EL GRITO DE RODRIGO

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Esta dramatización es eminentemente didáctica y está pensada para ser representada por alumnos de Secundaria que hayan estudiado o estén estudiando el tema del Descubrimiento de América.

              Para escribirla se utilizó suficiente documentación y tenemos conciencia de que, salvando pequeñas licencias, es fiel a la Historia.     Entre la bibliografía utilizada consultamos con el Diario de Colón. Todos los datos científicos de la navegación son extraídos de él. Incluso el detalle de cantar la Salve, que constituye el momento cumbre con el que se termina la obra, figura en el diario lo mismo que la alusión a la placidez de la ría de Sevilla o al pájaro rabiforzado.

              Aunque, por la lógica cronología de los acontecimientos, la figura de Martín Yáñez Pinzón no aparece hasta bien avanzada la obra, queremos que ésta sea un homenaje a su figura a la que, tal vez, la Historia no le haya atribuído el papel que se merece, ya que creemos que sin su categoría y fama como avezado marino, no le hubiera sido fácil a Colón encontrar tripulación para su aventura.

              “El grito de Rodrigo” fue escrita y representada con motivo del V centenario del Descubrimiento por los alumnos y alumnas que estudiaban 8º de E. G. B. durante el curso 1992-93 en el salón de actos del Colegio Público Birjinetxe, de Bilbao. De ahí, la alusión a la tradición marinera del pueblo vasco.

El protagonista, Rodrigo de Triana, fue encarnado por un muchacho lleno de complejos, acosado sistematicamente por sus compañeros al que, a medida que se fueron desarrollando los ensayos, le fueron respetando y terminó siendo un líder de la clase al terminar el curso. También el personaje del Padre Marchena fue interpretado por un alumno con graves problemas de pronunciación y el de la Reina por una alumna que, a pesar de ser brillante intelectualmente, sufría de una enorme timidez. … El director – que en esta ocasión no fue la autora – escogió a los actores con capacidades inversamente proporcionales a la importancia del papel. El resultado fue magnífico. Es posible que en ello tuviera mucho que ver el casi un curso de ensayos.

                     PERSONAJES POR ORDEN DE APARICION

NARRADORES

FRAY ANTONIO DE MARCHENA -Fraile. Cartógrafo de La Rábida.

RODRIGO DE TRIANA – Muchacho que vive con los frailes de La Rábida.

CRISTOBAL COLÓN– Navegante

DIEGO COLÓN– Hijo de Cristóbal Colón.

FRAY JUAN PÉREZ – Fraile confesor de la Reina.

BEATRIZ GALINDO – Dama de Isabel. Profesora de latín.

DAMAS DE LA REINA – Varias.

ISABEL DE CASTILLA – Reina.

FERNANDO DE ARAGÓN – Rey.

GARCÍA HERNÁNDEZ – Físico de Palos. Amigo de los marinos.

MARTÍN YÁÑEZ PINZÓN – Marino de Palos.

JUAN DE LA COSA – Armador y cartógrafo.

ALGUACIL

PAJE    

MESONERO – Antiguo marino que ahora está cojo.

HOMBRES BEBIENDO Y JUGANDO EN LA TABERNA

MARIDO 1º – MUJER 1ª

       HIJO – MADRE

       NOVIA – NOVIO

       MARIDO 2º – MUJER 2ª

       AMIGOS JUERGUISTAS

VICENTE YÁÑEZ PINZÓN – Hermano de Martín.

MADRE DE LOS HERMANOS PINZÓN

       VECINA DE LOS PINZÓN

   

                            AMBIENTACIÓN

Esta es una obra de ambientación compleja ya que se desarrolla en múltiples escenarios: la biblioteca de La Rábida, la cámara de la reina, la taberna, la plaza del pueblo de Palos y el camarote de Colón.

Posiblemente, en un escenario un poco grande, lo que nosotros hemos llamado “cuadros”, se pueden representar sin cambiar el decorado, con un buen juego de luces que ilumine la escena que se está representando. En el salón de actos de Birjinetxe, muy pequeño, se hicieron tres decorados base que se podían cambiar con pequeños accesorios. Para la biblioteca y la cámara de la reina se confeccionó un telón que representaba una pared de piedra, con una columna y una puerta ojival como elementos fijos. Cuando tenía que aparecer la biblioteca se añadían, por medio de alfileres, la ventana y unas estanterías con libros. Cuando se trataba de la cámara real se sustituía la ventana por un cuadro con las efigies de Isabel y Fernando ( lo sacamos del relieve que adorna la fachada de la Universidad de Salamanca que suele aparecer en todos los libros de texto) . Entonces se cambiaban los telones de biblioteca por otros que tenían grandes cortinajes rojos. Todo esto, naturalmente, además del mobiliario pertinente.

También utilizamos el mismo telòn para la taberna y el camarote de Colón: en una pared casi lisa, cuando era taberna, se colocaba una alacena previamente pintada y recortada, y, cuando era camarote, se sustituía la alacena por un ventanuco de ojo de buey como hay en los barcos.

Otro telón se necesitó, o, al menos, nosotros creímos necesitar, para la escena de la convocatoria a los marineros en Palos. Se hizo un decorado representando una calle que desembocaba en un puerto.

              El número, tal vez excesivo, de actores fue debido a la intervención de dos clases completas. Creemos que muchos de los personajes accesorios se pueden suprimir, o se pueden duplicar los papeles, dependiendo del número de intérpretes.

                                   CUADRO I

(Antes de abrirse el telón, saldrán delante del escenario los narradores vestidos a la usanza del siglo XV. Como el texto que han de leer es bastante extenso, es conveniente que sean varios. Pueden actuar de narradores los mismos actores y actrices que forman el pueblo de Palos de la Frontera.)

 

NARRADOR : A finales del siglo XV, la Humanidad se hallaba en uno de los momentos más ricos de su historia. Los hombres y las mujeres deseaban saber muchas cosas.

– Aprendían Bellas Artes y estudiaban Latín. Los poderosos llevaban a su casa a los mejores poetas. Se ayudaba a los artistas que no tenían dinero para aprender, y todo el mundo sentía la satisfacción de vivir.

– Este período de la Historia se conoce con el nombre de RENACIMIENTO.

– Durante el Renacimiento, los europeos se dieron cuenta de la trascendencia que tenía conocer el resto del mundo y se organizaron viajes a países remotos

– Ello fue posible porque los sabios habían hecho un descubrimiento al que, hasta entonces, nadie daba importancia.

– El descubrimiento fue que la Tierra es redonda.

– De todos los viaje, hubo uno que cambió el curso de la Historia. ¿sabéis cuál fue?

PÚBLICO: ¡ El descubrimiento de América !

