ORFEO Y EURÍDICE

ORFEO Y EURÍDICE

 orfeo

PRESENTACIÓN

Esta obrita fue escrita durante el curso 1989-1990 en el Colegio Público Birjinetxe, de Bilbao, para alumnos de 8.° de E.G.B. Surgió casi como una necesidad después de haber estudiado, en clase de Ciencias Sociales, la antigüedad griega. Se habían leído textos relacionados con su mitología, e incluso se habían intentado dramatizar espontáneamente algunos de ellos.

Aunque los alumnos disfrutaron de esta experiencia, era tal el bombardeo de seres fantásticos, que intenté centrar la avalancha de estos personajes, inéditos para ellos, utilizando el tema de Orfeo y Eurídice. Es lo suficientemente representativo como para que pudieran entender el origen mítico de las Bellas Artes. El problema principal estribaba en que el instrumento que tocaba Orfeo era la lira, casi desconocida por los chavales, así que se decidió suplantarla -con permiso de los dioses- por la flauta dulce, al alcance de todos ellos.

Con la colaboración de la profesora de música, se preparó el baile de las Ninfas y, para recordar ai teatro griego, se utilizó, en algún momento, el coro tradicional.

En el año 2000, ORFEO Y EURÍDICE, representada por los alumnos de 6º curso de Primaria del Colegio Público Birjinetxe, de Bilbao, obtuvo el primer premio del

V Certamen de teatro Escolar de Bilbao y fue estrenada  en el Teatro Arriaga con el siguiente reparto:

Arrate Aguirre

Arkaitz Agüero

Borja Calvo

Inmaculada Caro

Jagoba Conde

Nadia Essadi

Janire Fernández

Jon Andoni Fresnedoso

Ricardo Mayordomo

Elisabeth Merino

Saray Montes

Johana Montes

Aingeru Palazuelo

José Mª Palomino

Jonathan Ramos

 Samuel Soto

Nagore Velasco

Garikoitz Verano

VESTUARIO

Aumnos de 6º curso

DIRECCIÓN

Margarita Muñecas

PERSONAJES:

Narradores: Varios alumnos que se reparten todo el texto de iniciación. Por supuesto, van vestidos o vestidas a la usanza griega y hablarán a coro, muy ceremoniosos. Puede haber dos coros: chicas y chicos que alternarán sus intervenciones. Si el director lo cree conveniente, en algún momento determinado el coro será total o se sustituirá por un solista. Es mucho mejor que, en vez de leer el texto, como suelen   hacer otros narradores, lo sepan de memoria.

Eurídice: Protagonista de la obra. Es una Dríade de los árboles. Las Dríades son una modalidad de las Ninfas, que a su vez, forman parte del variopinto conjunto de los habitantes mágicos del bosque. Es la más bella de todas ellas y debe ocupar el centro del baile.

Ninfas: El resto de las alumnas del curso. Irán vestidas con ropa tenue y ligera. Pueden llevar coronas de flores, guirnaldas y zapatillas livianas.

Orfeo: Muchacho que necesariamente debe saber tocar la flauta,

Aristeo: Apuesto y agresivo. No hay que olvidar que es el Dios de la Caza.

Mensajero: Al servicio de la Diosa de los Muertos. Debe vestir de negro.

Perséfone: Diosa del Hades, reino de los muertos. Vestida con una clámide griega completamente de blanco. Incluso la cara puede estar también pintada de ese color. Lleva los labios pintados de negro y también negras han de ser sus enormes ojeras.

Corte de Perséfone: Es posible que, al convertir en Ninfas a todas las niñas de la clase, haya que buscarles «trabajo» a los varones, por lo que se puede rodear a Perséfone de una corte de personajes tétricos, vestidos de negro, todos hombres.

AMBIENTACIÓN

El escenario debe representar un paisaje lo más idílico posible. Las Ninfas no se merecen menos.

Antes de abrirse el telón, los narradores recitarán sus textos. Entre uno y otro puede haber algunos segundos de música clásica

(Música entre frases)

ACTO PRIMERO

NARRADORES: -El hombre ha buscado, desde siempre, un sentido mágico a las fuerzas de la Naturaleza, a la vida, a la muerte… a la belleza.

                                    -En la antigua Grecia, las Bellas Artes, como la Pintura, la Arquitectura o la Música se atribuían a invención de los dioses.

