Beatriz en su reclusión natural dentro del alcázar. Es el alma de Las Torres  que conoce y domina sin pedir permiso a la señora de quien puede haber sido su ama de cría. Posiblemente creería a pies juntillas en el brujerío de Manuela que utilizaría sus ensalmos para hacer mal de ojo a sus enemigos. Tendría una duda profundísima acerca de la bondad o maldad de la vecina herbolaria.

Samuel, el médico, y José el usurero, debieron de existir aunque sus nombres fueran otros. Sí son históricos el escribano Juan Fernández de Melgar y Pedro Martínez Quintano, prestamista de altos vuelos. La Judería de Medina aún se conserva y tuvo que tener una vida muy fecunda.

Dado que los judíos tenían prohibido poseer tierras – aunque las arrendaban bajo cuerda a los cristianos-, necesitaban de las actividades que hoy llamamos liberales para sobrevivir. Ellos eran los médicos, escribanos, herreros, zapateros, torneros, y demás profesionales de los múltiples oficios necesarios en la época. En un mundo de analfabetos los judíos sabían leer, lo que les situaba en un estatus muy superior al de los campesinos. Habría que averiguar cuánto del rencor de los cristianos hacia ellos no sería más que la envidia del ignorante hacia la persona leída. Este odio era apoyado por los nobles -entre ellos el “Buen Conde”- con documentos en los que se controlaban exhaustivamente las relaciones entre judíos y cristianos. El supercristianismo de la época tenía a gala acorralar tanto a mudéjares como judíos, que ni podían tener sirvientes cristianos, por ricos que fueran, ni mucho menos relaciones sexuales con ellos. En 1431, el mismo año que se fundan las “arcas de limosnas”, aparecen unas ordenanzas antisemíticas y antimudéjares en todo el territorio del Conde, terriblemente duras. Ordenanzas que llevaban todas las bendiciones eclesiásticas y que estaban preparando el clima propicio para la expulsión de los judíos en tiempos de los Reyes Católicos, cuando era Condestable de Castilla el siguiente Pedro Fernández de Velasco, enterrado en la catedral de Burgos.

Como todos los poderosos, Velasco se saltaba alegremente las leyes y no ponía obstáculos en disfrutar de médicos, escribanos y banqueros judíos cuando era menester.

A Diego García, verdadero maestro cantero de Astudillo, le sitúo como uno de los constructores con su cuadrilla de iniciados, que preconizaron la Masonería, y que ya había comenzado en las construcciones medievales.

Se menciona, como personaje maléfico a don Álvaro de Luna, el Condestable de Juan II, perpetuo rival de Velasco en los favores del rey. La relación entre ambos pasó por todas las gamas desde el mayor odio hasta pactos fraternales, tales como aquél por el que decidieron casar a sus hijos Juan de Luna y Juana Fernández de Velasco, hija de los Condes de Haro, firmado por ambos el 10 de febrero de 1450, en Briviesca. Tal vez, la caída en desgracia de Luna impidiera este matrimonio, que no llegó a realizarse, casando luego Juana con el mariscal Juan de Ayala.

Parece que no tenía mucha mano el Conde para buscarles novios a las hijas.

El bueno de fray Lope de Salazar y Salinas, fraile franciscano, cuya figura crece paralela a la de los condes, es un personaje real, que tenía una santa furia incontrolable por fundar monasterios y encontró la horma de su zapato en el beato de don Pedro, que era el que soltaba los dineros para edificar conventos. Fray Lope ya había muerto cuando éste se retira del mundo, pero nos hacía falta para que tuviera coherencia el tema. Así que, al menos teatralmente, le he prolongado su vida terrenal.

Mención aparte merecen los “pobres” del “Hospital de la Vera Cruz” conocido en Medina de Pomar como “los cartujos” debido a su hábito frailuno.

En los tiempos que corremos, con la libertad de pensamiento respetuosamente compartida, nos puede parecer insólito que a los ancianos de una residencia se les obligase a rezar en las horas canónicas de las monjas veinticuatro padrenuestros por maitines y veintiocho por las horas menores, amén de acudir a la capilla después de comer a dar gracias a Dios y rezar otros cinco padrenuestros. Debían vestir un hábito de “paño prieto”, lo mismo que las monjas, y llevar sobre el pecho la cruz de San Andrés, de quien Velasco era muy devoto. Si les sobraba algún ratito entre rezo y rezo, podían aprovecharlo haciendo pequeños servicios en la institución- no obligatorios- tales como barrer o arreglar la huerta.

Los pobres debían ser trece en recuerdo del colegio apostólico y Jesús, y varones, solteros o viudos.

Solamente se necesitaban cinco señoras honorables para cuidar a los enfermos pero no aparecen como objetos de atención en los estatutos. Y eso que la institución del Hospital de la Vera Cruz fue puntera en su época. Ello no deja de ser curioso ya que el abuelo del Conde, que había fundado el anterior hospital, llamado “la Quarta”, aceptaba a diez hombres y diez mujeres. Las mujeres estás ausentes en esta fundación. ¿Por qué?

Puede haber varias razones: la primera es que las mujeres solían morir de parto e infecciones derivadas de la maternidad o tenían hijos hasta muy mayores, quedando bastantes deterioradas a consecuencia de ello, por lo que pocas llegaban a viejas. La segunda razón es que, lo mismo que don Pedro se ocupaba de que sus hidalgos envejeciesen en el Hospital, es lógico pensar que las mujeres sin posibles lo hicieran en el monasterio de Santa Clara, no como monjas sino como sirvientas. Entonces la mujer no existía como ser receptor de servicios.

También acudían a la Vera Cruz enfermos- que para eso era un hospital- en número de siete, en referencia a los siete dones del Espíritu Santo. Y se aceptaban caminantes, que podían pernoctar una noche y, en este caso, sí podían acogerse mujeres. Para ellas había una habitación especial.

Don Pedro escribió personalmente unas ordenanzas muy minuciosas en las que no se dejaban cabos sin atar, tales como las trampas que podían hacer los enfermos para prolongar su estancia o los mismos ancianos yendo a pedir limosna para aumentar su caudal, cosa completamente prohibida si se vivía en el santo Hospital. Al que pedía limosna, se le echaba sin contemplaciones.

Como no dejaba de ser un chollo vivir en un hospital infinitamente mejor que cualquiera de las casas de los aldeanos, es de suponer que cada vez que se muriera un “pobre” de los allí acogidos habría una verdadera batalla campal para hacer méritos en santidad y ser acogido entre “los cartujos”, máxime cuando, además de casa, comida y calor les regalaban hasta los calzones…. Esto puede dar tema para otra historia, que enlazaría ya con la picaresca.

RETABLO DE LA BUENA CONDESA DE HARO

PERSONAJES

Doña Beatriz Manrique, Condesa de Haro

Don Pedro Fernández de Velasco, Buen Conde de Haro

Fray Lope de Salinas, fraile franciscano

Samuel, médico judío

Mencía, dueña

Escribano

José, judío usurero

Avelino, campesino

Leonor, prometida del Príncipe de Viana

María, hija pequeña de los condes

Monja María, hija mayor de los condes

Dos doncellas

Pobres

Monjas

Usureros

Descendientes

CUADRO PRIMERO – FIEBRES – Año 1429

         La escena representa un salón del alcázar de Medina.

         Don Pedro Fernández de Velasco, con 28 años, es llevado a la Torres de Medina de Pomar al sufrir una rara enfermedad que le impide continuar en la campaña para defender la frontera de Navarra.

         Don Pedro se encuentra postrado, hablando con fray Lope de Salinas.

VELASCO- Tengo que mejorar… No puedo permanecer tanto tiempo recluido en Medina.

FRAY LOPE- Hay que tener calma, mi señor don Pedro. Las enfermedades deben aceptarse como un mensaje divino.

VELASCO- De acuerdo, fray Lope. Pero ya conocéis la situación: el Rey, don Juan, me ha encomendado defender la frontera con Navarra y he de acabar con mi cometido….

FRAY LOPE- Lo estabais cumpliendo a la perfección cuando os han entrado esas fiebres malignas.

VELASCO- Estas fiebres… ¿sabéis qué os digo?

FRAY LOPE- Que.

VELASCO- Que me mosquean mucho estas fiebres. Yo soy el más joven de todos los nobles que luchan en la frontera.

BEATRIZ- ( Entrando decidida)… Y el más galán… Buenas tardes, fray Lope…. ¿Qué decíais, esposo?

VELASCO- Decía que estas fiebres son muy raras. Me han impedido seguir en la guerra.

BEATRIZ- Miradlo por el lado bueno, don Pedro… (Cariñosa)… Ahora estáis conmigo.

VELASCO- Cosa que me place, doña Beatriz.

BEATRIZ- A mí más todavía… Los niños son muy pequeños… y con tantas idas y venidas, apenas tienen tiempo de ver a su padre.

VELASCO- Cosa cierta… Yo tampoco tuve un padre que me cuidara en la niñez. Siempre andaba guerreando. Y murió muy joven… Menos mal que mi madre, doña María, no descuidó ni un momento nuestra educación.

FRAY LOPE- Tampoco doña Beatriz abandona la educación de vuestros hijos.

VELASCO- (Tomando de la mano a doña Beatriz)… Que, además es una dama muy culta y preparada…

FRAY LOPE- De casta le viene al galgo… Menuda familia la suya…. Está relacionada con lo más florido de la poesía castellana.

VELASCO- Sin duda. El poeta Gómez Manrique, su hermano,  estrenó un auto hace poco, en el convento de Calabazanos.…

BEATRIZ- Viene de familia lo de la poesía. ..Yo misma la escribo en secreto…

VELASCO- No tan en secreto, esposa… que algunas me las habéis leído en privado.

BEATRIZ- (Ruborosa) En privado, don Pedro… Un secreto entre vos y yo.

VELASCO- ¡Ay!… Creo que me vuelve la fiebre…

BEATRIZ- (Poniéndole la mano sobre la frente)… En efecto. Habrá que llamar al médico…(Llamando alto)… ¡Mencía!

         (Entra Mencía, que es una dueña mayor)

MENCÍA- Doña Beatriz…

BEATRIZ- Dile a Tirso que se acerque a la judería y traiga al médico Samuel.

VELASCO- Ya sabéis, doña Beatriz que no me gusta tener muchos tratos con judíos.

BEATRIZ- …Y ya sabéis, don Pedro, que los mejores médicos de toda Castilla lo son.

         La Iglesia comprende que hay que buscar la salud donde se encuentre.