NARRADOR: Nosotros vamos a recordar en este día como ocurrió.

– Porque hoy, exactamente hoy, 12 de Octubre de 1992, hace 500 años que concluyó el viaje más importante de todos los tiempos. (Texto ya obsoleto)

– Todo comenzó en un monasterio de frailes franciscanos de la provincia de Huelva, en el pueblo de Palos de la Frontera.

– El Monasterio de La Rábida.

                   (Suena música gregoriana mientras se abre el telón. La escena se desarrolla en la Biblioteca del Monasterio de La Rábida. El P. Antonio de Marchena trabaja mientras le observa un muchachillo, que vive en el convento y que es su ayudante. Tiene 14 años y se llama Rodrigo de Triana.

                  El P. Marchena está escribiendo en un mapa. Sobre su mesa se encuentran muchos mapas desordenados, una escuadra, un compás y una esfera terrestre que él consulta para su trabajo. Tiene un tintero de tinta negra y escribe con una preciosa pluma de ave. El fraile y el muchacho dialogan)

MARCHENA: Echa un poco más de tinta, Rodrigo, que tengo que terminar este mapa antes de los rezos.

RODRIGO: Ahí va, Padre Marchena. (Le llena el tintero con tinta de un enorme botellón que hay en alguna estantería. Se queda mirando.) ¿Me deja mirar un poco?

MARCHENA: Sí, muchacho.(Rodrigo se aproxima a los mapas y los observa con interés)

Te gustan ¿eh?. Puedes soñar un rato.

¿A dónde te gustaría viajar?… ¿a África como los portugueses o a Catay como Marco Polo?

RODRIGO: A mí me gustaría ir hacia el Oeste… y meterme en el Mar de los Sargazos… y luchar con esos dragones enormes que devoran a los marineros con barco y todo.

MARCHENA: ¡Pero hombre… ¡ Llevas tres años en el convento mirando nuestros mapas y nuestras esferas…y ¿aún crees como la gente del pueblo en brujas y en maleficios ?

RODRIGO: No me venga usted diciendo, como cuentan los árabes, que no existe el Mar de los Sargazos, ni el abismo, ni nada… y que la Tierra es redonda…¡ Eso si que no me lo creo !

MARCHENA: Pues tienes que creértelo, si quieres ser ayudante de cartógrafo del siglo XV. Los griegos Eratóstenes y Ptolomeo ya hablaron de la redondez de la Tierra… Pero este es un secreto que solo conocen muy poquitos sabios… La gente ignorante, que es casi toda, sigue creyendo que la Tierra acaba en Finisterre… (bajito). Pero como tú eres mi amigo, y además, muy inteligente, te hago partícipe de este secreto guardado durante tantos siglos.

                (Se oyen las campanas del vecino pueblo de Palos de la Frontera tocando a rebato. Los dos, fraile y muchacho, se asoman a la ventana.)

LOS DOS: ¿Qué pasa ?

– ¿Qué ocurre?

– ¿Por qué tocan?

MARCHENA: La gente corre…Hay jaleo en la playa…Vayamos a ver qué pasa. (Se van. Música)

                           (se apaga la luz)

NARRADOR:Frente a las costas de La Rábida ha naufragado un barco. Solamente han podido ser rescatadas dos personas: un padre y su hijo.

(Entran en la biblioteca Marchena y Rodrigo llevando, casi arrastrando, a los dos náufragos, que están, naturalmente, con las ropas caladas.

MARCHENA:      (A Colón)

– Aquí. Sentaos aquí. (Colón se sienta, pero parece muy débil)

Tranquilo… que todo ha pasado ya. (Ofreciéndole un vaso) ¿Un poquito de agua?…o, mejor: vinillo de la tierra, que tonifica más. (Cambia de vaso y le sirve vino de una jarra. Mientras tanto, Rodrigo ha estado intentando quitarle a Diego la ropas mojadas.)

RODRIGO: (A Diego)– ¡Vamos muchacho!… De buena os habéis librado… El barco se ha ido al fondo… Parece que se lo hubiera tragado la mar… Menos mal que tu padre y tú sois buenos nadadores…

DIEGO:Es que mi padre es un viejo lobo de mar, y desde pequeño me enseñó a nadar muy bien… Yo, a mis años, ya he viajado más de mil leguas con él.

RODRIGO: ¡Qué suerte, macho!.. No sabes lo que me gustaría a mí ir en un barco mil leguas por el mar…

MARCHENA: Rodrigo: llévate al niño a la cocina. Cámbiale de ropa y di que preparen un refrigerio para los dos.

COLÓN: Gracias, Padre. ¿Cómo se llama este lugar?

MARCHENA: Estáis en el Monasterio de la Rábida, en Huelva. ¿Hacia dónde os dirigíais?

COLÓN: Ibamos a Sevilla para ponernos en contacto con la reina de Castilla, Doña Isabel.Tengo que enseñarle unos documentos.

(Levantándose sobresaltado).

Por cierto: ¿dónde está mi valija?… Creo haberla rescatado… ¡Si se ha hundido con el barco, estoy perdido!

F.JUAN PÉREZ: (Entrando con una bolsa en la mano) Aquí está vuestra bolsa…,chorreando.

COLÓN: (Levantándose)

– Pues hay que sacar todo inmediatamente y ponerlo a secar… Sin perder un minuto. Me va en ello la vida. (Se ponen los tres a extender pergaminos por las mesas y el suelo de la habitación)

MARCHENA: ¿Qué es esto? …Mapas y cartas marinas… Nada podría ser más de mi agrado. ¿Es cartógrafo vuestra merced?

COLÓN: No. Yo soy marino. Interpreto las cartas y los mapas. Viajo por los Siete Mares y conozco los lugares más recónditos. 

MARCHENA: Entonces: sed bienvenido. Ha sido Dios el que ha hecho naufragar vuestro barco frente a este Monasterio. Vuestra experiencia servirá para comprobar la veracidad de nuestros mapas. ..Ahora, vayamos a reponer fuerzas.

(Salen de la escena los dos frailes con Colón. Música. Se apaga la luz. Entran en la Biblioteca los frailes con Colón)

F.J. PÉREZ: Bueno, bueno…O sea …que venís de la Corte de Portugal…¿y os llamáis…?

COLÓN: Cristóbal Colón.

MARCHENA: …Y decís que el rey de Portugal no os ha hecho caso…

COLÓN: Es que Portugal está muy interesado en darle la vuelta a África y llegar a la India desde allí.

Les falta visión comercial. Si me hicieran caso, el viaje hasta las Islas de las Especias sería más corto y más barato.

F.J.PÉREZ: ¿Cómo es exactamente el viaje que vos proponéis?