                                    -Las encargadas de transmitir estos dones a los mortales eran las Musas, que les inspiraban en sus momentos de creación.

                                    -Cada Musa tenía una especialidad. Sus nombres eran muy hermosos: se llamaban Clío, Talía, Terpsícore…

                                    -Había una Musa cuyo nombre erlíope, que significa «La de la dulce voz». Estaba casada con Eagro, rey de Tracia, y tenían un hijo llamado Orfeo.

                                    -Como Calíope cantaba tan bien, era muy estimada por Apolo, el Dios de la Música, que quiso que Calíope le enseñara su arte a Orfeo. Para ello le regaló

                                       un    caramillo, que era una especie de flauta.

                                     -Hasta entonces los mortales sólo sabían cantar. Nunca habían emitido notas con un instrumento musical Orfeo fue el primer hombre que lo consiguió.

                                   -Ved cómo fue:

(Mientras se oye la música, se abre el telón y aparecen las Ninfas bailando. En medio del corro, Eurídice. Cuando terminan de bailar cuchichean, se ríen. Se ve que son felices.

A medida que disminuye el volumen de la música, se va oyendo su conversación.)

NINFA: ¡Ah! ¡Qué descanso!

NINFA: ¡Qué bien lo hemos pasado!

NINFA: ¿Verdad que la Primavera invita a bailar?

NINFA: Y los cuerpos se desentumecen. ¿A que sí?

NINFA: ¡Qué bonito ha quedado el baile!

  (Puede continuar la conversación con aportaciones personales.)

(Entre bastidores, Orfeo comienza a tocar su melodía.)

NINFA: … Escuchad… Se oye una música distinta.

   (Todas las Ninfas hacen gesto de escuchar la música, que cada vez se acerca más.)

EURÍDICE: Pero ésta no es música de Dioses. NINFA: Parece de un mortal.
NINFA: ¿Quién será?

(Entra Orfeo tocando. Las Ninfas se retiran hacia atrás, escuchándole, extasiadas. Eurídice se adelanta y le habla.

EURÍDICE: ¿Quién eres, que pareces un Dios?

ORFEO: No soy un Dios. Soy el hijo de Eagro, rey de Tracia, y de la musa Calíope.

EURÍDICE: ¿Cuál es tu nombre?

ORFEO: Orfeo.

NINFAS: (A coro.) ¡Orfeo… el músico!

EURÍDICE: ¿Tú eres ese Orfeo de quien dicen que cuando tocas amansas a las fieras y éstas se acercan a escucharte?

NINFA: No sólo las fieras. Hay quien asegura que hasta los árboles cambian de postura para escuchar mejor tus notas.

EURÍDICE: Otros dicen que tocas tan bien como el mismísimo Apolo, el Dios de la Música.

ORFEO: Es que la Música es la más bella de todas las Artes. Yo heredé su saber de mi madre, la musa Calíope, y tengo por m sión enseñársela a los demás mortales.

¿Y vosotras?… ¿Quiénes sois?

EURÍDICE: Somos las Ninfas de los bosques y de los ríos… Estamos vagando entre los árboles y los arroyos… Cuidamos de los pájaros y de los cervatillos… Nuestra     misión es procurar la armonía de la Naturaleza. ¿Por qué no te quedas a vivir entre nosotras?

ORFEO: No puedo. Yo vivo en la ciudad, con los demás mortales.

EURÍDICE: Pero con tu música encantarás el bosque. Los ruiseñores y las alondras te tendrán envidia y las Ninfas podremos bailar siguiendo el compás de tus notas.

ORFEO: No existe ningún instrumento humano al que puedan envidiar el silbido del viento y el arrullo de las palomas. En el bosque no me necesitáis. Las Ninfas completáis tanta hermosura con vuestras alegres danzas.

EURÍDICE: A veces los mortales hacéis que os envidiemos los mágicos habitantes del bosque.

ORFEO: Y tú, ¿quién eres, la más bella entre todas las Ninfas, que tanto interés tienes por los humanos?

EURÍDICE: Soy Eurídice, una Dríade de los árboles,

ORFEO: ¿Te gustaría vivir con los mortales?

EURÍDICE: Me encantaría si, viviendo entre los hombres, pudiera oírte tocar ese instrumento con frecuencia.

ORFEO: ¿Serías capaz de vivir sin tus compañeras?

EURÍDICE: Lo intentaría.

