Crónica neskapolitarum

‎‎


 

28diciembre, 2011

 

Ya estamos en Roma, en casa de Santa María de la Garbatella.
 Vengo con otras tres señoras que son como hermosas maestras de ceremonias del colegio de vestales, dado su glamor y su prestancia. La tres, miden lo menos 1’70, lo que me hace parecer su criadilla barata y canija. Me conformo con ser su cronista.

 Para comenzar, os comentaré hasta dónde llega su éxito, que las muy brujas, han conseguido que les dejen introducir unas copas de cristal de reserva de rioja en la zona vedada a los alcoholes y a los vidrios, en el aeropuerto de Santander, por el procedimiento clásico de sonreírle a la policía (Esto de la policía no significa que sean policías señoras, sino que se refiere al Cuerpo en general, varones mayormente, como en este caso.) Tampoco me parece necesario explicar que los policías podrían pasar por su hijos, lindamente.


 En Roma nos han recibido con los brazos abiertos, sobre todo a mí, que soy Piedra, ya que se les acaba de caer una, muy hermosa, del Coliseo y piensan si les sirvo en su sustitución. Van de cráneo si piensan que me voy a quedar allí quieta otros dos mil años igual que la desprendida.


 María nos ha regalado una hermosa carta de bienvenida y a su señora de la limpieza, que es argentina y nos ha hablado en cristiano para explicarnos cómo funcionan los grifos.
 El taxista ha sido un amor, que no se ha pasado en el cobro y nos ha puesto al día en eventos romanos de la actualidad.


 Me gustaría que este mensaje le llegara a María, que hiberna en USA y no me contesta a los correos, lo que significa que no vive en sitio informatizado.

 
Mañana exploraremos el campo de batalla para preparar el ataque a la Ciudad Eterna.

 
Se me olvidaba decir que hemos llegado bien, tras pagar 40 euritos a los de Ryanair por no llevar en condiciones la tarjeta de embarque y perder mi DNI seguramente en el aeropuerto de Santander.

 

 

‎29 diciembre.

 

LARES, MANES Y PENATES


 

Cuando anoche nos acostamos ente risas y chistes, con gran alborozo, a la discretísima hora de las 11pm, comenzaron a sonar en la pared unos golpes con objeto contundente, que nos dejaron harto perplejas. Ya sabíamos que Roma es ciudad mágica, pero no tanto que nos vinieran a dar la inocentada los lares o los manes mismamente. Y que tocaban a compás de tres por cuatro, que no es cosa de profanos. Hicimos una inspección por la casa y vimos que los manes de María seguían en su sitio, y que los lares que sonaban debían de ser forasteros, que se quejan de toda felicidad ajena.

 
Yo pensaba que estas divinidades domésticas no pasaban a la casa de los vecinos. Pues, con lo finas que son las paredes ahora, ya no tienen, los mis pobres, delimitación territorial determinada. Parece que vagan por todo el barrio.


 Los que han cambiado de sitio, definitivamente, son los penates. Ahora viven en el Carrefour. Les hicimos una visita esta mañana para hacernos con algunas provisiones cotidianas, entre otras un panettone con frutas, riquísimo, del que ya hemos dado bastante cuenta.

Semejantes templos no se lo hubieran imaginado los dioses de la despensa en tiempos de la dinastía Claudia. Ni semejante feligresía, tampoco.

Por la tarde acudimos a la Termini a buscar una oficina de Información a fin de organizar nuestra estancia aquí y tuvimos que abandonar el intento dada la cantidad de gente que había y la mala organización: así que nos fuimos hasta Santa María la Mayor, dado que estamos en Navidad, donde visitamos la cripta en la que se guarda una reliquia auténtica del pesebre de Belén (las reliquias deben estar autentificadas, que hay mucho tongo), muy bien guardada en arca de plata, con cristal.

Había devotos que rezaban sin preocuparse de los vulgares turistas, con tanta máquina de fotos. Y esto también es auténtico.


Acaba de llamar la anfitriona ausente para preguntarnos por nuestra estancia. Ella sí que esta en todo.


Ahora tendremos consejo de familia para dilucidar las batidas en la Metro, en autobús o en el coche de San Fernando que organizaremos a partir de mañana.

 

 

‎30 diciembre

CASTILLO DE SANT’ANGELO


 

Me encanta eso de que los hados se equivoquen en las predicciones.
 Gracias a ellos, que nos habían augurado lluvia, nos encaminamos hacia Sant’Angelo, que está cubierto y que yo no conocía, en una mañana espléndida de sol.


Habíamos madrugado y fuimos en autobús desde la plaza dei Parmegiani hasta el castillo, bordeando el Tiber que anda escaso de agua.
 En la puerta nos encontramos con una leyenda que nos explicaba el por qué del nombre en una edificación prevista como túmulo del emperador Adriano.


 Parece que en una de las pestes medievales, que se cargaban a media humanidad, mucho después del difunto Adriano, apareció el mismísimo San Miguel, espada en mano, dando sablazos y cargándose a los virus hasta acabar con el mal. No os parezca extraño: aun no se había descubierto la penicilina por aquel entonces, y había que recurrir a los arcángeles para tomar soluciones de esa magnitud. Por eso le colocaron la estatua sobre la torre mas alta, y ahí queda luciendo tipo.