        Ya lo dijo dom Sem Tob de Carrión.

«No vale el águila menos

porque en vil nido siga

ni los consejos buenos

porque judío los diga».

FRAY LOPE- Se refiere a consejos médicos…desde luego…. ¿Samuel no es el médico del hospital de “la Quarta”?.

BEATRIZ- Sí, claro…. Es el mejor médico de todas las Merindades

VELASCO- Pero ya os tengo dicho que no quiero darles demasiadas facilidades. Son infames asesinos de Cristo.

FRAY LOPE- Menos mal que el Santo Padre ha mandado una bula explicando cómo tienen que conversar los cristianos con ellos para que no aprendan sus maldades.

BEATRIZ- Pero también dice la bula, que, en caso de necesidad y peligro no les sea denegada humanidad por parte de los cristianos…

FRAY LOPE- Siempre que pueden salen de la judería, con el pretexto del mercado y charlan con los cristianos… No puede ser buena tanta amistad entre judíos y cristianos…o con mudéjares… Por eso habéis hecho muy bien al enviar a Bustillo a todos los moros de la Merindades… Que allí tienen buena arcilla para hacer cántaros y cazuelas… y, de paso, no se mezclen con los buenos devotos y no acarreen problemas.

BEATRIZ- Ni bueno ni malo… Todos son vasallos nuestros: cristianos, judíos y moros.

VELASCO- Pero muy diferentes… No vayáis a comparar a un cristiano piadoso con un judío que no celebra el domingo.

BEATRIZ- Los dos pagan impuestos… y los judíos, más.

FRAY LOPE- Algunos salen de la judería cuando vamos en procesión… y está prohibido.

BEATRIZ- También nosotros los cristianos cruzamos su barrio con el crucifijo por delante para ir al cementerio cada vez que tenemos un entierro… para darles en las narices… Lo que se va por lo que se viene.

VELASCO- Realmente, nos hacen falta aunque no nos gusten: Castilla se vendría abajo si se fueran todos los judíos de repente…. A todo esto: supongo que Samuel es aquel médico que vino de Toledo… ¡Ay, mi espalda!

BEATRIZ.- El mismo… y al que le he encargado que se preocupe de los enfermos del Hospital de la Misericordia….Por cierto: habría que pensar en solucionar los problemas del hospital.

VELASCO- Otro día, doña Beatriz…Sigo creyendo que estas fiebres no son naturales.

BEATRIZ- ¿Qué queréis decir?

VELASCO- Que se me ha querido envenenar

BEATRIZ- ¡Cómo?

FRAY LOPE- ¿Quién?

VELASCO- Algún esbirro de don Álvaro de Luna.

FRAY LOPE- ¿Eso creéis?

VELASCO- Sin duda. Don Álvaro es muy astuto… Le tiene sorbido el seso al Rey… No le deja ni a sol ni a sombra… Y en cuanto se percata de que tiene alguien con personalidad para hacerle la competencia, lo elimina.

FRAY LOPE- Son acusaciones muy graves, don Pedro.

VELASCO- Al tiempo, fray Lope… Al tiempo.

BEATRIZ- Pero, vos estáis con él… Lucháis por la misma causa.

VELASCO- Sí y no… Yo lucho por el Rey y por Castilla… Don Álvaro de Luna lucha por don Álvaro de Luna… Castilla y el Rey son sus armas para medrar.

BEATRIZ- ¿Y qué hacen los demás nobles?

VELASCO- Le están viendo las orejas al lobo… Ya nadie confía en don Álvaro.

BEATRIZ- …Y él desconfía de todos…

VELASCO- Y el Rey, don Juan II, sin enterarse.

BEATRIZ- Como siempre.

                                                       (Entra Mencía con Samuel)

MENCÍA- Aquí está Samuel.

SAMUEL- ¿Cómo os encontráis, don Pedro?… Muy buenas, doña Beatriz… He venido a todo correr al enterarme de vuestra dolencia….

VELASCO- Muy pronto habéis llegado.

SAMUEL- Venía del hospital de “la Quarta”. Hay andancio y la mayoría de los pobres están en la cama.

BEATRIZ- Tengo que pasarme por allí.

SAMUEL- Os creía en la guerra… Incorpórese un poco más… (Se incorpora, ayudado por los demás, que siguen hablando)

VELASCO- En la guerra es donde debía estar, batiéndome contra los enemigos y no contra la fiebre… he dejado a mi mesnada abandonada.

SAMUEL.- Abra la boca… Eso…

BEATRIZ- No, esposo. Mi padre, el Adelantado Mayor de León, os suple en la tarea de la lucha.

SAMUEL.- (Aplicándole su oreja al pecho) Respire fuerte… más fuerte— diga aaa… Tosa… más fuerte… Así.

VELASCO- Lo que me preocupa…(Tose) Que vuestro padre, don Pedro Manrique, ya no está para florituras guerreras.

         (Mientras continúa la escena, Samuel sigue mirándole los ojos, la boca, le toma el pulso y demás medidas que se podían hacer en aquellos tiempos)

SAMUEL- ¡Huy, huy, huy!… esto no me gusta… ¿Qué le han dado?

MENCÍA- Un caldo de gallina y una pócima hecha con corteza de sauce, regaliz y un poco de hipérico.

SAMUEL- No está mal para empezar…. Pero esto que tenéis, don Pedro, no se quita con caldo ni con medicinas sencillas… Habrá que avisar a Manuela, la de Miñón.

FRAY LOPE- ¿A Manuela?

BEATRIZ- ¿Manuela la de Miñón?…

MENCÍA- ¡Si es una bruja…! ¡Si dicen que vuela para ir al aquelarre…!

BEATRIZ.-¡Anda ya!… ¡Eso no, mujer!… Lo de volar no me lo creo… Las brujas que vuelan están en Cernéluga…

SAMUEL- Doña Beatriz… ¿Quién si no Manuela fue la que curó a vuestro hijo de la garganta?

BEATRIZ- ¿Es posible?… Yo no sabía… (Se miran Beatriz y Mencía)

SAMUEL- No os hagáis la despistada… Manuela es una mujer sabia, que conoce las hierbas…

MENCÍA- Es una bruja… lo dicen todos…Hay quien asegura haberla visto montada en la escoba…

BEATRIZ.- …¡ Y dale!…

SAMUEL- Pero todos recurren a ella cuando la necesitan…

FRAY LOPE-… Es una pecadora… No va a misa.

SAMUEL- ¿Para qué va a ir, si no la dejan sentarse en los bancos de la iglesia… si se tiene que quedar en el pórtico?

FRAY LOPE- Está en pecado.

SAMUEL- Jesucristo redimió a la Magdalena.

FRAY LOPE- Jesucristo era Dios.

SAMUEL- Vuestro padre, san Francisco, la acogería como acogió al lobo… y la llamaría hermana curandera, en vez de llamarla bruja.

MENCÍA- (Misteriosa) …Cuentan que por la noche evoca al mismísimo demonio.

FRAY LOPE- (Se hace de cruces) No quiero oírlo.

BEATRIZ- ¡Callemos!… Manuela es necesaria en Medina… No seré yo quien la denuncie… No me creo nada de lo que cuentan de ella.

FRAY LOPE- Pues yo… no lo sé… Debemos rezar por la salvación de su alma. (Hace la señal de la cruz y reza)

BEATRIZ- Y tú, Mencía, harías bien en no llevar chismes… No es justo criticarla y luego llamar a su puerta cuando estamos enfermos.

MENCÍA- Bueno, doña Beatriz…Punto en boca.

         (Samuel ha estado todo el rato contemplando a don Pedro: le afloja la ropa, le toquetea… etc.)

SAMUEL- Mencía: necesito un plato y paños limpios. Vamos a hacerle una sangría a don Pedro.

MENCÍA- Ahora mismo. (Se va Mencía)

BEATRIZ- ¿Veis, don Pedro?, Samuel también está preocupado por la situación del hospital.

VELASCO- ¿Qué le pasa al hospital que fundó mi abuelo?

BEATRIZ- Pues que está viejo… Que se le caen las paredes…

SAMUEL- Que dispone de poco dinero…

BEATRIZ- Que los pobres pasan frío…

VELASCO- …¡ Basta, basta!… Como salga de ésta… os prometo que fundaré un hospital tan grande, que hasta los príncipes querrán venir a él. (Se lleva la mano al pecho) ¡Ay!

BEATRIZ- Don Pedro… que no es para tanto… con un arreglillo nos conformamos.

VELASCO- Nada, doña Beatriz… Id pensándolo y preparándolo… Ya sabéis que yo no tengo demasiado tiempo para perderlo en estas minucias, con tantos problemas de estado.

BEATRIZ- ¿De verdad que puedo organizar un nuevo hospital?

VELASCO- De verdad.

BEATRIZ- Habría que tirar éste.

VELASCO- Por supuesto

SAMUEL- Y buscar un buen arquitecto.

FRAY LOPE- Y un sacerdote para decir la santa misa.

BEATRIZ- Y todo un equipo para que funcione bien… ¿Y si no estáis vos?

VELASCO- ¿Qué decís, esposa mía?… ¿Quién dirige mi casa en mi ausencia?.., ¿quién mis dineros?.., ¿quién mis cosechas?.., ¿quién mis hijos?.., ¿quién mis merinos?… Vos, doña Beatriz.

FRAY LOPE- Ciertamente. Vuestra esposa es la que lleva el timón del señorío.

VELASCO- Pues ella, y no otra persona, será quien organice el magnífico hospital que edificaré para darle gracias a Dios, si me salvo de estas fiebres.

BEATRIZ- ¿Confiáis en mí?

VELASCO- Plenamente

TELÓN

RAP DE BRUJAS

Somos las brujas de las Merindades

estamos presentes en villas y ciudades.

La gente nos teme

nos odia

nos postra de hinojos,

les cuenta a los niños

que hacemos mal de ojo.

Ojo

ojo.

Somos la brujas de las Merindades,

estamos presentes el villas y ciudades.

Los hombres nos miran

como a bichos raros

Podemos vivir solas

sin un hombre al lado.

Somos las brujas de las Merindades

estamos presentes en villas y ciudades.

Sabemos leer con gran cuidado

los libros

las estrellas

las hierbas

las rayas de la mano,

los ojos

y el alma

de moros y cristianos.

Somos las brujas de las Merindades

estamos presentes en villas y ciudades.

Tenemos el secreto de la libertad

Por eso nos envidia la sociedad.

La gente que en grupo nos tira piedras,

cuando tiene penas

llama a nuestra puerta.