 ORFEO: Mira que la vida de los humanos es mucho más complicada que la de los habitantes del bosque.

EURÍDICE: Procuraría entenderla. ¿Me llevarías contigo?

NINFAS: (A coro.) No te vayas, Eurídice. La mole de piedra de la Ciudad destruye la Naturaleza.

EURÍDICE: No sería en mi caso. Conmigo la Naturaleza invadiría la Ciudad y su aliento circularía por calles y plazas.

NINFAS: (Agoreras. A coro.) No entres en la Ciudad, Tú has nacido Dríade y debes vivir entre los árboles del bosque.

En el bosque has nacido y en el bosque debes morir.

EURÍDICE: Si los mortales son capaces de producir tan dulces sonidos como los que arranca Orfeo de su flauta, merecerá la pena vivir entre ellos.

ORFEO: Entonces, ven conmigo… Te llevaré a mi ciudad.,. Allí nos acercarás el perfume del bosque y pondrás una nota de frescor en nuestros palacios.

   Orfeo coge de la mano a Eurídice y sale mientras cae el

TELÓN.

ACTO SEGUNDO

NARRADORES:-Y, cuenta la leyenda, que Orfeo se llevó a Eurídice al mundo de los humanos.

                                     -Entre ellos surgió un gran amor y Orfeo le pidió a su padre, el rey, que le permitiera casarse con la bella Ninfa.

                                     -Eurídice pasaba los días esperando desposarse con Orfeo. Estaba asombrada con la ciudad.

                                     -Ella que acostumbraba a dormir en los claros del bosque, lo hacía ahora en cama mullida.

                                     -Ella que se lavaba en los arroyos saltarines, utilizaba un pequeño recipiente…

                                     -Ella que veía siempre las estrellas sobre su cabeza, necesitaba asomarse a la ventana para contemplarlas…

                                     -Aunque el amor de Orfeo la hacía muy feliz, añoraba los bailes con las demás Ninfas, el canto de los pajarillos y el olor de las violetas…

                                     -Llegó el día de la boda.

                                     -Hasta Hera, Diosa de la Familia, acudió a felicitarles y colocó sobre sus cabezas una corona de flores…

                                      -Eurídice, el mismo día de su casamiento, con la corona de desposada aún sobre su cabeza, se fue al bosque a contarle su alegría a las otras Ninfas…

  (Música entre frases)

     (Se abre el telón y aparece Eurídice.)

EURÍDICE: Ninfas hermanas.., ruiseñores,.., mariposas…, ardillas…, robles…, arroyos… ¡Ya estoy aquí! Quiero impregnarme de nuevo de vuestro aroma, de vuestra       luz…, de vuestro arrullo… Quiero lavarme con el rocío de la hiedra y gustar de la miel de las colmenas… Quiero acariciar el suave plumaje de los cisnes y la rugosa corteza de las acacias… Quiero sentirme vuestra para llevarle a Orfeo, mi esposo, junto con mi amor, la  armonía de la Naturaleza.

  (Mientras Eurídice hace el llamamiento a las

                       demás Ninfas, va entrando en escena Aristeo. Aristeo es el Dios de la Caza. Lleva un arco y

                       un carcaj con flechas a su espalda. Es un Dios déspota y destructor Con tono de superioridad se dirige a Eurídice.)

ARISTEO: ¿Quién eres, hermosa muchacha, que de esa manera hablas con los habitantes del bosque?

EURÍDICE: Soy Eurídice, la Ninfa, que me he desposado esta mañana con Orfeo, el hijo de Eagro, ¿y quién eres tú?

ARISTEO: Aristeo, el Dios de la Caza. Corro tras un cervatillo que debe haber pasado por aquí. ¿Lo has visto? Dime por dónde fue.

EURÍDICE: Lo he visto. No hace mucho pa- só ante mis ojos. Pero no te diré por dónde fue.

 ARISTEO: ¿Olvidas, acaso, que soy un Dios?

EURÍDICE: Aunque seas un Dios no tienes derecho a destruir una vida. El cervatillo es demasiado hermoso para morir.

ARISTEO: ¿Quién te has creído que eres tú para hablarme así? Las Ninfas poseéis inferior categoría y jamás os podéis oponer a los deseos de los Dioses…

EURÍDICE: Las Ninfas amamos y protegemos la vida. Tú, por muy Dios que te llames, la destruyes.