Sant’Angelo daría para varias crónicas, así que tengo que resumir; pero ni os cuento como temblaba al pisar sobre los respiraderos de las mazmorras a las que los santos papas enviaban a la gente contestataria como yo. 
Al salir nos dirigimos al Vaticano, que esta pegando. No hace falta cruzar la linde con Roma, dibujada en el asfalto para saber  de ello. Que la Iglesia guarda las formas.


Comimos en la terraza de una pizzeria -30 diciembre, 2011-, y recibiendo al sol en las espaldas. Placer de dioses.


De ahí, en bus, llegamos a Piazza Navona, que estaba tomada por tenderetes navideños en los que se encontraban desde belenes napolitanos hasta reencarnaciones de Papá Noel, con su trineo de renos auténticos de Finlandia, magos, pistoleros del Oeste y toda suerte de personajes propios de una ciudad capaz de asumir, como en una coctelera, todas las culturas y fundirlas en la suya propia. Predominaban las Befanas, de las que hablaré en otra ocasión
. Pasamos por el Panteón, como teníamos previsto, paseamos un poquito por la Vía del Corso mirando escaparates y llegamos a casa rendidas y felices. Mucho más, ahora, que se ha puesto a llover a jarros.

Ha merecido la pena cargar con el paraguas: es garantía de que no te vas a mojar o de que no va a llover.


Mañana Fin de Año

 

 

‎31 diciembre,

SAN SILVESTRO



 

Al ser hoy día singular nos levantamos prestas y acudimos a orar al templo de penates más cercano, el Carrefour. Ellos nos obsequiaron con toda suerte de productos para celebrar la fiesta de Fin de Año, que aquí se llama cena de San Silvestro.

 
Nosotras teníamos pensado pasarla en un club llamado ARCOBALENO, cerca de casa, al que yo había ido anteriormente con María, pero, cuando anoche fuimos a parlamentar con el organizador, nos encontramos con un grupo de amiguetes que se habían reunido a cantar country acompañados de guitarras y violines. El jefe de la banda, de nuestra edad mas o menos, se llama Mariano y quien nos tradujo era un tal Simón (Te lo digo prima, para que te ubiques allá donde estuvieres), que conocían a María y nos permitieron escuchar su concierto íntimo, que supuso un regalo, más delicioso por inesperado.


Por la mañana teníamos proyectado visitar el Mercado de Trajano, junto a la Piazza de Venezia y nos montamos en el Bus nº 60 de la flota romana. Me sorprendió un poco que se largara en dirección contraria a la prevista, así, que lo controlaba con mi plano. Cual no sería mi sorpresa, al comprobar que, discurriendo por la Via Nomentana, los edificios pasaban de ser palaciegos, de piedra de sillería, a bloques de apartamentos de clase media y que iban descendiendo progresivamente  en categoría de una manera alarmante.

¡
Nos habíamos salido del mapa, en sentido literal! y comenzamos un recorrido periférico, por el Lacio, que duró casi toda la mañana por el módico precio de un billete de autobús. Nunca lo hubiéramos previsto. Al terminar la visita panorámica en el Largo Puglieri, nos hicieron cambiar de vehículo si queríamos llegar a tiempo antes de que se cerraran todos los sitios visitables, que hoy es fiesta.


Ya teníamos ganas de subir escaleras cuando llegamos al monumento de Vittorio Emmanuele, lleno de gente haciéndose fotos. Pero tuvimos que cambiar el Mercado de Trajano por los mercadillos que proliferan en el centro. O sea: cambio de teoría histórica por práctica regateadora con resultado de un par de bolsos, sortijones de piedras preciosas de diseño y alguna que otra baratija más.

 
Andando, andando, nos topamos con la Fontana de Trevi, tan solicitada que ni nos pudimos acercar a echarle el eurito (Nunca se lo he tirado y ni falta que me ha hecho, que he vuelto muchas veces). 
Como tenemos tarifa plana en locomoción nos acercamos a San Pedro a ver si llegábamos a la misa de Fin de Año y nos dijeron que no teníamos reserva. Así que nos hemos venido a casa y la hemos visto en TV. Por cierto que al pobre Benedicto, ya tan viejito, le han regalado un papamóvil para andar por casa la mar de elegante.


 Ahora solo nos falta ponernos bellísimas para celebrar la Nochevieja con champán italiano.


FELIZ 2012

 

‎1 enero 2012



AUGURI, CARISSIMI

 



Quién me iba a decir a mi, tal día como hoy en 1981, cuando me puse de parto para traer al mundo al más maravilloso de los Alejandros, que 31 años mas tarde me iba a encontrar en Roma, mismamente.

¡
Cuantas cosas han ocurrido en este tiempo!… como la marcha de mi Roberto, al que, por cierto le gustaba bien poco viajar y se alegrará desde el mas allá por no tener que seguirme con la maleta en ristre. 
Pues anoche, y teniendo presentes a todos nuestros manes, despedimos al 2011 en casa, con gran regocijo y frivolidad, sin darnos cuenta de que los augures nos han pronosticado un 2012 morrocotudo.

 Nada de cenar lentejas como se hace por estos lares: jamón de pata negra hispánico y champán italiano. Eso si.