Y si la crisis se pone mal

nos queman en la hoguera

en un plis plas.

TELÓN.

CUADRO SEGUNDO – JUDÍOS – Año 1431

         (Beatriz, sentada en una mesa, habla con el escribano. Está embarazada)

ESCRIBANO-   Esto es todo, doña Beatriz.

BEATRIZ- ¿A cuánto asciende?

ESCRIBANO-   A 40.000 ….maravedíes.

BEATRIZ- Mucho es. ¿De dónde van a salir?

ESCRIBANO.- De las alcabalas de la Merindad de Castilla la Vieja.

BEATRIZ- Menos mal. Creía que había que echar mano de las rentas de la Ciudad de Burgos.

ESCRIBANO-   ¿Queréis una obra duradera, ¿no?

BEATRIZ- Por muchos siglos…Quiero que la memoria de mi esposo siga viva en esta fundación de generosidad.

ESCRIBANO-   Lo bueno siempre es caro… Vos lo sabéis mejor que nadie… ¡Ah!.. y he contratado al cantero Diego García, el de Astudillo, como me dijisteis…. Ese también cobra de lo lindo: 290.000 maravedíes.

BEATRIZ- (Pensando) Aquí apenas tenemos hombres fuertes para labrar la piedra. Están todos en la guerra con don Pedro.

ESCRIBANO-   No hacen falta. Los canteros son muy particulares y tienen una especie de cofradía con sus reglas y sus compromisos que les acompaña a todas partes.

BEATRIZ- Podrían asentarse aquí con sus familias y engrandecer la merindad.

         (Entra fray Lope)

FRAY LOPE-   Buenos días nos de Dios, doña Beatriz. Buenos días escribano.

BEATRIZ- Os echábamos en falta, mi buen fray Lope…Ya tenemos todo preparado para comenzar la construcción del Hospital de la Vera Cruz… En cuanto nos conceda el permiso el Rey.

FRAY LOPE-   El del Papa aquí lo traigo… mire vuestra merced… (Le enseña un documento)… ¿Ya habéis encontrado a la persona aparente para administrar un montaje tan completo?

BEATRIZ- No corre prisa, que aun no hemos comenzado las obras, fray Lope. No me seáis impaciente… He pensado en Sancho García y su esposa. Son buenos cristianos, honrados a carta cabal y queridos por todo el pueblo.

FRAY LOPE-   Excelente elección. Dejadme a mí hacer caridad eligiendo entre las feligresas a las cinco buenas mujeres que se dedicarán al cuidado de los enfermos.

BEATRIZ- …. Yo había pensado en Manuela de Miñón…

FRAY LOPE- ¡Hasta ahí podíamos llegar, doña Beatriz!… Es que a veces no os entiendo.

BEATRIZ- ¿Qué es lo que no entendéis?

FRAY LOPE-   Que una persona virtuosa como vos y seguidora del evangelio, se crea que una bruja como Manuela tenga cabida en nuestro hospital.

BEATRIZ- Y yo tampoco entiendo que un santo franciscano como usted, que tanto se preocupa por los pobres, no acabe de distinguir a una malvada bruja de una simple herbolaria.

FRAY LOPE-   A propósito de pobres… ¿Habéis visto cómo aumentan cada día el número de chiquillos que pide limosna a la puerta del monasterio de San Francisco?

ESCRIBANO-   ¡Huy!… pedir limosna… A mí me robaron la faltriquera el otro día, sin ir más lejos…

BEATRIZ- ¿Por qué tenemos esta ola de delincuencia juvenil?

ESCRIBANO-   No llueve, señora…La cosecha del año pasado fue muy mala… Aun quedan varios meses para la siega, que también vendrá escasa.

FRAY LOPE- Las monjas de Santa Clara no dan abasto repartiendo su comida entre tantas familias necesitadas.

         (Comienzan a oírse gritos en la calle y sale corriendo fray Juan)

FRAY JUAN- Salgo a ver qué es ese alboroto.

DONCELLA-¡Doña Beatriz!… ¡Doña Beatriz!…

BEATRIZ- (Levantándose asustada al oír el jaleo exterior) ¿Qué ocurre?

DONCELLA- (Entrando asustada) No sé… Un labrador y un judío se estaban pegando abajo por una cabra…y llegaron los demás vecinos y querían ahogar al judío… El judío se echó a correr y ha llegado hasta el alcázar, con la cabra … pero los demás están subiendo las escaleras… Si no le escondemos… lo matan.

BEATRIZ- Déjale entrar.

         (Entra José con la cabra de una cuerda, muy vestido de judío y con pinta de haber sido zarandeado)

JOSÉ- ¡Ay, madre!… creía que no lo contaba.

         (Fuera se van acumulando las voces que piden entrar y aporrean la puerta. Sale Beatriz. El judío mira torvamente a su alrededor)

BEATRIZ- (Saliendo) ¿Qué es lo que ocurre? ¿Dónde está fray Juan?

         (Música. Momento de gran tensión: se miran el escribano y el judío)

ESCRIBANO- ¿Qué haces aquí, José, con esa cabra?

JOSÉ- No pensaba encontrarte, cuñado Simón.

ESCRIBANO- Ya no me llamo Simón. Sabes que me he bautizado, lo mismo que tu hermana… Ahora soy Juan Fernández de Melgar, escribano del Conde.

JOSÉ- ¡Que nuestro padre Abraham te maldiga, cobarde!. (Escupe en el suelo)

ESCRIBANO- Más os valiera a todos vosotros entrar en razón… Tu hermana sufre porque no la dejáis ir a ver a vuestra madre, tan vieja como está.

JOSÉ- ¿Y crees que mi madre no sufre por tener una hija renegada?

ESCRIBANO- Se están dictando ordenanzas por toda Castilla por las que se os quitarán los pocos privilegios que os van quedando… el Conde es el primero que va a meter mano a vuestros negocios.

JOSÉ- Bueno… Del Conde no hay que fiarse mucho… Por un lado nos acosa y por otro, bien que le pide préstamos a Pedro Martínez Quintano… y ése no se ha bautizado.

ESCRIBANO- Ya sabes que en Aragón han cerrado las sinagogas.

JOSÉ- Ya… Y aquí no tardarán en hacerlo… ¿Pero tú con quién estás? …¿Con tu gente o con los cristianos?

ESCRIBANO- ¿Con quién crees tú?… No tenía otra opción… o me bautizaba con toda mi familia … o me quedaba sin trabajo… ¿Pero qué haces con esa cabra?

JOSÉ- Me la quieren quitar.

ESCRIBANO- ¿A ti?… ¿Tú no eres el arriero que lleva la lana de Burgos a Bilbao en su recua de mulas?

JOSÉ- ¿Y no puede un arriero tener una cabra?

ESCRIBANO- ¿Y qué has hecho para que te la quiten?

         (Entra Beatriz muy indignada. Durante el tiempo que ha estado fuera se han ido apagando las voces)

BEATRIZ- Algo muy feo, escribano… Pero quiero que me lo cuentes tú, José.

JOSÉ- No he hecho nada malo, doña Beatriz… simplemente he ido a recoger la cabra del Avelino porque no me ha pagado el dinero que le presté…. Ese era el trato.

BEATRIZ- Avelino asegura que fue a pagarte en el día establecido.

JOSÉ- No fue

AVELINO- (Irrumpiendo, muy enfadado) ¡Sí fui, desgraciado!… Y tú te habías marchado de casa ese día, para que no pudiera devolverte el dinero y así llevarte mi cabra, que vale más.

JOSÉ-¡ No fuiste!

AVELINO- Claro que fui… tengo testigos… todos los que me han ayudado a recaudar los intereses que me exigías con el dinero de sus limosnas , precisamente para que no me llevases la cabra… Ahí están… en la puerta….(Amenazante) ¡Cuando salgas!

BEATRIZ- Cálmate, Avelino… Don Pedro está al llegar… Mañana mismo le podrás exponer tu queja a él en persona…. Ahora vete… Y que se vayan contigo tus vecinos… En Medina nadie se toma la justicia por su mano.

AVELINO- (Llorando)… ¿Pero la cabra?… ¿Qué van a cenar mis hijos, sin ella?

BEATRIZ- La cabra es tuya. Llévatela. (Se va Avelino con la cabra)… Ahora, dime, José, ¿Cuánto dinero te había pedido prestado Avelino?

JOSÉ- Cincuenta maravedíes

BEATRIZ- ¿Y cuánto te tiene que devolver? (José no se atreve a decirlo)… Te pregunto cuánto dinero te tienen que devolver por un préstamo de cincuenta maravedíes… ¡Dime!

JOSÉ- (Entre dientes) Doscientos maravedíes

BEATRIZ- ¿Cuánto?

JOSÉ- Dos…..vedíes

BEATRIZ- (Muy indignada) ¿Dos …qué?

JOSÉ- Doscientos

BEATRIZ- ¿Que eres capaz de cobrar doscientos maravedíes por un préstamo de cincuenta?

         ¿Y te quejas de que te quieran pegar?

JOSÉ- Es mi negocio, señora. Yo no puedo tener tierras para cosechar mi trigo.

BEATRIZ- Pero tienes tu oficio. ..Y con eso te debe bastar (Entra fray Lope)… Bienvenido seáis fray Lope… Qué oportuno habéis llegado… Supongo que habréis hecho entrar en razón a esos exaltados… (A José) Toma tus cincuenta maravedíes y date por contento de que no te mande dar cincuenta azotes por cobrar intereses con usura.

         (José toma el dinero de la mano de Beatriz, le hace muchas reverencias y se va retirando avergonzado)

BEATRIZ- Fray Lope, ¿queda gente en la puerta?

FRAY LOPE.- Los he ido despachado… De todas formas, José, más te vale salir por la puerta trasera.

JOSÉ- Gracias, fray Lope. (Sale)

FRAY LOPE.- No eran exaltados, señora. Eran pobres gentes que no pueden soportar tanta pobreza.

ESCRIBANO-   Hay mucha hambre en las Merindades.

BEATRIZ- ¿Mucha hambre?

FRAY LOPE- Mucha.

BEATRIZ- …Hambre… (Se toca el abultado vientre) Y yo sin darme cuenta….¡Mencía!   (Entra Mencía)… ¡Acércate!… ¿Cómo es que no me habías dicho que mis vasallos pasan hambre?

MENCÍA-   Os veía tan entusiasmada con el proyecto del santo hospital, que lo hacéis para honrar a Dios Nuestro Señor, que lo del abuso me parecía insignificante.