COLÓN: (Se acerca a la esfera terrestre que hay sobre la mesa. Es una esfera sobre la que se habrán pintado previamente los continentes que se suponían en esta época. Es decir: hay que suprimir el continente americano y cubrirlo todo de mar)

– Pues vamos a ver: Aquí está España. Esto es Africa. Para llegar a las Islas de las Especias, los portugueses van por aquí... (señalando) Yo propongo ir en línea recta por el Oeste y llegar antes y mejor.

MARCHENA: Pero el Atlántico es muy traicionero. Nadie que haya sobrepasado las Azores ha sido capaz de volver.

COLÓN: Las Azores se descubrieron hace cincuenta años. También fue una hazaña llegar a ellas. Todo es cuestión de arriesgarse.

F.J.PÉREZ: ¿Vos os arriesgaríais?

COLÓN: Por supuesto. Es tal la seguridad que tengo. Tan perfectos mis mapas, que solamente necesito para embarcarme eso que llamamos vil metal.

F.J.PÉREZ: ¿Y pensáis encontrarlo en Sevilla?

COLÓN; En Sevilla, no. En Granada. Cuando la reina Isabel conozca mis planes, seguro que me ayudará. Ella es generosa y soñadora.

MARCHENA: Pero está casada con Su Majestad el rey Fernando, que, ni es generoso ni soñador. No os aseguro mucho éxito.

F.J.PÉREZ: Además están atareadísimos con el asunto de Granada.  Hace diez años que quieren conquistarla y los moros son duros de pelar. Pero todo se andará.

MARCHENA: Si vos quisierais, Fray Juan, le podríais comunicar a la Reina los deseos de Colón. Sois su confesor y os hará caso.  Si conseguimos que ella se entusiasme, habremos ganado la batalla. (Entran Diego y Rodrigo)

DIEGO: Padre, ya tengo un amigo. Se llama Rodrigo de Triana. Dice que quiere hablarte.

COLÓN: ¿Qué pasa, Rodrigo?

RODRIGO: Pues yo… Yo… soy el ayudante del Padre Marchena y… y me gusta leer sus mapas y sus libros y…

COLÓN: ¿Y qué?

RODRIGO: Que… siempre he soñado con embarcar en una nao con grandes velas que se hincharan con el viento…

Pero… en el convento solo se puede soñar…   Señor: si conseguís hacer ese viaje hasta las Indias, ¿me llevaríais como grumete?

 COLÓN: Trato hecho, muchacho…   Pero… ¿Quién cuidaría de mi hijo Diego?

MARCHENA: Nosotros, los frailes, le cuidaríamos, mientras navegaseis, como a la niña de nuestros ojos.

COLÓN: No es necesario tanto mimo.   Me conformo con que le enseñéis a leer y contar.  Tiene que saber muchas cosas para ser marinero como su padre.

                                         TELÓN

                                         CUADRO II

NARRADOR: Corre el año 1491. Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, llevan mucho tiempo luchando para conquistarles a los moros la ciudad de Granada.

– Cuando ésta sea conquistada, toda la Península será cristiana, que es el gran deseo de los Reyes.

– Cerca de Granada, se ha levantado la ciudad de Santa Fe, desde donde los cristianos organizan la guerra.

– Isabel de Castilla, en sus aposentos, estudia con su dama Beatriz Galindo, que le da clases de Latín.

(Se abre el telón y aparece el camarín de la reina. Con ella, Betriz Galindo y otras damas)

BEATRIZ: Majestad: la lección de hoy ha sido demasiado corta. Apenas habéis prestado atención al Latín.

ISABEL: Beatriz, hija : A veces, hasta la misma reina no puede abarcar todo:Tengo que cuidar de mi reino, vigilar a mis nobles y recibir embajadores… Como esposa y madre, he de atender a Su Majestad el Rey y a los infantes… Y, como mujer renacentista, he de abarcar el dominio de las Artes.

DAMA 1: …Y…aprender a bailar..

ISABEL: Aprender a bailar.

DAMA 2: …Y…aprender a cantar…

ISABEL: Aprender a cantar.

DAMA 3: …Y recitar poesías …y montar a caballo…

ISABEL: Recitar poesías..

DAMA 4: Eso, además de coser y bordar y rezar… que debe saber cualquier dama honorable que se precie.

ISABEL: Y para colmo… ¡esta agotadora guerra contra el infiel, que no me deja vivir!

BEATRIZ: Calma, Majestad. Esta guerra está a punto de acabar. Dentro de poco, Granada se rendirá ante vuestro ejército y podréis tener una auténtica corte.

ISABEL: Tengo ganas de que esta pesadilla haya terminado.

(Aparece en escena el rey Fernando)

FERNANDO:  Terminará todo menos las deudas. Estamos hasta el cuello de deudas.

ISABEL: ¿Es posible, Fernando?

FERNANDO: Sí, querida esposa. Esta guerra de Granada se está prolongando demasiado. Son sesenta mil hombres con armas a los que hay que alimentar todos los días.

ISABEL: ¿Habéis pensado subir los impuestos?

(Las damas se van marchando discretamente de la escena después de hacer una reverencia . Los Reyes, ni se fijan en ello)

FERNANDO: Imposible. El pueblo no puede pagar ya más impuestos. Por eso, he decidido vender la villa de Casares al Duque de Cádiz, por la que le pediré diez millones de maravedíes

ISABEL: El pueblo os lo agradecerá.

FERNANDO: El pueblo no lo va a agradecer. Y, encima, todas nuestras riquezas pasarán a manos de los nobles…. Y, no tardando mucho, los Reyes serán más pobres que cualquiera de ellos. 

ISABEL: No os preocupéis, Fernando. Nuestro será el orgullo de haber vencido a los moros y llevar la cruz de Nuestro Señor a la Mezquita de Granada.

FERNANDO: Menos mal que aún quedan las joyas de Castilla, que siempre se podrán vender por una causa justa.

ISABEL: ¿Y por qué no se pueden vender las joyas de Aragón?

FERNANDO: Porque es Castilla y no Aragón quién dirige esta empresa.  Si Castilla quiere honores, que sea Castilla quien pague.  (Haciendo una burlona reverencia a la vez que se va marchando).  Yo soy un mero soldado que cumple las órdenes de Su Católica Majestad. (Se va)  (Isabel queda sola muy preocupada y así la encuentra su dama Beatriz).

BEATRIZ: Majestad.

ISABEL: Beatriz: ya has oído al Rey.  No tenemos un maravedí…. y yo le había prometido a ese genovés que me recomendó Fray Juan Pérez que le iba a financiar el viaje a las Indias. ¿Qué hacemos ahora?

BEATRIZ: Lo primero que debéis hacer es decírselo al Rey. No podéis estar ocultándole tanto tiempo este proyecto.    (Se asoma Fray Juan). Puede ayudarnos la presencia de Fray Juan.