 
Esperábamos que alguna televisión transmitiera un espectáculo de tránsito anual con su reloj y su uvas… y tuvimos que cantar las doce, de viva voz, nosotras mismas. Porque aquí, con tanta lenteja… ni reloj ni uvas.


Esta mañana nos levantamos muy tarde. Nuestro plan consistía en disfrutar televisivamente del concierto de Año Nuevo, que se transmite al mundo mundial desde Viena. Pero no habíamos sospechado que los italianos le hacen la competencia a ese concierto sustituyéndolo por otro, muy hermoso también, desde La Fenice, de Venecia. No tiene nada que envidiarle, solo que en vez de los valses de Strauss hemos tenido a Verdi inmortal. 
Nos acercamos al centro casi de noche- aquí anochece una hora antes que en Iberia- y pudimos contemplar cuánto se ahorran los romanos en la iluminación navideña. No se si se deberá a la crisis o que nunca fue mejor. Para compensar han colocado un belén hecho de luces -presepe, se dice en italiano- en la Plaza de Venecia y algún que otro ángel trompetero, muy bonitos.


Esto de la poca iluminación sirve para que el caminante no se percate de lo cochinas que están las calles, que de día claman al cielo. Y eso que hoy hemos visto a una barrendera con un recogedor doméstico, intentando quitar los papeles de la plaza de Trevi, sin un contenedor donde esconderlos… O, a lo mejor, había salido de una pizzeria próxima. Vete a saber.
 Me recordó a san Agustín cuando quería guardar el mar en un hoyito de la playa…

Estos razonamientos se los hacia servidora mientras escuchaba mi segundo concierto de Capodanno en la iglesia de san Marcello.


 Mis amigas son unas melómanas. Y yo, que soy mas visual que auditiva, aprovecho los conciertos como música de fondo para darle vueltas a mis pensamientos. Así, que, mientras ellas escuchaban yo solo oía, disfrutaba del recinto, y observaba  en el fresco del altar mayor, cómo San Marcello subía y subía a los cielos con cara de felicidad.


Me había quedado traspuesta, cuando el organista tocó la marcha Radetzky y todo el mundo, hasta yo misma, coreamos con las palmas.


Igual que en Viena.

 

‎2 enero 2012



VIA CONDOTTI



 

Y una, mientras va zascandileando por los autobuses de Roma -que tomamos sin demasiada seguridad y nos sorprenden siempre con algún lugar insólito- se pregunta acerca del inconsciente colectivo de los pueblos.
 En estas saturnales medio paganas, que la Iglesia se ha empeñado en cristianizar y que, en cuanto suelta la mano se le escapan, existe un personaje inefable que es la bruja Befana.


Befana debía ser una mamma superhacendosa, insoportable, que limpiaba sobre lo limpio. 
La tal Befana no quiso ayudar a los Reyes Magos cuando le preguntaron dónde estaba el Portal de Belén porque aquello le distraía de su pulcritud. Y, cuando, la muy tonta, se dio cuenta de la oportunidad que había perdido de conocer a Dios, mandó a paseo la limpieza, y se fue por todo Belén de casa en casa, buscando al Niño . Como no sabia, cuál de aquellos niños era Jesús, les dejaba regalos a todos, por si acaso. De ahí la tradición de que Befana le lleve regalos a los chiquillos en la Epifanía (la misma palabra, Befana, significa epifanía).


En estos momentos Roma sufre una saturación de befanas de todos los calibres, que andan volando sobre sus escobas contentas y felices. Porque Befana es una bruja buena y generosa.

 
Y yo me pregunto si, en el fondo, estos romanos, con tanto celebrar a la mamma superlimpia, no será por quitarse la espina de ser tan marranchones. 
Lo que no sé es si las feministas han explotado el icono de la Befana , por el hecho de que una mujer haya mandado la limpieza a hacer puñetas y se dedique a lo que le apetece.

Mas bien me parece que la idea ha sido manipulada por los varones incomodados porque las mujeres abandonen las llamadas “sus labores” y la hayan convertido en bruja en vez de hada inteligente y progresista.


Hoy la cuadrilla se ha dividido en dos bandos: el museístico del pasado con sus imágenes renacentistas y el del presente, con sus escaparates futuristas. Ambos bandos están llenos de arte y creatividad.

Todas hemos quedado satisfechas.

 

 

 

‎3 enero 2012


EL IMPERIO



 

Creo que en este master romano vamos a sacar nota.


Ya nos defendemos de maravilla en los autobuses. Es más: los podemos atrapar en cualquier dirección: que todos los caminos llevan a Roma.

Esta tarde, cuando debíamos regresar a casa, nos topamos con el tranvía y decidimos hacer otro recorrido nuevo. Descubrimos el Trastevere, que tenemos que patearnos. Acabamos ya de noche, que este país se nos adelanta en todo. Hasta en anochecer.


Una ruta panorámica da muchas pistas acerca del lugar visitado: así hemos constatado que en Roma hay demasiadas farmacias y muy pocas pastelerías, lo que nos avisa de que la gente no anda muy bien de salud o que son unos hipocondríacos, con gran regocijo de los farmacéuticos. Lo de las pastelerías parece que ha sido sustituido por la pizzerías, mucho mas rentables.