BEATRIZ- ¿Qué abuso?

FRAY LOPE-   El que mantienen los judíos con los labradores cuando prestan dinero para acabar el año…

MENCÍA- … Y como les ponen los intereses tan altos, los pobres, se tienen que entrampar de nuevo para pagar la primera deuda… y luego, la segunda deuda… Lo que le ha pasado al Avelino…

BEATRIZ- Ya lo he visto con mis propios ojos… Fray Lope: tenemos que hacer algo… En palacio hay dinero.

ESCRIBANO-   El dinero está reservado para el Hospital de la Vera Cruz, según mandato del señor Conde.., que también hace falta. Hay muchos ancianos menesterosos que lo necesitan.

BEATRIZ- Ancianos menesterosos.., niños que roban.., mujeres que no pueden echar un hueso al cocido… ¿Qué pasa en Castilla, que parece tan poderosa y tiene a sus hijos muertos de hambre?

MENCÍA-   Demasiadas guerras, señora,… el mismo don Pedro no aparece por el alcázar desde hace tiempo… Vos me lo decís.

BEATRIZ- Bastante hace mi esposo por evitarlas… En Tordesillas, sin ir más lejos , consiguió que los contrincantes se sentaran a parlamentar.

FRAY LOPE-   Hablando y no matándose es como se entiende la gente.

MENCÍA–   ¿Entre la gente se incluye a don Álvaro de Luna?

ESCRIBANO-   El Condestable es para echarle de comer aparte.

MENCÍA–   Eso… Además la tiene tomada con don Pedro.

BEATRIZ.- Menudo es el señor Conde de Haro… Y qué poderío tiene… ¿Os imagináis qué cara le pondrían el don Álvaro, los Infantes de Aragón y todos los ricoshombres de los ejércitos cuando los mandó registrar para cerciorarse de que entraban desarmados a la reunión?

ESCRIBANO.- El mismo Rey nunca creyó que sería capaz de hacerlo.

BEATRIZ- Claro que lo creía… Por eso le encomendó la seguridad del encuentro.

MENCÍA- ¿Pero se habrá conseguido algo provechoso?

ESCRIBANO-   Que don Álvaro de Luna se la tenga guardada a nuestro señor, el Conde.

MENCÍA–   … Y poder darle una puñalada trapera el día menos pensado.

BEATRIZ- Eso no nos tiene que preocupar… Don Pedro ya está de vuelta de las intrigas del Condestable… Pero, a lo que íbamos:¿Qué podemos hacer, fray Lope, para ayudar a nuestros vasallos?

FRAY LOPE-   …Tal vez… prestarles vos misma el dinero…

BEATRIZ- ¿Y convertirme en usurera, como los judíos?

FRAY LOPE-   Se les puede prestar a bajo interés…

BEATRIZ- …o a ninguno… ¿Se puede responder de su honradez?

MENCÍA–   Los pobres son más honrados que los poderosos.

ESCRIBANO-   Hay de todo… Al menos deberían dejar una prenda aunque no sea más que para darle solemnidad al asunto.

BEATRIZ- Esos detalles se los dejaremos a don Pedro, que se las pinta solo para atar cabos.

FRAY LOPE-   ¿Le parecerá bien esto al señor?

BEATRIZ- ¡Por Dios, fray Lope!… Si él no piensa más que en ayudar al prójimo, como manda la Santa Madre Iglesia… Seguro que le parecerá de perlas… Se lo damos ya pensado… y él solo tiene que organizar el proyecto

ESCRIBANO-   Y firmar

RAP DE JUDÍOS

Somos los usureros

que cobramos más dineros

del mundo entero.

nos llaman los banqueros

trapaceros

peseteros

la gente se confía,

se fía

se lía

se deja timar.

Hipoteca la casa.

 se queda sin pasta

 por aparentar

Somos los banqueros de Castilla

prestamos el dinero hasta en calderilla

en duros, euros , doblones, pesetillas

coronas, sueldos, onzas amarillas,

reales de vellón.

Qué perdición.

Como tenemos la cara muy dura

a la usura

llamamos interés.

Ya ves.

Ya ves.

Y si la crisis te aprieta

te prestamos dinero sin etiqueta

a cincuenta años de hipoteca

que ya la pagará tu biznieta.

Si hace falta doblamos la rodilla

para abrirte en mi banco una cartilla

sin condición.

Qué perdición

Si tu maravedí lo guardas aquí

las ventajas serán para mí

qué maravilla

y si Hacienda me pilla

me marcho para Suiza a toda pastilla.

TELÓN

CUADRO TERCERO-  LEONOR-  Año 1455

         (En el Alcázar de Medina, Doña Beatriz y sus hijas Leonor y María se preparan para ir a Valladolid, ya que don Pedro ha sido nombrado virrey mientras Enrique IV se va a la guerra de Granada. El rey Juan II ha muerto hace poco tiempo y el nuevo Rey ha comenzado su reinado recuperando la guerra contra los moros. Tanto Beatriz como sus hijas están muy contentas: Leonor está preparando su boda con el Príncipe de Viana y María es una niña que disfruta con las novedades. Las tres están bordando). Música.

MARÍA.-Madre…¿De verdad que iremos a vivir a Valladolid?

BEATRIZ.- Sí, mi niña… Mientras tu padre, don Pedro, sea virrey, debemos de estar en la corte acompañándole.

MARÍA.- ¿Y dejaremos Medina?

LEONOR.- ¿Cuánto tiempo?

BEATRIZ.- Todo el que dure la campaña de Granada, que tiene alejado al rey Enrique IV de sus tareas de gobernante de Castilla.

MARÍA.-¿Y por qué no ha ido padre a la guerra?

BEATRIZ.- Porque el rey, que es joven y necesita hacer méritos, quiere dirigirla él mismo… y padre es un sabio, algo mayor ya, que le va a resolver los problemas de gobierno.

MARÍA.- ¿Pasaremos por tu pueblo?  Paredes de Nava no está muy lejos de Valladolid.

BEATRIZ.-Por supuesto. Estaremos unos días en casa de tu tío el conde don Rodrigo. Y podrás ver a tu querido primo Jorge, al que tanto admiras.

MARÍA.- Es que es muy guapo, madre…. Y hace versos. Podría escribir uno muy bonito para la boda de Leonor.

BEATRIZ.- Se lo diremos.

LEONOR.- En Valladolid seguiré preparando mi ajuar.

BEATRIZ.- Ya lo tenéis casi terminado… y eso que es un ajuar de reina… No olvidéis que seréis Princesa de Viana, heredera del trono de Navarra…

LEONOR.- (Soñadora)… Pienso cómo será el Príncipe …

BEATRIZ.- Un caballero, hija: cortés, culto, elegante… que sabe tocar la vihuela, montar a caballo con maestría y batirse en justas….Un joven cortesano… El esposo idóneo para vos.

LEONOR.- Yo también sé recitar, tocar el laúd e incluso, escribir poesías… y escribir música.

MARÍA.- (Haciendo un paso de danza) Yo también sé danzar…

BEATRIZ.- (A Leonor) Seréis una perfecta esposa, de un magnífico esposo… Me agrada emparentar con la familia real de Navarra…(Recordando)… No puedo olvidar las fiestas que le preparamos a doña Blanca, nuestra reina, cuando vino a casarse con, el entonces príncipe Enrique… hoy nuestro rey.

MARÍA.-¡Contádmelo otra vez, madre!

BEATRIZ.-   ¡Pero qué chiquilla!… si te lo he contado muchas veces…

MARÍA.- ¡Otra vez!… ¿Es verdad que se puso una fuente que manaba vino?

BEATRIZ.- (Riéndose)… Verdad… (Añorante) A la entrada de Briviesca, esperaban al cortejo de la novia cincuenta jinetes vestidos de blanco , ellos y sus caballerías, y otros cincuenta vestidos de rojo… Después de la exhibición la acompañaron hasta la villa.

MARÍA.-¿Y vos estabais con ella?

BEATRIZ.- Naturalmente, hija… vuestro padre es el señor de Briviesca y el embajador que acompañaba a la futura princesa…Yo le hice los honores junto a la reina madre.

LEONOR.- ¿A mí me harán un recibimiento así en Navarra?

BEATRIZ.- Sin duda. Seréis una buena reina… Dotes no os faltan… Sois prudente y discreta.

LEONOR.- ¿Le gustaré a don Carlos?

BEATRIZ.- ¿Con esos ojos… y esa presencia?… Sois muy hermosa, hija, y se enamorará de vos en cuanto os vea. (La besa)

LEONOR.- ¿Y creéis que yo me enamoraré de él?

BEATRIZ.- Naturalmente, mi vida… La gracia sacramental del matrimonio proporciona el amor conyugal cuando la mujer se casa obedeciendo la elección de sus padres.

LEONOR.- ¿Vos os enamorasteis pronto?

BEATRIZ.- Vamos a ver, hija:… a la vista está que vuestro padre no es muy agraciado físicamente… La primera vez que le vi me pareció con los ojos mucho más torcidos y más cargado de hombros de lo que yo me podía imaginar… y más bajo… Se me cayó el mundo encima, la verdad… Pero tiene un pico de oro… y en cuanto abrió la boca y me dijo un par de galanterías llenas de gracia… hasta me pareció guapo… Es un seductor vuestro padre.

MARÍA.- ¿Os enamorasteis?

BEATRIZ.- Le cogí mucho cariño… No sé si eso se puede llamar amor… pero a mí me ha valido…

MARÍA.- Es que padre es muy cariñoso…

LEONOR.- ¿Y si a mí no me proporciona amor o cariño el matrimonio?

BEATRIZ.- Rezad mucho a la Virgen del Rosario y pedidle que os llegue el amor y el sometimiento cuando estéis con vuestro esposo… Os regalaré este libro de oración, que yo he leído todos los días. (Busca un libro y se lo da a Leonor)

MARÍA.- ¿Qué libro es?

BEATRIZ.- Cuidado que eres curiosa. Un breviario de Nuestra Señora. (Lo coge María)

MARÍA.- … Si está en latín… yo sólo leo en romance.

LEONOR.- Ya aprenderás.

BEATRIZ.- (A María) Me ha dicho tu ayo que prosperas mucho en lectura.

LEONOR.- (Hojeando el libro) … Es que se oyen rumores acerca del Príncipe… dicen que es muy mujeriego…

BEATRIZ.- Tonterías… Todos los hombres lo son… Por afortunada me tengo de haberme casado con vuestro padre, don Pedro, tan buen cristiano, al que no se le conocen devaneos… Seguro que don Carlos, se comportará bien con vos y no os será infiel.