ARISTEO: Escucha lo que te digo: en el mismo bosque, que tanto amas, se encuentra un ser que te castigará por tu desfachatez y osadía.

EURÍDICE: ¿Quién es ese ser?

ARISTEO: Tú misma lo descubrirás muy pronto.

   (Aristeo se marcha con gran altanería dejando perpleja a Eurídice.)

EURÍDICE: Hermanas Ninfas… ¡Acudid!… Tengo miedo… Venid pronto… Soy víctima de la maldición de un Dios… (Mientras pide ayuda y va de un extremo al otro del escenario pisa una serpiente.) ¡Ay! ¡Una víbora!… ¡Me ha picado!… ¡Se cumple mi destino! (Sonido estridente en el momento de la picadura).

                                        (Cuando cae Eurídice van llegando las demás Ninfas que se acercan a ella, la tocan, la llaman, se lamentan, lloran, la vuelven a tocar, etc. Este es un       buen momento para fomentar la creatividad entre las actrices dejándolas actuar con la mayor espontaneidad posible. En medio de este revuelo aparece Orfeo.)

ORFEO: (Acercándose y cogiendo el cadáver de su esposa.)

                     Eurídice, esposa mía… ¿Qué te ocurre? ¿Por qué no me miran tus ojos? ¿Por qué no me aprietan tus manos?

NINFAS: (A coro. Con gran solemnidad.) Ya no vive… Ha pisado una víbora y su  veneno le ha llegado al corazón.

ORFEO: ¡Oh Dioses del Olimpo! ¿Qué pecado ha cometido mi esposa para que me la arrebatéis en el mismo día de nuestra boda?

NINFAS: (A coro.) La ha castigado Aristeo, el Dios de la Caza. Tiene que sufrir su maldición.

ORFEO: (Abrazando a Eurídice.)
Esposa mía… Te llevaré a mi palacio y no me separaré de ti.

NINFAS: (A coro.) No es posible: ahora vendrán los emisarios de la Diosa Perséfone y se la llevarán al Hades, el reino de los muertos.

ORFEO: ¡Jamás!… ¡Yo iré al Hades, y la devolveré a la vida…!

NINFAS: ¿Cómo?

 ORFEO: Con la Música… Si decís que es un arma que amansa a las fieras, ¿no va a convencer a la diosa Perséfone?

NINFAS: (A coro.)

Antes de entrar en el Hades debes atravesar la laguna Estigia en la barca de Caronte y enfrentarte con el can Cerbero que custodia la entrada a la otra vida.

ORFEO: Conseguiré llegar hasta mi esposa con mi amor y con mi música.

NINFAS: (A coro.)
Ningún mortal ha penetrado jamás en los abismos del Hades.

ORFEO: ¡Yo sí lo conseguiré!

TELÓN

ACTO TERCERO

CUADRO I

(Para este primer cuadro se puede utilizar una sábana en medio del escenario donde se proyectará por medio de sombras la seducción de Caronte y el can Cerbero por la música de Orfeo. A través de las sombras se han de representar, y por medio de mímica, las discusiones de Orfeo con ellos y, cómo tocando su melodía, caen dormidos ambos dejándole libre el paso. Los narradores se situarán delante del telón, que está a medio abrir,y deja en el centro el espacio que ocupará la sábana.)cancerbero

NARRADORES: -Orfeo no hizo caso a nadie… Ni siquiera a su padre Eagro ni a su madre, la musa Calíope… Su dolor era tan grande como su locura y decidió hacer lo que   nadie había hecho nunca: bajar al reino de los muertos, en el centro de la Tierra.

                                     -Antes de llegar al Hades tenía que cruzar la laguna Estigia subido en la barca de Caronte.,.

                                     -Caronte era un barquero delgado, de larga y blanca barba, que pasaba a las personas de la orilla de la vida, la Tierra, a la orilla de la muerte, el Hades…

                                     -Cuando Orfeo apareció ante él, Caronte quiso sacarle la moneda de la boca para cobrarse su viaje.

                                     -Al explicarle Orfeo que él no estaba muerto, no le quiso subir a su barca…

                                     -Como Caronte se enfadó tanto, Orfeo comenzó a tocar su melodía y Caronte se durmió.

                                     -El solo remó por la laguna hasta encontrarse en la puerta del Hades.