 En el máster tocaba hoy clase técnica y hemos comenzado por el Imperio.


Cuando llegamos al Coliseo la cola de visitantes daba varias vueltas al mismo, lo que nos produjo gran desolación. Se nos apareció, entonces, san Marco Vinicio y nos dijo que se estaba formando un grupo de visitantes españoles con guía y allá que nos apuntamos, máxime cuando no teníamos que hacer cola ni pagar entrada por aquello de la fecha de nacimiento: no del Imperio sino nuestra.

 
La guía, que era muy buena, nos explicó lo de los gladiadores, el dedo arriba o abajo del pueblo, la maldición del Coliseo mientras la Edad Media… Es decir: todo lo que ya sabíamos. Lo que no comentó- nos dijo que no hay documentación y ella es muy seria- es lo que se cocía en el “ambigú” que hay detrás de la zona noble, que tenía que ser mucho mas interesante y menos sangriento.


 Es que la Historia se recrea con lo morboso, oye. Con lo interesante que sería saber en qué rincón se tramaban las traiciones, se encontraban los amantes secretos, se contemplaban a las vestales sin que ellas se dieran cuenta, se envenenaba el vino para cargarse a los enemigos, se cocinaban los banquetes para servir en el triclinio del circo, etc. etc.


 Después recorrimos el Foro con todas sus ruinas, por la Via Sacra donde se concentraban las basílicas y los templos incluido el que Antonino le dedico a su esposa Faustina la Mayor. Este emperador, modelo de amantes, decía que prefería vivir en el desierto con su Faustina, que en el palacio sin ella. ¡Que contenta tenía que estar la Faustina emperatriz!

 Pues estas cosas tan gratificantes no se publicitan.


Más les vale a nuestros descendientes buscar la Historia en la intrahistoria.


Luego nos fuimos de tiendas. 
Esto no es para contar… Una pura orgía romana.


 

 

‎4 enero 2012



DE JOYAS Y MERCADILLOS



 

En la Garbatella, junto a casa, hay un mercadillo que mercadea de todo. Siempre picamos alguna de la cuadrilla ya sea comprando unos guantes o una bufanda.

 
Roma es un puro mercadillo en el que los hindues le venden hasta el alma al turista que ha venido a ver la Capilla Sixtina y se marcha con morralla variada.
 A nosotras nos van los bolsos y las joyas.


Claro que podríamos comprar ambos productos en la magnificas tiendas de portero negro vestido con chorreras, de la Vía Condotti, llena de glamour. Pero eso no tendría gracia: con pasar la Visa estaría resuelto. Besarían el suelo las dependientas, el negro nos abriría la puerta y saldríamos con una bolsa elegantísima, que pasearíamos por Bilbao, como quien no quiere la cosa, para dar morda a las amigas.


  ¿Y el encanto que tiene detenerse en un puesto de la Plaza de la República, rebuscar entre los bolsos de marca falsificados y conseguir un Vuitton por 20 euros?

Pues ni os cuento las joyas de diamantes con sangre que llevamos de contrabando. Y chaquetas de diseño genuino italiano. Hasta tal extremo ha llegado nuestro despilfarro, que unas a otras nos obligamos a no saquear la pensión para no dejar la cuenta en números rojos. Carmen ha tenido que acudir a la Banca de Roma para satisfacer este apetito desordenado de quedar bien con toda la sobrinada. Rosa, ni os lo podéis imaginar.


Como nosotras no somos turistas convencionales, entre compra y compra- al revés que los demás- visitamos alguna basílica que se nos cruza en el camino como San Giovanni, o museo intrascendente, tal que las Termas de Diocleciano, emperador él y malo malísimo, que masacró a los cristianos. También de paso se nos puso ante los ojos el Quirinale, con su Giorgio Napolitano muy bien custodiado por un soldado de casco con penacho y capa azul marino, que parecía un armario ropero: ni se inmutaba al vernos… y ya es raro que esto ocurra.


De allí nos marchamos a comer a un restaurante muy majo, el Pichio, dado que no teníamos reserva en el Quirinal y había que reponer fuerzas. Hoy nos hemos cambiado a la sopa de verduras. Nos está comenzando a cansar la pasta. 
A la salida, llovía, para que probemos lo agradable de pasear con lluvia por las calles de Roma.


Así pudimos entrar en otra media docena de lugares a ver los presepi tan bonitos e ingenuos. Hay de todo: desde el belén napolitano, barroco, con figuras de Capodimonte, lleno de movimiento, hasta el que han montado los empleados de la tienda, con figuras de plástico. 
En estos días, Roma es un puro presepe.

 Los puestos del mercadillo son los que acompañan al misterio como las ovejitas y los pastores.


Roma sigue llena de misterio.


PJ

 

‎5 enero 2012


NOCHE DE BEFANA



 

La verdad es que no tenemos muy claro si a la Befana hay que dejarle los zapatos limpios o que, como viene volando escobilmente, deja sus regalos y se larga.

Supongo que, con lo pulida que es, lo dejara todo ordenadísimo y barrido. Tampoco tenemos muy claro si nos tiene incluidas en la lista de servicios. Mas bien, no.