LEONOR.- No sé, madre… Ojalá acertéis.

MARÍA.- Madre: ¿es verdad que el Rey es impotente?

BEATRIZ.- ¿Pero que dices, criatura?… las niñas no hablan de esas cosas.

MARÍA.- Me lo ha dicho Mencía… y que no puede tener hijos.

LEONOR.- Te habrá dicho que está embrujado… Es por eso por lo que no tiene hijos.

BEATRIZ.- ¡Pobre doña Blanca!… Cómo se ha ido consumiendo de tristeza en estos años… Procuraré animarla cuando vaya a Valladolid.

         (Entra don Pedro con muy mala cara. Deja la capa sobre una silla)

VELASCO.- Salid fuera, hijas… tengo que hablar con vuestra madre….

         (Salen Leonor y María)

BEATRIZ.- ¿Qué ocurre?

VELASCO.- Un desastre… Por eso me ha querido dejar aquí el Rey… para que sea yo el que reciba la noticia…

BEATRIZ.- ¿Qué noticia?

VELASCO.- La de la anulación de su matrimonio con doña Blanca.

BEATRIZ.- ¿Anulación del matrimonio?… ¿Por qué exactamente?

VELASCO.- Es una historia muy larga…(Pasea por la estancia, muy disgustado) A fin de cuentas, a mí me da lo mismo que sea impotente o no lo sea.., que ella sea estéril o no lo sea.., que sean primos o no lo sean.., si se separan o no se separan… Pero… ¿Qué va a pasar con nuestra Leonor?

BEATRIZ.- ¡Ah!… ¡Su boda con el Príncipe de Viana!

VELASCO.-… ¡Eso mismo!… Si Castilla…

BEATRIZ.- … rompe con Navarra…

VELASCO.- ¡Efectivamente!…

BEATRIZ.- …¡Mi pobre…!

VELASCO.- Adiós matrimonio…

BEATRIZ.- Con la ilusión que tiene…

VELASCO.- … Adiós a emparentar con una familia real…

BEATRIZ.- ¿Y cómo se lo decimos?

VELASCO.- … Adiós a hablar de tú a tú con el rey.

BEATRIZ.- ¿Qué vamos a hacer?

VELASCO.- …Adiós mis proyectos…

BEATRIZ.- Olvidáos de vuestros proyectos, don Pedro… son los proyectos de vuestra hija los que están ahora en juego… ¿Cómo lo pensáis solucionar?

VELASCO.- Después de haber estado prometida a un príncipe… no se puede casar con cualquiera…

BEATRIZ.- No se trata de con quién la casaréis ahora… se trata de que se le han roto sus ilusiones… Ella pensaba ser reina.

VELASCO.- Las ilusiones se recuperan pronto cuando se es joven.

BEATRIZ.- Salgo a decírselo…

VELASCO.- No… No vayáis todavía….

BEATRIZ.- Mejor cuanto antes

VELASCO.- Es mi princesa… A mí también me duele el corazón…

BEATRIZ.- Vamos los dos….

         (Salen llorando y abrazados)

         Música.

         Al cabo de un rato entran en escena Mencía con María Velasco, monja de Santa Clara)

MONJA.-¿Qué pasa?, Mencía, ¿Por qué me habéis llamado con tanta urgencia? Muy grave tiene que ser para que me hayáis hecho venir desde el convento…

MENCÍA.– ¡Mi niña Leonor!… ¡Mi princesita!…

MONJA.-¿Qué le ha pasado a mi hermana?

MENCÍA.- Que ya no se casa con el Príncipe de Viana…

MONJA.-¿Qué no se casa?… ¿Qué ha ocurrido?

MENCÍA.- Que se ha roto el compromiso… como ahora, ya no interesa una reina navarra en Castilla…pues parece que tampoco interesa una castellana en Navarra.

MONJA.-¿Qué me dices?… Ya está bien que las mujeres de la nobleza dependamos de los pactos entre políticos… Les da igual casarte con un viejo que con un niño…o descasarte… No somos más que moneda de cambio…

MENCÍA.- Eso digo yo… Al menos los pobres, nos casamos con quien queremos… y enamorados.

MONJA.-… Leonor no se habrá enamorado de don Carlos sin conocerle.

MENCÍA.- No… Eso no.

MONJA.- Menos mal… Intentaré consolarla… (Entra Leonor, llorando)

LEONOR.- ¡Ay, hermana! (Se abrazan)

MONJA.-Ya me ha contado Mencía…

LEONOR.- ¡Qué bochorno! …¿Qué hago yo ahora?

MONJA.- Vivir

LEONOR.- ¿Cómo, vivir?… Si después de un compromiso tan sonado no me puedo considerar soltera… ni viuda… ni casada…

MONJA.-Tranquila…

LEONOR.- Soy una mujer abandonada… Si don Carlos hubiera tenido verdadero interés por mí, no hubiera roto el compromiso aunque siguiera la guerra entre los reinos.

MONJA.-Ten confianza en la Virgen.

LEONOR.- No me voy a atrever ni a salir a la iglesia…

MENCÍA.- No digas tonterías, mi niña… Para nosotros siempre serás nuestra princesa…

MONJA.-¿Qué dice padre?

LEONOR.- El pobre está disgustadísimo… Para él sí que ha sido un duro golpe…

MONJA.- También para madre… Ella estaba muy ilusionada… Pero tú eres la que me preocupa…

LEONOR.- Mi vida ya no tiene sentido… Me he estado preparando durante años para ser una dama cabal: sé de leyes y de números para estar a la altura del príncipe.

MONJA: ¿Estás segura de que, con todo lo que vales, soportarías la sumisión a un esposo?

MENCÍA.- Creo que tiene razón tu hermana…¿Y, sabes que te digo?

LEONOR.- ¿Qué?

MENCÍA.- Que, casi me alegro de lo que ha pasado. … Creo que todo no ha sido más que una intervención de Dios.

LEONOR.- ¿Por qué?

MENCÍA.- Por que tú no hubieras sido capaz de aguantar a un hombre … Eres muy tuya, Leonor…

LEONOR.- ¿Qué es eso de que soy muy mía?

MENCÍA.- Siempre lo has sido… Demasiado independiente… Eres una mujer capaz de pensar por ti misma… Le has llevado la contraria a tus profesores… y hasta a tu confesor… si me apuras… ¿Tú crees que el príncipe- o cualquier otro marido- iba a aceptar tus opiniones sin sentirse humillado?

MONJA.- Los maridos no suelen ser como padre, que le pide consejo a madre en la mayoría de los asuntos… Suelen ser celosos e intransigentes… ¿Por qué te piensas que entré yo en el convento?

LEONOR.- ¿Por qué?

MONJA.- Pues porque en el convento hay más libertad que en un palacio.

MENCÍA.- …Y porque era gordo y seboso el marido que te había buscado tu padre.

MONJA.- Eso, además… Y dominante… y absorbente… En el convento se puede ir, venir, cantar, leer, tocar instrumentos, discutir, escribir, miniar códices a tu gusto…cuidar del jardín… sin más controlador que el mismo Jesucristo, que es tu divino esposo.

MENCÍA.- Además de rezar y alabar a Dios nuestro Señor.

LEONOR.- ¿Tú crees que un convento proporciona más libertad que un marido?

MENCÍA.- No lo dudes, hija… En un convento nunca vas a tener que satisfacer a un marido que llega a casa borracho, como me pasó a mí con el Feliciano, que en gloria esté.

LEONOR.- … No sé … A lo mejor no es mala idea lo de entrar en religión…Me lo voy a pensar… (Música)   (Entra doña Beatriz)

BEATRIZ.- (Dirigiéndose a la monja)…Menos mal que has venido, hija… Éste es un problema terrible, que tenemos que resolver en familia y tus hermanos están en la guerra… y tu hermana Juana, casada en otro sitio… (a Leonor)… y tú, mi niña, ¿Cómo te encuentras?

LEONOR.- Mejor, madre… Mi hermana me consuela muy bien

BEATRIZ.- Por eso la he mandado venir… Siempre os habéis llevado estupendamente.

LEONOR.- Madre…María me dice que ella está muy contenta en Santa Clara… que, a lo mejor, podía entrar yo también en el convento…

MONJA.- Yo no he dicho eso: he dicho que la vida de un convento proporciona una libertad mayor que un esposo…Tú haz lo que quieras.

BEATRIZ.- Pues, mira: sería bueno que te metieras monja de Santa Clara, hija… Con vosotras dos, que pertenecéis a la familia Velasco.., y algunas otras jóvenes de la nobleza,… que ya me encargaré yo de que vengan a Medina…, este convento puede alcanzar las cotas de importancia que tiene el mismísimo monasterio de las Huelgas, de Burgos, cuyas monjas descienden de reyes.

MENCÍA.- Y cuya abadesa tiene categoría de obispo…

MONJA.- Los nobles no solo deben servir al Rey , sino también dar gloria a Dios desde la clausura.

BEATRIZ.- Por eso se considera función de nobles fundar conventos, como hace con profusión la casa de Velasco, para concentrar a tantas personas buenas y temerosas de Dios.

MENCÍA.- Por todo el señorío surgen monasterios tanto de hombres como de mujeres, gracias a la religiosidad del Buen Conde, y de usted misma, señora condesa, que alaban al Altísimo y cuidan a los menesterosos y los desvalidos.

         (Entra don Pedro)

VELASCO.- ¿Cómo va eso? (A Leonor)… ¿Cómo lo llevas, mi princesa? (la besa)

LEONOR.- …Bueno…(Vuelve a llorar)… Es terrible…

BEATRIZ.- Nada es terrible, mi niña… En cuanto se os pasen los lamentos, le daréis gracias a Dios por haberos librado de un esposo libertino.., que hubiera sido capaz de anular un matrimonio… como ha hecho nuestro rey Enrique… Lo que le ocurre a Doña Blanca si que es terrible…

LEONOR.- Antes no me decíais lo de libertino.

BEATRIZ.- Pero lo es… Todo el mundo lo sabe…Era un riesgo que debíais correr.

VELASCO.- No le deis tanta importancia a ese asunto.. El príncipe está libre… Cuando la muchacha se case, será otra cosa.

LEONOR.- Ya da lo mismo.

VELASCO.- Te buscaremos un buen esposo… No lo dudes.

LEONOR.- No me busquéis más esposos, padre… ¡No me voy a casar nunca!.