F.J.PÉREZ: Majestad.­­

ISABEL: Padre, me alegra su visita. Estamos pasando un mal momento.

F.J.PÉREZ: ¿Qué ocurre?

ISABEL: El rey Fernando está muy preocupado con los dineros de los reinos. Dice que si se prolonga demasiado la guerra de Granada no nos quedarán más que deudas… y yo tengo empeñada mi palabra en ese viaje a las Indias…

F.J.PÉREZ: ¿Aún no le habéis hablado a Su Majestad el Rey?

ISABEL: Aún no. No he encontrado el momento oportuno

F.J.PÉREZ: Os podré ayudar ya que traigo esta carta de Colón, que facilitará las cosas. (Le entrega la carta a la reina ,que la lee bajito.)

BEATRIZ: Callaos. Viene el Rey.

 FERNANDO;       (Entrando ) Buenos días, Fray Juan.

F.J.PÉREZ: Buenos días, Majestad.

 FERNANDO: Hace tiempo que no os veíamos por Santa Fe. ¿Hay novedades?

ISABEL: Una y muy importante.

FERNANDO: ¡ Que se rinde Boabdil !

ISABEL: Aún no. Pero tenemos un proyecto que, si lo realizamos, dejará pequeñas vuestras hazañas con los musulmanes.

FERNANDO: ¿ De qué se trata ?

ISABEL: Veréis : ¿Recordáis lo mal que os sienta cada vez que llegan noticias del reino de Portugal,sobre los descubrimientos de sus marinos…?  ¡Qué enfado tuvisteis el día que descubrieron las islas de Cabo Verde…!  …Y no digo nada,hace un par de años,cuando tuvieron la osadía de darle la vuelta a Africa y doblar el Cabo de las Tormentas…!

FERNANDO: …Que llamaron el Cabo de Buena Esperanza.

ISABEL: Pues yo tengo más esperanza aún que los portugueses. Nosotros podremos llegar hasta Catay y Cipango sin tener que bordear Africa.

FERNANDO: ¿Cómo?

ISABEL: Fray Juan Pérez ha encontrado un marino genovés que conoce un camino hacia el Oeste.

FERNANDO: …Y piensa caminar hacia el Oeste… hacia el Oeste… y llegar al Este  ¡No me toméis el pelo!, Isabel .¿Cómo es esto posible?

ISABEL: ¡Ay ,Fernando!… ¡Qué poco culto sois !… Si estudiarais más… Solo os preocupáis de la guerra y no hacéis caso de los sabios que os rodean. A estas alturas del Renacimiento, todos los cartógrafos, moros y cristianos, saben que la tierra es redonda. Y que se puede llegar al Este saliendo hacia el Oeste.

F.J.PÉREZ: Además, es el camino más corto.

 FERNANDO: Pero mucho más peligroso. La recta del Atlántico solo se conoce hasta las Azores. Ningún marinero se arriesgaría a avanzar más hacia el Oeste.

F.J.PÉREZ: El marino del que os hablo, que se llama Cristóbal Colón, es capaz de hacer ese viaje.  Él mismo me ha entregado esta carta para Sus Majestades.      (Fray Juan Pérez le entrega al Rey la carta, mientras mira a Isabel con complicidad)

FERNANDO: (Leyendo en alta voz al principio, luego, entre dientes y, al final, para sí mismo)

– “Muy altos Reyes: de muy pequeña edad entré en el mar navegando y he continuado hasta hoy. La misma arte inclina a quién le prosigue a desear de saber los secretos de este mundo. Ya pasan los XL años que yo voy en este uso…  (Fernando lee el resto de la carta, auténtica, de Colón, en silencio)  Parece que conoce la mar. Aquí dice: “todo lo que hasta hoy se navega, todo lo he andado.”… Este hombre parece muy seguro de conocer el camino de las Indias.

F.J.PÉREZ: Lo está.Tiene en su poder las mejores cartas de navegación que se han visto en La Rábida.

ISABEL: ¿Os dais cuenta, Fernando? : si Castilla organiza este viaje, en cuanto conquistemos Granada, seremos los Reinos más importantes de Europa…!

ISABEL: Y, por qué no lo ha de organizar Aragón?.

ISABEL: Cuando nos repartíamos las conquistas y, vosotros los aragoneses, os decidisteis por avanzar en el Mediterráneo,no se os ocurrió que habría nada más allá de Finisterre. Creísteis llevar la mejor parte.

FERNANDO: Es verdad. El Mediterráneo es también el Mare Nostrum, y hasta sus peces llevan en el lomo las armas del Rey de Aragón.

ISABEL: (Soñadora) – ¡Quién sabe, si no tardando mucho, en Cipango y Catay , ondeará el pendón de Castilla!

FERNANDO: No soñéis tanto, Isabel.¿ Ya tenéis dinero para sufragar un viaje tan costoso?

ISABEL: ¿No decíais que, en caso de emergencia, se podrían vender las joyas de Castilla? …¡Pues aquí están!  (Se quita las joyas y se las da a su esposo). Si hace falta, entregaré hasta las que llevo puestas.

FERNANDO: Esperemos que no sea necesario. Consultaré al Consejo Real.

                                         TELÓN

                                         CUADRO III

NARRADOR: Las cosas se han puesto mal para Colón. El Consejo Real no ha dado su voto para hacer el viaje, y Colón ha enviado a su hermano Bartolomé a las cortes de Francia para buscar ayuda en aquel reino.

(Se abre el telón mostrando, de nuevo el Monasterio de La Rábida. En la Biblioteca, el P. Marchena, trabaja. Rodrigo y Diego, se entretienen con un juego de ajedrez)

DIEGO: Te como la dama, Rodrigo.

RODRIGO: ¡Perillán… ¡Has aprendido pronto. Ya no puedo dejarte solo ni un segundo. En cuanto me despisto, me das jaque.

DIEGO: (Jugando) – Jaque mate en un instante. ¿Es verdad que llega hoy mi padre?

MARCHENA: De un momento a otro. Hace días que le esperamos.

(Continúan jugando los niños y trabajando el fraile, mientras se eleva el volumen de la música gregoriana. Llaman a la puerta)

RODRIGO: ¿Quién será? .(Va a abrir la puerta. Se asoma Colón)

 DIEGO: ¡Mi padre! (Corre hacia él y se abrazan)

COLÓN: Diego, hijo mío. ¡Cómo has crecido! ¡Qué guapo estás.  (Dirigiéndose hacia el fraile) Fray Antonio: gracias por todo. (A Diego) Cuéntame: ¿cómo te ha ido todo este tiempo en el Convento?