                                    -Allí le esperaba el can Cerbero, enseñando los dientes de sus tres cabezas, dispuesto a defender la entrada de su palacio.

                                    -También quedó dominado por la magia de la música y, de esta manera, Orfeo pudo llegar hasta Perséfone.

(Se retira la sábana en la que se han representado las escenas a las que aludían los narradores y aparece Perséfone, hierática y blanca, como corresponde a su situación. Estará sentada y rodeada de su tétrica corte. El fondo del escenario puede estar decorado con biombos también blancos en los que haya un dibujo en negro de algún monumento clásico. Todo muy simple y simbólico.)

CUADRO II

Perséfone.jpg

 MENSAJERO: ¡Oh Diosa del Hades, gran Perséfone! Un mortal ha encantado al can Cerbero y a Caronte, el barquero que introduce los muertos en tu reino, y viene, vivo, a suplicarte.

PERSÉFONE: ¿Quién es ese mortal? ¿Cómo es posible que haya atravesado la barrera de la vida sin perderla?

ORFEO: (Entrando por el foro) Soy yo, ¡Oh Diosa del Hades!, Orfeo, hijo del rey de Tracia y de la musa Calíope, esposo de Eurídice, que ha muerto el mismo día de nuestra boda.

PERSÉFONE: ¿Cómo has podido penetrar en mi reino? ¿Qué ha sido de mis guardianes?

ORFEO: El barquero Caronte y el can Cerbero han escuchado las notas de mi flauta y su corazón se ha ablandado. Por eso he podido penetrar en tu palacio.

PERSÉFONE: ¿Cómo es tu música que derrota a los guardianes más fieles?

ORFEO: Yo la tocaré y, si también te emociona, te ruego ¡oh Diosa!, que devuelvas a mi esposa al reino de los vivos.

PERSÉFONE: Toca pues.

                       (Orfeo toca, de nuevo, su melodía. Al principio todos los personajes de la escena estarán muy serios, como ausentes. A medida que suena la música, van cambiando de actitud y, cuando termina, todo el grupo parece haberse humanizado,)

PERSÉFONE: Es tan hermosa tu música, mortal, que hasta la Diosa del Hades se conmueve con ella… Te mereces recibir de nuevo a tu esposa. (Hace un gesto a uno de sus servidores que aparece con Eurídice que se sorprende al ver allí a su esposo.)

EURÍDICE: (Queriéndose acercar a Orfeo.) ¡Orfeo!

ORFEO: (Simultáneamente) ¡Eurídice!

PERSÉFONE: (Colocándose entre los dos.)

Aquí la tienes… Puedes llevártela de nuevo a la Tierra.

Para salir de mi palacio podéis hacerlo por ese pasadizo… Tú, Orfeo, irás delante… Ella, detrás… Solamente pongo una condición: si vuelves la cabeza antes de que la luz del sol os haya tocado… ¡la perderás para siempre!

(La pareja aparenta andar mientras los narradores leen el texto siguiente y actúa según requiera la situación: volviendo la cabeza Orfeo  y, en ese momento, Eurídice se escapa en dirección contraria, quedándose su esposo paralizado con los brazos dirigidos hacia ella. Así debe estar cuando caiga el telón.)

NARRADORES: -Cuenta la leyenda que caminaron largo rato uno detrás del otro.

                                     -Solamente, cuando se comenzó a ver la luz, al final del pasadizo, Orfeo, en su alegría, se volvió para disfrutar con su esposa de tanta felicidad.

                                      -Entonces… Eurídice desapareció de su vista para siempre.

 ( Sonido estridente en la vuelta de Orfeo)

                                      -Orfeo, no pudiendo soportar tanto dolor, murió de pena y se fue a encontrar con su esposa en el reino de Perséfone.

                                      -Pero dejó su caramillo en el mundo de los vivos para que la Humanidad fuera más feliz gracias a la MÚSICA,

TELÓN

Después de bajado el telón, los personajes van saliendo delante de él explicando su significado.

ORFEO es el símbolo de la música que amansa a las fieras, encanta y conmueve.

EURÍDICE representa el amor que se nos escapa por la impaciencia del corazón.

LAS NINFAS son las fuerzas protectoras de la Naturaleza.

PERSÉFONE, que vive en el centro de la Tierra, significa la semilla que tiene que destruirse, enterrada, para dar nueva vida.

FIN

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

POESÍA