Así que nosotras ya nos hemos aprovisionado para mañana ponernos tan contentas con las chucherías que nos hemos comprado. Como si hubiera pasado la bruja. 


Menudo regalo es estar aquí y ahora.

Sería bueno que, al llegar a Bilbao, nos encontráramos con un regalo de Reyes. Que ellos sí nos tienen fichadas.


Hoy hemos tenido Vaticano.

 
Madrugamos para no esperar mucho tiempo y cuando llegamos, la fila era ya inmensa. Y nos encontramos con una chavala española captadora de turistas, que nos puso en contacto con una organización que hace visitas con guía entrando por la puerta de los enchufados sin guardar cola. Cómo se lo montan los de las agencias de turismo, oye.

Tuvimos que esperar a que se formara un grupo de unas 15 personas y visitamos los Museos Vaticanos con un muchacho cubano muy impuesto en el tema. Se llama Alí. Quién iba a pensarse que se pusieran esos nombres en tiempos de Fidel.


Yo tenía muy reciente ese recorrido y no me ha supuesto ninguna novedad. Pero me ha hecho gracia la teoría- para mí desconocida- de que Cristóbal Colón, al que todos creíamos navegante genovés simplemente, era asimismo hijo- secreto, eso sí- nada menos que de Alejandro VI Borgia, razón por la que a Colón le abrían la puerta en las cortes europeas con tanta facilidad. Tendré que profundizar en el tema ya que me parece una versión muy sugestiva.


Me ha parecido magnífico, más que otras veces, el fresco de Rafael, “La Escuela de Atenas”. Rafael me gusta mucho mas que Miguel Ángel, con todos los respetos. Y de la Capilla Sixtina me seducen mas los laterales del Botticelli y su cuadrilla que la zona oficial de admiración. Lo que no quita que me sentara enfrente de la imagen de Daniel, en el techo, y pensara que se me venia encima, de bien hecha que está. A cada quien no suyo.


Me parece lamentable que un lugar de recogimiento, como debía ser la Sixtina lo sea de mercadeo por los gorilas de la empresa que hizo la limpieza y que ha cobrado por ello el quedarse con los derechos de autor por no se cuántos años.
 Le pienso piratear todas la imágenes que pueda.


Al terminar el recorrido me perdí y a punto estuve de quedarme para siempre vagando por los infinitos salones de las estancias de los papas. A lo mejor me hubiera encontrado con Benedicto, oye. Que no se sabe que puede ocurrir en estos casos.


Hemos llegado a casa rendidas tras comermerendar a las tantas en un chiringuito de los alrededores.


Buena Noche de Reyes.


PJ

 

‎6 enero 2012



GELIDO DIA DE REYES

 



Yo me preguntaba esta tarde, cuando esperaba el autobús durante casi tres cuartos de hora, cómo se las arreglarían aquellas Claudias y Agripinas de la época de Neron, con las túnicas blancas que dejaban un brazo al aire y las sandalias sin calcetines, esperando la cuadriga tal que un seis de januario, con ocho grados de temperatura.

En las películas de romanos nunca era invierno. Cosa mala porque una no se hace idea de los fríos que pasaban ni de las pulmonías que agarrarían entre las columnas de la casa áurea. ( Ayer me traje un buen constipado de las estancias papales con tanto quitarme y ponerme el abrigo).


Teníamos que hacer una visita a Andrea, una amiga finlandesa casada con un romano, que vive en la Vía del Pórtico d’Ottavia- vaya nombre tan bonito-, justamente detrás del Teatro de Marcello, que es uno de nuestros puntos de referencia porque allí tomamos los autobuses para casa. (Este debe ser el barrio judío ya que los restaurantes y la tiendas eran kosher, y llevaban nombres bíblicos).

A punto estábamos de volvernos a casa al calorcillo, después de esperar casi una hora, cuando nos sorprendió un taxi, que nos llevo por buen sitio en cinco minutos.
Tras la visita a la familia encantadora, en vez de irnos a la Plaza Navona , donde hoy se celebra la fiesta de la Befana, decidimos volver a casa.

Pero esa es una zona lejana al Metro y los autobuses que pasaban estaban tan llenos, que ni podíamos entrar en ellos. Así que después de dejar pasar tres, decidimos tomar el primero que llegara y nos llevara a una parada de Metro. La que fuera. El primero que apareció fue el 46, que iba al Monte Mario.

El tal monte esta mucho mas allá de las siete colinas, lo que nos dio ocasión para hacer otra gira turística nocturna allende el Vaticano, por la Via Aurelia y parlamentar con nuestros compañeros de asiento que nos ofrecieron su amabilidad ayudándonos a bajar junto a la parada de Metro, Cornelia, de la linea Roja. No entendían nuestro recorrido hasta que les dijimos que era mucho mas calentito el autobús periférico, con Metro incluido, que la espera del cercano.


Qué descubrimiento esta parada, oye. Como esta cerca del Vaticano, la han preparado para recibir multitudes, es preciosa, y lo mas sorprendente … esta limpia. Nos parecía que estábamos en Bilbao.
 De allí a Termini, linea Azul y Garbatella.


Esto no pasaba en tiempos de Tiberio.