VELASCO.- ¿Cómo que no?… Enseguida se te pasarán las penas…

LEONOR.- No padre… Creo que tiene razón mi hermana … Yo voy a ser mucho más feliz estudiando en Santa Clara y haciendo música para la Virgen, que esperando a que un esposo venga de la guerra y me tome como un trofeo.

BEATRIZ.- No te creas, hija, que no he pensado alguna vez lo tranquila que se está en un convento… Ya me gustaría terminar mis días entre las paredes del claustro, cantando vísperas.

VELASCO.- Eso está hecho… En cuanto vos digáis, me marcho a hacer penitencia con mis pobres del Hospital… y seréis libre.

BEATRIZ.- Dejad, dejad… Todavía tienen que pasar muchos años sirviendo a Castilla para que os retiréis.

MONJA.- Nuestro hermano Pedro es todavía joven para llevar las riendas de tantos territorios… y el Rey, también…

VELASCO.- Este Rey viene muy torcido… No me gusta nada.

BEATRIZ.- Castilla está por encima de la persona del Rey, esposo.

VELASCO.- Lo de romper con Doña Blanca ha sido un golpe bajo.

BEATRIZ.- ¡Venga!… Don Pedro: tiene razón Leonor…. Que se vaya al convento …tal vez allí encuentre la libertad… (Animosa) Hay que llamar al escribano para repasar las cuentas y que todos los maravedíes de la dote de Leonor, que se iban a ir para Navarra, se queden en el monasterio de Medina… Servirán para decir misas que librarán nuestras almas de las penas del purgatorio.

RAP DE MONJAS

Somos la monjas del monasterio

todos los días cantamos el salterio.

Nuestra santa más preclara

es Santa Clara

Clara

Clara

Maitines rezamos por la mañana

cuando no entra la luz por la ventana.

Hacemos penitencia

hacemos oración

por los pecadores

pedimos perdón.

Nos sentimos llenas de virtudes

cuando volvemos de cantar laudes.

Hacemos penitencia

hacemos oración

por los pecadores

pedimos perdón.

Al sentarnos para cenar

el rezo de las vísperas tenemos que acabar.

Hacemos penitencia

hacemos oración

por los pecadores

pedimos perdón.

Las completas por la noche

nos dejan la conciencia sin ningún reproche.

TELÓN

CUADRO CUARTO   COMIDA FAMILIAR   1459

         (Estancia del Alcázar. Don Pedro y Fray Lope preparan su despedida del mundo y el ingreso en el Santo Hospital de la Vera Cruz, adonde va a acompañar a los 13 menesterosos que lo habitan).

FRAY LOPE.-Don Pedro: Éste es el hábito de pobre que deberéis vestir si queréis ser semejante a los menesterosos acogidos en el Hospital.

VELASCO.- Dejadlo ahí… Sentáos en esta silla, hermano Lope…(Se sienta) ¡Qué mayores nos vamos haciendo!…

FRAY LOPE.-Hemos envejecido juntos… Vuestra merced con su política… y yo con mis fundaciones…

VELASCO.- Las hemos hecho a medias… ¿Qué hubiera sido de mi vida espiritual sin usted?

FRAY LOPE.-¿Y qué hubiera sido de mi espíritu renovador si hubieran faltado sus donativos?

VELASCO.-   Éste es un momento muy trascendente en mi vida… Voy a abandonar mi alcázar, mis costumbres, mis amigos, mis cacerías.., mi biblioteca… Bueno: mi biblioteca, no.

FRAY LOPE.- Sois un humanista cultivado … ¿La llevaréis al Hospital?

VELASCO.- No puedo desprenderme de ella… es el único vínculo que voy a tener con el pasado que hoy liquido.

FRAY LOPE.- ¿Escribiréis vuestras memorias?… No es que seáis tan reconocido como vuestro consuegro don Íñigo, el Marqués de Santillana, pero no os quedáis a la zaga en el estilo.

VELASCO.- Yo no soy más que un aficionado, que solo ha escrito crónicas y documentos.

FRAY LOPE.- Pero vos que habéis sido Camarero Real, Merino Mayor de Castilla la Vieja, Virrey regente, y tantas otras cosas … tendréis muchos secretos que contar…

VELASCO.- No quiero contar secretos que merecen seguir ocultos.

FRAY LOPE.-…¿Y vuestra esposa, doña Beatriz?… ¿Qué va a ser de ella ahora?

VELASCO.- Mi esposa ha accedido a llevar vida retirada en sus habitaciones, dedicada también a la oración…

FRAY LOPE.-   Es una santa.

VELASCO.- A veces me pregunto, fray Lope, si mi vida no ha sido tan útil como debiera.

FRAY LOPE.-Habéis realizado muchas obras buenas.

VELASCO.- Pero mi juventud fue frívola en la corte…

FRAY LOPE.- La juventud es insensata…

VELASCO.- … Fui muy duro con la ciudad de Frías…

FRAY LOPE.- Que bien presume ahora de que seáis su señor….

VELASCO.- … He cambiado muchas veces de chaqueta…

FRAY LOPE.- Como buen político, amigo don Pedro…

VELASCO.- He sido soberbio… (Bajito) …No olvidéis que fui amigo y enemigo de las mismas personas…, según soplaran los vientos del poder… como de don Álvaro de Luna

FRAY LOPE.-Pero no tuvisteis nada que ver con su ejecución, ¿verdad?

VELASCO.- Sí que la tuve…aunque no directamente… Estaba entre sus enemigos… Me arrepiento de haber deseado su muerte… de haber conspirado contra él.

FRAY LOPE.-… Y yo os absuelvo, como sacerdote… (Le da la bendición)… y ahora hablemos de vuestras obras buenas…

VELASCO.- ¿Qué buenas obras?… Por mi ambición han muerto muchas personas… y no solo moras o judías, sino también cristianas.

FRAY LOPE.-¿No es verdad que habéis construido un hospital para acoger a los menesterosos, los enfermos y peregrinos?

VELASCO.- Verdad es…

FRAY LOPE.-¿No es verdad que en vuestras tierras hay establecido un pósito de trigo para que las buenas gentes que se quedan sin pan antes de recoger la cosecha, puedan comer?

VELASCO.- Lo es.

FRAY LOPE.-¿No es verdad que ya no hay usura en la Merindades porque tenéis organizadas arcas de limosna para conceder minicréditos sin interés a las personas con pocos posibles?

VELASCO.- Ciertamente… Aunque esto… creo que se le ocurrió a usted.

FRAY LOPE.-Siguiendo la doctrina de mi padre san Francisco… Pero vuestra merced fue quién llenó las arcas con sus dineros.

VELASCO.- Porque los tenía.

FRAY LOPE.-¿Y no es cierto que habéis utilizado los maravedíes que destinabais a la guerra de Granada- adónde no os dejó ir el rey Enrique- para rescatar cautivos del moro?.

VELASCO.- Por supuesto.

FRAY LOPE.-¿ Y no habéis repartido monasterios por todas vuestras posesiones para que se de gloria a Dios?

VELASCO.- … Pero yo me pregunto…

FRAY LOPE.-¿Qué os preguntáis?

VELASCO.- Si habré realizado tantas obras con el espíritu limpio… o para ser más grande que otros nobles…o pensando sobornar a Dios para que perdone mis muchos pecados.

FRAY LOPE.- Hiláis muy fino, don Pedro… Ese es un asunto entre Dios y vos… Ahora sois una persona humilde… y él lo tendrá en cuenta…(Se oye jaleo afuera) ¿Queréis que pasen los ancianos que van a ser vuestros compañeros de penitencia?

VELASCO.- Sí.., sí… Hacedlos pasar…

FRAY LOPE.-Han venido a buscaros… (Se acerca a la puerta la abre y pasan los ancianos con gran alborozo)

         ¡Don Pedro!

         ¡Cómo vamos a disfrutar de su compañía!

         ¿Se va vestir igual que nosotros?

         Así no se les olvidará encendernos la gloria…

         Antiguo compañero de milicia…

         Poneos el hábito de cartujo…

         Eso, eso…

         etc

         etc (Frases espontáneas de los actores)

         (Entre todos le colocan el hábito semejante al que visten ellos)

                                                        RAP DE POBRES

 

Somos los pobres del hospital

y queremos a don Pedro de general.

Viviendo con nosotros por lo tanto

terminará pronto convertido en santo.

Los padrenuestros a destajo

son nuestro trabajo

para ganarnos

las sopas de ajo

ajo

ajo.

Aquí mantenemos santa paciencia

y todo quisque hace penitencia.

Esa es nuestra ciencia.

Los padrenuestros a destajo

son nuestro trabajo

para ganarnos

las sopas de ajo

ajo

ajo.

Si hacemos los rezos de Santa Clara

la vida del cielo no nos sale cara

Los padrenuestros a destajo

son nuestro trabajo

para ganarnos

las sopas de ajo

ajo

ajo.

         (Entra doña Beatriz y se queda muy asombrada al ver a los ancianos en palacio. Ellos se quedan cortados y termina el rap)

BEATRIZ.- ¿Pero qué es esto?… ¿Quién les ha dado permiso para subir?

FRAY LOPE.-He sido yo.

BEATRIZ.- Pues muy mal, fray Lope… Hoy tenemos preparada una comida de despedida para el Conde.

BEATRIZ.- ¿Y vos, don Pedro? …¿Y qué hacéis de esa guisa?… Todavía no ha llegado la hora.

FRAY LOPE.- No sabía nada.

BEATRIZ.- (A fray Lope) Es una comida familiar…(A don Pedro) y quitaos ese hábito, que hasta mañana no comenzáis la carrera de santo.(Se lo quita ella)

VELASCO.- ¿Y no me lo habíais dicho?

BEATRIZ.- (Misteriosa) Era una sorpresa… (A los pobres) Así que es mejor que salgan todos ustedes y me dejen preparar la mesa.. ¡Hale! (los va echando amablemente)… Y usted también fray Lope… Ya les darán una copita de moscatel en el Hospital, para celebrarlo

VELASCO.- Fray Lope, no.

BEATRIZ.- Fray Lope también… Tiempo tendréis de rezar con él en la celda del hospital… Hoy han venido a Medina todos vuestros descendientes… Y los dos nos vamos a despedir de ellos para siempre… y a solas.

VELASCO.- ¿Todos?

BEATRIZ.- Todos. Hasta el chiquitín, recién nacido.

FRAY LOPE.-.. Yo ya me iba.