DIEGO: Muy bien, padre. Rodrigo me ha enseñado muchas cosas. Ya casi sé leer de corrido.

RODRIGO: …y jugar al ajedrez.

COLÓN: ( A Rodrigo) – Perdón, muchacho. No te había dicho nada. Nunca te pagaré lo que has hecho por mi hijo.

RODRIGO: Claro que me lo pagaréis. Habéis prometido llevarme en el viaje a las Indias.

COLÓN: Tendrás que esperar. Ya no hay viaje.Vengo por el niño. Él y yo nos vamos a Francia.

MARCHENA: No es posible. ¿Qué ha sido de las conversaciones con la Reina?

COLÓN: Con la Reina, bien. Con el rey Fernando, regular… y con el Consejo Real, nefastas.

MARCHENA: ¿Qué ha ocurrido?

COLÓN: El Rey nombró una comisión técnica que estudió el proyecto. Como me temía, lo consideraron una locura. Solamente tres o cuatro personas como el tesorero real, Luis de Santángel, y el duque de Medinaceli creyeron en mí.

MARCHENA: Ellos y la Reina.

COLÓN:He decidido buscar fortuna en otros países.

MARCHENA: Hay que insistir ante la corte de Granada. Esta vez no os dejaremos solo.

                                         TELÓN

                                         CUADRO IV

NARRADOR: Cuando Colón les contó a sus amigos, los frailes de La Rábida, que iba a pedir ayuda al rey de Francia, éstos alquilaron una mula muy veloz para darles la noticia a los reyes Isabel y Fernando.

– Escuchad a los Reyes

(Se abre el telón y de nuevo aparece el camarín de la Reina. En escena Isabel y Fernando. Al fondo, en un rincón, un paje)

FERNANDO: ¿Sabéis, Isabel, que Colón quiere marcharse a Francia porque dice que aquí no le ayudamos?

ISABEL: Yo tenía entendido que el duque de Medinaceli estaba dispuesto, él solo, a financiar el proyecto.

FERNANDO: ¿Y vos vais a consentir que un vasallo os gane la partida? . ¿Es que ya no tiene orgullo la reina de Castilla?

ISABEL: La reina de Castilla tiene su orgullo… pero también su astucia. ¿Sabíais, acaso, que este asunto de Medinaceli ha conseguido que Colón se quede más tiempo con nosotros?… ¿y que durante este tiempo he estado buscando en las arcas reales dineros para la expedición?

FERNANDO: Pocos dineros habréis conseguido…

ISABEL: No tan pocos. Colón dice que necesita solamente tres naves y cien hombres.

FERNANDO: Con todo el dinero que nos pueda prestar el tesorero real ,solamente habrá para una carabela.

ISABEL: ¿Recordáis, esposo, que en el bloqueo de Málaga, la villa de Palos no participó?

FERNANDO: …y se les castigó obligándoles a aportar dos naves al Reino cuando éste las necesitara…

ISABEL: ¡Pues ya las necesitamos!… Estas dos y la que podemos pagar nosotros formarán la flota que llevará a Colón a la India.

FERNANDO: ¿Estáis segura de que queréis embarcaros en este negocio?

ISABEL: La Reina de Castilla nunca ha dado marcha atrás en ninguna empresa… y esta es la empresa más trascendente que se nos ha proporcionado. (Con sorna)... Si aportáis algún dinero… también vos participaréis en los beneficios…

FERNANDO:       (Al paje)  – Llama a Cristóbal Colón . (Sale el paje)

(Entran Colón, el P. Marchena y F.Juan Pérez)

MARCHENA: Majestades

F.J.PÉREZ: Majestades…

COLÓN: Majestades..

FERNANDO: Os hemos convocado para que nos aclaréis ese proyecto de pedir ayuda a Francia.

COLÓN: No tengo más remedio que buscar protector fuera de España: hasta el duque de Medinaceli me ha fallado.

ISABEL: No os ha fallado. Pero ahora serán los reyes, personalmente, quienes os ayuden.

COLÓN: ¿Qué ha ocurrido para este cambio?

FERNANDO: Han cambiado las cosas. La guerra de Granada está a punto de terminar. España necesita ampliar sus horizontes y no queremos que solamente Portugal sea la reina de los mares.

MARCHENA: Si Cristóbal Colón dirige la expedición, podéis estar seguros de ganarles a los portugueses la carrera del mar.

FERNANDO:  ¿Tan seguro estáis, Padre Marchena?

MARCHENA: Tan seguro. Ningún marino, de cuantos he conocido, ha tenido las ideas tan claras.

F.J.PÉREZ: Ni su pericia

ISABEL: De eso nos fiamos.  Sellemos nuestro compromiso.

               (Los tres: Isabel, Fernando y Colón extienden sus manos y las juntan en medio de la escena)

MARCHENA: De ahora en adelante el nombre de Cristóbal Colón quedará asociado eternamente al de Isabel y Fernando.

                                                TELÓN

                                              CUADRO V

NARRADOR: El dos de enero de 1492 el rey Boabdil entregó a los reyes Isabel y Fernando las llaves de aquel paraíso llamado Granada.

– Desde aquel día, una vez terminada la guerra, los soldados volvieron a sus pueblos y sus antiguas profesiones.

– En un mesón de Palos de la Frontera unos marinos celebran así la victoria cristiana. Estos marinos eran Martín Alonso Pinzón y Juan de la Cosa. Con ellos, el físico de Palos, García Hernández.

(En escena el mesonero, que es cojo, sirve y limpia las mesas. Las del fondo están ocupadas por hombres del pueblo que juegan a las cartas. Serán los mismos actores que luego se van a embarcar. Beben y comentan en alta voz los avatares del mus o cualquier otro juego de cartas, independientemente de lo que digan los actores que figuran en el guión.)

                (Entran Pinzón, Juan de la Cosa y García Hernández.)

PINZÓN: Dios os guarde, mesonero.

MESONERO: Dios os guarde. Muy contentos parecéis. ¿Qué os trae por aquí

G.HDEZ: Celebramos el fin de la guerra. Ahora ya no quedarán moros en España. ¡Vivan los reyes Isabel y Fernando!

TODOS: (Incluso los que están en otras mesas) – ¡Vivan

G.HDEZ: Sácanos el mejor vino que tengas en tu bodega. Esto hay que celebrarlo.

MESONERO: Al instante. (Se va)

PINZÓN: Esperemos que, con la guerra terminada, vuelvan los soldados a sus casas y, de nuevo, tengamos marineros para podernos embarcar

JUAN DE LA COSA: Han sido malos estos años. Todos los hombres jóvenes estaban en el ejército que sitiaba Granada, y nosotros, los patrones, nos hemos tenido que quedar en tierra porque faltaba mano de obra.