 

‎7 enero, 2012


DIA FASHION



 

Hoy, a las neskapolitas nos tocaba día fashion.
 Así que nos largamos hasta la Piazza Spagna, que es donde comienza la Milla de Oro de las tiendas carísimas y que hoy estaba intransitable porque ya han llegado las rebajas.


Pese a la crisis había cola en las tiendas de Prada, Gucci, Furla y compañía.
 Me temo que la gente entraba a husmear y a constatar el precio verdadero de las marcas para luego disfrutar mas al comprarse las falsificaciones verdaderas en el tenderete de la esquina. Muy pocos salían con bolsa. Ese no era nuestro caso, ya que pretendíamos comprar unos calcetines, y hasta descubrimos un pasadizo secreto por el que entran las señoronas con el coche, sin esperar. Nos fue imposible: todo lo que se vende en esa zona es de arte mayor.

  Para quitarnos la espina nos tomamos un capuccino en el Greco, que es un café del 1700, lleno de historia, con camareros que te atienden con levita. Todo un lujo sentarse entre aquellas obras de arte y pensar en que mesa se sentaría María Zambrano a escribir en los años cincuenta, sabiendo que, la mi pobre, no disponía de demasiado dinero. Entonces el Greco era mas bohemio y mas barato.


Hacía una mañana tan hermosa que decidimos pasear por los jardines de Villa Borghesse, por lo que subimos las escaleras de la P. Spagna y arriba nos esperaban multitud de artistas dispuestos a pintar nuestro retrato por pocos euros.

 No podemos dilapidar la fortuna hasta que pasemos por la Banca di Roma, así que nos conformamos con contemplar la panorámica de la ciudad junto al obelisco que el Pontífice Máximo, Pio VI, le dedico a la Trinidad Augusta, que se debió quedar altamente satisfecha con aquel detalle.


Como era de esperar, nos equivocamos de camino y aparecimos en los jardines de Pincio. 
No hay nada más apasionante que las equivocaciones bien aprovechadas.
 El tal Pincio no tenia un pelo de tonto y se fue a buscar un buen solar para hacerse la casita de verano. Hoy sus jardines forman un parque neoclásico, en el que aparecen bustos de hijos ilustres de la madre Italia por todos los paseos, que hoy, sábado invernal con sol, estaba literalmente tomado por familias que se despedían de las vacaciones y algunas turistas despistadas y gozosas como nosotras.


Buscamos un restaurante donde comer no tan pecaminoso como la casa Valadier que tiene cinco tenedores, pero muy coqueto, que se llama La casa del Reloj.


Volvimos en la Metro desde la P. del Popolo, que está bajando el Pincio, y llegamos hasta la basílica de san Pablo, al lado de casa.


No sé si esta noche tendremos fuerzas para asistir a un musical en el Arcobaleno.


PJ

8 enero 2012


TRASTEVERE



 

Hoy es domingo y no podíamos perder la ocasión de visitar el mercado de Porta Portese, en el Trastevere.


Visto ya, no aconsejo al viajero que lo patee inmediatamente después de haberse empapado de Valentino y Bulgari, como hemos hecho nosotras. A no ser que tenga enorme capacidad filosófica- cual es nuestro caso- y se dedique a valorar cómo en tan poco espacio se pueden encontrar el diseño más refinado y la cutrez mas absoluta.


Eso es Roma: lo mejor y lo peor. No tiene terminos medios. Lo bueno, es buenisimo y lo malo no hay por donde cogerlo. Y, en este juego conviven en armonia los dos absolutos. O frío o calor. Que ambos extremos conozco.


A la puerta de casa, en la Garbatella, se había montado esta mañana un mercado delicioso, con puestos armónicos unos blancos y otros azules, que vendían productos del país a la par que prendas fabricadas en China. Ni nos detuvimos, como unas tontas, pensando que íbamos a encontrar en Porta Portese la maravilla de las maravillas. Pues no. Alli solo había un mercadillo enorme, de segunda, carísimo, encuadrado entre puestos de almoneda con cachivaches viejos y destartalados. Ni siquiera el sol nos lo hizo parecer interesante. 
Así que nos largamos con viento fresco a corretear por las calles del Trastevere, que si merecen un paseo detallado.

 Da gusto pasear con zapato bajo- que con tacones de aguja, por aquellos adoquines destartalados, ya se habrán roto mas de una docena de tobillos- por las calles tortuosas llenas de restaurantes y tiendas de artistas que venden sus obras. Teníamos varias direcciones de amigos agradecidos que querían que repitiéramos en el comedor donde ellos lo pasaron estupendamente.

Para no quedar mal con alguno, elegimos nosotras. Y lo hicimos bien. Nos trataron de maravilla. El sitio no es que fuera muy allá en la estética pero estaba limpísimo y la comida exquisita. El nombre no lo he archivado pero queda en las fotos.

Fijaos si les caímos bien a los italianos- el dueño, que los camareros eran indios- que nos regalaron sendos collares de Murano. De Muranito, diria yo, por el tamaño. Pero fue un detallazo, aunque es de suponer que los habría comprado en un saldo. Claro, que todos los días no tienen cuatro neskapolitas de nuestra categoría. 
La vuelta supuso un drama, como de costumbre, ya que aquella zona no tiene Metro y los autobuses ni paraban abarrotados de gente. Hemos tenido que hacer tres transbordos.
 Al fin estamos en casa.