BEATRIZ.- Nos veremos por la tarde en la capilla. (Se va fray Lope)… ¡Mencía…!

VELASCO.- Yo… yo también me iba… (Sale)

         (Aparece Mencía con dos doncellas)…

BEATRIZ.- Vamos a poner la mesa… ¿Has traído el mantel de damasco?

MENCÍA.- Por supuesto, señora… El que teníamos preparado para las bodas de Leonor…

BEATRIZ.- Ni me recuerdes aquello… Pero ahora es la abadesa del Monasterio y gobierna la comunidad y las tierras con sabiduría y santidad… Mira qué puntilla…(Ambas miran con deleite los bordados y las puntillas del mantel)

MENCÍA.- Hemos sacado brillo a la vajilla de plata… la que guardáis en el arca… La hemos preparado para este acontecimiento… ¿Os parece reluciente?

         (Las doncellas están poniendo la mesa sin decir palabra mientras ellas hablan. Entran y salen)

BEATRIZ.– (Nerviosa) ¿Ha llegado ya Juana?… Es la última en llegar siempre…

MENCÍA.- Vive muy lejos… y necesita varios días de viaje.

BEATRIZ.- ¿Los músicos?

MENCÍA.- Están ensayando en el patio de armas… Aquí están los cubiertos…

BEATRIZ.- ¿Y mi hijo Ferrando? ¿Ha llegado ya?… ¡Ah!… los tenedores.

         (Las dos van limpiando los cubiertos)

MENCÍA.- Se queda en el convento de San Francisco… …¿Los colocamos o comemos con los dedos como los días de diario?

BEATRIZ.- Pero, ¿Qué cosas dices?… Hoy es más fiesta que una boda…. ¡Comemos con tenedor!

MENCÍA.- Como en Valladolid… Desde que renunció al señorío de Trucíos.., ¡digo! Ferrando, parece otro… No lo conocía con el hábito de monje… (con misterio) ¿Sabéis una cosa?

BEATRIZ.- Qué cosa.

MENCÍA.- Las malas lenguas dicen que el “Buen Conde de Haro” está un poco tocado (Hace un gesto con el dedo )…y que se le cae la moquita…

BEATRIZ.- ¿Eso dicen?…¿Eh?… Cuidado que eres chismosa…Es raro, pero tocado no está … y tú sabes bien que la moquita no se le cae… Lo que pasa es que siempre tuvo los ojos un poco tiernos, y ahora, que es mayor… pues más… Le lloran los ojos… Eso es todo.

MENCÍA.- Si no fuera por mis chismes no os enteraríais de la misa, la media… Si no salís del alcázar…

BEATRIZ.- … Y menos que saldré ahora que deja el mundo mi esposo…

MENCÍA.- ¿Y no os animáis a vivir en Santa Clara?

BEATRIZ.- Mira… Pues no… Prefiero mi casa de toda la vida… Además, María es muy niña y me necesita.

MENCÍA- Echaréis de menos a don Pedro.

BEATRIZ- ¿Qué te voy a decir?…Tampoco se va tan lejos… Desde que se retiró de la corte definitivamente, no hace más que dar vueltas por el castillo… me mira los papeles, los baúles…   Todo me lo refitolea…

MENCÍA- A mí también me controla lo que mando a los criados… hasta en la cocina se mete.

BEATRIZ- No sabe estar en casa… Toda la vida la ha pasado de acá para allá…

MENCÍA- Parece un alma en pena.

BEATRIZ- …Así, que el día que me dijo lo de irse al Hospital, vi los cielos abiertos… Como te lo cuento.

MENCÍA- ¡No me digáis!

BEATRIZ- Va a ser la mejor solución: él se gana el cielo… y yo la libertad.

MENCÍA- Siempre la habéis tenido.

BEATRIZ- Por eso… Acostumbrada a hacer y deshacer en “Las Torres” mientras él estaba en sus campañas, me encuentro ahora con un esposo puntilloso, que todo me lo cuestiona…

MENCÍA- … Es que un marido sin nada qué hacer… todo el día en casa… es agobiante…

BEATRIZ- Antes, al menos, se largaba unos días a controlar como funcionaban otras villas… Pero desde que se cayó del caballo…

MENCÍA- … ¡Cuidado que se lo venía diciendo!: … que esas no son maneras de ir a caballo, don Pedro.., que ya no es usted un mozo.., que a sus años no se puede ir al trote… y mucho menos al galope… Que cualquier día nos viene usted descalabrado…¡Y mira!…

BEATRIZ- Luego, le tuvimos que tener con el brazo en cabestrillo… Ahora le da miedo cabalgar.

MENCÍA- Menos mal que pasa mucho tiempo leyendo y rezando en la capilla.

BEATRIZ- Aun así… Déjale que se vaya con sus pobres… y nosotras podamos seguir a nuestro aire, como toda la vida… ¿No te parece?

MENCÍA.- (A las doncellas) Traed los bancos para que quepan todos… ¿Cuántos van a ser? (Salen las doncellas)

         (Beatriz se pone a contar bajo con los dedos. Entra don Pedro muy contento)

VELASCO.- ¡Huy, huy, huy!… Las cosas que he visto en el patio…y cómo huele la cocina…Estáis en todo, esposa…. ¿Pero para qué tanto despilfarro?

BEATRIZ.- Si con un banquete comenzamos nuestro matrimonio, con un banquete lo vamos a terminar… ¿Os parece bien? (Sigue calculando los comensales con los dedos)

VELASCO.- … Y con una misa…

BEATRIZ.- Que también habrá… Para eso espera en San Francisco el obispo de Burgos. (A Mencía) Habrá que poner otra mesa para los niños.

           ( Sale Mencía)

VELASCO.- ¿Me perdonaréis que os abandone para irme con los cartujos?

BEATRIZ.- Id, don Pedro… Nuestros espíritus seguirán juntos… Además ya me voy haciendo muy rara…y empezábamos a discutir…

VELASCO.- ¿Discutir nosotros?… Si habéis hecho lo que habéis querido siempre…. Si he sido un mandado…

BEATRIZ.- ¡Venga Dios y lo vea!…¡No digáis eso, por favor!… Si toda mi vida la he pasado pensando en daros gusto… ¿Cuándo os he mandado yo?

VELASCO.- Mandado, no… Tal vez no sea esa la palabra correcta… pero organizado… ¡siempre!… Aunque… eso queda entre nosotros… Para todo el mundo seré el “Buen Conde de Haro”… cuando bien me sé que la buena… es mi Condesa…(Se acerca para besarla y abrazarla)

BEATRIZ.- ¡Ay, don Pedro!… (Le da un cachete en la mano) ¡No me seáis verduscón a estas alturas!… ahora que hemos dado por liquidadas nuestras relaciones carnales…

VELASCO.- Que se convirtieron en cuatro hermosos hijos varones y cuatro mujeres.

BEATRIZ.- Tres y media… Que María es una chiquilla todavía….Llegó tarde. Cuando ya no esperaba tener más hijos.

VELASCO- ¿Cuántos hijos hemos tenido?

BEATRIZ- Ni me acuerdo: entre malos partos, sietemesinos, abortos… y los ocho hijos que nos viven, me he pasado toda la vida criando… Y, al final.., esta niña.

VELASCO.- Ella será la alegría de vuestra vejez…

BEATRIZ.- … Y la vuestra… Porque aunque os vayáis a vivir al Hospital, María seguirá tratándoos como debe.

VELASCO.- (Le coge las mano a Beatriz) Me está costando mucho dar este paso.

BEATRIZ.- A tiempo estáis.

VELASCO.- No me entendéis… No os abandono a vos… que sois lo único puro que he conocido… Abandono al mundo.

BEATRIZ.- ¿Qué mundo?

VELASCO.- El mundo de la trampa, de la envidia, de la zancadilla…

BEATRIZ- Habéis puesto muchas.

VELASCO- El mundo de querer estar siempre arriba cueste lo que cueste… aunque haya que sacrificar lo más sagrado.

BEATRIZ- Vos lo habéis sacrificado… Recordad a vuestra hija Leonor.

VELASCO- … Para ser el primero…

BEATRIZ.- ¿Y creéis que abandonar ese mundo es meteros en un hábito de paño prieto y recluíros en las cuatro paredes del hospital a rezar padrenuestros?

VELASCO.- Pues no lo sé, doña Beatriz… No lo sé…

BEATRIZ.- Dios sí lo sabe…Pero se oyen voces afuera. Creo que llegan los invitados… Sentaos.

         (El Buen Conde se sienta y junto a el, doña Beatriz. A medida que van pasando sus descendientes, saludan al patriarca y le besan la mano. Se van colocando detrás de los Condes, cara al público. Música de trompeta. Se abre la puerta. Un paje va diciendo los nombres. Pueden ir desfilando con música apropiada)

PAJE.- Doña María Fernández de Velasco

         (Entra María, la niña, que besa la mano de su padre y se sienta a sus pies. Los demás de quedan de pie. Todo muy ceremonioso).

         Madre María Fernández de Velasco, monja de Santa Clara

         Madre Leonor Fernández de Velasco, abadesa de Santa Clara

         Doña Juana Fernández de Velasco y su esposo el mariscal Juan de Ayala, con sus hijos Juan y Beatriz

         Fray Ferrando Fernández de Velasco, religioso franciscano, señor de Trucíos

         Don Sancho Fernández de Velasco, señor de Arnedo y su esposa María Enríquez de Lacarra, con su hijo Sancho.

         Don Luis Fernández de Velasco, señor de Belorado, y su esposa Doña Ana de Padilla con sus hijas Beatriz y Ana.

         Don Pedro Fernández de Velasco, Condestable de Castilla, y su esposa Doña Mencía de Mendoza, con sus hijos Bernardino, Iñigo y Beatriz.

BEATRIZ.- Aquí los tenéis a todos… Esta es vuestra descendencia…Pero ahora viene lo mejor, amado esposo… Como hay que inmortalizar este momento, he mandado venir de mis tierras de Paredes de Nava…a una promesa de la pintura llamado …¡Pedro Berruguete!… (Al paje de la puerta) Hacedle pasar.

                                                       (Música)

(Aparece Berruguete con su caballete , su paleta y sus pinceles. Hace las reverencias consiguientes y comienza a situarse a modo mientras se empieza a revolver el grupo. Algunos mandan compostura, otros ponen cara de foto …etc.)

NIÑO.- ¿Y vamos a estar así mucho tiempo?

NIÑA.- …Es que me canso…

OTRO.- ¡Qué aburrido!

         etc

BERRUGUETE.- ¿Os cansáis?… Pues, entonces, permitidme que solucione el problema del posado utilizando este artilugio que un amigo mago me ha traído del futuro.

         ( Saca una máquina de fotos actual y dispara con el flash)

TODOS.- ¡¡¡¡Oh!!!

         (Risas mil. Se deshace el grupo.)

                                                      Aplausos

RAP DE VELASCOS

Descendemos todos de Beatriz Manrique

dama muy lista que todo glorifique

no hace falta mucho despotrique

para conseguir que yo me explique

dándole vueltas como un alambique.

Beatriz Manrique casó con un Velasco

sus descendientes formamos un peñasco

menudo chasco

qué vas a hacer

todos queremos tener poder.

Los Velasco tenemos como doctrina

servir al rey

que es de ley

Cuando estamos en Medina

se nos eleva la adrenalina

y tomamos aspirina

cosa fina

qué

divina

Los Velasco tenemos como doctrina

servir al rey

que es de ley.

Y fuera del rey en las cortes de Castilla

solamente en la capilla

le doblamos la rodilla

a la patrona de la Villa

de Medina de Pomar

que es Nuestra Señora

del Rosario

del Salcinar.

FIN

Bilbao, 6-12-2009

Petra-Jesús Blanco Rubio

EL ARCA DE DOÑA JIMENA

 

                                                    Personajes:

                                                    Narrador

                                                    Jimena

                                                    Cid

                                                    Minaya

                                                    Martín Antolínez

                                                    Raquel

                                                    Vidas

                                              ACTO I

(Aparecen en escena el Cid, Minaya y Martín Antolínez, “el burgalés cumplido”. Pueden estar paseando por la escena mientras se oye música)

NARRADOR :En el Corte Inglés de Burgos

                            do compran los fijosdalgo

                            le ha bloqueado la cuenta

                             al Cid, el rey castellano.

     (Música)

(Entra doña Jimena con una bolsa de El Corte Inglés que deja sobre una mesa, toda compungida)

JIMENA    ¡Ay, Rodrigo de mi vida!

                    que me he comprado un tocado

                    y al enseñar la tarjeta

                    el cajero me ha pitado.

CID:              Pero: ¿Qué dices, Jimena?

                    ¿Es que ya no queda saldo?

 JIMENA   Eso parece, Rodrigo,

                     que el rey Alfonso ha mandado

                    que no nos presten dineros

                    ni las cajas ni los bancos.

CID:            ¿Y qué puedo hacer yo ahora,

                    con mi mesnada al cuidado,

                    sin poder alimentar

                    ni a personas ni  ganados?

MINAYA:  Tendremos que hacer un ERE

                    y librarnos de empleados.

JIMENA   Ya no tengo en la cocina

                    ni legumbre ni pescado,

                    ni un miserable torrezno

                    para las sopas de ajo.

ANTOLÍNEZ: Mi caballo ya no trota

                    por caminos ni sembrados:

                    le faltan las herraduras

                    y el herrero me ha fallado

                    por haberme unido a vos

                    por Alfonso desterrado.

CID:            ¡No puedo seguir así!

                    Antolínez, ¡Decid algo!

ANTOLÍNEZ: Yo le propongo, Mío Cid

                    tomar dinero prestado.

CID:          ¿Dinero prestado, yo?

JIMENA   ¿Dinero prestado el Cid

                    desde siempre acaudalado,

                    con más euros que Botín

                    y más  acciones que un banco?

CID:             Mas nos falta liquidez,

                    Jimena.

                    Nos faltan cuartos…

MINAYA:  Para pagar la soldada

                    a la tropa y los criados.

CID:            ¿Qué proponéis, Antolínez,

                    que parecéis enterado?

ANTOLÍNEZ: Yo conozco a un matrimonio

                    que vive por aquí al lado

                    que me arregló un mal negocio

                    y me hizo un buen apaño.

                    Ella se llama Raquel;

                    él, Vidas, creo que es nombrado.

CID:           ¿Serán, tal vez, usureros?

ANTOLÍNEZ: No, mi señor, que es pecado.

                    Son simplemente banqueros

                    que es más moderno y más santo.

JIMENA:   ¿Pues en que se diferencian

                    si ambos viven de prestado?

ANTOLÍNEZ: En que cotizan a Hacienda

                    el dinero que han dejado

JIMENA:        ¿Cotizan ellos o nos?

CID.           Me temo que nos, mi prenda.

MINAYA:   Pues ya la hemos cagado,

                    si encima de andar pidiendo

                    hay que pagar al estado.

JIMENA:  ¿Se cotiza siempre, entiendo?

ANTOLÍNEZ: Depende. Que existen  trucos…

JIMENA.    ¿Trucos decís?                                      

                    ¡Hablad, hablad ya, corriendo!

ANTOLÍNEZ. Si nadie se entera dello

                    ni los moros ni cristianos,

                    y papeles no firmamos…

JIMENA:  ¡Entonces no cotizamos!

CID:             Jimena… no te emociones,

                    que hay que dejar buena prenda

                    para empeñar.

JIMENA.   ¿Qué prenda?

(Rodrigo saca el arca en cuestión y se la muestra a Jimena con entusiasmo)

CID:              El arca de vuestro ajuar

JIMENA:    Está vacía. Que en Cardeña

                    mandé mis joyas guardar.

CID:             Algo habrá para esconder.

                    Minaya: ¿Qué les podréis ofrecer

                    y pedir seiscientos marcos?

(Minaya lleva un revuelto de papeles enorme )

MINAYA;   Solo he hallado en la caja

                    que quedaba en vuestra casa

                    las acciones de Rumasa

                    que se venden a la baja.

                    Y los sellos de Filesa

                     que compré de buena fe.

CID:           Que entren en el arca, pues.

(Más papeles)

MINAYA: Y muchas facturas falsas

                      que ha cobrado Urdangarín .

CID:           Éste sí que es buen botín.

(Aquí se pueden añadir los temas de actualidad que procedan)

CID:             Metedlos también con ellos

                    y cubramos nuestra arca

                    con guadamecí bermejo.

                                (Introducen todo en el arca y lo cubren con una tela roja)

JIMENA:   Ajústale este candado,

                    que al menos está dorado.

ANTOLÍNEZ: No hay cuidado.

                    (Coloca el candado y le da la llave a Jimena)

                               ACTO II

(Martín Antolínez habla con los judíos)

ANTOLÍNEZ: Queridos Raquel y Vidas

                    ¡Cuánto tiempo!

RAQUEL:    Amigo Martín ¿Cómo vos por aquí?

ANTOLÍNEZ: Tengo un negocio redondo

                    para haceros pronto ricos.

VIDAS:      Decid, decid.

ANTOLÍNEZ:  Vos ya sabéis que Ruy Díaz,

                    llamado el Cid,

                    cobró parias en Sevilla

RAQUEL:   Que entregó al rey.

ANTOLÍNEZ: Y que le dio  en recompensa

                    un poco de calderilla.

RAQUEL:  ¡Qué maravilla!

ANTOLÍNEZ: …La calderilla que os digo

                    que en premio por su trabajo

                    dio don Alfonso a Rodrigo…

VIDAS:     ¡Decid!  ¿A cuanto asciende?

ANTOLÍNEZ: …no es operativa…

RAQUEL:  ¿Es que no ha pagado el IVA?

ANTOLÍNEZ: No Raquel: es un tesoro

                    que lleva incrustado en oro,

                    en piezas de joyería,

                    piedras de la morería

                    y alguna sarta de perlas.

RAQUEL: ¡Vamos a verlas!

ANTOLÍNEZ: ¡Alto ahí!

VIDAS:     ¿Es que no puedo tenerlas?

ANTOLÍNEZ: Tenerlas habréis, don Vidas,

                    si es que  accedéis a prestar

                    seiscientos marcos al Cid

                    con que poder sufragar

                    algunos pagos urgentes.

VIDAS:      Aunque el Cid es buena gente

                    será mejor comprobar

                    que las joyas que decís

                    seiscientos marcos valdrán.

RAQUEL:  ¿Dónde están las joyas?

ANTOLÍNEZ: En el arca del ajuar

                    de doña Jimena.

(Les enseña el arca)

VIDAS:       Abridla pues.

ANTOLÍNEZ: Difícil es: que la llave

                    doña Jimena, en Cardeña,

                    al prior se la ha dejado.

(Raquel observa con detenimiento)

RAQUEL:   Este candado dorado

                    tiene demasiado brillo.

                    … ¿No será de mercadillo?

ANTOLÍNEZ: ¿De mercadillo decís?

                    ¿Es que pensáis que esta ofrenda

                    que os deja el Cid como prenda,

                    no es tan noble, que pretenda

                    ser abierta, sin que ofenda

                    a mi señor?

VIDAS:      No os alteréis, don Martín.

                    Es la costumbre.

ANTOLÍNEZ: Pues ya es hora que en Castilla

                    la palabra de Ruy Díaz

                    sea de oro, desde el día

                    que expulsado por el rey

                    se escapó a toda pastilla.

RAQUEL: Y vaga de villa en villa

                    con su mesnada en tropel

                    sin dinero y sin sombrilla.

VIDAS:      Sea pues:

                    Raquel, yo te pido de rodillas

                    que sueltes las monedillas

                    que te pide don Martín

                    aunque te cueste un pelín.

RAQUEL:  Por don Martín no lo hago

                    Ni siquiera por Rodrigo.

                    es por Jimena, te digo,

                    que sin joyas se ha quedado.

                    …¿Cuánto decís, Antolínez?

(Raquel empieza a buscar debajo de las faldas la faltriquera donde guarda el dinero. Esta escena tiene que ser muy cómica)

ANTOLÍNEZ: Seiscientos marcos, señora

                    pa comenzar el destierro.

                    El Cid promete que el hierro

                    de su espada la  Tizona

                    los conseguirá tan pronto

                    como llegue a Tarazona.

RAQUEL:  ¿Cuándo os los doy?

ANTOLÍNEZ: Ahora mismo, que es de noche.

(Con mucho misterio)

VIDAS:      Si nadie se entera dello

                    ni los moros ni cristianos,

                    y papeles no firmamos…

TODOS: ¡¡¡Se queda en dinero negro!!!

NARRADOR:  Y de esta manera el Cid

                    con el arca de Jimena

                   repleta  de aire y de arena

                    recibió un bolsón de escudos

    que aligeró su                                                           condena.                                                 

(Música).

                                                                                       FIN

                   Petra-Jesús Blanco Rubio