PINZÓN: Tú no. Que los vascos no han acudido a la guerra porque tienen fueros que se lo permiten y has podido viajar con ellos durante estos años. ¡Menuda suerte que tenéis los que vivís en el Norte!

(Vuelve el mesonero y sirve)

MESONERO: Este vino del Condado es lo mejor que tengo desde antes de la guerra.

PINZÓN: (Probando) – Bueno está.

JUAN DE LA COSA: No ha sido tanto. Los vascos son más pescadores que comerciantes y solo les preocupa la caza de la ballena.

GARCÍA HERNÁNDEZ: Eso no es totalmente cierto. El Consulado de Bilbao lleva y trae mercancías de todos los puertos de Europa.

J.COSA: Pero son viajes de cabotaje. No hacen más que recorrer la costa de puerto a puerto.

PINZÓN: Los vascos son los marinos más expertos de todo el Cantábrico.

J.COSA: También los cántabros lo somos… Y, si no…¡aquí estoy yo!.

 MESONERO: Todos somos marineros y valientes… ¡ Ay si yo no hubiera recibido aquel golpe en la pierna… ¡ Ahora estaría navegando por esos mares de Dios…  Por eso, esta vez vais a beber por cuenta de la casa. (Sirve y beben todos)

G. HDEZ: Vayamos al grano: parece que la Reina está dispuesta a fletar tres naves para hacer un viaje de exploración.

PINZÓN: Las naves de quién.

G.HDEZ: Supongo que de quien más facilidades le  Dos de ellas tiene que aportarlas la villa de Palos, que está en deuda con la Corona. Ya podéis correr todos los armadores a ver quien consigue el privilegio.

J. COSA: ¿Y quién dirige la expedición?

G.HDEZ: Cristóbal Colón, el genovés. Los Reyes han firmado unas capitulaciones en Santa Fe por las que le hacen Almirante de la Mar Oceana, Virrey y Gobernador de las tierras a descubrir y ,además, le conceden el 10% de las riquezas que halle.

J.COSA: No se han quedado cortos los Reyes concediendo prebendas.

G.HDEZ: Buen negocio habrá olido el rey Fernando.

PINZÓN: Es un hombre grande ese Colón. Yo soy amigo suyo y he consultado sus cartas de navegar. Tiene marcada una ruta para las Indias partiendo hacia Occidente. Hacerla debe ser una experiencia muy interesante.

J.COSA: ¡ Las Indias…! ¡Las Islas de las Especias!. ¡Catay! ¡Cipango! ¿Por qué no vamos con él. Seguramente podremos traer un buen cargamento de ellas y nos haremos ricos para siempre. ¿Dónde le podemos encontrar?

G.HDEZ: En el monasterio de La Rábida, donde vive con los monjes. ¡Vamos allá!.

TODOS: ¡ Vamos!

                                         TELÓN

                                  CUADRO VI

                (Al levantarse el telón aparece un decorado de muelle o plaza de pueblo marinero. Al fondo, dibujadas, las tres caravelas. Llega el alguacil con una sonora trompeta que tocará tres veces, y en tres direcciones antes de dar el bando. Mientras lo anuncia, van entrando por el foro Colón, Martín Alonso Pinzón y Juan de La Cosa, que se quedarán en el escenario mirando a la gente que se anima a embarcar. La gente que se acerca, se quedará abajo)

NARRADOR: Martín Alonso Pinzón y Juan de La Cosa se reunieron con Cristóbal Colón e hicieron los preparativos para el viaje. Pero hacían falta marineros.

– El alguacil dio el siguiente pregón:

ALGUACIL: De orden del señor alcalde se hace saber : que todos los hombres de mar que lo deseen pueden embarcarse en las tres naves que están amarradas en el puerto. Que son : La Pinta, de Martín Alonso Pinzón, La Niña, de Pedro Alonso Niño y la Santa María, de Juan de La Cosa. Para hacer un viaje que comenzará el 3 de Agosto, hacia las Indias y las Islas de Las Especias.Todos los que embarquen serán recompensados con una bolsa de maravedíes.

(Todos los personajes que intervienen en la escena siguiente han estado sentados, camuflados, entre el público. Comienzan sus diálogos, a grandes voces, poniéndose de pie, entre las butacas. Pueden seguir el orden del guión o se pueden mezclar sus intervenciones)

MARIDO 1: ¡ Yo me voy contigo!

MUJER 1: ¿ Que te vas ?. ¡Tú no te vas!… Sinvergüenza. Que tienes que trabajar para mí y para tus hijos.

MARIDO1: Que sí que voy.

MUJER 1: Que no te vas. Que ya estás viejo para meterte en esos negocios.

MARIDO 1: Que me voy. Pesada. Que ya estoy harto de ti y de los muchachos.

                ( La conversación se puede prolongar todo lo que se les ocurra a los actores, lo mismo que las sucesivas.)

– Que no

– Que sí.

HIJO: ¿A mí me puedes llevar?  ¡Oye!…Te digo a ti, Pinzón. Yo me quiero embarcar para las Indias.

MADRE: ¿Que te quieres embarcar?… Pero ¿que te has creído?… Aún eres muy tierno para abandonar a tu madre.

HIJO: Que no, madre. No sea usted pelma. Que ya soy un hombre.

MADRE: ¿Un hombre tú?… Si eres lampiño todavía.

HIJO: ¿Lampiño?,¿lampiño?… Pero no ve usted el bigote que me está saliendo ya…

MADRE: Que no te vas. Que tú no sirves para eso. (Al público) ¿Han visto ustedes? ¡ Que se me quiere ir a las Indias!

                  (El muchacho avanza hacia el escenario y la madre le sigue refunfuñando)

MUJER 2: (Voceando). – Mi marido se quiere embarcar para la Indias.

MARIDO 2: Cállate, mujer, que te van a oir.

MUJER 2: Que me oigan. (Más alto) Aquí hay un marinero experto que entiende de vientos y mareas.

MARIDO 2: ¿Te quieres callar?… Yo hago lo que quiero. No voy.

MUJER 2: ¡Que te crees tú!. Holgazán… Que quieres vivir sin trabajar.  ¡Tú te vas a las Indias!

MARIDO 2: Que no.

(La mujer 2 coge al marido por la camisa y le lleva ,casi arrastrando hasta el escenario.)

NOVIO: Aquí hay un valiente que quiere embarcar.

NOVIA: ¿Embarcarte tú?. ¿Y qué hago yo?

NOVIO: Esperarme.

NOVIA: ¿Y tengo que esperar hasta que vuelvas?

NOVIO: Claro.

NOVIA: ¿Y si no vuelves?

NOVIO: Te casas con otro.

NOVIA: No quiero casarme con otro. Yo quiero casarme contigo.

NOVIO: Espérame. Volveré rico y luego viviremos mejor.

NOVIA: ¿ Y si no vuelves de las Indias?

NOVIO: Que sí vuelvo, tonta. Espérame. (Mientras hablan se van acercando al escenario)

JOSÉ: ¿Nos vamos?

FRANCISCO: Menuda juerga que nos vamos a correr.

ANTONIO: Seguro que en las Indias hay mozas buenísimas.

JOSÉ: Venga. (Alto y dirigiéndose al alguacil, que continúa en el borde del escenario). Apúntanos a nosotros.

ANTONIO: Que queremos correr aventuras.

FRANCISCO;      (A Pinzón : ¿cuánto pagáis?

JOSE: ¿Pagáis en oro o en plata?

ANTONIO: …Y, si nos pinta bien, nos podemos quedar en las Indias.

FRANCISCO:      (A otro) – ¡Hombre!. Tú por aquí…¿También te vienes a las Indias?

                (Inicia otra conversación, mientras se colocan a los pies del escenario sin subir a él)

JUAN: (Hablando con Pedro de extremo a extremo del patio de butacas – Pedrooooo !

PEDRO: ¡ Juaaaaan !…¿Nos embarcamos con ese loco de Colón?

JUAN: ¿Y por qué no?. ¿No hemos hecho locuras mayores?

PEDRO: De no contar…Pero esta supera a todas. ¿Vamos?

PEDRO y JUAN: (Cantando) – Vamos a la mar…a la mar bravía…

Venga. Apuntadnos. Que nos vamos con vosotros.

(Mientras hablaban se han ido acercando al escenario)

COLÓN: Calma. Calma. Todas las preguntas serán contestadas a tiempo. Se trata de un viaje que no se ha hecho nunca. No quiero engañaros. Nos adentraremos en el Mar Tenebroso y tardaremos, por lo menos, dos meses en llegar.

(Estas palabras hacen que se produzca un gran alboroto entre los entusiastas, que dan marcha atrás, cada uno dentro de su conversación, más o menos simultáneamente)

MUJER 1: ¿Qué quieres?… ¿irte por esos mundos de Dios y no volver más?( al marido). ¡Tú te quedas.!

NOVIA: Pues mi novio no se embarca. Faltaría más. Para que se ahogue en la mar. Ni hablar.

NOVIO: Por supuesto. Yo lo que quiero es casarme contigo. ¿Qué se ha creído ese Colón?

MADRE: Eso no es para ti, hijo mío, ¿Ves como un chiquillo no debe meterse en esas empresas? (En alta voz). Mi hijo se queda con su madre hasta que sea mayor. ¿No te digo?

PEDRO: ¿Tú crees, Juan, que merecerá la pena irse con ese loco?

JUAN: …Mejor nos quedamos…

MUJER 2: ¿Sabes qué te digo? . Que, aunque seas un holgazán, prefiero tenerte conmigo a haberte perdido en la mar… ¡No te vayas!

MARIDO 2: Ahora es cuando me quiero marchar…¡Yo sí que voy!

MUJER 2: Que no, hombre. Que te quiero mucho. … ¡Que no quiero que te vayas!

FRANCISCO: Conmigo no contéis.

ANTONIO

JOSE: Ni con nosotros.

FRANCISCO: Encima de lejos.., sin seguridad de volver.

(Ante esta desbandada, toma la palabra Pinzón y, dando grandes voces, consigue hacerse escuchar por la concurrencia.

PINZÓN: Vamos a ver amigos. ¿Me queréis escuchar?

(Es muy probable que tenga que tardar un rato en hacerse oír porque la gente anda reguñendo y quejándose más o menos en voz alta) – Escuchad…Calma…A ver… ¿Ya podéis escuchar?… Yo soy de aquí. Me conocéis todos. Llevo muchos años navegando y conozco todos los mares y todas las costas… Y soy uno de los que arriesgo mi carabela y mi vida en este viaje. ¿Me creéis capaz de engañaros?

MARIDO 2: De ti nos fiamos más que del genovés.

GENTE:(A coro) ¡Contigo sí vamos, Martín!

PINZÓN: Pero Colón será el jefe de la expedición.

FRANCISCO: Yo voy si llevas a tu hermano Vicente.

VICENTE: Aquí estoy yo. Que también me voy con mi hermano Martín. Yo soy el capitán de La Niña.

MADRE DE PINZÓN: ¡Ay , Vicentito mío!. No te embarques tú también ,que dejas sola a tu madre

VICENTE: No se preocupe, madre. Que voy con Martín y voy seguro. Yo también soy buen marino. (Sube al estrado y saluda a los demás)

AMIGA: (Dando grandes voces)– ¡Ay, Vicente, hijo!. ¿Pero no te acuerdas de las veces que has ido a mi huerto a coger higos?… ¿Ya no te acuerdas de mí?. ¡Ay!, que te vas al Mar Tenebroso y a lo mejor no vuelves… (al público) Son mucho marinero estos Pinzones. A los dos ,a Martín y a Vicente, los conozco bien. Viven junto a mi casa y los he visto desde que eran así… Luego, se hicieron mayores y se metieron en la mar… Su madre me cuenta su pena cada vez que embarcan... (Abrazando a la madre de los Pinzones)  ¡Ay, vecina, que se nos van los muchachos!

MADRE DE PINZÓN : Parece que fueran tus hijos y no los míos.   Sé valiente,que yo lo soy y estoy muy orgullosa de ellos.

                (Se acercan al grupo)

GENTE: (A coro) ¡Vamos adonde vayan los Pinzones!

NOVIA: ¡Ay! …si las mujeres pudiéramos embarcar…

HIJO: Madre…¡Que me voy en esas carabelas..!

MUJER 2: Anda. ¡Vete a ver si sacas algo de dinero…!

JUAN: Adiós a todos

PEDRO: ¡Esto sí que es bueno!

JOSE: Vamos,amigo

GENTE: Vamos todos…Con los Pinzoneses y con Colón…¡Al abordaje!

                (Van subiendo al escenario y despidiéndose del público.

                                         TELÓN

                                  CUADRO VII

    (Al levantarse el telón aparece el camarote de Colón. Se puede utilizar el mismo decorado de la taberna ,quitando las cubas y sustituyendo los cuadros por ventanucos de ojo de buey, como son los de los barcos. El el fondo hay un camastro. En una mesa, en la que se pueden encontrar instrumentos de navegación, escribe al dictado Rodrigo de Triana. Colón dicta de pie.)

NARRADOR: Colón salió con sus amigos Martín y Vicente Yáñez Pinzón y Juan de La Cosa el día 3 de Agosto de 1492, del Puerto de Palos. Martín y Vicente capitaneaban La Pinta y La Niña y el Almirante dirigía la Santa María, que no era carabela, sino nao y la mayor de las tres, y por eso era también, la más lenta.

– Ya llevaban dos meses y pico navegando y la tripulación  se empezaba a cansar…

COLÓN: Escribe,Rodrigo: Con el día y la noche hemos navegado cincuenta y cinco leguas… Pero… apunta mejor, cuarenta. No quiero que se asusten los marineros pensando en lo lejos que estamos y que no hayamos encontrado tierra aún.

RODRIGO: Almirante: siempre hacemos trampa en el diario de a bordo. El otro día, los hombres de La Pinta discutían conmigo porque yo decía que habíamos navegado 400 leguas desde Canarias, y ellos, que 440.

COLÓN: Esto tiene que durar ya poco tiempo. Ayer vieron desde La Niña, una ballena. Y eso es señal de que la tierra está cerca.

RODRIGO: También en La Niña vieron un pájaro rabiforzado que no se aparta más de 20 leguas de la orilla.

COLÓN: Escribe. No te distraigas.

RODRIGO: Así lo haré, Almirante.

MARINERO:   (Entrando)– Almirante: la lancha de La Pinta está abordando.

COLÓN: ¿Quién viene?

MARINERO: Su capitán, Martín Alonso

PINZÓN: (Entrando) – ¡Albricias, Almirante!. Nos estamos acercando a tierra. Acabamos de encontrar una tablilla que está labrada por manos humanas.

COLÓN: Vosotros, los de La Pinta, que vais en cabeza, sois los que habéis de vigilar el horizonte.

PINZÓN: La gente se está cansando. Nadie ha hecho,jamás, un viaje tan largo.

COLÓN: Se nos están empezando a acabar los alimentos.

RODRIGO: ¿Os digo una cosa que oí ayer?, Almirante.

COLÓN: Qué cosa.

RODRIGO: Estaba yo junto al timonel y se acercaron dos marineros muy enfadados y decían que, como no llegáramos a tierra en unos días, os echarían a vos a la mar y nos volveríamos todos a España.

COLÓN: Eso decían …¿Eh?

PINZÓN: También los de La Pinta andan revueltos. Pero se calman cada vez que ven hierba flotando o algún pajarillo revolotear. Una cosa quiero deciros : creo que sería bueno navegar a la cuarta del Oeste a la parte del Sudeste. Llegaríamos enseguida a Cipango.

COLÓN: No es a Cipango o a otras islas adonde me dirijo, sino a la tierra firme de la India. Por eso seguiremos barloventeando. De todas formas, no os preocupéis, Martín, la mar parece plácida como la ría de Sevilla…. Estamos llegando.

RODRIGO: Ya estamos todos deseando desembarcar.

COLÓN: (A Pinzón) – ¿Habéis traído el sextante que os prestamos?

PINZÓN: Lo he olvidado,Almirante. ..¿Me dejáis esta noche a Rodrigo?. Que se venga a La Pinta, a charlar con sus amigos de allí. Mañana por la mañana os lo devuelvo con el sextante.

RODRIGO: ¡Hurra!. En cuanto ordene esto, me voy con vos.

COLÓN: De acuerdo. Pero mañana, que venga pronto. Que necesitamos el sextante para precisar la posición. Ya sabéis que el que tenemos aquí, no me gusta mucho.

PINZÓN: Vamos, muchacho. Adiós y suerte, Almirante.

COLÓN: Suerte también. No os adelantéis demasiado. Yo quisiera que las tres naves fuéramos juntas, para ver ,juntas, la tierra.

PINZÓN: Los hombres de mi carabela se pasan el día escudriñando el horizonte.

COLÓN: Diles que, al primero que divise tierra, le daré un jubón de seda y diez mil maravedíes.

PINZÓN: Hecho

(Se apaga la luz de la escena, mientras sale el narrador)

NARRADOR: ..Y, dicen las crónicas, que el primero que divisó tierra, aquel memorable 12 de Octubre, no fue ninguno de los capitanes, ni siquiera algún viejo lobo de mar, sino un mozalbete llamado Rodrigo de Triana, que pasará a la Historia junto a su admirado Cristóbal Colón.

                (Al encenderse de nuevo la luz no hay nadie en escena.Llega Rodrigo muy exaltado)

RODRIGO: ¡Almirante!.¡Almirante!…He sido yo…He sido yo

COLÓN: (Entrando) ¿Qué ha pasado?. ¿Por qué gritas de ese modo?

RODRIGO: ¡He sido yo, Almirante!. ..¡El primero que he visto tierra!

COLÓN: (Abrazándole) ¿Tú, hijo mío?

RODRIGO: Sí, Almirante. ¿veis como hicisteis bien en traerme? ¿No os sentís orgulloso de mí?

COLÓN: Como si fueras mi propio hijo.

RODRIGO: ¿Me daréis el jubón de seda?

COLÓN: Y los diez mil maravedíes. Pero, dime: ¿Cómo fue ese momento maravilloso?

RODRIGO: Escuchad, Almirante: Yo ya había notado que la tierra estaba cerca…

COLÓN: Y los demás también

RODRIGO: Anoche revoloteaban mariposas junto al fuego de la guardia y todos nos pusimos a mirar al horizonte… Parecía que había unos puntos de luz, pero no estaban claros… Entonces… pian pianito… me subí a la cofa del mástil a ver que ocurría desde allí… Pero era tan cerrada la noche, que me dormí acurrucado… Antes del amanecer ya estaba yo escudriñándolo todo… Y, en cuanto salió el primer rayo de sol … ¿Sabéis lo que vi?, Almirante… ¿Sabéis lo que vi?… Una cosa suave y recta, con árboles verdes en la raya del horizonte.. .¡Tierra!, Almirante. ¡Tierra!… ¡La tierra de Las Indias!   (Llora)

COLÓN: (Abrazando a Rodrigo y llorando también.   – Rodrigo: al fin hemos llegado . Demos gracias a Dios por habernos concedido la dicha de comprobar que no estábamos equivocados. Anda: cuéntales tu hazaña a la tripulación y díles que se reunan en cubierta para cantarle a la Reina de los Mares nuestra más hermosa canción.

RODRIGO: ¡Tierra,marineros! ¡Tierra! ¡Venid todos a cubierta! ¡Hoy es un día grande!….

(Van llegando los marineros que se felicitan muy contentos ,y cubren el escenario ,cuando están todos, Colón entona la salve marinera,que cantarán todos a coro y los espectadores si la conocen.

COLÓN: Cantemos a la Virgen para celebrar el fin del viaje. (Cantando) Salve, Reina de los Mares…

                                          FIN

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POESÍA