 ¿Quien es el que nos pregunta por direcciones de discotecas?

Menudo cuerpo serrano tenemos nosotras para discotequear, con las palizas que nos metemos…
 Anoche ni fuimos al Arcobaleno.


Lo siento, María.


PJ

 

9 enero 2012


DE MITRA Y MITRAS



 

Pasadas las fiestas, Roma comienza a estar en calma y apenas hay turistas, gracias a Dios.
 Es curioso que a la gente que le gusta turistear no le apetezca que los demás mortales lo hagan a la vez que ellos. Como que, al mirar el Coliseo te tocara a menos si lo hacen otras doscientas personas simultanéamente.
 Esto de la sicología humana tiene su aquél, no creáis. Por ejemplo: me he sentido muy bien al reencontrar la basílica de san Clemente porque casi estábamos solas; por otra parte, parece que si visitas algo que no es lo oficialmente turístico, se está menos arropada culturalmente. Como si fueras un bicho raro buscando lugares exóticos.

 
La basílica de san Clemente lo es: su subsuelo, en varios pisos, desde siglo I al IV era desconocido hasta el año 1857 y no se comenzó a tomar en serio hasta los 50 del siglo pasado. Parece que la Iglesia no tiene tiempo de darle publicidad- y eso que el templo paleocristiano es una joya- para que el peregrino no sospeche, al contemplar el altar de Mitra, que había vida antes del cristianismo.


Quien se sabe todo de Mitra y demás divinidades precristianas mediterráneas es Sánchez Dragó. Y mi hermano Pedro, que es un sabio y fue quien me inicio en estos misterios.


Así que hemos tenido un día completísimo ya que por la mañana estuvimos saludando al Moisés, en San Pietro in Vincoli, también casi solas.

Luego nos acercamos al Coliseo y nos tomamos una ración de sol a la vez que unos capuccinos- que nos adornaron con un corazoncito sobre la espuma- en una terraza al remanso. Ocasión que aprovecho el hindú de turno para vendernos los pocos foulares que nos quedaban por comprar.


Roma esta tomada por los hindues -apenas hay chinos, cosa sorprendente- que manejan las ventas ambulantes , las castañas asadas, el servicio de las cafeterías y la entrada a las toilettes públicas.


Hemos comido en casa y bebido un exquisito chianti. Días mas solemnes lo hemos hecho con champán- el Martini es muy bueno- o con una especie de sidra de los Abruzzos, que de todo ha habido. Mas que nada para conocer la cultura gastronómica – que para eso somos de Bilbao-, lo mismo que hemos hecho con los quesos, de todos los precios y lugares.


Mañana es el último día que pasaremos en Roma.

A ver como se comporta Lorenzo, que hasta ahora ha sido un señor.


PJ

 

 

10 enero 2012



ARRIVEDERCI ROMA



Pues ya estamos haciendo las maletas después de nuestro último envite a la ciudad.

 
Pasado mañana comenzaremos las vacaciones que nos merecemos después de este maratón romano. Las vacaciones de las vacaciones.

 Es que la jornada laboral de los turistas es agotadora. No está regulada por convenio laboral alguno, lo que da lugar a desmadres como los nuestros, que nos pasarán facturas en cuanto la artrosis se percate de que has vuelto al ritmo cotidiano. No quiero ni pensarlo.


Que nos quiten lo bailao.

 Con los ajustes de pensiones que nos tiene preparados Mariano, puede que esta sea nuestra ultima cana al aire.


Esta mañana fuimos al Mercado de Trajano, después de nuestro último tour turístico en el bus de línea 715. El tal mercado es un museo de la época imperial, que aporta videos de reconstrucciones imaginarias de lo que pudo haber sido el Foro y sus aledaños y desde el que se contempla una magnífica vista de Roma.


Tambiénn había una exposición de joyas milenarias de Georgia, que nos encanto.

Resulta que Georgia es la Cólquide del Vellocino de Oro tras el que navegaban los argonautas. Lo que me ha dejado de una pieza es que tienen una región que se llamaba Iberia, como la nuestra. Ahora caigo cuando los vascos dicen descender de esas regiones caucásicas: es mucho más exótico descender de la Iberia lejana que de la peninsular allende Orduña. Ni color, vamos.


Comimos muy bien en una cafetería moderna, que no taberna como suelen ser las turisticas, en plena Vía Nattionale 71, que se llama Castroni y es barata.


Anduvimos de tiendas. Para que engañaros. Y nos probamos modelitos divinos de la muerte, de puro diseño italiano que no compramos porque no cubrían nuestras expectativas.
 Antes de volver a casa fuimos a decirle adios a la Teresa de Jesús, que todavía anda de éxtasis, en aquella postura tan incómoda en que la pilló Bernini esperando que el Querubín se decida a clavarle el dardo de amor divino.

A mi me flipa este Querubin de Bernini.

No podíamos fallarle ni a él ni a Teresa ,tan moderna en su época y de la que tan poco nos acordamos. Con la paisana de Ávila nos despedimos  de Roma en castellano como era menester. No procedía hablarle en italiano. Y eso que , el nuestro, ha mejorado mucho en este viaje

  

EPÍLOGO

Quisiera analizar, a toro pasado, estos días que he disfrutado en Roma y tener serenidad para contemplarme como la turista que he sido.

Indudablemente, en el mundo existen lugares que, por su magia, desean vivirse. Tal es lo que me ocurre con la Ciudad Eterna.

 Yo no me canso de volver y cada vez que lo hago encuentro sensaciones nuevas. Roma es el escaparate de la Historia europea. De una parte de la Historia europea. O de toda ella, según se sepa leer.

El hecho de que se pase de la Vía Sacra, en el Foro, con todas las ruinas que huelen todavía a idus de marzo, a los palacios renacentistas que rodean la Plaza de Venecia donde está el monumento a la Unidad Italiana, cerrando el círculo del tiempo y saltándose mil años de Edad Media, de la que no quedan más que algunas torres románicas -hermosísimas por cierto-, indican que la llamada Ciudad Eterna, pasó mucha penuria hasta que la religión salió de los monasterios y se instaló en el Vaticano.

El Vaticano sigue siendo un emporio divino donde  los peregrinos acuden por devoción y por fe.

Yo no tengo muy claro si la fe es un ente de razón o de sentimiento. Más bien pienso que lo segundo, mucho más manipulable, aunque en su manipulación se utilice la razón. El Vaticano, que controla la fe y la razón, tiende sus tentáculos no ya por toda Roma sino por toda Italia impregnando la vida cotidiana..

Me han sorprendido la cantidad de anuncios televisivos que utilizan frailes y monjas para vender sus productos (Los italianos saben ser irónicos jugueteando con el asunto religioso) y cómo la única emisora que podía conseguir era Radio María, que me arrullaba todas las noches y me despertaba por las mañanas  con el incontestable mantra del santo rosario.

Me hubiera gustado haber tenido ocasión de hablar con la gente para averiguar cuánto hay de rito cristiano y cuánto de tradición cultural más o menos pagana en los presepi y demás elementos navideños. Supongo que más o menos como en España; lo que ocurre es que allí la presión religiosa es mucho más fuerte. Que nosotros solo tenemos un Rouco, y aquello está lleno de Roucos por todas las esquinas.

Entiendo que el italiano mantiene el tipo entre una religión, de la que vive,

 -ojo al Euro- y un pasotismo religioso. No quiero ser pérfida, pero he sentido que la gente respeta al clero que viste perfectamente uniformado, con el mismo respeto que en Sicilia pueden hacerlo con la mafia: “aunque no participo de ella, mejor no la incomodo”.

Si todos los pueblos mediterráneos son intrínsecamente mercaderes, el romano comercia con la religión que le produce pingües beneficios a cambio de un sometimiento ritual.

 Como en los años florecientes del Renacimiento, ahora los dueños de la ciudad son los “nobles” diseñadores de la  empresa y de la moda que exporta el nombre de Italia por todo el mundo. Perfectamente ortodoxos en cuanto a moral pública, que no dudan en saltarse en privado.

El italiano es un artista que, como ya no encuentra mecenas para grandes esculturas palaciegas, diseña interiores acogedores y armónicos donde pueda vivir feliz y despreocupada una burguesía viajera y glamourosa, a la que viste, perfuma  y enjoya.

Al socaire del turismo se encuentra el viajero con otro pueblo romano, formado por inmigrantes- igual que ocurría en tiempos del Imperio con aquellos esclavos que, más o menos conseguían la emancipación-, y que vive paralelo a los nativos. Son principalmente hindúes, sudamericanos y extracomunitarios, que mantienen el comercio barato y los trabajos chapuza en un número enorme. Y una se pregunta dónde están los italianos cuando el camarero, el vigilante, el cocinero, el barrendero tienen la piel canela.

Estarán diseñando un nuevo modelo de coche deportivo, piensa.

 

Y los turistas seguimos volviendo a Roma, como el asesino vuelve al lugar del crimen: impulsados por una necesidad imperiosa de comprobar si todo está como aquel día, si nos han descubierto las pruebas, si el testigo sigue mirando detrás de la columna, si habíamos dejado alguna huella… si alguien nos espera para atraparnos y dejarnos allí para siempre.

…Que, en el fondo , es lo que nos apetece.

 

 

ODA AL PINO ROMANO

 

Siempre estuviste allí. Antes que Eneas;

y antes que Rómulo mamara de la loba.

 

Flanqueaste los ejércitos

cargados de botín

cantando himnos victoriosos

y diste sombra  a veinte mil esclavos

a lo largo de la vía Apia

agonizando en cruz con Espartaco.

 

En ti se apoyó Gala Placidia

despidiéndose, con lágrimas, de Roma

al convertirse en bárbara.

 

Con tu tronco firme se construyeron mástiles

y con tus ramas, hogueras

protectoras de peregrinos

ansiosos de indulgencias.

 

Te arrasaron las bombas y volviste a renacer

de un pequeño piñón

en cualquier recodo humedecido:

en el Foro, el Aventino,

en los patios de la Garbatella,

en los jardines de Pincio.

 

Tu silueta se yergue esbelta en el horizonte,

pino romano,

entre el cielo y la tierra.

Siempre.

 

 

 

 

 

Petra-Jesús Blanco Rubio

Bilbao, 17, 1,2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *